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Intervención de la rectora, Isabel Allende Karam, en el acto de graduación del II diplomado en servicio exterior, edición 2008 e inauguración del teatro Dr. Pelegrín Torras de la Luz.
Cro. Marcelino Medina, Viceministro de Relaciones Exteriores
Cro. Xiao Ronciang , Embajador de la República Popular China
Cro. Dr. Yang Jiemian, presidente del Instituto de Relaciones Internacionales de Shanghai y demás miembros de su delegación.
Viceministros, Vicerrectores y miembros del claustro, miembros de los Consejos de Direccion del MINREX y el ISRI, trabajadores del ISRI
Directivos, trabajadores y constructores que nos hicieron este gran regalo.
Invitados y familiares.
Muy queridos graduados:
Hoy es un día muy especial. Nos reúne la graduación del II Diplomado en Servicio Exterior (edición 2008) y con ella inauguramos el Teatro del ISRI que lleva el nombre del Doctor Pelegrín Torras de la Luz. Es un día de recapitulación de lo logrado, de lo que nos queda por hacer y es también un día de esperanzas, porque se abren nuevos caminos para nuestros egresados en su vida laboral. Es, ante todo día propicio para honrar, homenajear y agradecer.
En primer término a un hombre ejemplo de modestia y sencillez, el educador ejemplar y diplomático insigne Pelegrín Torras de la Luz, profesor y fundador, junto a Roa, de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de La Habana, de su Licenciatura en Diplomacia, Viceministro I, viceministro, asesor del Ministro, negociador brillante, maestro y formador de varias generaciones de diplomáticos cubanos, revolucionario ejemplar, suave para enseñar y fuerte para exigir, intransigente cuando de defender la justa causa de la Revolución se trataba, cualidades que motivaron que, con su notoria genialidad, el Canciller de la Dignidad lo calificara de “merengue con púa”.
Cuando en ocasión del septuagésimo aniversario de su nacimiento se le otorgó la Orden de la Solidaridad, la fundamentación del Consejo de Estado resumió en breves palabras su fructífera vida al señalar que la merecía por, cito:
“su aporte a la lucha ideológica frente al imperialismo, colonialismo y neocolonialismo desde su cátedra en la Universidad de La Habana. Por la defensa del socialismo, de la Revolución Cubana y frente a toda clase de explotación en los foros internacionales. Por su dedicación incansable al trabajo desde los distintos frentes que desempeñó en el Ministerio de Relaciones Exteriores… “
Por eso nos honramos al haber decidido denominar este recinto con su nombre.
Otro merecido homenaje es el que debemos rendir a todos los que, presentes o no, hicieron posible esta maravillosa obra, en primer término a los constructores que bregaron día tras día para convertir en este recinto lo que medio en broma, medio en serio, se dio en llamar el “anfiteatro del ISRI”, ideal para fiestas que adquirieron la fama de buenos momentos. Muchos pusieron en duda la factibilidad de la obra. Yo podría relatarles todos los avatares, incidentes y problemas surgidos y vencidos pero pienso que palabra alguna puede describir lo que la visión de algunas imágenes. Permítanme pues detenerme sólo dos minutos.
Esas fotos nos impiden olvidar lo que puede la voluntad humana y el esfuerzo colectivo. Gracias a todos, Candelaria, Alejandro, Javier, Mario, Joaquín, los que proyectaron, construyeron, diseñaron, pintaron, estibaron, con soga o cuesta arriba por escalera, cada uno de los materiales. No diremos que no los olvidaremos, porque es imposible hacerlo cuando ustedes son parte integrante y vital de nuestro colectivo, porque acabar esta obra sólo fue posible por sentirla suya, por poner todo el entusiasmo, el empeño y el corazón. No se van del ISRI que es también su institución, su centro y donde queda un colectivo compañero y amigo, que cuidará la obra con el mismo amor con que se construyó.
Compañeros:
El ISRI ha sido seleccionado Centro Vanguardia Nacional por segunda vez consecutiva en el período, estímulo y nuevo compromiso para el claustro y para los trabajadores. Nos regocija sin duda alguna porque significa que hemos cumplido bien la noble tarea de instruir y formar a los jóvenes. Especialmente a los que se gradúan. Ellos también tienen parte en este estímulo, porque han sido, cada uno con su impronta personal, con sus particularidades, sus notables virtudes y sus humanos defectos un excelente colectivo estudiantil. Muy lamentablemente, por diversas razones, hubo bajas en nuestra batalla Para ellos nuestro recuerdo y convencimiento de que, de alguna manera siguen junto a nosotros, en el único camino posible, el de la Revolución.
