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Conferencia de prensa ofrecida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores,
| INFORMACION
DEL MINISTERIO DE RELACIONES EXTERIORES 3 mayo de 2004 |
| Inmediata
deportación del ciudadano mexicano Carlos Ahumada Kurtz. INFORMACION DE LA CANCILLERIA CUBANA |
a la prensa nacional e internacional, el 5 de mayo de 2004
(Versiones Taquigráficas – Consejo de Estado)
José Luis Ponce (Moderador).- Buenas tardes.
Bienvenidos a la conferencia de prensa del canciller de Cuba, compañero
Felipe Pérez Roque, quien va a hacer una presentación inicial
y luego responderá
a sus preguntas.
Ministro, tenemos presentes a 129 periodistas de 105 medios de prensa,
de 32 países. De ellos, hay 29 periodistas, de 19 medios, que vinieron
directamente desde México para esta conferencia de prensa; de la prensa
permanente acá, hay 87 periodistas de 74 medios, de 30 países;
y de la prensa
cubana, 13 periodistas de 12 medios. Sin más, los dejo con el Ministro.
Felipe Pérez.- Buenas tardes.
Les damos las gracias a todos los corresponsales por haber aceptado nuestra
invitación
a esta conferencia de prensa, donde vamos a referirnos a los acontecimientos
recientes
en las relaciones entre México y Cuba.
Debo comenzar diciendo que Cuba y México viven el peor momento en más
de 100 años de
relaciones diplomáticas; ello, por supuesto, no es una buena noticia,
ni es algo que satisfaga,
o que haga sentir confortable al pueblo cubano y al gobierno cubano. Estamos
seguros de que
tampoco el pueblo de México se siente bien con esta situación.
He visto aquí una encuesta reciente de un diario mexicano, en el que
se expresa que el 75% de la población mexicana considera que se deben
mantener las relaciones con Cuba.
Curiosamente, solo ha habido tres declaraciones de satisfacción en
el mundo por esta crisis diplomática. Solo tres declaraciones hemos
podido encontrar donde se expresa satisfacción por la presente situación:
La primera la hizo el Secretario de Estado norteamericano, el señor
Colin Powell: aplaudió, dijo, la reacción de la cancillería
mexicana. Dijo que México había respondido de manera apropiada,
fueron las primeras declaraciones que se hicieron en el mundo de reconocimiento
a lo que había estado ocurriendo.
La segunda declaración la hizo el gobernador de Florida, hermano del
Presidente, el señor Jeb Bush. Elogió la postura de México
y expresó su esperanza en que podría influir en los cambios
de otros gobiernos hacia Cuba. Dijo Jeb Bush: “México es un país
muy respetado por las naciones latinoamericanas, por lo que podría
influir en cómo abordarán la cuestión sobre Cuba los
Estados de la región.” Expresó esa esperanza, esa expectativa
de que lo hecho por el gobierno de México podría ser acompañado,
podría tener una influencia en que otros lo hicieran.
La tercera declaración, quién si no, la hizo el señor
Jorge Castañeda, quien hoy en la mañana expresó bienvenida
a esta crisis. “Bienvenida sea la crisis”, publicó en un
artículo de su autoría.
Son las únicas tres declaraciones que hemos visto de satisfacción
por esta situación. Ello nos puede dar una idea de a quién beneficia
y quiénes se sienten con más expectativas y satisfacción
por el desenvolvimiento de estos acontecimientos.
Pero debo decir aquí con toda claridad que Cuba no tiene ahora, ni
tendrá nunca, problemas con el hermano pueblo mexicano. Me opongo a
la idea de que se hable de problemas entre Cuba y México, porque nosotros
no tenemos absolutamente ningún problema con el pueblo mexicano, una
representación del cual hemos visto manifestándose en las calles,
frente a la embajada cubana, oponiéndose al curso de los acontecimientos
y expresando su solidaridad con Cuba.
Así que quisiera dejar claro que nuestro país mantiene, y hoy
es mayor, diría, el sentimiento de respeto, de cariño, de amistad,
hacia el pueblo mexicano, al que nos une una historia común y lazos
entrañables de amistad y de cultura comunes.
Debo decir también que Cuba considera que el gobierno mexicano es el
responsable de esta crisis; con su actuación injustificable, irreflexiva
y soberbia, ha puesto las relaciones al borde de la ruptura. Ha habido declaraciones
posteriores intentando minimizar las declaraciones públicas hechas
el domingo en la noche, pero que en la práctica pusieron al borde de
la ruptura las relaciones diplomáticas, esa es la verdad; decisiones
que fueron anunciadas el domingo en la noche, de las que nosotros conocimos
prácticamente a través de la televisión.
Al embajador Jorge Bolaños, aquí presente, viceministro primero
de la cancillería, nombrado en su momento, siendo el viceministro primero,
como un gesto de respeto hacia México, explicada su designación
como una señal al gobierno del presidente Fox de nuestro interés
por impulsar las relaciones, diplomático de amplia experiencia, embajador
antes en cuatro o cinco países, le fue comunicado unos minutos antes,
cuando ya comenzaba la rueda de prensa en Los Pinos, el contenido esencial
de lo que se iba a anunciar.
Fue el gobierno de México el que decidió unilateralmente el
retiro de los embajadores. Ese tema no fue discutido, no fue esbozado como
posibilidad en discusiones previas con nuestro embajador, o mensajes aquí
a través de su embajada en La Habana; nosotros nos enteramos de pronto,
de manera intempestiva en la televisión, que esa decisión había
sido adoptada. Bolaños, tres minutos antes. Cuando después de
la llamada telefónica fue a ver la televisión, ya había
comenzado el anuncio.
Así que debo dejar claramente establecido que esta situación
es una responsabilidad exclusiva del gobierno de México; es quien nos
ha puesto en esta situación con su actuación, que Cuba considera
injustificable. No habría manera de comprender esta reacción
inesperada y fuera de toda lógica.
Debo asegurar, además, que el gobierno de México, con toda esta
serie de acontecimientos que han comenzado el fin de semana, está tratando
de desviar la atención de la opinión pública mexicana
de los graves hechos relacionados con el señor Carlos Ahumada Kurtz,
y de las crecientes sospechas en ese país sobre la existencia de un
complot, y para ello ha creado esta confrontación diplomática
con Cuba, que es totalmente artificial, y lo ha hecho usando pretextos que
son insostenibles.
Cuba considera que todo esto ha tenido el fin de desviar realmente la atención
sobre un tema que es exclusivamente un tema interno de México, en el
que Cuba no debería ser mezclada. Eso es lo que explica una reacción
tan virulenta y una confrontación diplomática artificial como
la que hemos visto. No tiene sostén la explicación de por qué
han sido tomadas abruptamente y anunciadas por televisión, un domingo
en la noche, sin previa comunicación ni discusión con las autoridades
cubanas, decisiones de tal magnitud.
Esa noche el secretario de gobernación de México, el señor
Santiago Creel, emitió una declaración en la que se afirma que
“la Secretaría de Gobernación cuenta con información
sobre actividades realizadas en nuestro país” —es decir
en México— “por funcionarios del gobierno de la República
de Cuba, las cuales son inaceptables”, dijo el secretario de gobernación.
En ese documento que él leyó, se dice que “se cuenta con
información de que Arbesú y Lobaina, con la intervención
del consejero político de la embajada de Cuba en México, Orlando
Silva Fors”, declarado persona no grata después de estas declaraciones
—presente aquí también en la rueda de prensa—, “estuvieron
tratando en territorio nacional” —de México—, “fuera
del marco institucional y de los procedimientos que se establecen en los acuerdos
y tratados vigentes entre ambos Estados, asuntos que, en todo caso, deben
desahogarse por la vía diplomática, con las instancias competentes”.
Se dijo eso esa noche, cuando se anunciaron aquellas medidas.
Después, hace 24 horas, el señor Creel declaró a la prensa
—oigamos bien— que “la estabilidad de México está
plenamente salvaguardada”, “la estabilidad de México”;
es decir, se insinúa que la presencia de Arbesú, de Lobaina
y la actuación del consejero Silva Fors, ponían en peligro la
estabilidad de México, y se dice que después de esas medidas
“la estabilidad de México está plenamente salvaguardada”.
“Aquí hubo un intento por parte de estos agentes cubanos.”
“Agentes”, de esa manera se refiere a dos funcionarios del Comité
Central del Partido Comunista de Cuba, en el caso del compañero José
Arbesú, vicejefe desde hace años de su Departamento de Relaciones
Internacionales, anteriormente ambos diplomáticos; el compañero
Arbesú fue jefe de nuestra misión diplomática en Washington.
El compañero Lobaina fue nuestro encargado de negocios en Nicaragua,
estuvo al frente de nuestra embajada en Nicaragua. El compañero Orlando
Silva tiene años de experiencia en el trabajo político y diplomático,
y hace ya un número de años era la segunda figura de la misión
diplomática cubana en México.
“Aquí hubo un intento” —declaró el señor
Creel— “por parte de estos agentes cubanos que, afortunadamente,
pudimos conocer a tiempo.” Estoy leyendo la transcripción de
esas declaraciones.
Continúa diciendo esta nota humorística: “Ya quisiera
yo ver a cualquier funcionario cubano tener esta conferencia de prensa con
ustedes, de manera libre, cada uno formulando las preguntas que estime convenientes.”
El señor Creel asegura que sería imposible que en Cuba un funcionario
cubano diera una conferencia de prensa. ¿El tendrá noticias
de que nosotros hacemos esto aquí establemente, hablamos de todos los
temas con la prensa extranjera? En La Habana hay acreditados 164 corresponsales,
de 126 medios internacionales de prensa, de 42 países. En Cuba hay
cerca de 2 000 profesionales que ejercen el periodismo y cientos de medios,
electrónicos, de radio, de televisión, escrita, y por supuesto
que hay que tener establemente este tipo de intercambio.
Dijo que ya quisiera él ver que alguien en Cuba se atreviera a pararse
delante de los periodistas y responder preguntas.
Le preguntaron sobre las actividades que derivaron en la expulsión
del embajador cubano, que por qué se había tomado una medida
tan drástica y dijo que eso no era una cuestión de informar
a la opinión pública, que no era cuestión de andar diciendo
por qué se había tomado medida tan drástica, que el gobierno
mexicano tiene todo el derecho a reservarse esa información. Dijo estas
palabras: “Vamos a reservarnos las cartas en función de la evolución
que se tenga con el gobierno de Cuba”, y añadió el señor
Creel, secretario de Gobernación mexicano, esto:
“Los agentes cubanos que ingresaron con pasaportes diplomáticos
para ir a misiones semioficiales, clandestinas o como se les quiera llamar,
buscaron intervenir en asuntos internos, sin atender o sin reconocer la vía
institucional para tales efectos.” Son declaraciones posteriores en
las que se han tratado de explicar esas medidas.
Ahora, en adición a esto, ayer el señor Creel declaró
a la prensa en México estas palabras:
“Que nadie tome banderas en contra del gobierno de México”
—refiriéndose a los mexicanos—, “el problema es con
Castro y con nadie más. Para quedar claros” —dijo el señor
Secretario de Gobernación— “el problema es con Castro.”
Qué lenguaje realmente inusual para una figura de gobierno, qué
falta de tacto diplomático, qué ofensa para el pueblo de Cuba,
qué manera de referirse a Cuba, al Jefe del Estado cubano. Realmente,
el lenguaje expresado en estas palabras del Secretario de Gobernación,
recuerda únicamente al que usan en Miami algunos representantes de
los grupos mafiosos y extremistas de origen cubano que operan en aquella ciudad.
Yo no tengo antecedentes, si excluyo al señor Castañeda, que
es un caso patológico distinto, de tal expresión de irrespeto,
de odio. A nosotros nos parece que los desacuerdos, los desencuentros, los
puntos de vista distintos, incluso, las discrepancias, se pueden canalizar
de una manera apropiada, con respeto a reglas. Estamos escuchando hablar sobre
el Jefe del Estado cubano a una de las principales figuras del gobierno de
México, el secretario de Gobernación.
Realmente yo creo que si no se tiene el tacto y si no se tiene el conocimiento
para hablar de estos temas internacionales, se debería callar y se
debería dejar a las instituciones encargadas de esas tareas expresar
las opiniones y los puntos de vista de un país; porque pienso que la
imagen que se da de México, de su gobierno, con este lenguaje de que
“nadie tome banderas, el problema es con Castro”... Me parece
que existen límites a la actuación de los funcionarios públicos,
a las figuras de gobierno. Hay deberes de respeto a la opinión pública
no solo de su país, sino a las de otros países, hiere su sensibilidad.
Ahora el señor Creel acudió a la Ley de Seguridad Nacional de
México para explicar la decisión de que esa Secretaría,
la Secretaría de Gobernación, se reservaba la información
detallada de lo sucedido durante las visitas del compañero Arbesú,
vicejefe del Departamento de Relaciones Internacionales de nuestro Partido;
el funcionario de ese departamento, Pedro Lobaina, e invocó la Ley
de Seguridad Nacional que dice que la Secretaría de Gobernación,
el gobierno, puede no dar información pública cuando concurran
razones de Estado, razones de seguridad nacional, razones de conducción
de la política exterior; es decir, razones de esa fuerza mayor han
sido invocadas para decir que no se dice por qué ni qué hicieron
allí los funcionarios del Partido cubano, que “han puesto en
peligro la estabilidad de México”, que “han ido en acciones
clandestinas y semioficiales”, como ha expresado el Secretario de Gobernación.
Considero que se ha invocado la ley y que se han invocado estas razones, realmente
para mentir y escamotear al pueblo mexicano, incluso las informaciones que
el Secretario de Gobernación dice poseer.
No puedo de otra manera entender la virulencia en el ataque, la contundencia
en el señalamiento y después la incapacidad para dar un argumento
de por qué se ha tomado una decisión tan drástica ante
las insistentes preguntas de la prensa y la sociedad en México, que
quieren saber qué hay detrás de una decisión de tan grave
naturaleza como es la declaración de persona no grata del Consejero
Político de la embajada cubana y la decisión de pedirle al embajador
cubano que se retire en 48 horas, y de retirar de Cuba a la embajadora de
México.
El señor Creel no lo ha hecho, pese a las insistentes preguntas.
Yo voy a hacer su trabajo y voy a dar a conocer el listado de las personas
con quienes los compañeros Arbesú, Lobaina y Silva se estuvieron
reuniendo en México entre el 3 y el 22 de abril, incluye el período
en el cual ellos viajaron, después Silva quedó allí reuniéndose,
otra vez estuvo Lobaina —según explicó el Secretario de
Gobernación.
Voy a poner ahí la lista de todas las reuniones que ellos sostuvieron
en México, a ver si el Secretario de Gobernación me explica,
y le explica a nuestro pueblo, y les explica a los funcionarios de nuestro
Partido, a cuyo respeto se ha faltado, y les explica, además, a la
opinión pública de México y a las personalidades que
se reunieron con nuestros compañeros, si insiste en que se estaba conspirando
contra la estabilidad de México.
Las personalidades políticas mexicanas con las que los compañeros
Arbesú, Lobaina y Silva se reunieron entre el 3 y el 22 de abril son
las siguientes:
El ex presidente de México Luis Echeverría, a quien fueron a
hacer, como muchas delegaciones partidistas y gubernamentales cubanas, una
visita de cortesía; Presidente de México en un período
importante de las relaciones, una figura, una personalidad, como lo es un
ex presidente.
El señor Carlos Navarrete, secretario general del PRD.
El señor Cuauhtémoc Cárdenas, presidente de la Fundación
para la Democracia, anterior candidato a la presidencia, junto con su hijo
Lázaro Cárdenas Batel, gobernador del estado de Michoacán,
en México.
La señora María Rojo, actriz, personalidad pública mexicana,
diputada a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal por el PRD.
El señor Gustavo Carvajal Moreno, presidente vitalicio de la COPPAL,
miembro del Comité Ejecutivo del Partido Revolucionario Institucional.
El señor Manlio Fabio Beltrones, diputado del PRI.
El señor Alberto Anaya, presidente del Partido del Trabajo, y el señor
José Narro, miembro del Comité Ejecutivo Nacional de dicho partido.
La señora Beatriz Paredes, ex embajadora en Cuba, presidenta de la
Fundación Colosio, ex presidenta de la Cámara de Diputados en
México; que trabajó en Cuba, que tiene relaciones amplias con
mucha gente en nuestro país, a quien conocimos durante su trabajo excelente
aquí.
El señor Dante Delgado, presidente del Partido Convergencia Democrática
y el señor Armando Méndez de la Luz, senador por dicho partido.
El señor Jesús Escamilla, dirigente del Movimiento Mexicano
de Solidaridad con Cuba.
El señor Marcos Rascón, periodista.
El senador Diego Fernández de Cevallos, coordinador de la bancada del
Partido de Acción Nacional en el Senado, el partido de gobierno; personalidad
de la vida pública también, y político, uno de los más
destacados políticos de dicho partido.
El señor Roberto Madrazo, presidente del PRI.
El señor Leonel Godoy, presidente del PRD.
La señora Carmen Lira, directora del periódico La Jornada.
Ese es el listado de personalidades con las que Arbesú, Lobaina y Silva
estuvieron reuniéndose en México, a veces juntos, los tres,
a veces alguno de ellos.
Entonces, yo quisiera ahora preguntar si aquí hay algo qué esconder.
Además, emplazo al señor Secretario de Gobernación a
decir si esto que he dicho aquí es o no la verdad.
Además, de eso quiero subrayar que los compañeros Arbesú
y Lobaina no ocupan cargos en el Gobierno cubano, sino en el Partido Comunista
de Cuba; ambos trabajan en el aparato de Relaciones Internacionales del Partido;
Arbesú es su vicejefe y Lobaina es funcionario de dicho Partido. No
son funcionarios del Gobierno.
Además, quiero decir que ambos han viajado antes a México, muchas
veces. En el caso de Arbesú, desde el año 2000, ha estado en
México cinco veces. En el caso de Lobaina, desde el año 1996,
ha ido todos los años a México, y algunas veces más de
una vez.
Ahora, ¿tiene eso algo de extraño? Por supuesto que no. Ha sido
una práctica durante años los intercambios permanentes desarrollados
en Cuba y en México entre representantes de nuestro Partido y todos
los partidos y fuerzas políticas de México. Esa práctica
tiene años, y es, además, común en América Latina
y en el mundo.
Representantes del Partido cubano han sido invitados a los congresos de los
diferentes partidos mexicanos, han ido, han participado en los congresos,
el propio Arbesú, el propio Lobaina.
