Conferencia de prensa ofrecida por el Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Felipe Pérez Roque, ante la prensa nacional y extranjera con motivo del resultado de la votaciones en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, en el MINREX, el 15 de abril de 2004.


(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)


Ponce (Moderador).- Buenos días.
Bienvenidos a la conferencia de prensa del Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, quien va a hacer una intervención inicial y luego se someterá a sus preguntas.

Tenemos acá presentes, Ministro, 76 periodistas de 67 medios de 21 países de la prensa extranjera, y toda la prensa nacional está representada también. Sin más, el Ministro.

Felipe Pérez.- Buenos días.

Les damos la bienvenida y les agradecemos a todos, corresponsales de la prensa internacional y de la prensa cubana, su presencia en esta conferencia de prensa.
Sobre los resultados de la votación que hubo en la Comisión de Derechos Humanos; como ustedes saben, 22 países votaron a favor de la resolución norteamericana, presentada por Honduras; 21 países votaron en contra, y 10 países votaron en abstención. La votación se produjo hace apenas una hora.

Unos breves comentarios sobre esos resultados.
Cuba considera un verdadero fracaso para el gobierno de Estados Unidos el resultado de esta votación. Cuba lo considera una victoria pírrica obtenida por el gobierno de Estados Unidos, tras un enorme desgaste y un gran despliegue de recursos, que incluyó la participación personal del presidente Bush; del secretario de Estado, Colin Powell, y de las principales figuras del gobierno, amenazando, presionando y chantajeando a otros países, y un enorme despliegue tecnológico y de recursos.
Nos parece un ridículo resultado, que no podrá ser jamás presentado como una condena de Cuba, que prueba el desgaste y el descrédito en que la maniobra anticubana, organizada por Estados Unidos en la Comisión de Derechos Humanos, ha caído. No puede ser presentado como una condena.
Aquí está el texto que elaboró el Departamento de Estado de Estados Unidos y que el presidente Ricardo Maduro, de Honduras, aceptó patrocinar y presentar como si fuera propio, en una decisión que ha quedado al descubierto. Todo el mundo sabe que es un texto norteamericano.
Esta resolución no emplea el verbo “condenar” a Cuba. No emplea el verbo “regañar” a Cuba. No emplea la palabra “reprimenda” a Cuba. Estados Unidos no ha podido presentar un texto que emplee el verbo “condenar” a Cuba, o “rechazar” las acciones de Cuba, o “reprobar” a Cuba por sus actos. No ha podido, es una victoria pírrica.
Estados Unidos ha tenido que hacer el ridículo de elaborar cuidadosamente un texto que, si bien sirve a los objetivos de manipular el tema y mantenerlo en la agenda, sin embargo, debe reconocerse que no expresa una condena de Cuba.
Ello no justifica a los que votaron por él, aduciendo que era un texto moderado. Lo reprobable del ejercicio es la propia existencia del texto de resolución que Cuba rechaza. No debería haber una resolución sobre Cuba en Ginebra. No debería ser presentado papel alguno, como no se presenta ningún papel ni ningún proyecto de resolución sobre ningún otro país latinoamericano o sobre las violaciones de los derechos humanos en Estados Unidos o en los países de la Unión Europea.
Esta resolución expresa que “el gobierno de Cuba, como todos los demás, debería evitar la adopción de las medidas...”, ese es su lenguaje: “el gobierno de Cuba debería evitar...” Lamenta: “A este propósito, lamenta los hechos ocurridos...” Se puede hablar de que esta resolución es un lamento, es un lloriqueo, pero nunca es una condena, no expresa la palabra “condena”, dice: “A este propósito, lamenta los hechos ocurridos el año pasado en Cuba”, refiriéndose a los juicios que, con toda razón y respeto a sus leyes y con todo derecho, Cuba aplicó para sancionar a los mercenarios que actuaban en nuestro país al servicio de los intereses de Estados Unidos.
“Expresa su esperanza de que el gobierno de Cuba...” “Insta al gobierno de Cuba para que dentro del pleno ejercicio de su soberanía...”
