<%@LANGUAGE="JAVASCRIPT" CODEPAGE="1252"%> Quienes le hacen la guerra a Cuba
         
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Reporteros sin fronteras: Ménard tiene cómplices que fingen ignorar su conexión Miami

CUBA, 26 de octubre de 2006. Con un presupuesto procedente de los millonarios fondos del Plan Bush de anexión de Cuba, Reporteros sin Fronteras desarrolla en este momento su último ciclo de ataques contra la Isla, con la complicidad de grandes medios de comunicación que fingen ignorar el financiamiento sucio de RSF y sus lazos permanentes con la extrema derecha cubanoamericana.

Además de disponer de una contabilidad secreta que mantiene en un bufete de Alexandria, Virginia —a menos de 15 minutos del cuartel general de la CIA— y de una cuenta en una sucursal de la City Bank de Nueva York alimentada por un chorro de billetes de la National Endowment for Democracy, Robert Ménard cuenta en la metrópoli norteamericana con una persona de confianza, Tala Dowlatshahi, que asegura la fluidez de los depósitos.

La fortuna de Ménard es luego transferida, por lascas de 10 000 dólares USA, a la cuenta No. FR76 4255 9000 9821 0281 del Credit Cooperatif (CCOPFRPP), en Paris, un tesoro al cual el cabecilla de RSF se reservó el acceso ¡exclusivo!

De acuerdo con un artículo publicado en agosto en el sitio web norteamericano Counterpunch, por los investigadores Diana Barahona y Jeb Sprague, la alianza entre RSF y el Departamento de Estado es tan confidencial que la NED se niega a revelar el contenido de los documentos IRI 2002-022/7270, IRI 2003-027/7470 y IRI 2004-035/7473 que contienen los detalles de los convenios existente entre RSF y el Internacional Republican Institute, el brazo propagandístico del Partido Republicano.

El IRI y la NED son dos de los intermediarios usados desde la administración Reagan para desviar fondos públicos hacia organizaciones extranjeras que apoyan los proyectos injerencistas de la extrema derecha norteamericana y de la Agencia Central de Inteligencia.

A las donaciones secretas de la NED/IRI se suman las de Frank Calzón, del Center for a Free Cuba y de Freedom House, y cheques puntuales de Orlando Gutiérrez-Boronat, del Directorio Democrático Cubano, quien con su subsidio de 663 690 dólares del fondo especial asignado por el Departamento de Estado, se ha robado el récord miamense del reguero anticubano, de acuerdo con cifras oficiales.

En esa última campaña, Ménard se ha conseguido la colaboración de agencias complacientes (la Reuters ha contribuido notablemente) que evitan tocar el tema de sus relaciones con la Bacardí, el Cuban Liberty Council y la Fundación Nacional Cubano Americana, todos asociados a las actividades de Luis Posada Carriles.

También ha podido contar con la “ética” colaboración del Nuevo Herald que padece del mismo problema de miopía cuando, teniendo colaboradores del Departamento de Estado en su redacción, no llega a mencionar que Ménard colabora con Radio Martí, luego le pagan por hacer propaganda contra Cuba. Por algo no dijo nada cuando fueron cesanteados (y repuestos) los otros colaboradores.

En un reciente artículo sobre Cuba a partir de un material de RSF, El Herald olvida que Menard, el dueño de RSF, no mencionó, en lo que califica de informe anual de su organización, la escandalosa expulsión de las páginas del Miami Herald del más popular de sus columnistas, Jim DeFede, por su condena del terrorismo cubanoamericano en una crónica publicada el 10 de julio del 2005.

Entretanto, Carlos Alberto Montaner, condenado por terrorismo en La Habana en 1960 cuando se dedicaba a poner bombas en tiendas, sigue publicando en ese mismo rotativo sus comentarios orientados por sus amos de la CIA. ( Cubaminrex – Granma Internacional ) . Por Jean –Guy Allard.


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Reporteros Sin Fronteras y el crimen de Couso

Por Emilio Marín
Tomado del periódico argentino La Arena,
22 de octubre de 2005

Reporteros Sin Fronteras es una ONG con presidente vitalicio y financiada por multinacionales. Coherente con esa base material e ideológica, denuncia a Cuba como el peor país de América Latina en materia de libertad de prensa. Pero la realidad registra muertes de periodistas en Irak, como José Couso, por disparo de un tanque de EE.UU.

LA PLATA DE MÉNARD

Robert Ménard preside de por vida de Reporteros Sin Fronteras, nombre engañoso porque tiene bien delimitadas sus fronteras ideológicas.

En la agresión de 1999 de la OTAN contra Yugoslavia murieron 16 periodistas al ser bombardeado el edificio de la radio y televisión de Serbia. El reporte de 2000 de RSF no los mencionó. Posiblemente la amnesia sobrevino porque esta entidad recibía aportes millonarios de los conocidos fabricantes de armas Jean-Guy Lagardère y Serge Dassault.

En noviembre del año pasado, en un foro de internet organizado por el semanario Le Nouvel Observateur, Ménard admitió que el presupuesto anual de su organización era de más de 4 millones de dólares. Aunque trató de justificar que la mayor parte lo recauda con subasta de notas y fotos, en verdad por estos conceptos le entran unos pocos miles de euros.

La plata grande viene de empresas y la propia CIA, que tiene en "Reporteros" su punta de lanza para atacar a Cuba. Entre las firmas que cotizan y venden a RSF en los medios están Publicis, una multinacional que detenta una buena porción del negocio publicitario internacional, su socia neoyorquina Saatchi & Saatchi y la francesa Vivendi, por medio de su rama Vivendi Universal Publishing Services.

Ménard actuó por cuenta de la CIA en 1998 cuando captó a periodistas cubanos para la Sección de Intereses de Norteamérica (SINA). Tuvo la mala suerte de reclutar y revelar sus planes a quien simulaba ser un mercenario pero era agente de la seguridad cubana, Néstor Baguer.

Con esos antecedentes, nadie debió sorprenderse de que anteayer se difundiera el ranking preparado por RSF y el gobierno cubano apareciera como el peor de la región en libertad de prensa. La Habana mejoró su penúltima posición entre los "malos" de todo el mundo" a la séptima, pero sólo porque en otros países la situación se deterioró más. Ménard no quiso darle a Fidel Castro ni siquiera ese irónico margen de mejoría.