Numerosas delegaciones de alto nivel de estos partidos han viajado a Cuba
también. Del Partido de Acción Nacional, por ejemplo, partido
de gobierno, recibimos en su momento a personalidades mexicanas, al que era
en ese momento el presidente del Partido Acción Nacional. Son los casos
de Carlos Castillo Peraza, fallecido, vino a Cuba como presidente del PAN,
fue recibido como mismo han ido ahora Arbesú y Lobaina a México;
el señor Felipe Calderón ha venido a Cuba en calidad de presidente
del Partido. Hemos tenido contactos. A mí me recibió en la Cámara
de Diputados hace unos años, también a Arbesú; sin embargo,
me asombra el carácter de las declaraciones del señor Calderón
Hinojosa para hablar de Cuba, las declaraciones insultantes, el tono vitriólico
en la manera de referirse a Cuba, a su pueblo, a sus instituciones, a su Jefe
de Estado. Me asombra, me pregunto las motivaciones de una personalidad política
en México, el señor Felipe Calderón Hinojosa, que vino
a Cuba como presidente del PAN, se reunió con muchas de las personas
contra las cuales ahora está denostando; que nos recibió a nosotros
en México en diferentes ocasiones. Las declaraciones hechas realmente
chocan, no se concilian con la idea de que nos haya visitado y nos haya recibido
allá. Me pregunto qué nuevas motivaciones o aspiraciones hay
detrás de estas declaraciones.
Recibimos también al señor Luis Felipe Bravo Mena, quien también
en estos días ha hecho declaraciones sobre Cuba, que ni siquiera algunos
de los grupos extremistas de Miami han dicho, ha ido más lejos al referirse
a Cuba.
No podía yo creer, y nuestro pueblo no podrá comprender, cómo
puede existir tal nivel de animadversión, de odio. Nosotros entendemos
que se puedan tener diferencias con nosotros.
El señor Bravo Mena nos ha llamado “dictadura decrépita”.
Quisiera yo que se explicara a la opinión pública si esos son
términos, maneras de manejarse; si no existen fórmulas apropiadas
para dar, incluso, las opiniones más discrepantes, pero en un tono,
y una manera adecuada. A una persona que recibimos en Cuba, con la que hemos
tenido intercambios, de esta manera nos hemos enterado de cuáles son
sus verdaderas opiniones sobre nuestro país y nuestras instituciones.
Entendemos que pueda haber discrepancias, enemistad, pero nos parece que hay
unas normas, unos límites que deben ser guardados siempre.
Hemos recibido también y nos ha recibido allá el senador Diego
Fernández de Cevallos. Ya expliqué que en esta visita también
estuvieron con él.
Incluso, el compañero José Antonio Arbesú, vicejefe del
Departamento de Relaciones Internacionales de nuestro Partido, a quien el
Secretario de Gobernación ha llamado “agente”, viajó
a fines de octubre del 2001, invitado especialmente a México por el
propio presidente del Partido Acción Nacional, Luis Felipe Bravo Mena,
quien ahora, sin embargo, ha hecho estas declaraciones. Viajó allí,
invitado por el PAN; también Lobaina estuvo con él, tuvieron
un amplio programa de reuniones y de intercambios.
Así que esto ha sido común, hemos recibido aquí, hemos
ido allá, y así es común en América Latina y en
el mundo.
Además, debo decir que Arbesú y Lobaina han viajado regularmente
y siempre usaron el mismo tipo de pasaporte, pasaporte diplomático.
Se ha insinuado la idea de que el pasaporte diplomático es una mala
práctica. ¿Quién ha dicho tal sinrazón? Tienen
pasaporte diplomático, según nuestras leyes y nuestro ordenamiento
son acreedores por su trabajo como funcionarios de las relaciones internacionales
de nuestro Partido. Somos nosotros los que decidimos a quién le damos
ese pasaporte. Y siempre han seguido los mismos procedimientos que los de
esta ocasión.
Existe un acuerdo de exención de visas para pasaportes diplomáticos
entre México y Cuba, expresión de confianza, firmado hace muchos
años, que exime a los cubanos poseedores del pasaporte diplomático
de tener que pedir visa para ir a México, y que, igualmente, exime
a los mexicanos que tengan dicho pasaporte, y a los que el gobierno de México
se lo dé pueden tomar el avión y venir a Cuba. Es precisamente
lo que regula un acuerdo de exención de visa, que usted no tenga que
pedir permiso, pedir la visa para ir a aquel país; que hay un nivel
tal de confianza en las relaciones que ambos países aceptan que los
ciudadanos de cada país que tengan dicho pasaporte puedan hacerlo.
En esa virtud, siempre han ido de esa manera, y siempre hemos recibido aquí
a los mexicanos que han venido con pasaporte diplomático de esa manera.
Por tanto, rechazo la afirmación de que fue una misión clandestina,
o semioficial, o conspirativa contra México, sus autoridades y su pueblo.
Falso. Lo rechazo categóricamente.
¿Por qué viajaron? Los compañeros Arbesú y Lobaina
fueron a México porque había en México en ese momento
un diluvio de especulaciones sobre la posición de Cuba tras el arresto
del señor Carlos Ahumada. Se acusaba a Cuba de querer manipular el
caso, e incluso, se acusaba a Cuba de querer proteger a Ahumada. Se publicaba,
se especulaba, se declaraba sobre el tema continuamente, en un tema sensible
para Cuba, para las relaciones con México, en el que se nos pretendía
presentar como interesados en proteger al señor Carlos Ahumada.
Ellos viajaron a México para dejar clara la posición de Cuba
a las diferentes fuerzas políticas. ¿Qué fueron a decir
a México?: “Cuba respeta a México.” “Cuba
no se inmiscuye en los asuntos internos de México.” “Cuba
no pretende manipular, sino cooperar en las investigaciones sobre el caso
de Ahumada.” Ese fue su mensaje, y con él fueron y se reunieron
con esa amplia representación de las fuerzas políticas de México.
Algunos de sus interlocutores se interesaron por discutir sobre el tema de
Ahumada, otros no, no lo hicieron, y ellos dieron su opinión. Pero,
además, parecía lógico que si ese era el tema del momento,
en el cual Cuba estaba involucrada porque había sido arrestado aquí
y en México era la noticia del día, se hablara del tema. Algunos
hablaron de ese tema, a otros no les interesó —es lo que ellos
me han dicho—, y la visita transcurrió con toda normalidad.
Ahora, se han planteado estas acusaciones y entonces cabría preguntar:
¿Es que hace falta ahora permiso del gobierno del presidente Fox para
que representantes del Partido cubano se reúnan con personalidades
políticas y líderes de los partidos políticos mexicanos?
Si es así, nosotros no lo sabemos. Nosotros tenemos entendido que lo
que ellos han hecho es lo que han hecho siempre y que es legal. Nosotros no
haríamos jamás en México nada que fuera violatorio de
las leyes mexicanas; jamás faltaríamos el respeto a su pueblo,
tan presente siempre en nuestros afectos.
Ahora, puedo asegurar, porque ellos me lo han dicho, que se trataron temas
de mutuo interés para las relaciones entre los partidos, sobre eventos
que están por venir, sobre las relaciones entre ambos países,
dentro del más absoluto respeto a las leyes mexicanas y las normas
que rigen la conducta diplomática.
Eso es lo que tengo que decir sobre las acusaciones expresadas en el comunicado
leído el domingo en la noche por el Secretario de Gobernación.
Y ahora lo emplazo a decir si es cierto o no.
Ahora, ¿existen pruebas, grabaciones, informaciones que tiene en su
poder el Secretario de Gobernación? Yo no lo sé. No sé,
no me corresponde a mí hablar sobre ese tema. Yo puedo decir lo que
ellos me han dicho y lo que ha quedado claro de nuestras conversaciones y
de la historia que conocemos muy bien de nuestras relaciones con las fuerzas
políticas en México. Si el señor Secretario de Gobernación,
que ha dicho que los compañeros en México ponían en peligro
la estabilidad de México, tiene otras informaciones, porque las ha
obtenido, porque se las han dado servicios de inteligencia de México
o de otro país, bueno, que las presente; pero lo que nosotros podemos
decir es esto: que ha sido parte de una práctica habitual y que no
tiene absolutamente para nosotros ninguna connotación de violación
de las leyes de México y mucho menos de conspiración contra
sus instituciones y sus autoridades y la estabilidad de su pueblo.
También el domingo en la noche el secretario de Relaciones Exteriores,
señor Luis Ernesto Derbez, hizo otras declaraciones. Para justificar
las decisiones de pedirle al embajador Bolaños que abandonara en 48
horas el territorio mexicano, mandar a buscar de inmediato a la embajadora
Roberta Lajous y declarar persona non grata y decidir su expulsión
inmediata del territorio mexicano al consejero Orlando Silva, mencionó
como pretextos, para decisiones de tal magnitud y trascendencia, las declaraciones
del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba ante la deportación
del señor Carlos Ahumada, que se habían hecho unos días
antes; “el discurso del presidente Castro”, dijo, “de mayo
primero del 2004”, y los hechos realizados por funcionarios del gobierno
cubano, dados a conocer a la opinión pública por el señor
Secretario de Gobernación. Sobre esto último, acabo de dar nuestro
punto de vista y la información de que disponemos.
Sobre los otros dos, el discurso del compañero Fidel en la Plaza, y
la nota donde la Cancillería nuestra informaba que se deportaba a Ahumada,
voy a comentar a continuación.
Sobre el discurso del presidente Fidel Castro el Primero de Mayo, que ha sido
presentado como un elemento para tomar la decisión. Veamos primero
qué dijo exactamente el presidente Fidel Castro. Dijo:
“En México, pueblo entrañable y hermano para todos los
cubanos, el Congreso Nacional solicitó en vano a su Presidente abstenerse
de apoyar la resolución que le demandó el presidente Bush. Duele
profundamente que tanto prestigio e influencia ganados por México en
América Latina y en el mundo por su intachable política internacional,
emanada de una revolución verdadera y profunda, hayan sido convertidos
en cenizas. La solidaridad y el apoyo de América Latina para México,
y de México para América Latina, son vitales. Más de
la mitad del territorio de México le fue arrebatada por su vecino del
Norte y enormes riesgos amenazan al que resta. Prácticamente la frontera
de Estados Unidos con México no está ya en el río Bravo
del que hablaba Martí. Estados Unidos está mucho más
dentro de México. Aquella frontera es hoy la línea de muerte,
donde alrededor de 500 mexicanos pierden la vida cada año tratando
de cruzarla. Todo en virtud de un brutal y despiadado principio: libre tránsito
para los capitales y las mercancías; persecución, exclusión
y muerte para los seres humanos. Pese a ello, millones de mexicanos corrieron
ese riesgo. Hoy el país recibe más ingresos por sus remesas
que por las exportaciones de petróleo, a pesar del elevado precio actual
de este.
“¿Acaso una situación tan desigual e injusta se resolverá
votando resoluciones contra Cuba en Ginebra y acusándola de violar
los derechos humanos?
“Lo peor y más humillante para México fue que las noticias
relativas a su votación en Ginebra, tanto el día 15 como el
22, eran anunciadas desde Washington.”
Todas las fuentes de datos que hay ahí y de situaciones que se describen,
se leen todos los días en los periódicos de México, se
debaten públicamente en México y han sido acontecimientos y
situaciones sobre los que, no solo mexicanos sino, periodistas, pensadores,
investigadores, políticos de otros países, se han referido con
antelación.
Ahora bien, se ha dicho que este discurso es causa para tomar medidas tan
drásticas.
Debo decir aquí que lo que se expresó el Primero de Mayo por
el compañero Fidel ha sido su posición histórica, no
es nuevo ni es la primera vez que se refiere a estos temas.
Puedo decir también que nadie en este hemisferio ni en el mundo ha
defendido más el derecho de México; nadie en este hemisferio
ni en el mundo ha condenado con igual fuerza el despojo de la mitad del territorio
de México; nadie en este hemisferio ni en el mundo ha condenado con
más fuerza y más sistematicidad el asesinato de cientos de mexicanos
en las fronteras.
Sus palabras eran las de un luchador latinoamericano, con tanto cariño
para México como el que Fidel pueda tener por Cuba, porque México
es también —y eso lo saben los mexicanos y los cubanos—,
de alguna manera, su Patria.
Se aprecia en esas palabras dolor por la situación, sentimientos de
solidaridad. Es alguien a quien le duele lo que pasa, lo que le ha pasado
a México, lo que todavía tiene que sufrir, porque sentimos esos
500 mexicanos que mueren por año como si fueran cubanos, víctimas
de un sistema injusto que los impulsa a la emigración, como ocurre
con los países del Tercer Mundo, en virtud de un sistema económico
internacional injusto e insostenible.
¿Se pueden acusar esas palabras de violación, de falta de respeto?
Ha dicho verdades, eso sí, algunas de las cuales las conocimos por
los medios de prensa mexicanos que publicaron sobre esos temas, especialmente
sobre lo que tenía que ver con Ginebra; otras las supimos por declaraciones
del vocero de la Casa Blanca o del Departamento de Estado norteamericano;
por ejemplo, cuando los norteamericanos reiteraron que las cosas eran como
ellos decían, ante las negativas de voceros mexicanos sobre si era
cierto que se había discutido el tema de Ginebra y del voto mexicano
entre el presidente Bush y el presidente Fox; a los pocos días el Departamento
de Estado reiteró que sostenía esas declaraciones, que habían
sido tomadas de la transcripción de la grabación de la conversación
telefónica entre el presidente Bush y el presidente Fox —eso
está publicado y en Cuba se conoció publicado de la prensa mexicana—,
que, por cierto, esa vez no vi frases de agravio, no vi reclamaciones y no
recuerdo que se le hayan dado 48 horas al embajador norteamericano para abandonar
el territorio mexicano.
Voy a recordar ahora, porque creo que vale la pena, lo que dijo el compañero
Fidel cuando se vio obligado, ante los continuos ataques y emplazamientos
del entonces canciller Castañeda, a revelar su conversación
con el presidente Fox cuando el tema de Monterrey.
Hemos buscado aquel texto para comparar con el del Primero de Mayo, que ha
dado lugar a decisiones tan drásticas. He tomado un fragmento de aquella
comparecencia que hizo Fidel, donde se puso la grabación de aquella
conversación, en la que algunos de los que están aquí
hoy estaban presentes.
Dice: “Lo más grotesco es que hasta se nos quiso sobornar y comprar
nuestro silencio sobre lo ocurrido en Monterrey.” [...]
“La promesa de no auspiciar, promover, ni apoyar una resolución
contra Cuba, tanto de Castañeda como del presidente Fox durante su
visita a Cuba, había sido vilmente traicionada.” Era el 22 de
abril del 2002.
“Puede ocurrir todavía que algunos de los que me escuchan digan:
muy bien, todo está explicado de forma aparentemente lógica
y articulada” —decía Fidel en sus palabras—, “pero
¿quién garantiza que Castro, considerándose un émulo
de Shakespeare, no haya inventado este drama? Para los que así piensan,
les ruego escuchen durante unos minutos la grabación donde constan
las palabras precisas, con el tono y énfasis exactos de las voces de
Fox y mía.
“Los presentes en esta conferencia, si lo desean” —decía
Fidel—, “pueden llamar de inmediato a Fox y Castañeda.
Preguntarles si existió o no esta conversación el 19 de marzo
entre las 11:30 y las 11:50 de la noche aproximadamente, si lo reconocen y
si son o no exactas estas palabras. Si se probara” —dijo Fidel
esa noche— “que tal conversación no tuvo nunca lugar, y
que éstas no son las palabras del Presidente Fox, me comprometo a renunciar
de inmediato a todos mis cargos y responsabilidades como dirigente del Estado
y de la Revolución cubana. No tendría cara para seguir dirigiendo
este país con honor.
“Me gustaría” —dijo—, “en cambio, que
los autores de tantas mentiras y del colosal embuste con el que quisieron
manipular y embaucar al pueblo mexicano y a la opinión pública
mundial, fuesen capaces de reaccionar con el mismo sentido de la dignidad
y el honor.
“Los pueblos no son masas despreciables a las que se puede engañar
y gobernar sin ética, pudor ni respeto alguno.
“Por decir estas verdades” —dijo Fidel—, y medía
lo que estaba diciendo, dijo: “Por decir estas verdades, las relaciones
diplomáticas se podrán romper, pero los vínculos fraternales
e históricos entre los pueblos de México y Cuba serán
eternos.”
Eso dijo Fidel; ante lo que decía llegó a plantearse esta posibilidad:
“Por decir estas verdades, las relaciones diplomáticas se podrán
romper, pero los vínculos fraternales e históricos entre los
pueblos de México y Cuba serán eternos.”
Ahora me pregunto y les pregunto: ¿Por qué en aquella ocasión,
cuando se habían hecho declaraciones de este calibre, no se tomó
ninguna de las drásticas decisiones tomadas ahora de retirar a la embajadora
aquí y pedirle al embajador cubano que en 48 horas se retirara; declarar
persona non grata y expulsar inmediatamente al Consejero Político cubano?
¿Por qué no se tomó ninguna de aquellas medidas en esta
ocasión del 22 de abril del 2002, si eran mucho más fuertes
las palabras de Fidel en aquel momento que ahora?, que llevaban al propio
Fidel a decir: Bueno, si esto que he dicho implica la ruptura de las relaciones
diplomáticas, bueno, lo sentimos.
La verdad tenía que ser dicha. Se estaba acusando a Cuba de mentir,
se estaba emplazando —como ahora— continuamente a nuestro país
de mentir, de que presentara las pruebas y los argumentos de lo que había
dicho. ¿No resulta todo esto extraño?
¿Qué causa tan especial lleva esta vez al gobierno de México
a actuar con tanta irritación? ¿Por qué declaraciones
públicas, en el acto del Primero de Mayo, apoyadas, además y
compartidas por más de un millón de cubanos allí, que
no vieron en esas palabras sino solidaridad hacia el pueblo de México,
no vieron sino un sentimiento, como ha habido siempre en Cuba, de apoyo a
México, de solidaridad con lo que ha tenido que sufrir en su historia,
sus retos actuales, que Cuba comparte, que Cuba acompaña...? ¿Por
qué entonces ahora esta reacción, si en un momento como ese
no ocurrieron? Debería explicarse.
Se ha dicho que es la suma de los tres factores; pero, bueno, si los factores
no existen, la suma da cero. Porque si las visitas de los funcionarios del
Partido no es tal conspiración como se presentó, si el discurso
es una prueba de solidaridad y no es nada que pueda ser presentado como un
agravio a las autoridades o al pueblo, y si la declaración no es lo
que se dijo, como ahora voy a demostrar, entonces, bueno, ¿de qué
suma estamos hablando y de qué conjunción de factores, que ha
sido presentada y manipulada ante el pueblo de México como una agresión
de Cuba a México?, algo que nadie podría hacer en Cuba, porque
no tendría apoyo del pueblo cubano.
Sería imposible intentar una política antimexicana en nuestro
país; como es muy difícil, imposible, intentar una política
contra Cuba con apoyo del pueblo de México. Y ahí están
las encuestas, y ahí está el repudio de México y de su
pueblo a la actuación del canciller Castañeda cuando se empeñó,
para tratar de limpiar sus veleidades anteriores de aspirante a guerrillero
e izquierdista de extrema izquierda ante las autoridades norteamericanas —seguro
que ya pensaba en ser candidato ciudadano a la presidencia de México—,
y aquellas actuaciones, aquellas provocaciones, que llevaron, incluso, a una
situación muy delicada en la embajada de México en La Habana
cuando anunció que las puertas estaban abiertas, estimulando la emigración
ilegal, y que Cuba resolvió con madurez, tino y paciencia. En todos
esos acontecimientos, cuando abiertamente llamaba a romper las relaciones,
no tuvo apoyo en el pueblo de México, el pueblo de México no
acompañó esa política.
