(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Ponce (Moderador).- Buenos días.
Bienvenidos a la conferencia de prensa del Ministro de Relaciones Exteriores
de Cuba, Felipe Pérez Roque, quien va a hacer una intervención
inicial y luego se someterá a sus preguntas.
Tenemos acá presentes, Ministro, 76 periodistas de 67 medios de 21
países de la prensa extranjera, y toda la prensa nacional está
representada también. Sin más, el Ministro.
Felipe Pérez.- Buenos días.
Les damos la bienvenida y les agradecemos a todos, corresponsales de la prensa
internacional y de la prensa cubana, su presencia en esta conferencia de prensa.
Sobre los resultados de la votación que hubo en la Comisión
de Derechos Humanos; como ustedes saben, 22 países votaron a favor
de la resolución norteamericana, presentada por Honduras; 21 países
votaron en contra, y 10 países votaron en abstención. La votación
se produjo hace apenas una hora.
Unos breves comentarios sobre esos resultados.
Cuba considera un verdadero fracaso para el gobierno de Estados Unidos el
resultado de esta votación. Cuba lo considera una victoria pírrica
obtenida por el gobierno de Estados Unidos, tras un enorme desgaste y un gran
despliegue de recursos, que incluyó la participación personal
del presidente Bush; del secretario de Estado, Colin Powell, y de las principales
figuras del gobierno, amenazando, presionando y chantajeando a otros países,
y un enorme despliegue tecnológico y de recursos.
Nos parece un ridículo resultado, que no podrá ser jamás
presentado como una condena de Cuba, que prueba el desgaste y el descrédito
en que la maniobra anticubana, organizada por Estados Unidos en la Comisión
de Derechos Humanos, ha caído. No puede ser presentado como una condena.
Aquí está el texto que elaboró el Departamento de Estado
de Estados Unidos y que el presidente Ricardo Maduro, de Honduras, aceptó
patrocinar y presentar como si fuera propio, en una decisión que ha
quedado al descubierto. Todo el mundo sabe que es un texto norteamericano.
Esta resolución no emplea el verbo “condenar” a Cuba. No
emplea el verbo “regañar” a Cuba. No emplea la palabra
“reprimenda” a Cuba. Estados Unidos no ha podido presentar un
texto que emplee el verbo “condenar” a Cuba, o “rechazar”
las acciones de Cuba, o “reprobar” a Cuba por sus actos. No ha
podido, es una victoria pírrica.
Estados Unidos ha tenido que hacer el ridículo de elaborar cuidadosamente
un texto que, si bien sirve a los objetivos de manipular el tema y mantenerlo
en la agenda, sin embargo, debe reconocerse que no expresa una condena de
Cuba.
Ello no justifica a los que votaron por él, aduciendo que era un texto
moderado. Lo reprobable del ejercicio es la propia existencia del texto de
resolución que Cuba rechaza. No debería haber una resolución
sobre Cuba en Ginebra. No debería ser presentado papel alguno, como
no se presenta ningún papel ni ningún proyecto de resolución
sobre ningún otro país latinoamericano o sobre las violaciones
de los derechos humanos en Estados Unidos o en los países de la Unión
Europea.
Esta resolución expresa que “el gobierno de Cuba, como todos
los demás, debería evitar la adopción de las medidas...”,
ese es su lenguaje: “el gobierno de Cuba debería evitar...”
Lamenta: “A este propósito, lamenta los hechos ocurridos...”
Se puede hablar de que esta resolución es un lamento, es un lloriqueo,
pero nunca es una condena, no expresa la palabra “condena”, dice:
“A este propósito, lamenta los hechos ocurridos el año
pasado en Cuba”, refiriéndose a los juicios que, con toda razón
y respeto a sus leyes y con todo derecho, Cuba aplicó para sancionar
a los mercenarios que actuaban en nuestro país al servicio de los intereses
de Estados Unidos.
“Expresa su esperanza de que el gobierno de Cuba...” “Insta
al gobierno de Cuba para que dentro del pleno ejercicio de su soberanía...”
