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| QUIENES LE HACEN LA GUERRA A CUBA | |||||
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Los Tíos Sam La USAID refuerza acciones contra Cuba
Personeros checos Carlos Alberto Montaner Robert Menard ¿Reportero o algo más?
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CUBA, 15 de marzo de 2007. Mientras Estados Unidos acumula déficit y los expertos pronostican un peligroso agravamiento de la crisis presupuestaria, el fiasco de Radio y TV Martí, que ni se escuchan ni se ven, ya superó los 500 millones de dólares del dinero del contribuyente. Desde su creación en 1985, el Office of Cuba Broadcasting (OCB) —el barco madre de Radio y TV Martí— ha constituido un mecanismo de corrupción al cual no son ajenos varios políticos, como tendrá que constatar la comisión del Congreso que debe investigar próximamente a esa filial de la Voz de América por iniciativa de los representantes Bill Delahunt y Jeff Flake. Un reporte publicado hace un año por el Consejo de Asuntos Hemisféricos (COHA), un tanque pensante basado en Washington, señalaba cómo varios intentos de reducir los suntuosos presupuestos de la OCB chocaron contra las "estruendosas recriminaciones y hasta las amenazas abiertas de los políticos letales de Miami" encabezados por los hermanos Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen. Los accesos de rabia del trío de politiqueros no son ociosos, responden a una "brillante estrategia" basada en las contribuciones que reciben, analiza COHA. "Por medio de un proceso alquímico, cientos de miles de dólares en contribuciones privadas de campaña a la Casa Blanca y a miembros del Congreso, son convertidos luego en cientos de millones de dólares de fondos públicos para programas aprobados por el Congreso que se usan para financiar a grupos anticastristas", afirma. Así fue también como, cuando el corrupto Salvador Lew renunció a su puesto de director de la OCB después de innumerables denuncias de actos de corrupción, su padrino George W. Bush escogió para reemplazarlo a Pedro Roig, el actual director, tan o más corrupto que su predecesor. SOCIO DE MAS, "EL GATO" Y POSADA Para conseguir el puesto, pagado con 132 000 dólares al año, Pedro Roig no tenía mucho que ofrecer aparte de sus lazos con Jorge Mas Canosa, presidente fundador de la Fundación Nacional Cubano-Americana (FNCA) y de Radio Martí, a quien George Bush (padre) siempre apadrinó por su pasado con la CIA. A principios de la década del 60, Roig y Mas se habían entrenado para la guerra sucia en las instalaciones secretas de la Operación 40, en Fort Benning, con Luis Posada Carriles, el terrorista internacional, y Félix "El Gato" Rodríguez Mendigutía, el oficial CIA que ordenara el asesinato del Che. Un sondeo hecho a solicitud del propio Gobierno de EE.UU., reveló hace unos meses que la audiencia de la Radio Martí en Cuba era la más baja de su historia. En cuanto a TV Martí, el propio Salvador Lew reconocía ya, años atrás, que está virtualmente "fuera del aire". Sin embargo, el colmo fue revelado recientemente por el diario The Chicago Tribune: Lew sigue en la lista de los miembros de la junta directiva de la OCB¼ Por su parte, Luis Zúñiga Rey, directivo del llamado Consejo por la Libertad de Cuba (CLC) y amigo personal de George W. Bush, recibe anualmente 100 000 dólares como miembro de este mismo órgano fantasma. El periódico de Chicago contó cómo Pedro Roig ha contratado al sobrino de su esposa como jefe de personal, mientras paga a un ex cliente suyo como guionista de un show humorístico. Mientras tanto, el disparate del año, en el 2006, fue la compra de un avión militar EC-130 por 10 millones de dólares, cuya sola función fue confirmar la invisibilidad de la mal llamada TV Martí. Este año, fueron asignados 182 500 dólares para Radio Mambí y otros 195 000 a Azteca América, para la difusión de una programación anticubana en esas moribundas estaciones. Ambas empresas, por supuesto, están vinculadas a miembros de la mafia miamense. Simultáneamente, "El Chema" Miranda, quien fue director de programas de TV Martí hasta noviembre último, confesaba ante un tribunal criminal de Miami haber recibido 112 000 dólares en sobornos de una firma productora que él mismo contrataba. No obstante, el director de la Oficina de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, Fabio Leite, declaró inadmisibles las transmisiones ilegales de radio y televisión desde Estados Unidos contra Cuba. Entretanto, se prevé que Radio y TV Martí y su red de socios recibirán 37 millones de dólares este año. A menos que la comisión Delahunt-Flake consiga desenmascararla como refugio de mafiosos ante sus colegas del Congreso. ( Cubaminrex- Granma).
