Queremos pedir disculpas por lo que hace nuestro Gobierno

Por Elson Concepción Pérez
Tomado de Granma,
16 de diciembre de 2005

Si internacionalmente se hace un recuento para definir los sucesos del año que finaliza, no cabe duda de que el descrédito, la hipocresía y la mentira, serían atributos para identificar al Gobierno de Estados Unidos en su cínica política "antiterrorista", justificación a través de la cual utiliza todo tipo de torturas y crímenes con ciudadanos de cualquier parte del planeta.

Pero las denuncias contra esa política crecen en todos los lugares y también en territorio estadounidense.

Esta vez, un grupo de 25 personas, religiosos y pacifistas, quisieron cumplir con el noble objetivo de visitar a los prisioneros que el Gobierno estadounidense tiene confinados en la ilegal base que ocupa en Guantánamo, Cuba.

Dana Brown, miembro de la organización Testigos contra la Tortura, definió el interés que los movilizó y por el cual pidieron permiso a su Gobierno para realizar la visita, y que le fue denegado:

"Solo queremos saludar a los prisioneros y pedirles disculpas por todo lo que ha hecho nuestro Gobierno, y darles la oportunidad de escribir cartas a sus familiares, de dar testimonios...

"Lo otro es ir con toda esa información (...) al tribunal para presentar las denuncias, para que el mundo vea lo que está pasando acá", destacó la pacifista religiosa.

Los 25 pacifistas, una vez rechazada su petición, optaron por viajar hasta las cercanías de esa instalación desde territorio cubano, y allí mantenerse en vigilia y huelga de hambre hasta que el Gobierno norteamericano les permita entrar al recinto carcelario.

En esta circunstancia, el grupo pidió autorización a las autoridades cubanas para llegar hasta Guantánamo y desde las cercanías de la garita que identifica esa especie de frontera creada por quienes ilegalmente ocupan esa parte del territorio cubano, esperar de manera pacífica hasta conocer la decisión final del Gobierno de Estados Unidos.

Los pacifistas religiosos, entre ellos personas de avanzada edad, hicieron el viaje caminando los 107 kilómetros que separan a Santiago de Cuba de Guantánamo.

Al respecto, Grace Ritter, una de las participantes, dijo que antes de emprender cada marcha diaria "rezaban, y realizaban trabajos de reflexión sobre las condiciones en que se encuentran los presos en esa base militar", a la vez que agradeció al pueblo cubano porque "todo el mundo está siendo muy bueno con nosotros".

Las agencias internacionales de prensa, que han emitido informaciones relacionadas con esta protesta pacífica de un grupo religioso, se refieren a declaraciones de varios de sus integrantes donde se afirma que "es una opinión mundial que la base de Guantánamo debe cerrar, y acabar con la tortura".

Frida Beerrigan, de 31 años, declaró a la agencia AP que "no estamos en la puerta contigua, pero estamos más cerca de los prisioneros de lo que han estado sus familiares desde que fueron arrestados".

"Queremos protestar contra el Gobierno estadounidense por confinar ilegalmente a prisioneros y no respetar sus derechos humanos", declaró a EFE, otra integrante del grupo.

Por su parte, Teresa Grady, religiosa nacida en Nueva York, y en representación de Obreros Católicos, declaró a AFP que "a los presos allí confinados no se les respeta sus derechos humanos".

"Consideramos que lo que sucede en Guantánamo representa la deshumanización para con los prisioneros de los encargados y de quienes hacen la guerra. Estamos rezando a las puertas de Guantánamo a fin de que el amor triunfe ante esta deshumanización."