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(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)
Periodista.-
Buenos días, señor Canciller.
Felipe Pérez.- Buenos días.
Periodista.- Mire, señor Canciller, este programa se llama “El
gobierno de la mañana”, que se trasmite a través de la
emisora Z-101, en Santo Domingo.
Con toda humildad, podemos decirle que es el medio de comunicación
más importante de la historia dominicana, de mayor influencia y penetración.
Este no es un alarde de vanidad, sino es un dato que se le da a conocer a
usted, señor Canciller, y, además, un programa de proyección
internacional.
Entonces, queremos darle las gracias por su amabilidad, por su gentileza de
hacernos el honor, porque es la primera vez en la historia de la radio dominicana
—este programa siempre marcando la diferencia— que un programa
saca al aire en vivo las palabras de un Canciller cubano, y, en este aspecto,
un Canciller de la Revolución Cubana, como es usted, Felipe Pérez
Roque.
De manera que le damos las gracias y si usted tiene algunas palabras introductorias,
después pasaremos a las preguntas de lugar.
Adelante al señor Canciller de la República de Cuba, doctor
Felipe Pérez Roque.
Felipe Pérez.- Muy buenos días.
Quiero agradecer al programa “El gobierno de la mañana”
y a sus conductores la posibilidad de expresar nuestro saludo fraterno al
hermano pueblo dominicano; nuestro sentimiento de amistad hacia ese pueblo,
al que nos unen, como con ningún otro, vínculos de sangre, de
historia y de cultura comunes.
Para mí es un privilegio comunicarme con los hijos de la patria de
Máximo Gómez, jefe del Ejército Libertador cubano en
nuestras guerras por la independencia, con el pueblo noble y generoso que
siempre ha tenido sentimientos de solidaridad y de apoyo a la Revolución
Cubana y a nuestro pueblo.
Periodista.- Señor Canciller, lógicamente esta entrevista se
inicia con la pregunta de rigor, lo que aconteció en la Comisión
de Derechos Humanos en Ginebra, donde se aprobó una resolución
que, según han informado las agencias internacionales, fue prácticamente
determinada por el voto dominicano y donde se estableció una especie
de condena al gobierno cubano, porque viola, supuestamente, los derechos humanos.
Quisiéramos saber qué piensa el Canciller cubano sobre esta
situación, cuál es la realidad de lo que aconteció, si
no hubo algún contacto con el gobierno dominicano para que actuara
acorde a como había actuado anteriormente, que siempre se abstenía
o votaba en contra, y qué pasó en ese momento con esta situación.
Felipe Pérez.- El tema del voto que se produjo en la Comisión
de Derechos Humanos es un asunto hoy de prioridad nacional e informativa en
nuestro país.
Como usted sabe Estados Unidos logró imponer, por una ridícula
diferencia de un voto, una resolución que manipula el tema de la situación
de los derechos humanos en Cuba.
Ellos usan esa resolución para justificar su política de bloqueo
y de agresiones contra nuestro país. La usan para aislar a Cuba, para
intentar justificar su política hacia Cuba, que el presidente Bush
ha definido como una política orientada a lograr un cambio de régimen
en Cuba.
Ese voto se dio en un momento de singular peligro para Cuba y para su pueblo,
cuando en Estados Unidos se ha estado alentando abiertamente la idea de la
agresión contra Cuba, del estrechamiento del bloqueo, e incluso del
asesinato del presidente Fidel Castro, como hace unos días defendiera
públicamente el congresista republicano, de Florida, Lincoln Díaz-Balart.
En Cuba no se puede comprender el voto del gobierno de República Dominicana.
En la calle, en los parques, el pueblo cubano discute abiertamente lo que
considera una decisión incomprensible; nadie en Cuba esperaba esto,
todo el mundo esperaba que República Dominicana, su país hermano,
votara como hizo en 1997 cuando se abstuvo y dijo que no acompañaba
una maniobra que estaba dirigida a justificar la política de Estados
Unidos hacia nuestro país.
Todo el mundo sabe que aquí no se estaba votando sobre la situación
de los derechos humanos en Cuba. Aquí se estaba votando sobre si se
apoya la política norteamericana que politiza ese tema y lo usa contra
Cuba, o si se estaba defendiendo el derecho de los cubanos a que los dejen
en paz y puedan por sí mismos, sin presión externa, desarrollar
su país, fortalecer sus instituciones y construir su propio camino;
derecho que el pueblo dominicano ya tiene y otros en América Latina
también, pero que Cuba lleva defendiendo durante 45 años prácticamente
de guerra. Se cumple ahora en estos días un aniversario de la invasión
militar por Bahía de Cochinos.
Ahora, ¿qué reacción hay en Cuba al voto del gobierno
dominicano? Una gran decepción, un sentimiento de frustración
en el pueblo y el gobierno. No se comprende en Cuba cómo el gobierno
dominicano, representante de un pueblo ligado por la historia a nuestro país,
de donde vinieron nuestros libertadores a forjar en Cuba una república,
el primer país adonde los cubanos fueron a combatir contra una dictadura
después del triunfo de la Revolución, el país que tiene
hoy estudiando más de 300 muchachos dominicanos en nuestras universidades,
el país de donde vinieron varios de los principales generales de la
Guerra de Independencia de Cuba, de donde vino Máximo Gómez,
nacido allí y muerto aquí, en nuestro país, cuyos restos
descansan aquí en La Habana y constituye uno de nuestros principales
próceres, no se puede entender por qué Dominicana no hizo lo
que hizo Brasil, lo que hizo Argentina, lo que hizo Paraguay, que fue decir:
“Nos abstenemos, no nos metemos a votar contra Cuba sabiendo que esto
le causa un perjuicio al pueblo y al gobierno de Cuba.”