PURA SUBJETIVIDAD

El criterio con que el parisino arma su campeonato de libertad de prensa se parece como una gota de agua a otra a los utilizados en esta región del mundo por la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Ambas ponen como blanco central de sus ataques a Cuba y Venezuela.

A Castro lo mandaron al fondo de la tabla por haber detenido a 70 contrarrevolucionarios en marzo de 2003, que fueron llevados a juicio por ser agentes de la superpotencia que atenta contra su país. Sólo cuatro eran periodistas y el más conocido, Raúl Rivero, ya fue liberado por razones de salud.

Cómo estará de empañada ideológicamente la visión de Ménard que ubica a Cuba como el peor de América Latina, siendo que la isla no registró ningún caso de ejecución extrajudicial ni desaparición forzada ni tortura de personas, no ya de algún periodista. En contraste, "Reporteros" ubica mucho mejor a Colombia, donde los sucesivos gobiernos y sus militares y "paras" asesinaron a cien periodistas en los últimos tres lustros.

La explicación es muy sencilla. Menárd está relacionado políticamente y tiene negocios con la Freedom House del agente de la CIA Frank Calzón, y con el ex rey de la pizza y ex capitán de marines en Vietnam, Leopoldo Fernández Pujals, reinsertado en la gusanera de Miami.

En yunta con la SIP presidida por Alejo Miró Quesada Cisneros, de El Comercio de Lima, RSF tira con munición gruesa contra Hugo Chávez. Una de sus embestidas conjuntas fue a fines de 2004 contra la "Ley de Responsabilidad Social en Radio y Televisión de la República Bolivariana de Venezuela". Decían que era una "ley mordaza" pero en realidad defendían a los grandes medios privados, especialmente al zar de la TV y amigo de José María Aznar, Gustavo Cisneros.

El informe de anteayer de "Reporteros" ubica tres zonas donde la libertad de prensa estaría más agredida: Asia Oriental (Birmania, China, Vietnam y Laos); Asia Central (Turkmenistán, Uzbekistán y Kazajstán) y Medio Oriente (Irán, Irak, Arabia Saudita y Siria). Ya mencionamos los supuestos peligros en América Latina. Cualquier coincidencia con el diagnóstico del Departamento de Estado y la CIA no es mera casualidad.

CON LOS TANQUES

Que Ménard se negara a hacer gestiones por la vida del periodista afroamericano Mumia Abu Jamal, desde 1982 en el corredor de la muerte, era previsible. "No hemos hecho nada, ni haremos nada. No se trata de un tema de libertad de prensa", contestó en el foro de Le Nouvel Observateur sobre aquel prisionero en EE.UU.

Sin embargo, no era tan claro que operara en contra de la difusión del caso de José Couso, camarógrafo de Telecinco de España, asesinado el 8 de octubre de 2003 en el Hotel Palestina de Bagdad. Couso murió al ser alcanzado por un obús de un tanque estadounidense contra ese hotel donde se hospedaba la prensa internacional desde antes de la ocupación militar.

Graficando los dos perfiles antagónicos de periodismo, el mismo día que Ménard difundía su mendaz informe, los familiares y amigos de Couso daban a conocer la resolución del juez Santiago Pedraz Gómez, del Juzgado Central de Instrucción n° 1 de la Audiencia Nacional, reclamando la extradición a España de tres militares implicados en el crimen.

Los reclamados son el Sargento Thomas Gibson, de la Compañía A del Regimiento de Blindados nº 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada del Ejército de EE.UU., autor del disparo; el Capitán Philiph Wolford, al mando de la Unidad de Blindados de la compañía A del Regimiento de Blindados nº 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada, que lo autorizó; y el teniente Coronel Philiph de Camp, al mando del Regimiento de Blindados número 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada, quien ordenó el tiro de obús.

Ese proyectil no sólo mató al camarógrafo español sino también al reportero Taras Protsyuk, de la agencia Reuters. El mismo día fueron bombardeadas las cadenas árabes Al Jazeera y Abu Dhabis TV, matando al periodista Tareq Ayub. Luego las tropas de ocupación asesinaron a Mazen Dana de Reuters, a Alí al Jabit y Alí Abdel Asís de Al Arabiya TV. Y se salvó de milagro la periodista italiana Giuliana Sgrena, tiroteada por los marines cuando era trasladada al aeropuerto tras ser liberada.

La resolución del juez español se quejó de la "nula colaboración por parte de las autoridades estadounidenses a las dos peticiones de auxilio judicial emitidas por el Juzgado en fecha 21 de abril de 2004 y 6 de junio de 2005". Así acusaba a Washington de no informar sobre actuaciones respecto a lo sucedido en el piso 15 del hotel bagdadí y de no tomar indagatoria a los tres inculpados.

¿Acaso George W. Bush le llevará el apunte a la justicia de Madrid y extradirá a los asesinos del periodista? Altamente improbable, tanto o más que Ménard se decida a poner el caso Couso sobre el tapete internacional. Su metier es otro: atacar a Fidel Castro por defenderse del bloqueo y el terrorismo, y ocultar las muertes de periodistas causadas por obuses lanzados por Abrams M1 a la vera del Tigris. Lo dicho, "Reporteros" tiene fronteras ideológicas y sponsors millonarios.


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Cuando Reporteros Sin Fronteras encubre a la CIA

  • Reporteros Sin Fronteras goza, en Francia, de una honorable reputación, aún cuando diversos medios latinoamericanos acusan a la organización de estar a sueldo del binomio NED/CIA. RSF recauda entre el público francés más de dos millones de euros al año para acudir en auxilio de los periodistas oprimidos del mundo. En realidad, sólo el 7% del presupuesto general de RSF está dedicado a su principal misión. Su verdadera actividad, desde que firmó un contrato con la fábrica de propaganda de Otto Reich, es la lucha contra los regímenes progresistas latinoamericanos (Cuba, Haití, Venezuela).

Por Thierry Meyssan
Tomado de Red Voltaire
27 de abril de 2005

Durante los procesos de La Habana, en 2003, Néstor Baguer impugnó públicamente a Robert Menard, acusándolo de complicidad con los servicios secretos estadounidenses. En la misma época, Reporteros Sin Fronteras (RSF), cuyo director ejecutivo es Robert Menard, llevó a cabo una campaña contra el gobierno cubano, al que acusa de encarcelar periodistas disidentes. Desde entonces, la polémica no dejó de avivarse hasta que la periodista norteamericana Diana Barahona, del Northern California Media Guild, dio un nuevo paso al acusar a Reporteros Sin Fronteras de ser financiada por el binomio NED/CIA y de escribir sus informes bajo la influencia de la administración Bush.

