
Ejercicio
Anticubano de EE.UU.
2. Nota de protesta de la Misión Permanente de Cuba en la ONU
3. EE.UU. mueve peones para resolución anticubana
4.
GINEBRA: LOS EE.UU. SE QUITAN LA CARETA
EE.UU. mueve peones para resolución anticubana
Por
Orlando Oramas León,
Tomado de Granma,
5 de abril de 2005
GINEBRA, abril 2.— Estados Unidos mueve sus peones hacia la Comisión
de Derechos Humanos (CDH) para intentar la repetición de una resolución
anticubana, propósito que justifica el viaje de altos funcionarios
a fin de presionar a los miembros de este foro de ONU.
Casi medio centenar de miembros componen la delegación estadounidense ante la CDH que, aunque oficialmente está encabezada por el senador Rudolph E. Boschwitz y el embajador Kevin E. Moley, también tiene a encumbrados cargos en su nómina.
Por aquí ya pasó el subsecretario asistente del Departamento de Defensa, Matthew Waxman, a cargo de asuntos de los detenidos por Estados Unidos en la guerra antiterrorista, quien trajo la misión de contrarrestar las denuncias sobre las torturas cometidas por soldados norteamericanos en Iraq y en la base que ocupan en el territorio cubano de Guantánamo.
Hay que recordar que el año pasado Cuba propuso a la Comisión que se investigaran los abusos contra alrededor de 600 prisioneros de unas 40 nacionalidades que el Pentágono mantiene en esa base naval y la misión estadounidense aquí teme que el tema vuelva a resonar.
Otro que enseñó credenciales fue el subsecretario adjunto del Departamento de Estado, Mark Logan, quien la víspera encabezó una conferencia de prensa no muy concurrida, en la que reiteró la decisión de imponer una resolución contra Cuba en materia de derechos humanos, y dijo confiar en los votos necesarios para extender el mandato de Christine Chanet, representante personal de la Alta Comisionada, que La Habana desconoce por considerarlo fruto de las presiones de Washington.
Pero su declaración fue interpretada como parte de la preocupación por un resultado cerrado, en medio de rumores entre representantes de la prensa sobre cambios en el voto de algunos países, que oficialmente no pudieron ser confirmados o desmentidos.
En principio el proyecto encajó un revés. Estados Unidos debió presentarlo como propio, a diferencia de otros años en que consiguió que otros gobiernos lo hicieran a fin de disfrazar la mano norteamericana en su autoría y empuje.
Recientemente, el canciller cubano Felipe Pérez Roque denunció que para Estados Unidos resulta vital conseguir que triunfe su maniobra en Ginebra, con el fin de intentar justificar el bloqueo a la Mayor de las Antillas.
Una propuesta de resolución presentada por Cuba contra esa política, que se extiende por más de 45 años, recibió el voto a favor de 179 países en la Asamblea General de la ONU, con lo que Washington quedó prácticamente en solitario.
Sin embargo, la resolución de la Casa Blanca fue decidida el pasado año aquí por apenas un voto de diferencia, luego de presiones que incluyeron una vasta movilización desde el Departamento de Estado, las embajadas en diversas latitudes y el gardeo personal en este recinto ginebrino.
La plantilla norteamericana también trae a Michael Kozak, subsecretario de Estado para asuntos de democracia y derechos humanos, uno de los principales artilleros en los ataques a La Habana y Caracas, quien de seguro tendrá otra vez un rol protagónico en la campaña anticubana.
Otro que se anuncia con bombo y platillo, aunque no puede estar en el listado oficial de la delegación de Estados Unidos, es el embajador checo en ese país, Martin Palous, quien cuando era vicecanciller de Praga ya presentó una vez el plan de Washington contra Cuba en la CDH.
Y en franca sintonía ya se dejan ver por acá miembros de los grupos contrarrevolucionarios que desde el sur de la Florida conspiran con la administración Bush contra la Isla y también algunos que dicen representar a los llamados grupos disidentes.
Son, como afirma Cuba, quienes se llevan la mayor tajada en los fondos millonarios destinados por la Casa Blanca para la llamada transición, con la que aspiran a reconquistar propiedades y el poder, y para lo cual hay quienes en Miami han pedido “24 horas de gracia para matar”.
Pero esta vez se han llevado una sorpresa, pues por los pasillos de esta sede se estrenan otros cubanoamericanos llegados con un propósito totalmente opuesto, denunciar el redoblamiento de las restricciones de Bush a los viajes y remesas familiares hacia la Isla.
“Nos decidimos a venir porque ya no podíamos esperar más para hacer saber a la Comisión y al mundo sobre las crueles medidas de Bush contra la familia cubana”, afirmó a Prensa Latina una activista de una agrupación que reúne a mujeres cristianas en Miami contra tales disposiciones.