A este ridículo papel han quedado reducidos los textos duros y condenatorios
que desde la época del gobierno de Reagan fueron fabricados en el Departamento
de Estado contra Cuba. Por tanto, Cuba considera que es pírrica esta
victoria de Estados Unidos, que no podrá ser proclamada como una condena
por lo que dice el papel y por el resultado de la votación que, en
una perenne agonía y trabajando realmente de manera intensa, hasta
el último momento, el gobierno de Estados Unidos ha logrado, por la
ridícula diferencia de un voto y pagando el costo del descrédito
de que hemos descubierto cómo surgió la resolución.
Hemos probado cómo la resolución fue elaborada en Estados Unidos,
presentada por las autoridades del Departamento de Estado; cómo le
ofrecieron al Presidente hondureño pagarle algunas migajas a cambio
de presentarla. Todo eso ha quedado al descubierto, como han quedado al descubierto
las presiones de Estados Unidos en las propias declaraciones de sus voceros.
El subsecretario de Estado, Roger Noriega, ha dicho que el propio presidente
Bush, el Secretario de Estado y los principales cargos del gobierno han estado
llamando frenéticamente por teléfono. Es decir, todo eso ha
sido públicamente reconocido por el gobierno norteamericano.
En adición a esto, Cuba lo considera una manifestación de doble
moral y de subordinación a los intereses del gobierno de Estados Unidos,
de los países que se prestaron a apoyar la maniobra contra Cuba. Se
han atrevido a votar contra Cuba, pero no se atreven a presentar ni a votar
un texto contra Estados Unidos.
Cuba cree que el resultado de todo esto es una vergüenza para el gobierno
de Estados Unidos y una vergüenza para el gobierno del presidente Ricardo
Maduro.
La delegación hondureña en Ginebra, que tenía la responsabilidad
de presentar el Proyecto de Resolución, fue de las últimas en
conocer el papel. Ya nosotros teníamos el papel y todavía el
embajador hondureño en Ginebra desmentía que Honduras fuera
a presentarlo y decía que no había un papel, y ya casi todo
el mundo tenía el documento. Yo no recuerdo ridículo mayor en
la historia de la Comisión de Derechos Humanos.
El gobierno hondureño no trabajó a favor del papel, no tenía
argumento ni cómo hacerlo, fue Estados Unidos quien cabildeó,
quien llamó, quien gestionó, y no el gobierno hondureño.
No se conoce que un país haya recibido una gestión del gobierno
hondureño para reclamar apoyo al documento. En todos los casos los
que llamaron para que algún país patrocinara o votara a favor,
fueron funcionarios del gobierno de Estados Unidos.
Cuba rechaza la existencia misma de una resolución sobre la situación
en Cuba en la Comisión de Derechos Humanos; rechaza no solo el contenido
de esta resolución, sino rechaza la existencia misma del papel. Y,
por lo tanto, Cuba no va a cooperar con el mandato establecido en esa resolución,
ni va a recibir a la representante personal del Alto Comisionado. Cuba está
dispuesta a cooperar con los mecanismos de cooperación internacional
en materia de derechos humanos no selectivos, no discriminatorios, universales
para todos, como lo ha venido haciendo; pero no va a cooperar específicamente
con esta resolución impuesta por la fuerza y el poderío del
gobierno de Estados Unidos.
Solo mediante enormes presiones y brutales chantajes ha podido ser obtenida
esa ridícula ventaja de un voto.
A Honduras, por ejemplo, al presidente Maduro, el secretario de Estado Colin
Powell le ofreció incluir a Honduras en las migajas que Estados Unidos
va a repartir en una llamada Iniciativa del Milenio: ha prometido repartir,
en teoría, unos 3 500 millones de dólares entre más de
60 países. Con eso lo compraron.
A varios países africanos los amenazaron brutalmente con retirarles
los beneficios de la Ley para el Crecimiento y las Oportunidades de Africa,
una ley norteamericana que permite facilidades para el acceso de las exportaciones
africanas al mercado norteamericano. Estados Unidos presionó brutalmente
a los países africanos, amenazándolos con quitarles esos beneficios
de acceso a su mercado; y, sin embargo, no pudo lograr que algún país
africano estuviera apoyando esa resolución.
A otros países africanos y asiáticos los amenazaron con suspenderles
los programas del Fondo Monetario, que tienen hoy en vigor, o créditos
que estaban negociando con el Fondo Monetario. La palabra más común
que nos dijeron representantes de otros gobiernos fue: “Las presiones
han sido brutales”, y muchos podrían reconocerlo públicamente.