Reflejamos entonces aquella controversia en la Red Voltaire. Pero el trabajo del canadiense, Jean-Guy Allard, y las verificaciones de nuestra oficina francesa demuestran que el financiamiento directo de RSF por la NED/CIA es ocasional y reciente, de modo que no puede haber tenido influencia sobre su actividad. Nuestras excusas, pues, a Reporteros Sin Fronteras. Lamentamos este error tanto más cuanto que enmascara hechos extremadamente sorprendentes.

Inicialmente concebida para enviar reporteros a brindar testimonio sobre la acción de diversas ONG humanitarias, Reporteros Sin Fronteras evolucionó para convertirse en una organización internacional de apoyo a periodistas reprimidos. Esta asociación fue reconocida como de utilidad pública en decreto emitido por el primer ministro frances Alain Juppé el 19 de septiembre de 1995, estatus que le permitió un más fácil acceso al financiamiento público, el cual representa 778 000 euros [1] según las últimas cuentas publicadas. Este financiamiento proviene de los servicios del primer ministro francés, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, de la Agencia Intergubernamental de la Francofonía, de la Comisión Europea, de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE) y de la UNESCO. Reporteros sin Fronteras cuenta igualmente con el mecenazgo privado (FNAC, CFAO, Hewlett Packard, Fundación Hachette, Fundación EDF, etc.) que le aporta unos 285 000 euros. Sin embargo, la mayor parte de su presupuesto proviene de la generosidad pública, especialmente de la venta del álbum anual por la libertad de prensa y de operaciones especiales, que representan en total 2 125 000 euros de un presupuesto total de 3 474 122 euros.

Ahora bien, la actividad concreta de Reporteros Sin Fronteras está muy alejada de lo que creen financiar los donantes. El fondo de asistencia a los periodistas oprimidos, o sea, el pago de honorarios de los abogados de periodistas encarcelados, el apoyo material a sus familias, el desarrollo de las Casas de Periodistas, todo eso, que representa el centro de la actividad oficial de la organización y la razón de ser de la generosidad del público, sólo recibe el... ¡7% del presupuesto general! Ha leído bien: por cada euro donado para los periodistas oprimidos, únicamente siete centavos llegan a su destino.

Entonces ¿a dónde va el resto?

La verdadera actividad de Reporteros Sin Fronteras es organizar campañas políticas contra objetivos determinados, campañas que serían legítimas si, al igual que la Fundación Soros [2], no manipulara la libertad de prensa al punto de evocarla para justificar graves violaciones del derecho internacional. A modo de ejemplo, RSF aplaude el secuestro del presidente constitucional de Haití por parte de las Fuerzas Especiales norteamericanas, con el apoyo logístico de Francia [3], debido a que Jean-Bertrand Aristide habría sido un «depredador de la libertad de prensa», calificativo que tiene como basamento una visión incompleta de los acontecimientos con vistas a mostrar al presidente haitiano como alguien que ordenaba asesinatos de periodistas. Debe observarse que Reporteros Sin Fronteras apoyaba así mediáticamente una operación en la que el gobierno francés se había equivocado, aún cuando el propio gobierno subvencionaba a la organización.

El carácter ideológico de las campañas de Reporteros Sin Fronteras llega por momentos al ridículo. De este modo, la organización se mostró indignada por el proyecto de ley venezolano tendiente a someter a los medios al derecho general. Sin embargo, no ha expresado preocupación alguna ante el papel del magnate de los medios audiovisuales Gustavo Cisneros y de sus cadenas de televisión en la tentativa de golpe de Estado militar que trató de derrocar al presidente constitucional Hugo Chávez [4].

Es en definitiva alrededor de Cuba que se ha cristalizado la polémica dado que RSF ha hecho de la denuncia del régimen castrista el eje principal de sus campañas. Según la organización, los 21 periodistas encarcelados en la isla habrían sido acusados abusivamente de espionaje a favor de Estados Unidos cuando en realidad serían víctimas de la represión gubernamental. Para luchar contra ese gobierno, RSF organizó diversas manifestaciones, entre ellas una que acabó mal, el 14 de abril de 2003, ante la embajada de Cuba en París. En su entusiasmo, la organización perturbó igualmente el período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU en Ginebra. Sus militantes insultaron a la presidencia libia de la Comisión e importunaron a diplomáticos, lo que provocó la suspensión por un año de su estatus de observador en el Consejo Económico y Social (ECOSOC) de la ONU. Robert Menard no ha dejado de estigmatizar los desvaríos de esta comisión, que se encuentra según él en manos de los especialistas en violar los derechos humanos. Sin embargo, las sanciones contra RSF fueron votadas por Estados perfectamente democráticos como África del Sur, Brasil o Benin.

Interrogado telefónicamente, Robert Menard rechaza las acusaciones según las cuales RSF ha sido comprada por el dinero de la NED/CIA [5] para llevar a cabo una campaña contra Cuba. Explica que la organización solicitó una subvención de la agencia norteamericana para ayudar a los periodistas oprimidos en África y que en definitiva recibió nada más que 40 000 dólares a mediados de enero de 2005, de lo cual tomamos nota...

Durante la conversación, Menard rechaza también las acusaciones de nuestro colaborador Jean-Guy Allard, quien es además periodista del semanario cubano Granma Internacional. En su trabajo Le Dossier Robert Ménard. Pourquoi Reporters sans frontières s’acharne sur Cuba, Allard relata los estrechos vínculos personales que mantiene el director ejecutivo de RSF con los círculos de la extrema derecha anticastrista de Miami, especialmente con Nancy Pérez Crespo. Alzando la voz nos acusa de proyectar presupuestos ideológicos sobre las cosas, mientras que él y su organización estarían actuando con la mayor neutralidad, para luego acusarnos de dar crédito a la «propaganda comunista» (sic).

