Entrevista concedida por Felipe Pérez Roque, Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, al programa de la radio dominicana “El gobierno de la mañana”, el 20 de abril de 2004


(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Periodista.- Buenos días, señor Canciller.
Felipe Pérez.- Buenos días.
Periodista.- Mire, señor Canciller, este programa se llama “El gobierno de la mañana”, que se trasmite a través de la emisora Z-101, en Santo Domingo.
Con toda humildad, podemos decirle que es el medio de comunicación más importante de la historia dominicana, de mayor influencia y penetración. Este no es un alarde de vanidad, sino es un dato que se le da a conocer a usted, señor Canciller, y, además, un programa de proyección internacional.
Entonces, queremos darle las gracias por su amabilidad, por su gentileza de hacernos el honor, porque es la primera vez en la historia de la radio dominicana —este programa siempre marcando la diferencia— que un programa saca al aire en vivo las palabras de un Canciller cubano, y, en este aspecto, un Canciller de la Revolución Cubana, como es usted, Felipe Pérez Roque.
De manera que le damos las gracias y si usted tiene algunas palabras introductorias, después pasaremos a las preguntas de lugar.
Adelante al señor Canciller de la República de Cuba, doctor Felipe Pérez Roque.
Felipe Pérez.- Muy buenos días.
Quiero agradecer al programa “El gobierno de la mañana” y a sus conductores la posibilidad de expresar nuestro saludo fraterno al hermano pueblo dominicano; nuestro sentimiento de amistad hacia ese pueblo, al que nos unen, como con ningún otro, vínculos de sangre, de historia y de cultura comunes.
Para mí es un privilegio comunicarme con los hijos de la patria de Máximo Gómez, jefe del Ejército Libertador cubano en nuestras guerras por la independencia, con el pueblo noble y generoso que siempre ha tenido sentimientos de solidaridad y de apoyo a la Revolución Cubana y a nuestro pueblo.
Periodista.- Señor Canciller, lógicamente esta entrevista se inicia con la pregunta de rigor, lo que aconteció en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, donde se aprobó una resolución que, según han informado las agencias internacionales, fue prácticamente determinada por el voto dominicano y donde se estableció una especie de condena al gobierno cubano, porque viola, supuestamente, los derechos humanos.
Quisiéramos saber qué piensa el Canciller cubano sobre esta situación, cuál es la realidad de lo que aconteció, si no hubo algún contacto con el gobierno dominicano para que actuara acorde a como había actuado anteriormente, que siempre se abstenía o votaba en contra, y qué pasó en ese momento con esta situación.
Felipe Pérez.- El tema del voto que se produjo en la Comisión de Derechos Humanos es un asunto hoy de prioridad nacional e informativa en nuestro país.
Como usted sabe Estados Unidos logró imponer, por una ridícula diferencia de un voto, una resolución que manipula el tema de la situación de los derechos humanos en Cuba.
Ellos usan esa resolución para justificar su política de bloqueo y de agresiones contra nuestro país. La usan para aislar a Cuba, para intentar justificar su política hacia Cuba, que el presidente Bush ha definido como una política orientada a lograr un cambio de régimen en Cuba.
Ese voto se dio en un momento de singular peligro para Cuba y para su pueblo, cuando en Estados Unidos se ha estado alentando abiertamente la idea de la agresión contra Cuba, del estrechamiento del bloqueo, e incluso del asesinato del presidente Fidel Castro, como hace unos días defendiera públicamente el congresista republicano, de Florida, Lincoln Díaz-Balart.
En Cuba no se puede comprender el voto del gobierno de República Dominicana. En la calle, en los parques, el pueblo cubano discute abiertamente lo que considera una decisión incomprensible; nadie en Cuba esperaba esto, todo el mundo esperaba que República Dominicana, su país hermano, votara como hizo en 1997 cuando se abstuvo y dijo que no acompañaba una maniobra que estaba dirigida a justificar la política de Estados Unidos hacia nuestro país.
Todo el mundo sabe que aquí no se estaba votando sobre la situación de los derechos humanos en Cuba. Aquí se estaba votando sobre si se apoya la política norteamericana que politiza ese tema y lo usa contra Cuba, o si se estaba defendiendo el derecho de los cubanos a que los dejen en paz y puedan por sí mismos, sin presión externa, desarrollar su país, fortalecer sus instituciones y construir su propio camino; derecho que el pueblo dominicano ya tiene y otros en América Latina también, pero que Cuba lleva defendiendo durante 45 años prácticamente de guerra. Se cumple ahora en estos días un aniversario de la invasión militar por Bahía de Cochinos.
Ahora, ¿qué reacción hay en Cuba al voto del gobierno dominicano? Una gran decepción, un sentimiento de frustración en el pueblo y el gobierno. No se comprende en Cuba cómo el gobierno dominicano, representante de un pueblo ligado por la historia a nuestro país, de donde vinieron nuestros libertadores a forjar en Cuba una república, el primer país adonde los cubanos fueron a combatir contra una dictadura después del triunfo de la Revolución, el país que tiene hoy estudiando más de 300 muchachos dominicanos en nuestras universidades, el país de donde vinieron varios de los principales generales de la Guerra de Independencia de Cuba, de donde vino Máximo Gómez, nacido allí y muerto aquí, en nuestro país, cuyos restos descansan aquí en La Habana y constituye uno de nuestros principales próceres, no se puede entender por qué Dominicana no hizo lo que hizo Brasil, lo que hizo Argentina, lo que hizo Paraguay, que fue decir: “Nos abstenemos, no nos metemos a votar contra Cuba sabiendo que esto le causa un perjuicio al pueblo y al gobierno de Cuba.”