Para
el 14 ó 15 de abril está prevista la votación del proyecto
anticubano. Washington apresura sus mecanismos de presión y mueve
recursos y fichas. La CDH vuelve a convertirse en escenario de una batalla
impuesta por Estados Unidos, que le resta credibilidad a este órgano
de la ONU.
Carta
del Excmo. Sr. Orlando Requeijo Gual, Embajador Representante Permanente
de Cuba ante las Naciones Unidas
Nueva York, 30 de marzo de 2004
Excelencia:
Tengo
el honor de dirigirme a su Excelencia con relación a la presencia del
connotado terrorista de origen cubano Luis Zúñiga Rey, dentro
de la delegación oficial de Estados Unidos a la 60 Conferencia de la
Comisión de Derechos Humanos (CDH) que se encuentra sesionando en Ginebra.
Resulta paradójica la actitud adoptada por el gobierno estadounidense,
cuando aún están frescas las imágenes de los atentados
terroristas perpetrados en Madrid el 11 de marzo pasado, que costaron la vida
a más de 200 personas.
Para los que luchan de manera honrada contra el terrorismo resulta una verdadera
afrenta y una total falta de respeto tener bajo el disfraz de diplomático
y como miembro de una delegación a dicho foro, a un individuo de amplio
y conocido expediente criminal, según consta en el informe del Relator
Especial de la ONU sobre Mercenarismo, Sr. Enrique Bernales Ballesteros, presentado
precisamente ante la CDH en 1999.
En dicho informe, el Relator Especial de la ONU señala a Luis Zúñiga
Rey, de origen cubano y radicado en Miami, como integrante del grupo clandestino
de seguridad de la denominada Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA),
una estructura paramilitar.
S.E. Sr. Inocencio F. Arias
Presidente del Comité contra el Terrorismo
Consejo de Seguridad
Según
el propio informe de Bernales Ballesteros de 1999, Zúñiga Rey
reclutó al ciudadano guatemalteco Percy Francisco Alvarado Godoy para
realizar estudios sobre puntos vulnerables y susceptibles de atentados terroristas
en Cuba, tales como hoteles, termoeléctricas y refinerías de
petróleo, entre otros.
Las acciones promovidas por Zúñiga Rey pudieron ser frustradas
debido a que Alvarado Godoy resultó ser un agente de la seguridad del
Estado cubana.
El ahora ocupante de un escaño de la delegación estadounidense
abandonó ilegalmente Cuba en 1973, ingresando a la base naval de Guantánamo,
y a su arribo a Miami se enroló en una operación de la Agencia
Central de Inteligencia (CIA), consistente en un plan de infiltración
en territorio cubano para efectuar sabotajes y atentar contra la vida de los
principales dirigentes del país.
Dicho plan fue neutralizado por las autoridades cubanas en agosto de 1974.
Zúñiga Rey fue detenido, cargado de explosivos y armas. Al ser
juzgado por la instancia judicial competente, recibió una condena de
25 años de privación de libertad, de los cuales cumplió
solamente 14 al ser liberado en 1988. A su retorno a Estados Unidos se vinculó
a la FNCA y estuvo involucrado directa o indirectamente en la colocación
de bombas en hoteles en La Habana y otras acciones terroristas en hospitales
cubanos.
La decisión del gobierno de los Estados Unidos de incluir a Luis Zúñiga
Rey como integrante de su delegación oficial ante la Comisión
de Derechos Humanos que actualmente sesiona en Ginebra, no sólo es
irrespetuosa para con la Organización de las Naciones Unidas, sino
que al mismo tiempo la presencia de un individuo con tales antecedentes pone
en riesgo la seguridad de esa sede y de todos los delegados que actualmente
participan en los trabajos del 60 período de sesiones de la Comisión
de Derechos Humanos.
Sobre tal connotado terrorista nuestro Gobierno informó al Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad en su informe de fecha 27 de diciembre de 2001, presentado de conformidad con el párrafo 6 la resolución 1373 (2001), y que fuera circulado como documento del Consejo de Seguridad bajo la siglas S/2002/15.
En la Parte Tercera de dicho informe, donde se relacionan las acciones terroristas cometidas contra Cuba desde 1959, se encuentra la captura de Zúñiga Rey por las autoridades cubanas a bordo de una lancha rápida tipo Thunderboat junto a otros terroristas cuando pretendían infiltrarse al país en agosto de 1974 (página 192 de la versión al español del documento S/2002/15).