La verdad a su pregunta respondo: Sí habíamos hablado esto con
el gobierno dominicano al más alto nivel y teníamos garantías
previas del gobierno dominicano de que Dominicana se abstendría, de
que la República Dominicana invocaría un voto en común
con Brasil, con Argentina y con Paraguay, y que la República Dominicana
invocaría, además, que Cuba era un país caribeño
vecino, contra el cual Dominicana no podría votar.
Eso fue así, ese compromiso estuvo vigente hasta el día 14 en
la tarde, cuando faltaban menos de 12 horas para el voto en Ginebra, en que
sorpresivamente nos enteramos que había cambiado, que se faltaba a
la palabra empeñada y que República Dominicana se sumaría
a la condena contra Cuba, y ese fue el voto que finalmente llevó a
Estados Unidos a obtener una diferencia mínima de un voto contra Cuba.
Periodista.- Señor Canciller, dada estas relaciones tradicionales de
amistad, ¿ha habido alguna explicación de la Cancillería
dominicana a la Cancillería cubana? Es decir, ¿la explicación
oficial del gobierno dominicano, después que violó ese compromiso,
cuál ha sido?
Felipe Pérez.- Bueno, posterior no hemos tenido explicación,
y lo comprendo, porque no la hay. No he podido hablar con el embajador dominicano
en La Habana en estos días posteriores, el embajador Rafael Báez
Pérez, con quien tengo una relación personal como todos los
cubanos, a quien no he podido ver y quien estoy seguro comparte un dolor profundo
por esta situación que se ha creado, él que ha trabajado tanto
a favor de las relaciones bilaterales.
Tampoco he podido hablar con el canciller Guerrero Pratts después del
voto. El me llamó el día antes y me informó que esa era
la decisión tomada por el presidente Hipólito Mejía.
Tengo razones para creer que la Cancillería dominicana favorecía
la decisión de abstención, favorecía mantener el compromiso
con Cuba y votar como hicieron Brasil, Argentina y Paraguay, como había
hecho Dominicana la última vez que le había tocado votar sobre
el tema en 1997, porque después de eso Dominicana no fue miembro de
la comisión en estos años.
Nuestros delegados allá en Ginebra y nuestra embajada tienen la impresión
de que realmente en la Cancillería dominicana era muy clara la convicción
de votar en abstención, de que Dominicana no debía ser el país
que decidiera una votación contra Cuba; pero, bueno, desafortunadamente,
ocurrió.
El canciller Guerrero Pratts, a quien me ha unido una relación personal,
juntos trabajamos para la elección del doctor Silié, intelectual
dominicano, como secretario general de la Asociación de Estados del
Caribe, nuestro país trabajó duramente con Dominicana para que
fuera elegido, habló conmigo el día antes.
Siempre hemos apoyado a República Dominicana, siempre hemos apoyado
sus causas. No existe un ejemplo en el que Cuba haya hecho algo contra República
Dominicana, en el que Cuba haya tomado una decisión contra el gobierno
del presidente Hipólito Mejía, todo lo contrario; sin embargo,
el canciller Pratts, el día antes, unas horas antes, me informó
que había un cambio de última hora y yo le expliqué personalmente
nuestras razones, nuestro estupor y nuestro rechazo a la idea de que República
Dominicana terminara convirtiéndose en el país que prácticamente
decidía que Cuba fuera condenada en la Comisión de Derechos
Humanos.
Periodista.- Señor canciller Felipe Pérez Roque, ¿cómo
comentan ustedes allá en Cuba la actitud mexicana? La Cancillería
mexicana ha sido siempre muy independiente, ¿verdad?, muy prestigiosas
las relaciones exteriores de México, sobre todo bajo el liderazgo del
Partido Revolucionario Institucional, el liderazgo del PRI.
Incluso, cuando las sanciones a Cuba, el aislamiento hemisférico a
Cuba, México fue el único país que se negó a romper
relaciones con el gobierno de La Habana. Entonces, ahora se produce no ya
una abstención, sino una actividad militante por parte del gobierno
del presidente Fox.
Entonces, ¿cuál es el comentario, cómo han recibido ustedes
este voto, si lo esperaban, si no lo esperaban y la reacción en torno
al voto mexicano?
Felipe Pérez.- Sí. Desde hace varios días lo esperábamos,
porque el vocero del presidente Bush había informado públicamente
que el presidente Bush había llamado por teléfono, al amanecer
del día 12, al presidente Fox y que el presidente Fox había
aceptado votar contra Cuba. Es decir, no nos sorprendió porque ya lo
sabíamos, y aunque en México trató de desmentirse el
tema, quedó claro que Estados Unidos tenía ya el compromiso
del gobierno de México de votar a favor.
¿Qué reacción nos produce? Bueno, de profundo desagrado,
de dolor por el prestigio y la autoridad del pueblo de México; pero
sabemos bien que el prestigio de la política exterior mexicana se cimentó
siempre sobre el ejercicio de la Doctrina Estrada, y, realmente hoy, de la
Doctrina Estrada solo quedan escombros.
Durante el gobierno del presidente Fox y especialmente en la actuación
del canciller Jorge Castañeda que, como usted sabe, derivó de
aspirante a guerrillero y ultraizquierdista en sus años mozos a terminar
ahora prácticamente de peón de los intereses norteamericanos
en México y en América Latina, la Doctrina Estrada, prácticamente,
no existe.