A este ridículo papel han quedado reducidos los textos duros y condenatorios que desde la época del gobierno de Reagan fueron fabricados en el Departamento de Estado contra Cuba. Por tanto, Cuba considera que es pírrica esta victoria de Estados Unidos, que no podrá ser proclamada como una condena por lo que dice el papel y por el resultado de la votación que, en una perenne agonía y trabajando realmente de manera intensa, hasta el último momento, el gobierno de Estados Unidos ha logrado, por la ridícula diferencia de un voto y pagando el costo del descrédito de que hemos descubierto cómo surgió la resolución.
Hemos probado cómo la resolución fue elaborada en Estados Unidos, presentada por las autoridades del Departamento de Estado; cómo le ofrecieron al Presidente hondureño pagarle algunas migajas a cambio de presentarla. Todo eso ha quedado al descubierto, como han quedado al descubierto las presiones de Estados Unidos en las propias declaraciones de sus voceros.
El subsecretario de Estado, Roger Noriega, ha dicho que el propio presidente Bush, el Secretario de Estado y los principales cargos del gobierno han estado llamando frenéticamente por teléfono. Es decir, todo eso ha sido públicamente reconocido por el gobierno norteamericano.
En adición a esto, Cuba lo considera una manifestación de doble moral y de subordinación a los intereses del gobierno de Estados Unidos, de los países que se prestaron a apoyar la maniobra contra Cuba. Se han atrevido a votar contra Cuba, pero no se atreven a presentar ni a votar un texto contra Estados Unidos.
Cuba cree que el resultado de todo esto es una vergüenza para el gobierno de Estados Unidos y una vergüenza para el gobierno del presidente Ricardo Maduro.
La delegación hondureña en Ginebra, que tenía la responsabilidad de presentar el Proyecto de Resolución, fue de las últimas en conocer el papel. Ya nosotros teníamos el papel y todavía el embajador hondureño en Ginebra desmentía que Honduras fuera a presentarlo y decía que no había un papel, y ya casi todo el mundo tenía el documento. Yo no recuerdo ridículo mayor en la historia de la Comisión de Derechos Humanos.
El gobierno hondureño no trabajó a favor del papel, no tenía argumento ni cómo hacerlo, fue Estados Unidos quien cabildeó, quien llamó, quien gestionó, y no el gobierno hondureño. No se conoce que un país haya recibido una gestión del gobierno hondureño para reclamar apoyo al documento. En todos los casos los que llamaron para que algún país patrocinara o votara a favor, fueron funcionarios del gobierno de Estados Unidos.
Cuba rechaza la existencia misma de una resolución sobre la situación en Cuba en la Comisión de Derechos Humanos; rechaza no solo el contenido de esta resolución, sino rechaza la existencia misma del papel. Y, por lo tanto, Cuba no va a cooperar con el mandato establecido en esa resolución, ni va a recibir a la representante personal del Alto Comisionado. Cuba está dispuesta a cooperar con los mecanismos de cooperación internacional en materia de derechos humanos no selectivos, no discriminatorios, universales para todos, como lo ha venido haciendo; pero no va a cooperar específicamente con esta resolución impuesta por la fuerza y el poderío del gobierno de Estados Unidos.
Solo mediante enormes presiones y brutales chantajes ha podido ser obtenida esa ridícula ventaja de un voto.
A Honduras, por ejemplo, al presidente Maduro, el secretario de Estado Colin Powell le ofreció incluir a Honduras en las migajas que Estados Unidos va a repartir en una llamada Iniciativa del Milenio: ha prometido repartir, en teoría, unos 3 500 millones de dólares entre más de 60 países. Con eso lo compraron.
A varios países africanos los amenazaron brutalmente con retirarles los beneficios de la Ley para el Crecimiento y las Oportunidades de Africa, una ley norteamericana que permite facilidades para el acceso de las exportaciones africanas al mercado norteamericano. Estados Unidos presionó brutalmente a los países africanos, amenazándolos con quitarles esos beneficios de acceso a su mercado; y, sin embargo, no pudo lograr que algún país africano estuviera apoyando esa resolución.
