Planes
de intervención militar en la isla de Cuba en la mira de Estados
Unidos
La
desproporcionada campaña desatada contra el gobierno de Cuba
a raíz de la represión a opositores nos lleva a ofrecer
este texto, que denuncia los fundados temores cubanos a un intento de
desestabilización masivo.
A estas alturas ya nadie duda de que la nueva política exterior
de la Administración Bush está fundamentada en el intervencionismo
militar, sin respeto alguno ni a las instituciones internacionales ni
a la opinión pública mundial. La excusa de la lucha contra
el terrorismo se ha demostrado la coartada perfecta para sustituir a
la anterior; la amenaza del comunismo durante la guerra fría.
Atrás quedan otras que no se demostraron tan eficaces, como la
lucha contra el narcotráfico. El silencio de las Naciones Unidas
tras la invasión de Irak, el seguidismo de la Unión Europea
(UE) y el férreo control que mantiene en la gran mayoría
de los países árabes mediante dictaduras títeres
le está garantizando impunidad al gobierno norteamericano.
Estados Unidos no deja de enviar globos sonda sobre sus próximos
objetivos militares. Fundamentalmente Siria, Corea, Irán y Cuba.
Tal y como hizo con Irak, la estrategia es comenzar a sembrar en las
instituciones internacionales, gobiernos amigos y opinión pública
internacional la semilla de la complicidad con el terrorismo internacional
de los países objetivo de intervención, su calificación
de dictadura y la acusación de violación de derechos humanos.
Sin ninguna duda, esa campaña está teniendo un desarrollo
acelerado sobre Cuba. Veamos como.
El pasado 30 de abril, el gobierno de Estados Unidos incluye a Cuba
una vez más en el listado de países que auspician el terrorismo
a nivel internacional en el informe anual "Patrones del Terrorismo
Mundial" (2) , junto con Irak, Irán, Siria, Sudán,
Libia y Corea del Norte. El informe llega a decir textualmente que "aunque
Cuba es signataria de todas las 12 convenciones y protocolos internacionales
contra el terrorismo, y Sudán lo es de 11 de ellos, ambos países
continúan suministrando apoyo a organizaciones internacionales
designadas como terroristas". Gran paradoja, si se recuerda que
en cuatro ocasiones Cuba ha propuesto oficialmente a Estados Unidos
suscribir un Programa Bilateral de Lucha contra el Terrorismo, que ha
sido siempre rechazado por el vecino del norte.
Tampoco olvidemos las declaraciones del vicepresidente Dick Cheney el
día de la ocupación de Bagdad, afirmando que lo ocurrido
es un "mensaje claro a todos los países que practican el
terrorismo"(3).
Por su parte, en mayo del 2002 el subsecretario de Estado, John Bolton,
acusaba a Cuba de tener un programa de armas biológicas.
Son destacables muchas de las declaraciones de cargos de la Administración
Bush, como su propio hermano Jeb Bush, gobernador de Florida, quien
afirmó que tras el "éxito en Irak, Washington debe
terminar con el régimen cubano"; o el embajador norteamericano
en República Dominicana, Hans Hertell, quien aseguró que
la agresión a Irak "va a mandar una señal muy positiva
y es muy bueno el ejemplo para Cuba". Añadió que
la invasión del país árabe era solamente el comienzo
de una "cruzada libertadora que abarcaría a todos los países
del mundo, incluido Cuba" (4).
Las intenciones militares de EE.UU. en Cuba se evidencian en publicaciones
como Military Review, una revista de la Escuela de Comando y Estado
Mayor del Ejército de EE.UU., donde un artículo del teniente
coronel Geoff Demarest, en la edición de septiembre-octubre del
2002 (5), aborda sin tapujos el papel del ejército norteamericano
en una supuesta transición en Cuba. Si bien ya en el segundo
párrafo afirma que "el rol del Ejército estadounidense
podría centrarse en operaciones de estabilidad y de apoyo en
nombre de la aplicación de la ley y/o en apoyo a agencias de
socorro", más adelante ya dedica todo un epígrafe
bajo el elocuente título: "¿Un rol para el ejército
de los EE.UU.?".