Así que la idea de que aquí se ha podido lanzar un ataque contra
México es insostenible, el pueblo cubano no permitiría eso.
Y nosotros, que somos parte de ese pueblo, y que oímos a ese pueblo
y lo interpretamos, jamás tampoco, por convicción propia, lo
haríamos.
Por otro lado, está el tercer argumento explicado por el canciller
Derbez. El primero era las actividades de Arbesú y Lobaina, ya fueron
explicadas; después el discurso de Fidel en la Plaza, ya fue dicho
que es insostenible si se compara con declaraciones de mucha mayor severidad,
que no llevaron en ese momento a medidas tan drásticas, y ahora viene
el tercero.
Debo decir que rechazo categóricamente el pretexto referido a la declaración
del Ministerio de Relaciones Exteriores sobre la deportación del señor
Ahumada.
Debo ratificar aquí cada palabra de la información de nuestro
Ministerio, del pasado 28 de abril. En particular, debo ratificar los siguientes
párrafos que se dijeron aquel día:
“Carlos Ahumada Kurtz ha declarado que la operación realizada
con empleo de los videos sobre corrupción, difundidos en México,
fue calculada deliberadamente para alcanzar objetivos políticos y planificada
con meses de antelación.
“La investigación realizada en Cuba demuestra que los hechos
relacionados con el señor Ahumada Kurtz y el escándalo público
desatado en torno a ello, tienen una incuestionable connotación política
y afectan, de un modo u otro, tanto a funcionarios y autoridades del gobierno
como a otras personalidades políticas de ese país. Se trata
de cuestiones absolutamente internas sobre las que a Cuba no le corresponde
emitir juicios.
“Hemos actuado con el mayor respeto, bajo la norma de no inmiscuirnos
en los asuntos internos de México y el criterio de que corresponde
a las autoridades mexicanas realizar las investigaciones al respecto.”
Sin embargo, el canciller Derbez ha emplazado repetidamente a nuestro gobierno
a presentar pruebas de nuestras afirmaciones.
En entrevista, poco antes de participar en la Convención Nacional del
Partido Acción Nacional, el ministro Derbez, ante pregunta de los periodistas,
expresó textualmente:
“Yo creo que si tiene pruebas” —el gobierno de Cuba—
“de no sé qué; pero si dicen que las tienen, que las presenten,
que demuestren, ya yo lo dije claramente.”
Al aclararle que se referían a la declaración, reiteró:
“Que presenten la declaración, yo creo que eso es interesante
para nosotros como gobierno, por lo menos, porque ayudará a esclarecer
muchas cosas.” Varias veces después han sido repetidos, una y
otra vez, estos emplazamientos, estas apelaciones a Cuba para que lo haga.
El emplazamiento reiterado que nos hace el gobierno mexicano me obliga a ampliar
y precisar, aún más, lo que decía nuestra información
del 28 de abril pasado.
Realmente —y hay que decirlo así— es mucho más lo
que dijo Ahumada que lo que decía nuestra nota, esa es la realidad.
Era mucho más lo que él dijo que lo que decía nuestra
nota.
Ahumada dijo en sus declaraciones aquí que propuso a altos cargos del
gobierno mexicano, por intermedio de conocidos políticos de ese país,
entregar dichos videos a cambio de protección legal frente a las investigaciones
que realizaba en contra suya la Procuraduría General del Distrito Federal;
garantías financieras y compromisos de nuevos negocios.
Ahumada Kurtz afirmó que una de las filmaciones fue realizada, a partir
de la información que él previamente suministró, por
los servicios de seguridad mexicanos en territorio norteamericano. Fue realmente
mucho más lo que dijo en sus declaraciones que lo que nosotros habíamos
puesto en nuestra nota.
Bueno, se nos ha emplazado una y otra vez, se nos ha acusado de mentir, se
han puesto en duda nuestras palabras, nuestras afirmaciones, en una nota que
informaba sobre el tema y que tenía como objetivo comunicar los antecedentes,
los razonamientos de por qué Cuba lo hacía, en un tema realmente
sensible, porque Cuba llevaba un mes recibiendo la andanada de que se prestaba
a confabulaciones, de que quería proteger a Ahumada, de que no cooperaba;
un tema de la mayor sensibilidad, sobre el que indiscriminadamente se había
estado manipulando y presentando tendenciosamente a la opinión pública
mexicana.
Ahora, no hubiésemos querido tener que usar esta información
que he dado ahora, porque nunca fue nuestro propósito entrar en este
tipo de debate, no lo podíamos imaginar; pensábamos que recibiríamos
el agradecimiento por que colaborábamos y facilitábamos la investigación
en México, que es donde debía ser; pero la seriedad y la credibilidad
de Cuba han sido seriamente cuestionadas y no nos ha quedado otra opción.
El escudo mayor con que cuenta Cuba es su credibilidad, es su seriedad, es
el capital político que significa el que su pueblo sabe que cuando
el gobierno y las autoridades cubanas dicen algo, esa es la verdad, que no
mienten, que no manipulan, que no tergiversan, que explican a nuestro pueblo
con toda claridad las cosas; y es nuestro escudo también de cara a
las campañas y a las manipulaciones que Cuba tiene que sufrir habitualmente,
como parte de la agresión y la política de subversión
que contra ella ha sido lanzada desde Estados Unidos.
Como se han difundido algunas informaciones atribuidas al señor Carlos
Ahumada, con el objetivo de poner en duda nuestra prudente declaración
del 29 de abril, debo ahora dar a conocer un fragmento de las declaraciones
de Ahumada aquí en Cuba, que no dejan lugar a duda de que la difusión
de los videos fue el resultado de una conspiración con fines políticos.
Carlos Ahumada.- “Le di los videos porque esta era mi forma de probar,
(…). Era mi manera de demostrar lo que me decían: ¿cómo
demostraba ese hecho? Pero ni mi intención y ni mi idea era que se
publicaran en la televisión. Ya después me dicen ellos que sí
es importante que se publiquen en la televisión…
Porque yo no quería soltar los videos, porque era, de alguna manera,
mi única manera de poder negociar lo que estaba queriendo negociar,
o sea, que me ayudaran. Y, bueno, lamentablemente, terminé soltándolos
y terminé dándolos todos y hasta ahorita no me dieron nada,
porque, bueno, la protección jurídica no me la han dado, al
contrario, me gané que me acusaran de lavado de dinero y la económica
tampoco me la han dado, y prácticamente para lo que me han dado, no
ha habido nada, y, estoy aquí preso. Pero, bueno, eso ya es una reflexión
interna”.
Felipe Pérez.- Reitero nuestra opinión de que la obligación
de investigar a fondo y dar cuentas al sistema político y al pueblo
mexicano de estos hechos, recae en las autoridades mexicanas. Sin embargo,
la reacción insólita del gobierno mexicano me obliga a reiterar
que el gobierno de Cuba siempre dice la verdad y siempre está en condiciones
de demostrarla.
Brevemente analizaré las reacciones del gobierno de México acerca
de la deportación del ciudadano Ahumada Kurtz. Hay un extraño
comunicado de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México,
del 28 de abril, que tergiversa groseramente la declaración cubana
de ese día, donde se anunciaba la deportación. Atribuye a la
declaración cubana el haber hablado de una investigación realizada
en México, lo cual es un error garrafal. Comete otro craso error cuando
expresa que la declaración cubana decía que la investigación
tenía “una insostenible connotación política”.
Primero dijo que habíamos investigado en México y después
decía que tenía una insostenible connotación. Y la nota
cubana no hablaba de una investigación en México sino que decía:
“La investigación realizada en Cuba demuestra que los hechos
relacionados con el señor Ahumada y el escándalo público
desatado en torno a ello, tienen una incuestionable connotación política.”
La Cancillería mexicana emite un comunicado donde dice que nosotros
hablamos de una investigación realizada en México, cuando nosotros
decíamos: “La investigación realizada en Cuba.”
Y dice que nosotros decíamos que esa investigación tenía
connotación, y en vez de “incuestionable” decía
“insostenible”, que es lo contrario. Una lectura cuidadosa, al
menos, de la nota comprobaría que no tiene nada que ver con lo que
se publicó en México. Y, además, que lo que nosotros
decíamos que tenían incuestionable connotación política
eran los hechos relacionados con Ahumada y el escándalo que se había
desatado. ¿No tenía connotación política eso?
¿Es una injerencia decir lo que todo el mundo en México reconoció
como una obviedad?
Cuba considera que es una ofensa a la opinión pública mexicana,
a los medios de comunicación, el intentar refutar que los hechos relacionados
con Ahumada tienen connotación política. Es una ofensa, además,
al sentido común, lo prueba mejor que nada la inusitada reacción
del gobierno mexicano, un elemento para explicar si esto tenía o no
connotación política: el nivel de cobertura de la prensa, especialmente
en México; las diferencias notorias y públicas entre instituciones
del Estado mexicano, los conflictos de jurisdicción y competencia,
las implicaciones que tienen en la sociedad todos esos hechos, la suspensión
de un acuerdo bilateral de intercambio de información financiera entre
México y Estados Unidos.
Todos estos eran elementos que dejaban claro que esto era un asunto que tenía
una connotación política, nosotros lo sabíamos, y por
eso creíamos que Ahumada debía ir para allá, para que
fuera allí donde todo eso se ventilara. Eso era un asunto interno de
México.
Hemos sido cuidadosos en nuestro lenguaje, pero la situación ahora
creada por el gobierno de México y el cuestionamiento a nuestra declaración
de aquel día, nos obliga a decir, realmente, que los hechos tienen
una considerable connotación política; porque, lamentablemente,
en la planificación y ejecución de la operación de difusión
de los videos con fines políticos, están involucrados directamente
altos cargos del gobierno.
Ahora, todo lo ocurrido a partir de la deportación del señor
Ahumada resulta muy sospechoso. El 12 de marzo INTERPOL-México solicita
la aprehensión del señor Ahumada; el 31 de marzo las autoridades
mexicanas solicitan su detención con fines de extradición. Sin
embargo, al ser deportado Ahumada y con ello crearse las condiciones para
que las autoridades pudieran sin demora completar sus investigaciones con
toda amplitud y sin quedar sujeto a ningún requisito que el proceso
de extradición por parte de Cuba hubiera podido fijar o restringir,
con toda libertad para procesarlo por todos los presuntos delitos que se imputan...,
porque Cuba decía: Bueno, si lo mandamos cuanto antes, sin ningún
tipo de limitación, puede ser investigado allí sin ningún
tipo de restricción, que sí la hubiera habido si fuera extraditado.
Sin embargo, la propia reacción del gobierno de México pone
en duda su interés en recibir a Ahumada y en procesarlo; pone realmente
en duda su interés en extraditarlo. Entonces, surge la pregunta: ¿Acaso
el gobierno de México esperaba un proceso muy prolongado? El canciller
Derbez, por ejemplo, sugirió que la extradición podría
tomar a Cuba dos años.
Ahora, ¿qué hubiera pasado el 10 de mayo, solo 12 días
después de la fecha en que lo deportamos y que era el límite
para solicitar la extradición? ¿Qué hubiera pasado ese
día si no hubiera llegado la solicitud? ¿A quiénes conviene
que solo pudiera juzgársele por fraude genérico y no por delitos
electorales o por lavado de dinero? ¿A quiénes beneficia que
el caso Ahumada no sea bien e inmediatamente investigado? ¿Quiénes
temen el resultado de esa investigación? Eso no era un tema que tenía
que ver con Cuba, excepto que había sido involucrada, sin quererlo,
en todo esto.
Pero, incluso, veamos las reacciones iniciales en México cuando se
conoció la noticia.
Secretario de Gobernación, señor Santiago Creel, reacción
inicial: “El gobierno de México está satisfecho con la
decisión de las autoridades cubanas, que permitirán que el empresario
Carlos Ahumada llegue a nuestro país en las próximas horas para
ser procesado judicialmente.”
Procurador General de la República —se supone que ellos eran
los más involucrados e interesados en el tema—: “Señaló
que la deportación desde Cuba de Carlos Ahumada permitirá al
gobierno de México la posibilidad de abrir otros procesos contra el
empresario de origen argentino. Permitirá también al gobierno
mexicano que, integrados los expedientes por los delitos que se vayan integrando,
pueda llevarse a los tribunales.” Eran declaraciones de satisfacción,
del Secretario de Gobernación, del Procurador General.
La embajadora en Cuba, señora Roberta Lajous, ¿qué dijo
ese día?: “Lo importante en todo esto es la buena comunicación
que existe entre el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y esta embajada”
—la buena comunicación que existe—, “que ha permitido
que esto se lleve a cabo. Estoy satisfecha.” Así fue como se
recibió al inicio. Ahora, sin embargo, parecen haber cambiado de opinión.
Para nosotros resulta incomprensible esta reacción, cuando al principio
se dieron declaraciones de esta naturaleza.
Ahora, hay otro tema aquí que hay que discutir. Se han estado difundiendo
calumniosas declaraciones en las que se atribuye al señor Ahumada Kurtz
haber dicho que fue maltratado o, incluso, torturado en Cuba. Según
la prensa, en una carta de él al Procurador General de la República,
se dice que Ahumada en la carta afirmó: “En los días que
estuve detenido, efectué diversas declaraciones, pero esto ocurrió
en forma arbitraria e ilícita, pues fui obligado a ello. Las declaraciones
supuestamente realizadas en Cuba son falsas, ya que fueron arrancadas por
medio de la presión moral y psicológica.”
En México algún periodista, recuerdo, Ciro Gómez Leyva,
dijo que se imaginaba las torturas terribles que había recibido aquí
en las mazmorras cubanas,..., que era evidente el quebranto de su salud. Leí
eso. No sé si el señor ha venido alguna vez a Cuba, si conoce
la realidad cubana. No sé; se habló de eso también.
Sin embargo, resultan curiosas estas declaraciones y esta carta que dicen
que Ahumada le ha escrito a la Procuraduría. No sé quién
lo asesoró en ese tema, qué hay detrás de eso; pero al
llegar a México se difundieron declaraciones de Ahumada diciendo exactamente
lo contrario, el día que llegó, y reconociendo la atención
respetuosa y humana que se le dispensó en nuestro país. Y este
tema es importante, porque ofende nuestra sensibilidad. ¿Qué
se dijo que declaró aquel día cuando llegó de Cuba: “Me
trataron muy bien”, dijo. “Me pusieron un ventilador en mi celda,
cosa que no hacen con los demás reos, y me dieron de comer ensalada
y verduritas, que yo pedí, porque a mí no me gusta mucho comer
carne.” ¿Eran las declaraciones de un hombre que había
sido aquí maltratado, al que se le habían “arrancado”
declaraciones? Yo pienso que esas declaraciones también deben contrastarse
con esta declaración que él hizo en Cuba.
Carlos Ahumada.- Honesta y sinceramente el trato ha sido muy humano, muy bueno,
muy respetuoso, tratándose de que, bueno, que uno está, pues,
en una prisión; pero partiendo de ese punto de vista, algo que para
todo lo que yo he estado viendo en todo este último tiempo ha sido
muy valioso para mí, pues he estado tranquilo. O sea, me he sentido
seguro, me he sentido..., este, que no corro peligro aquí, pues; o
sea, que tengo que estar sujeto al proceso de investigación, pero,
aunque sea por cuestiones personales, o el tiempo que pueda dormir, lo puedo
dormir seguro y tranquilo de que no va a haber ningún problema, ¿no?
Tal es así, que, bueno, mi esposa, este..., me ha pedido que no...
O sea, que no me vaya de aquí, pues, porque en México puedo
correr peligro. Asistencia médica las 24 horas del día. Cuando
me he sentido..., que casi no me he sentido mal, una vez nada más me
bajó un tantito la presión.
La comida ha estado muy bien, inclusive, me pusieron una dieta afín
a lo que yo estaba acostumbrado a comer, tengo mi salsa Tabasco, he comido
helado. [A las abogadas defensoras] Las he visto tres veces a la semana, o
sea, digo, lunes, miércoles y viernes... Mi esposa me ha podido ver
todos los martes. A mi esposa la pude ver a los cuatro días o tres
días de que había sido detenido. A mi abogado de México
lo pude ver al día siguiente de que había sido detenido. A la
Cónsul a los dos días. O sea, que ha sido muy bueno, no puedo
quejarme en ningún sentido.
Y desde que fui detenido, vuelvo a repetir, mi trato ha sido respetuoso. Desde
el primer momento el oficial que me detuvo, algo que me llamó la atención,
me estrechó la mano, me explicó de qué se trataba mi
detención. No fue con violencia, fue... O sea, platicada, pues. En
ningún momento me he sentido amenazado, pues, por algún acto
violento, por alguna cuestión de ese tipo, que yo haya sentido una
presión, aunque sea psicológica o algo así. No, no ha
habido ningún tipo de presión. O sea, yo he platicado con el
oficial que está llevando mi caso y, bueno, pues ha sido en un escritorio,
él enfrente mío, en una silla y yo en otra silla, y él
haciéndome preguntas y yo explicándole de qué se trataba.
O sea, ha sido voluntario, pues, ha sido espontáneo, ha sido bajo las
preguntas que él me iba haciendo y bajo lo que yo me iba acordando
y lo que yo iba aportando, y de ahí salían otras preguntas,
y así fue todo el proceso en este tiempo de la investigación.
O sea, nunca ha habido...
Yo por lo menos no me he sentido presionado o atemorizado para dar ningún
tipo de respuesta, ni ningún tipo de aclaración o testimonio.
Felipe Pérez.- No es un hombre torturado, puesto ante un reflector,
como dijo.
Ahora, me queda algún tema más que comentar. Les pido excusas
a ustedes si he empleado demasiado de su tiempo, pero son asuntos graves y
de extrema sensibilidad para Cuba.
Ha habido una imputación reiterada, especialmente del Secretario de
Relaciones Exteriores, Luis Ernesto Derbez, de que “Cuba ha abandonado
los canales diplomáticos”, una y otra vez se han presentado las
drásticas decisiones tomadas contra los diplomáticos cubanos
y la embajadora Lajous, como resultado de que Cuba había abandonado
los canales diplomáticos, para darnos una señal del desacuerdo
de México con este supuesto abandono de Cuba de los canales diplomáticos.
En su nota, del 4 de mayo, de ayer, que ha sido ya publicada, el canciller
Derbez afirma que “Cuba ha optado por no utilizar los canales diplomáticos”.
Se queja de que “en ningún momento recibí visita alguna
de su embajador en México.” Afirma que “tampoco fue convocada
la embajadora de México por el Ministerio de Relaciones Exteriores”.