Nuevas agresiones radiotelevisivas contra Cuba Por: Lourdes Pérez Navarro La permanente agresión radial y televisiva de los Estados Unidos hacia Cuba ha ido en aumento. A mediados de diciembre directivos de Radio y Televisión Martí alquilaron espacios en la estación televisiva WPMF-38, propiedad de TVC Broadcasting que transmite programación de Azteca América, y en Radio Mambí WAQI 710AM, de la cadena Univisión. El uso del canal también permitirá a la estación gubernamental estadounidense el acceso a las transmisiones por satélite de Direct TV, "las cuales se captan mediante parabólicas ilegales en la Isla", según reportó El Nuevo Herald. Con esto pretenden lograr nuevas vías por las cuales sus injerencistas y subversivos mensajes, destinados a desestabilizar a la Revolución cubana, sean vistos y oídos en nuestro país. Nadie se engañe. No por gusto las recomendaciones contenidas en el capítulo uno del plan anexionista de Bush incluyen la distribución de computadoras, radios de onda corta, platos de satélites, decodificadores, fax y fotocopiadoras a sus mercenarios residentes en Cuba. La mayoría de estos medios que se cuentan por miles, han sido introducidos ilegalmente por la SINA amparándose en la valija diplomática. Para ello, y para continuar financiando la subversión interna en nuestro país, el gobierno estadounidense ha decidido destinar 80 millones de dólares adicionales en los próximos dos años, y no menos de 20 millones anuales en lo sucesivo, hasta lograr el sueño de derrocar a la Revolución. En ese afán ya se han gastado —y despilfarrado en malos manejos— 73,5 millones de dólares entre 1996 y el 2005, de acuerdo con recientes investigaciones realizadas por la Oficina de Auditoría del Gobierno, órgano del Congreso de los Estados Unidos. Paradójicamente las nuevas vías para realizar las transmisiones llegan en momentos en que la estación TV Martí, con sede en Miami, enfrenta una ronda de críticas por invertir 10 millones de dólares anuales "en producir programas que rara vez ve la audiencia a los que van dirigidos en esa isla del Caribe", como refirió un despacho de la agencia AP. Desoyendo las múltiples denuncias realizadas por Cuba en foros internacionales, el gobierno estadounidense va en busca de cualquier ruta por la que pueda lograr audiencia radiotelevisiva para los programas subversivos emitidos desde su territorio con destino a un país subdesarrollado y bloqueado. Con tal actuar violan importantes preceptos de la Constitución, del Convenio y del Reglamento de Radiocomunicaciones de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Estos estipulan que el objeto de sus estados miembros es el de "facilitar las relaciones pacíficas, la cooperación internacional entre los pueblos y el desarrollo económico y social por medio del buen funcionamiento de las telecomunicaciones". Ante la reiterada oposición cubana a que se cubra su territorio con señales de radiodifusión por Ondas Medias, Frecuencia Modulada o por canales de Televisión, pues esto limita el desarrollo de sus servicios nacionales, la Oficina de Radiocomunicaciones y la Junta del Reglamento de Radiocomunicaciones han solicitado a la Administración norteamericana que cesen las mismas. Por toda respuesta, oídos sordos. Subiendo el ritmo No es nada nuevo. La permanente agresión radial por parte de los EE.UU. contra Cuba se inició en la década del 60 y ha ido escalando hasta nuestros días: Desde suelo estadounidense se han llegado a emitir en una semana más de 2 300 horas por diferentes servicios y bandas de frecuencias; para ello se han empleado desde medios clandestinos, amparados por las autoridades, hasta servicios comerciales y del propio gobierno de esa norteña nación. La agresión adoptó carácter oficial en 1985 cuando salió al aire una emisora de Ondas Medias del referido gobierno. Ubicada en territorio de ese país con antenas dirigidas a Cuba, transmite programas cuyo contenido es desestabilizador, injerencista y subversivo. En 1990 el gobierno de esa nación, miembro de la UIT, puso en servicio un transmisor de televisión a bordo de un aerostato cautivo a 3 000 metros de altura en uno de los cayos al sur del estado de la Florida, para cubrir parte del territorio nacional cubano con el mismo tipo de programación. Esto causó, además, interferencias perjudiciales a los servicios de televisión de Cuba, cuyas estaciones están debidamente inscriptas en el Registro Maestro de Frecuencias. Una nueva modalidad de las mismas transmisiones de televisión se produce en el mes de mayo del 2004, y luego periódicamente a partir de agosto del 2005, al emplearse una aeronave militar del tipo EC-130, perteneciente al Co-mando Solo de una Unidad de Guerra Psicológica de las Fuerzas Armadas de ese país. Insolentemente a ambas emisoras les pusieron el nombre del Héroe Nacional José Martí. Haz lo que yo digo... Mientras tales cosas suceden, hacia el interior de Estados Unidos la situación es bien distinta. Así lo muestran recientes reportes. Javed Iqbal y Saleh Elahwal, dos ciudadanos estadounidenses, fueron arrestados