Une simple verificación arrojó que es cierto que Robert Menard frecuenta la extrema derecha de Miami, como también es cierto que RSF está siendo financiada por el lobby anticastrista para que haga campaña en contra de Cuba. En 2002, Reporteros Sin Fronteras firmó con el Center for a Free Cuba un contrato cuyos términos no se conocen y recibió después una primera subvención de 24 970 euros. Esa subvención aumentó a 59 201 euros en 2003 y se desconoce su monto de 2004.

El Center for a Free Cuba es una organización creada para derrocar a la revolución cubana y restaurar el régimen de Batista [6]. Lo preside el propietario de Rones Bacardí, lo dirige el ex terrorista Frank Calzon y está adscrito a una dependencia de la CIA, la Freedom House [7].

El contrato de Reporteros Sin Fronteras con el Center for a Free Cuba fue negociado en 2001 con el entonces responsable del mismo: Otto Reich, el campeón de la contrarrevolución en toda América Latina [8]. El mismo Otto Reich, convertido en subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, fue el organizador del frustrado golpe de Estado contra el presidente electo Hugo Chávez; más tarde, entonces como emisario especial del presidente Bush, supervisó la operación de secuestro del presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide.

RSF es un 7% de apoyo a los periodistas oprimidos y el 93% de propaganda imperial estadounidense.


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Medios de comunicación privados en Venezuela

La ONG «Reporteros Sin Fronteras» un caballo de Troya en la prensa independiente


Thierry Deonne*
Benjamin Durand*

En Venezuela y otras partes del mundo, Reporteros Sin Fronteras apoya hace dos años a medios de prensa cómplices de numerosas violaciones de los derechos humanos... y pisa el acelerador de la campaña mundial contra el gobierno de Hugo Chávez. ¿Cuáles son los medios de prensa cuyas informaciones tienen el apoyo de RSF? ¿Por qué esta estrategia de parte de una organización que debería ser imparcial?



Caracas (Venezuela)
22 de marzo de 2005

El francés Robert Ménard presidente de Reporteros Sin Fronteras

En Venezuela y otras partes del mundo, Reporteros Sin Fronteras apoya hace dos años a medios de prensa cómplices de numerosas violaciones de los derechos humanos... y pisa el acelerador de la campaña mundial contra el gobierno de Hugo Chávez. ¿Cuáles son los medios de prensa cuyas informaciones tienen el apoyo de RSF? ¿Por qué esta estrategia de parte de una organización que debería ser imparcial?

En Caracas, en junio del 2004 se descubre un escondite de armas en locales pertenecientes a la cadena televisiva Venevisión, hecho que pone en manifiesto hasta donde son capaces de llegar, en términos de desestabilización política, los medios de prensa comerciales que prácticamente monopolizan la difusión en Venezuela.

El director de la cadena que participó en la organización del golpe militar en abril de 2002, afirma que se trata de «armas oxidadas».

La misma cadena de televisión había afirmado semanas antes, al igual que François Meurisse en el periódico francés Libération, que el descubrimiento de 91 paramilitares colombianos en una de las propiedades de un dirigente de la oposición venezolana era, también, una manipulación del presidente Chávez.

Al parecer se apresuraron porque el gobierno colombiano, al que no se le puede achacar simpatía alguna por el presidente venezolano, denunció esta invasión y envió a su ministro de Relaciones Exteriores para supervisar la repatriación de los reclutas a Colombia.

Venevisión pertenece a un amigo personal de George Bush y Jimmy Carter: Gustavo Cisneros. Autor del primer golpe de estado mediático de este siglo, habiendo logrado hacer creer al mundo durante 24 horas que Hugo Chávez había ordenado disparar contra su pueblo, «el Murdoch latinoamericano» coordina el golpe en abril de 2002, junto con la elite patronal, desde su bunker de Caracas y pone su jet a la disposición de los militares golpistas para que evacuen al presidente.

Mientras tanto, Venevisión, Globovisión y las demás cadenas privadas celebran con aires de júbilo el decreto de los golpistas que elimina de un plumazo parlamento, constitución, defensor del pueblo y otras instituciones democráticas.

Durante las 48 horas que dura el golpe, los medios de prensa que no dejaban de hablar de salvar la libertad de expresión en Venezuela muestran su verdadero rostro.

Sus «periodistas» emprenden una caza de opositores, en vivo y en tono jadeante, junto a la policía política mientras que esconden la información sobre la resistencia creciente de la población civil. Los medios de prensa asociativos son blanco de una persecución particularmente intensa, algunos de sus miembros son arrestados, sin que se haya producido la menor protesta de Reporteros Sin Fronteras (RSF).

Medios como Venevisión tienen una larga lista de cómplices en la violación de los derechos humanos. Esa complicidad no ha cesado, como lo demuestran hoy las campañas mediáticas contra dirigentes campesinos que participan en la reforma agraria del gobierno de Chávez, tildados de invasores, de guerrilleros e incluso asesinados después.

En agosto de 2003, cuando la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, en una operación que hubiera sido de simple rutina en Estados Unidos o en Francia, aplica la ley y retira algunos equipos de retransmisión que Globovision había instalado sin la autorización legal necesaria, esta cadena televisiva desencadena una violenta campaña contra este «nuevo atentado contra la libertad de expresión» (campaña de la cual RSF se hace eco inmediatamente) y llama a la ciudadanía a la resistencia contra la dictadura que se instaura en Venezuela.

Aunque la programación de Globovisión no se ve interrumpida en ningún momento, ya que no existe ningún problema con su frecuencia legal y habitual, los funcionarios de la Comisión son insultados y un comando nocturno lanza una granada de mano contra sus oficinas.

¿Libertad de expresión o dictadura mediática?

A pesar del fracaso de su golpe de estado, todos estos medios siguen llamando cotidianamente a los militares a «actuar rápido» para derrocar al presidente, y acentúan su presión sobre el Consejo Electoral, a pocas semanas del referéndum presidencial.

La contradicción política prácticamente no existe en las transmisiones. «Que se vaya Chávez» es el slogan que día tras día lanzan al éter políticos, periodistas, expertos, todos de común acuerdo.

Venevisión, RCTV, Televen, CMT, Globovisión, la radio privada, que ocupan el 95% de la gama de frecuencias y nueve periódicos de los diez en circulación son propiedad de la oposición. Como antes en Chile o en Nicaragua, utilizan «la libertad de expresión» como eje central de la guerra mediática contra un gobierno anti-neoliberal que ha restablecido la soberanía sobre el petróleo y que incomoda mucho a la administración Bush.