Expresa su preocupación porque se haya “omitido la utilización
de los canales diplomáticos con que permanentemente hemos contado”.
Y dice: “Fue en esa virtud que el gobierno de México tomó
la grave decisión de retirar a los jefes de misión”, en
virtud de que Cuba había abandonado el canal diplomático.
Debo decir que el Canciller está mal informado, y lo puedo probar.
Durante los últimos 30 días la embajadora de México,
Roberta Lajous, fue convocada o recibida aquí en la Cancillería
nueve veces; en esos 30 días, nueve veces fue recibida aquí
en la Cancillería, o porque la convocamos o porque ella solicitó
y la recibimos, ¡nueve veces! Una de ellas la recibí personalmente
yo, acompañado del Viceministro y del Director de América Latina
del MINREX; cinco veces la recibió el Viceministro de Relaciones Exteriores,
Bruno Rodríguez Parrilla, acompañado del Director de América
Latina y el Caribe de nuestra Cancillería, compañero Aramís
Fuentes, y tres veces más fue recibida por el Subdirector de la Dirección
de América Latina de nuestro ministerio, ¡nueve veces! Es decir,
quisiera que se me explicara si recibir a la embajadora de México nueve
veces, siempre que lo solicitó, casi seguro en el mismo día,
muchas veces apenas unas horas después, fuera de nuestro programa habitual
de trabajo, yo quisiera que se explicara si eso es abandonar el canal diplomático,
cuando nos hemos reunido con la embajadora cada tres días en la Cancillería.
En adición a eso, en abril el embajador Bolaños sostuvo una
entrevista y otras dos comunicaciones con el subsecretario de Relaciones Exteriores
de México, Miquel Hakim y se produjeron otras reuniones con dicha Secretaría
por parte del embajador u otros diplomáticos de nuestra misión
en México.
Ahora, el secretario Derbez dice que “en ningún momento recibí
visita alguna de su embajador”. El embajador de Cuba no fue convocado
en ninguna oportunidad para expresarle preocupación ni interés
alguno.
¿No debieron estas preocupaciones del gobierno de México, si
las había, llevar a convocar al embajador, a preguntarle, a expresarle
desagrado, a pedirle explicaciones?
Al embajador se le llamó por teléfono tres minutos antes de
que fuera a salir el comunicado en Los Pinos, para decirle que se le darían
48 horas para abandonar México.
Ahora, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba fue quien convocó
a la embajadora de México, el 29 de abril, a las 5:00 de la tarde,
para entregarle una nota diplomática pidiéndole aclaración
porque desde el mediodía estaba puesto en la página web de la
Cancillería mexicana un comunicado que decía que ella nos había
entregado una nota.
Todos los despachos de prensa en México, todas las ediciones electrónicas,
la radio, la televisión, decían que la embajadora había
entregado una nota, y la embajadora no había entregado tal nota.
Desde el mediodía en México se había difundido públicamente
que la embajadora nos había entregado una nota y la nota no había
sido entregada. La prensa aquí preguntando.
Entonces, nosotros, a las 5:00 de la tarde, le entregamos una nota de extrañeza
pidiéndole aclaración de si esos despachos de prensa que teníamos
y que hablaban de un comunicado, el comunicado de prensa 87, que además
estaba en la página web y, además, se decía que había
sido dada una conferencia de prensa a la 1:00 de la tarde en la Cancillería,
por el Director Jurídico y el vocero de la Cancillería mexicana,
que nos confirmaran.
Podrán imaginarse el estado de ánimo de la embajadora, a la
que usted convoca y le dice: “Oiga, mire, desde el mediodía se
está diciendo que usted nos ha entregado una nota, pero usted no nos
ha entregado una nota. Aquí hemos revisado y nadie tiene dicha nota,
y está toda la prensa preguntando.”
Existe una nota verbal cubana. Entonces, la idea de que Cuba no ha acudido...
Cuba no salió a la prensa a refutar lo que decía la prensa,
Cuba convocó a la embajadora y le preguntó por el tema, y por
escrito le dijo: “Por favor, aclárenos sobre este tema.”
Solo después de eso, la embajadora entonces entregó la nota
que ya desde el mediodía se estaba difundiendo. Esa es la verdad, y
yo emplazo a los actores de este episodio a decir si esto ha sido así
o no.
Por eso me duele, por eso me molesta la idea de que se acuse a Cuba de haber
abandonado los canales diplomáticos.
Esa no fue la primera vez que la Secretaría de Relaciones Exteriores
abandonó el canal diplomático, de forma ética y profesionalmente
cuestionable, para dar a conocer a Cuba, a través de la prensa, posiciones
oficiales.
El día antes, el 28 de abril, la embajadora de México fue convocada
en horas del mediodía a la Embajada, para informarle que nos habíamos
visto obligados a adelantar nuestra declaración oficial sobre la deportación
del señor Ahumada, ante una información telefónica que
ella nos dio, que revelaba que había recibido despachos de prensa sobre
las comunicaciones que habían estado en la mañana sosteniéndose
entre INTERPOL-Cuba e INTERPOL-México.
Nosotros no hemos —en ningún caso— informado primero a
la prensa, que a los canales diplomáticos, ni hemos cerrado los canales
diplomáticos.
Ahora, el canciller Derbez también ha dicho que Cuba no respondió
la nota diplomática que México entregó, dando sus apreciaciones
sobre el comunicado cubano y que México entregó el jueves 29,
a las 5:00 de la tarde.
Se ha explicado también que la falta de respuesta a esa nota detonó
la decisión de tomar esas medidas drásticas.
Ahora, esa nota fue entregada aquí por la embajadora el jueves 29 de
abril, a las 5:00 de la tarde. Había transcurrido el viernes 30, el
sábado 1º de mayo —día de fiesta y feriado—
y ya el domingo en la noche venía la ruptura.
En los plazos adecuados, en la práctica diplomática, ¿quién
ha dicho que no responder a las 48 horas, en medio de un fin de semana, de
día feriado, implique que Cuba no ha querido responder?
Cuba sí iba a responder la nota, se estaba preparando para hacerlo,
era una nota larga que se refería a diferentes párrafos nuestros.
Entonces, la nota fue entregada el jueves 29, a las 5:00 de la tarde. El domingo
expulsan a Bolaños, retiran a la embajadora y se dice que entre las
razones está el que Cuba no quiso responder a la nota.
Me parece que hay que ser serios y hay que asumir las decisiones, y cuando
se toma una decisión hay que explicar de verdad cómo ha sido;
pero argüir que Cuba no quería responder la nota, que una expresión
del desinterés de Cuba por los canales diplomáticos era no haber
respondido, a la altura del domingo, una nota que fue entregada el jueves
a las 5:00 de la tarde, me parece que es una aseveración insostenible.
Ahora, el 7 de abril vino a La Habana el Procurador Miguel Angel González
Félix. Por cierto, vino con pasaporte diplomático este funcionario
de la Procuraduría, sin previa notificación ni acuerdo con la
parte cubana, porque esa es una práctica habitual para los poseedores
de pasaportes diplomáticos; apareció de pronto en La Habana
un funcionario mexicano con pasaporte diplomático, había venido
a traer las diligencias, etcétera.
Nosotros lo recibimos inmediatamente a nivel apropiado el mismo día,
las autoridades cubanas correspondientes en el Ministerio de Justicia, y ese
día la Embajada de México dijo que la interpretación
de ellos sobre el Tratado de Extradición entre ambos países
excluía el requisito de un canal diplomático. Sin embargo, nosotros
le solicitamos que había que mantener el canal diplomático,
que todo este tipo de tramitaciones judiciales se hicieran a través
del canal diplomático.
Es falsa la idea de que Cuba ha querido abandonar el canal diplomático,
todo lo contrario; dos veces tuvimos que solicitar a las autoridades judiciales
mexicanas que utilizaran el canal de la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Se dirigían de manera directa a nuestra Embajada y le decíamos:
“Oiga no, vaya a su Cancillería de México”, para
mantener la relación a través de las cancillerías, de
las embajadas, que para eso existen.
Por tanto, refuto categóricamente el que Cuba haya abandonado los canales,
a pesar, incluso, de que varias veces la Secretaría de Relaciones Exteriores
de México vulneró las prácticas diplomáticas internacionalmente
aceptadas.
Por tanto, considero que el planteamiento del canciller Derbez acerca de que
Cuba no quiso atender los canales diplomáticos es un simple pretexto,
que en modo alguno podría presentarse como un hecho de entidad suficiente
para justificar la retirada inmediata de los embajadores y la disminución
de las relaciones a nivel de encargado de negocios. No es un pretexto plausible,
no es creíble.
Vamos a suponer que Cuba hubiera dado muestras de abandono, vamos a suponer
eso hipotéticamente. Bueno, se nos podía convocar; pero que
eso hubiera derivado, a las 48 horas de no haber respondido una nota, a declarar,
un domingo por la noche, la expulsión del embajador cubano, me parece
que eso no tiene manera de explicarse ni de ser comprendido.
Debo decir honestamente y con todo respeto, que tenemos la impresión
de que la Cancillería mexicana se ha manejado en todo este asunto de
manera errática, con una lamentable impericia, con apresuramiento y
con improvisación.
Por ejemplo, ya hablé del comunicado donde cita nuestra declaración
cambiando sus términos.
Ahora, hay un comunicado del 29 de abril de la Cancillería mexicana
que es muy difícil entenderlo, e incluso responderlo seriamente. Se
cambian totalmente los términos de nuestra nota. Se nos atribuye haber
dicho que la extradición podía causar serios daños a
nuestro país, y lo que nosotros decíamos que causaba serios
daños a nuestro país era la presencia de Ahumada, y todos sus
delitos, en Cuba, porque podía ser usado contra Cuba como parte de
las campañas que intentan presentar a nuestro país como un paraíso
para delincuentes. Ya el tema estaba saliendo, a mí me habían
preguntado aquí por el tema en una conferencia de prensa: si era cierto
que en Cuba, había delincuentes, que parecía que Cuba se convertía
en un paraíso para ellos.
Sí, para Cuba tenía esos daños: que pareciera que Cuba
se ponía a apoyar, a permitir en el territorio cubano la presencia
de gente que había cometido delitos, que incluso son delitos transnacionales.
Bueno, esos términos fueron cambiados en el comunicado mexicano; es
decir, se nota mucho un nivel de poca elaboración, de apresuramiento,
de no revisión de los materiales que se dieron a conocer públicamente
o que se nos entregaron a nosotros.
Se dijo que nosotros teníamos la intención de confundir a la
opinión pública mexicana, lo que rechazamos. Se nos decía
que nosotros hacíamos un juicio de valor.
Ahora, hubo una rueda de prensa en la Cancillería mexicana. Un periodista
preguntó allí: “¿Qué intención tiene
el gobierno de Cuba al haber enviado el comunicado ayer?”.
La señora María del Refugio González, jefa de la Unidad
de Coordinación Jurídica de la Cancillería, presente
en esa rueda de prensa, respondió a la pregunta de qué intenciones
tenía Cuba, de esta manera, según la versión estenográfica
oficial de la Cancillería: “O sea, si yo le digo a usted que
me parece que este vaso lo tiene Nahúm y que me parece que esta chocolatita
la tiene Ortega, Armando, y si le digo las cosas como no sucedieron técnicamente,
o como usted las está viendo, usted me puede decir: ‘Oiga, señora
mía, ese vaso no lo tiene Nahúm, lo tiene usted’.
“Entonces, si el comunicado oficial del Ministerio dice que la INTERPOL
y que quien sabe qué y qué sabe cuánto, eso no es así.
O sea, ellos actuaron de acuerdo a la petición de Cancillería.
Entonces, si dicen otras cosas, a lo mejor mi intención es simplemente...,
pues no sé decir otras cosas. Pero si yo le digo: ‘Mira, este
vaso lo tiene Alan; usted va a decir, o está tratando de confundirme,
o no se ha dado cuenta usted misma’. Eso es lo que queremos decir, no
otra cosa” (Risas).
Entonces esto ha sido un proceso complejo, muy complejo para nosotros.
En suma, creo que la prensa y la opinión pública de México
pueden entender perfectamente lo que ocurre. Yo creo que eso me releva de
presentar otros argumentos.
Finalmente, hay un tema que ha surgido desde ayer, que es la nota diplomática
que me fue entregada, a través de la embajada mexicana en La Habana,
del canciller Derbez dirigida a mí.
La nota del ministro Derbez nos fue entregada a las 3:45 de la tarde de ayer
martes. Los medios públicos ya hablaban de ella en horas de la tarde
en México. Hoy, además, esa nota diplomática del ministro
Derbez ha sido publicada íntegramente por varios medios de prensa.
Al mediodía de hoy, lo informo públicamente, hemos acusado recibo
por la vía diplomática correspondiente. Hemos entregado nota
diplomática a la Encargada de Negocios acusando recibo de esa nota,
que nos llegó ayer en la tarde, asegurando que daré respuesta
oficial por esa vía reservada a la nota que me ha enviado el canciller
Derbez.
Sin embargo, como es un tema que ya se está discutiendo públicamente,
está en las primeras planas hoy de todos los diarios en México.
Por cierto, aquí tengo un papel que vale la pena acotar, la encuesta
realizada por el periódico El Universal sobre la afirmación
cubana de que tenía una incuestionable connotación política
todo lo que había estado ocurriendo. La encuesta decía: “La
Secretaría de Relaciones Exteriores respondió que esta declaración
era infundada y que solo buscaba confundir a los mexicanos. ¿Quién
usted cree que tenga la razón?” El 75,23% consideró que
Cuba tenía razón al decir que esos hechos tenían una
incuestionable connotación política; el 23,9 dijo que la razón
la tenía la Secretaría, que era que Cuba quería confundir,
y el 0,81% dijo que no sabían del tema. El tema era ampliamente conocido,
y el 75% decía: Obviamente es como dice Cuba, ese tema tiene connotación
política.
Ahora, los diarios mexicanos todos se refieren al tema de la nota hoy en primera
plana. Algunos dicen: “Recula el gobierno y tiende la mano”; otros
dicen: “El gobierno dice que quiere la negociación”, en
fin, ha sido la interpretación a la nota que me enviaba Derbez, que
fue hecha pública ayer.
Debo decir que creo que la nota que me ha enviado el ministro Derbez es una
señal positiva. Creo, además, que si ese espíritu hubiera
estado presente en las decisiones apresuradas que fueron tomadas el fin de
semana, quizás se hubiera evitado llegar a este punto. Si los términos
expresados en esa nota, si el espíritu que uno aprecia en ella hubieran
estado presentes en la actuación del fin de semana, quizás no
hubiéramos llegado a este punto.
Ahora, la verdad tiene que saberse. Cuba tenía que responder a las
falaces e injustas acusaciones que se le han hecho, los pueblos de México
y Cuba tienen derecho a saber la verdad, por eso hemos tenido que explicar
hoy con amplitud qué es realmente lo que ha pasado. Por eso les pido
excusa a ustedes si me he demorado; pero he querido tratar de poner la verdad,
con todos sus argumentos y todos los detalles precisos, para que sean conocidos
por la opinión pública en México y en Cuba.
Ahora bien, si el espíritu del ministro Derbez y el gobierno de México
es el que está expresado en la nota, y lo voy a citar, dice que “es
de absoluta disposición” —me dice en su nota—, “para
que, a través del restablecimiento de la confianza y el diálogo
entre nosotros, podamos dar a la relación el tratamiento que corresponde
a nuestros mutuos intereses” —lo cito, porque ya se ha hablado
públicamente del tema—, pues a ese espíritu de absoluta
disposición para que, a través del restablecimiento de la confianza
y el diálogo, podamos dar a la relación el tratamiento que corresponde,
respondo entonces que México siempre ha tenido en Cuba similar disposición.
Esa ha sido siempre la disposición de Cuba, y ahora también;
pero es al gobierno de México a quien corresponde demostrar en los
hechos esa voluntad. Cuba fue mezclada indebidamente en este asunto. Cuba
respeta y quiere a México y a su pueblo, y el pueblo de México
lo sabe; pero Cuba, su gobierno y su pueblo han sido los ofendidos y los agredidos.
Cuba está dispuesta a retomar el camino de la normalidad, pero tiene
que ser sobre la base del respeto mutuo a la dignidad y la soberanía
de cada país. No fue Cuba quien dio 48 horas a la embajadora Lajous
para retirarse de nuestro país, no fue Cuba quien mandó a buscar
al embajador Bolaños, no fue Cuba quien declaró persona no grata
a otros funcionarios de la Embajada de México en La Habana, no es Cuba
quien ha hecho las declaraciones altisonantes. Cuba pensó recibir frases
de reconocimiento por nuestra voluntad de cooperar, que nos llevó,
además, a deportar hacia México a otros dos ciudadanos involucrados
también en todo este asunto en las últimas horas.
Finalmente, creo que debo decir que no debe olvidarse que Cuba es un pequeño
país que ha tenido que enfrentar más de 45 años de agresiones
y bloqueo por la más poderosa superpotencia de la historia, sin renunciar
a sus principios y a sus ideales.
Hay que comprender la coyuntura de Cuba, amenazada, como nunca en su historia,
por los que en el gobierno de Estados Unidos, en la ultraderecha conservadora
de aquel país, en los sectores extremistas y violentos de origen cubano
en Miami, en este momento operan hacia la idea de lograr aislar mucho más
a Cuba, baten palmas por las decisiones recientes del gobierno de México,
que presentan como un aislamiento de Cuba, que presentan como una mayor vulnerabilidad
de Cuba ante un posible ataque, una posible agresión de Estados Unidos,
un endurecimiento del bloqueo, e incluso una agresión militar.
Es en esa coyuntura, precisamente, cuando en Estados Unidos se está
hablando del cambio de régimen en Cuba, cuando se ha dicho que la prioridad
del gobierno de Estados Unidos es la salida del presidente Fidel Castro de
la escena política, que la otra prioridad es evitar que “sus
compinches” den continuidad; cuando el presidente Bush ha recibido un
informe que propone nuevas medidas de endurecimiento del bloqueo, que tiene
dos capítulos que son secretos, que no se divulgará qué
proponen. En medio de esa coyuntura, cuando el congresista Lincoln Díaz-Balart,
de Florida, llamó públicamente al magnicidio del presidente
Fidel Castro; cuando el gobierno de Estados Unidos dice que su política
hacia Cuba es una: el derrocamiento de la Revolución Cubana, la instauración
en Cuba del régimen prescrito en la Ley Helms-Burton. En esa coyuntura
es donde Cuba, en vez de recibir solidaridad y apoyo, ha recibido acusaciones
injustas y falsas de las que tiene derecho a defenderse.
No olvido aquí que este es un tema de suma importancia para los pueblos
de México y de Cuba. México fue uno de los primeros países
en reconocer a la República de Cuba en armas, en reconocer el Grito
de Independencia de los cubanos.