En Cuba, lógicamente, votos en temas sensibles, donde se está
jugando la seguridad y el futuro de los cubanos, como los de México
o como los de República Dominicana, que son países cercanos
y entrañables al nuestro, causan dolor y causan desagrado, cuando se
sabe que existía un espacio para votar en abstención.
Paraguay es un pequeño país, más pequeño, incluso,
en su población que República Dominicana, y Paraguay se abstuvo.
El presidente Bush llamó al presidente Nicanor Duarte, y el presidente
Nicanor Duarte en Paraguay le dijo que no, que Paraguay no votaría
contra Cuba. Le dijo: “Es la hora de América Latina, Presidente,
y yo no puedo hacer lo que usted me pide, porque nuestros muchachos estudian
en Cuba, porque los cubanos vienen como médicos a trabajar en los campos
de Paraguay, y Paraguay se va abstener, se lo digo con franqueza.” Eso
fue lo que la prensa publicó de la conversación, porque el presidente
Bush llamó presionando. Se sabe que hubo enormes presiones de Estados
Unidos.
Yo leí, por ejemplo, las declaraciones del presidente Hipólito
Mejía, en Miami, donde públicamente informó que había
estado recibiendo llamadas del subsecretario de Estado norteamericano, Roger
Noriega, que es un furibundo activista anticubano, debido a que él
fue asesor de Jesse Helms. Noriega fue el coordinador de la redacción
de la Ley Helms-Burton, que penaliza a los empresarios dominicanos y del mundo
entero si quieren hacer negocios en Cuba. Ese es Noriega, llamó al
presidente Hipólito, según contó el presidente Hipólito
Mejía; lo llamó también el cubano de Miami, Otto Reich,
enviado especial del Presidente para las Américas. Según contó
el presidente Hipólito, ambos lo estuvieron llamando.
Leí en la prensa que él declaró: “Me han tenido
loco, en estos días de Semana Santa, llamándome.” Lo llamaban
de Estados Unidos pidiéndole que votara contra Cuba. Nosotros, francamente,
creíamos que República Dominica mantendría su palabra
y que no votaría contra Cuba. Conocer unas horas antes que República
Dominicana decidía que Cuba fuera estigmatizada en la Comisión
de Derechos Humanos fue una total sorpresa y una gran decepción.
Periodista.- Señor Canciller, ¿esta decisión del gobierno
dominicano puede afectar en lo inmediato las relaciones entre Cuba y la República
Dominicana? ¿Cuál sería el desenlace y la reacción
cubana?
Felipe Pérez.- Deteriora la relación. Realmente, nosotros hemos
trabajado duramente en estos años por impulsar las relaciones con República
Dominicana, por impulsar el comercio, la colaboración, la firma de
acuerdos. No siempre ha sido fácil.
Nosotros entendemos la coyuntura que ha vivido República Dominicana,
la negociación con Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio, en
fin, comprendemos todas las complejidades que hay presentes en este asunto;
pero por nuestra parte ha existido siempre franqueza, buena voluntad, deseos
de estrechar los vínculos, respeto y cariño por el pueblo dominicano,
respeto y aspiración de colaboración con sus autoridades. Y
realmente la decisión del gobierno dominicano da un golpe a las relaciones,
y la manera en que ha ocurrido nos ha dolido a nosotros y a nuestro pueblo,
que no puede entender cómo ha terminado un gobierno de República
Dominicana poniéndose, finalmente, con su decisión, al servicio
de la política norteamericana que intenta ahogar a nuestro país.
Periodista.- Señor Canciller, ¿es cierto que una comisión
de alto nivel de la República de Cuba vino a República Dominicana
y se reunió con el Canciller dominicano y con una delegación,
y ahí fue que se estableció el compromiso formal de que se iba
abstener la República Dominicana?
Felipe Pérez.- Hubo contactos a muy alto nivel y existía un
compromiso claro.
Periodista.- Ahora, señor Canciller, ¿hubo algún contacto
de manera personal, ya sea a través de la vía telefónica,
entre el Comandante Fidel Castro y el presidente Hipólito Mejía
sobre este tema?
Felipe Pérez.- No, no lo hubo sobre este tema entre ambos mandatarios.
Periodista.- Señor canciller Felipe Pérez Roque, me permito
en esta pregunta mía hacer un breve comentario, si se quiere, una parte
es subjetiva, una interpretación muy personal, no sé si estoy
equivocado.
Yo leí el documento de Ginebra, el documento de los derechos humanos,
el documento dirigido a Cuba.
Ahora, yo no encuentro, señor Canciller, que es un documento muy fuerte,
yo no lo encuentro muy duro, yo no lo encuentro ni siquiera como condena a
Cuba. El documento evade ciertos temas; en otro aspecto habla de sugerencia,
de formular cosas, de plantear ideas. O sea, no sé cual es su opinión,
pero no veo que ni siquiera es un documento condenando a Cuba, si no más
bien formulando sugerencias. Es un documento flojo, no es agresivo, ¿es
así, señor Canciller?
Felipe Pérez.- Usted tiene razón. El documento ha tenido que
debilitarse a lo largo de los años.