por el FBI, el primero en agosto y el segundo el 20 de noviembre del 2006, y serán sometidos a un proceso judicial en el que podrían ser condenados a 110 años de prisión. ¿Qué crimen cometieron? Ambos habían instalado antenas parabólicas que les permitían, a ellos y a otras personas, captar las transmisiones de Al Manar, el canal televisivo de Hezbollah. Estados Unidos considera que ese canal de televisión es "una organización terrorista". Por consiguiente, la justicia estadounidense considera que ver ese canal de televisión o contribuir a su difusión son hechos que constituyen una forma de complicidad con una organización terrorista. El juicio tendrá lugar en Manhattan y permitirá al público saber si Estados Unidos está dispuesto a llevar hasta sus últimas consecuencias la lógica aberrante que ha adoptado sobre la cuestión. (Publicado en Rebelión, 30 de noviembre del 2006). El Nuevo Herald dio a conocer el caso de diez empleados de correos que fueron arrestados en Miami por piratear la señal de satélite de una empresa de distribución de canales de televisión, por lo que enfrentan ahora unos 30 años de cárcel. La piratería de la señal del sistema Direct TV, dijo, comenzó hace tres años cuando Edward John De Salle, empleado en una oficina del servicio postal de Estados Unidos del suroeste de Miami-Dade empezó a cobrar a colegas de trabajo unos 30 dólares por el acceso al servicio de televisión que tenía en su casa. De Salle contrató un servicio que le permitía tener acceso total a todos los canales de Direct TV y después pidió a la empresa que le enviara varias cajas de decodificadores para supuestamente instalarlas en su propiedad. Sin embargo, las entregó a sus colegas de trabajo que las colocaron en sus respectivos hogares. Los hombres están acusados de "asociación criminal" y "conspiración para formar una asociación criminal". Según el reporte las autoridades encontraron en poder de uno de los acusados los programas de computación necesarios para alterar y falsificar las tarjetas de acceso a los servicios de satélite de los decodificadores. Portavoces de Direct TV, afirma, no devolvieron llamadas sobre el caso. Graves delitos, complicidad con organizaciones terroristas, severas sanciones...Solo si hechos similares se ejecutan en tierra estadounidense y perjudican su política gubernamental. Si van dirigidos contra la nación cubana es harina de otro costal. En nombre de su tan traída y llevada "lucha por la democracia", y pisoteando las normativas internacionales, esta potencia mundial no escatima en utilizar todo su poderío tecnológico y militar contra un país en vías de desarrollo que no hace otra cosa que defender sus principios y su soberanía. Las autoridades de nuestro país, con el apoyo de la inmensa mayoría del pueblo, toman y tomarán las medidas necesarias para que los planes diversionistas de la administración Bush no tengan éxito. Una vez más esos propósitos se estrellarán contra la voluntad popular de enfrentar cada agresión con madurez y decisión. Aviones, aerostatos, sistemas satelitales clandestinos, radios presintonizados, no doblegarán nuestra conciencia. Los que se prestan a multiplicar el mensaje agresivo y soez contra la Revolución cubana fracasarán en sus intentos.
Por Jean –Guy Allard ADOLFO Franco, el alto funcionario de Bush que los servicios de auditoria federal acaban de sorprender regando millones a favor de sus jefes de la mafia cubanoamericana acaba de anunciar repentinamente que renuncia a su puesto en la USAID para sumarse al equipo de campaña del aspirante a la presidencia John McCain. Ocurre que el senador McCain es el presidente del consejo de dirección del International Republican Institute (IRI), otra de las maquinarias derechistas anticubanas subsidiadas a golpe de millones por el propio Franco. La salida de Franco de la USAID, anunciada por The Miami Herald, se produce unas semanas después de la publicación del informe del Government Accountability Office (GAO) que demuestra cómo llegó a disimular el paradero de 65.4 millones de dólares regalados por este fondo federal en una década a sus amistades de Miami y de Washington. La organización presidida por McCain es, desde años, uno de los grandes beneficiarios de la leyendaria generosidad de Franco hacia todo lo que recibe el beneplácito de Ileana Ros-Lehtinen, su antigua jefa. El IRI es uno de los instrumentos más perverso de Washington para expandir el dominio imperial bajo la cobertura de la defensa de la democracia y de los derechos humanos. Con Caleb McCarry, el actual jefe del Plan Bush contra Cuba, el IRI maquinó el golpe contra el presidente haitiano Jean-Bertrand Aristide a espalda del entonces Secretario de Estado Colin Powell. Trabaja en estrecha colaboración no solo con la USAID sino con la Nacional Endowment for Democracy (NED), creado por Ronald Reagan para hacer abiertamente lo que la CIA hacía en secreto. Según su propia caracterización, el IRI mantiene oficinas en el mundo entero y desarrolla programas ingerencionistas en más de 60 países entre los cuales Afganistán, África