ALBA, de cara al mundo.
CUBA, 29 de septiembre de 2011.- Entre los grandes valores de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de
Nuestra América (ALBA), destaca que sus miras no son solo económicas y sociales, sino que abarcan además la concertación política como uno de sus principales motores impulsores.
En consecuencia, la Alianza no solo impulsa empresas económicas gran nacionales, programas energéticos o proyectos agroalimentarios. Tampoco se limita a generar planes de estudio, superación cultural, de salud o
deportivos destinados a las grandes mayorías para garantizarles calidad y nivel de vida.
El ALBA es, además, y vale recalcarlo, importante espacio de debate y acción política, el cual ya ha sentado importantes escalones en la arena regional y global.
Hay que recordar que fue la primera institución internacional y de nuestra área geográfica que denunció el carácter fascista y retrógrado del más reciente golpe militar en Honduras, dirigido precisamente contra un
gobierno de raíz popular integrante de la propia Alianza.
El ALBA respondió también con premura y firmeza a los intentos norteamericanos de establecer el rosario de bases militares en Colombia, lo cual de inmediato generó la airada y justa respuesta de Venezuela, contra
cuyo proceso bolivariano están dirigidos en primera instancia, y dada la cercanía geográfica, esos sofisticados enclaves.
Pero la Alianza, decíamos, no ha limitado su empeño político a América Latina y el Caribe, en el justo entendido que nuestro hemisferio no vive en una urna de cristal, y que globalmente todo lo que represente peligros
contra el movimiento progresista, constituye también riesgo y garrotazo contra nuestros pueblos.
De ahí que el ALBA haya devenido en estos días, y así lo expresan a diario sus miembros, entre ellos Cuba, en importante fuerza que denuncia y se opone a aventuras agresivas imperiales como las que llevaron al desplazamiento de las autoridades de Trípoli, a despecho de las prerrogativas soberanas del pueblo Libio.
En consecuencia, el ALBA ha manifestado que no reconocerá a los titulados "rebeldes", léase grupos armados internos, mercenarios, terroristas y agentes de los servicios imperiales, y que no concordará con su presencia en el seno de la ONU como pretendidos legítimos voceros de la población del agredido país norafricano.
Esta organización ha sido de las primeras en respaldar la solicitud de Palestina de ser reconocida como miembro pleno de la Organización de Naciones Unidas, en tanto parte de sus esfuerzos por concluir con la
diáspora y la violencia desatadas sobre su pueblo hace más de cuatro décadas.
En ese sentido, la Alianza ha enfrentado públicamente la concertación norteamericana y de sus aliados para bloquear las aspiraciones palestinas desde el selectivo grupo que en el Consejo de Seguridad monopoliza el
derecho al veto, y demanda con fuerza la democratización del máximo organismo internacional, de manera que los mayoritarios en el planeta tengan voz y poder de decisión realmente válidos.(Cubaminrex- AIN)