Intervención de Pedro Núñez Mosquera, representante permanente de Cuba ante las Naciones Unidas
PLENARIO DE LA ASAMBLEA GENERAL
TEMA 63 a) y b). NUEVA ALIANZA PARA EL DESARROLLO DE AFRICA: PROGRESOS EN SU APLICACIÓN Y APOYO INTERNACIONAL.
Nueva York, 20 de octubre de 2009.
Señor Presidente:
Hoy 20 de octubre nuestro país celebra el Día de la Cultura Cubana. Un día como hoy, en 1868, en la ciudad de Bayamo, recién tomada por las tropas mambisas, se entonaba por primera vez en Cuba la Bayamesa, marcha que por derecho propio se convirtió en nuestro Himno Nacional.
Apenas 10 días habían transcurrido del inicio de la Primera Guerra de Independencia, el cual fue acompañado con uno de los más transcendentales actos de justicia de la joven historia de nuestro país, cuando Carlos Manuel de Céspedes abolió la esclavitud de sus esclavos.
Los vínculos históricos entre Cuba y Africa datan de más de cinco siglos, cuando a nuestra tierra llegaron más un millón 300 mil africanos esclavos. No es posible imaginarse la historia cultural y política del archipiélago cubano sin que se asuma la impronta africana en nuestros genes y vida social.
Antes del triunfo revolucionario de 1959, las élites del poder político en Cuba, neocoloniales y subordinadas a los intereses del capital foráneo, poco hicieron para que África tomara su justo lugar en nuestra sociedad.
Es sólo con el afán de la Revolución cubana de construir una nueva sociedad, que encuentra espacio aquello que nuestro poeta nacional, Nicolás Guillén, llamó color cubano, que representa en esa imagen lo que somos y aspiramos a ser. Y África es parte indisoluble de nuestra existencia, de nuestro etnos insular. Para los cubanos, Africa es la extensión de la patria.
El Museo Nacional de La Ruta del Esclavo, con sede en el Castillo de San Severino, en la ciudad de Matanzas, inaugurado el pasado mes de junio, perpetúa la memoria del espíritu rebelde de etnias africanas lucumíes, carabalíes, congos, gangas, mandingas, minas, bibíes y yorubas, quienes, arrancados por la fuerza de sus patrias originales, se negaron aceptar la suerte decidida para ellos por los colonizadores de entonces.
Por tanto, no debe sorprender a nadie que nos presentemos hoy en esta sala para proclamar con sano orgullo que el pueblo cubano es heredero directo y natural de la gallardía, el arrojo y la cultura de la resistencia de África, que se ha debatido heroicamente durante siglos entre desafíos y retos, que aun hoy perduran.
Señor Presidente:
Muy poco después del triunfo de la Revolución, Cuba comenzó a pagar modestamente la enorme su deuda con aquellos cientos de miles de esclavos africanos, que hicieron de Cuba su patria y a cuya independencia dedicaron sus vidas.
Las más profundas convicciones internacionalistas de la Revolución cubana, han hecho posible que nuestro país haya estado siempre al lado de África, desde el apoyo incondicional a las luchas anticolonialistas, hasta los proyectos de cooperación en numerosas esferas del desarrollo económico y social del continente.
Más de 381 000 soldados y oficiales cubanos lucharon, de manera desinteresada, por la defensa de la integridad y la soberanía de países hermanos africanos durante casi tres décadas. Y de Africa solo trajimos los restos de nuestros compañeros caídos y el honor del deber cumplido.
Hoy, más de 2 400 colaboradores cubanos prestan servicios en 35 naciones africanas, con vistas a impulsar su desarrollo en áreas tan diversas como la salud pública, la educación, la agricultura, los deportes, la construcción, y otras.
Nuestro país continuará aportando, como lo ha hecho hasta ahora, su capital humano y experiencia en la colaboración con numerosos países del continente. Sólo en el Programa Integral de Salud, hoy laboran cerca de 1 120 médicos y técnicos de salud cubanos en 23 países africanos, cuyos servicios abarcan una población de más de 48 000 000 personas.
Actualmente estudian en nuestras Universidades e Institutos Politécnicos más 2 200 jóvenes provenientes de 45 países africanos y hasta la fecha más de 32 mil jóvenes del área se han graduado en diferentes especialidades.
Por su parte, Africa siempre ha estado con Cuba. En estos más de 50 años de injusto y cruel bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos, los gobiernos y pueblos africanos han cerrado filas para reclamar en 17 ocasiones ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el derecho del pueblo cubano a decidir su destino. Estamos seguros que lo harán una vez más el próximo 28 de octubre en esta sala.
Igualmente grande fue la solidaridad africana con el pueblo cubano a raíz de los devastadores huracanes que nos afectaron en el 2008. Una vez más, damos las gracias por el apoyo moral y material que recibimos de nuestros hermanos africanos en circunstancias difíciles.
Señor Presidente:
Las necesidades de desarrollo africanas no se resolverán con retóricas lamentaciones de los poderosos, o repasando una y otra vez las estadísticas referidas a tales o más cuales calamidades.
Es ineludible cambiar el actual sistema internacional que lanza a la pobreza al 80% de la población mundial, sólo para que el 20% que vive en los países ricos despilfarre las riquezas mundiales.
Es el mismo sistema en el cual se les exigen a los países africanos que continúen gastando cinco veces más recursos en oprobiosas deudas externas, que en programas de salud y educación.
Es el mismo sistema en el cual poderosas multinacionales pugnan por el control de los recursos minerales del continente africano; los países ricos, salvos excepciones, incumplen los modestos compromisos de ayuda oficial y un injusto régimen de patentes y comercio impide el desarrollo de las naciones africanas.
Para atender los problemas africanos, es necesario deshacernos de la filosofía de la ganancia a toda costa que sustenta el actual orden internacional.
Nuestro país seguirá apoyando a la UA y a todos los mecanismos de concertación regional en su empeño por encontrar soluciones propias a los problemas africanos. Pero Africa necesita, además, del apoyo firme de la comunidad internacional. Africa necesita de las Naciones Unidas un enfoque integrado para la solución de los problemas relativos a la paz, la seguridad y el desarrollo del continente.
Señor Presidente:
Cuba aboga por un orden internacional más justo, equitativo y en paz. Es todo lo que se requiere para que África y el resto de las naciones en desarrollo enfrenten sin absurdos obstáculos los retos de trabajar por el bienestar de nuestros pueblos.
No reclamamos paternalismos para Africa, sino igualdad de oportunidades. África requiere y merece, ante todo, solidaridad y respeto.
Nuestros hermanos africanos siempre podrán contar con la solidaridad inquebrantable y el apoyo incondicional de Cuba.
Muchas gracias.
(Cubaminrex- Embacuba ONU)