del Sur, Angola, Argentina, Belarus, Bolivia, China, CUBA, Ecuador, Haití, Irak, México, Nicaragua, Palestina, Perú, Venezuela y Zimbabwe. En el caso de Cuba, el IRI de McCain recibe importantes subsidios desde 1997 y usa al ex terrorista Orlando Gutierrez-Boronat y su grupo, el llamado Directorio Democratico Cubano, para sus operaciones sediciosas. Ex miembro de la terrorista Organización para la Liberación de Cuba, ha recogido más de 3 millones de parte de Franco en la última decada. McCain preside su consejo de dirección al lado de individuos tales como el primer procónsul norteamericano en Irak después de la ocupación, Paul Bremen, y el ex secretario de Estado Lawrence S. Eagleburger. CALZON DIRIGE EL CORO Entre los que saludaron en términos elogiosos la partida de Franco, con intención evidente de borrar la mala impresión dejada por el GAO, se encuentra Frank Calzón, otro subsidiado de la USAID, quien dirige el Center for a Free Cuba de Washington. La organización de ese veterano agente de la CIA, ha recibido oficialmente más de 5 millones del dinero del contribuyente norteamericano, desde 1998, gracias a Franco. “Franco ha ejecutado con éxito la política cubana del presidente”, ha declarado Calzon al Herald, confirmando la naturaleza mafiosa de la generosidad de Bush hacia su familia miamense. Andy Gómez, del Instituto de Estudios Cubano-americanos creado por la USAID y Bacardi en la Universidad de Miami, saludó el constante apoyo de Franco a esa entidad. Ese seudo centro de estudios, dirigido por el ex analista de la CIA Jaime Suchlicki, recibió millones en el curso de los años para informes que terminan en el cesto de basura. La “Congresswoman” Ileana Ros-Lehtinen, primera cómplice de la enorme estafa manejada por Franco, no contestó las llamadas del Miami Herald mientras un vocero de su colega Lincoln Díaz-Balart, otro “Tom Delay” de esa historia, dijo que se encontraba de viaje. Se supone que había dejado su celular en la casa. Sola nota negativa del retrato trazado por el diario floridano, un ex terrorista de Omega-7, Ramón Saúl Sánchez Rizo, confirmó que la mayoría del dinero destinado a la subversión en la Isla se queda en Estados Unidos. Por alguna razón, Sánchez Rizo aparentemente no ha tenido acceso a esos fondos federales. McCAIN, DE VIETNAM A IRAK Nacido en Coco Solo en Panamá, en la zona del canal entonces ocupado por Estados Unidos, McCain se hizo famoso por su participación en la guerra de Vietnam, donde estuvo preso. Uno de los disparates que provocaron su derrota en las primarias del 2000, fue usar repetidamente un término profundamente racista para designar a sus captores. A su regreso de Vietnam, encontrando a su esposa enferma, McCain se divorció para luego casarse con Cindy Hensley, la hija del rey de la cerveza de Arizona, Jim Hensley, cuya fortuna de 200 millones es vinculada a privilegios concedidos los años de la Prohibición por el sindicato mafioso del crimen manejado, para Arizona, por los Bronfman y Meyer Lansky, quién sería años después aliado de Lucky Luciano. McCain fue elegido Representante por primera vez en 1982 y luego pasó al Senado en 1986 donde fue reelegido tres veces. Al final de los años 80, fue involucrado en el escándalo de corrupción llamado de los Keating Five, con su esposa. Había intentado impedir la clausura del banco Lincoln Savings and Loan, una filial de la Charles H. Keating's American Continental Corporation. La institución financiera fue luego encontrada culpable de haber estafado a sus clientes. Entre 1982 y 1987, McCain había recibido aproximadamente 112 000 dólares en contribuciones de Keating y sus socios. En 1998, al atacar Bill Clinton, el poco diplomático McCain cometió otro disparate garrafal al burlarse de Chelsea, la hija del presidente, y de la Procuradora General Janet Reno, en un evento público: “¿Porque Chelsea, es tan fea?” preguntó. “Porque su padre es Janet Reno." En el curso de la campaña del 2000, con George Bush y Steve Forbes, John McCain arremetió contra la decisión de la administración Clinton de devolver a su padre el niño Elian Gonzalez. Con Joe Lieberman, John McCain es uno de los más firmes apoyos de Israel en el Congreso. En su voluntad de ayudar al estado sionista, fue hasta pedir a la FIFA, en el 2006, de excluir a Iran del Mundial de Futbol. McCain apoyó resueltamente la invasión a Iraq y la mayoría de las decisiones de Bush en materia de política extranjera. El 15 de noviembre último, anunció su intención de conformar un “comité exploratorio” en vista a una candidatura presidencial para los comicios del 2008. A su amigo Adolfo Franco, McCain le atribuyó la tarea de asesorarle en materia de política internacional. Es probable que algún día se arrepienta. Los pronósticos de los observadores para John McCain en la carrera presidencial son, por el momento, muy reservados. No se prevé que la llegada a su lado del alto funcionario descrito por el GAO como el arquitecto del desastre de la USAID, ayudara a mejorar el perfil del aspirante al puesto de Bush. (Cubaminrex- Granma Internacional).