A otros países africanos y asiáticos los amenazaron con suspenderles los programas del Fondo Monetario, que tienen hoy en vigor, o créditos que estaban negociando con el Fondo Monetario. La palabra más común que nos dijeron representantes de otros gobiernos fue: “Las presiones han sido brutales”, y muchos podrían reconocerlo públicamente.
A otros países africanos les propusieron que Estados Unidos gestionaría que no se les condenara en la Comisión de Derechos Humanos a cambio de que votaran contra Cuba; Estados Unidos le propuso a algunos países: “Intercederé para que la resolución que ha sido presentada contra ti se retire, si aceptas votar contra Cuba.” Algunos lo rechazaron y nos lo informaron, y lo sabemos en detalle.
Y, finalmente, creo que si se observa la tabla de votación se puede apreciar que no hay ningún país africano votando a favor de la condena de Cuba, que no hay ningún país árabe votando a favor de la condena de Cuba, que no hay ningún país en desarrollo de Asia votando a favor de la condena de Cuba.
¿Quiénes han votado a favor de condenar a Cuba? El grupo de países occidentales desarrollados, ricos, aliados menores de Estados Unidos; algunos países de Europa oriental, que no tienen otro remedio que seguir las posiciones de los países de Estados Unidos y la Unión Europea, y un número mínimo de países de América Latina sin vocación de independencia y sin capacidad de actuar de manera independiente a Estados Unidos. A eso se reduce el apoyo a la resolución.
¿Quiénes apoyan a Cuba? El resto del mundo, los países africanos, asiáticos, algunos países de América Latina. Son realmente notables las posiciones mantenidas, por ejemplo, por el gobierno de Paraguay; el presidente Duarte contó públicamente cómo resistió las enormes presiones del presidente Bush por teléfono. Y le dijo: “Presidente, es la hora de América Latina y yo no puedo decidir votar contra Cuba, con toda franqueza se lo digo, votaremos en abstención. No puedo sumarme a la condena de Cuba, donde nuestros muchachos estudian becados, de donde hemos recibido médicos que trabajan en nuestros campos.”
Es una posición de dignidad que debería avergonzar a otros países de América Latina, que no han tenido el valor de ponerse del lado del pequeño país asediado y bloqueado, y han terminado alineándose a la política imperialista, al bloqueo y a las agresiones contra Cuba por parte del gobierno de Estados Unidos.
Pero, realmente, ese no es el sentido principal de estos comentarios; el sentido principal de esta presentación es darles a ustedes una información nueva, adicional.
Este documento que está aquí (Lo muestra), es un documento del Parlamento europeo, es la resolución que aprobó el Parlamento europeo fijando prioridades y recomendaciones de la Unión Europea para la Comisión de Derechos Humanos; en él los parlamentarios europeos fijaban a la Comisión Europea y a los gobiernos europeos, las prioridades. Una de esas prioridades dice: “El Parlamento europeo pide a la presidencia que patrocine una resolución en la que se inste a los Estados Unidos a aclarar inmediatamente la situación de los prisioneros de Guantánamo, por lo que se refiere a las normas en materia de derechos humanos internacionales y derecho humanitario, y, en consecuencia, a proceder a su enjuiciamiento o puesta en libertad.
“Reitera su solicitud de creación de un mecanismo de vigilancia en Naciones Unidas”, etcétera.
¿Alguien podría responder por qué esta prioridad ha sido ignorada por la Unión Europea? ¿Tendríamos derecho a saber por qué a los gobiernos de la Unión Europea, que han votado contra Cuba, se les ha olvidado esta prioridad fijada por su europarlamento? ¿Debería pedirles cuenta la opinión pública europea de por qué se encuadran tras el liderazgo de Estados Unidos contra Cuba e ignoran este mandamiento del Parlamento europeo? ¿Debería la prensa europea hablar sobre el tema?
Como ha habido este vacío —y esto es lo último que queremos informarles—, Cuba, dentro de unos minutos, estará presentando oficialmente, ante la Comisión de Derechos Humanos, este proyecto de resolución (Lo muestra), bajo el tema 17 del temario de la Comisión de Derechos Humanos.