La verdad a su pregunta respondo: Sí habíamos hablado esto con el gobierno dominicano al más alto nivel y teníamos garantías previas del gobierno dominicano de que Dominicana se abstendría, de que la República Dominicana invocaría un voto en común con Brasil, con Argentina y con Paraguay, y que la República Dominicana invocaría, además, que Cuba era un país caribeño vecino, contra el cual Dominicana no podría votar.
Eso fue así, ese compromiso estuvo vigente hasta el día 14 en la tarde, cuando faltaban menos de 12 horas para el voto en Ginebra, en que sorpresivamente nos enteramos que había cambiado, que se faltaba a la palabra empeñada y que República Dominicana se sumaría a la condena contra Cuba, y ese fue el voto que finalmente llevó a Estados Unidos a obtener una diferencia mínima de un voto contra Cuba.
Periodista.- Señor Canciller, dada estas relaciones tradicionales de amistad, ¿ha habido alguna explicación de la Cancillería dominicana a la Cancillería cubana? Es decir, ¿la explicación oficial del gobierno dominicano, después que violó ese compromiso, cuál ha sido?
Felipe Pérez.- Bueno, posterior no hemos tenido explicación, y lo comprendo, porque no la hay. No he podido hablar con el embajador dominicano en La Habana en estos días posteriores, el embajador Rafael Báez Pérez, con quien tengo una relación personal como todos los cubanos, a quien no he podido ver y quien estoy seguro comparte un dolor profundo por esta situación que se ha creado, él que ha trabajado tanto a favor de las relaciones bilaterales.
Tampoco he podido hablar con el canciller Guerrero Pratts después del voto. El me llamó el día antes y me informó que esa era la decisión tomada por el presidente Hipólito Mejía.
Tengo razones para creer que la Cancillería dominicana favorecía la decisión de abstención, favorecía mantener el compromiso con Cuba y votar como hicieron Brasil, Argentina y Paraguay, como había hecho Dominicana la última vez que le había tocado votar sobre el tema en 1997, porque después de eso Dominicana no fue miembro de la comisión en estos años.
Nuestros delegados allá en Ginebra y nuestra embajada tienen la impresión de que realmente en la Cancillería dominicana era muy clara la convicción de votar en abstención, de que Dominicana no debía ser el país que decidiera una votación contra Cuba; pero, bueno, desafortunadamente, ocurrió.
El canciller Guerrero Pratts, a quien me ha unido una relación personal, juntos trabajamos para la elección del doctor Silié, intelectual dominicano, como secretario general de la Asociación de Estados del Caribe, nuestro país trabajó duramente con Dominicana para que fuera elegido, habló conmigo el día antes.
Siempre hemos apoyado a República Dominicana, siempre hemos apoyado sus causas. No existe un ejemplo en el que Cuba haya hecho algo contra República Dominicana, en el que Cuba haya tomado una decisión contra el gobierno del presidente Hipólito Mejía, todo lo contrario; sin embargo, el canciller Pratts, el día antes, unas horas antes, me informó que había un cambio de última hora y yo le expliqué personalmente nuestras razones, nuestro estupor y nuestro rechazo a la idea de que República Dominicana terminara convirtiéndose en el país que prácticamente decidía que Cuba fuera condenada en la Comisión de Derechos Humanos.
Periodista.- Señor canciller Felipe Pérez Roque, ¿cómo comentan ustedes allá en Cuba la actitud mexicana? La Cancillería mexicana ha sido siempre muy independiente, ¿verdad?, muy prestigiosas las relaciones exteriores de México, sobre todo bajo el liderazgo del Partido Revolucionario Institucional, el liderazgo del PRI.
Incluso, cuando las sanciones a Cuba, el aislamiento hemisférico a Cuba, México fue el único país que se negó a romper relaciones con el gobierno de La Habana. Entonces, ahora se produce no ya una abstención, sino una actividad militante por parte del gobierno del presidente Fox.
Entonces, ¿cuál es el comentario, cómo han recibido ustedes este voto, si lo esperaban, si no lo esperaban y la reacción en torno al voto mexicano?
Felipe Pérez.- Sí. Desde hace varios días lo esperábamos, porque el vocero del presidente Bush había informado públicamente que el presidente Bush había llamado por teléfono, al amanecer del día 12, al presidente Fox y que el presidente Fox había aceptado votar contra Cuba. Es decir, no nos sorprendió porque ya lo sabíamos, y aunque en México trató de desmentirse el tema, quedó claro que Estados Unidos tenía ya el compromiso del gobierno de México de votar a favor.
¿Qué reacción nos produce? Bueno, de profundo desagrado, de dolor por el prestigio y la autoridad del pueblo de México; pero sabemos bien que el prestigio de la política exterior mexicana se cimentó siempre sobre el ejercicio de la Doctrina Estrada, y, realmente hoy, de la Doctrina Estrada solo quedan escombros.
Durante el gobierno del presidente Fox y especialmente en la actuación del canciller Jorge Castañeda que, como usted sabe, derivó de aspirante a guerrillero y ultraizquierdista en sus años mozos a terminar ahora prácticamente de peón de los intereses norteamericanos en México y en América Latina, la Doctrina Estrada, prácticamente, no existe.