A otros países africanos les propusieron que Estados Unidos gestionaría
que no se les condenara en la Comisión de Derechos Humanos a cambio
de que votaran contra Cuba; Estados Unidos le propuso a algunos países:
“Intercederé para que la resolución que ha sido presentada
contra ti se retire, si aceptas votar contra Cuba.” Algunos lo rechazaron
y nos lo informaron, y lo sabemos en detalle.
Y, finalmente, creo que si se observa la tabla de votación se puede
apreciar que no hay ningún país africano votando a favor de
la condena de Cuba, que no hay ningún país árabe votando
a favor de la condena de Cuba, que no hay ningún país en desarrollo
de Asia votando a favor de la condena de Cuba.
¿Quiénes han votado a favor de condenar a Cuba? El grupo de
países occidentales desarrollados, ricos, aliados menores de Estados
Unidos; algunos países de Europa oriental, que no tienen otro remedio
que seguir las posiciones de los países de Estados Unidos y la Unión
Europea, y un número mínimo de países de América
Latina sin vocación de independencia y sin capacidad de actuar de manera
independiente a Estados Unidos. A eso se reduce el apoyo a la resolución.
¿Quiénes apoyan a Cuba? El resto del mundo, los países
africanos, asiáticos, algunos países de América Latina.
Son realmente notables las posiciones mantenidas, por ejemplo, por el gobierno
de Paraguay; el presidente Duarte contó públicamente cómo
resistió las enormes presiones del presidente Bush por teléfono.
Y le dijo: “Presidente, es la hora de América Latina y yo no
puedo decidir votar contra Cuba, con toda franqueza se lo digo, votaremos
en abstención. No puedo sumarme a la condena de Cuba, donde nuestros
muchachos estudian becados, de donde hemos recibido médicos que trabajan
en nuestros campos.”
Es una posición de dignidad que debería avergonzar a otros países
de América Latina, que no han tenido el valor de ponerse del lado del
pequeño país asediado y bloqueado, y han terminado alineándose
a la política imperialista, al bloqueo y a las agresiones contra Cuba
por parte del gobierno de Estados Unidos.
Pero, realmente, ese no es el sentido principal de estos comentarios; el sentido
principal de esta presentación es darles a ustedes una información
nueva, adicional.
Este documento que está aquí (Lo muestra), es un documento del
Parlamento europeo, es la resolución que aprobó el Parlamento
europeo fijando prioridades y recomendaciones de la Unión Europea para
la Comisión de Derechos Humanos; en él los parlamentarios europeos
fijaban a la Comisión Europea y a los gobiernos europeos, las prioridades.
Una de esas prioridades dice: “El Parlamento europeo pide a la presidencia
que patrocine una resolución en la que se inste a los Estados Unidos
a aclarar inmediatamente la situación de los prisioneros de Guantánamo,
por lo que se refiere a las normas en materia de derechos humanos internacionales
y derecho humanitario, y, en consecuencia, a proceder a su enjuiciamiento
o puesta en libertad.
“Reitera su solicitud de creación de un mecanismo de vigilancia
en Naciones Unidas”, etcétera.
¿Alguien podría responder por qué esta prioridad ha sido
ignorada por la Unión Europea? ¿Tendríamos derecho a
saber por qué a los gobiernos de la Unión Europea, que han votado
contra Cuba, se les ha olvidado esta prioridad fijada por su europarlamento?
¿Debería pedirles cuenta la opinión pública europea
de por qué se encuadran tras el liderazgo de Estados Unidos contra
Cuba e ignoran este mandamiento del Parlamento europeo? ¿Debería
la prensa europea hablar sobre el tema?
Como ha habido este vacío —y esto es lo último que queremos
informarles—, Cuba, dentro de unos minutos, estará presentando
oficialmente, ante la Comisión de Derechos Humanos, este proyecto de
resolución (Lo muestra), bajo el tema 17 del temario de la Comisión
de Derechos Humanos.
El título de este proyecto de resolución es: “La cuestión
de las detenciones arbitrarias en la base naval de Estados Unidos en Guantánamo.”
Ese es el texto de esta resolución que dentro de unos minutos la delegación
cubana en Ginebra estará presentando oficialmente para someterla a
debate, discusión y votación en los próximos días.