A México llegó Martí; fuera de Cuba, fue el primer país
de América Latina al que llegó. A México fueron siempre
los revolucionarios cubanos y encontraron apoyo. En México cayó
asesinado Julio Antonio Mella, líder de la juventud cubana; allí
vivió y luchó, allí tuvo amores. Es un símbolo
de la amistad entre las juventudes de México y de Cuba. A México
fueron los expedicionarios del Granma. En México conoció Fidel
al Che Guevara. Allí se alistaron, cargados solo de sueños y
valor personal, a la aventura del Granma y a la guerra en Cuba.
De México fue y es Lázaro Cárdenas, el presidente que
ya anciano se alistó para venir a Cuba en el momento en que el país
era agredido en Playa Girón.
Los cubanos no olvidarán nunca la voz de México oponiéndose
al aislamiento de Cuba, oponiéndose a la ruptura con Cuba; los cubanos
no olvidarán nunca que siempre fue México el que levantó
la bandera de Cuba, el derecho de Cuba a ser un país independiente.
Por eso nos duele de manera particular todo esto, y por eso nos duele que
en los últimos años, pese a la voluntad de Cuba, pese a que
Cuba ha querido desarrollar las relaciones ello no haya sido posible. Nosotros
recibimos al presidente Fox cuando era gobernador, aspirante a la presidencia
en México; tuvo reuniones respetuosas y cordiales con el presidente
Fidel Castro. El presidente Fidel Castro, en un gesto de reconocimiento, de
amistad hacia México, fue a su toma de posesión. Allí
tuvimos una reunión en la que se habló solo de impulsar las
relaciones, de buscar caminos comunes, más allá de diferencias
programáticas, políticas, ideológicas.
Cuba decidió enviar al segundo cuadro de su Cancillería como
embajador en México en un gesto de aprecio, en una señal de
la importancia que para nuestro país tenían las relaciones.
El presidente Fidel Castro le dio por escrito el apoyo de Cuba a la candidatura
de México al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Cuba apoyó
esa aspiración mexicana, que se presentaba tardía, pero que
era comprendida como importante para nuestro pueblo.
México no ha recibido agresiones de Cuba.
El presidente de México, Zedillo, fue invitado a una cumbre en La Habana.
Dijo lo que quiso, se le trató con respeto, no se trató de aminorar
su presencia, ni de limitar su desempeño en Cuba.
El presidente Fox fue invitado a venir a La Habana, nos visitó. No
estuvimos de acuerdo con todo lo que hizo; sin embargo, nos comportamos con
respeto. Cuando fui a acompañarle, por mandato del presidente Fidel
Castro, al aeropuerto y le estreché la mano deseándole éxito,
llevaba en mi pecho el dolor de haberle visto hacer determinadas actuaciones,
mal aconsejado, mal asesorado por quien debía evitarle la ofensa gratuita
al pueblo que le recibía; sin embargo, ello no me limitó en
desearle éxito.
La delegación mexicana sabe bien —la que le acompañó—
todos los pormenores de aquella visita.
Cuba no se ha opuesto jamás a las prioridades de México en política
exterior; Cuba no ha acusado a México en los organismos internacionales
de derechos humanos.
Tengo aquí el informe del Departamento de Estado norteamericano sobre
los derechos humanos en el mundo. Ustedes saben que ellos hacen un informe
y hablan de todo el mundo, menos de Estados Unidos.
Bueno, ¿qué se dice en ese informe? Sobre las ejecuciones extrajudiciales
en el año 2003, dice de México:
“Ha habido casos de ejecuciones extrajudiciales, de tortura y de brutalidad
policial”, dice el señor Colin Powell en su informe sobre México.
Dice de Cuba:
“No hay informes de ejecuciones extrajudiciales políticamente
motivadas.”
Desapariciones. Da una lista de desapariciones en México: “Desaparición
del líder de la Organización Popular de Indígenas Zapotecos,
Marcelino Santiago Pacheco.
“La Comisión Nacional de Derechos Humanos presentó al
Gobierno evidencias sobre irregularidades en la investigación sobre
el asesinato de 4 personas en Chiapas.
“A lo largo del año continuaron sin resolverse casos de desapariciones
en el estado de Guerrero.” En fin...
Sobre Cuba en materia de desapariciones dice:
“No hay informes de desapariciones en Cuba.”
Sobre brutalidad policial, tortura y situación en prisiones, dice:
“Aunque la Constitución la prohíbe, la tortura continúa
siendo un serio problema en México. La policía mexicana frecuentemente
obtiene información mediante la tortura, información que luego
es usada por fiscales como evidencia en las cortes.”
De Cuba dice:
“No existe información acerca de prácticas de torturas
en Cuba.”
El Gobierno que elabora este informe es el que no acusa a México, y
sí acusa a Cuba y se empeña contra ella en la Comisión
de Derechos Humanos. Es a este gobierno al que el gobierno de México
apoya en la Comisión de Derechos Humanos, lo ayuda a fabricar el pretexto
con el que después justifica el bloqueo a nuestro país.
¿No tienen los cubanos derecho a sentirse agraviados? ¿No tienen
los cubanos derecho a sentirse ofendidos por todo lo que ha pasado?
Sin embargo, termino estas palabras con un testimonio de simpatía y
de cariño por México. Nadie podrá decir que no existe
en Cuba cariño por los mexicanos.
Ochenta y ocho mil mexicanos vinieron el año pasado a Cuba como turistas,
caminaron por nuestras calles. Saben que en la radio cubana se oye la música
de México; saben que todo lo de México es para Cuba como si
fuera propio; saben que hay una relación entrañable que ninguna
manipulación y ninguna conspiración podrá romper.
Así que, si algo de lo que he dicho aquí se interpretaría
como ofensas al pueblo de México, desde ahora lo rechazo. Tengo para
el pueblo de México, como todo mi pueblo, y en particular como nuestro
Jefe de Estado, el Comandante en Jefe Fidel Castro, solo sentimientos de cariño
y de respeto. Son los que han siempre llevado nuestra actitud.
Así fue como recibimos aquí al presidente Fox; así viajé
a México a asegurárselo al presidente Fox cuando era presidente
electo, pero todavía no había tomado posesión, en un
mensaje de confianza, en un testimonio de simpatía. Y él lo
sabe, y lo saben los que en México han venido a Cuba y nos han tratado,
y saben que no somos una manga de mentirosos, de orquestadores de provocaciones,
y mucho menos de conspiradores contra la estabilidad de otros países.
Hiere nuestra sensibilidad, ofende a nuestro pueblo que enfrenta hoy con dignidad
y valor las amenazas y las agresiones de las superpotencias más poderosas
que ha existido jamás.
Por eso la necesidad de estas palabras y por eso la necesidad de la extensión
en mi presentación.
Les pido excusas y pido excusas si algo de lo que he dicho puede sonar duro,
pero está inspirado en la franqueza y en la verdad, que es la única
manera en la que los revolucionarios cubanos sabemos hacer política.
Muchas gracias.
Moderador.- Vamos a empezar la sesión de preguntas y respuestas, voy
a ir haciendo una lista en la medida en que vayan levantando la mano, y voy
a privilegiar a los visitantes con la primera pregunta.
Blanch Petrich (La Jornada).- Canciller, acerca de los fragmentos del testimonio
de Carlos Ahumada que vimos, dos preguntas: ¿En qué fecha y
en qué circunstancias fue grabado? Hemos visto solamente unos cuantos
segundos de estos testimonios. La pregunta es, ¿qué tanta grabación
tienen las autoridades cubanas sobre esto? Queda la gran incógnita
de cuál es el contenido de estas declaraciones, si van a ser dadas
a conocer en el futuro. Gracias.
Felipe Pérez.- Blanch, me dices, ¿qué día fue?
No sé el día exactamente. Nosotros acudimos a los investigadores,
les pedimos información; por supuesto que hay mucha más información
dada en Cuba por el señor Carlos Ahumada. El señor Carlos Ahumada
en todo momento declaró en Cuba en una conversación con las
autoridades cubanas. Como se sabe, no hubo que presionarlo ni mucho menos,
ni nosotros jamás usaríamos esos métodos. Me dijeron
que más bien hubo que mandarlo a callar en ocasiones, es decir, fue
amplio en sus informaciones, se sentía en un ambiente de confianza,
de trato respetuoso. Fue en esas circunstancias en las que él cooperó
con la investigación e informó y habló sobre el tema.
Nosotros hemos puesto ahí únicamente fragmentos de sus declaraciones
que sustentan las aseveraciones contenidas en nuestra nota; porque nosotros
hemos sido acusados de mentir, hemos sido emplazados a presentar pruebas de
lo que hemos dicho, y hemos sido obligados a hacerlo; pero no es nuestro interés,
ni lo ha sido desde el principio. Nunca pensé que estuviéramos
en esta situación; simplemente habíamos dicho lo que él
había declarado aquí, ahora hemos presentado exclusivamente
lo que él declaró, para probar que nuestra nota decía
cosas basadas en lo que él había declarado en las investigaciones.
No sé el día exacto en que él hizo estas declaraciones
que nos han entregado las autoridades pertinentes.
Las circunstancias, como las que vimos, fueron conversaciones con las autoridades
cubanas que estaban investigando el tema.
¿Hay más información? Por supuesto, debe haberla, porque
él habló aquí horas y horas. ¿Las vamos a dar?
Bueno, eso no ha sido solicitado. Tengo duda de si existe interés en
México por esa información, por lo pronto no han sido solicitadas.
Fernando Rasveq (BBC).- ¿Podría decirnos a quién se refería
Ahumada cuando decía “ellos” en su trato, y a qué
altos cargos de gobierno se refería usted cuando decía, si no
entendí mal, que había altos cargos del gobierno implicados
en el caso Ahumada?
Felipe Pérez.- El dijo: “Le di los videos porque esta era mi
forma de probar, era mi manera de demostrar lo que me decían. ¿Cómo
demostraba ese hecho? Pero ni mi intención, ni mi idea era que se publicaran
en la televisión; ya después me dicen ellos que sí es
importante que se publiquen en la televisión; porque yo no quería
soltar los videos, porque era, de alguna manera, mi única manera de
poder negociar lo que estaba queriendo negociar, o sea, que me ayudaran. Y,
bueno, lamentablemente, terminé soltándolos” —los
videos— “y terminé dándolos todos, y hasta ahorita
no me dieron nada; porque, bueno, la protección jurídica no
me la han dado, al contrario, me gané que me acusaran de lavado de
dinero, y la económica tampoco me la han dado, y prácticamente,
para lo que me han dado, no ha habido nada, y estoy aquí preso; pero,
bueno, eso ya es una reflexión interna.”
¿A qué “ellos” se refería él? Yo creo
que eso corresponde a la justicia mexicana investigarlo, creo que ese es un
tema que tiene que ver con las investigaciones que corren en México,
y es allí donde él está, se le pueden tomar declaraciones,
y existen todas las condiciones y el proceso legal para hacerlo.
Nosotros dijimos que él había declarado que altos cargos estaban
implicados en la planificación previa de todo esto, con objetivos políticos;
porque el sentido de estas declaraciones es dejar claro que cuando nosotros
hablábamos de planificación con antelación y de objetivos
y fines políticos en la difusión de esos videos, que era lo
que él había declarado en Cuba, eso era así. Si él
no hubiera declarado eso, nosotros no hubiéramos dicho esto. Nuestra
nota decía que él había declarado eso, y él lo
declaró efectivamente, como se ha probado. Quiénes son esos
altos cargos, es en México donde tiene que investigarse.
A mí me parece que no es nuestro objetivo ni nuestra responsabilidad
aportar esa información; es en México, el proceso judicial,
las investigaciones por los organismos correspondientes los que deben echar
luz sobre un tema que, evidentemente, es de trascendencia y de importancia
para México, para su pueblo, sus autoridades, su sistema político.
Para Cuba la cuestión era la implicación, en contra de su voluntad,
que ha tenido en este tema y la manera en que se ha visto mezclada en acontecimientos
en los que no quiso nunca ser mezclada.
Angélica Paredes (Radio Progreso, Cuba).- Canciller, en su primera
declaración el Canciller mexicano dijo que, y cito para no equivocarme,
“la actitud del gobierno de Cuba ha sido de injerencia directa en asuntos
internos de competencia exclusiva de los mexicanos.” Yo realmente no
sé si también en el lenguaje diplomático se usa la frase:
“tirar piedras con el techo de vidrio”; pero teniendo en cuenta
que el gobierno mexicano jamás ha denunciado la injerencia en sus asuntos
internos por parte de Washington, ni tampoco ha denunciado que en la Casa
Blanca, con tres días de antelación se conoció el voto
directo de México contra Cuba en la CDH, ¿ha habido una violación
de la Convención de Viena?, digamos. ¿Qué precedentes
establecen estos hechos para las relaciones multilaterales?
Felipe Pérez.- Creo que solamente debo limitarme a decir que la aseveración
de que Cuba ha hecho injerencia en los asuntos internos de México es
falsa e insostenible. No es cierto. Cuba ni ha pretendido, ni ha cometido,
ni ha planificado actos que constituyan injerencia en los asuntos internos
de México; tiene para el pueblo de México y para sus instituciones
solamente respeto. Y, por tanto, rechazo que las declaraciones del presidente
Fidel Castro, o la presencia en México de funcionarios del Comité
Central del Partido, o los términos manejados por la nota de la Cancillería
cubana, fueran injerencia en los asuntos internos de México. He explicado
eso con amplitud.
Sobre el otro tema que usted pregunta, prefiero no dar nuevos argumentos en
este momento. Estoy refiriéndome a las declaraciones entre México
y Cuba, y sobre eso he limitado esta exposición.
Alejandro Sánchez (Diario Crónica, de México).- Canciller,
buenas tardes.
Quiero referirme a tres puntos que utilizó usted en su discurso y que
señala como pretextos del gobierno de México para bajar el nivel
de las relaciones políticas.
En el primero se refiere a la visita que hizo el señor José
Arbesú y el señor Eduardo Lobaina a nuestro país...
Felipe Pérez.- José Arbesú y Pedro Lobaina.
Alejandro Sánchez.- Pedro Lobaina.
Dicen que no son funcionarios del gobierno cubano, sino del Partido Comunista
de Cuba; pero luego tienen una contradicción y aceptan que viajaron
a México para dejar clara la posición de Cuba sobre la situación
de Ahumada, y luego emplaza al gobierno de mi país a que presente pruebas
de que ambos tuvieron injerencia. Eso, por un lado.
El segundo punto...
Felipe Pérez.- Perdón, para ir por partes, vamos a ver.
El compañero José Arbesú y el compañero Pedro
Lobaina son funcionarios del Departamento de Relaciones Internacionales del
Comité Central del Partido. Viajaron a México para explicar
que hay en el Partido, en Cuba, en el gobierno y en la población cubana
un sentimiento de respeto hacia México, un sentimiento de no injerencia
y, por tanto, explicar nuestro punto de vista en un momento en que en México
había especulaciones de si queríamos proteger a Ahumada, de
si nosotros estábamos manipulando el tema. Eso es cierto.
Ahora, ¿qué contradicción ve usted con que sean del Partido
y no del gobierno? Es verdad que no hablaron a nombre de la Cancillería,
pero existe comunicación permanente entre nuestro Partido y nosotros.
Yo les dije nuestra opinión antes de salir.
El Presidente Fidel Castro es el Jefe del Estado, preside el Consejo de Ministros
y, además, es el Primer Secretario de nuestro Partido elegido en nuestro
Congreso; es decir, en Cuba eso no tiene ninguna contradicción, no
existe esa contradicción.
Alejandro Sánchez.- El segundo punto se refiere también al discurso
del Comandante Fidel Castro, el Primero de Mayo. Dice que no hay sustento
para que México tome la decisión que nos ha traído aquí,
que ya todos conocemos, cuando él habla de que se han hecho cenizas
los logros de México después de la Revolución; pero se
le olvida o no quiere repetir que el Comandante le dijo a México vasallo,
lacayo de Estados Unidos, y se me está yendo otro calificativo por
ahí, como se lo dijo a la Unión Europea por su voto en la Comisión
de los Derechos Humanos en Ginebra.
Felipe Pérez.- Yo puse ahí el fragmento, Alejandro, de las palabras
de Fidel.
Alejandro Sánchez.- Pero no venían esos puntos.
Felipe Pérez.- Porque no están, no puede venir lo que no está.
Alejandro Sánchez.- O sea, ¿esto lo inventó la prensa?,
porque apareció en los medios de comunicación.
Felipe Pérez.- Eso lo dices tú, no yo.
Alejandro Sánchez.- No, lo dice la prensa, y me refiero al testimonio
de la prensa.
Felipe Pérez.- Perdón, tú dices: “¿Entonces
lo inventó la prensa?” Te digo: “No sé, yo no digo
eso. Yo digo que la versión de las palabras de Fidel en la Plaza son
las que yo expuse ahí. Es verdad que dice que habían quedado
hecho cenizas años de tradición; dijo eso —es su opinión—
con dolor, como mexicano prácticamente, como latinoamericano; porque
pienso que Fidel está por encima, por fuera de las fronteras de Cuba;
Fidel es mucho más hoy que el Jefe de Estado cubano, y creo que tiene
la autoridad moral, después de una vida luchando por la integración
de América Latina, después de una vida dedicada a la solidaridad
con los pueblos de América Latina, en particular con el de México,
de referirse a esos temas; pero no empleó, y no están ahí
en esas palabras, los calificativos de vasallo y lacayo. Por eso te digo que
no está.
Yo no digo si la prensa lo inventó, no he visto que haya prensa que
haya hablado de que Fidel le dijo vasallo y lacayo a México, no lo
he visto. Por eso digo que tú lo dices, yo no tengo pruebas de eso.
¿Me entiendes?
Alejandro Sánchez.- El tercer punto —con eso termino— es
la deportación de Ahumada.
En la deportación de Ahumada, usted presenta como prueba un video,
que en un inicio nos dejó dudas porque no se nota la claridad y que
se ve que está editado, que tiene una duración de 4 minutos
con 56 segundos, cuando Carlos Ahumada estuvo casi un mes en su país,
no se dice quién lo entrevista, dónde se entrevista y también
tampoco se acuerda el día de la entrevista.
Con eso concluyo mi participación. Gracias.
Felipe Pérez.- Vamos a hacer dos cosas.
Mira, como tú quizás eres el que menos entendiste el video de
todos, te doy la transcripción a ti.
Alejandro Sánchez.- No, creo que fue parejo, y por eso se saca el video.
Felipe Pérez.- Pero, mira, te puedo dar la transcripción...
Sobre dónde fue, fue en la instalación donde Ahumada estaba
recluido —pienso—, seguramente que en el Departamento de Seguridad
del Estado.
¿Quiénes lo estaban ahí entrevistando? Bueno, los investigadores
cubanos, el órgano correspondiente, que llevaron adelante la investigación
sobre su presencia en Cuba, si había cometido delito en nuestro país
y en una conversación con ellos él dijo esas palabras.
El sentido con que las he puesto es para probar exclusivamente que los términos
manejados por la nota cubana eran exactamente los dichos por Ahumada.