El título de este proyecto de resolución es: “La cuestión de las detenciones arbitrarias en la base naval de Estados Unidos en Guantánamo.” Ese es el texto de esta resolución que dentro de unos minutos la delegación cubana en Ginebra estará presentando oficialmente para someterla a debate, discusión y votación en los próximos días. Entre otras cosas, ese texto señala que:
“Reafirmando que todo ser humano tiene el derecho inherente a la vida y el derecho de no ser sometido a tortura o a tratamiento o castigos crueles, inhumanos o degradantes.”
Dice:
“Recordando que de conformidad con las disposiciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, toda persona que sea arrestada será informada de los cargos contra él o ella, será considerada inocente hasta que se pruebe su culpabilidad, será conducida rápidamente ante un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer el poder judicial, y tendrá el derecho a un juicio público dentro de un período razonable, en el que tenga todas las garantías necesarias para su defensa, o debe ser liberada.
“Profundamente preocupada de que, según información confiable, existe una situación de privación de tales derechos que afecta a un número no determinado de personas hechas prisioneras como consecuencia de las operaciones militares realizadas en Afganistán, y que actualmente se encuentran en campos de detención ubicados en la zona de la Base Naval de los Estados Unidos en Guantánamo.”
Son algunos de los párrafos introductorios.
Entonces dice que:
“Tomando en cuenta las disposiciones del Convenio de Ginebra de 1949, sobre el Tratamiento a los Prisioneros de Guerra,
“1.- Solicita... que le proporcione a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones para los Derechos Humanos..., la información necesaria para poner en claro las condiciones de vida y el status jurídico de dichas personas...”
O sea, el gobierno de Estados Unidos debería suministrar esa información que no es disponible hoy.
“2.- Solicita asimismo a dicho Estado parte que se ponga fin a las violaciones antes mencionadas y que tome las medidas necesarias para impedir aquellas que puedan producirse mientras que dichas personas se encuentren bajo su jurisdicción efectiva” —del gobierno de Estados Unidos—;
“3.- Solicita al Relator Especial de la Comisión de Derechos Humanos sobre la cuestión de la tortura, al Relator Especial sobre la independencia de los jueces y magistrados y al Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria” —son tres mecanismos de la Comisión de Derechos Humanos—, “a que, en cumplimiento de sus mandatos, consideren la situación” —que ocurre en la Base Naval de Guantánamo— “descrita en la presente resolución, e informen sobre sus conclusiones al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos”.
No se pide en este texto una condena, se pide investigar qué está pasando ahí.
“4.- Solicita al Alto Comisionado que presente un informe completo sobre la aplicación de la presente resolución al 61 período de sesiones de la CDH.”
A nosotros nos parece que la comunidad internacional tiene derecho a saber qué está pasando allí, que la Base Naval de Guantánamo no puede ser un lugar fuera de la jurisdicción de los mecanismos internacionales de atención a los derechos humanos, y, en consecuencia, nuestra delegación está presentando este texto (Lo muestra). Comenzará ahora a pedir el copatrocinio de esta resolución a los países que seguramente comparten estas preocupaciones. Comenzará por pedir a los países de la Unión Europea que firmen como copresentadores de este texto; continuará hacia los países de Europa oriental, como Hungría, Croacia, Armenia; después seguirá camino y se lo pedirá a Japón y Corea del Sur; más adelante solicitará reunión con la delegación chilena, la mexicana, la peruana, la hondureña, la costarricense, la guatemalteca, la dominicana. Les pedirá a todos ser coautores de este texto y les pedirá votar a favor de esta resolución.
Entonces, pensamos que recibirá apoyo un texto sobre un tema que ha levantado tanta preocupación en el mundo y del que realmente se conoce muy poco, porque no ha habido acceso allí a relatores internacionales, no ha habido acceso a la prensa internacional, aquel lugar es un lugar secreto, un agujero negro al que la opinión pública internacional no ha podido tener acceso. Cuba pedirá, entonces, a los gobiernos, en primer lugar a estos 22 países, su copatrocinio, su voto a favor de este texto, que pide también que los relatores que existen sobre estos temas vayan allí y presenten un informe.