Cuando el presidente Reagan y su gobierno inventaron este tema contra Cuba,
los proyectos eran duros, muy duros, con un lenguaje fuertemente condenatorio,
conminatorio, agresivo contra Cuba; pero el ejercicio se ha ido desgastando,
se ha ido desprestigiando. Todo el mundo sabe que este es un interés
norteamericano, todo el mundo sabe que Honduras no fue quien redactó
este papel, todo el mundo sabe que este papel lo redactó el Departamento
de Estado, que lo distribuyó en inglés el 25 de marzo en una
reunión en Washington, que la embajada hondureña en Ginebra
no tenía el papel, que el embajador hondureño en Ginebra negó
que Honduras fuera a presentarlo, cuando ya en Washington, en el Departamento
de Estado, el subsecretario Marc Grossman, lo había hecho público.
Es decir, todo el mundo sabe que este es el interés norteamericano,
que Honduras lo que ha hecho es presentar un papel a solicitud del gobierno
de Estados Unidos. Todo el mundo sabe que Cuba es el único país
latinoamericano contra el que se presenta un texto en Ginebra.
Por ejemplo, ahora Cuba ha presentado uno sobre la situación en la
Base Naval de Guantánamo, no tengo evidencias de que el gobierno dominicano
haya decidido votar a favor de ese texto; allí hay violaciones flagrantes
de los derechos humanos de más de 600 presos que llevan más
de dos años en la Base Naval de Guantánamo sin siquiera ser
acusados, en condiciones terribles de encarcelamiento y de violación
de sus derechos.
Ahora, usted tiene razón, Estados Unidos ante el desprestigio, ante
la falta de apoyo, ha tenido que ir debilitando ese texto, y, en la práctica,
este papel no expresa la palabra condena. Ellos no han podido lograr que el
documento sea más fuerte porque temían perder apoyo; pero lo
que hay que cuestionar es la existencia misma de la resolución. Más
allá de si el papel es más suave o no, la pregunta es, ¿por
qué tiene que existir una resolución que le pida a Cuba recibir
a un representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos?
Por ejemplo, Cuba ya recibió al Alto Comisionado, no a un representante,
sino al propio Alto Comisionado para los Derechos Humanos, lo hizo en 1994.
República Dominicana no ha recibido la visita del Alto Comisionado,
¿por qué República Dominicana tendría que apoyar
que Cuba lo reciba por segunda vez, si todavía no ha ido por primera
vez a República Dominicana?
Estados Unidos no ha recibido al Alto Comisionado, se ha negado a invitarlo
oficialmente. Solo siete países en América Latina han recibido
al Alto Comisionado en estos 10 años en que ha existido.
Cuba fue de los primeros, ¿por qué hay que volver a pedirle
a Cuba una visita del Alto Comisionado, si Cuba ya lo recibió una vez?
Dominicana no lo ha recibido, Honduras no lo ha recibido, Chile no lo ha recibido;
entonces, sobre todo esto hay una manipulación.
La cuestión es, ¿por qué tiene que ser llevado el tema
de Cuba a Ginebra? ¿Por qué Cuba enfrenta el tema? No porque
el documento la condene, pero el documento la singulariza, hace que el tema
se mantenga en la agenda, sirve a Estados Unidos para públicamente
justificar su bloqueo contra Cuba.
Ahora, usted tiene razón, el papel ha tenido que ser debilitado, el
papel no es una condena; pero ello no disminuye su peligro, y ello no justifica
a los que votaron por él. Los que votaron por él no lo hicieron
pensando que el papel era flojo o no, sino lo hicieron porque no supieron
y no pudieron resistir la presión que hubo sobre ellos.
Periodista.- Excúseme la interrupción, señor canciller
Felipe Pérez Roque.
El mismo día o al día siguiente un disidente —vamos a
llamarle así— fue puesto en libertad. ¿Tuvo ese documento
algo que ver con eso?
Felipe Pérez.- Absolutamente nada.
Primero, esta persona fue condenada por un tribunal cubano, después
de un juicio justo y con garantías, por recibir dinero del gobierno
de Estados Unidos, lo cual está prohibido en la ley norteamericana
y en la ley dominicana, recibir dinero para trabajar para una potencia que
agrede y enfrenta a su propio país. Sin embargo, tenía problemas
de salud, y en virtud de los mecanismos existentes en Cuba, el tribunal decidió
concederle una licencia extrapenal y liberarlo, a partir de que su situación
de salud era incompatible con el régimen penitenciario. Pero ese es
un proceso que no tiene nada que ver con esta resolución.
Periodista.- Señor Canciller, a propósito del tema este de los
disidentes. Nosotros hemos recibido aquí algunas comisiones de familiares
de los 75 disidentes que están presos y que fueron juzgados el año
pasado en Cuba. Nos hablan de violaciones a los derechos de defensa, que han
conocido a sus abogados el mismo día del juicio, que las sentencias
ya han estado predeterminadas. Nos gustaría conocer su opinión
con relación a estos planteamientos, señor Canciller. Adelante.
Felipe Pérez.- Son falsedades, forman parte de una campaña que
ha habido contra Cuba, orquestada con el apoyo y el financiamiento del gobierno
de Estados Unidos, a partir de las justas medidas que Cuba tuvo que adoptar
sancionando, en el marco de nuestras leyes, a las personas que dentro de Cuba
han estado colaborando con el gobierno de Estados Unidos en la aplicación
de su política, en la aplicación del bloqueo, y dando información
y contribuyendo a la aplicación de la Ley Helms-Burton. Cuba se defiende,
pero se defiende en el marco de su Constitución, se defiende respetando
la ley, se defiende respetando el estado de derecho. No se defiende asesinando
extrajudicialmente, no se defiende reprimiendo por la fuerza física,
aplica las leyes de sus tribunales; aplica leyes previas, ante jueces que
ya existían, no ante tribunales ad hoc, con plenas garantías,
más allá de las mentiras que se digan.