En Cuba, lógicamente, votos en temas sensibles, donde se está jugando la seguridad y el futuro de los cubanos, como los de México o como los de República Dominicana, que son países cercanos y entrañables al nuestro, causan dolor y causan desagrado, cuando se sabe que existía un espacio para votar en abstención.
Paraguay es un pequeño país, más pequeño, incluso, en su población que República Dominicana, y Paraguay se abstuvo. El presidente Bush llamó al presidente Nicanor Duarte, y el presidente Nicanor Duarte en Paraguay le dijo que no, que Paraguay no votaría contra Cuba. Le dijo: “Es la hora de América Latina, Presidente, y yo no puedo hacer lo que usted me pide, porque nuestros muchachos estudian en Cuba, porque los cubanos vienen como médicos a trabajar en los campos de Paraguay, y Paraguay se va abstener, se lo digo con franqueza.” Eso fue lo que la prensa publicó de la conversación, porque el presidente Bush llamó presionando. Se sabe que hubo enormes presiones de Estados Unidos.
Yo leí, por ejemplo, las declaraciones del presidente Hipólito Mejía, en Miami, donde públicamente informó que había estado recibiendo llamadas del subsecretario de Estado norteamericano, Roger Noriega, que es un furibundo activista anticubano, debido a que él fue asesor de Jesse Helms. Noriega fue el coordinador de la redacción de la Ley Helms-Burton, que penaliza a los empresarios dominicanos y del mundo entero si quieren hacer negocios en Cuba. Ese es Noriega, llamó al presidente Hipólito, según contó el presidente Hipólito Mejía; lo llamó también el cubano de Miami, Otto Reich, enviado especial del Presidente para las Américas. Según contó el presidente Hipólito, ambos lo estuvieron llamando.
Leí en la prensa que él declaró: “Me han tenido loco, en estos días de Semana Santa, llamándome.” Lo llamaban de Estados Unidos pidiéndole que votara contra Cuba. Nosotros, francamente, creíamos que República Dominica mantendría su palabra y que no votaría contra Cuba. Conocer unas horas antes que República Dominicana decidía que Cuba fuera estigmatizada en la Comisión de Derechos Humanos fue una total sorpresa y una gran decepción.
Periodista.- Señor Canciller, ¿esta decisión del gobierno dominicano puede afectar en lo inmediato las relaciones entre Cuba y la República Dominicana? ¿Cuál sería el desenlace y la reacción cubana?
Felipe Pérez.- Deteriora la relación. Realmente, nosotros hemos trabajado duramente en estos años por impulsar las relaciones con República Dominicana, por impulsar el comercio, la colaboración, la firma de acuerdos. No siempre ha sido fácil.
Nosotros entendemos la coyuntura que ha vivido República Dominicana, la negociación con Estados Unidos del Tratado de Libre Comercio, en fin, comprendemos todas las complejidades que hay presentes en este asunto; pero por nuestra parte ha existido siempre franqueza, buena voluntad, deseos de estrechar los vínculos, respeto y cariño por el pueblo dominicano, respeto y aspiración de colaboración con sus autoridades. Y realmente la decisión del gobierno dominicano da un golpe a las relaciones, y la manera en que ha ocurrido nos ha dolido a nosotros y a nuestro pueblo, que no puede entender cómo ha terminado un gobierno de República Dominicana poniéndose, finalmente, con su decisión, al servicio de la política norteamericana que intenta ahogar a nuestro país.
Periodista.- Señor Canciller, ¿es cierto que una comisión de alto nivel de la República de Cuba vino a República Dominicana y se reunió con el Canciller dominicano y con una delegación, y ahí fue que se estableció el compromiso formal de que se iba abstener la República Dominicana?
Felipe Pérez.- Hubo contactos a muy alto nivel y existía un compromiso claro.
Periodista.- Ahora, señor Canciller, ¿hubo algún contacto de manera personal, ya sea a través de la vía telefónica, entre el Comandante Fidel Castro y el presidente Hipólito Mejía sobre este tema?
Felipe Pérez.- No, no lo hubo sobre este tema entre ambos mandatarios.
Periodista.- Señor canciller Felipe Pérez Roque, me permito en esta pregunta mía hacer un breve comentario, si se quiere, una parte es subjetiva, una interpretación muy personal, no sé si estoy equivocado.
Yo leí el documento de Ginebra, el documento de los derechos humanos, el documento dirigido a Cuba.
Ahora, yo no encuentro, señor Canciller, que es un documento muy fuerte, yo no lo encuentro muy duro, yo no lo encuentro ni siquiera como condena a Cuba. El documento evade ciertos temas; en otro aspecto habla de sugerencia, de formular cosas, de plantear ideas. O sea, no sé cual es su opinión, pero no veo que ni siquiera es un documento condenando a Cuba, si no más bien formulando sugerencias. Es un documento flojo, no es agresivo, ¿es así, señor Canciller?
Felipe Pérez.- Usted tiene razón. El documento ha tenido que debilitarse a lo largo de los años.