Medios de prensa que, además, racistas

Chávez, algunos de sus ministros y hasta los embajadores y presidentes africanos que lo visitan, son llamados «monos», lo cual ha dio lugar a protestas diplomáticas hacia una de las cadenas -RCTV- en marzo de 2004.

Por su lado, el gobierno de Chávez no ha encarcelado a ningún periodista, cerrado ningún medio de prensa o censurado ningún artículo. Siendo así, ¿por qué razón Reporteros Sin Fronteras convierte a Chávez en uno de sus blancos y confirma las alegaciones de los medios privados según los cuales el gobierno de Chávez reprime la libertad de expresión?

La estrategia de RSF en Venezuela

Desde sus primeros informes del año 2000, RSF habla de Hugo Chávez como de un futuro Fidel Castro. Descubrimos entonces que la persona escogida para representar a RSF en Caracas, María José Pérez Schael, es... consejera de la oposición.

En 2002, la honorable representante de RSF se refiera a los golpistas en el diario caraqueño El Universal: «mi corazón vibra al ver a los militares sublevados, al ver a esos hombres virtuosos que desfilan ante nuestra bandera nacional». Ante las protestas, RSF se resigna a escoger a otra persona.

Pero sigue aceptando sin más averiguaciones la versión de la prensa opositora. Y omite decir, por ejemplo, que tribunales venezolanos han comprobado la existencia de un vínculo entre militares golpistas y «auto-atentados» como el de Globovisión, destinados a alimentar una campaña mundial de saturación.

Sin embargo, cuando la televisión asociativa Catia TVE, cuyos programas son elaborados directamente por los habitantes de los barrios populares y que transmite hacia todo el oeste de Caracas, es clausurada en junio de 2003 por un alcalde de la oposición, RSF, visiblemente incómodo porque la oposición es responsable de la única clausura de un medio de prensa en Venezuela, se apresura a anunciar su «reapertura» en septiembre de 2003. Se trata de una mentira. En el momento que se escribían estas líneas (en junio de 2004), Catia TVE sigue clausurada.

La periodista Naomi Klein expresó su sorpresa ante la afirmación de RSF que habla del gobierno de Chávez como de una amenaza para la libertad de expresión.

Según ella, la más grave amenaza viene en realidad de los propios medios que han sido capaces de organizar un golpe de estado y de grupos transnacionales cuyo dueño, Gustavo Cisnero, no esconde su deseo de convertirse en el próximo presidente de Venezuela.

El cineasta argentino Fernando Solanas y el escritor uruguayo Eduardo Galeano, dos personas que nadie puede acusar de ingenuidad en materia de derechos humanos, atestiguaron recientemente sobre «la increíble libertad de expresión que reina en Venezuela».

Curiosamente los medios de prensa franceses, como los diarios Le Monde y Libération, aunque también más recientemente Charlie Hebdo, se hicieron eco de los medios privados venezolanos. El diario de derecha Le Figaro ha sido paradójicamente el único que no ha sucumbido hasta ahora a esa histeria.

El jefe de RSF, Robert Ménard, repercute y refuerza las campañas de los imperios mediáticos contra una democracia transformada en «una futura Cuba». En la nueva revista «Médios» - la revista de los que no quieren criticar a los medios-, que pertenece en parte a RSF, Robert Ménard firmaba recientemente con Pierre Veilletet un largo y venenoso artículo sobre el tema «La guerrilla de los antiglobalización en contra de la información».

Después de echar pestes contra Bourdieu, Ramonet, PLPL y Hamili, los autores de dicho artículo escriben: «Los "antiglobalistas" le perdonan todo al ex-golpista Hugo Chávez, caudillo de opereta que arruina a su país pero se contenta, ¿por ahora?, con hacer discursos al estilo de Castro sin demasiadas consecuencias reales para las libertades de sus conciudadanos».

Ménard le reprocha seguidamente a Ramonet su «silencio sobre los virulentos discursos de Hugo Chávez contra la prensa, los excesos y las reacciones de sus partidarios, la impunidad de la que gozan».

RSF ni siquiera existía cuando Armand Mattelard, al analizar la alianza entre los grandes medios de comunicación y la SIP (asociación de propietarios de medios) durante el derrocamiento de Allende, escribía: «La investigación judicial sobre la administración del diario El Mercurio, acusado de irregularidades fiscales, sirvió como pretexto para denunciar supuestas medidas coercitivas contra la «prensa libre» (...).

El mensaje enviado por la prensa burguesa chilena vuelve a su punto de origen, reforzado por la autoridad que le confiere el hecho de haber sido reproducido en el extranjero. (...)

Estamos ante una SIP que se repite a sí misma. Su campaña no es más que una inmensa serpiente que se muerde la cola». En momentos en que se desmorona en Francia la aureola de los intelectuales mediáticos y expertos en «Derechos humanos» que apoyaron una guerra cuya barbarie era previsible, es hora de investigar sobre la estrategia política de Robert Ménard, a través de RSF, hacia Venezuela.

Thierry Deronne
Periodista belga residente en Venezuela desde hace ocho años.
Ver los artículos de Thierry Deronne

Benjamin Durand
Peridista francés. Journaliste français
Ver los artículos de Benjamin Durand

Los Estados Unidos país vírgen para Reporteros Sin Fronteras RSF


En el sitio internet de la asociación Reporteros Sin Fronteras (RSF) existe un mapa del planeta donde figura una clasificación por países, del más respetuoso al menos respetuoso de la libertad de prensa (ver gráfico arriba de RSF). Extrañamente los Estados Unidos no figuran. Ni por las muertes misteriosas de periodistas, ver enlaces abajo:

Las evidencias comienzan a indicar que Gary Webb fue asesinado

Libertad de prensa estilo USA: ¿Quién mató a Gary Webb?

El periodista que escribió la primera biografía de George W. Bush fue hallado suicidado misteriosamente

Ni por las manipulaciones mediáticas a gran escala que se practican en los Estados Unidos, y que de este hecho constituye un serio agravio a la libertad de prensa por sus aspectos manipuladores, ver enlaces abajo:

Judith Miller, periodista de desinformación masiva

Un editorialista de prensa se vende a Bush por 240,000 dólares (tarifa USA)

y por no citar solamente que estos dos ejemplos aquí arriba, ante un diluvio existente de desinformación masiva en los EEUU.