Sobre ese tema les invito a leerse, por ejemplo, el libro Los disidentes,
o el libro El camaján, hechos por escritores cubanos y que fueron presentados
en República Dominicana. Los invito a entrar en la página web
de la Cancillería cubana, CubaMinrex, donde aparece información
amplia y suficiente sobre el tema, incluidos testimonios en video de los propios
familiares de una parte de los presos, que desmienten categóricamente
el que existan violaciones, o existan excesos en el tratamiento a estas personas,
que aun siendo adversarios merecen el respeto a su integridad física
y moral.
El pueblo dominicano nos conoce y el pueblo dominicano sabe que la Revolución
Cubana se ha mantenido porque ha sabido ganarse el apoyo de su pueblo. Un
pueblo que puso 20 000 muertos para derrotar una dictadura, no aceptaría
otra.
La Revolución Cubana tiene un apoyo mayoritario de su pueblo porque
ha trabajado con honestidad, porque sus dirigentes tienen la autoridad ante
su pueblo de trabajar, de no ser corruptos, de trabajar por el bien común.
No hay acusado ningún dirigente cubano de tomar el dinero de los fondos
públicos y ponerlo en cuentas en Miami o en Europa, en bancos que guardan
el secreto.
No existen acusaciones de que hayamos desaparecido a una persona: no hay una
madre en Cuba, como en Argentina, reclamando que su hijo no aparece; no existen
en Cuba niños que fueron arrebatados a sus padres y a sus abuelas y
entregados a otras familias. No existen en Cuba criminales que no pagaron
sus crímenes ante la justicia revolucionaria. Y el pueblo ha visto
que hemos levantado este país, ha visto que hemos eliminado el analfabetismo,
que hemos desarrollado la educación, la salud, los derechos, el acceso
a la cultura, a la dignidad, el pueblo sabe. Y, por tanto, esos cuestionamientos
no existen en Cuba, hay un apoyo mayoritario a la Revolución, en medio
de la amenaza y la agresión de la potencia más poderosa que
ha existido.
Y todo dominicano que viene a Cuba, y no vienen pocos, vienen miles de dominicanos
a Cuba, sabe que es verdad lo que yo estoy diciendo.
Periodista.- Señor canciller, permítame citarle un caso para
conocer su comentario de las cosas que se han planteado.
Aquí estuvo la señora Lucy Esther Ramón y estuvo el abogado
Orlando Contreras y se referían al caso de una de estas personas, apellido
Ramón, que nos decían que es un artista plástico que
hacía reuniones en su casa de artistas, y según ellos, la acusación,
el cuerpo del delito, según nos explicaron aquí, fue una cartilla
de los derechos humanos, precisamente; ellos vinieron unos días antes
de que se produjera esta decisión del gobierno dominicano.
Felipe Pérez.- ¿De dónde fueron?
Periodista.- Ellos vinieron de Miami.
Felipe Pérez.- Vinieron de Miami. ¿Le parece suficiente a usted
ese dato, verdad? Averigüe quién pagó su viaje. Le puedo
dar garantías de que fue la Fundación Nacional Cubano Americana
y los lobbies de línea dura de los cubanos de Miami, que quieren recuperar
en Cuba el pasado de oprobio y explotación que nuestro país
vivió, y que se han aliado al gobierno de Bush, y que lo ayudaron a
ganar en Florida. Esas son las personas de las que seguramente usted vio sus
testimonios en República Dominicana.
¿Usted cree que pueda dárseles credibilidad a los testimonios
de unos cubanos de Miami, que vayan a República Dominicana a hablar
de lo que pasa en Cuba?
Periodista.- Señor canciller, disculpe.
Tengo conocimientos de que la Cancillería cubana emitió una
nota de protesta ante la misión permanente de la oficina de las Naciones
Unidas y los organismos internacionales, en Ginebra, Suiza, y entonces usted
señalaba que un agente de la CIA, de apellido Calzón, había
atentado contra la seguridad física y había robado o destruido,
de acuerdo a nuestras informaciones, ciertos documentos de la delegación
cubana.
¿Qué fue lo que pasó ante esta situación?
Felipe Pérez.- El señor Frank Calzón, que es un cubano
de Miami, que fue agente de la CIA, ligado a décadas de terrorismo
y actividad subversiva contra Cuba, pero que ahora se presenta con el nuevo
ropaje de luchador por los derechos humanos, y que tiene una de las instituciones
fachada en Miami, que se llama Centro para una Cuba Libre, que recibe millones
de dólares del gobierno de Estados Unidos cada año... Recordemos
que desde 1997 hasta este año el propio gobierno de Estados Unidos
reconoce haber dedicado 27 millones de dólares a financiar la subversión
en Cuba y la creación de una oposición, y 7 millones más
se entregarán en este año. Pero ese dinero va primero a Miami,
Frank Calzón y otros como él allí se quedan con la mayor
parte y una parte menor se la mandan a sus cómplices aquí en
Cuba, algunos de los cuales fueron juzgados el año pasado.