Ese texto lo vamos a distribuir ahora a ustedes, se está presentando ya en este momento en Ginebra.
No tenemos duda de que los 22 países que han votado a favor, señalando que tienen un compromiso profundo con el tema de los derechos humanos, también copatrocinarán y votarán a favor de este texto. Cuba no tiene duda de que eso ocurrirá. Pedirá a Honduras, incluso, ser coautor principal con nuestro país, a partir de la reciente y renovada vocación del gobierno del presidente Ricardo Maduro sobre el tema de los derechos humanos, y someterá a discusión de la Comisión de Derechos Humanos la cuestión de las condiciones de detención de los prisioneros que hoy están en la Base Naval de Guantánamo, que llevan allí varios años, sin haber sido acusados, sin haber tenido derecho a un abogado defensor, sin tener idea de cuándo serán llevados a juicio y en condiciones de tratamiento degradante e inhumano.
Pensamos que la Comisión de Derechos Humanos tendrá una buena oportunidad de poner a prueba su sentido de la equidad, su no selectividad y su trato no discriminatorio hacia estos temas.
De manera que, de inmediato, nuestra delegación comenzará a trabajar en estrecha coordinación con los países que han votado a favor del texto norteamericano sobre Cuba, en el entendido de que, según la Carta de Naciones Unidas, según los principios del Derecho Internacional, ellos estarán también preocupados y comprometidos a aprobar que se investigue sobre este asunto.
Incluso, pediremos al propio gobierno de Estados Unidos su disposición voluntaria a copatrocinar y votar a favor de este texto, que a lo mejor no requiere votación, a lo mejor puede ser un texto de consenso. Y probablemente el gobierno de Estados Unidos, que ha estado preocupado sobre Cuba, también estará preocupado de que la Comisión de Derechos Humanos y la comunidad internacional puedan tener acceso a lo que está pasando en la Base Naval de Guantánamo.
Les informo que en este momento ese texto está siendo presentado oficialmente —tableado, que es como se dice en el argot de la Comisión— en Ginebra, nuestra delegación está dándolo a conocer públicamente, y de inmediato está buscando ya a las delegaciones de Alemania, Armenia, Australia —Australia en particular, que ha mostrado una enorme consistencia en su apoyo a “la lucha de Estados Unidos a favor de los derechos humanos en el mundo—“, Austria, Chile —nos parece que es un tema que será de la mayor importancia para el gobierno del presidente Lagos—, Costa Rica —con una centenaria tradición en esta materia—, en fin, a todos los integrantes de esa lista.
En particular los gobiernos de la Unión Europea estamos seguros de que estarán ansiosos por copatrocinar y votar a favor de nuestro texto, en el entendido de que tienen un mandamiento de su Parlamento, que quizás por razones de tanto trabajo y de tanto esfuerzo que ha habido en estos días en la Comisión no ha podido ser cumplido hasta ahora. Así que ponemos a su disposición ese texto.
Si existe alguna pregunta, con mucho gusto.
Periodista.- ¿México informó a Cuba de su voto? ¿Qué impacto en el resultado final tuvo el voto de México?
Felipe Pérez.- El canciller Derbez me llamó tres minutos antes de que se votara la resolución, me informó la decisión del presidente Fox, pero ya yo la conocía porque la había anunciado el presidente Bush unos días antes.
Si México hubiera actuado como Brasil, como Argentina, o como Paraguay, por ejemplo, la resolución no hubiera sido aprobada; pero hubiera sido mucho pedir, pienso, al actual gobierno de México.
Periodista.- ¿Qué repercusión tendrá la decisión del gobierno de México? ¿Cuál es su significado?