Allí comienza detallando todas las excusas previas que servirían
de justificación para la intervención militar: "La
migración a la isla y de la misma; los arsenales de armas (incluyendo
miles de pequeñas armas con municiones); el enorme sitio de recolección
de inteligencia electrónica en Lourdes; alegaciones de tráfico
de drogas por parte de miembros del régimen de Castro y un supuesto
programa de investigación y desarrollo de guerra biológica
son sólo unos cuantos de los asuntos a considerar que posiblemente
complicarán la transición". El texto del teniente
coronel termina diciendo que "para el ejército de los EE.UU.
el mensaje es claro (...) el ejército de los EE.UU. podría
ser tan útil por su potencial de interactuar con los militares
cubanos, como por su habilidad de amenazar a los mismos".
Si se observan las notas a pie de página referentes al párrafo
que enumera los elementos que justificarían una intervención
del ejército norteamericano, se observa que todas estas afirmaciones
se fundamentan en trabajos periodísticos realizados por agencias
y personas financiadas por el gobierno de Estados Unidos (El Nuevo Herald,
Miami Herald, Hermanos al Rescate, Miami Herald, Cubanet/Cubanews, Washington
Times Insight Magazine).
Como veremos más adelante, cuando EE.UU. habla de libertad de
expresión y de "periodistas disidentes" se refiere
a agencias de prensa y redactores dirigidos y financiados por el gobierno
Bush con el único objetivo de sembrar argumentos que, posteriormente,
como hemos comprobado en el texto de este militar, se utilizarán
para justificar una intervención militar.
Financiación
de la disidencia
¿Cuáles
son los mecanismos de financiación de esos supuestos periodistas
y agencias "independientes"?
Desde la Oficina de Intereses de Estados Unidos se entregaba sistemáticamente
ayuda material y financiera. Desde radios y medios técnicos de
todo tipo, a nóminas de 100 dólares mensuales para todos
los que visitan al jefe de la misión norteamericana James Cason
(ver nota 4).
En el año 2000, la Agencia Internacional para el Desarrollo de
EE.UU. (USAID) donó 670.000 dólares a tres organizaciones
cubanas para ayudar en la "publicación en el extranjero
de la obra de periodistas independientes de la isla... y distribuir
sus escritos dentro de Cuba" (6).
Los fondos que destina la USAID para financiar la disidencia cubana
son excepcionales. Para ayudar a crear ONG independientes en Cuba, 1.602.000
dólares; para planificar la transición en Cuba, 2.132.000
dólares; para evaluar el programa, 335.000 dólares.
Todo ese dinero es recaudado por grupos de Estados Unidos. Veamos quienes
son algunos. Centro para una Cuba Libre, con la función de recabar
información de los grupos de derechos humanos para diseminarla
y distribuirla, recibió en 2002, 2.300.000 dólares. Grupo
de Trabajo de la Disidencia Interna, 250.00 dólares; Freedom
House, encargados de la cuestión estratégica para el Programa
para la Transición de Cuba, 1.325.000 dólares; Grupo de
Apoyo a la Disidencia, 1.200.000.
También otros, como el Instituto para la Democracia en Cuba o
el Instituto Republicano Internacional. La agencia Cubanet recibió
en 2001, 343.000 dólares y en 2002, otros 800.000; el Centro
Americano para la Labor Internacional de Solidaridad, que tiene como
objetivo social declarado "persuadir a los inversionistas extranjeros
para que no inviertan en Cuba", 168.575 dólares. Acción
Democrática Cubana recibió 400.000 dólares en el
2002 (7).
Entre 1997 y 2002, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
destinó a esos fines 22 millones de dólares. El 2 de marzo
pasado, el secretario de Estado asistente para Asuntos del Hemisferio
Occidental, Curtis Struble, señaló que la USAID invertirá
este año otros 7 millones de dólares como "apoyo
económico" en Cuba, y el 26 de ese mes Colin Powell anunció
ante el Senado un presupuesto de 26.900.000 dólares para las
transmisiones de Radio y Televisión Martí (8).