Este señor viajó allá a Ginebra, se acreditó falsamente
como periodista de Radio “Martí”, una emisora que el gobierno
de Estados Unidos tiene trasmitiendo ilegalmente contra Cuba, cuyo presupuesto
es de 25 millones de dólares por año, y que viola las regulaciones
internacionales, invade nuestro espacio radioeléctrico, violando las
leyes; este señor se presentó allí como periodista de
Radio “Martí”, entró al lugar y, preso de la ira,
parece, y de la frustración, comenzó a arrancar de un mural
dedicado a los materiales de información pública que las delegaciones
distribuyen, los materiales de información que la delegación
cubana había puesto, especialmente sobre el caso de los cinco jóvenes
cubanos presos políticos en Estados Unidos, algunos de los cuales no
han podido recibir todavía, después de seis años, la
visita de su esposa en algún caso, de su hija, porque el gobierno de
Estados Unidos no ha permitido que su familia en todo este tiempo los visite.
Entonces este señor empezó a arrancar los materiales. Una mujer
de la delegación cubana que estaba allí se le encaró,
pidiéndole, por favor, que cesara esa actuación, fuera de toda
norma diplomática, de urbanidad, arrancar con sus manos los materiales
que Cuba había puesto en el mural. Este señor de Miami agredió
a la mujer y entonces otro integrante de la delegación cubana que estaba
cerca salió en defensa de esta mujer, diplomática de la misión
cubana. Se produjo allí un intercambio entre el integrante de la delegación
cubana y el cubano de Miami, y el cubano de la delegación cubana —según
he leído en la prensa—, propinó un knock out al cubano
de Miami. Es la noticia que tengo.
Cuba protestó, porque considera que las normas de Naciones Unidas y
que rigen allí en la Comisión de Derechos Humanos deberían
impedir que una persona como esta siquiera se acreditara; porque él
no es periodista de Radio “Martí”, él no tendría
por qué entrar siquiera. Pero, bueno, ya una vez que estaba dentro,
además, no tenía derecho a actuar, de manera violenta, agrediendo
a una dama que integra otra delegación, o arrancando por la fuerza
los materiales de información puestos por una delegación en
el lugar previsto para eso, en aquel edificio.
Periodista.- Señor Canciller, Felipe Pérez Roque, el Presidente
de la República de Cuba, Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, le
dijo al cineasta estadounidense, Oliver Stone, a propósito de una pregunta
de él alejarse del poder, que si fuese de beneficio para el pueblo
cubano él no lo pensaría dos veces, se alejaría del poder,
pero que ese no es el sentimiento del pueblo cubano.
Hace quizás año y medio o dos años, no recuerdo, en un
mitin, quizás en Santiago de Cuba, estaba hablando precisamente uno
de sus largos e impactantes discursos, el doctor Fidel Castro sufrió
un vahído, un mareo o algo así, incluso de inmediato fue atendido
y después se reintegró normalmente a hablar. Pero la primera
persona que toma el micrófono, después que sale por un momento
de la tribuna el doctor Fidel Castro, es usted, Canciller, ¿verdad?
Y creo recordar, o que me impactó, que usted lanzara, como es natural,
vivas al señor Presidente de Cuba y su líder; pero a seguidas
o quizás antes, no recuerdo, usted también lanzó vivas
al General de Ejército, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias
cubanas, al señor Raúl Castro Ruz.
Entonces, si metemos lo de este episodio, si fue así, si yo lo recuerdo
correctamente o estoy equivocado, si metemos lo de la conversación
del Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, con el cineasta Oliver Stone,
podríamos llegar a que después del doctor Fidel Castro —Dios
le dé vida y salud—, ¿quién viene?, o sea, ¿viene
el general Raúl Castro, hermano del Comandante en Jefe o viene un equipo
colegiado o viene un debilitamiento del socialismo en Cuba?
Felipe Pérez.- Mire, la equivocación mayúscula de los
enemigos de la Revolución Cubana es la idea, es el deseo, la ilusión
de que cuando el Comandante Fidel Castro no esté, la Revolución
Cubana entonces dejará de existir; es una equivocación que solo
puede ser hija de un odio ciego.
Hay que comprender la realidad cubana: hay que comprender que aquí
han pasado 45 años de Revolución; hay que comprender que 7 de
cada 10 cubanos nacimos después del triunfo de la Revolución,
somos hombres y mujeres que hemos llegado a las responsabilidades a partir
de que la generación que hizo la Revolución, los hombres y mujeres
de la Sierra Maestra han ido creando el espacio. El propio Fidel ha dicho:
“En Cuba la transición ya se ha hecho.”
Yo nací en el año 1965, cuando ya habían pasado seis
años del triunfo de la Revolución. La mayoría en Cuba
de los que tienen responsabilidades, los presidentes de los gobiernos municipales
—que en Cuba son 169—, las provincias, los ministerios, las empresas
principales... Hay que estar ciego para creer la idea de que en Cuba existe
un régimen unipersonal, que el día que esa persona no esté
todo lo demás deja de existir. Hay que subestimar, hay que tener un
sentimiento de subestimación de nuestro pueblo, que es un pueblo que
tiene hoy 10 grados promedio de enseñanza.
Usted puede imaginarse que un pueblo donde hay 700 000 graduados universitarios
y donde hay más de 3 millones de estudiantes hoy, no puede ser un pueblo
que se engañe fácilmente, no puede ser un pueblo al que se le
logre pasar gato por liebre.
En Cuba existe una Constitución, existen leyes, tenemos un Partido
que tiene 600 000 militantes voluntarios, que no reciben ningún privilegio
ni ninguna dádiva por ser militantes, cuyo único premio es el
derecho a sacrificarse más que los demás y a sufrir privaciones
mayores; un Partido cuyo ejemplo es el que arrastra al pueblo. Es decir, tenemos
previstos los mecanismos en la Constitución.