La guerra radial y televisiva contra Cuba: en fase de expansión Tomado de Cubarte La agresión radial contra Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos de América se inició apenas unos días después del triunfo de la Revolución Cubana, abarcando tres aspectos fundamentales: 1. Uso de transmisiones encubiertas por parte de la Agencia Central de Inteligencia, CIA. Actividad que formó parte de la Operación Pluto, plan de invasión a Cuba aprobado por la Administración Eisenhower, y ejecutado por la Administración Kennedy. El centro de esta acción de propaganda fue la emisora Radio Swan, creada por el experto en propaganda de la CIA David Atlee Phillips, que había dirigido previamente la campaña para derrocar al Gobierno de Jacobo Arbenz en Guatemala. 2. Uso de transmisiones oficiales públicas la llamada "diplomacia pública", a través de la reanudación de las emisiones en idioma español de la emisora " Voz de América”, el 21 de marzo de 1960. 3. Puesta en marcha, mediante financiamientos encubiertos, de emisoras de habla hispana en el sur de la Florida y Nueva York, redireccionalizando sus sistemas de antena para que se pudieran captar en Cuba, en particular en la región central del país, con gran intensidad por ondas medias; y desde ubicaciones en el estado de Massachussets, lanzaron emisiones en ondas cortas de la llamada Radio New Cork Worldwide, financiando una programación anticubana diaria de varias horas de duración. A raíz de la victoria de la Revolución Cubana en Playa Girón, la emisora Radio Swan pasó a formar parte de las "bajas en combate", pero los expertos de la CIA la incluyeron en un plan de rescate de todo lo que se pudiese salvar del desastre de la Operación Pluto, lo cual implementaron cambiándole el nombre a Radio América "La Voz de la Verdad para todo el Continente", enfatizando en su programación que se trataba de la "Voz Anticomunista de América". Dichas transmisiones de Radio América desaparecieron tiempo después, a raíz de cortes presupuestarios y una reasignación de prioridades. DURANTE LA CRISIS DE OCTUBRE En 1962, durante la Crisis de Octubre, ocurre una intensificación de las transmisiones radiales anticubanas, utilizándose un gran número de emisoras de ondas medias de alta potencia ubicadas en el Sur de los Estados Unidos de América, y la Marina de Guerra de ese país instaló aceleradamente dos transmisores de 50,000 Watt de potencia en los cayos de la Florida conocidos como Maratón y Sugar Loaf. La instalación de Maratón sigue en el aire en nuestros días, pero ahora está equipada con un transmisor de 100,000 Watt de potencia y una antena direccional cuya cobertura abarca básicamente el occidente y centro del país. Sugar Loaf, que operaba en los 1040 kiloHertz fue destruida por el huracán Alma en 1966, y no se restauró debido a las presiones de los propietarios de la estación WHO 1040 kHz de Des Moines, Iowa que era severamente afectada por la interferencia que le producían las transmisiones hacia Cuba de la Voz de América desde dicha ubicación en el Sur de la Florida. Durante la Crisis de Octubre, expertos en propaganda de la CIA y el Pentágono propusieron al Presidente Kennedy iniciar transmisiones de televisión hacia Cuba desde un avión, utilizando la tecnología propuesta por la firma Westinghouse bajo el nombre de Stratovision, a lo cual no accedió el mandatario norteamericano, aduciendo que era una acción riesgosa y de dudosa efectividad. LA VOZ DE AMÉRICA, LA CIA Y LAS EMISORAS CONTRARREVOLUCIONARIAS Entre 1962 y 1985 se mantuvieron las transmisiones contra Cuba por ondas medias y cortas mediante la Voz de América, así como una gran cantidad de emisoras supuestamente "clandestinas" que eran financiadas por la CIA, como parte de los paquetes de programas encaminados a dotar a los grupos contrarrevolucionarios de su propia "identidad radial", como el caso de Alfa 66, La Voz del CID y otras muchas. Igualmente, las emisoras de habla hispana de Miami fueron dotadas de permisos especiales de la Comisión Federal de Comunicaciones, FCC, para que aumentaran la potencia de sus transmisores, y cambiaran los patrones de radiación de sus antenas direccionales. Y ya en 1985 aparece una nueva emisora en Miami, que desplaza del cuadrante a la WGBS, para lanzar al aire a Radio Mambí "La Grande" por los 710 kiloHertz, financiada por el Teniente Coronel Oliver North, directamente desde la Casa Blanca, con dinero proveniente de operaciones de narcotráfico en América Central, lo cual daría mas tarde lugar al escándalo conocido como " Irán-Contras". RADIO MARTÍ En el propio 1985, el 20 de mayo a las 5 y 28 de la madrugada, por la frecuencia de 1180 kiloHertz hasta entonces utilizada por la Voz de América desde Cayo Maratón, la administración de Ronald Reagan pone en el aire a Radio Martí, operando desde Washington D.C. con el mandato dado por la ley pública 98-111 de 1983, "Ley de Transmisiones hacia Cuba" ("Radio Broadcasting to Cuba Act". El amplio espectro de emisiones anticubanas en la radio no fue suficiente para el lobby mafioso de Miami encabezado por la llamada Fundación Nacional Cubano-Americana que dirigía Jorge Lincoln Mas Canosa, quien no solo hizo todo el cabildeo posible para que se aprobara la ley mediante la cual fue creada Radio Martí, sino que llevó adelante un intenso programa para que se trasladara a Miami la sede de dicha emisora, a fin de lograr un control más perfecto de su programación , y por otra parte, inicia una nueva fase de cabildeo para que se creara una estación de televisión a la que llamarían TV Martí. LA CREACIÓN DE TV MARTÍ Es precisamente la creación de TV Martí lo que podemos considerar la etapa más agresiva de las transmisiones anticubanas, pues su puesta en marcha pone de manifiesto el total irrespeto del Gobierno de los Estados Unidos de América por las normas internacionales que rigen el uso del espectro radioeléctrico, violando el Convenio Internacional de Radiocomunicaciones, del cual el Gobierno de EE.UU. es uno de sus países signatarios. En la actualidad, tras más de 15 años de infructuosos intentos por penetrar con la señal de TV en el occidente de nuestro país, la administración Bush ha puesto en operación dos aeronaves que sustituyeron a los globos cautivos ubicados en uno de los cayos de la Florida. Utilizaron primero un avión EC-130 J "Commando Solo" que forma parte de una unidad de guerra sicológica de las fuerzas armadas de los EE.UU. y más recientemente alquilaron un bimotor Grumman G-1 a una empresa aérea, instalando a bordo equipos de transmisión en la banda decimétrica UHF, canal 20 de la norma NTSC-M, así como, por primera vez en el uso de los aviones, una cabina para transmitir en vivo programas, en lugar de los reproducidos mediante grabaciones de video. Esta nueva etapa de la agresión radio y televisiva contra Cuba que hemos descrito hasta aquí desde el punto de vista tecnológico, lleva, como era de esperar, un fuerte respaldo económico, que en el año fiscal 2006 alcanza una cifra pública de cerca de 37 millones de dólares, aunque se ha podido conocer que otros fondos no públicos están también destinados al financiamiento de dichas transmisiones anticubanas. En cuanto a los contenidos de los programas que se transmiten hoy en día por la banda de radiodifusión de ondas medias, la de radiodifusión por frecuencia modulada y en las bandas de televisión métricas (VHF) y disimétricas (UHF), cabe destacar que se caracterizan por una extraordinaria agresividad, la intromisión en los asuntos internos de Cuba, la promoción de las actividades delictivas, el estímulo a las salidas ilegales del territorio nacional, e incluso a la manipulación de los pronósticos del tiempo en violación de los acuerdos de la Organización Meteorológica Mundial. Desde 1960 han transcurrido 46 años en los que nuestro país ha sido objeto de constantes agresiones, destacándose en particular el uso de los medios masivos de comunicación en manos del Gobierno de los Estados Unidos de América, como sistemática complementación a la guerra económica, política e ideológica contra la Revolución Cubana.