La asociación RSF no es una ONG credible a pesar de su fachada de buenas intenciones, la cual utiliza para hacerse una reputación, un noble objetivo, el de defender la prensa y los periodistas, pero su imparcialidad es más que notoria y responde a una lógica bien determinada, bien adiestrada.



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“Reporteros sin fronteras” echa raíces en el Ticino
¿CIA sin fronteras?

Por Norberto Crivelli
Tomado de L’INCHIOSTRO ROSSO (bandera roja)
Órgano del Partido del Trabajo Suizo
Marzo 2005

También en el Ticino se celebrará una sesión de la famosa y cacareada organización francesa. Para subrayar el “honorable” evento, con gran clamor publicitario y mediático se ha organizado una velada donde estará presente el periodista francés Georges Malbrunot, secuestrado durante muchos meses en Iraq, pero sobre todo el presidente fundador de “Reporter sans frontières” (RSF), Robert Ménard.

La conferencia, la primera de una serie insertada en el curso de perfeccionamiento para periodistas, se celebró en la Universidad de la Suiza Italiana, presidido por Aldo Sofia y por el decano de la Facultad de las Ciencias de la Comunicación, Giuseppe Richieri.

Los periódicos del Ticino dedicaron una página entera al evento. “RSF, creada hace casi veinte años, permanece activa en casi todo el mundo, al tiempo que decidió los abusos y atropellos que se han cometido contra la libertad de prensa”, puede leerse en la presentación de la asociación, aparecida en los periódicos.

Pero casi involuntariamente, han puesto en evidencia con ese “casi en todo” la ambigüedad del RSF y de su presidente-fundador, Robert Ménard. En efecto RSF es muy activa en muchos casos y casi silente y pasiva en otros. Digamos que activísima cuando se trata de atacar al gobierno cubano y en la organización de mítines contra Cuba, y en los ataques contra el presidente Chávez de Venezuela, pero resulta extrañamente muda ante otras realidades como la de Colombia, o en otros casos donde la prensa es pisoteada.

En realidad, este periodista, Robert Ménard aparece en la lista de asalariados de la CIA desde hace mucho tiempo. Desde siempre ha mantenido excelentes relaciones con la mafia anticastrista de Miami y se doblega, por la paga, a todos los intereses del imperio.

Incluso hace algunos meses inundó París y los Campos Elíseos de manifiestos contra Cuba, e invitó a la famosa actriz Catherine Deneuve a una velada de denuncia contra Fidel Castro, para que allí brindara testimonios, (le pagó 50.000 euros). La cosa se supo cuando la actriz fue interpelada por la justicia por no declarar al fisco sus entradas adicionales.

Hace ya tiempo que RSF goza de pésima reputación. Incluso no fue invitada a la Conferencia Internacional de la ONU sobre Comunicación que se celebró en Ginebra en diciembre de 2003, cuando todas las organizaciones no gubernamentales sí lo estuvieron. ¿Cómo es eso?

Y debemos añadir que en tres ocasiones las Naciones Unidas le ha señalado graves irregularidades.

Por otra parte en Canadá se publicó recientemente un libro sobre la actividad de Rober Ménard, escrito por el periodista canadiense Jean Guy Allard, en colaboración con la periodista francesa Marie-Dominique Bertuccioli, que es el resultado de una larga investigación sobre la organización francesa dirigada por Ménard y ligada a la CIA. “El caso Robert Ménard: por qué Reporters sans Frontières la emprende contra Cuba? El libro en su versión española fue publicado en Canadá por la Lanctôt Editeur. El 8 de febrero de 2005 se presentó una denuncia formal contra RSF y su secretario general Robert Ménard, ante la oficina del mediador de la Unión Europea por el escritor francés Maxime Vivas- En el mismo se señala que RSF es una organización que recibe un subsidio de la Unión Europea para defender a los periodistas del mundo entero. RSF está utilizando este dinero para fines que están muy lejos de los objetivos previstos. A propósito del subsidio sostiene:

“En realidad sirve en parte para promover los intereses de una gran potencia (no europea y concurrente) y la ayuda a llevar a cabo sus actividades de desestabilización de los gobiernos que se oponen a su expansionismo y con los cuales Europa quiere normalizar sus relaciones. Y añade:

Sería bueno indagar más sobre la actitud increíble de RSF en Venezuela.

Pero además la RSF ha decidido fundar una sección en el Ticino, gracias a la voluntad y a la condescendencia de algunos periodistas de la televisión ticinense, y sin embargo su presidente, Robert Ménard, es un personaje conocido y muy controvertido desde hace años.

No se hizo un solo comentario a este respecto durante la velada ticinense de RSF.

O bien los periodistas ticinenses son todos “ingenuos y confiados” y les venga bien el curso de capacitación, aunque no sepan que detrás está la CIA, o algunos están reclutados por la poderosa central de inteligencia. Estaremos atentos y trataremos de hacerles difícil el trabajo denunciándolos sistemáticamente.



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¿Quién financia a 'Reporteros sin Fronteras'?

Diana Barahona
Tomado de Rebelión
22 de marzo de 2005

En el último año, las historias periodísticas en EEUU sobre libertad de prensa citan cada vez más el trabajo de una organización asentada en París, Reporteros sin Fronteras (Reporters sans Frontières, o RSF). De hecho, a pesar de su pequeño tamaño y carencia de directivos de alto perfil, Reporteros sin Fronteras alcanza casi el mismo reconocido renombre que el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) de Nueva York, que puede jactarse de tener en su junta de directores a Walter Cronkite, Dan Rather y a Tom Brokaw.

Lo cierto es que RSF abraza muchas causas sentidas por los periodistas estadounidenses. Por ejemplo, estuvo entre las organizaciones que exigieron más abiertamente al Pentágono una investigación del ataque al hotel Palestina en que inexplicablemente mataron a dos periodistas. Más recientemente, criticó las demandas judiciales federales dirigidas a obligar a revelar sus fuentes a Judith Miller, Matthew Cooper y a otros periodistas.