Raúl, por la historia, por sus méritos personales, por sus condiciones
y por sus responsabilidades es el primer vicepresidente del país; si
Fidel dejara de existir, si Fidel, por asesinato, por accidente o por causas
naturales no pudiera continuar al frente de nuestro país, están
claras las instituciones, los mecanismos previstos en nuestra Constitución,
en nuestras leyes, en nuestro Partido y sus estatutos. Raúl es claramente
el segundo hombre en nuestro país, por la historia, porque estuvo desde
el principio, porque con 19 años fue uno de los combatientes más
destacados en el Asalto al Cuartel Moncada. En nuestro pueblo eso no está
en discusión.
Sería un momento de un dolor inenarrable, el vacío dejado por
Fidel no podría ser llenado en nuestro país; pero se impondría,
por sobre todas las cosas, la institucionalidad que la Revolución ha
creado. Nuestra Asamblea Nacional tomaría las decisiones correspondientes,
nuestro Consejo de Estado, que es elegido por voto secreto en la Asamblea
Nacional; Asamblea Nacional cuyos diputados son elegidos por voto secreto
y directo de los electores y que tienen que recibir más de la mitad
del padrón electoral de su circunscripción.
Es decir, en Cuba hay un sistema, pero por encima de eso está el pueblo,
su unidad, su comprensión de que Cuba se está jugando en este
momento el destino, el derecho a ser un país libre.
¿Qué va a pasar en Cuba? ¿Estados Unidos volverá
a hacer lo que nos hizo en 1898, cuando Gómez, llorando, escribió
en su diario: “Me temo que los americanos no dejarán en este
país ni un adarme de simpatía”?
El general Máximo Gómez escribe en su diario en 1898, cuando
Estados Unidos consuma la ocupación militar de Cuba: “Triste
se han ido ellos” —diciendo de los españoles—, “triste
hemos quedado nosotros. Yo siempre soñé en el día de
la paz con España, en despedir con honor a los bravos soldados españoles,
a los que ayer habíamos enfrentado en el campo de batalla, pero la
aparición contra nuestra voluntad de un poder extranjero” —refiriéndose
a Estados Unidos—, “ha impedido que los ganadores de hoy disfrutemos
de la victoria y ha hecho más triste la partida de los perdedores.”
Eso escribió Máximo Gómez, cada niño cubano aprende
eso en la escuela, es la historia de nuestro país.
Han pasado 100 años y nos las estamos jugando otra vez. Por eso nos
duele tanto ver que el gobierno del pueblo dominicano, que fue agredido también
en 1965, y nunca se peleó en América Latina como pelearon los
dominicanos contra la invasión extranjera de 1965, vote ahora contra
el pueblo y el gobierno que fueron los primeros en América en levantar
su voz y en ser solidarios con aquellas luchas del pueblo dominicano por su
independencia y se pliegue a la maniobra contra Cuba. Es algo que nos duele
profundamente.
Le puedo dar garantías de que la Revolución Cubana es indestructible
más allá de la presencia física de Fidel en ella, porque
las ideas de él van a prevalecer en este país y en el mundo.
Periodista.- Finalmente, por mi parte, los demás colegas, perdón
señor Canciller, harán la pregunta y después su amigo
Euri Cabral, que ha hecho todos estos contactos y uno le agradece...
Felipe Pérez.- Les pido excusas por mi apasionamiento, pero ustedes
deben comprender que se viven en Cuba momentos de una gran turbulencia, de
una gran efervescencia y de un gran sentimiento de dignidad y patriotismo
nacional.
Periodista.- No, no, no solo agradecerle a usted su amabilidad, su gentileza,
su bonomía, su nobleza de permitirnos dar este palo radiofónico,
único en la historia de nuestro país, como le dije al comenzar,
y, a la vez, felicitarle por esa enorme capacidad de exposición.
Finalmente, por parte, señor canciller Felipe Pérez Roque, quizás
la pregunta pueda verse un poquito superficial, pero en realidad los años
en este oficio me llevan a pensar que a la gente también le interesan
esas cosas, sin que yo pretenda, ni mucho menos, porque usted jamás
caería en eso, en algún tipo de indiscreción o de superficialidad.
Antes de ser Canciller, creo que usted fue el secretario particular, el secretario
privado del Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, ¿verdad?
Felipe Pérez.- Es así, siete años estuve, fui con él
a República Dominicana.
Periodista.- Así mismo es, así mismo es.
Felipe Pérez.- Lo acompañé a Baní, estuve en el
grupo de cubanos que se paró en silencio delante del horcón
que recuerda al gran Máximo Gómez. Fui uno de los que tuvo el
privilegio, y vi al pueblo de Baní.
Periodista.- Hoy tenemos al Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, ¿verdad?,
que ahora en agosto va a cumplir creo que 78 años de edad.
Felipe Pérez.- Así es.
Periodista.- Y el primero de enero cumpliría 47 años en el poder,
¿verdad? Entonces, el Fidel Alejandro Castro Ruz del que usted fue
secretario particular, ¿hoy ese hombre mantiene el mismo ritmo de trabajo?
Felipe Pérez: El mismo ritmo, y probablemente más. No descansa
un día. Hace años no toma vacaciones. Atiende personalmente
los novedosos programas sociales que estamos implementando, la enorme mejoría
de nuestros servicios de educación, de salud y de protección
social.