Algunos de ustedes se conocieron en las aulas, vienen juntos desde ellas. Otros se conocieron en la Brigada de la Frontera en Guantánamo y ya desde ese momento fueron colectivo. No importaba si venían del ISDI, o de la UH o el ISPJAE. Eran los cuadros de la Frontera: Ivián, Susellys, Yahima, Saylín, Norberto, Juan Carlos, Julio, Emilio y Alejandro. Fueron todos condecorados al graduarse. Dejaron su huella personal y el orgullo de haber puesto sus conocimientos al servicio de la creación y la proyección de un programa para la formación de los cuadros en la sección de inteligencia. En tanto nuestros fiscales Miguel, Tanierys, y Junior se crecieron ante aquella vida difícil que se presentaba ante ellos y que nos explicaban en las reuniones, abriéndonos un panorama a veces desconocido. No parecería que hayan pasado ya casi tres años para llegar aquí, o dos en el caso de Ernesto que venía del Servicio Social en las FAR, como tampoco que han sido cuatro los de Carmen, Yaimé, Amaya, Yusimi, la otra Yahima, Denisse, Yusnerys, Gipsy, Brian, Alexander, Yosvani, Junier, Marcos y Noslen, cantera proveniente de los Trabajadores Sociales, enfrentados a diversas y complejas tareas derivadas de los problemas de nuestra sociedad. Simultanear propedéutico, universidad y trabajo fue tarea complicada y hubo momentos en que parecía muy difícil de vencer pero lo logramos.
Cada uno de ustedes se integró al colectivo del II Diplomado. Vencieron los temores surgidos porque era la primera vez que había un grupo tan grande y de más disímil procedencia en la vida estudiantil, en sus carreras. Pero su voluntad, avidez por el conocimiento se impuso a cualquier otra dificultad: al poco tiempo para la elaboración de la tesina, a los cambios en la preubicación, a la incorporación al curso de la práctica consular, a cualquier otro problema. Se integraron como grupo y se distinguieron en la práctica laboral, trabajaron como edecanes, se introdujeron de manera activa en el oficio e hicieron que las direcciones del Ministerio ya los consideraran parte de su plantilla.
A la vez no hubo titubeo alguno cuando fue necesario cargar muebles, de la Sanguily al ISRI, del lobby al sexto piso, escalera arriba, escalera abajo. Junto al Diplomado en Servicio Exterior fueron activos en el cumplimiento de las tareas sindicales.
En fin, intentaron lograr eso que se ha dado en llamar integralidad y que no es más que el cumplimiento estricto del deber. Estoy convencida de que esa cualidad los acompañará siempre. Se separan como grupo, ya no estarán juntos todo el día, pero seguirán unidos en lo más importante: su convicción revolucionaria, sus ideas . Tienen ustedes ahora más conocimiento, más preparación para la profesión. Tienen algo que muchos -- yo diría que la mayor parte de los llamados diplomáticos de principios de los sesenta no teníamos-- pero lo que no pueden olvidar nunca es que un profesional del Servicio Exterior cubano no sólo debe ser como dijo Roa diestro en el hábil manejo del tacto, la táctica y el contacto, porque esa afirmación no puede ser analizada fuera de su contexto, que ustedes bien conocen: un funcionario del Servicio Exterior cubano es ante todo un revolucionario cabal y eso significa sacrificio, firmeza, lealtad a la Revolución, a sus principios, a su liderazgo histórico, a Fidel. Eso significa una actuación modesta, sencilla. Eso significa el respeto, la consideración a los que los han precedido en el oficio, no subestimar el conocimiento de los demás, que quizás no manejan la computación u otras técnicas con la habilidad que lo hacen ustedes, pero han encanecido en el trabajo diario, sin exigir rotar o promover, con el más sano orgullo que puede tener un revolucionario, que es sencilla y dignamente cumplir con su deber.
El Ministerio los necesita, la Revolución los necesita y ustedes tienen todas las condiciones para rendir al máximo. Cuando nos reunimos hace unos días les dije y hoy se los repito en nombre del claustro y de todos los trabajadores del ISRI que el mayor regalo, el mejor recuerdo es que sus futuros jefes y compañeros nos digan en el comedor, o en el patio o en un encuentro casual, que ustedes trabajan bien, con ahinco y entusiasmo, con modestia y sencillez, con constancia y perseverancia, que no se amilanan ante las dificultades, que nunca dicen que la tarea no puede ser cumplida, sino que buscan soluciones, que no se han olvidado del muñequito que siempre pintamos en la pizarra y día a día dan lo mejor de sí, sin titubeo alguno, como corresponde a jóvenes de su valía, formados por la Revolución, comprometidos con su defensa y con la salvaguarda de sus principios, con el pueblo del que forman parte que ha enfrentado los más grandes sacrificios por defender la justicia, la independencia y la soberanía. Les anticipo nuestro agradecimiento por ese regalo, segura de que lo recibiremos.
Nuestras felicitaciones a ustedes y a sus familiares que, en cierto modo, también concluyen el Diplomado.
Muchas gracias.
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