Radio Martí transmite desde Estados Unidos 1.200 horas semanales,
contraviniendo las reglamentaciones de la Unión Internacional
de Telecomunicaciones y violando el espacio radioeléctrico cubano
con llamados a la subversión interna, a cometer sabotajes y a
la deserción y emigración ilegal.
Es evidente que detrás de los denominados disidentes y periodistas
y agencias "independientes" no hay otra cosa que dinero del
gobierno de Estados Unidos con un propósito claro y concreto.
Los
luchadores por la libertad
También
es importante que se sepa el perfil de "luchadores por la libertad"
de los denominados líderes e intelectuales de la disidencia.
De los condenados recientemente, el más significado es el "poeta"
Raúl Rivero.
Antiguo miembro de las asociaciones de periodistas y escritores de Cuba,
sufrió una conversión vertiginosa: fue contratado por
el poderoso Herald de Miami, el diario más conservador del sur
de Florida, y catapultado a la vicepresidencia para el Caribe de la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a los dueños
de principales medios de Estados Unidos y América Latina. Vieja
cueva de conspiradores de la época de la guerra fría al
servicio de Washington.
Una de las figuras más conocidas es Carlos Alberto Montaner,
condenado en Cuba en 1961 por participar en una organización
terrorista que camuflaba explosivos en paquetes de tabaco. Fugado del
país durante la crisis de los misiles, se alistó en las
fuerzas especiales cubanas del ejército estadounidense. Fichado
por la CIA en los años sesenta, recaló en España
en 1970, fundando la Editorial Playor y la agencia de prensa Firmas
Press. Montaner fue el encargado de facilitar el ingreso en Francia
al terrorista Juan Felipe de la Cruz, quien murió al estallarle
la bomba que transportaba. Montaner es uno de los abanderados explícitos
de la anexión de Cuba a los EE.UU. En 1990 constituyó
la Plataforma Democrática Cubana y al año siguiente la
Concertación Democrática Cubana (CDC), organización
"disidente" en el interior de la isla. Entre los miembros
de esta organización se encuentran Mª Cruz Varela, Hubert
Matos, Jose Ignacio Rasco y Juan Suarez Rivas. Carlos Alberto Montaner
fue, además, miembro fundador de la Fundación Hispano
Cubana (FHC) (9).
Otro "disidente" de proyección internacional, sobre
todo tras recibir el premio de Sajarov por el Parlamento Europeo, ha
sido Oswaldo Payá, de quien se dice ha logrado un masivo apoyo
popular en Cuba a su Proyecto Varela porque lo han suscrito 11.000 cubanos
-en un país con once millones de habitantes- y cinco mil europeos
de entre los ciudadanos de los quince países. Un proyecto que,
según consta en documentos firmados por el también disidente
Carlos Alberto Montaner, se gesta por iniciativa de gobiernos extranjeros.
El propio responsable de la Sección de Intereses de EE.UU. en
La Habana, James Cason, admitió que el plan para "la transición
democrática" es consultado en Miami con la Fundación
Nacional Cubano-Americana y el Consejo para la Libertad de Cuba, responsables
de varios atentados con muertes de civiles en Cuba y de intentos de
asesinato al presidente cubano (ver nota 8).
Entre las genialidades de Payá está la de acusar a Fidel
Castro de complacencia con la violación de los derechos humanos
en Guantánamo (10) y declarar en una entrevista en El País
Semanal de Madrid, del 9 de marzo pasado, que en Cuba bajo la dictadura
de Batista había "una prensa increíblemente libre".
Ese "brillante intelectual", sin recursos económicos
conocidos, ha estado de gira durante meses por todo el mundo. Carlos
Fazio lo expresa muy claro: "La estrategia para la construcción
de líderes es sencilla y el ejemplo de Oswaldo Payá elocuente:
se crea un membrete, una organización de fachada o una ONG ad
hoc (en su caso el Proyecto Varela); se le organizan giras bien publicitadas
y programadas para que lo reciban grandes personalidades (el Papa Juan
Pablo II; el jefe del gobierno español, José María
Aznar; el presidente Vicente Fox, el secretario de Estado Colin Powell),
y se le conceden premios que van haciendo visible al personaje (Payá
recibió el premio Sajarov de derechos humanos del Parlamento
Europeo y ha sido propuesto como candidato al Premio Nobel). Así
se va construyendo cierto perfil de credibilidad sobre la figura a potenciar,
tarea que es amplificada después por propagandistas y "grandes
plumas democráticas" distribuidos en los medios masivos
de América y Europa" (ver nota 8).