Hemos llevado el desempleo este año a menos del 3%, 2,3%. Tenemos más
de 100 000 muchachos estudiando, que habían terminado nueve grados
y ni estudiaban ni trabajaban, y les hemos ofrecido pagarles un estipendio
e incorporarse por las noches a las escuelas; más de 100 000 se incorporaron,
cerca de 40 000 de ellos están estudiando ya en las universidades.
Estamos haciendo un enorme trabajo de atención a los discapacitados,
y él está muy involucrado en todo eso, además de dirigir
nuestra economía, en una coyuntura internacional muy compleja.
Periodista.- Claro.
Excuse que le interrumpa, señor Canciller. ¿Sería imprudente
de mi parte preguntarle a usted, dentro de las limitaciones que esto implica,
de las reservas que esto implica, cómo transcurre un día en
la vida de Fidel Castro?
Felipe Pérez.- Transcurre 20 de las 24 horas trabajando, leyendo, reuniéndose,
estudiando, visitando, oyendo, aprendiendo, enseñando.
Periodista.- ¿Come frugalmente, come poco?
Felipe Pérez.- Sí, se sabe que sí, que come frugalmente
y es muy austero —como se sabe— en sus hábitos. Nada material
le es importante ni imprescindible; se sabe que la costumbre guerrillera de
la Sierra Maestra uno de los pocos lujos que permitía era un tabaco
cubano.
Periodista.- Ya no fuma, ¿no?
Felipe Pérez.- No fuma hace años Fidel. Voluntariamente, en
la década de los 80, dejó de fumar porque le parecía
que en un momento en que en el país había una campaña
de salud muy intensa contra el hábito de fumar, él aparecía,
sin embargo, de vez en cuando en la televisión con un puro en la mano,
y a él le daba pena que eso ocurriera, e hizo un sacrificio más,
que fue renunciar a su viejo hábito. Su padre le había enseñado
a fumar cuando niño, su padre llegado a Cuba de Galicia, de una de
las regiones más pobres de Galicia, y él cuenta que en la Sierra
Maestra siempre llevaba un puro en la mochila.
Periodista.- ¿Don Angel?
Felipe Pérez.- No, Fidel. Fidel en la guerra, en la Sierra Maestra,
siempre llevaba un puro en la mochila. Entonces decía: “Si hay
una buena noticia, entonces celebro sacando el puro de la mochila y fumando.”
Si una victoria, si recibían proyectiles, reserva, en fin, una buena
noticia se celebraba fumando un puro. Y él dice: “Si había
una mala noticia, el consuelo era también fumarse un puro.”
Periodista.- Pero no bebe alcohol, no bebe alcohol tampoco.
Felipe Pérez.- No, no, y está excelentemente bien de salud.
Sé que es una mala noticia para nuestros enemigos, pero sé que
es una buena noticia para los millones de hombres y mujeres que en el mundo
admiran nuestra lucha y a nuestro pueblo.
Periodista.- ¿Cuántas horas diarias duerme un hombre de esa
actividad tan intensa?
Felipe Pérez.- No más de cuatro o cinco horas.
Periodista.- ¿Ya no hace pesca submarina?
Felipe Pérez.- Desde hace años Fidel no toma un día de
vacaciones, hace muchos años, y se molesta si sus colaboradores cercanos
le insistimos en que tome días de descanso; trabaja incesantemente.
Ha tenido que renunciar también a la pesca, aunque practica deportes,
hace su deporte físico diariamente, y está en excelente estado
físico, mental y de ánimo, sabiendo que ya nosotros hemos ganado
esta guerra. Ya nosotros derrotamos el bloqueo; es un problema de tiempo ya
que nuestros enemigos comprendan que han sido derrotados y nos levanten el
bloqueo y la agresión.
Periodista.- Yo le voy a pedir, yo también soy cronista deportivo,
que cuando usted lo vea —y esto es posible, naturalmente, y quizás
pueda enviar la respuesta usted, ¿verdad?, para no molestarlo a él,
a través de la embajada cubana— le pregunte si es cierto que
antes de la Revolución, como es natural, siendo él joven, porque
era un hombre que tenía grandes aptitudes atléticas, jugador
de baloncesto, jugador de béisbol, llegó a firmar, o estuvo
a punto de firmar, un contrato para jugar con los entonces Gigantes de Nueva
York, hoy Gigantes de San Francisco. No sé si usted cree que le pueda
plantear eso; que los cronistas deportivos dominicanos tenemos esa inquietud
de confirmar eso, o que él lo niegue, o usted negarlo.
Felipe Pérez.- Lo haré, le trasladaré su pregunta.
De lo que sí estoy claro es que si se perdió en él un
pitcher o un pelotero en el juego de béisbol, América Latina
ganó un estadista y un revolucionario, cuya vida no podrá ser
mancillada, cuyo pensamiento no podrá ser ignorado y cuya historia
no podrá ser vilipendiada. Y a medida que pasa el tiempo, eso resulta
más claro. Así que sus jonrones mayores y sus mejores juegos
lanzados, probablemente han sido al frente de la Revolución Cubana
y al frente de la lucha de un mundo mejor para todos los habitantes de nuestro
planeta.
Tengo que irme. Le mando un abrazo al pueblo dominicano, le mando nuestro
abrazo fraterno.
Le dejo claro que no lo responsabilizamos en lo absoluto. No hay problemas
entre Cuba y el pueblo dominicano, ¡nunca podría haberlo! El
pueblo dominicano está en el centro de nuestro afecto y de nuestro
respeto (Aplausos).
Periodista.- Gracias.