Yo no les convoqué para darles las 40 horas de televisión de
Ahumada con sus investigadores; es decir, ese no es el sentido, no me corresponde
a mí. A mí me corresponde aclarar los términos.
Bueno, usted puede decir: “Bueno, ahí no se dice la fecha.”
Bueno, esto no es un documento legal. Yo lo que he presentado es la prueba
de que los términos que nosotros manejábamos responden estrictamente
a la verdad. ¿Me entiendes, Alejandro?, y no que nosotros inventamos
o mentimos o intentamos confundir a la opinión pública mexicana,
como se nos ha acusado sin ninguna razón.
Ese es el sentido de esas imágenes que, efectivamente, son apenas unos
minutos, y las otras que hemos empleado son aquellas en las que él
se refiere a la manera en que fue tratado en Cuba, porque han sido dos temas
sensibles para Cuba.
Nuestra tarea no es poner en la televisión mexicana las imágenes,
ese no es el sentido, nuestra intención no ha sido esa y no es nuestra
idea en este momento; simplemente es probar lo que nosotros hemos estado diciendo.
Corresponde a las autoridades mexicanas investigar.
Podríamos hacerlo. No debes tener duda de que nosotros, si hemos dicho
algo, es porque tenemos todas las pruebas. Jamás nos lanzaríamos
a hacer algo sin que esté basado en la verdad, y puedes imaginarte
que podríamos decir mucho más y poner mucho más; pero,
bueno, nos parece que eso no corresponde a Cuba y que esto ha sido el resultado
de haber sido emplazados, de haber sido puestos en la situación, que
nosotros no queríamos ni pensamos nunca, de tener que entrar en este
nivel de detalle, de careo.
Nuestra idea era que ya se había ido para allá y pensábamos
que se nos diría: “Oiga, gracias, nos ayuda”, como se dijo
al principio; pero no sabemos por qué después todo eso cambió.
Tengo la impresión de que no se debe a un tema de las relaciones entre
Cuba y México, sino que ese cambio repentino tiene que ver con la situación
política en México; pero eso no corresponde a Cuba, ni Cuba
debería ser mezclada con ese asunto.
Roberto Samarripa (Periódico Reforma).- Canciller, buenas tardes.
Usted afirma que el señor Ahumada implica a autoridades, o altas autoridades,
es la expresión que usted utiliza.
Quisiera saber si él señala nombres, digamos, si señala
que Santiago Creel o Luis Ernesto Derbez están implicados. Supongo
que usted lo afirma porque ya debe haber visto las 40 horas de Ahumada en
televisión.
Felipe Pérez.- No, no, yo tengo otras tareas.
Roberto Samarripa.- Quisiera saber si señaló nombres y si esto
quiere decir que al señalarlos por eso se resisten estos funcionarios
a que Ahumada llegue en otras condiciones.
Segunda cuestión, si hay implicaciones...
Felipe Pérez.- Sobre su primera pregunta, probablemente dio nombres;
a partir de lo que he visto, por el clima de confianza y de respeto en el
que él estaba, me imagino que lo hizo. Y sobre las motivaciones de
los funcionarios que usted nombra, no me corresponde a mí evaluar eso,
no es tarea mía como Ministro de Relaciones Exteriores.
Roberto Samarripa.- ¿Cuál es la relación que mantiene
el gobierno de Cuba con Carlos Salinas de Gortari? Lo pregunto porque en toda
esta discusión del complot, etcétera, se afirma que él
está implicado. ¿Ustedes tienen datos de que esté implicado?
¿Cuál es la relación actual?
Felipe Pérez.- No sé sobre ese tema, y creo que no nos corresponde
a nosotros averiguar sobre su implicación o no en el tema.
Nuestra relación con él está basada en que, como Presidente
de México, mantuvo una relación cordial y de respeto con nuestro
país. En un acto de valor, que Cuba siempre reconocerá, invitó
a Cuba a participar desde el inicio en las cumbres iberoamericanas; dio un
ejemplo práctico por la integración de Cuba, entre los países
de América Latina, en contra de la voluntad del gobierno de Estados
Unidos, que propugna nuestro aislamiento; visitó nuestro país;
impulsó las relaciones económicas; en un momento difícil
para nuestro país, trató de que México no se plegara
al bloqueo contra Cuba, e impulsó el comercio, las inversiones entre
nuestros países. Durante su presidencia México jamás
se plegó a la posición norteamericana para que votara en contra
de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos, nunca hubo desencuentros
entre el gobierno de Cuba y el gobierno del presidente Carlos Salinas de Gortari
sobre el voto de México en la Comisión de Derechos Humanos;
y durante los tensos momentos vividos entre Cuba y Estados Unidos, a partir
del éxodo migratorio provocado en Cuba por el bloqueo y la política
del gobierno de Estados Unidos de alentar la emigración ilegal desde
Cuba y que dio origen a la crisis de los balseros, el presidente Salinas de
Gortari, por decisión del presidente Clinton, fue el testigo de las
conversaciones que llevaron a una solución entre Cuba y Estados Unidos
para aquella situación.
Desde la perspectiva de Cuba, el presidente Salinas de Gortari, durante su
mandato, trató a Cuba con respeto y fue protagonista de algunos momentos
importantes para Cuba, en las relaciones con Estados Unidos, o en las propias
relaciones con México. Lo demás es asunto del pueblo de México
y de sus autoridades.
Roberto Samarripa.- Una última cuestión. En 15 días es
la Cumbre Europa-América Latina, en Guadalajara. Está invitado
el gobierno cubano, ¿irá el presidente Fidel Castro a esa cumbre?
Felipe Pérez.- Está invitado, es su derecho asistir. Cuba es
fundador de esas cumbres, desde la primera que se dio en Río de Janeiro,
la primera cumbre entre la Unión Europea y América Latina, a
la que asistió Fidel. Está invitado, es su derecho asistir,
está considerando el tema sin haber tomado todavía una decisión.
Roberto Samarripa.- ¿No lo han condicionado ahora?
Felipe Pérez.- ¿No lo han condicionado a él ahora? No.
Roberto Samarripa.- ¿No lo han llamado para decirle: “comes y
te vas”, y esas cosas?
Felipe Pérez.- No ha sido llamado por ninguna autoridad del gobierno
de México. Está invitado, recibió la carta oficial de
invitación del gobierno de México, y nuestro país, por
supuesto, que estará presente, a un nivel adecuado, en la cumbre entre
la Unión Europea y América Latina y el Caribe.
Roberto Samarripa.- Muchas gracias.
Ricardo Rocha (Agencia Detrás de la noticia). Señor Canciller,
dos aspectos muy rápidos.
¿Editaron ustedes —se ven obvias las ediciones— el video
de las declaraciones de Ahumada en las horas recientes, en función
de la Nota Diplomática que le envió a usted el canciller Derbez,
a fin de que no supiéramos quiénes son ellos? Esa sería
una primera pregunta.
Felipe Pérez.- Hemos presentado la información que nos han dado,
que es una edición de la conversación del señor Ahumada
con los investigadores cubanos; es decir, ahí hay fragmentos de lo
que él dijo, porque únicamente tiene el objetivo de probar lo
que decía nuestra nota, que había habido planificación
previa, que había involucradas otras personas; era nuestro objetivo,
lo demás tiene que ser investigado en México.
Ricardo Rocha.- Ahora, ¿qué va a pasar si les piden a ustedes
copia el Gobierno Federal y/o el Gobierno del Distrito Federal que tiene a
su cargo las investigaciones, y que están en una abierta confrontación?
Ya sé que usted no quiere intervenir en los asuntos de México,
pero se lo decimos...
Felipe Pérez.- Me gusta que se publique así, que Cuba no quiere
interferir en los asuntos internos de México.
Ricardo Rocha.- ¿Les darán copias a ambos gobiernos, al Gobierno
Federal y al Gobierno del Distrito Federal, si les solicitan copias completas
de las declaraciones del señor Ahumada?
Felipe Pérez.- Eso no ha ocurrido hasta ahora, y si eso llegara a ocurrir,
habrá que ver para ese momento cómo están las relaciones
y qué situación es la que hay. No podría adelantar un
juicio sobre ese tema.
Verónica Méndez (W Radio, México). Señor Canciller,
de acuerdo con las investigaciones y todas las indagatorias que ha hecho el
gobierno cubano, ¿qué vínculos encontró entre
el señor Enrique Arcipreste del Abrego y el señor Carlos Ahumada?
¿Qué vínculos en torno a estas investigaciones encontró
Cuba?
Felipe Pérez.- Debo precisar primero que las investigaciones en Cuba
sobre el señor Ahumada, como se recordará, estuvieron encaminadas
a saber qué había hecho en Cuba, qué delitos podía
haber cometido en Cuba, de qué manera podía haber afectado a
nuestro país. Eso es muy importante, porque quiero precisar que Cuba
no ha estado investigando qué pasó en México; Cuba considera
que lo que pasó en México y las actuaciones del señor
Ahumada en México corresponden a las autoridades de México,
no a Cuba; pero Carlos Ahumada apareció en Cuba de pronto, Cuba tuvo
que investigar cómo había entrado, a qué obedecía
esta decisión, qué había hecho en Cuba. Ello llevó
a una investigación, en la cual, como parte de las conversaciones,
las preguntas hechas y la propia investigación, afloraron elementos
o información de lo que había pasado en México, que Cuba,
en su nota, trató con todo cuidado y respeto, y que eran apenas una
mínima expresión de lo que había pasado.
Ahora, como resultado de esas investigaciones, primero fue arrestado el señor
Martínez Ocampo, que ya fue deportado a México, y el señor
Arcipreste del Abrego, porque las autoridades cubanas consideraban que tenían
puntos de conexión e información que aportar a la investigación.
Verónica Méndez.- ¿Qué puntos de información
tenían?
Felipe Pérez.- Bueno, del señor Martínez Ocampo se sabía
que era socio, asistente, había actuado como mensajero del señor
Carlos Ahumada y, evidentemente, podía ser alguien que arrojara información
de utilidad. Ya dijimos públicamente que cooperó en la investigación,
corroboró algunas de las cosas que había dicho el señor
Carlos Ahumada, respondió a las preguntas y ya está en México.
El señor Arcipreste del Abrego estaba en Cuba, prófugo en México.
Nosotros detectamos que estaba en nuestro país, lo arrestamos y, ante
el hecho de que también había un interés sobre él
de la justicia mexicana, también lo hemos deportado de manera expedita,
para que la investigación pueda continuar allá.
En el caso del señor Arcipreste del Abrego, nos parece que la investigación
en México podrá revelar si existen relaciones, si es cierto
que vino en el avión, o en un avión de Ahumada a Cuba. Era lo
que se había dicho, ¿no?, era lo que se había publicado
sobre eso.
Verónica Méndez.- Sí.
Felipe Pérez.- Y, bueno, es un tema que corresponde a México.
Ellos, los dos, Arcipreste del Abrego y el señor Martínez Ocampo,
en Cuba colaboraron, respondieron, y, finalmente, Cuba considera que es una
investigación que donde tiene que tener lugar es en México.
Juan Danel (Radio 13, Ciudad de México).- Buenas tardes, señor
Canciller.
Ante la embestida de Estados Unidos para agudizar el bloqueo económico
y comercial a la isla, ¿qué tan importante es que Cuba restablezca
esa calidez en las relaciones con México?, porque usted señaló
esto. Y la otra: Cuba está en este momento en un estado de alerta,
como lo pudo haber estado en 1990-91 cuando cae el muro de Berlín,
por lo tenso que está ahorita el ambiente internacional, y el que se
retire México, tal vez, como tal es el hermano mayor de Cuba...
Felipe Pérez.- Bueno, sobre la primera pregunta. Para Cuba las relaciones
con México son importantes, y Cuba no quisiera que las relaciones con
México se hubieran deteriorado, no quisiera que hubiera ocurrido la
retirada de los embajadores; pero no ha estado en las manos de Cuba evitarlo,
han sido decisiones unilaterales y exclusivas del gobierno de México,
de las que Cuba se ha enterado por la prensa.
Cuba sí está en alerta, está en un momento especial,
en un momento de peligro, en el que arrecia la presión del gobierno
de Estados Unidos contra nuestro país; pero en este momento Cuba es
mucho más fuerte que en el año 1991, 1992; ha logrado, en lo
esencial, vencer las dificultades del período especial, aunque todavía
vive situaciones excepcionales y enfrenta carencias, dificultades económicas,
otras dificultades derivadas de la coyuntura internacional, como los altos
precios del petróleo, de los alimentos, la baja de los precios de nuestras
exportaciones, como el azúcar; pero en medio de todo eso, es optimista
en su capacidad de enfrentar esas dificultades.
Claro, tener a América Latina apoyándonos, incluido a México,
es importante para los cubanos; es lo que debería ocurrir, es lo que
ocurre con los pueblos. Porque no debemos confundir, Cuba tiene el apoyo de
las mayorías en América Latina, de la población.
Bueno, hay algunos gobiernos en América Latina de los que Cuba no ha
tenido apoyo, no ha tenido solidaridad, incluso, de los que ha tenido francamente
agresiones y animadversión.
Nuestro país quisiera tener a México y quisiera tener al gobierno
de México de su lado, quisiera tener a México como en el momento
en que Cuba fue suspendida de la OEA; quisiera tener en el gobierno de México
el espíritu del general Lázaro Cárdenas, alistándose
a venir a Cuba a Playa Girón, cuando los milicianos cubanos marchaban
a enfrentar la invasión y cuyos combates se dieron a la vista de la
escuadra norteamericana, que pretendía invadir una vez que hubieran
asegurado una cabeza de playa. Pero, desafortunadamente, eso no ha podido
ser en estos últimos años.
Juan Danel.- Mi última pregunta es: ¿Qué tan importante
es esta relación de México, es decir que las relaciones entre
México y Cuba estén bien, para detener un ataque armado de Estados
Unidos hacia la isla?
Felipe Pérez.- Yo pienso que una relación deteriorada, una ruptura
entre México y Cuba puede ser manipulada para justificar un supuesto
aislamiento de Cuba; pero Cuba sabe que siempre contará con el apoyo
del pueblo de México y que no se podrá aislar nunca a Cuba del
pueblo de México, que ha tenido siempre, y tiene hoy, sentimientos
de gran cariño y amistad hacia nuestro país.
Una situación como la que usted describe es favorable a los intereses
de presión sobre Cuba del gobierno de Estados Unidos. No por eso debe
extrañarnos que el primero en aplaudir la situación fue el secretario
de Estado, Powell; el segundo, el gobernador de Florida, hermano del presidente,
el señor Jeb Bush, y el tercero, alguien que prácticamente es
como el gobierno de Estados Unidos, es como si fuera su vocero, que es el
señor Castañeda.
Juan Danel.- Gracias.
Lucía Newman (CNN).- Dos cositas, Canciller.
Primero, en el comunicado de su Cancillería, en el que se anuncia la
deportación del señor Carlos Ahumada, se dice, y usted lo ha
repetido aquí varias veces, que ese caso era incuestionable que tenía
una connotación política interna, en los asuntos internos de
México, se repite varias veces. Eso fue —como todos sabemos—
interpretado por muchos en México como un respaldo a las aseveraciones
de la oposición mexicana, que decía que todo este caso de Ahumada
era una especie de conspiración en contra del candidato presidencial
de la oposición. Mi pregunta, entonces, es: ¿Por qué
en el comunicado no se abstuvo el gobierno de siquiera mencionarlo, si era
un asunto tan interno de México?
Felipe Pérez.- Lucía, buenas tardes, ante todo. Estoy buscando,
pero nuestro comunicado no dice que tiene una incuestionable connotación
política interna, me parece que no dice eso.
Lucía Newman.- Bueno, usted lo dijo aquí, yo lo apunté
cuando lo dijo. Pero usted habla de la connotación política
internamente en México, y que el señor Ahumada había
dicho que había sido planificado con meses de antelación todo,
lo cual fue interpretado en México, posteriormente —y mis colegas
mexicanos aquí me pueden yo creo, respaldar— como una especie
de respaldo a lo que decía el PRD en torno al caso Ahumada.
Felipe Pérez.- Vamos a ver. Voy a leer lo que decía la nota
y que fue lo que yo repetí:
Nuestra nota decía esto: “La investigación realizada en
Cuba demuestra que los hechos relacionados con el señor Ahumada Kurtz”
—los hechos relacionados con él—, “y el escándalo
público desatado en torno a ello, tienen” —esas dos cosas—
“una incuestionable connotación política.” No dice
“interna”. “Tienen una incuestionable connotación
política, y afectan de un modo u otro, tanto a funcionarios, autoridades
del gobierno, como a otras personalidades...” Entonces, me preguntas
por qué no nos abstuvimos de decir que tenían una incuestionable
connotación política. Porque nos parecía que eso era
algo obvio. Era algo sobre lo que estaban los periódicos de México
publicando, sobre lo que se veía que había diferendos entre
diferentes instituciones en México, diferendos por cuestiones de competencia.
Era un tema que mantenía en vilo la política interna de México.
A mí me parecía que decir que eso tenía una “incuestionable
connotación política” era reconocer algo que todos los
días se publicaba, que este era un asunto que estaba mezclado con las
cuestiones políticas.
Tenía una incuestionable connotación política también
para Cuba, porque podía ser y estaba siendo, de hecho, tergiversado
y podía acabar convirtiéndose en un asunto —como acabó
siéndolo— que creara dificultades en las relaciones entre Cuba
y México.
Nos parece que Cuba no tenía que abstenerse de decir algo que todo
el mundo en México ha reconocido que era una frase sin ningún
tipo de doble lectura. Es decir, Cuba reconocía lo que estaba pasando,
este es un asunto que tiene incuestionable connotación política,
y decía: pero corresponde a los mexicanos investigar sobre eso.
Es decir que el que Cuba haya dicho: “Tiene una incuestionable connotación
política”, pueda ser entendido como que Cuba con eso quiere decir
que tiene razón el que dijo que había un complot, esa es una
interpretación; pero Cuba no dijo eso. Cuba nada más dijo que
“tenía una incuestionable connotación política.”
Y hoy yo he dicho que lo dijo porque le parecía que era obvio, que
era reconocer una evidencia; que eso era así porque la prensa, los
medios, la población, el gobierno, es decir, todo el mundo en México
estaba hablando eso, era un tema sobre el que no había dudas que era
un tema que tenía que ver con la política interna, estaba ligado
con las elecciones próximas en México. El asunto era un asunto
de interés político y de connotación política,
por eso lo dijimos.
Considero que esa frase no podía ser interpretada y no puede ser interpretada
hoy, y nunca podrá ser interpretada, como que Cuba con eso apoyó
las declaraciones que hubiera hecho cualquiera sobre el tema de si había
o no un complot.
Dijimos otra cosa, dijimos que el señor Ahumada declaró —y
hoy lo hemos presentado ahí—, que había habido planificación
previa, y que en esa planificación previa había habido intereses
políticos para usar los videos. El lo dijo, y nos parecía que
ese era un dato de interés.