Otra persona significada es Hubert Matos. Pasó dos décadas
en la cárcel por sublevarse junto a sus hombres (era jefe del
regimiento del Ejército Rebelde en Camagüey), a los diez
meses del triunfo de la Revolución en Cuba. Al salir de la cárcel
(y de Cuba) en 1979, formó el grupo Cuba Independiente y Democrática
(CID). El periodista ex-batistiano, Luis Manuel Martínez, dijo
de Matos que desde que salió de la isla "estuvo en manos
de la CIA". Fue director de La Voz del CID, una emisora de onda
corta que emitía hacia Cuba y que estaba financiada parcialmente
por la CIA, como reconoció Jeff Whitte, propietario de Radio
Miami Internacional (ver nota 9).
Una prueba de su espíritu libertador es la respuesta que le dio
al periodista Hernando Calvo Ospina cuando éste le preguntó
por las relaciones de la disidencia con directivos de empresas que quieren
invertir en Cuba: "no damos seguridad a esas inversiones cuando
el régimen caiga; que no se van a respetar porque han sido cómplices
del régimen; que van a se motivo de fricciones. Ahora, si nos
proponen dar una buena ayuda económica, se puede negociar"
(11).
Tienen gran proyección el clan Estefan (Gloria y Emilio). Accionistas
de Bacardí y por ello financiadores de actos terroristas en Nicaragua,
Angola y Cuba y cómplices en el robo de patentes cubanas. Gloria
y Emilio Estefan patrocinan otras organizaciones paraterroristas como
"Hermanos al Rescate", quienes durante años han violado
el espacio aéreo cubano con sus aeronaves.
La ex-embajadora de Cuba ante la UNESCO en París Martha Frayde
fue reclutada por la CIA mientras desempeñaba este cargo. Junto
a Elizardo Sánchez, Gustavo Arcos y Ricardo Bofill, organizó
un grupúsculo contrarrevolucionario que hacía llegar información
a la delegación estadounidense en la ONU, sobre presuntas violaciones
a los derechos humanos en Cuba. Representó a Gustavo Arcos en
la inauguración de la Fundación Hispano Cubana (FHC) en
Madrid (ver nota 9).
Últimamente está muy de moda la escritora Zoe Valdes,
absolutamente desconocida hasta que recibió el premio Planeta.
Poco antes del comienzo de la guerra de Irak escribió un texto
en el diario El Mundo (Madrid), en el que afirmaba "me dan ganas
de que acabe de estallar la guerra de una vez para que me dejen tranquila
con las dichosas firmas". El periodista español Javier Ortiz
califica las opiniones de Zoe Valdés durante una conversación
en 1985, cuando era una desconocida escritora, esposa de un alto cargo
de la Embajada de La Habana en París y dirigente del Partido
Comunista de Cuba, de "castrismo verdaderamente empalagoso"
(12).
Por último, dos figuras importantes de origen no cubano que no
podemos olvidar, el francés Robert Menard y el mexicano Jorge
Castañeda. Menard es el secretario general de la ONG Reporteros
sin Fronteras, una organización que al día siguiente de
la muerte de dos periodistas por el cañonazo de un tanque norteamericano
en Bagdad dedicaba la práctica totalidad de la portada de su
página web a la falta de libertad de expresión en Cuba
(13). Preguntado por el periodista Hernando Calvo Ospina sobre la prioridad
que le daba su organización a Cuba, éste respondió:
"es peligroso ser periodista en Colombia o Perú, pero hay
libertad de prensa. En estos países existen periodistas asesinados
y en la cárcel, pero los familiares y colegas se pueden contentar
con hacer denuncias" (ver nota 11).
El pasado 20 de mayo, el Comité de Naciones Unidas encargado
de las ONGs sancionó a Reporteros sin Fronteras recomendando
la suspensión por un año de su estatuto consultivo por
"actos incompatibles con los principios y objetivos de la Carta
de las Naciones Unidas" (14).
