Declaración
del Embajador Orlando Requeijo, Representante Permanente de Cuba ante las
Naciones Unidas.
Reunión Plenaria de Alto Nivel. Tema Prioritario: Examen de la ulterior
aplicación de las decisiones de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo
Social y los resultados del 24º Período de Sesiones de la Asamblea
General.
43º Período de Sesiones de la Comisión de Desarrollo Social.
11 de febrero de 2005.
Sr. Presidente:
Permítanos en primer lugar felicitarlo a Usted y al resto de los miembros de la Mesa por la labor que han realizado para hacer de este Período de Sesiones de la Comisión un momento singular en la revisión de los compromisos internacionales asumidos en 1995, los cuales fueron reforzados con nuevas iniciativas cinco años después, a pesar de los grandes obstáculos enfrentados.
Deseamos expresar nuestro total apoyo a la declaración hecha por la distinguida delegación de Jamaica, en su calidad de Presidente del Grupo de los 77 y China.
Sr. Presidente:
Mucho se ha hablado en estos días de la actual situación social en el mundo.
Si a diez años de la Cumbre Mundial sobre Desarrollo Social, el 20 % de la población mundial que vive en los países desarrollados consume el 86% de todo lo que se produce y el 80% restante enfrenta cada vez más pobreza y menos oportunidades, ¿Cómo es posible que se continúe exigiendo a los países del Tercer Mundo que recorten los gastos de salud, educación, cultura y seguridad social? ¿Cómo es posible que algunos de los países desarrollados rechacen obstinadamente escuchar que la situación de muchas naciones en desarrollo es crítica, gracias al orden que ellos egoístamente han impuesto?
Los mismos que no cumplen con su compromiso de destinar el 0.7% de sus Ingresos Nacionales Brutos (INB) a la asistencia al desarrollo y obstruyen la cancelación definitiva de la deuda externa de los países del Tercer Mundo, son los que aplauden las políticas neoliberales que las instituciones financieras internacionales recetan, las cuales sólo han arruinado nuestras economías y generado mayor desamparo y desesperación en nuestros pueblos.
No contentos con disfrutar de su opulencia a costa del Tercer Mundo, varios de los llamados “socios de desarrollo”, rápidamente saludaron la extraña idea que en estos días se divulga en este recinto, de que los pobres, los enfermos y los hambrientos constituyen ahora una amenaza para su paz y su seguridad.
Sr. Presidente:
La Revolución cubana emprendió, desde sus inicios, transformaciones socio-económicas concebidas en una estrategia que armoniza el crecimiento económico con el desarrollo social. En estos años, el gobierno cubano jamás renunció a su inalterable principio de amparar a todos los trabajadores, garantizar las pensiones de los jubilados u otras personas asistidas, y no abandonar a nadie a su suerte.
Cuba ya alcanzó la condición de país con pleno empleo según los conceptos e indicadores de los organismos internacionales, al registrar una tasa del 2.3% al finalizar el año 2004 y de 1.9% en enero de 2005. Este año, el presupuesto del Estado destinará el 68% de sus gastos a elevar los niveles de educación, salud, seguridad y asistencia social, cultura, deportes y la investigación científica y técnica.
Este empeño, en el que juegan un rol esencial los 167 programas sociales que están en marcha, se traduce en:
•
1 288 973 nuevos empleos creados en los últimos 9 años;
• protección social para el 100% de la población cubana;
• más participación, independencia económica y
emancipación para la mujer cubana;
• más oportunidades de formación y autorrealización
para nuestros jóvenes;
• y mejor atención a las personas de la tercera edad y con discapacidad.
Sr. Presidente:
Estos avances en el desarrollo social se realizan en nuestro país en medio de una constante hostilidad del gobierno de los Estados Unidos, el cual a lo largo de 46 años ha mantenido al absurdo bloqueo económico, comercial y financiero. Esta política se vio reforzada por las nuevas medidas anunciadas el pasado 6 de mayo de 2004 y puestas en vigor a partir del 30 de junio de ese propio año.
Entre los planes de Washington para la recolonización de Cuba, están la privatización de los servicios sociales básicos, la eliminación del actual Sistema Nacional de Seguridad y Asistencia Sociales con cobertura universal y el desmantelamiento de importantes ramas de la economía. Son las mismas recetas neoliberales que lanzaron y mantienen en la desesperanza a miles de millones de seres humanos en muchas naciones del Tercer Mundo.
Esta obsoleta política hacia Cuba representa el principal obstáculo para que el pueblo cubano alcance todas sus metas de desarrollo social.
Sr. Presidente:
La genuina cooperación internacional en materia de desarrollo social debe ajustarse a los programas y prioridades de las naciones beneficiarias y a las tradiciones y culturas locales.
Ese es el enfoque adoptado por nuestro país y de ello pueden dar fe las poblaciones atendidas por personal de la salud cubano en naciones de América Latina y el Caribe, África y Asia; el programa de becas para jóvenes del Tercer Mundo; los programas de asesoría en alfabetización y enseñanza media; las asesorías para manejo de recursos hidráulicos y construcción de viviendas de bajo costo y otras actividades en países de todas las latitudes y niveles de desarrollo. Actualmente, alrededor de 26 mil colaboradores cubanos realizan esta importante labor, sin que por ello se ejerza ningún tipo de presión política o se exijan prebendas económicas.
Con voluntad política, la cooperación puede traer resultados tangibles: Cuba puede asegurar que con una inversión inicial de 3 mil millones de dólares y 700 millones en cada uno de los nueve años subsiguientes, en doce años es posible alfabetizar y conducir hasta sexto grado a 1.500 millones de analfabetos y semianalfabetos. Esto es un gasto inferior a los 10 mil millones de dólares, equivalente a menos del 0,004% del Producto Interno Bruto anual de los miembros de la OCDE. La cifra contrasta con los casi 900 mil millones de dólares que se emplean cada año en armas, las cuales sólo alimentan los conflictos y crean más desesperanza en el mundo.
Sr. Presidente,
A Diez Años de la celebración de la Cumbre de Desarrollo Social, sólo nos queda reafirmar que la única manera de lograr un desarrollo justo y equitativo para todos, es mediante el cambio del actual orden internacional donde unos pocos disponen de todo, mientras que la mayoría de los pobladores de este planeta, luchan día a día contra la pobreza, el hambre, la enfermedad, el analfabetismo y la exclusión social.
Es hora ya de abrir paso a la solidaridad.
Muchas gracias.