Lucía Newman.- Mi segunda pregunta, ya que estamos hablando de política
y de Estados Unidos. Usted mencionó que el secretario de Estado Collin
Powel estaba...
Felipe Pérez.- Perdóname, estamos hablando de Cuba y México,
lo que pasa es que siempre Estados Unidos se cuela en las relaciones.
Lucía Newman.- Sí, pero usted lo ha mencionado varias veces,
y mañana el mismo secretario de Estado, Colin Powell va a anunciar
medidas supuestamente para apresurar la caída de la Revolución
Cubana, en las que, entre otras cosas, se pide también el apoyo, o
el mayor apoyo de los países latinoamericanos, incluso, supongo, su
vecino México. Entonces, quería aprovechar esta coyuntura para
ver cuál era su opinión sobre este informe que por fin se va
a presentar mañana, más o menos a esta hora.
Felipe Pérez.- Gracias, Lucía.
Creo que Estados Unidos no tiene derecho a aprobar medidas para producir una
supuesta transición política en Cuba. Creo que esa decisión
es violatoria del derecho internacional. Creo que el gobierno de Estados Unidos
debería limitarse a resolver los graves y complejos problemas que ya
tiene dentro de Estados Unidos y en otras partes, y que el informe de la comisión
constituye una escalada en la política de presiones y agresiones contra
Cuba.
Esperamos que los gobiernos de América Latina no secunden las políticas
planteadas en ese informe, que apuntan a endurecer el bloqueo económico
contra Cuba, que ha durado más de 45 años y que ha costado a
Cuba más de 72 000 millones de dólares. Y esperamos también,
Lucía, que el informe y la política que propugna fracasen frente
a la resistencia de los cubanos, con el apoyo y el concurso de la solidaridad
de los pueblos y de muchos gobiernos del mundo.
Esperamos que un día ese informe sea una reliquia donde tus hijas vean
un ejemplo de la política que alguna vez, de manera equivocada, lanzaron
contra nuestro pueblo; un día serán el recuerdo de una época
pasada; un día serán el recuerdo de la tozudez de más
de una decena de administraciones en Estados Unidos de no aceptar el derecho
de los cubanos a la libre determinación; un día será
un recuerdo del pasado, cuando existan relaciones plenas, normales y respetuosas
entre Estados Unidos y Cuba, algo que yo veo posible y que creo que las actuales
generaciones de cubanos y de norteamericanos veremos.
Joaquín Roura (El Sol, de México).- Dos preguntas y una reflexión.
A partir del listado que usted amablemente nos presentó, de 15 ó
16 personalidades mexicanas, hablaba usted también de un diluvio de
especulaciones que se habían generado en torno al caso de este señor
Ahumada. Mi primera pregunta consiste en lo siguiente: ¿Por qué
ante ese diluvio de especulaciones los representantes, tanto del Partido como
del país cubano no acudieron a los portavoces del gobierno mexicano?
Felipe Pérez.- Porque no son sus interlocutores habituales y naturales,
ellos representan al Partido Comunista de Cuba, y hablaron con los que siempre
han hablado en México, con los partidos políticos mexicanos;
si hubieran sido convocados por el gobierno, no dudo que lo hubieran hecho.
Pero, bueno, la práctica normal es que sus interlocutores son los partidos
políticos de México, y nosotros no veíamos nada extraño,
y ellos tampoco, en que ellos hicieran lo que siempre han hecho, reunirse
allí. Presentar sus reuniones en México como una conspiración
contra México y su gobierno es una acusación insostenible.
Joaquín Roura.- Ayer hubo por parte de la Cancillería mexicana
una nota en la que ya plantea, en otro tono, la situación que se está
viendo, tan grave, en esta crisis mexicano-cubana. La pregunta concreta sería:
¿Qué señales aportará ahora el gobierno cubano
ante esta nota diplomática que, de alguna manera, rectifica lo que
se había originado el domingo anterior?
Felipe Pérez.- Ya he dicho que consideramos una señal positiva
la nota que ha enviado el ministro Derbez. He dicho también que Cuba
siempre ha tenido la disposición.
Joaquín Roura.- ¿Habrá algún signo que hagan ustedes
ahora?
Felipe Pérez.- A mí me parece que debo subrayar algo que he
dicho, y es que realmente Cuba no ha tomado ninguna decisión contra
México. ¿Qué ha hecho Cuba? Deportar para allá
a tres ciudadanos mexicanos que eran buscados por la justicia de ese país;
retirar al consejero que fue declarado persona non grata y le fue ordenado
abandonar México, sin traer siquiera sus pertenencias personales; retirar
a su embajador.
El embajador Bolaños se me quejaba hoy de que en la premura de salir,
en las 48 horas, se le han quedado en México las camisas, los calcetines,
en fin, anda sufriendo aquí ahora, esperando la llegada de su esposa.
El gobierno de Cuba no ha adoptado ninguna decisión contra México
y su gobierno no es el que ha bajado las relaciones a nivel de Encargado de
Negocio. Corresponde al gobierno de México decir qué significa
en los hechos prácticos el espíritu planteado en el documento.
¿Significa retornar al nivel anterior? No somos nosotros. ¿Significa
retornar los embajadores? Eso no es decisión nuestra, ellos tienen
que decirnos qué piensan hacer; ellos han sido los que han roto y los
que han llevado la relación a esta situación.
Joaquín Roura.- El último aspecto es una reflexión, a
ver si la comparte.
¿No le parece sumamente delicado, grave, o lamentable, que por un presunto
delincuente estén en riesgo las relaciones centenarias de dos países,
que siempre han sido tan hermanos, tan unidos, y que por un incidente criminal
esté a punto de darse al traste con ello?
Felipe Pérez.- Coincido plenamente. Creo que ha sido algo inexplicable.
Estoy de acuerdo con lo que usted dice, me parece que nunca debió ocurrir
esto. Nosotros no esperamos que esto ocurriera, nosotros sentimos que ayudábamos
a las investigaciones en México; que al arrestar y enviar hacia México,
mediante un procedimiento expedito, al señor Carlos Ahumada y a los
otros dos ciudadanos mexicanos, colaborábamos, y, de hecho, al principio
recibimos positivas declaraciones. La embajadora de México dijo que
estaba satisfecha, que le parecía que era prueba de la relación
entre la embajada de México y nuestro Ministerio de Relaciones Exteriores;
el Secretario de Gobernación dijo que le parecía bien, que ahora
se podía investigar; también lo dijo el Procurador General.
De pronto eso cambió, en 48 horas.
También nos ha costado trabajo comprender por qué. Primero se
produjo nuestra nota, después vino el comunicado público y la
nota; el sábado se dijo que las relaciones entre México y Cuba
gozaban de buena salud; el domingo se declaró de pronto que ya no había
esa situación y que los embajadores se iban; el lunes se dijo que se
estaba en la antesala de la ruptura; el martes que no, que había un
espíritu de tratar de recomponer.
Confieso que para nosotros ha sido complejo el tratar de adaptarnos a este
ritmo de los acontecimientos.
Yo pienso que no hay nada esencial en todo el tema de Ahumada que pudiera
haber llevado a la afectación de las relaciones entre Cuba y México.
Vamos a suponer que al gobierno de México no le hubieran gustado, no
le hubieran agradado, no le hubieran parecido correctos algunos de los términos
manejados por Cuba en su comunicado público. Vamos a ver, es legítimo
eso; si así hubiera sido, por qué no se convocó al embajador
Bolaños a la Cancillería, y se le dijo: “Mire, embajador,
al gobierno de México le parece que en este párrafo y esta aseveración,
Cuba ha dicho términos, ha hecho cosas que a México no le gustan.
Le pedimos aclaraciones.” O le hubiera entregado una nota de protesta,
o la embajadora mexicana hubiera pedido aquí una reunión conmigo,
o con el Viceministro, y hubiera dicho: “Mire, tengo instrucciones del
gobierno.” ¿Por qué nada de eso se hizo después
que nosotros publicamos nuestra nota?
Yo acepto que el gobierno de México pueda tener una percepción
distinta, pueda tener críticas a nuestro comunicado, es su derecho.
Lo que yo no comprendo es por qué eso no fue llevado por la vía
diplomática. Vamos a poner que se hubiera convocado a nuestro embajador,
bueno, a lo mejor nosotros hubiéramos dado satisfacciones; se nos hubieran
pedido explicaciones, nosotros las hubiéramos dado. Si como resultado
de ese intercambio hubiéramos comprendido que nos equivocamos, hubiéramos
pedido excusas. Es decir, es la práctica normal.
Ahora, esa nota fue publicada el miércoles 28 y enviado el señor
Ahumada. El 28 hubo un comunicado, el 29 la nota, viernes; el sábado
el acto del Primero de Mayo, y el domingo las relaciones en la noche ya habían
sido puestas en esta situación, sin que nuestro embajador hubiera sido
convocado, ni llamado, yo no tenía cómo enterarme.
Ahora, se produjo un comunicado, después hubo una nota. Nosotros nos
preparábamos a responder esta nota, de pronto, ya todo se precipitó.
Lo que quiero decir es que a mí me parece que existían los mecanismos
apropiados que existen usualmente en el mundo diplomático, para expresarlo.
¿Por qué este tema tuvo que dirimirse ante la prensa? ¿Por
qué los comunicados del domingo en la noche no pudieron ser una nota
diplomática en la que la Cancillería mexicana nos pidiera cuenta
de lo que habían hecho los señores Arbesú y Lobaina en
México?
Nosotros hubiéramos hecho una nota y hubiéramos puesto todas
esas reuniones; y si hubiera habido un nuevo requerimiento, lo hubiéramos
respondido; y si nos hubieran pedido explicaciones sobre un párrafo,
las habríamos dado —era nuestro deber, es lo común.
Si me hubiera llamado el Ministro, yo hubiera atendido esa llamada; si se
hubiera pedido una reunión en La Habana, la habríamos concedido.
¿Por qué todo eso se dejó a un lado, y entre el miércoles
y el domingo se produjeron dos comunicados, una declaración? Nosotros
no respondimos. No se puede decir que hubo una escalada de declaraciones.
Ante el comunicado público de la Cancillería, nosotros hicimos
silencio, dijimos: “Bueno, está bien, ha habido una reacción
pública, se ve que han estado apresurados, han cambiado las palabras,
han dicho “insostenible”, no se han leído bien nuestro
comunicado, dejémosles.”
Después vino una nota el viernes. “Bien”, dijimos, “vamos
a examinar esto, nos vamos a preparar.”
El sábado no pasó nada, ¿y el domingo?
Es decir, nosotros no empezamos; esto no fue una guerra de declaraciones que
fue “subiendo el vapor”. Nosotros comunicamos que deportábamos
a Ahumada y el domingo ya todo había cambiado.
Hoy es nuestra respuesta, bueno, ya puestos antes esta situación.
Joaquín Roura.- ... guerra de declaraciones.
Felipe Pérez.- No lo sé. Nosotros no nos sentimos en guerra
con México. Nosotros hemos sido obligados a defender la verdad, la
verdad por encima de todo, las cosas cómo son, y hemos tenido que defendernos
también de acusaciones injustas, frases irrespetuosas, emplazamientos
extemporáneos, lo hemos hecho hoy y hemos tenido que fijar nuestra
posición.
Ahora, no está en nuestras manos. No hemos sido nosotros los que hemos
tomado decisiones contra México, no somos nosotros los que hemos llevado
las cosas a este punto.
Considero que el gobierno de México, si su interés es el de,
efectivamente, retomar un camino de normalización que nos saque de
la actual situación que estamos seguros no beneficia a ninguno de nuestros
pueblos y que no es de interés de nuestros pueblos, debe dar pruebas
prácticas de que esa es su voluntad.
Raquel Flores (Radio Fórmula, México).- Canciller, buenas tardes.
Felipe Pérez.- Buenas tardes, Raquel.
Raquel Flores.- Gracias.
¿En base a qué las autoridades cubanas interrogan a Carlos Ahumada,
cuando había una orden de detención de INTERPOL?
La segunda pregunta, nos está mostrando solo un fragmento del video
de Carlos Ahumada: ¿a lo largo de este video habrá algún
fragmento en donde Carlos Ahumada diga a qué autoridades se refiere?
Gracias.
Felipe Pérez.- La primera pregunta: ¿Por qué las autoridades
cubanas lo interrogaron? Porque, como fue publicado ya, Cuba tenía
que investigar las actividades que había hecho en nuestro país,
si había puesto en peligro a nuestro país con su actuación
en Cuba, si había creado las condiciones para que Cuba fuera acusada
de estarle sirviendo de refugio, lo que podía crear un problema con
México, y, además, podría ser usado por nuestros enemigos
para decir que Cuba era un refugio —como dicen— de terroristas,
de delincuentes; por tanto, teníamos que investigar.
En esas investigaciones, el señor Ahumada habló de sus actividades
en México, todo eso, y, bueno, de ahí se acopió esa información.
Esa es su primera pregunta, ¿por qué lo hicimos? Bueno, porque
era nuestro deber preguntarle, investigar, saber cómo había
venido, quién lo había mandado, y él habló sobre
eso y sobre todo lo demás.
¿Su segunda pregunta?
Raquel Flores.- ¿Si en algún fragmento del video Carlos Ahumada
se refiere —aunque no nos lo diga usted posiblemente— a qué
autoridades son las que están involucradas?
Felipe Pérez.- Sobre eso yo dije ya que me imaginaba que sí,
que él habló con amplitud sobre todos esos temas.
Raquel Flores.- ¿Se dará a conocer después?
Felipe Pérez.- Bueno, no lo sé. Eso no nos ha sido solicitado
y a nosotros nos parece que eso no corresponde a Cuba. A nosotros nos parece
que es en México donde hay que investigar, que es la justicia mexicana
la que tiene que, sobre todos esos temas, investigar.
Cuba lo ha hecho ahora no queriendo hacerlo, pero puesta en una situación
en la que no tenía otra opción, porque hemos sido cuestionados
en nuestra seriedad, en nuestra credibilidad, hemos sido emplazados, hemos
sido acusados de mentir, hemos sido acusados de intentar confundir a la opinión
pública en México y hemos tenido que adoptar una decisión
que no queríamos y que nunca pensamos que tendríamos que tomar.
Raquel Flores.- Gracias.
Moderador.- Ministro, usted ha contestado 11 preguntas. Tengo siete peticiones
todavía, usted me dirá si continuamos.
Felipe Pérez.- Adelante, cómo no.
Moderador.- ¿Continuamos por la lista que tengo acá entonces?
Felipe Pérez.- Sí.
Rosario Manzanos (Revista Proceso).- Buenas tardes.
Felipe Pérez.- Creo que fue en Proceso donde leí algunas de
las cosas que cité, sobre el tema de Ginebra y todo eso me parece que
ahí leí un artículo. Adelante.
Rosario Manzanos.- Después de la aparición de los videos del
señor Ahumada, el jefe del gobierno del Distrito Federal, Andrés
Manuel López Obrador, declaró que había un complot en
contra de él y que estaba relacionado con la cuestión de las
elecciones.
Según usted señala, el señor Ahumada en sus declaraciones
aquí en Cuba cita que había habido una planificación
previa para la realización de estos videos.
Según datos obtenidos y consignados en la revista Proceso, obtenidos
por mi compañero Raúl Monje, el avión utilizado por el
señor Ahumada era el avión que utilizaba sistemáticamente
el señor Carlos Salinas de Gortari para venir a Cuba; asimismo, es
el mismo avión que utilizaban sus abogados, los señores Collado,
y yo quisiera saber cuál es la opinión que guarda usted con
respecto a esto. ¿No le parece demasiada coincidencia?
Felipe Pérez.- ¿Entre quién? ¿Coincidencia entre
qué y qué? ¿Que usaban el mismo avión?
Rosario Manzanos.- O sea, el avión de Carlos Ahumada es el mismo que
utilizaba Carlos Salinas de Gortari en sus repetidos viajes a Cuba y es el
mismo avión que utilizaban sus abogados, que a su vez son los abogados
también de Carlos Ahumada, para viajar a Cuba.
Felipe Pérez.- Yo entiendo que él declaró que vino en
su avión, en el de Ahumada. Es así, ¿no?, que Ahumada
vino a Cuba en su avión, es lo que he conocido.
Rosario Manzanos.- Que es el mismo avión que utilizó Carlos
Salinas de Gortari en sus múltiples viajes para venir a Cuba. O sea,
Ahumada le prestaba su avión a Salinas; pero, al mismo tiempo, según
los choferes de Ahumada, cuando menos este se reunió con Carlos Salinas
de Gortari cuatro veces en su casa de Dulce Olivia y otras tantas en la casa
de su hermana; o sea que es obvia y está totalmente consignada la relación
entre ambos.
Yo quisiera saber cuál es la opinión de usted. Dado que si hay
datos de que el propio Ahumada ha dicho que había habido una planificación
previa para hacer esta cuestión de los videos y el Jefe del Gobierno
del Distrito Federal señala que esto fue hecho como parte de un complot,
yo quiero saber cuál es la opinión guarda usted sobre todo esto,
porque es obvio que las señales apuntan claramente a que está
involucrado el señor Carlos Salinas de Gortari.
Felipe Pérez.- Bueno es un tema sobre el que no tengo información.
Pienso que tiene que ser investigado en México.
Rosario Manzanos.- Yo le puedo pasar las revistas para que las tenga usted.
Felipe Pérez.- Muy bien, sería de utilidad.
Por cierto, ¿Homero Campa dónde está?
Rosario Manzanos.- En México.
Felipe Pérez.- ¿En la revista?
Rosario Manzanos.- Sí, claro.
Felipe Pérez.- ¿Qué tal le va?
Rosario Manzanos.- Muy bien.
Felipe Pérez.- ¿Extraña a Cuba?
Rosario Manzanos.- Claro (Risas).
Felipe Pérez.- Me lo saluda (Risas).
Rosario Manzanos.- Cómo no, de su parte.
Pero no me respondió, ¿eh?
Felipe Pérez.- ¿Eh?
Rosario Manzanos.- Usted no me respondió (Risas).
Felipe Pérez.- No, pero es que tú has dicho cuál es tu
idea. Me has preguntado: “¿Usted no tiene la misma idea que yo?”
Le he dicho: “Bueno, no sé, eso habría que investigarlo
allá. Con esos datos no puedo decir si existe o no lo que usted me
dice.”
Usted me manda la revista y yo le agradezco, muy bien. Yo a cambio no le puedo
dar más videos, solo ese (Risas).
Miguel Bárcenas (De ... Radio).- Canciller, me imagino que a esta hora
el gobierno mexicano ya tendrá el detalle de todo lo que usted nos
ha explicado, de su argumentación y de la explicación por parte
del gobierno cubano.
Felipe Pérez.- No lo sé.
¿Se está trasmitiendo a México en vivo? Si es así,
sí.
Miguel Bárcenas.- Entonces, ¿qué esperaría usted?
