Honorable Presidente y Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba Excelencias El sentido de constitución del Movimiento de Países No Alineados, el núcleo de cohesión de este Movimiento es la solidaridad y el apoyo incondicional en la lucha anticolonial de todos los pueblos del mundo. Esta lucha anticolonial está tan vigente ahora como hace cincuenta años pues el fenómeno del colonialismo no se reduce a su expresión formal de contar con territorios en ultramar o tener Virreyes o Gobernadores. El colonialismo tiene también que ver con la práctica, que busca imponer una visión única del mundo, imponer una forma cultural y civilizacional única. Ignorando, marginando, y en el extremo, buscando exterminar las identidades culturales distintas a la hegemónica. Esta forma de colonialismo es la que sufre mi país y sobre la que quisiera compartir con ustedes en este momento: Han tenido que pasar 500 años de colonialismo, 180 años de vida republicana para que por primera vez los indígenas, que somos mayoría, podamos comenzar a hablar por nosotros mismos, hacer conocer nuestra cultura, nuestro pensamiento, nuestro sentimiento y representarlas en el contexto mundial. En este marco, con toda la legitimidad, por nuestro derecho a existir y a mantener nuestra identidad, nuestro Presidente Evo Morales Ayma ha demandado ante las Naciones Unidas, que la prohibición del masticado (acullico) de la hoja de coca establecido en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961 sea eliminada. Los pueblos indígenas andinos masticamos la hoja de coca desde hace mas de cinco mil años. Actualmente es practicada por millones de personas en Bolivia, Perú, el norte de Argentina y Chile, Ecuador y Colombia. Su uso y simbología comprenden connotaciones rituales, religiosas y socio culturales que trascienden el ámbito de las culturas indígenas y se proyectan a sectores de mestizos. La masticación de la hoja de coca no causa ningún daño a la salud humana ni ningún tipo de trastorno ni adicción. Mascar coca no significa consumir cocaína. Sin embargo en la mencionada Convención sobre estupefacientes de 1961 se señala que la masticación de la hoja de coca quedará prohibida 25 años después de la entrada en vigor de la misma. En Bolivia esos 25 años se cumplieron el 2001 y supuestamente todos mis hermanos indígenas que masticamos hoja de coca somos unos criminales ante el derecho internacional. Esto es inaceptable. No se puede borrar y criminalizar a toda una cultura, a un pueblo y a una civilización. Las restricciones y prohibiciones al masticado de hoja coca constituyen un atentado a los derechos de los pueblos indígenas consagrados en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; el Pacto Internacional de los Derechos Económicos Sociales y Culturales; la Convención 169 de la Organización Internacional del Trabajo; la Declaración sobre la Diversidad Cultural; la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales; y la Declaración de la UNESCO a favor de la cosmovisión del Pueblo Kallawaya como patrimonio oral e intangible de la Humanidad entre otros. No queremos que este pensamiento colonial continúe y consideramos que la lucha contra este enfoque tiene que seguir siendo parte de la práctica de este Movimiento. Por ello, me permito solicitar el apoyo del Movimiento de Países No alineados a la demanda del Estado Plurinacional de Bolivia para que se elimine la prohibición al masticado de la hoja de coca establecida en la Convención Única sobre Estupefacientes de 1961. Pero no solo Bolivia sufre por las expresiones del colonialismo, sino el planeta en su conjunto sufre las consecuencias del colonialismo. Este colonialismo y su modelo de desarrollo han provocado varias crisis. Estamos en tiempos de crisis, todo está en crisis. Los valores de la sociedad occidental están en crisis, el modelo de desarrollo que ha implementado la sociedad occidental esta en crisis, el modelo civilizacional está en crisis. Lo que estamos viviendo es una crisis sistémica y no una crisis cíclica más. Están equivocados quienes piensan que con una inyección de dinero fiscal y con algunas medidas regulatorias se resolverá esta crisis financiera. El sistema financiero está en crisis porque cotiza valores en papeles por seis veces el valor real de los productos que se producen en el mundo. Esta no es una “falla de la regulación del sistema” sino que es parte constitutiva del sistema capitalista que especula con todos los bienes y valores en pos de obtener la máxima ganancia posible. El capitalismo con su modelo de desarrollo ha generado grandes desequilibrios en las personas, entre las regiones, entre los países y entre el ser humano y la naturaleza. El capitalismo esta acabando con la humanidad y el planeta. Cada año se consume un tercio más de lo que el planeta es capaz de regenerar. Las soluciones a las crisis energética, alimentaria y del cambio climático tienen que ser integrales e interdependientes. No podemos resolver un problema creando otro. Por ejemplo, generalizar el uso de biocombustibles solo puede incidir negativamente en los precios de los alimentos y en la utilización de recursos esenciales como el agua, la tierra y los bosques. Queremos un mundo donde todos los países, grandes y pequeños, tengamos los mismos derechos. Donde no existan imperios ni intervenciones políticas en asuntos internos. Es fundamental construir un mundo donde se reconozca y respete la diversidad de enfoques económicos, políticos, sociales y culturales. Por ello planteamos la reforma a fondo de las Naciones Unidas y en particular el Consejo de Seguridad, donde 5 países tienen el derecho de veto contra 187 países. No queremos un mundo donde 5 potencias tengan el poder de vetar lo que el resto de los países proponen. En este contexto es inadmisible que se mantenga el bloqueo a la hermana República de Cuba porque constituye una violación flagrante a los derechos humanos de más de 11 millones de cubanos. Ningún país puede ser sometido a semejante agresión por pensar diferente y ser independiente. Exigimos que este bloqueo sea levantado. También saludamos y reconocemos la lucha anticolonial del pueblo de Puerto Rico. Ministros y Ministras, delegados y Delegadas de los Países Hermanos, tenemos que ser capaces de promover un nuevo modelo de civilización que no destruya nuestro hogar que es la tierra. Debemos desarrollar un sistema alternativo al sistema capitalista. Un sistema de: • solidaridad y complementariedad y no de competencia; Tenemos que ser capaces de promover un sistema distinto en el cual podamos convivir las diferentes culturas sin ningún tipo de atropello, discriminación o imposición. Un sistema que recupere la Vida. Y este desafío solo podremos enfrentarlo de manera conjunta, comunitaria y solidaria. Saludo por ello la celebración de esta Reunión Ministerial y auguro los mejores resultados, en el marco de lo señalado, de esta Reunión y la futura Reunión de nuestros Presidentes en Egipto. JALLALLA MADRE TIERRA! GRACIAS!
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