Intervención de la delegación de Cuba en el Tema “Actividades Operacionales para el Desarrollo”. II Comisión
Nueva York, 14 de octubre de 2009.
Señor Presidente:
En primer lugar, nuestra delegación quisiera sumarse a lo expresado por la delegación de Sudán, a nombre del G-77 y China; y a la intervención realizada por la delegación de México, a nombre del Grupo de Río.
En cuanto al tema de las Actividades Operacionales, quisiéramos subrayar el gran reto que representa el complejo escenario internacional actual para los Fondos, Programas y Agencias de las Naciones Unidas, puesto que su labor a todos los niveles, pero particularmente a nivel de terreno, resulta imprescindible para asistir a los países en desarrollo en sus esfuerzos para enfrentar las múltiples crisis globales, exacerbadas por la profunda crisis económica y financiera que atravesamos y sus nefastos impactos en el desarrollo.
La crisis, sin embargo, tal y como hemos señalado anteriormente, no puede convertirse en un pretexto para que los países desarrollados no cumplan con sus compromisos en materia de financiación para el desarrollo, y de manera especial, con la entrega de recursos básicos al sistema de las Naciones Unidas, los cuales continúan siendo la piedra angular de las actividades operacionales del sistema de esta Organización, y la única garantía de que las auténticas necesidades y prioridades de los países receptores sean verdaderamente atendidas.
La necesidad de corregir el continuo desequilibrio entre recursos básicos y no básicos ha sido reconocido tanto a través de los informes que se nos presentan regularmente sobre estos temas, incluyendo el que examinamos en esta ocasión, como en las resoluciones adoptadas por todos los Estados Miembros en diversos foros.
No obstante, este asunto clave continúa pendiente. En ese sentido, nos permitimos reiterar que tal desequilibrio es una de las causas fundamentales de la fragmentación e incoherencia de las actividades operacionales, cuya lógica actual de financiación dirigida, de manera considerable, a satisfacer los intereses de los donantes, no se corresponde con los principios y basamentos fundamentales que rigen tales actividades, cuya finalidad es justamente la satisfacción de las necesidades de los países receptores, de acuerdo a sus propias estrategias nacionales de desarrollo.
Al respecto también quisiéramos señalar, que si bien es positivo que algunos donantes hayan encaminado sus esfuerzos a reorientar sus contribuciones hacia los recursos básicos, ello no debe condicionarse a la puesta en práctica de una supuesta “reforma” de las actividades operacionales sobre la base de conceptos, elementos y programas experimentales que aún no gozan del consenso intergubernamental.
Es por ello importante recalcar la necesidad de que los Fondos y Programas respeten estrictamente los mandatos intergubernamentales, tanto a la hora de confeccionar sus documentos estratégicos generales, como al momento de brindar su preciada ayuda a los países necesitados. La revisión amplia de las actividades operacionales del sistema de Naciones Unidas, ejercicio que se llevará a cabo de manera cuatrienal a partir de la decisión tomada en ese sentido, continúa siendo la principal herramienta tanto para la toma de decisiones a nivel intergubernamental como para el cumplimiento y seguimiento de las mismas por parte de los órganos pertinentes.
Consideramos también necesario insistir en la necesidad de evitar, durante nuestras deliberaciones en esta Comisión, debates estériles con la clara intención de forzar decisiones alrededor de algunos elementos pertenecientes a la llamada “Coherencia Amplia del Sistema”. Todos conocemos que este complejo ejercicio de negociación se lleva a cabo de manera separada a nivel de la Asamblea General, y que aún falta mucho para arribar al consenso en el conjunto de las áreas que el mismo abarca.
Señor Presidente:
Como ya hemos señalado, el sistema de las Naciones Unidas y sus órganos especializados está llamado a jugar un papel fundamental en el enfrentamiento a la crisis económica y financiera, fundamentalmente a partir de la asistencia que brinda a los países en desarrollo para paliar sus efectos y continuar los esfuerzos en pos de la consecución de las metas nacionales de desarrollo, en consonancia con los objetivos de desarrollo acordados a nivel internacional.
Sin embargo, esta ardua tarea no será posible sin la debida rendición de cuentas a los Estados Miembros sobre sus propósitos e iniciativas en ese sentido. Nos sigue preocupando, en ese contexto, que a pesar de los continuos llamados que se han hecho, se continúen tomando decisiones en el marco de los mecanismos de coordinación interagenciales, como la Junta de Jefes Ejecutivos (CEB), sin que las mismas hayan sido sometidas adecuadamente a los Estados Miembros para su discusión, evaluación y correspondiente decisión, y que tales decisiones se nos presenten como hechos consumados cuya puesta en práctica no ha sido autorizada por nadie.
Aprovechamos para reiterar aquí el llamado a la transparencia y la rendición de cuentas por parte de la Secretaría, así como para asegurar que nuestra delegación dará estrecho seguimiento a este tema y actuará, de ser necesario, en los marcos establecidos a fin de asegurar que ello sea cumplido.
Señor Presidente:
El tema de la Cooperación Sur-Sur es prioritario para mi delegación, puesto que se trata de uno de los pilares fundamentales de la política exterior cubana.
Para ilustrar brevemente nuestro aporte en ese sentido, permítame señalar que más de 351 mil colaboradores cubanos han prestado servicios de cooperación en 157 países desde 1961 hasta la fecha. Actualmente, más de 50 mil profesionales cubanos de la salud, el deporte y la educación brindan servicios de cooperación en 99 países y 4 territorios de ultramar; de ellos más de 38 mil colaboradores brindan su ayuda en sector de la salud en 73 países y en 2 territorios de ultramar.
Igualmente hemos desarrollado un programa de becas que ha beneficiado a decenas de miles de jóvenes del Tercer Mundo, incluyendo los más de 31 mil jóvenes que estudian hoy medicina en Cuba, y todo ello en medio de adversas circunstancias económicas, cuya causa fundamental radica en el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, hace casi más de medio siglo.
Aprovechamos igualmente para agradecer aquí a todos aquellos países, tanto de nuestra región como de otras partes del mundo, que brindan a Cuba su ayuda desinteresada y solidaria.
Sin embargo, Señor Presidente, a pesar del reconocimiento general de que la Cooperación Sur-Sur no es de ninguna manera un sustituto de la Cooperación Norte-Sur, sino un complemento de la misma, y de que sus principios fundamentales se basan en la solidaridad, la complementariedad y el respeto pleno a la soberanía de los Estados, observamos con profunda insatisfacción los intentos de los países desarrollados por tratar de distorsionar estos principios y forzar a las naciones del Sur a aceptar otros llamados “principios” que han decidido aplicar a la ayuda que nos brindan.
Nuestro país rechaza tajantemente ese enfoque dirigido, sin dudas, a condicionar el apoyo que tradicionalmente se les solicita a nuestros esfuerzos en aras de impulsar la Cooperación Sur-Sur.
Esperamos que el éxito de la venidera Conferencia sobre Cooperación Sur-Sur, que tendrá lugar en Nairobi, no se vea comprometido por concepciones tan desafortunadas y tan lejanas de las aspiraciones del Sur. Ese magno evento deberá servir para la búsqueda de soluciones prácticas a los muchos desafíos que enfrentamos los países pobres, en el marco de una integración y unidad genuinas. Nuestros pueblos así lo esperan.
Muchas gracias.