Respecto a Jorge Castañeda, ex ministro de Exteriores mexicano,
tiene como mérito haber conseguido terminar la histórica
trayectoria de buenas relaciones de México con Cuba. Su cese
como ministro a finales del pasado año fue confirmado antes por
el portavoz de la Casa Blanca, Ari Fleischer, que por el presidente
Fox (15).
Emigración
y desestabillización
Uno
de los mecanismos utilizados por EE.UU. para provocar al gobierno cubano
y desestabilizar a la sociedad de la isla es la emigración. La
política norteamericana se fundamenta en incentivar y propiciar
actos de emigración violentos y espectaculares que proyecten
una imagen al exterior de desesperación. El objetivo no es tener
una política migratoria normalizada, ni siquiera ofrecer posibilidades
en suelo norteamericano a los cubanos disidentes, es sólo desestabilizar.
Una de las leyes al servicio de ese proyecto es la Ley de Ajuste Cubano
de 1966, duramente criticada por el gobierno de la isla, y que evidencia,
una vez más, el doble rasero de los gobiernos de EE.UU.
A diferencia con cualquier emigrante latinoamericano, en virtud de la
citada Ley de Ajuste cualquier cubano que llegue a las costas norteamericanas
tiene garantizado el visado. Si el balsero fuese haitiano sería
inmediatamente devuelto a su país; no así si es cubano.
Tras la crisis de los balseros de 1994, cuando se produjo una oleada
de cubanos que salieron de La Habana en dirección a EE.UU. sin
que el gobierno cubano aplicase ninguna restricción, ambos países
firmaron un acuerdo para regular la emigración y establecieron
que EE.UU. concedería a los cubanos que lo solicitasen 20.000
visas anuales. Sin embargo, en el 2002 EE.UU. dejó de otorgar
200 de las 20.000 visas previstas. Y en los primeros 5 meses del año
en curso solo ha otorgado 505, una cantidad decreciente con relación
a igual período en años anteriores. A este ritmo incumplirán
con los acuerdos migratorios, lo que crea un ambiente de tensión
entre las personas que desean emigrar y que son incentivadas a emigrar
por vías ilegales. Se da la circunstancia de que algunos cubanos
a los que las autoridades norteamericanas no le han concedido la visa
para entrar de un modo legal, sí se la dan en virtud de la Ley
de Ajuste Cubano cuando sale en balsa o secuestrando algún vehículo.
Si se observa, es justo la política contraria que aplica Europa
para disuadir la emigración irregular africana y latinoamericana.
Europa "premia" a los que utilizan las vías regulares
de las embajadas y "castiga" con la repatriación y
no admisión durante varios años a los que vienen en pateras
o por vías ilegales.
El objetivo de EE.UU. con su política de incumplimiento de los
acuerdos migratorios es aumentar la presión interna e incentivar
los secuestros de naves y aeronaves. Con toda seguridad si de nuevo
el gobierno cubano aplicase la política de 1994 dejando vía
libre a la emigración descontrolada, EE.UU. tendría una
nueva excusa de intervención, alegando la amenaza para su seguridad
nacional que supondría la llegada masiva de cubanos ilegales.
Cuba está sufriendo así el mayor estímulo para
la emigración ilegal. En los siete meses anteriores a los juicios
hubo siete secuestros de naves aéreas y embarcaciones cubanas.
Estos secuestros, algunos con uso de armas y rehenes, están considerados
por la legislación internacional como actos de terrorismo y penados
por las convenciones internacionales. Sin embargo, en cuatro de estos
casos EE.UU. no ha abierto ningún proceso penal contra los secuestradores,
quienes permanecen libres en suelo norteamericano.