Entre otras cosas, ese texto señala que:
“Reafirmando que todo ser humano tiene el derecho inherente a la vida
y el derecho de no ser sometido a tortura o a tratamiento o castigos crueles,
inhumanos o degradantes.”
Dice:
“Recordando que de conformidad con las disposiciones de la Declaración
Universal de Derechos Humanos y del Pacto Internacional de Derechos Civiles
y Políticos, toda persona que sea arrestada será informada de
los cargos contra él o ella, será considerada inocente hasta
que se pruebe su culpabilidad, será conducida rápidamente ante
un juez u otro funcionario autorizado por la ley para ejercer el poder judicial,
y tendrá el derecho a un juicio público dentro de un período
razonable, en el que tenga todas las garantías necesarias para su defensa,
o debe ser liberada.
“Profundamente preocupada de que, según información confiable,
existe una situación de privación de tales derechos que afecta
a un número no determinado de personas hechas prisioneras como consecuencia
de las operaciones militares realizadas en Afganistán, y que actualmente
se encuentran en campos de detención ubicados en la zona de la Base
Naval de los Estados Unidos en Guantánamo.”
Son algunos de los párrafos introductorios.
Entonces dice que:
“Tomando en cuenta las disposiciones del Convenio de Ginebra de 1949,
sobre el Tratamiento a los Prisioneros de Guerra,
“1.- Solicita... que le proporcione a la Oficina del Alto Comisionado
de las Naciones para los Derechos Humanos..., la información necesaria
para poner en claro las condiciones de vida y el status jurídico de
dichas personas...”
O sea, el gobierno de Estados Unidos debería suministrar esa información
que no es disponible hoy.
“2.- Solicita asimismo a dicho Estado parte que se ponga fin a las violaciones
antes mencionadas y que tome las medidas necesarias para impedir aquellas
que puedan producirse mientras que dichas personas se encuentren bajo su jurisdicción
efectiva” —del gobierno de Estados Unidos—;
“3.- Solicita al Relator Especial de la Comisión de Derechos
Humanos sobre la cuestión de la tortura, al Relator Especial sobre
la independencia de los jueces y magistrados y al Grupo de Trabajo sobre Detención
Arbitraria” —son tres mecanismos de la Comisión de Derechos
Humanos—, “a que, en cumplimiento de sus mandatos, consideren
la situación” —que ocurre en la Base Naval de Guantánamo—
“descrita en la presente resolución, e informen sobre sus conclusiones
al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos”.
No se pide en este texto una condena, se pide investigar qué está
pasando ahí.
“4.- Solicita al Alto Comisionado que presente un informe completo sobre
la aplicación de la presente resolución al 61 período
de sesiones de la CDH.”
A nosotros nos parece que la comunidad internacional tiene derecho a saber
qué está pasando allí, que la Base Naval de Guantánamo
no puede ser un lugar fuera de la jurisdicción de los mecanismos internacionales
de atención a los derechos humanos, y, en consecuencia, nuestra delegación
está presentando este texto (Lo muestra). Comenzará ahora a
pedir el copatrocinio de esta resolución a los países que seguramente
comparten estas preocupaciones. Comenzará por pedir a los países
de la Unión Europea que firmen como copresentadores de este texto;
continuará hacia los países de Europa oriental, como Hungría,
Croacia, Armenia; después seguirá camino y se lo pedirá
a Japón y Corea del Sur; más adelante solicitará reunión
con la delegación chilena, la mexicana, la peruana, la hondureña,
la costarricense, la guatemalteca, la dominicana. Les pedirá a todos
ser coautores de este texto y les pedirá votar a favor de esta resolución.
Entonces, pensamos que recibirá apoyo un texto sobre un tema que ha
levantado tanta preocupación en el mundo y del que realmente se conoce
muy poco, porque no ha habido acceso allí a relatores internacionales,
no ha habido acceso a la prensa internacional, aquel lugar es un lugar secreto,
un agujero negro al que la opinión pública internacional no
ha podido tener acceso. Cuba pedirá, entonces, a los gobiernos, en
primer lugar a estos 22 países, su copatrocinio, su voto a favor de
este texto, que pide también que los relatores que existen sobre estos
temas vayan allí y presenten un informe.