Pero RSF, a diferencia del CPJ, es financiado sólidamente con subvenciones del gobierno que plantean interrogantes sobre su objetividad. Y un examen de cerca a las batallas más sonadas de RSF --y a las otras que ignora-- sugieren con fuerza una agenda política coloreada por la opción de sus padrinos. Desafortunadamente, la organización aparece poco dispuesta a tratar estas inquietudes: El representante de RSF en Nueva York, Tala Dowlatshahi, dio por terminada una entrevista por teléfono cuando le pregunté si la organización solicitó el año pasado alguna otra subvención del gobierno de EEUU distinta a la que ya recibe del National Endowment for Democacy (Fondo Nacional para la Democracia).

RSF en Haití

Quizás sea más notable la obvia parcialidad política del grupo en sus informes sobre Haití. El 29 febrero de 2004, RSF expresó su apoyo al derrocamiento franco-estadounidense del presidente haitiano Jean-Bertrand-Bertrand Aristide, a28.03.2007acute;s el 11% de su presupuesto (397.604 euros, o aproximadamente 465.200 dólares de 2003). De acuerdo con el periodista y documentalista Kevin Pina, asignado en Haití, la organización documentó selectivamente ataques contra estaciones de radio de la oposición mientras ignoraba otros ataques contra periodistas y locutores para crear la impresión de una violencia de estado patrocinada contra los opositores de Aristide.

RSF culpó a Aristide de los asesinatos sin resolver de dos periodistas, llamándolo 'depredador de la libertad de la prensa,' y celebró su salida en un artículo de julio de 2004 titulado 'Regresa la libertad de prensa: una victoria que se consolidará'. 'Nuevos vientos de libertad soplan sobre las estaciones de radio de la capital', proclamó. Agregó que Aristide --quien no tenía ningún ejército-- planeaba 'chamusquear la tierra hasta el fin', en la crisis que comenzó cuando 300 paramilitares aparecieron armados con M-16 desde República Dominicana.

Pero RSF mantuvo silencio sobre las consecuencias sangrientas del golpe, especialmente en los descarados ataques continuos contra periodistas. Por ejemplo, el grupo no dio la noticia cuando en enero 2005 la policía mató al reportero de radio Abdias Jean, en los tugurios de Pot-au-Prince, al igual que en el ataque contra el periodista Raoul Santo-Louis, tiroteado el pasado febrero, después de recibir amenazas de muerte que ahora lo mantienen oculto. En los hechos, a diferencia de su campaña sostenida contra Aristide, RSF no culpa al actual gobierno de ninguna cosa.

Los puntudos clamores de las historias contadas en la prensa sobre la pérdida de apoyo de Aristide y la utilización de cuadrillas para sostenerse en el poder fueron una manipulación diseñada por una oposición creada por el Departamento de Estado de EEUU y por los medios nacionales e internacionales. La versión de los medios --y de RSF-- rehusó demostrar que Arístide fue un Presidente con enorme popularidad, realzando sólo a los ciudadanos que quisieron acabar su mandato. Los opositores de Aristide efectuaron demostraciones que los medios cubrían y ampliaban, mientras no hacían caso a las marchas favorables a Aristide, que eran mucho más grandes. Al mismo tiempo, el movimiento político más grande del país, Lavalas, fue retratado como una multitud violenta.

RSF en Venezuela

Reporteros sin Fronteras también ha ido después contra el Presidente venezolano Hugo Chávez, alegando que amenaza a los medios privados. El conflicto entre la administración Chávez y los medios viene de antes de abril de 2002, cuando cuatro estaciones privadas de televisión de Venezuela ayudaron e incitaron activamente a un golpe militar contra el gobierno. En la noche del golpe, después de meses de discursos televisivos anti-Chávez y de llamados para un 'gobierno transitorio', la estación de Gustavo Cisneros fue la sede de las primeras reuniones de los confabulados, incluyendo al breve dictador Pedro Carmona.

El presidente de la asociación de radiodifusores de Venezuela firmó el decreto que disolvía a la Asamblea Nacional y durante los dos días siguientes las estaciones ocultaron información sobre el secuestro del Presidente y sobre la toma del palacio presidencial por tropas leales impulsadas por la presencia de centenares de miles de partidarios en las calles. Ningún dueño o encargado de la televisión fue procesado, ni perdieron sus licencias de radiodifusión. Sin embargo, RSF continúa del lado de los medios privados contra el 'autoritarismo' de Chávez.

El 26 de noviembre de 2004, RSF emitió un informe sobre un proyecto de reforma a los medios propuesto a la Asamblea Nacional de Venezuela ('Reporteros sin Fronteras critica la amenaza a la libertad de prensa de la nueva ley'). Coincidencia o no, el informe apareció apenas dos semanas después que RSF solicitó un 'grant' (subvención) al U.S. National Endowment for Democracy. Aunque el NED aparece como una agencia privada, su dinero es autorizado por el Congreso y controlado por el Departamento de Estado.

La abogada de derechos humanos Eva Golinger ha documentado más de 20 millones de dólares otorgados por el NED y el USAID a los grupos y medios privados de la oposición de Venezuela, incluidos los que lideraron a los participantes del golpe. El NED otorgó casi 40.000 dólares a RSF en enero. Aunque los grupos de derecha critican a Chávez desde antes de la época del golpe de 2002, las donaciones monetarias de una agencia oficial de EEUU apuntando al Presidente venezolano por un cambio de régimen plantean preguntas sobre la independencia de RSF, así como su buena voluntad para criticar a sus benefactores.

RSF en Irak

Eso nos trae a Irak y al Informe 2004 de RSF sobre la invasión y sus consecuencias, que es trepadora y contradictoria. Divulga, por ejemplo, que el derrocamiento de Hussein 'abrió una nueva era de libertad... para los periodistas iraquíes', mientras el International News Safety Institute (Instituto Internacional para la Seguridad del Periodismo) informa que han muerto 44 periodistas iraquíes y personal de apoyo mientras cubrían el conflicto desde que comenzó hace dos años. Igualmente, RSF afirma que el bombardeo al Ministerio de Información --un crimen de guerra bajo la Convención de Ginebra-- puso término a 'décadas de cero libertad de prensa'. El informe del INSI contiene 11 páginas que detallan a periodistas muertos, heridos, desaparecidos y encarcelados.

Para su crédito, el informe INSI no blanquea la matanza por fuerzas de EEUU de cinco periodistas extranjeros o los ataques de misil de EEUU contra Al Jazeera y Abu Dhabi TV. Pero éstos y otros ataques contra la prensa en Irak, tal como el cierre del Al Jazeera, al parecer no han lastimado demasiado gravemente la posición de EEUU en el ranking de RSF sobre países con libertad de prensa, actualmente en la razonable y respetable posición 17. En comparación, Venezuela es una de las más bajas de la lista con el número 77.