Según ha señalado Fidel Castro "ese plan comenzó
a producirse el mismo día que iniciaron la guerra, aproximadamente
dos horas antes de comenzar la agresión militar en Irak, es decir,
alrededor de las siete horas de la noche, con el secuestro de un avión
de pasajeros que volaba entre Nueva Gerona, Isla de la Juventud, y La
Habana, llevado a cabo por seis delincuentes comunes que esgrimieron
cuchillos similares a los de los secuestradores de los aviones de pasajeros
norteamericanos que estrellaron contra las Torres Gemelas. Al avión
cubano de pasajeros desviado de su ruta con 36 personas a bordo, lo
obligaron a aterrizar en Cayo Hueso. (...) A los pocos días un
fiscal de Miami decretó el derecho a la libertad provisional
de los secuestradores. Tal cosa no ocurría desde hacía
nueve años, cuando se firmaron los acuerdos migratorios entre
Estados Unidos y Cuba, y tiene lugar repentinamente dos horas antes
de la guerra" (16). Esta impunidad permitió que comenzaran
a sucederse más secuestros con decenas de rehenes.
La complicidad de EE.UU. en el terrorismo de los secuestros es tal,
que el pasado 1º de junio un juez norteamericano confiscaba al
gobierno cubano y subastaba tanto el DC-3 secuestrado que aterrizó
en Cayo Hueso como el aparato ruso AN-24 secuestrado en abril por un
hombre armado con granadas (17).
No sólo no se castigaba a los terroristas que secuestran aeronaves
civiles con rehenes y armados con granadas, sino que se le confiscan
al propietario -el gobierno cubano- y se sacan a subasta.
Toda
esta estrategia obedece a un plan concebido de antemano, que consiste
en provocar con la ola de secuestros una crisis migratoria que sería
utilizada como pretexto para un bloqueo naval, lo que inevitablemente
conduciría a una guerra. Así, cínicamente, Kevin
Whitaker, jefe del Buró Cuba del Departamento de Estado, advirtió
a La Habana que los secuestros de aviones y embarcaciones cubanas constituyen
"una amenaza para la seguridad de Estados Unidos".
Los comportamientos de los gobiernos cubano y norteamericano son diametralmente
opuestos ante los actos de secuestro de aviones. Mientras que del total
de 51 aviones cubanos secuestrados entre 1959 y 2001, muchos han sido
confiscados por Estados Unidos y ni un solo secuestrador ha sido sancionado,
Cuba ha condenado a 69 responsables de los 71 casos de aviones secuestrados
en EE.UU. y desviados a Cuba, los otros dos fueron puestos a disposición
de la justicia norteamericana (18).
Una
historia de terrorismo
La
posibilidad de una intervención norteamericana en Cuba es tan
real como lo demuestra la trayectoria de acciones hostiles y terroristas,
planes de atentados contra el Presidente y violaciones constantes de
la legislación internacional por parte de EE.UU. para terminar
con el sistema socialista cubano.
Desde el intento de invasión de Playa Girón en 1962, las
acciones armadas se cuentan por cientos. Uno de los actos más
salvajes lo constituye la voladura de un avión de Cubana de Aviación
en pleno vuelo en 1976, en Barbados, en el que murieron 73 personas
a bordo y la ola de atentados terroristas a las instalaciones turísticas
que tuvo lugar en la década del los '90, organizados y financiados
por la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y que provocó
la muerte de un turista italiano.
Según el gobierno cubano, la política terrorista norteamericana
ha costado a Cuba la muerte de 3.478 de sus ciudadanos y ha dejado incapacitados
o afectados a 2.099. El gobierno de Estados Unidos ha tolerado, e incluso
atentado físicamente en cientos de ocasiones contra el presidente
Fidel Castro y otros dirigentes de la revolución. Es el responsable
del sabotaje al buque francés Le Coubre; del incendio y destrucción
de la tienda El Encanto; el que organizó y apoyó con sus
fuerzas armadas la fracasada invasión de Playa Girón;
el responsable de numerosos ataques piratas aéreos y navales
contra poblaciones cubanas indefensas e instalaciones civiles; el que
ha apoyado la quema de cañaverales, el ametrallamiento sobre
territorio cubano, el ataque contra humildes pescadores cubanos y el
asesinato de combatientes de la Policía Nacional Revolucionaria
y Tropas Guardafronteras.
El gobierno de Estados Unidos tiene responsabilidad en los actos terroristas
cometidos con bombas y explosivos contra las misiones diplomáticas
de Cuba en Portugal, ante la ONU y en otros países, causando
la muerte y heridas graves a funcionarios diplomáticos cubanos.