Cuando el presidente Reagan y su gobierno inventaron este tema contra Cuba, los proyectos eran duros, muy duros, con un lenguaje fuertemente condenatorio, conminatorio, agresivo contra Cuba; pero el ejercicio se ha ido desgastando, se ha ido desprestigiando. Todo el mundo sabe que este es un interés norteamericano, todo el mundo sabe que Honduras no fue quien redactó este papel, todo el mundo sabe que este papel lo redactó el Departamento de Estado, que lo distribuyó en inglés el 25 de marzo en una reunión en Washington, que la embajada hondureña en Ginebra no tenía el papel, que el embajador hondureño en Ginebra negó que Honduras fuera a presentarlo, cuando ya en Washington, en el Departamento de Estado, el subsecretario Marc Grossman, lo había hecho público. Es decir, todo el mundo sabe que este es el interés norteamericano, que Honduras lo que ha hecho es presentar un papel a solicitud del gobierno de Estados Unidos. Todo el mundo sabe que Cuba es el único país latinoamericano contra el que se presenta un texto en Ginebra.
Por ejemplo, ahora Cuba ha presentado uno sobre la situación en la Base Naval de Guantánamo, no tengo evidencias de que el gobierno dominicano haya decidido votar a favor de ese texto; allí hay violaciones flagrantes de los derechos humanos de más de 600 presos que llevan más de dos años en la Base Naval de Guantánamo sin siquiera ser acusados, en condiciones terribles de encarcelamiento y de violación de sus derechos.
Ahora, usted tiene razón, Estados Unidos ante el desprestigio, ante la falta de apoyo, ha tenido que ir debilitando ese texto, y, en la práctica, este papel no expresa la palabra condena. Ellos no han podido lograr que el documento sea más fuerte porque temían perder apoyo; pero lo que hay que cuestionar es la existencia misma de la resolución. Más allá de si el papel es más suave o no, la pregunta es, ¿por qué tiene que existir una resolución que le pida a Cuba recibir a un representante del Alto Comisionado de Derechos Humanos?
Por ejemplo, Cuba ya recibió al Alto Comisionado, no a un representante, sino al propio Alto Comisionado para los Derechos Humanos, lo hizo en 1994. República Dominicana no ha recibido la visita del Alto Comisionado, ¿por qué República Dominicana tendría que apoyar que Cuba lo reciba por segunda vez, si todavía no ha ido por primera vez a República Dominicana?
Estados Unidos no ha recibido al Alto Comisionado, se ha negado a invitarlo oficialmente. Solo siete países en América Latina han recibido al Alto Comisionado en estos 10 años en que ha existido.
Cuba fue de los primeros, ¿por qué hay que volver a pedirle a Cuba una visita del Alto Comisionado, si Cuba ya lo recibió una vez? Dominicana no lo ha recibido, Honduras no lo ha recibido, Chile no lo ha recibido; entonces, sobre todo esto hay una manipulación.
La cuestión es, ¿por qué tiene que ser llevado el tema de Cuba a Ginebra? ¿Por qué Cuba enfrenta el tema? No porque el documento la condene, pero el documento la singulariza, hace que el tema se mantenga en la agenda, sirve a Estados Unidos para públicamente justificar su bloqueo contra Cuba.
Ahora, usted tiene razón, el papel ha tenido que ser debilitado, el papel no es una condena; pero ello no disminuye su peligro, y ello no justifica a los que votaron por él. Los que votaron por él no lo hicieron pensando que el papel era flojo o no, sino lo hicieron porque no supieron y no pudieron resistir la presión que hubo sobre ellos.
Periodista.- Excúseme la interrupción, señor canciller Felipe Pérez Roque.
El mismo día o al día siguiente un disidente —vamos a llamarle así— fue puesto en libertad. ¿Tuvo ese documento algo que ver con eso?
Felipe Pérez.- Absolutamente nada.
Primero, esta persona fue condenada por un tribunal cubano, después de un juicio justo y con garantías, por recibir dinero del gobierno de Estados Unidos, lo cual está prohibido en la ley norteamericana y en la ley dominicana, recibir dinero para trabajar para una potencia que agrede y enfrenta a su propio país. Sin embargo, tenía problemas de salud, y en virtud de los mecanismos existentes en Cuba, el tribunal decidió concederle una licencia extrapenal y liberarlo, a partir de que su situación de salud era incompatible con el régimen penitenciario. Pero ese es un proceso que no tiene nada que ver con esta resolución.
Periodista.- Señor Canciller, a propósito del tema este de los disidentes. Nosotros hemos recibido aquí algunas comisiones de familiares de los 75 disidentes que están presos y que fueron juzgados el año pasado en Cuba. Nos hablan de violaciones a los derechos de defensa, que han conocido a sus abogados el mismo día del juicio, que las sentencias ya han estado predeterminadas. Nos gustaría conocer su opinión con relación a estos planteamientos, señor Canciller. Adelante.
Felipe Pérez.- Son falsedades, forman parte de una campaña que ha habido contra Cuba, orquestada con el apoyo y el financiamiento del gobierno de Estados Unidos, a partir de las justas medidas que Cuba tuvo que adoptar sancionando, en el marco de nuestras leyes, a las personas que dentro de Cuba han estado colaborando con el gobierno de Estados Unidos en la aplicación de su política, en la aplicación del bloqueo, y dando información y contribuyendo a la aplicación de la Ley Helms-Burton. Cuba se defiende, pero se defiende en el marco de su Constitución, se defiende respetando la ley, se defiende respetando el estado de derecho. No se defiende asesinando extrajudicialmente, no se defiende reprimiendo por la fuerza física, aplica las leyes de sus tribunales; aplica leyes previas, ante jueces que ya existían, no ante tribunales ad hoc, con plenas garantías, más allá de las mentiras que se digan.
