Posada Carriles: una máquina diabólica
Por Ventura de Jesús
Tomado de Granma
12 de mayo de 2005
Aunque a todas luces es una persona sosegada, de voz modulada y agradable, el recuerdo del libro Pusimos la bomba... ¿y qué? le devuelve a la memoria una serie de pasajes que le aceleran los latidos del corazón. "En mi vida profesional nunca me había tropezado con una trama más brutal", confiesa.
"No puedo evitar exaltarme porque empieza dentro de mí un proceso muy fuerte, y no hay manera de que logre expresarlo con tranquilidad. Es como si lo viviera de nuevo cada vez que lo cuento; es muy duro de verdad.
A Alicia Herrera, autora de Pusimos la bomba... ¿y qué?, el recuerdo del libro le devuelve a la memoria lo que califica como el acto terrorista más cruel de nuestro hemisferio.
"Se trata de un caso único. La voladura de un avión en pleno vuelo con 73 personas inocentes. Sin lugar a dudas, el atentado terrorista más cruel en nuestro hemisferio. Y lo más triste es el silencio alrededor del asunto. Los grandes medios nunca dijeron nada. La comunidad internacional fue acallada."
Determinada a seguir luchando hasta tanto se haga justicia, la periodista venezolana Alicia Herrera, autora de aquel libro de denuncia en 1981, asegura que nadie debe mostrarse inconmovible ante la impunidad de este suceso. "Este círculo debe cerrarse ya para siempre. Sigue siendo un caso abierto. Pido justicia por aquellas personas inocentes y todas las víctimas del terrorismo en el mundo y sus familiares. Asesinos como Posada Carriles deben pagar por sus crímenes".
VIVITO Y COLEANDO
Casi 30 años después de los hechos, a Alicia le invade una sensación de vacío. No le pesa la conciencia, pero considera como una burla a los pueblos del mundo, y en particular a sus víctimas, que Posada Carriles siga "vivito y coleando".
Admite de todos modos que ese silencio empieza a ser ensordecedor. Y se debe en buena medida, dice, a la insistencia de Cuba para que se haga justicia, porque su pueblo no quiere quedarse con los brazos cruzados.
—¿Qué hechos en su opinión ponen en claro la incuestionable participación de Posada en la voladura del avión de Cubana?
"En primer lugar, estuvo en el escenario donde se fraguó el atentado. Así lo atestiguan inclusive documentos desclasificados en Estados Unidos.
"Lo dicen claramente, que fue un plan con la autoría intelectual de Posada Carriles. También lo reconocen los dos mercenarios (Hernán Ricardo y Freddy Lugo) que él contratara aquí en Venezuela para llevar a vías de hecho la voladura de la aeronave. Ellos lo reconocieron así ante las autoridades. Lo dijeron todo, incluido el hecho de que fue quien preparó el material explosivo. Nada los compromete tanto, a él y a Orlando Bosch, como el testimonio de estos dos venezolanos."
—¿Qué sabe usted de la actuación de Posada en contra del pueblo venezolano en su condición de miembro o asesor de la DISIP?
"Él estuvo como enlace de la CIA y de los servicios secretos de la policía política durante la etapa negra de los años sesenta. Lo contrataron como experto. Vino con credenciales de agente de la CIA y jefe de operaciones de la DISIP. Aquí tenía la oficina de detectives establecida con la fachada de investigaciones privadas, pero en realidad el verdadero propósito era perseguir y silenciar a los grupos guerrilleros, en pleno auge por esa época en Venezuela.
"Ha sido acusado por no pocos revolucionarios de haber participado en actos de tortura contra varios de ellos, y se le imputa responsabilidad en la desaparición de un joven revolucionario. Fue un periodo terrible en el que la mente maníaca de Posada jugó su papel por su habilidad para planificar crímenes."
—¿Qué razón legal le asiste a Venezuela para exigir su extradición?
"Nuestro país tiene el derecho inalienable de solicitar su entrega por una razón básica: Posada Carriles es prófugo de la justicia venezolana. Y además, por traición a la Patria, pues hasta donde se sabe, todavía tiene ciudadanía venezolana. Él tiene que responder en primer lugar por su fuga del penal. Todos esperamos que Estados Unidos respete el convenio de extradición y que sea juzgado aquí."
—¿Qué piensa acerca de la política "antiterrorista" del Gobierno norteamericano y la trama que está urdiendo en torno a Posada Carriles?
"Es el colmo del cinismo. EE.UU. ha mantenido un silencio inexplicable a pesar de que se trata de un connotado terrorista. No puedo entender semejante posición. Un Gobierno empeñado en sumar al mundo a la lucha contra el terrorismo, y ahora quiere salirse con la suya a todo trance al ocultar y desconocer la presencia de este sujeto en su territorio.
