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Declaración del Representante Permanente de Cuba, Embajador Pedro Núñez Mosquera, bajo el tema "Memoria del Secretario
General sobre la labor de la Organización". Plenario de la Asamblea General, lunes 6 de octubre de 2009.

Señor Presidente:

Agradecemos al Secretario General por la presentación de su Memoria Anual.

Coincidimos con el diagnóstico acertado que hace el informe sobre la situación actual del mundo, sumido en una aguda crisis económica y financiera, con devastadores efectos para todos los países, en particular para las naciones en desarrollo, que aunque no responsables de la misma, son las que más sufren sus nefastas consecuencias.

Desde su concepción en el año 2000, nuestro país advirtió que las muy modestas Metas de Desarrollo del Milenio no se alcanzarían de no modificarse radicalmente el injusto e inequitativo orden económico internacional prevaleciente. Hoy confirmamos ese pronóstico ante la multiplicidad de crisis que, de forma conjunta, se abaten sobre los países del Sur, y que son el resultado, a su vez, de una crisis de carácter estructural del capitalismo, agudizada por las políticas neoliberales, que promueven un modelo económico basado en patrones de producción, consumo y distribución insostenibles. Es por ello que reiteramos, que la verdadera causa del incumplimiento de estas Metas y del resto de los objetivos de desarrollo acordados internacionalmente radica en la falta de voluntad política mostrada hasta hoy por los países desarrollados.

El informe indica que sería necesario contar con recursos financieros adicionales para hacer frente a las crecientes necesidades de los países de bajos ingresos, con lo que coincidimos. Sin embargo, no es suficiente. Se requiere la concepción y aplicación de políticas que se centren en el ser humano y que fomenten el desarrollo de todos los países. Sin embargo, la rapidez con que se ha salido a rescatar a las instituciones financieras del Norte en bancarrota, contrasta de manera vergonzosa con los exiguos desembolsos por concepto de Asistencia Oficial al Desarrollo y con la renuencia del bloque desarrollado a comprometerse a otorgar recursos nuevos y adicionales.

La necesidad de encontrar soluciones colectivas a problemas globales es imperiosa, no sólo en aras de promover el desarrollo, sino también para la propia supervivencia de la especie humana. En ese sentido, es esencial el reconocimiento, plasmado en el informe, de que las Naciones Unidas deben desempeñar un papel clave en la respuesta a las múltiples crisis que amenazan hoy al mundo, y aprovechar el momento histórico para promover el progreso. Pero este progreso no será posible sin un nuevo orden económico internacional, cuyas bases sean el desarrollo sostenible y la creación de riquezas sobre bases de justicia y equidad, y cuyas instituciones económicas y financieras, bajo la égida de las Naciones Unidas, conviertan la promoción del desarrollo en su objetivo fundamental.

En este contexto, la pasada celebración de la Conferencia de Alto Nivel de las Naciones Unidas sobre la crisis financiera y económica mundial y su impacto en el desarrollo nos parece un importante primer paso, que esperamos pueda ser complementado y profundizado con la labor del Grupo de Trabajo de composición abierta de la Asamblea General que dará seguimiento a los temas tratados en ese evento.

El informe cita como una de las respuestas del sistema de Naciones Unidas a la crisis, la puesta en marcha de un sistema mundial de alerta en situaciones de impacto y vulnerabilidad, que dará seguimiento a los efectos de las crisis mundiales en los pobres y en las personas más vulnerables. Esperamos que tal sistema represente una herramienta útil y no una mera reiteración de datos y evidencias que ya poseemos. Lo que necesitamos no es un diagnóstico, sino soluciones urgentes y viables. Por tanto, nos parece que debe valorarse la creación de un sistema que monitoree las respuestas que se vayan generando a las crisis, en particular aquellas que partan de sus verdaderos responsables, así como los reales efectos de dichas respuestas sobre los países más afectados.

Sr. Presidente,

El fenómeno del cambio climático concita particular atención de cara a la Conferencia en Copenhague. La pasada Cumbre sobre Cambio Climático organizada por el Secretario General reafirmó las principales preocupaciones del mundo en desarrollo en cuanto a la necesidad de financiamiento y de transferencia de tecnología y conocimientos, para avanzar en los procesos de la adaptación y la mitigación. Para todos está claro que el éxito de estas negociaciones dependerá, en gran medida, de la voluntad de los países desarrollados para cumplir con sus compromisos y para asumir nuevos y más ambiciosos objetivos, en consecuencia con su responsabilidad histórica y con la deuda ecológica que han contraído con la humanidad.

Señor Presidente:

Defendemos tanto la necesidad de la existencia de las Naciones Unidas como la de su profunda reforma y democratización. Pero hay que hacerlo respetando su Carta, y no reescribiéndola o tergiversando sus propósitos y principios.

El principal desafío que se nos plantea es el de reformar las Naciones Unidas para que sirvan por igual a los intereses de todas las naciones. No podemos permitir que la reforma naufrague, y termine convirtiendo nuestra Organización en un instrumento en función de los intereses y caprichos de unos pocos países ricos y poderosos.