Es responsable de la desaparición física de diplomáticos
cubanos en Argentina, y del asesinato de otro diplomático en
la propia ciudad de Nueva York.
Esas acciones continúan todavía hoy. El 26 de abril de
2002 se desarticulaba un plan para atentar contra el mítico cabaret
Tropicana mediante un atentado con explosivos que ponía en peligro
la vida de más de mil personas, según revela el agente
cubano infiltrado en el comando, Percy Francisco Alvarado (19).
El pasado 6 de abril, el periódico Sun Sentinel, de Florida,
relata como la organización paramilitar Comandos F-4 "se
entrena con armas pesadas para realizar acciones armadas contra Cuba
y para una posible invasión armada de ese país".
La actitud de Estados Unidos respecto al terrorismo es todo lo contraria
a la cubana. Cuba aprobó el 20 de diciembre de 2001 una ley contra
actos de terrorismo que establece duras penas para quienes utilizaran
territorio cubano, incluso, para organizar actos o financiarlos contra
otros países, como Estados Unidos. En cambio, en suelo de éste
siguen entrenándose grupos paramilitares para actuar contra Cuba.
Otra de las pruebas del cinismo norteamericano es la detención
de cinco cubanos que cumplen largas condenas en prisión, incluyendo
dos cadenas perpetuas, cuando intentaban detener a grupos terroristas
de ultraderecha exiliados en Miami que iban a perpetrar actos violentos
contra Cuba. Conocedores de esas intenciones, los cinco cubanos informaron
a las autoridades norteamericanas y como respuesta fueron encarcelados
acusados de espionaje.
Medios
de comunicación
Y
mientras todo esto sucede, los medios de comunicación continúan
con sus campañas de acusación y acoso a Cuba. Al mismo
tiempo que se difunden ampliamente los manifiestos que condenan a la
isla, se silencian los que muestran su apoyo como el suscrito por más
de tres mil intelectuales, artistas y profesionales de 69 países,
entre ellos cuatro premios Nobel, bajo el título "A la conciencia
del mundo" (20).
Mientras se airean las críticas de José Saramago se omiten
los apoyos de Adolfo Pérez Esquivel, Noam Chomsky, Ernesto Cardenal,
Mario Benedetti, Augusto Roa Bastos, Gabriel García Márquez
o Rigoberta Menchú. La prensa presenta como disidentes a quienes
pusieron bombas en hoteles habaneros en 1998 y a quienes secuestran
aviones y barcos.
Se condenan sentencias judiciales cubanas a secuestradores y se silencian
masacres de otros gobiernos para "resolver" secuestros similares,
como el del teatro de Moscú con un centenar de muertos entre
rehenes y terroristas chechenos o el asesinato a sangre fría
por orden de Fujimori de los secuestradores de la embajada japonesa
en Lima.
Unión
Europea
Por
su parte, la Unión Europea (UE), liderada en su política
contra Cuba por José María Aznar, ha demostrado más
que nunca su hipocresía y doble rasero con la isla. Quienes nada
han dicho sobre la violación del derecho internacional en la
invasión de Irak, quienes jamás condenaron la pena de
muerte contra menores de edad, enfermos mentales y extranjeros a los
que no se les permite la atención consular a la que tienen derecho
hasta alcanzar las 71 ejecuciones en Estados Unidos el pasado año,
ahora claman contra Cuba.
La UE hace "un llamamiento a las autoridades cubanas para que eviten
el sufrimiento inútil de los prisioneros y no los sometan a tratos
inhumanos", mientras mira para otro lado ante los más de
seiscientos presos en el campo de concentración de Guantánamo,
algunos con nacionalidad europea, torturados, sin derecho a asistencia
jurídica y sin visitas de familiares Una UE que silencia los
miles de presos en cárceles de Estados Unidos tras los atentados
del 11-S por el delito de ser musulmanes, sin garantías jurídicas,
sin juicios y sin ni siquiera haber publicado sus nombres.