"Este asunto no puede ventilarse privadamente, como sugiere Roger Noriega, ni es un invento como llegó a decir recientemente. Todo el mundo sabe, empezando por ellos, que Posada Carriles está en territorio norteamericano. Lo aseguran su abogado, y el propio Orlando Bosch, quien admitió haber hablado telefónicamente con él.
"Es curioso que no haya sido detectado por la superagencia de Inteligencia de ese país. Eso nadie se lo cree. Es impresionante el discurso antiterrorista de Bush y cómo luego silencian lo que no les conviene; es el doble rasero, la doble moral. Yo espero que el Gobierno de EE.UU. respete la opinión pública internacional y lo extradite a Venezuela para que sea juzgado como lo establece la ley."
PUSIERON LA BOMBA... ¿Y QUÉ?
El libro Pusimos la bomba... ¿y qué? dejó al desnudo a los terroristas autores del sabotaje del avión de Cubana de Aviación frente a las costas de Barbados, el 6 de octubre de 1976. Hubo mucha conmoción ante la denuncia.
"Aquella acusación cambió mi vida definitivamente. Hubo para mí un antes y un después del libro. Es una denuncia que vive y nunca se ha cerrado. Siempre estuve tratando de buscar la manera de que estos terroristas fueran juzgados. Este crimen sigue impune y tiene que ser castigado con toda la fuerza que lo merece.
"Yo no pude hacer la denuncia en Venezuela, tuve que ir a Ciudad de México. Estaba amenazada y acosada por la policía política de Venezuela. Fue implacable, sentía sus pasos detrás de mí. Me pisaban los talones de forma manifiesta. Fue una etapa muy dura de mi vida. Sufrí en el plano personal, fui atacada por la prensa, que me juzgó de traidora a la patria. Pero a estas alturas me siento satisfecha de haber actuado correctamente.
"Yo tenía un conflicto ético muy serio: lo digo o lo callo, o lo denuncio o soy cómplice. Entonces tomé una decisión luego de que Fredy Lugo me diera los detalles de que pusieron la bomba. Por supuesto pasaron algunos meses para que se diera también la confesión de Orlando Bosch. Entonces me dije: si voy a hacer una denuncia, debe ser completa. Fue muy duro lo que realmente pasé. Venezuela quedó ante la opinión pública internacional como un país sin justicia, cómplice de un crimen tan horroroso.
"Todavía me retumba en los oídos aquella frase de Hernán Ricardo, cuando en un arranque de cólera en el patio del penal de San Carlos, gritó: `Pusimos la bomba...¿y qué?', o cuando Freddy Lugo me confesó cómo fue que Hernán Ricardo se fue al baño trasero del avión con su paquete, con la bomba, y con el nerviosismo que tenía se quedó encerrado en el baño, y necesitó hasta auxilio para salir. Fueron momentos terribles en mi vida."
ESTOY DISPUESTA A DAR TESTIMONIO ANTE CUALQUIER TRIBUNAL
Alicia Herrera vivió fuera de su país por varios años. Regresó en los noventa y comenzó a trabajar en Publicaciones Capriles. Fue también directora de la Revista Elite, de perfil político. Además, coordinadora general de publicaciones. Siguió viviendo del periodismo.
Transcurridos casi cinco lustros de la publicación de su libro, se lamenta de haber tratado con respeto a la figura de Carlos Andrés Pérez, quien, creyó ella entonces, actuaba con decencia. "Yo desconocía que había pactado con los terroristas y encabezaba una cruzada contra Cuba".
Alicia piensa que llegó el momento definitivo.
"Tenemos que seguir luchando y demandando que ese terrorista sea juzgado en Venezuela. Que él y su compinche Orlando Bosch sean condenados aquí. Es la hora de hacer justicia; ha pasado mucho. Si ahora no mandan a ese asesino para ser juzgado aquí, ¿en qué justicia vamos a creer, en qué mundo vivimos? Yo exhorto a las autoridades venezolanas a que continúen las diligencias y hagan valer el tratado de extradición con EE.UU."
—¿Cómo calificaría a Posada Carriles?
"No creo que haya algo peor que ser terrorista. Pero, además, estamos ante un hombre que ha vivido para matar y se ufana de sus actos criminales. Es una máquina diabólica.
"Estoy dispuesta a dar mi testimonio ante cualquier
tribunal. Soy depositaria de la confesión de su culpabilidad y me
alegraría poder hacer ese noble aporte en bien de la humanidad y
como tributo a sus muchísimas víctimas."