Tomado de Juventud Rebelde Desde 1996, cuando «permitieron» el acceso a Cuba a Internet, las administraciones norteamericanas han brindado jugosos aportes monetarios para la creación y mantenimiento de una serie de sitios web que exhortan a la subversión interna en Cuba y llaman a ejecutar acciones terroristas, e incluso se vanaglorian públicamente de estar violando las más elementales leyes, entre estas la propia legislación norteamericana. MERCENARIOS SIN FRONTERAS El dinero que reciben las organizaciones contrarrevolucionarias para mantener una «imagen negativa de Cuba» en el ciberespacio es tan cuantioso, que incluso les ha permitido «comprar» voceros en otras partes del mundo. Quizá en ese sentido el caso más típico sea el de Reporteros Sin Fronteras (RSF), que desde 2002 ha recibido del Center for a Free Cuba (CFC) cuantiosas sumas para que calumnie a la Revolución en diversos tópicos, entre otros la famosa «libertad de Internet». Estas subvenciones escondidas, que fueron descubiertas por la Red Voltaire y confirmadas por RSF ante la evidencia palpable, ascendieron en 2002 a 24 970 USD; ya en el 2003 se multiplicaron por más del doble, y el año pasado alcanzaron la cifra de 92 330 USD, un monto lo suficientemente jugoso como para que Robert Ménard, secretario general de RSF, no tenga reparos en desvariar contra Cuba y su supuesta «represión a Internet», desconociendo que el país en más de una ocasión ha sido reconocido por organismos internacionales como un ejemplo de «desarrollo social» de la Informática. Lo más curioso de esta situación es que el CFC está dando a Reporteros Sin Fronteras un dinero que en su mayoría proviene de donativos de la USAID, una agencia oficial del gobierno norteamericano, por lo cual el Center For a Free Cuba en la práctica actúa como un puente monetario entre la Casa Blanca y Ménard. Sin embargo, este no es el único ejemplo de encubrimiento de estas campañas, pues para ello la Oficina Oval utiliza a terceros organismos, supuestamente imparciales, y a periodistas y medios de prensa de todo el mundo, a quienes paga por calumniar a la Revolución Cubana y silenciar sus logros en materia de informatización de la sociedad. GUERRA ASIMÉTRICA Mediante organismos gubernamentales como la USAID, el Plan Bush en el año 2004 destinó 36 millones de dólares para promover la subversión y apoyar materialmente a los grupúsculos contrarrevolucionarios, a los cuales dota de modernas tecnologías que niega al pueblo cubano en virtud del bloqueo. Esta llamada «Comisión para una Cuba Libre» otorgó adicionalmente en el 2004 otros cinco millones para difundir una imagen negativa de la nación, primordialmente a través de Internet, presentándolo como un país que viola los derechos humanos, promueve el terrorismo, fomenta la desestabilización, realiza actividades de espionaje y desarrolla un programa de investigación de armas biológicas. Con estos fondos, que han aumentado a partir del endurecimiento de la política del bloqueo, se ha incrementado la agresión directa a las redes informáticas cubanas, estrechando así el cerco norteamericano en la red. Ya el pasado 14 de febrero de 2006 el Departamento de Estado anunció la formación de un equipo que monitorea puntualmente a los países considerados «regímenes represivos que controlan el uso de la Internet», dentro de los cuales se apresuró a ubicar a Cuba. El Global Internet Freedom Task Force (GIFTF), subordinado directamente a Condoleezza Rice, se concentrará en los «aspectos de política exterior de la libertad en Internet», por lo menos de forma abierta. En realidad, el verdadero trasfondo de esta guerra cibernética ya anunciada por Donald Rumsfeld está en la noticia divulgada la semana pasada, cuando el secretario de la Fuerza Aérea, Michael Wynne, anunció que ese cuerpo armado tiene previsto crear lo que podría llegar a ser un comando destinado a «proteger el ciberespacio civil y militar de Estados Unidos». Si a esto le unimos que una de las líneas de propaganda ideológica en la campaña de mentiras contra la Mayor de las Antillas es tratar de estigmatizarla como una «amenaza cibernética», no es de dudar que en el futuro próximo veamos fortalecer la ya evidente agresión. Incluso Estados Unidos pudiera justificar el corte del servicio de Internet a Cuba con el supuesto «peligro informático», algo totalmente risible si se tiene en cuenta que por culpa de la Casa Blanca los cubanos tenemos para todo el país un ancho de banda de Internet similar al que tiene un solo usuario norteamericano o europeo. Y no exageramos en ese sentido, pues ya la guerra empezó, aunque en el plano económico, al impedir que empresas norteamericanas suministren equipos, tecnologías y software a homólogas cubanas o de terceros que comercien con estas. En este sentido, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, según sus siglas en inglés) mantiene una vigilancia estricta para