Sobre ese tema les invito a leerse, por ejemplo, el libro Los disidentes, o el libro El camaján, hechos por escritores cubanos y que fueron presentados en República Dominicana. Los invito a entrar en la página web de la Cancillería cubana, CubaMinrex, donde aparece información amplia y suficiente sobre el tema, incluidos testimonios en video de los propios familiares de una parte de los presos, que desmienten categóricamente el que existan violaciones, o existan excesos en el tratamiento a estas personas, que aun siendo adversarios merecen el respeto a su integridad física y moral.
El pueblo dominicano nos conoce y el pueblo dominicano sabe que la Revolución Cubana se ha mantenido porque ha sabido ganarse el apoyo de su pueblo. Un pueblo que puso 20 000 muertos para derrotar una dictadura, no aceptaría otra.
La Revolución Cubana tiene un apoyo mayoritario de su pueblo porque ha trabajado con honestidad, porque sus dirigentes tienen la autoridad ante su pueblo de trabajar, de no ser corruptos, de trabajar por el bien común. No hay acusado ningún dirigente cubano de tomar el dinero de los fondos públicos y ponerlo en cuentas en Miami o en Europa, en bancos que guardan el secreto.
No existen acusaciones de que hayamos desaparecido a una persona: no hay una madre en Cuba, como en Argentina, reclamando que su hijo no aparece; no existen en Cuba niños que fueron arrebatados a sus padres y a sus abuelas y entregados a otras familias. No existen en Cuba criminales que no pagaron sus crímenes ante la justicia revolucionaria. Y el pueblo ha visto que hemos levantado este país, ha visto que hemos eliminado el analfabetismo, que hemos desarrollado la educación, la salud, los derechos, el acceso a la cultura, a la dignidad, el pueblo sabe. Y, por tanto, esos cuestionamientos no existen en Cuba, hay un apoyo mayoritario a la Revolución, en medio de la amenaza y la agresión de la potencia más poderosa que ha existido.
Y todo dominicano que viene a Cuba, y no vienen pocos, vienen miles de dominicanos a Cuba, sabe que es verdad lo que yo estoy diciendo.
Periodista.- Señor canciller, permítame citarle un caso para conocer su comentario de las cosas que se han planteado.
Aquí estuvo la señora Lucy Esther Ramón y estuvo el abogado Orlando Contreras y se referían al caso de una de estas personas, apellido Ramón, que nos decían que es un artista plástico que hacía reuniones en su casa de artistas, y según ellos, la acusación, el cuerpo del delito, según nos explicaron aquí, fue una cartilla de los derechos humanos, precisamente; ellos vinieron unos días antes de que se produjera esta decisión del gobierno dominicano.
Felipe Pérez.- ¿De dónde fueron?
Periodista.- Ellos vinieron de Miami.
Felipe Pérez.- Vinieron de Miami. ¿Le parece suficiente a usted ese dato, verdad? Averigüe quién pagó su viaje. Le puedo dar garantías de que fue la Fundación Nacional Cubano Americana y los lobbies de línea dura de los cubanos de Miami, que quieren recuperar en Cuba el pasado de oprobio y explotación que nuestro país vivió, y que se han aliado al gobierno de Bush, y que lo ayudaron a ganar en Florida. Esas son las personas de las que seguramente usted vio sus testimonios en República Dominicana.
¿Usted cree que pueda dárseles credibilidad a los testimonios de unos cubanos de Miami, que vayan a República Dominicana a hablar de lo que pasa en Cuba?
Periodista.- Señor canciller, disculpe.
Tengo conocimientos de que la Cancillería cubana emitió una nota de protesta ante la misión permanente de la oficina de las Naciones Unidas y los organismos internacionales, en Ginebra, Suiza, y entonces usted señalaba que un agente de la CIA, de apellido Calzón, había atentado contra la seguridad física y había robado o destruido, de acuerdo a nuestras informaciones, ciertos documentos de la delegación cubana.
¿Qué fue lo que pasó ante esta situación?
Felipe Pérez.- El señor Frank Calzón, que es un cubano de Miami, que fue agente de la CIA, ligado a décadas de terrorismo y actividad subversiva contra Cuba, pero que ahora se presenta con el nuevo ropaje de luchador por los derechos humanos, y que tiene una de las instituciones fachada en Miami, que se llama Centro para una Cuba Libre, que recibe millones de dólares del gobierno de Estados Unidos cada año... Recordemos que desde 1997 hasta este año el propio gobierno de Estados Unidos reconoce haber dedicado 27 millones de dólares a financiar la subversión en Cuba y la creación de una oposición, y 7 millones más se entregarán en este año. Pero ese dinero va primero a Miami, Frank Calzón y otros como él allí se quedan con la mayor parte y una parte menor se la mandan a sus cómplices aquí en Cuba, algunos de los cuales fueron juzgados el año pasado.
