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Discurso de Embajador cubano en Asamblea General de Naciones Unidas sobre cambio climático

DECLARACIÓN DEL REPRESENTANTE PERMANENTE DE CUBA, S.E. EMBAJADOR RODRIGO MALMIERCA DÍAZ

Debate informal temático de la Asamblea General sobre cambio climático

Nueva York, 12 de febrero de 2008

Sr. Presidente:

Nos asociamos a los discursos de la AOSIS y el Grupo de los 77 más China.

Para Cuba este debate resulta muy oportuno, tras la Conferencia Mundial en Bali donde la delegación cubana participó con una mezcla de preocupación, optimismo y confianza.

Preocupación porque se hace cada vez más evidente la aseveración del presidente cubano Fidel Castro en 1992 cuando decía que “una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre”.

La evidencia científica incontestable demuestra la perspectiva de devastadores eventos climáticos. Los últimos diez años fueron los más calurosos. Disminuye el grosor del hielo ártico. Se retraen los glaciares. Sube el nivel del mar. Aumenta la frecuencia e intensidad de los ciclones y el 30 por ciento de las especies desaparecerá si la temperatura global se incrementa entre 1.5 y 2.5 grados centígrados. Pequeños estados insulares corren el riesgo de desaparecer bajo las aguas, a pesar de ser, junto con otros países muy vulnerables, los que menos han contribuido al calentamiento global.

No obstante, mostramos optimismo y confianza porque aún estamos a tiempo de actuar y, en principio, la mayoría de los países ha expresado su voluntad política de contribuir, conforme a sus respectivas responsabilidades y capacidades, en la concreción de un marco internacional adecuado para enfrentar el problema.

El cuarto informe del Panel Intergubernamental del Cambio Climático nos llama a una reflexión profunda y a la acción. Sin embargo es decepcionante y negativo que el país que más contamina, el responsable del 25 por ciento de las emisiones del planeta con sólo el 4,7 por ciento de la población mundial, haya desconocido el Protocolo de Kyoto y ahora contemple impasible como más de 190 naciones se esfuerzan en actualizarlo.

Además los países industrializados no están cumpliendo con sus casi simbólicas metas trazadas para el llamado primer período del compromiso de Kyoto, ni están alcanzando los objetivos de la convención y el protocolo en relación con los recursos financieros suficientes y seguros, la transferencia de tecnología y la creación de capacidades.

Hemos acordado emplear estrategias como la mitigación o la reducción y absorción de las emisiones y la adaptación o las acciones para reducir la vulnerabilidad ante los impactos del cambio climático. Sin embargo, no se podrá enfrentar la dramática situación si no cambian los actuales patrones de producción y consumo insostenibles, promovidos además por gastos anuales de publicidad por un millón de millones de dólares.

Tenemos responsabilidades comunes, pero diferenciadas. Los países desarrollados, responsables del 76 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero acumuladas desde 1850, tienen que asumir el peso principal de la mitigación y deben dar el ejemplo. Lo peor es que sus emisiones aumentaron más de un 12 por ciento entre 1990 y el 2003, y las de EE.UU. en particular crecieron más de un 20 por ciento.

Por otro lado, no puede impedirse ahora el desarrollo a los más de cien países que no lo han logrado todavía y que no son, por demás, responsables históricos de lo que ha sucedido. Rechazamos las presiones para que los países subdesarrollados adopten compromisos vinculantes para la reducción de emisiones.

Los países desarrollados monopolizadores de las patentes, las tecnologías y el dinero; tienen la responsabilidad de que el Tercer Mundo acceda a montos sustanciales de financiamiento fresco por encima de los exiguos niveles actuales de Ayuda Oficial al Desarrollo, y reciba tecnologías gratuitas y entrenamiento para sus recursos humanos.

Señor presidente,

Cuba ha venido realizando esfuerzos, para implementar programas y medidas de adaptación, sobre la base de una sólida comunidad científica, eficientes sistemas de prevención de desastres y acciones coordinadas a nivel nacional y local, pese a que las emisiones cubanas de efecto invernadero son insignificantes.

Cuba también contribuye a la mitigación del cambio climático a través de un conjunto de programas nacionales, que llamamos la “revolución energética”, basada en el ahorro de energía, la eficiencia energética y el desarrollo de fuentes renovables de energía.

En los últimos tres años, Cuba reemplazando más de nueve millones de bombillos incandescentes y más de tres millones de efectos electrodomésticos, altos consumidores. Esto ha conllevado a un decrecimiento de la demanda eléctrica pico en unos 360 megawats, lo cual equivale al ahorro de casi 400 millones de dólares y el haber dejado de quemar alrededor de 680 mil toneladas de petróleo al año, para una reducción aproximada de emisiones de 1,2 millones de toneladas de CO2 por año.

En similar dirección, se acometen intensos trabajos en el desarrollo y aplicación de las fuentes renovables de energía y Cuba participa en acciones regionales de cooperación en el Caribe para enfrentar la vulnerabilidad ante el cambio climático y fortalecer las capacidades de adaptación mediante la vigilancia, detección temprana y prevención de desastres naturales

En el logro de nuestros propósitos, hemos tenido que enfrentar los constantes efectos de un bloqueo criminal que, por casi medio siglo, nos ha impuesto la principal potencia militar y económica, causando severas implicaciones para nuestras metas de desarrollo.

Señor presidente:

Para enfrentar el cambio climático resultan imprescindibles las siguientes acciones:

1. Los países desarrollados deben expresar una clara voluntad y acciones concretas en relación el cumplimiento de sus compromisos bajo el Protocolo de Kyoto.

2. Estos países deben hacer compromisos firmes de reducción de las emisiones en el orden de un 40 por ciento para el 2020 y no inferiores a un 60-70 por ciento para el 2050, con respecto a los niveles de emisión de 1990.

3. Deben desarrollarse y utilizarse fuentes renovables de energía, con un incremento significativo de la participación de estas en la matriz energética del mundo para el 2025.

4. Hay que asignar recursos financieros nuevos, adicionales y suficientes para satisfacer las necesidades de adaptación en los países en desarrollo. La plena operacionalización del fondo de adaptación es un imperativo necesario.

5. Se requiere hacer efectiva la transferencia expedita de tecnologías limpias en condiciones preferenciales hacia los países en desarrollo.

Señor presidente,

El cambio climático demanda que más allá de cuestiones científicas y tecnológicas y la reducción de las emisiones de los gases de efectos invernaderos, modifiquemos radicalmente el paradigma de desarrollo económico y social.

El reto es grande, pero aún tenemos oportunidad para legar a nuestros descendientes con un planeta no sólo mas limpio, sino también más justo y equitativo en la distribución de sus riquezas.

Muchas gracias.

(Cubaminrex-Misión ONU)



 

 

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