Felipe Pérez.- Bueno, para tener una idea de lo que significa la decisión del gobierno de México basta mirar la tabla. Si el gobierno de México hubiera votado según la tradición establecida por la Doctrina Estrada en su Constitución, la resolución no hubiera sido aprobada. Cuba estuviera aquí pronunciando palabras de reconocimiento para el gobierno de México, como lo hace para el gobierno de Paraguay, por ejemplo, o para el gobierno de Argentina, o de Brasil; pero no es el caso, y tiene una repercusión. La decisión del gobierno del presidente Fox de ignorar el clamor de la opinión pública mexicana, la solicitud de la Cámara de Diputados y el enorme apoyo en México a la idea de que el gobierno no se alineara a la resolución norteamericana contra Cuba, obviamente destruye las pequeñas señales de interés en que las relaciones entre ambos países mejoraran, y pone la situación de las relaciones entre ambos países en un plano de confrontación. México se suma a la política de bloqueo y de agresiones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
Andrea Rodríguez (AP).- Canciller, usted dijo que algunos países no se habían atrevido a votar contra Estados Unidos y, sin embargo, sí lo hacían contra Cuba. ¿Qué es lo que le hace pensar al gobierno cubano que entonces sí estos países se van a sumar a esta nueva resolución que está presentando la isla?
Gracias.
Felipe Pérez.- Bueno, Cuba cree que la razón para votar a favor de esta resolución es la terrible situación que existe en el campo de concentración que Estados Unidos ha construido en el territorio que ocupa ilegalmente en la provincia de Guantánamo, en nuestro país.
Me parece que una posición de coherencia llevaría a que especialmente los países que se han mostrado tan interesados y activos en votar contra Cuba, se interesen también por lo que pasa en la Base Naval de Guantánamo que es, además, territorio cubano bajo el control y jurisdicción del gobierno de Estados Unidos, en contra de nuestra voluntad.
Martín Medem (Televisión Española).- Quería preguntarle, Ministro, si la presentación de un Proyecto de Resolución sobre las arbitrariedades de Estados Unidos en el tratamiento a los prisioneros de guerra en Guantánamo, llevará añadida alguna modificación sobre las condiciones establecidas alrededor de la base por Cuba y en la relación con los ocupantes de ese territorio cubano.
En segundo lugar, preguntarle su opinión sobre el hecho de que, al tiempo que ningún país africano ha votado a favor de la resolución, ningún país de América Latina ha votado en contra.


Felipe Pérez.- Pienso que los países que han votado en abstención, de hecho son países que no se han plegado a la enorme presión del gobierno de Estados Unidos para que votaran a favor de la resolución.
Si vemos la tabla, encontraremos que 31 de los 53 países miembros de la Comisión no votaron contra Cuba; más de la mitad de los países miembros de la Comisión no votan contra Cuba, 31 de 53, porque hay que entender esos votos de abstención como una oposición a condenar a Cuba, de votar a favor de una resolución que singulariza a Cuba, sin llegar a la decisión de votar en contra. Para Cuba tienen el mismo significado, son votos que no acompañan al gobierno de Estados Unidos, pese a su enorme presión, sus amenazas y su chantaje.


La presentación por Cuba de un Proyecto de Resolución en la Comisión de Derechos Humanos, que lo que busca es investigar, que se permita el acceso a la Base Naval de Guantánamo a mecanismos de control y de investigación de lo que está pasando y se rinda un informe —es un texto moderado, vamos a decir, que solo busca investigar—, no tiene nada que ver con la situación en la Base y con la relación que existe entre los militares cubanos y norteamericanos, entre los cuales prima un ambiente de respeto, de cooperación, que tiene ya varios años, más de una década, y que es una prueba de que existe la posibilidad de que un día nuestros países tengan una relación normal, respetuosa, basada en la cooperación y en el respeto de cada país a la libre determinación del otro.
Felipe Pérez.- Ultima pregunta.
Enrique López Oliva (Monitor, de México).- Si tiene algo nuevo sobre el caso de Carlos Ahumada, y si el resultado de esta votación, que deteriora las relaciones entre México y Cuba, puede afectar la solución del caso de Carlos Ahumada.
Felipe Pérez.- No tengo nada nuevo sobre el caso de Carlos Ahumada, y no tiene absolutamente nada que ver el caso de Carlos Ahumada —como ya dije una vez— con el tema de la votación en Ginebra. Son dos temas totalmente separados, sin conexión entre sí, y que el gobierno cubano trata de manera totalmente diferenciada.
Muchas gracia