Este señor viajó allá a Ginebra, se acreditó falsamente como periodista de Radio “Martí”, una emisora que el gobierno de Estados Unidos tiene trasmitiendo ilegalmente contra Cuba, cuyo presupuesto es de 25 millones de dólares por año, y que viola las regulaciones internacionales, invade nuestro espacio radioeléctrico, violando las leyes; este señor se presentó allí como periodista de Radio “Martí”, entró al lugar y, preso de la ira, parece, y de la frustración, comenzó a arrancar de un mural dedicado a los materiales de información pública que las delegaciones distribuyen, los materiales de información que la delegación cubana había puesto, especialmente sobre el caso de los cinco jóvenes cubanos presos políticos en Estados Unidos, algunos de los cuales no han podido recibir todavía, después de seis años, la visita de su esposa en algún caso, de su hija, porque el gobierno de Estados Unidos no ha permitido que su familia en todo este tiempo los visite.
Entonces este señor empezó a arrancar los materiales. Una mujer de la delegación cubana que estaba allí se le encaró, pidiéndole, por favor, que cesara esa actuación, fuera de toda norma diplomática, de urbanidad, arrancar con sus manos los materiales que Cuba había puesto en el mural. Este señor de Miami agredió a la mujer y entonces otro integrante de la delegación cubana que estaba cerca salió en defensa de esta mujer, diplomática de la misión cubana. Se produjo allí un intercambio entre el integrante de la delegación cubana y el cubano de Miami, y el cubano de la delegación cubana —según he leído en la prensa—, propinó un knock out al cubano de Miami. Es la noticia que tengo.
Cuba protestó, porque considera que las normas de Naciones Unidas y que rigen allí en la Comisión de Derechos Humanos deberían impedir que una persona como esta siquiera se acreditara; porque él no es periodista de Radio “Martí”, él no tendría por qué entrar siquiera. Pero, bueno, ya una vez que estaba dentro, además, no tenía derecho a actuar, de manera violenta, agrediendo a una dama que integra otra delegación, o arrancando por la fuerza los materiales de información puestos por una delegación en el lugar previsto para eso, en aquel edificio.
Periodista.- Señor Canciller, Felipe Pérez Roque, el Presidente de la República de Cuba, Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, le dijo al cineasta estadounidense, Oliver Stone, a propósito de una pregunta de él alejarse del poder, que si fuese de beneficio para el pueblo cubano él no lo pensaría dos veces, se alejaría del poder, pero que ese no es el sentimiento del pueblo cubano.
Hace quizás año y medio o dos años, no recuerdo, en un mitin, quizás en Santiago de Cuba, estaba hablando precisamente uno de sus largos e impactantes discursos, el doctor Fidel Castro sufrió un vahído, un mareo o algo así, incluso de inmediato fue atendido y después se reintegró normalmente a hablar. Pero la primera persona que toma el micrófono, después que sale por un momento de la tribuna el doctor Fidel Castro, es usted, Canciller, ¿verdad? Y creo recordar, o que me impactó, que usted lanzara, como es natural, vivas al señor Presidente de Cuba y su líder; pero a seguidas o quizás antes, no recuerdo, usted también lanzó vivas al General de Ejército, Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias cubanas, al señor Raúl Castro Ruz.
Entonces, si metemos lo de este episodio, si fue así, si yo lo recuerdo correctamente o estoy equivocado, si metemos lo de la conversación del Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, con el cineasta Oliver Stone, podríamos llegar a que después del doctor Fidel Castro —Dios le dé vida y salud—, ¿quién viene?, o sea, ¿viene el general Raúl Castro, hermano del Comandante en Jefe o viene un equipo colegiado o viene un debilitamiento del socialismo en Cuba?
Felipe Pérez.- Mire, la equivocación mayúscula de los enemigos de la Revolución Cubana es la idea, es el deseo, la ilusión de que cuando el Comandante Fidel Castro no esté, la Revolución Cubana entonces dejará de existir; es una equivocación que solo puede ser hija de un odio ciego.
Hay que comprender la realidad cubana: hay que comprender que aquí han pasado 45 años de Revolución; hay que comprender que 7 de cada 10 cubanos nacimos después del triunfo de la Revolución, somos hombres y mujeres que hemos llegado a las responsabilidades a partir de que la generación que hizo la Revolución, los hombres y mujeres de la Sierra Maestra han ido creando el espacio. El propio Fidel ha dicho: “En Cuba la transición ya se ha hecho.”
Yo nací en el año 1965, cuando ya habían pasado seis años del triunfo de la Revolución. La mayoría en Cuba de los que tienen responsabilidades, los presidentes de los gobiernos municipales —que en Cuba son 169—, las provincias, los ministerios, las empresas principales... Hay que estar ciego para creer la idea de que en Cuba existe un régimen unipersonal, que el día que esa persona no esté todo lo demás deja de existir. Hay que subestimar, hay que tener un sentimiento de subestimación de nuestro pueblo, que es un pueblo que tiene hoy 10 grados promedio de enseñanza.
Usted puede imaginarse que un pueblo donde hay 700 000 graduados universitarios y donde hay más de 3 millones de estudiantes hoy, no puede ser un pueblo que se engañe fácilmente, no puede ser un pueblo al que se le logre pasar gato por liebre.
En Cuba existe una Constitución, existen leyes, tenemos un Partido que tiene 600 000 militantes voluntarios, que no reciben ningún privilegio ni ninguna dádiva por ser militantes, cuyo único premio es el derecho a sacrificarse más que los demás y a sufrir privaciones mayores; un Partido cuyo ejemplo es el que arrastra al pueblo. Es decir, tenemos previstos los mecanismos en la Constitución.
