Intervención de la delegación cubana en el tema Financiación para el Desarrollo. II Comisión
Jueves, 15 de octubre de 2009.
Señor Presidente:
Ante todo, mi delegación desea asociarse con la intervención pronunciada por la delegación de Sudán, a nombre del Grupo de los 77 y China.
La financiación para el desarrollo es un tema de absoluta prioridad para los países del Sur. Es un hecho irrefutable que el mayor obstáculo para la realización de los objetivos de desarrollo a todos los niveles es justamente la existencia de un orden económico internacional profundamente injusto e insostenible, que ha conducido al subdesarrollo al 75% de la población mundial y no permite que los países del Sur cuenten con los recursos financieros que necesitan. También es evidente la falta de voluntad política de los países ricos para que los países subdesarrollados puedan contar con esos recursos, a pesar de las incontables promesas hechas en ese sentido, y los numerosos compromisos plasmados en resoluciones, decisiones y documentos finales de Conferencias y Cumbres internacionales.
En la Conferencia de Monterrey celebrada en el 2002 se logró muy poco en términos de compromisos concretos, y tampoco su Conferencia de seguimiento en Doha, siete años más tarde, pudo concluir en un resultado a la altura de las expectativas de los países en desarrollo. De igual manera, no se ha podido establecer un proceso de seguimiento serio de estos temas, a pesar de los últimos intentos que se han hecho en ese sentido.
Aun hoy, en medio de la grave crisis financiera y económica que atraviesa el mundo, los donantes intentan presentarnos un panorama alentador de las cosas y, recurren con frecuencia al lenguaje de las condicionalidades cada vez que se les exige el cumplimiento de sus obligaciones.
Ni siquiera el viejo e insuficiente compromiso del 0.7% del PIB como Asistencia Oficial al Desarrollo ha sido honrado por parte de la mayoría de los países desarrollados. En suma, la llamada Asociación Global para el Desarrollo se ha quedado en las palabras y sigue sin producir los resultados deseados.
Señor Presidente:
La agenda de la Financiación para el Desarrollo cubre numerosas cuestiones de máximo interés para el Sur, y a lo largo de estos años, nuestros países han hecho grandes esfuerzos por avanzar en estas cuestiones a nivel nacional. Por otra parte, también han luchado por introducir propuestas concretas en los textos de negociación sobre estos temas, que tradicionalmente encuentran obstinada resistencia en los países desarrollados.
Nuestra delegación se permite reiterar aquí algunas de las ideas que ha enunciado en el pasado y sobre las que creemos debe insistirse para lograr resultados mínimos:
- Es imprescindible el cumplimiento del compromiso del 0.7% del PIB como Asistencia Oficial al Desarrollo por parte de todos los países desarrollados. También es esencial el cumplimiento de todos aquellos compromisos hechos en materia financiera por parte del mundo rico. En ese sentido, se necesita la puesta en práctica de un mecanismo creíble de monitoreo permanente que nos brinde información periódica sobre los progresos que se han hecho en ese sentido, o su falta.
- Los países ricos están en el deber de aportar recursos financieros nuevos y adicionales a los países en desarrollo, particularmente en la actual coyuntura, en la que nuestras naciones tienen que dedicar cantidades significativas de recursos a hacer frente a la actual crisis económica y financiera, de la que no son responsables, pero por la cual sufren las peores consecuencias.
- El mundo rico debe condonar la deuda externa de las naciones del Sur y conceder nuevos préstamos blandos para financiar el desarrollo. Se debe establecer un mecanismo de arbitraje de la deuda soberana en el marco de las Naciones Unidas, que permita, entre otras cosas, un tratamiento justo y balanceado a los países deudores, que a diferencia de los acreedores, hoy no poseen un foro común para discutir y acordar estos temas.
- Es imperativo que las negociaciones comerciales multilaterales que se llevan a cabo en la Ronda de Doha, concluyan con un resultado que verdaderamente cumpla el mandato que le dio origen, y en ese sentido, coloque definitivamente al desarrollo en el centro de las decisiones. Más allá de eso, es necesario continuar trabajando por establecer un sistema multilateral de comercio justo y equitativo, que permita a los países en desarrollo beneficiarse verdaderamente de los flujos comerciales.
- La profunda reforma de la arquitectura financiera internacional debe emprenderse de manera urgente. Las caducas Instituciones de Bretton-Woods deben ser sustituidas por entidades realmente democráticas, donde todos los países, grandes y pequeños, ricos y pobres, puedan participar en pie de igualdad en la toma de las decisiones fundamentales en materia económica y financiera internacional.
Señor Presidente:
Cuba reivindica su convicción de que un mundo justo, equitativo y humano es posible. Para lograrlo hace falta, sin más demora, un nuevo orden económico internacional, en el que puedan realizarse las justas aspiraciones de nuestros pueblos.
Solo así, la financiación para el desarrollo cumplirá su verdadero objetivo.
Muchas gracias.
(Cubaminrex- Embacuba ONU)