La Memoria aborda el controversial tema de la Responsabilidad de Proteger, mientras se mantienen sin debida respuesta muchas interrogantes importantes y preocupaciones legítimas que se han planteado sobre este concepto. Corresponde a la Asamblea General continuar examinando la cuestión, con transparencia y profundidad y tomar las decisiones que correspondan.

Algunos pretenden llevar a la práctica el concepto incluso antes de que quede claramente definido. Cuba se opone a ello, pues se abriría el camino para convertir la Responsabilidad de Proteger en un instrumento fácilmente manipulable para atentar contra los sagrados principios de la soberanía, integridad territorial y no interferencia en los asuntos internos de los Estados.

Hay que revitalizar el papel rector de la Asamblea General, único órgano de las Naciones Unidas donde no hay lugar para hegemonías, donde todos tenemos voz y voto, y no existe el obsoleto derecho al veto.

Por otro lado, no podrá hablarse de una verdadera reforma de esta Organización mientras no tenga lugar una reforma real del Consejo de Seguridad. El proceso de negociaciones intergubernamentales para la reforma del Consejo iniciado el pasado año, ha sido un paso de avance importante. Sin embargo, aún no ha dado los resultados concretos que esperamos. Confiamos en que durante este período de sesiones tendrán lugar avances reales.

Necesitamos con urgencia de un Consejo de Seguridad verdaderamente equitativo y representativo, que actúe en nombre de todos y dentro del mandato que le otorga la Carta, sin invadir, como lo está haciendo con creciente frecuencia, las funciones y prerrogativas de otros órganos del sistema.

Sr. Presidente:

Con relación al capítulo del informe sobre Asuntos Humanitarios, reafirmamos la importancia de seguir trabajando por aumentar la eficacia y rapidez de la coordinación de la asistencia humanitaria de la ONU.

Reafirmamos la validez de los principios rectores de la asistencia humanitaria reconocidos en la emblemática resolución 46/182.

En el informe se hace referencia a las actividades de ayuda humanitaria de la ONU en respuesta a unas 55 situaciones de emergencia en el período analizado, de los que sólo se mencionan algunas. Hubiéramos apreciado recibir mayor información sobre el resto.

Con relación a la reforma del sistema de la ONU en este ámbito, consideramos que es fundamental la visión que puedan tener los países del Sur, que en su mayoría son afectados por esas emergencias humanitarias. Reconocemos la labor que viene desempeñando el Fondo Central para Respuestas de Emergencias (CERF). Por otro lado, el llamado enfoque temático requiere una evaluación y análisis intergubernamental por parte de los Estados miembros.

Sr. Presidente:

Cuba reafirma la importancia de los principios de la cooperación internacional y el diálogo genuino en materia de derechos humanos. Resulta imprescindible desterrar la manipulación política, la selectividad y el doble rasero del tema de los derechos humanos.

Todos debemos evitar que esos vicios afecten a la actual maquinaria de derechos humanos de la ONU, incluido el Consejo de Derechos Humanos. Con ese espíritu, participó activamente en la construcción institucional del Consejo y ha participado con un elevado sentido de responsabilidad en sus labores. Esperamos que el Consejo se siga manteniendo ajeno a los fenómenos que dieron al traste con su predecesora.

En su Memoria, el Secretario General se refiere al apoyo que han brindado a nivel del terreno los equipos de las Naciones Unidas para que los Estados apliquen las recomendaciones resultantes del Examen periódico universal. En este punto, nos preocupa que dicha mención limite los resultados de ese examen únicamente a los países en desarrollo, donde están presentes los equipos de país. No debe olvidarse que los países del Norte deben también rendir cuentas de su estado en materia de derechos humanos ante ese mecanismo, incluidos aquellos países que aún no han sido examinados. No debe olvidarse que los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes.

Sr. Presidente:
En cuanto a la coherencia del sistema, consideramos que este ejercicio de negociación deberá permanecer en el marco de las deliberaciones intergubernamentales, pues serán los Estados Miembros los que al final tomen una decisión al respecto. En ese sentido, cualquier propuesta de reforma de las actividades operacionales deben responder a las necesidades y prioridades de los países receptores en materia de desarrollo, las cuales, por su propia diversidad, no podrán admitir fórmulas rígidas cuya aplicación pretenda forzarse a todos por igual. Por otra parte, cualquier iniciativa en estos ámbitos por parte de los mecanismos de coordinación de la Secretaría, deberá ser debidamente presentada a los Estados Miembros para su apropiada discusión y eventual aprobación. En ese sentido, llamamos una vez más a la Junta de Jefes Ejecutivos del Sistema de Naciones Unidas a respetar los mandatos intergubernamentales y a mejorar sustancialmente la transparencia y la rendición de cuentas a los Estados Miembros.

Quisiera concluir, Señor Presidente, apoyando la exhortación hecha por el Secretario General en su Memoria, al plantear “Unamos nuestras fuerzas para que 2009 sea el año en que reconstruimos el mundo restaurando la esperanza y la solidaridad mundiales y renovando los fundamentos de la seguridad y la paz internacionales, el desarrollo sostenible y los derechos humanos”. Son muy serios los retos que tenemos por delante. El mundo necesita, más que nunca, de las Naciones Unidas y de nuestra acción conjunta.

Muchas gracias.



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