Ese texto lo vamos a distribuir ahora a ustedes, se está presentando
ya en este momento en Ginebra.
No tenemos duda de que los 22 países que han votado a favor, señalando
que tienen un compromiso profundo con el tema de los derechos humanos, también
copatrocinarán y votarán a favor de este texto. Cuba no tiene
duda de que eso ocurrirá. Pedirá a Honduras, incluso, ser coautor
principal con nuestro país, a partir de la reciente y renovada vocación
del gobierno del presidente Ricardo Maduro sobre el tema de los derechos humanos,
y someterá a discusión de la Comisión de Derechos Humanos
la cuestión de las condiciones de detención de los prisioneros
que hoy están en la Base Naval de Guantánamo, que llevan allí
varios años, sin haber sido acusados, sin haber tenido derecho a un
abogado defensor, sin tener idea de cuándo serán llevados a
juicio y en condiciones de tratamiento degradante e inhumano.
Pensamos que la Comisión de Derechos Humanos tendrá una buena
oportunidad de poner a prueba su sentido de la equidad, su no selectividad
y su trato no discriminatorio hacia estos temas.
De manera que, de inmediato, nuestra delegación comenzará a
trabajar en estrecha coordinación con los países que han votado
a favor del texto norteamericano sobre Cuba, en el entendido de que, según
la Carta de Naciones Unidas, según los principios del Derecho Internacional,
ellos estarán también preocupados y comprometidos a aprobar
que se investigue sobre este asunto.
Incluso, pediremos al propio gobierno de Estados Unidos su disposición
voluntaria a copatrocinar y votar a favor de este texto, que a lo mejor no
requiere votación, a lo mejor puede ser un texto de consenso. Y probablemente
el gobierno de Estados Unidos, que ha estado preocupado sobre Cuba, también
estará preocupado de que la Comisión de Derechos Humanos y la
comunidad internacional puedan tener acceso a lo que está pasando en
la Base Naval de Guantánamo.
Les informo que en este momento ese texto está siendo presentado oficialmente
—tableado, que es como se dice en el argot de la Comisión—
en Ginebra, nuestra delegación está dándolo a conocer
públicamente, y de inmediato está buscando ya a las delegaciones
de Alemania, Armenia, Australia —Australia en particular, que ha mostrado
una enorme consistencia en su apoyo a “la lucha de Estados Unidos a
favor de los derechos humanos en el mundo—“, Austria, Chile —nos
parece que es un tema que será de la mayor importancia para el gobierno
del presidente Lagos—, Costa Rica —con una centenaria tradición
en esta materia—, en fin, a todos los integrantes de esa lista.
En particular los gobiernos de la Unión Europea estamos seguros de
que estarán ansiosos por copatrocinar y votar a favor de nuestro texto,
en el entendido de que tienen un mandamiento de su Parlamento, que quizás
por razones de tanto trabajo y de tanto esfuerzo que ha habido en estos días
en la Comisión no ha podido ser cumplido hasta ahora. Así que
ponemos a su disposición ese texto.
Si existe alguna pregunta, con mucho gusto.
Periodista.- ¿México informó a Cuba de su voto? ¿Qué
impacto en el resultado final tuvo el voto de México?
Felipe Pérez.- El canciller Derbez me llamó tres minutos antes
de que se votara la resolución, me informó la decisión
del presidente Fox, pero ya yo la conocía porque la había anunciado
el presidente Bush unos días antes.
Si México hubiera actuado como Brasil, como Argentina, o como Paraguay,
por ejemplo, la resolución no hubiera sido aprobada; pero hubiera sido
mucho pedir, pienso, al actual gobierno de México.
Periodista.- ¿Qué repercusión tendrá la decisión
del gobierno de México? ¿Cuál es su significado?
Felipe Pérez.- Bueno, para tener una idea de lo que significa la decisión
del gobierno de México basta mirar la tabla. Si el gobierno de México
hubiera votado según la tradición establecida por la Doctrina
Estrada en su Constitución, la resolución no hubiera sido aprobada.