Raúl, por la historia, por sus méritos personales, por sus condiciones y por sus responsabilidades es el primer vicepresidente del país; si Fidel dejara de existir, si Fidel, por asesinato, por accidente o por causas naturales no pudiera continuar al frente de nuestro país, están claras las instituciones, los mecanismos previstos en nuestra Constitución, en nuestras leyes, en nuestro Partido y sus estatutos. Raúl es claramente el segundo hombre en nuestro país, por la historia, porque estuvo desde el principio, porque con 19 años fue uno de los combatientes más destacados en el Asalto al Cuartel Moncada. En nuestro pueblo eso no está en discusión.
Sería un momento de un dolor inenarrable, el vacío dejado por Fidel no podría ser llenado en nuestro país; pero se impondría, por sobre todas las cosas, la institucionalidad que la Revolución ha creado. Nuestra Asamblea Nacional tomaría las decisiones correspondientes, nuestro Consejo de Estado, que es elegido por voto secreto en la Asamblea Nacional; Asamblea Nacional cuyos diputados son elegidos por voto secreto y directo de los electores y que tienen que recibir más de la mitad del padrón electoral de su circunscripción.
Es decir, en Cuba hay un sistema, pero por encima de eso está el pueblo, su unidad, su comprensión de que Cuba se está jugando en este momento el destino, el derecho a ser un país libre.
¿Qué va a pasar en Cuba? ¿Estados Unidos volverá a hacer lo que nos hizo en 1898, cuando Gómez, llorando, escribió en su diario: “Me temo que los americanos no dejarán en este país ni un adarme de simpatía”?
El general Máximo Gómez escribe en su diario en 1898, cuando Estados Unidos consuma la ocupación militar de Cuba: “Triste se han ido ellos” —diciendo de los españoles—, “triste hemos quedado nosotros. Yo siempre soñé en el día de la paz con España, en despedir con honor a los bravos soldados españoles, a los que ayer habíamos enfrentado en el campo de batalla, pero la aparición contra nuestra voluntad de un poder extranjero” —refiriéndose a Estados Unidos—, “ha impedido que los ganadores de hoy disfrutemos de la victoria y ha hecho más triste la partida de los perdedores.” Eso escribió Máximo Gómez, cada niño cubano aprende eso en la escuela, es la historia de nuestro país.
Han pasado 100 años y nos las estamos jugando otra vez. Por eso nos duele tanto ver que el gobierno del pueblo dominicano, que fue agredido también en 1965, y nunca se peleó en América Latina como pelearon los dominicanos contra la invasión extranjera de 1965, vote ahora contra el pueblo y el gobierno que fueron los primeros en América en levantar su voz y en ser solidarios con aquellas luchas del pueblo dominicano por su independencia y se pliegue a la maniobra contra Cuba. Es algo que nos duele profundamente.
Le puedo dar garantías de que la Revolución Cubana es indestructible más allá de la presencia física de Fidel en ella, porque las ideas de él van a prevalecer en este país y en el mundo.
Periodista.- Finalmente, por mi parte, los demás colegas, perdón señor Canciller, harán la pregunta y después su amigo Euri Cabral, que ha hecho todos estos contactos y uno le agradece...
Felipe Pérez.- Les pido excusas por mi apasionamiento, pero ustedes deben comprender que se viven en Cuba momentos de una gran turbulencia, de una gran efervescencia y de un gran sentimiento de dignidad y patriotismo nacional.
Periodista.- No, no, no solo agradecerle a usted su amabilidad, su gentileza, su bonomía, su nobleza de permitirnos dar este palo radiofónico, único en la historia de nuestro país, como le dije al comenzar, y, a la vez, felicitarle por esa enorme capacidad de exposición.
Finalmente, por parte, señor canciller Felipe Pérez Roque, quizás la pregunta pueda verse un poquito superficial, pero en realidad los años en este oficio me llevan a pensar que a la gente también le interesan esas cosas, sin que yo pretenda, ni mucho menos, porque usted jamás caería en eso, en algún tipo de indiscreción o de superficialidad. Antes de ser Canciller, creo que usted fue el secretario particular, el secretario privado del Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, ¿verdad?
Felipe Pérez.- Es así, siete años estuve, fui con él a República Dominicana.
Periodista.- Así mismo es, así mismo es.
Felipe Pérez.- Lo acompañé a Baní, estuve en el grupo de cubanos que se paró en silencio delante del horcón que recuerda al gran Máximo Gómez. Fui uno de los que tuvo el privilegio, y vi al pueblo de Baní.
Periodista.- Hoy tenemos al Comandante en Jefe, doctor Fidel Castro, ¿verdad?, que ahora en agosto va a cumplir creo que 78 años de edad.
Felipe Pérez.- Así es.
Periodista.- Y el primero de enero cumpliría 47 años en el poder, ¿verdad? Entonces, el Fidel Alejandro Castro Ruz del que usted fue secretario particular, ¿hoy ese hombre mantiene el mismo ritmo de trabajo?
Felipe Pérez: El mismo ritmo, y probablemente más. No descansa un día. Hace años no toma vacaciones. Atiende personalmente los novedosos programas sociales que estamos implementando, la enorme mejoría de nuestros servicios de educación, de salud y de protección social.