Y un ejemplo que dice cómo RSF apaga sus críticas a las políticas de EEUU es la manera cómo ha respondido a la abducción del camarógrafo Sami Al Haj, de Al Jazeera. Al Haj desapareció en diciembre de 2001, mientras cumplía una asignación en Afganistán, y terminó ubicado en el campo de concentración de EEUU en Guantánamo, en donde permanece hasta el día de hoy. Al Haj no solamente ha desaparecido físicamente, también desapareció del sitio web de RSF, en donde fue mencionado sólo una vez en un comunicado de prensa del 27 de enero sobre Al Jazeera. Por el contrario, RSF emprende rutinariamente campañas de alto perfil en nombre de los periodistas europeos secuestrados por los combatientes de la resistencia iraquí.


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Ménard, terrorista en Miami, asesor en Bruselas

Ricardo Alarcón habla acerca de Reporteros sin Fronteras

Tomado de Granma Internacional
16 de Febrero de 2005

“ESTE señor es uno más de los tantos que ha habido y que seguirán habiendo en ese empeño de destruir a Cuba y al mismo tiempo de ocultarlo”, señaló Ricardo Alarcón, presidente de la Asamblea Nacional, al participar en la presentación del libro El Dossier Robert Ménard: Por qué Reporteros Sin Fronteras se ensaña contra Cuba, en la Feria del Libro de La Habana.

Alarcón expresó que, en el curso de más de cuatro décadas, “lo que ha dedicado Estados Unidos para fabricar la oposición contra Cuba, para denigrar a la Revolución Cubana y para desatar toda esta gran campaña universal, debe ser superior a todo lo que Estados Unidos ha destinado en el mismo período para la llamada asistencia a los países de América Latina”.

Explicó cómo el Proyecto Cuba, contra la Isla, que comenzó ya desde 1959, está descrito en un informe del general Kirkpatrick, redactado en 1961: “Ahí describen cómo empezaron a crear una organización de exiliados y a fabricar una oposición dentro de Cuba, que apareciera como dirigida por los exiliados, para que no se viera la mano de la CIA”.

Una larga sección del informe de Kirkpatrick “es bastante divertida”, dijo Alarcón. Ahí el General norteamericano explica “los problemas que estuvieron analizando con personajes que habían sido ministros en este país, que habían ocupado altas posiciones antes de la Revolución, que eran figuras políticas y que fueron discutiendo el salario mensual que les iban a pagar, lo que la CIA les pagó como empleados que eran de ella”.

“Esa gente peleó con la CIA, reclamó buena paga y al final transaron en 131 000 dólares mensuales que se repartieron entre una docena de individuos, más o menos… los jefes de cada grupito de la contrarrevolución, con sus nombretes, Partido Liberal, partido tal o más cosa.”

El Presidente del Parlamento también citó el caso de la revista Bohemia:

“Un operativo de la CIA publicó la revista Bohemia en el exilio, la llamaban la Bohemia Libre y le asignaron un presupuesto de 300 000 dólares anuales.

Kirkpatrick explica que estos “periodistas independientes”, que estaban en el presupuesto de la CIA, eran algo más gastadores que lo que la CIA calculó y le costó a la CIA, cada edición, o sea cada semana, 30 000 dólares, mucho más que lo que tenían presupuestado para el año”.

Alarcón citó luego el libro de Frances Stonor Saunders, La CIA y la guerra fría cultural, que se concentra sobre lo que gastó la CIA en Norteamérica y en Europa Occidental durante el período de la Guerra Fría.

“Ahí hay cosas realmente impresionantes. A mí nunca se me hubiera ocurrido asociar la Orquesta Sinfónica de Boston con la Agencia Central de Inteligencia, que recorrió Europa como parte de un proyecto de la CIA. Esto no quiere decir que los violinistas, el pianista, toda esta gente de la Orquesta, fueran conscientemente agentes de la CIA ni mucho menos, pero el recorrido sí fue organizado y pagado por la Agencia y es sólo uno de los ejemplos entre montones. Es difícil encontrar los nombres de aquella época, escritores, intelectuales en Europa o Estados Unidos, que no aparecieran ahí, una parte de ellos conscientemente, una parte de ellos, dolorosamente, que todavía hoy se les puede leer en publicaciones norteamericanas, a pesar de que hace rato que están desenmascarados”.

Después de la Guerra Fría, con relación a Cuba, “el programa no cesó, se incrementó y no sólo se incrementó, sino que se le ha agregado el aspecto fundamental que es encubierto, y uno que es abierto, completamente abierto. Por eso se puede encontrar, sin ningún esfuerzo, en varios sitios del gobierno norteamericano, fundamentalmente el del Departamento de Estado, lo que ellos destinan cada año”.

En el 2004, indicó, el dinero destinado para financiar a los grupúsculos contrarrevolucionarios eran 7 millones y para el año 2005, van a ser 15 millones.

“Pero eso está ahí, no hay que hacer ningún esfuerzo. ¡Basta leer cualesquiera de los despachos cablegráficos de las agencias de prensa! Y después las mismas agencias desde aquí, cuando hablan de estas personas, las presentan como ‘independientes’. ¡Independientes de ustedes, de nosotros, pero de la CIA no!”

“La CIA les paga, repitió Alarcón. Y algunas de esta gente son veteranos y se han pasado la dichosa vida cobrando del presupuesto federal norteamericano pagado por el contribuyente de Estados Unidos. Es un caso realmente asombroso.”

“Si en algo ha habido coherencia, consistencia, ha sido en la política norteamericana contra Cuba, impedir la Revolución, derrotarla una vez que la Revolución triunfó… ¡y ocultarlo! Y a ocultarlo han dedicado por lo menos centenares de millones de dólares.”

Por eso, subrayó Alarcón al referirse a la publicación de El Dossier Robert Ménard, “es muy importante que se haga una denuncia como ésta”.

El Dossier Robert Ménard, del periodista canadiense Jean-Guy Allard, redactado en colaboración con la periodista francesa Marie-Dominique Bertuccioli, es el resultado de una amplia investigación sobre la organización francesa controlada por Robert Ménard y vinculada a la CIA.


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Ultima actualización: 29.04.2008
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