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Washington, 20 abr (EFE).- El Gobierno estadounidense defendió hoy ante el Tribunal Supremo del país las detenciones de centenares de extranjeros en Guantánamo (Cuba) como un mal necesario de la lucha antiterrorista, mientras sus críticos señalaron que esa base no es más que una "zona al margen de la ley".
El Tribunal Supremo escuchó hoy el primero de tres casos relacionados con la detención que el Supremo no debe permitir que los detenidos se escuden detrás de los tribunales, porque esto minaría la capacidad de las Fuerzas Armadas de proteger a la población de más ataques terroristas.
Tras la primera guerra del Golfo en 1991, EEUU realizó unas 1.200 audiencias para determinar la situación de los prisioneros y, al final, una tercera parte de ellos fueron dejados en libertad.
La táctica de EEUU esta vez ha alzado en armas a grupos y activistas defensores de los derechos humanos, indignados por los arrestos arbitrarios.
John Gibbons, un abogado que representa a algunos detenidos, criticó la postura de Washington de que el Ejecutivo "puede crear una zona al margen de la ley y fuera de EEUU, donde puede detener a extranjeros a su antojo".
"Esto contradice el imperio de la ley y va contra 215 años del imperio de la ley respecto a la detención federal" de prisioneros, dijo Gibbons a los periodistas.
Agregó que aunque la base se encuentra en territorio cubano, está bajo control militar de EEUU y, por lo tanto, el asunto incumbe a los tribunales federales.
Su colega del Centro para los Derechos Constitucionales, Joe Margulies, consideró que EEUU "no puede detener a nadie sin algún proceso que determine la legalidad de esa detención".
La decisión del Tribunal Supremo, en la que se juega el equilibrio entre la libertad y la seguridad nacional, se conocerá probablemente en junio próximo.
Decenas de activistas realizaron una vistosa protesta para denunciar el limbo legal de los prisioneros y la "hipocresía" de EEUU al exigir respeto al imperio de la ley.
Los manifestantes, de grupos de todo el espectro político del país, portaban pancartas y gritaban consignas como "No a los campos de concentración" y "Detenciones sin juicio equivalen a tiranía".
Tres de ellos lucían uniformes de prisioneros color naranja y uno leía testimonios de algunos detenidos, detrás de una cárcel hecha de cartón, parecida a las jaulas construidas en Guantánamo.
"Esta persecución de gente inocente es horrible y deshumanizante.
Con qué cara pide EEUU que se respeten los derechos en el resto del mundo?", dijo a EFE Leia Forgay. "Todos tenemos derechos, aunque seamos culpables o portemos pasaporte extranjero".
La madre de un detenido, Rabi Kurnaz, dijo en alemán a través de un intérprete que espera que el Supremo ponga fin a su pesadilla y agilice la puesta en libertad de su hijo.
Para los activistas, la estrategia unilateral de EEUU no sólo viola las convenciones de Ginebra sino que arriesga que civiles o soldados estadounidenses capturados en el extranjero reciban el mismo trato que ahora da el Pentágono a los de Guantánamo.
La
próxima semana, los jueces escucharán los casos del "talibán
boricua" José Padilla y de Yasser Hamdi, ambos estadounidenses
capturados dentro del país. EFE