Hemos llevado el desempleo este año a menos del 3%, 2,3%. Tenemos más de 100 000 muchachos estudiando, que habían terminado nueve grados y ni estudiaban ni trabajaban, y les hemos ofrecido pagarles un estipendio e incorporarse por las noches a las escuelas; más de 100 000 se incorporaron, cerca de 40 000 de ellos están estudiando ya en las universidades. Estamos haciendo un enorme trabajo de atención a los discapacitados, y él está muy involucrado en todo eso, además de dirigir nuestra economía, en una coyuntura internacional muy compleja.
Periodista.- Claro.
Excuse que le interrumpa, señor Canciller. ¿Sería imprudente de mi parte preguntarle a usted, dentro de las limitaciones que esto implica, de las reservas que esto implica, cómo transcurre un día en la vida de Fidel Castro?
Felipe Pérez.- Transcurre 20 de las 24 horas trabajando, leyendo, reuniéndose, estudiando, visitando, oyendo, aprendiendo, enseñando.
Periodista.- ¿Come frugalmente, come poco?
Felipe Pérez.- Sí, se sabe que sí, que come frugalmente y es muy austero —como se sabe— en sus hábitos. Nada material le es importante ni imprescindible; se sabe que la costumbre guerrillera de la Sierra Maestra uno de los pocos lujos que permitía era un tabaco cubano.
Periodista.- Ya no fuma, ¿no?
Felipe Pérez.- No fuma hace años Fidel. Voluntariamente, en la década de los 80, dejó de fumar porque le parecía que en un momento en que en el país había una campaña de salud muy intensa contra el hábito de fumar, él aparecía, sin embargo, de vez en cuando en la televisión con un puro en la mano, y a él le daba pena que eso ocurriera, e hizo un sacrificio más, que fue renunciar a su viejo hábito. Su padre le había enseñado a fumar cuando niño, su padre llegado a Cuba de Galicia, de una de las regiones más pobres de Galicia, y él cuenta que en la Sierra Maestra siempre llevaba un puro en la mochila.
Periodista.- ¿Don Angel?
Felipe Pérez.- No, Fidel. Fidel en la guerra, en la Sierra Maestra, siempre llevaba un puro en la mochila. Entonces decía: “Si hay una buena noticia, entonces celebro sacando el puro de la mochila y fumando.” Si una victoria, si recibían proyectiles, reserva, en fin, una buena noticia se celebraba fumando un puro. Y él dice: “Si había una mala noticia, el consuelo era también fumarse un puro.”
Periodista.- Pero no bebe alcohol, no bebe alcohol tampoco.
Felipe Pérez.- No, no, y está excelentemente bien de salud. Sé que es una mala noticia para nuestros enemigos, pero sé que es una buena noticia para los millones de hombres y mujeres que en el mundo admiran nuestra lucha y a nuestro pueblo.
Periodista.- ¿Cuántas horas diarias duerme un hombre de esa actividad tan intensa?
Felipe Pérez.- No más de cuatro o cinco horas.
Periodista.- ¿Ya no hace pesca submarina?
Felipe Pérez.- Desde hace años Fidel no toma un día de vacaciones, hace muchos años, y se molesta si sus colaboradores cercanos le insistimos en que tome días de descanso; trabaja incesantemente.
Ha tenido que renunciar también a la pesca, aunque practica deportes, hace su deporte físico diariamente, y está en excelente estado físico, mental y de ánimo, sabiendo que ya nosotros hemos ganado esta guerra. Ya nosotros derrotamos el bloqueo; es un problema de tiempo ya que nuestros enemigos comprendan que han sido derrotados y nos levanten el bloqueo y la agresión.
Periodista.- Yo le voy a pedir, yo también soy cronista deportivo, que cuando usted lo vea —y esto es posible, naturalmente, y quizás pueda enviar la respuesta usted, ¿verdad?, para no molestarlo a él, a través de la embajada cubana— le pregunte si es cierto que antes de la Revolución, como es natural, siendo él joven, porque era un hombre que tenía grandes aptitudes atléticas, jugador de baloncesto, jugador de béisbol, llegó a firmar, o estuvo a punto de firmar, un contrato para jugar con los entonces Gigantes de Nueva York, hoy Gigantes de San Francisco. No sé si usted cree que le pueda plantear eso; que los cronistas deportivos dominicanos tenemos esa inquietud de confirmar eso, o que él lo niegue, o usted negarlo.
Felipe Pérez.- Lo haré, le trasladaré su pregunta.
De lo que sí estoy claro es que si se perdió en él un pitcher o un pelotero en el juego de béisbol, América Latina ganó un estadista y un revolucionario, cuya vida no podrá ser mancillada, cuyo pensamiento no podrá ser ignorado y cuya historia no podrá ser vilipendiada. Y a medida que pasa el tiempo, eso resulta más claro. Así que sus jonrones mayores y sus mejores juegos lanzados, probablemente han sido al frente de la Revolución Cubana y al frente de la lucha de un mundo mejor para todos los habitantes de nuestro planeta.
Tengo que irme. Le mando un abrazo al pueblo dominicano, le mando nuestro abrazo fraterno.
Le dejo claro que no lo responsabilizamos en lo absoluto. No hay problemas entre Cuba y el pueblo dominicano, ¡nunca podría haberlo! El pueblo dominicano está en el centro de nuestro afecto y de nuestro respeto (Aplausos).
Periodista.- Gracias.