Medidas de castigo diplomáticas, suspensión de acuerdos
de comercio y de cooperación, cancelación de visitas gubernamentales
bilaterales, reducción de la participación de los Estados
europeos en acontecimientos culturales, invitación a los disidentes
cubanos a las embajadas en La Habana, suspensión de programas
de cooperación y solidaridad con Cuba. Esas son las respuestas
de la UE contra un país que sólo exige el respeto a la
Carta de las Naciones Unidas, que reconoce el derecho de Cuba a escoger
su propio sistema político, reconoce el respeto al principio
de igualdad entre los Estados y el derecho a la libre determinación
de los pueblos.
El divorcio entre la opinión pública y los gobiernos seguidistas
de EE.UU. nunca ha quedado tan en evidencia como en el caso de Cuba.
Mientras la gran mayoría de los presidentes aplican sobre la
isla las políticas que les son dictadas por Bush, las manifestaciones
de apoyo y solidaridad se suceden espontáneamente donde quiera
que vayan los gobernantes cubanos. Todos esos gobiernos, y en especial
el norteamericano, deben saber que sus actos de agresión y acoso
a Cuba no son compartidos por sus pueblos. Unos pueblos que deben denunciar
y enfrentar una campaña internacional que busca sentar las bases
que justifiquen una intervención militar que, en nombre de la
democracia y de los derechos humanos, sólo puede traer muerte
y saqueo.
Notas:
1
Maurice Lemoine, "América Latina, Cuba y la democracia",
Le Monde diplomatique edición Cono Sur, junio de 2003.
2 Ver web de Departamento de Estado de EE.UU.
http://usinfo.state.gov/espanol/terror/03043001.htm
3 Jorge Isunza. No nos dejemos manipular.
www.rebelion.org/internacional/030417insunza.htm
4 Miguel Bonasso. Topos y condenas.
www.rebelion.org/internacional/030414bonasso.htm
5 http://www-cgsc.army.mil/milrev/spanish/SepOCt02/demerest.asp
6 Informe USAID, Evaluation of the USAID Cuba Program, 2001. Citado
por Alan Woods y Roberto Sartí en Cuba: ejecuciones y represión.
Un punto de vista de clase. El Militante.
Ver www.rebelion.org/internacional/030516woods.htm
7 Conferencia de Prensa del ministro Felipe Pérez Roque el 9
de abril del 2003.
Ver en www.lajiribilla.cubaweb.cu y http://www.rebelion.org/internacional/030412roque.pdf
8 Carlos Fazio. Cuba: Los beneficios de una eventual era postrevolución.
La Jornada. México.
Ver www.rebelion.org/internacional/030518fazio.htm
9 José Daniel Fierro. Quieren Guerra.
http://www.rebelion.org/spain/030610fierro.htm
10 Pascual Serrano. Fidel Castro, violador de derechos humanos en Guantánamo.
http://www.rebelion.org/ddhh/serrano231202.htm
11 Hernando Calvo Ospina, Katlijn Declerq. ¿Disidentes o mercenarios?.
Ediciones Vosa. Madrid, 1998.
12 Ver http://www.javierortiz.net/jortiz1/diario2003/18.2003.html
13 Adolfo Mena. Cuba e Irak
http://www.rebelion.org/internacional/030411mena.htm
14 Pascual Serrano. La ONU inicia el proceso de expulsión de
"Reporteros sin Fronteras" como entidad consultiva por "actos
incompatibles con los principios y objetivos de la Carta de las Naciones
Unidas".
Ver http://www.rebelion.org/medios/030529rsf.htm
15 Pascual Serrano. Antes de que el presidente mexicano aceptase la
renuncia de su ministro Castañeda, Bush ya lo estaba despidiendo
http://www.rebelion.org/internacional/fox150103.htm.
16 Entrevista a Fidel Castro de Miguel Bonasso. Página 12. Argentina.
Ver http://www.rebelion.org/internacional/030514fidel.htm
17 Frank Martin. World Data Service.
Ver http://www.rebelion.org/internacional/030604marin.htm
18 Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba
(MINREX) del 2 de mayo del 2003.
Ver http://www.rebelion.org/internacional/030509cuba.htm
19 Percy Francisco Alvarado. Objetivo: Cabaret Tropicana.
www.rebelion.org/internacional/030523godoy.htm
20 Ver http://www.rebelion.org/internacional/030503pl.htm