impedir que los ciudadanos norteamericanos utilicen la web como pasarela para cualquier transacción electrónica que pueda beneficiar a una institución cubana. Desde que Bush anunció el endurecimiento de las acciones contra el pueblo cubano en 2003, las que entraron en vigor en 2004, el Departamento del Tesoro, a través de la OFAC, ha regulado los vínculos de los norteamericanos con 13 empresas de Cuba o vinculadas a la Isla. De estas, cinco operaban o tenían expresión por Internet y mantenían sitios que fueron incluidos en la lista negra: www.caribesol.ca, www.cimexweb.com, www.havanatur.cu, www.cuba-shop.net y www.sercuba.com. CIBERTERRORISTAS «BUENOS» Es muy significativo que con todas estas medidas y agresiones contra el ciberespacio cubano, Estados Unidos no solo viola las más elementales regulaciones internacionales en materia de comunicación, sino que pisotea sus propias leyes, incluyendo legislaciones recientes como la Ley Patriótica, que condena el terrorismo, y la Ley Antispam. Hoy el gobierno norteamericano permite con total impunidad, y hasta de manera encubierta financia, a páginas web de corte terrorista como las de Alpha 66 y la de la radioemisora La Poderosa, y otras que exhiben contenidos terroristas o llaman a través el ciberespacio a su práctica, sin que nunca hayan sido molestadas. Alpha 66, por ejemplo, en su sitio muestra fotografías de grupos armados terroristas entrenándose en campos cercanos a Miami o escalando armados montañas en el sur de California, sin que el FBI jamás haya «detectado» este ciberterrorismo, a pesar del rastreo constante de la red con programas espías. Además, muchos de estos grupúsculos y hasta las web financiadas oficialmente por el gobierno estadounidense, violan la legislación federal y también la estatal de Florida que pena el «spam», al permitir el envío masivo de mensajes de correo electrónico no deseados, con la complicidad de empresas informáticas como AOL, Yahoo y Hotmail. Sin embargo, a pesar de las denuncias públicas de estas prácticas, y la complicidad de grandes empresas informáticas, en esto, como en muchas otras facetas, las leyes norteamericanas son ciegas, sordas y hasta mancas, pues con solo dar un par de clic pudieran cancelarse muchos sitios que hoy promueven impunemente el ciberterrorismo contra Cuba. Por: Salim Lamrani Tomado de Rebelión Miami es decididamente una ciudad muy peculiar, única en el territorio estadounidense. La inmensa mayoría de sus instituciones, desde los servicios de policía, pasando por la prensa y hasta los bomberos, están bajo el control de una minoría extremista de origen cubano sumamente poderosa. El objetivo confesado de este influyente sector, descendiente de la oligarquía prerrevolucionaria, es derrocar por todos los medios al gobierno de La Habana. El último escándalo estalló en septiembre de 2006 cuando se descubrió que cerca de 50 periodistas del Estado de Florida, entre los cuales había tres de El Nuevo Herald, recibían de manera regular emolumentos por parte del gobierno federal a cambio de una participación en los programas de Radio y TV Martí donde se encargaban de promover la propaganda anticubana de Washington. Los programas de estos dos medios públicos, dotados de un presupuesto anual de 37 millones de dólares y destinados a “acelerar el fin del régimen castrista”, se transmiten únicamente en Cuba pues la legislación antipropaganda estadounidense prohibe su difusión en el territorio nacional [1]. Los tres periodistas del diario El Nuevo Herald, Pablo Alfonso que recibió no menos de 175.000 dólares desde 2001, Wilfredo Cancio Isla remunerado con unos 15.000 dólares durante los últimos cinco años y Olga Connor cuyo cheque se eleva a 71.000 dólares, se ocupaban de la sección Cuba del periódico. El Miami Herald, del cual dependían, los despidió a todos. Su empresa les reprochaba haber faltado a la ética periodística. En efecto, al aceptar depender financieramente del gobierno estadounidense, entraban en un conflicto de intereses y se hallaban en la imposibilidad de cumplir la prueba de imparcialidad y objetividad en el tratamiento de la información [2]. Jesús Díaz Jr., presidente y editor de la empresa The Miami Herald Media Company a la que pertenece El Nuevo Herald, expresó su profunda decepción y deploró que sus profesionales de la información hubieran violado “la sagrada confianza” que ata al público y a los periodistas. “No creo que podamos garantizar la objetividad ni la integridad si alguno de nuestros reporteros recibe compensación monetaria de cualquier entidad que hayan cubierto, pero especialmente si se trata de una agencia de un gobierno”, subrayó [3]. Varios periodistas más recibían una remuneración por parte de la Oficina de Transmisiones hacia Cuba, entre ellos Helen Aguirre y Ariel Remos del Diario Las Américas, Miguel Cossío, director de la información del Canal 41, Juan Manuel Cao también periodista