¿Cuáles serían esas señales de buena voluntad,
o de buena disposición del gobierno mexicano para iniciar —no
volver, pero sí iniciar— una negociación con ustedes y
tratar de restablecer las relaciones en el menor tiempo posible?
Felipe Pérez.- Pienso que no puedo aventurarme públicamente
en tratar un tema de esa sensibilidad, ¿no? Decirle a través
de los medios al gobierno de México lo que creo, me parece que no sería
responsable.
Nosotros hemos expresado que entendemos la nota que me ha enviado el canciller
Derbez como un gesto positivo. Hemos dicho que la disposición expresada
en esa nota es la que Cuba ha tenido siempre, y hemos dicho que ellos tienen
que, en hechos prácticos, tomar iniciativas sobre el tema.
Me parece que no debo —y te pido excusas por ello, si no respondo directamente
esa pregunta— referirme públicamente a lo que yo creo que debería
hacer. Sería insistir en un camino público y en debatir públicamente
temas que tienen que ser tratados por la vía diplomática y de
la manera correcta, de lo que, insisto, Cuba no se ha apartado.
El gobierno de México, en todo este proceso, no se ha enterado de nada
primero por la prensa que por nosotros. Nosotros sí nos hemos enterado
primero por la prensa que por los canales diplomáticos varias veces.
Ahora, no me voy a aventurar, pienso que ha habido una nota.
Dije que hoy, mediante nota diplomática, acusé recibo de haber
recibido esa carta y dije que la respondería apropiadamente por esa
vía. Creo que nosotros debemos estar disponibles para buscar soluciones.
Que tienen que ser sobre la base del respeto, del reconocimiento de que Cuba
ha sido lesionada y agredida, sin ningún tipo de justificación,
en todo este proceso, y de que no puede ser sobre la base de presiones o amenazas
que se desarrollen las relaciones entre nuestros países.
Miguel Bárcenas.- ¿Esperaría, entonces, una disculpa
pública del gobierno mexicano?
Felipe Pérez.- Insisto, no me voy a referir a eso, porque aparecerá
exigiéndole públicamente al gobierno mexicano, y pienso que
ese no puede ser...
Ricardo.- ... (Ininteligible)...
Felipe Pérez.- Le insisto, de verdad. Le pido excusas por no hablar
de un tema que es muy delicado, que tiene que ver con los modos de salir de
esta situación.
Ricardo.- ¿Pero está dispuesto a sentarse a dialogar con Derbez?
Felipe Pérez.- No he dicho nunca que no; incluso tuve reuniones anteriores
con él y, realmente, tengo la conciencia tranquila de que nada de lo
dicho por mi gobierno, o de lo hecho por nosotros, ha tenido intención
de perjudicar a México, o de afectar a México.
Ricardo.- ¿Entonces es un sí?
Felipe Pérez.- Esto es una disposición, y para que haya un sí
tiene que haber una comunicación. Yo creo que no puedo públicamente
explicar eso, y que mañana aparezca que yo estoy pidiendo sentarme
con el señor Derbez. Sería mal interpretado. Sería un
excelente titular, pero sería una irresponsabilidad mía.
He dicho una cosa muy importante, y es que pienso que la iniciativa tiene
que tomarla el gobierno de México, que es el responsable de haber creado
esta situación. Si existe la madurez, la grandeza, el espíritu
de autocrítica para reconocer que ha habido un error, se encontrará
en Cuba la disposición de buscar fórmulas.
¿Está en nuestro interés mantener esta situación?
No. Cuba no desea; todo lo contrario. Incluso, decisiones lesivas a los intereses
de Cuba, que le han dolido a nuestro pueblo, como el voto en Ginebra, no nos
llevaron a nosotros a adoptar decisiones; nos llevaron a dar nuestras opiniones,
a dar nuestros argumentos. Pero siempre pensamos que en las relaciones estaban
involucrados también los pueblos.
Se ha hablado en México de injerencia en los asuntos internos. ¿Y
si yo trajera aquí y pusiera en esa pantalla las declaraciones de los
principales funcionarios de México sobre Cuba, sobre la situación
de los derechos humanos en Cuba, sobre las instituciones en Cuba? Sería
muy complicado, porque ha habido frases muy duras y muy irrespetuosas hacia
nuestro país.
Ricardo.- ¿Pero ahora Cuba podrá sentirse fuerte con esa información
sobre los nombres que dio Ahumada?
Felipe Pérez.- No, en lo absoluto. Cuba es un país, en ese sentido,
especial. Cuba es un país gobernado por hombres con ética, con
una ética nueva y revolucionaria. Cuba está dirigida por un
gobierno que no cae en los vicios de la vieja política. Cuba está
gobernada por un gobierno que se debe a su pueblo, que si fallara a esa ética
perdería el apoyo de su pueblo, si dejara de actuar según los
principios perdería el apoyo del pueblo, que ha seguido a la Revolución
en medio de los peligros y las agresiones. Por tanto, hay que entender al
gobierno cubano quizás como un cierto espécimen raro; pero hay
que entender que actuamos según patrones de ética y respeto.
Hay que entender también que somos un gobierno que pertenece a un pueblo
que un día estaría dispuesto a renunciar a su soberanía,
a renunciar a su bandera, a su frontera, si se creara una unión de
pueblos en América Latina, y que se creara una ciudadanía en
América Latina que no fuera mexicana, cubana, o venezolana, sino que
fuera la latinoamericana. Era el proyecto del Padre fundador de nuestra independencia,
del Apóstol de nuestra independencia. Es por lo que hemos luchado los
revolucionarios cubanos, porque un día no haya fronteras, no se necesiten
pasaportes ni visas diplomáticas y porque un día decir mexicano
sea decir cubano, o venezolano, o argentino; que es lo único que nos
puede, además, Ricardo, hacernos de un lugar en este mundo globalizado
donde otros se unen, mientras nosotros, desafortunadamente, no nos unimos,
algunos con ilusiones hacia el vecino poderoso, que solo tiene intereses y
nunca tiene amigos; pero, bueno, cada pueblo y cada gobierno tiene su decisión.
Nosotros no nos sentimos más fuertes, no; nosotros no nos sentimos
en una posición de fuerza. El gobierno de México tiene pruebas
de nuestro sentido de la caballerosidad, el gobierno de México sabe
que solo hemos llegado a estos momentos en situaciones extremas y no por responsabilidad
de Cuba. Esa es la realidad.
Por tanto, si Cuba no es obligada a defenderse, si Cuba no es emplazada, si
Cuba no es puesta en la situación de tener que defender su honor, su
sentido de la verdad y su credibilidad, Cuba no tendría que hacer estas
cosas que solo en contra de su voluntad y por estas razones, ha tenido que
hacer.
Víctor Michel (De Milenio).- Me imagino que usted esté familiarizado
con los videos que salieron en México, los de corrupción, con
el señor Bejarano.
Felipe Pérez.- Tengo una información general.
Víctor Michel.- Yo lo que le quisiera preguntar es si de casualidad
se le habrá confiscado al señor Ahumada algún tipo de
video de esta naturaleza durante su estancia aquí, si él trajo
ese tipo de videos aquí a Cuba; es la primera pregunta.
Felipe Pérez.- El señor Ahumada llegó a Cuba con documentos,
videos, pertenencias y materiales, y fue deportado a México, como es
habitual en una deportación, con todas esas pertenencias: videos, materiales,
documentos, porque son de su propiedad. Dije videos, papeles, documentos,
lo que él tenía, todas sus pertenencias. El fue deportado y
entregado oficialmente a las autoridades mediante acta, él, sus papeles,
sus videos, sus propiedades, sus pertenencias personales, todo, porque así
es como se hace en un proceso de deportación, que es una decisión
administrativa a la que Cuba tiene derecho, pero cumpliendo estos requisitos.
Víctor Michel.- ¿Vieron ustedes el contenido de esos videos?
Felipe Pérez.- Yo no los vi.
Víctor Michel.- Ahora, en cuanto a otra pregunta. ¿Por qué
esperaron tanto tiempo, un mes, para detener a Carlos Ahumada? ¿Por
qué estuvo andando libre por Cuba? ¿Quiere decir que entró
y no supieron ustedes que estaba aquí el señor Ahumada? ¿Qué
pasó?
Felipe Pérez.- Bueno, él entró con una visa de turista
a Cuba, un proceso expedito, que se adquiere en un consulado. El compró
una tarjeta en el consulado cubano y vino para acá. Es decir, no es
un procedimiento que usted le pida a la embajada cubana venir, espera allá
a que le den permiso, sino él tomó una visa de turista y vino
a Cuba, que es un proceso expedito, para facilitar el turismo.
Llegó a Cuba y aunque se había registrado en un hotel, inmediatamente
se fue a vivir a una casa particular, donde alquilaban legalmente. Además,
en Cuba él no estaba siendo buscado, al principio. Solo después
de esa información y de esa apelación de la Oficina de INTERPOL
en México aquí comenzaron los procesos de investigación,
hasta que fue ubicado y arrestado.
Víctor Michel.- Por último, ¿sabe o tiene registro de
algún encuentro de la señora Rosario Robles con el señor
Ahumada aquí en Cuba?
Gracias.
Felipe Pérez.- No lo conozco, no tengo ahora elementos para responder
sobre eso.
Moderador.- Última pregunta, Arreola.
Felipe Pérez.- Sí, perdón, hay un elemento aquí
que mis colaboradores me recuerdan, me piden insistir, por si hay dudas.
Pienso que tiene que ver con la pregunta de la muchacha de la radio sobre
por qué Cuba investigó. Me recuerdan que cuando se pide la extradición
de alguien a un país, el país tiene que conocer los factores
que justifican o no la extradición, tiene el deber de investigar. Y
es cierto, ¿no?, si no lo dije claro, lo reitero. Nosotros teníamos
que investigar a Ahumada, no solo para saber qué había hecho
en Cuba, sino para conocer los méritos de la solicitud, para atender
a la solicitud de extradición.
Adelante.
Gerardo Arreola (La Jornada).- Gracias.
Ministro, tres precisiones:
Primero, quisiera saber si de las investigaciones realizadas por las autoridades
cubanas se desprende claramente, por qué vinieron, precisamente a Cuba,
los tres detenidos y deportados, es decir: Ahumada, Martínez Ocampo
y Arcipreste.
Felipe Pérez.- Respondo sobre eso.
Pienso que al parecer la salida del señor Carlos Ahumada de México
fue un tanto apresurada y, al parecer, una opción que pareció
fácil fue venir a Cuba con estos procedimientos, ¿no?, de visa
de turismo, etcétera. No creo que pueda haber sido la ilusión
de que nosotros no íbamos a perseguir a un delincuente, porque está
muy claro nuestro compromiso y nuestra vocación de cooperar con la
justicia y de combatir cualquier actividad delictiva.
Gerardo Arreola.- ¿Arcipreste sería el mismo caso?
Felipe Pérez.- Arcipreste pienso que igual. Creo que un tema a investigar
es si la entrada de Arcipreste estaba en conexión con la de Ahumada,
si había entre ellos otros vínculos; pero ese es un tema que
corresponde a la justicia mexicana dilucidar.
Gerardo Arreola.- Segunda cuestión. Uno de los comunicados de la Cancillería
cubana y usted mismo hace unos minutos han dicho que Cuba se ha visto indebidamente
involucrada en el escándalo político. Me pregunto y le pregunto,
¿quién mezcló indebidamente, esos tres personajes; ellos,
a los que se refiere Ahumada; o alguna autoridad mexicana? ¿Quiénes
mezclaron a Cuba?
Felipe Pérez.- Bueno, ellos tres lo hicieron al escoger a Cuba como
el lugar donde vinieron a refugiarse. Si ello obedeció a un plan y
otros detrás de ellos les sugirieron venir, no lo sé. Si estuvieron
otros detrás, no lo sé; pero de cualquiera de las dos maneras,
al final Cuba terminó involucrada en el tema, porque estaban aquí,
Cuba los arrestó, y entonces fue más involucrada Cuba, cuando
comenzaron las especulaciones de que Cuba lo quería proteger; de que
Cuba seguramente lo usaría para negociar el voto de México en
la Comisión de Derechos Humanos; de que Cuba estaba manipulando; de
que Cuba no quería cooperar.
Todo eso fue creando una situación que nos puso a nosotros en el punto
—iba avanzando el tiempo hacia el día en que terminaba el plazo
del Tratado para la Extradición, que son 40 días; había
pasado casi un mes y no acababan de llegar los documentos; la noticia de que
los documentos estaban trabados, porque un juez había denegado no me
acuerdo qué trámite, que no estaba el expediente, que el documento
no acababa de llegar— en que dijimos: Bueno, pues adoptemos una decisión
que facilite a la justicia de México; se lo enviamos hacia allá
y que ellos lo tengan allí. Organizamos eso con INTERPOL de manera
eficiente, rápida, y, bueno, después se desató todo esto
que involucró todavía más a Cuba. Por eso creo que el
término de que Cuba fue involucrada en contra de su voluntad es totalmente
apropiado para describir lo que ha pasado.
Gerardo Arreola.- Bueno, la última precisión. Usted dijo hace
un rato que Carlos Ahumada llegó en su propio avión. Le pregunto,
¿a qué aeropuerto llegó?
Felipe Pérez.- Voy a confirmar, para estar seguro. ¿Llegó
en su avión, es así? (Le dicen que sí.) Llegó
en su avión y al aeropuerto de aquí de La Habana.
Gerardo Arreola.- Al aeropuerto internacional, donde llegan los vuelos aquí
a Cuba.
Felipe Pérez.- Donde llegan los vuelos privados, a la terminal de vuelos
privados, entró legalmente a Cuba con su pasaporte, con visa turística.
Con visa de turista, es decir, en un procedimiento habitual.
Recordemos que el año pasado vinieron a Cuba más de un millón
900 000 turistas, y que llegan a Cuba decenas de miles de turistas en vuelos
privados, de esa manera, cuya recepción en Cuba es expedita.
Gerardo Arreola.- Gracias.
Felipe Pérez.- ¿Alguna otra pregunta?
Alberto García Sarduy (Imagen Informativa de México). Señor...
Felipe Pérez.- ¿Imagen Informativa qué es, una agencia?
Alberto García Sarduy.- Es una estación de radio.
Señor, en la última parte de su alocución, usted dijo
que Cuba está abierta a restablecer el diálogo y la confianza;
pero que el gobierno del presidente Fox tendría que hablar con los
hechos.
¿Ustedes qué necesitan para restablecer las relaciones diplomáticas?
Buscan una disculpa, buscan que se reinstale inmediatamente a la Embajadora
de México, o qué es lo que realmente le pondrían como
incisos al gobierno mexicano para que esto ya se termine después del
anuncio que les dio ayer Luis Ernesto Derbez en la carta dirigida a usted?
Gracias.
Felipe Pérez.- Bueno, compréndame, nosotros no podemos ponerle
condiciones a través de la prensa al gobierno de México, eso
no sería coherente con nuestra actuación, con las normas diplomáticas.
Yo puedo expresar un sentimiento, una disposición que siempre ha habido
en Cuba. Puedo, incluso, decir que no nos sentimos cómodos ni satisfechos
con la actual situación; pero debo decir también que no somos
responsables de eso, que hemos sido acusados, que hemos sido obligados a defender
nuestro honor, nuestra credibilidad y, en ese sentido, nos parece que no somos
los que podemos tomar la iniciativa, sino que la deben tomar los que, realmente,
han provocado esta situación. Por lo tanto, si por las vías
correspondientes el gobierno de México, interpretando lo que entiendo
es un sentimiento mayoritario y muy amplio en la sociedad mexicana, que es
el de restablecer las relaciones con Cuba, a partir de las encuestas, las
manifestaciones, todo lo que hemos visto, si el gobierno mexicano toma los
pasos apropiados, encontrará en Cuba, sobre la base de determinados
principios que ya dije, la disposición de restablecer las relaciones
al nivel en el que siempre debieron estar. Incluso, que no expresa todavía
donde realmente deberían estar las relaciones entre México y
Cuba, deberían ser todavía mucho más cordiales, a partir
de la historia.
Alberto García Sarduy.- ¿Se sentiría tan ofendido el
gobierno cubano como para no pensar en la visita de Fidel Castro en la reunión
de Guadalajara a final de este mes?
Felipe Pérez.- No, es un tema sobre el que no puedo aventurar posiciones.
Ya dije que él está invitado y tiene derecho a ir y tiene que
decidir qué hará. Es un tema sobre el cuál todavía
todas las opciones cubanas están abiertas.
Cirse Contreras (Periódico Ovaciones).- Señor Canciller, nada
más si me permite una última precisión, por favor.
Nada más quiero precisar, señor, si existió o no, algún
tipo de negociación con algún funcionario del PRD para la deportación
de Carlos Ahumada.
Felipe Pérez.- Lo desmiento categóricamente, rechazo categóricamente
el que haya habido negociaciones entre Cuba y el PRD; incluso no hubo reunión
de nuestros compañeros del Partido con el señor Andrés
Manuel López Obrador, él no mostró interés en
reunirse con ellos. Ellos se reunieron con otra gente allí, la visita
de ellos fue corta y no se produjo ni reunión ni encuentro. Sí
se vieron a otras figuras del PRD, como las de otros partidos. Y rechazo categóricamente
la insinuación o la idea de que hubo negociación.
Hay que no conocer a Cuba y a la dirección de la Revolución
Cubana para creer que Cuba pueda entrar en negociaciones de esta naturaleza.
Alguna otra pregunta.
Moderador.- Gloria, la última pregunta.
Gloria La Riva (Mundo Obrero, de los Estados Unidos).- Creo que se ha mencionado
esto antes; pero, ¿cree usted que la decisión de México
a prácticamente romper relaciones con Cuba, lo cual tendría
profundas y riesgosas implicaciones para México, especialmente dentro
de la población, que esa decisión tiene mucho más que
ver con la presión de Estados Unidos en forzar a los gobiernos latinoamericanos,
como han dicho ya, a subordinarse a la política injerencista de Bush?
Me parece que es por eso, porque parece tan extraña la respuesta de
México en cuanto a lo de Ahumada, y que eso tiene mucho más
peso, lo que Estados Unidos está exigiendo, y quiero saber si me puede
comentar sobre eso.
Felipe Pérez.- Gracias, Gloria.
Me parece que no es procedente el que yo me ponga a hablar aquí de
las implicaciones de Estados Unidos con México. Cualquier declaración
en ese sentido va a crear nuevas rispideces y puede ser mal interpretada.
Creo que el presidente Fidel Castro, en el discurso del Primero de Mayo, dio
la opinión de Cuba sobre temas que tienen que ver con esa pregunta,
y he preferido limitar esta presentación a la situación relacionada
con el tema de Ahumada y la desafortunada trayectoria posterior de este asunto.
Te pido excusas por no ponerme a elaborar sobre la implicación de Estados
Unidos. Ya dije que he registrado tres declaraciones de apoyo y de satisfacción:
la del Secretario de Estado, la del gobernador de Florida y la del señor
Castañeda.
Moderador.- Muchas gracias, Ministro.
Felipe Pérez.- Gracias.