Cuba estuviera aquí pronunciando palabras de reconocimiento para el
gobierno de México, como lo hace para el gobierno de Paraguay, por
ejemplo, o para el gobierno de Argentina, o de Brasil; pero no es el caso,
y tiene una repercusión. La decisión del gobierno del presidente
Fox de ignorar el clamor de la opinión pública mexicana, la
solicitud de la Cámara de Diputados y el enorme apoyo en México
a la idea de que el gobierno no se alineara a la resolución norteamericana
contra Cuba, obviamente destruye las pequeñas señales de interés
en que las relaciones entre ambos países mejoraran, y pone la situación
de las relaciones entre ambos países en un plano de confrontación.
México se suma a la política de bloqueo y de agresiones del
gobierno de Estados Unidos contra Cuba.
Andrea Rodríguez (AP).- Canciller, usted dijo que algunos países
no se habían atrevido a votar contra Estados Unidos y, sin embargo,
sí lo hacían contra Cuba. ¿Qué es lo que le hace
pensar al gobierno cubano que entonces sí estos países se van
a sumar a esta nueva resolución que está presentando la isla?
Gracias.
Felipe Pérez.- Bueno, Cuba cree que la razón para votar a favor
de esta resolución es la terrible situación que existe en el
campo de concentración que Estados Unidos ha construido en el territorio
que ocupa ilegalmente en la provincia de Guantánamo, en nuestro país.
Me parece que una posición de coherencia llevaría a que especialmente
los países que se han mostrado tan interesados y activos en votar contra
Cuba, se interesen también por lo que pasa en la Base Naval de Guantánamo
que es, además, territorio cubano bajo el control y jurisdicción
del gobierno de Estados Unidos, en contra de nuestra voluntad.
Martín Medem (Televisión Española).- Quería preguntarle,
Ministro, si la presentación de un Proyecto de Resolución sobre
las arbitrariedades de Estados Unidos en el tratamiento a los prisioneros
de guerra en Guantánamo, llevará añadida alguna modificación
sobre las condiciones establecidas alrededor de la base por Cuba y en la relación
con los ocupantes de ese territorio cubano.
En segundo lugar, preguntarle su opinión sobre el hecho de que, al
tiempo que ningún país africano ha votado a favor de la resolución,
ningún país de América Latina ha votado en contra.
Felipe Pérez.- Pienso que los países que han votado en abstención,
de hecho son países que no se han plegado a la enorme presión
del gobierno de Estados Unidos para que votaran a favor de la resolución.
Si vemos la tabla, encontraremos que 31 de los 53 países miembros de
la Comisión no votaron contra Cuba; más de la mitad de los países
miembros de la Comisión no votan contra Cuba, 31 de 53, porque hay
que entender esos votos de abstención como una oposición a condenar
a Cuba, de votar a favor de una resolución que singulariza a Cuba,
sin llegar a la decisión de votar en contra. Para Cuba tienen el mismo
significado, son votos que no acompañan al gobierno de Estados Unidos,
pese a su enorme presión, sus amenazas y su chantaje.
La presentación por Cuba de un Proyecto de Resolución en la
Comisión de Derechos Humanos, que lo que busca es investigar, que se
permita el acceso a la Base Naval de Guantánamo a mecanismos de control
y de investigación de lo que está pasando y se rinda un informe
—es un texto moderado, vamos a decir, que solo busca investigar—,
no tiene nada que ver con la situación en la Base y con la relación
que existe entre los militares cubanos y norteamericanos, entre los cuales
prima un ambiente de respeto, de cooperación, que tiene ya varios años,
más de una década, y que es una prueba de que existe la posibilidad
de que un día nuestros países tengan una relación normal,
respetuosa, basada en la cooperación y en el respeto de cada país
a la libre determinación del otro.
Felipe Pérez.- Ultima pregunta.
Enrique López Oliva (Monitor, de México).- Si tiene algo nuevo
sobre el caso de Carlos Ahumada, y si el resultado de esta votación,
que deteriora las relaciones entre México y Cuba, puede afectar la
solución del caso de Carlos Ahumada.
Felipe Pérez.- No tengo nada nuevo sobre el caso de Carlos Ahumada,
y no tiene absolutamente nada que ver el caso de Carlos Ahumada —como
ya dije una vez— con el tema de la votación en Ginebra. Son dos
temas totalmente separados, sin conexión entre sí, y que el
gobierno cubano trata de manera totalmente diferenciada.
Muchas gracia