del Canal 41, Ninoska Pérez Castellón de Radio Mambí y Carlos Alberto Montaner, columnista de El Nuevo Herald [4]. El gobierno cubano ha denunciado desde hace mucho tiempo que el gobierno de Estados Unidos pagaba a ciertos periodistas del sur de la Florida. El caso del reportero Juan Manuel Cao, que recibió cerca de 11.400 dólares por parte de TV Martí, apareció en los medios durante el mes de julio de 2006 cuando éste cuestionó vigorosamente al Presidente cubano Fidel Castro, durante una conferencia de prensa en Argentina. La respuesta del Comandante fue inmediata: “¿Quién te paga a ti para hacer ese tipo de pregunta?” A pesar de su edad avanzada, el viejo líder revolucionario jamás ha perdido su vivacidad de espíritu y su sentido del análisis. Había adivinado la realidad antes que nadie. Muchos expertos en ética periodística, como Iván Román, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, denunciaron ese conflicto de intereses tan grave como inaceptable. “Los periodistas no deben cruzar esa línea”, declaró. Jon Roosenraad, profesor de periodismo en la Universidad de la Florida explicó ese caso “de escuela”: “Es exactamente como si un reportero de negocios trabajara también a tiempo parcial como agente de relaciones públicas para una compañía local en sus horas libres y regresara a su periódico al día siguiente y escribiera sobre ‘su’ compañía”, señaló [5]. No es la primera vez que el gobierno estadounidense remunera generosamente a periodistas para que promuevan su agenda política. En 2005, la Casa Blanca había pagado al famoso periodista Amstrong Williams hasta 240.000 dólares, para que defendiera, en su programa televisivo difundido en todo el país, la ley de reforma de la educación [6]. Robert Beatty, vicepresidente encargado de los asuntos públicos de la Miami Herald Media Company se mostró intransigente y categórico: “la ética del periodismo no puede sufrir interpretaciones de geometría variable. Cuando nos enteramos de tales actos, reaccionamos con firmeza”. Para él, la independencia del periodismo no podía mancharse con propagando gubernamental [7]. Pero Beatty había subestimado la potencia y el poder de coacción de la extrema derecha cubana que controla la vida política y económica de Miami. En efecto, después de fuertes presiones, amenazas de boicot y de otras acciones más radicales, los propietarios del Miami Herald decidieron reincorporar a los tres periodistas despedidos y cerrar los ojos sobre el descubrimiento en su empresa de otros seis reporteros culpables de las mismas faltas [8]. Esa decisión espectacular ocasionó la dimisión de Jesús Díaz Jr., quien decidió asumir las consecuencias de ese viraje. El presidente del periódico consideró por su parte que el hecho de servir los intereses de un gobierno constituía “una violación de los principios de la ética periodística ampliamente aceptados”. Fue sustituido por David Landsberg cuyo primer acto fue declarar que la empresa no aceptaría más ese tipo de prácticas en el futuro [9]. No es la primera vez que el Miami Herald dobla el espinazo y cede frente al chantaje y las amenazas de la derecha radical de Miami, por miedo a represalias. En los años 90, el periódico se doblegó a las exigencias de Jorge Mas Canosa que había lanzado entonces la campaña “No creo en el Herald”. El antiguo presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, una organización extremista implicada en el terrorismo internacional, había amenazado al periódico con el boicot y acciones de envergadura si no mostraba más firmeza hacia el gobierno cubano. Esta grave violación de la ética periodística y de la libertad de prensa no conmovió a mucha gente en el ámbito internacional. En cuanto a la famosa organización francesa de “defensa de la libertad de prensa”, Reporteros Sin Fronteras, se quedó muda sobre este asunto para no ofender a algunos conocidos del sur de la Florida. Notas [1] Óscar Corral, «Conflicto de intereses en pagos a periodistas locales», El Nuevo Herald, 8 de septiembre de 2006. [2] BBC, «US ‘Paid Anti-Cuba Journalists’», 8 de septiembre de 2006. [3] Oscar Corral, op. cit. [4] Ibid. [5] Ibid. [6] The New York Times, 8 de septiembre de 2006. [7] Ibid. [8] Jason Deans, «Miami Herald Chief Quits Over Cuba Revelations», The Guardian, 3 de octubre de 2006. [9] Ibid. El francés Salim Lamrani es investigador de la Universidad Denis-Diderot en París y está especializado en las relaciones de Cuba y Estados Unidos. Colabora habitualmente en Rebelión. La traducción al español es suya y ha sido revisada por Caty R., de los colectivos de Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la diversidad lingüística. Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de mencionar al autor-traductor, a la revisora y la fuente.
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Ultima actualización:
29.04.2008
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