DECLARACIÓN DEL MINREX


El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba ha conocido con profundo disgusto de la Declaración del Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Sr. Koïchiro Matsuura, contenida en el comunicado de prensa de la Organización No. 2004-14, del pasado 24 de febrero del 2004, en ocasión del otorgamiento del “Premio Mundial de Libertad de Prensa Guillermo Cano” de la UNESCO.

Las declaraciones del Sr. Matsuura denotan una clara ligereza y un total desconocimiento de la realidad cubana. El Sr. Matsuura contribuye con su declaración a alimentar la campaña mediática contra Cuba, promovida por sectores del gobierno de los Estados Unidos que mantienen su agresiva obsesión contra Cuba y su pueblo; y por elementos contrarrevolucionarios, cuyas acciones terroristas nada tienen que ver con el desarrollo de la educación, la ciencia y la cultura.

Es lamentable y bochornoso que se haya utilizado el Premio Mundial de la UNESCO de Libertad de Prensa Guillermo Cano para fines ajenos a los ideales, objetivos y principios fundacionales de la UNESCO. El otorgamiento de éste a un ciudadano cubano que cumple sanción penal por actividades vinculadas a la subversión del orden constitucional y jurídico del sistema cubano, actuando como mercenario al servicio de una potencia extranjera, pone en entredicho la legitimidad del Premio de Libertad de Prensa, que ya viene marcando una clara tendencia de manipulación política.

Pone también en entredicho la objetividad del Director General hacia la labor de Cuba y su pueblo, que tantos esfuerzos ha realizado y realiza precisamente en las esferas a las que la UNESCO debería dedicar todos sus empeños, y que sufren una severa crisis en muchas partes del mundo.

Más le valdría al Director General de la UNESCO tomar medidas para que la organización que dirige asuma un papel de vanguardia en la esfera de la alfabetización y la educación en el mundo, en lugar de dedicar esfuerzos y recursos a unirse a las campañas contra un pequeño país que dedica todo su potencial a salvaguardar su independencia y soberanía, a procurar la cultura, la educación y el bienestar de su pueblo, y a cooperar con otros países del Tercer Mundo en la lucha contra el analfabetismo, la incultura y por la educación para todos.

El Sr. Matsuura debe ilustrarse sobre lo que Cuba, con sus limitados recursos y sometida a un feroz bloqueo desde hace prácticamente 45 años, hace en materia de educación en numerosos países del Sur del planeta. El Sr. Matsuura debe saber que este pequeño pueblo ejecuta más programas en materia de educación, y de más utilidad práctica que la UNESCO, a pesar de sus miles de funcionarios y sus cuantiosos recursos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba deplora profundamente que el Director General de la UNESCO, organización creada para la promoción de la educación, la ciencia y la cultura, se haga eco de una burda campaña orquestada desde Washington, emitiendo acusaciones infundadas y tendenciosas contra nuestro país.

Es ciertamente preocupante el hecho que el Sr. Matsuura se haya arrogado el derecho, una vez más, de excederse en sus prerrogativas, violando los Estatutos de la UNESCO que le proscriben interferir en los asuntos internos de sus Estados miembros, emitiendo juicios de valor e instando a actuar de determinada forma a dicho Estado.

El Director General no puede olvidar que dirige la Secretaría de una organización intergubernamental y, en consecuencia, no tiene la potestad ni el derecho a juzgar los actos de los Estados miembros.

El Sr. Matsuura actúa con doble moral. El Director General ha guardado silencio en relación con asuntos de actualidad y urgencia que afectarán directamente la labor de la UNESCO, y que impiden el libre flujo de ideas y la libertad de expresión de los cubanos. Ejemplo de ello es que, coincidiendo con el otorgamiento del Premio de la Libertad de Prensa, se conoció, aunque sin igual despliegue mediático, la decisión del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos de prohibir la publicación en las revistas especializadas de ese país de artículos científicos y de investigación de médicos, científicos e investigadores cubanos. Esta medida absurda y de corte fascista restringe el intercambio abierto de información científica y obstaculiza y pone trabas indebidas al libre flujo de la información a favor del desarrollo de las ciencias, loable objetivo que debe defender la UNESCO con toda fuerza.

El Director General peca también por omisión cuando nunca ha dicho una palabra acerca de las violaciones del derecho al acceso a la información del pueblo norteamericano y de todas las personas en el mundo, en cuanto a conocer el amañado juicio que en el año 2000 se llevó a cabo por un tribunal de Miami, Estados Unidos, contra cinco jóvenes intelectuales cubanos, luchadores contra el terrorismo, y que en la actualidad se encuentran presos de forma arbitraria en cárceles de ese país sufriendo incontables vejaciones y torturas.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba lamenta, una vez más, que las excelentes relaciones de cooperación existentes entre la UNESCO y el Gobierno cubano se vean empañadas por cuestionamientos que ponen en duda el apego de esa Organización del sistema de las Naciones Unidas a los principios consagrados en su Carta de respeto a la soberanía y a la no injerencia en los asuntos internos de los Estados.

La Habana, 22 de marzo de 2004