Más adelante, en la página 217 del propio informe, se señala con el número 20 a Luis Zúñiga Rey en la relación de autores materiales o intelectuales de actos terroristas contra Cuba y se brindan los datos sobre su actual residencia en territorio de Estados Unidos.
Excelencia, como Usted conoce, Cuba ha presentado al Comité contra el Terrorismo cuantiosa evidencia de la organización y financiamiento desde territorio norteamericano de actos terroristas contra nuestro país, en flagrante violación de la resolución 1373 y otros instrumentos jurídicos vinculantes, por lo que reitera una vez su deseo de conocer qué acciones prácticas han tomado o tomarán el Comité contra el Terrorismo y el Consejo de Seguridad al respecto, tal y como señaláramos en nuestras declaraciones del 15 de octubre de 2003 en el tema 156 del programa provisional de la 58 AGNU “Medidas para eliminar el terrorismo internacional” y del 4 de marzo de 2004 ante el Consejo de Seguridad en el tema “Amenazas a la paz y la seguridad internacionales creadas por actos de terrorismo”.
Cuba espera que la presidencia de turno de la CDH y el CTC adopten las medidas correspondientes y actúen en consecuencia. Si la presencia de Zúñiga Rey como miembro de la delegación de Estados Unidos ante la 60 Conferencia de la Comisión de Derechos Humanos se aceptara como algo normal, se estará bendiciendo el terrorismo en lugar de combatirlo y se estaría enviando un mensaje errado de complicidad e impunidad a los perpetradores convictos de actos terroristas.
La Misión de Cuba está dispuesta a brindar a ese Comité más información sobre este connotado terrorista y sus actividades anteriores.
A partir de la necesidad de denunciar adecuadamente este repugnante hecho y alertar de esta felonía, tengo el honor de solicitar a Su Excelencia que tenga a bien dar a conocer la presente carta al resto de los miembros del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad.
Aprovecho la oportunidad para reiterarle el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.
Orlando
Requeijo Gual
Embajador
Representante Permanente
NOTA DE PROTESTA DE LA MISION PERMANENTE DE CUBA EN LA ONU
REPUBLICA DE CUBA
Misión
Permanente ante la Oficina de las Naciones Unidas
y los Organismos Internacionales con sede en Suiza
Nota No. 228
La Misión Permanente de la República de Cuba ante la Oficina
de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza,
saluda atentamente a la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra y tiene
el honor de referirse a los incidentes de provocación y agresión
física y verbal de que fue objeto la delegación cubana ante
el 60 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos
durante la mañana y la tarde del jueves 15 de abril, por parte de varios
ciudadanos norteamericanos de origen cubano y con estrechos vínculos
con el Gobierno y la delegación de los Estados Unidos.
En horas de la mañana del 15 de Abril, el ciudadano norteamericano de origen cubano y connotado agente de la Agencia Central de Inteligencia del Gobierno de los Estados Unidos, Frank Calzón, acreditado supuestamente por la ONG Unión Liberal Internacional, se dirigió a la mesa, que se encuentra en el exterior de la Sala XVII, destinada por la Secretaría para que las delegaciones de gobierno coloquen sus discursos u otros materiales informativos y fue detectado in fraganti, por el miembro de la Misión de Cuba, Ernesto Cruz Boco, cuando destruía los materiales puestos en la Mesa por la representación del Gobierno de Cuba.
Inmediatamente el miembro de la Misión de Cuba, Ernesto Cruz, se dirigió a los miembros de la seguridad de Naciones Unidas que se encontraban en el exterior de la Sala XVII, para alertarlos de la acción ilegítima y violatoria de la acreditación como delegado no gubernamental del ciudadano norteamericano de origen cubano, Frank Calzón.
Esta no fue la primera vez que Frank Calzón y otros ciudadanos norteamericanos, como el terrorista Luis Zúñiga, acreditado por el Gobierno de los EE.UU., - sobre cuyo caso la Misión de Cuba envió una nota de denuncia a la Presidencia de la Comisión el pasado mes de marzo- retiraban con fines de destrucción materiales colocados en la mesa correspondiente a los Gobiernos y afiches, debidamente identificados como de la Misión de Cuba, colocados en el mural asignado a los Gobiernos.
En horas de la tarde, el ciudadano norteamericano de origen cubano, Guillermo Estévez, acreditado por el periódico “La Voz”, según su tarjeta de acreditación, llevó a cabo acciones ofensivas y una agresión verbal contra la delegación de Cuba y su Jefe de Estado, en la sala XVII, después de la consideración del proyecto de resolución L-13, causando desorden e interrumpiendo la sesión de la Comisión.
El Sr. Guillermo Estévez, fue sacado inmediatamente de la sala por los oficiales de seguridad, procediendo a retirarle su acreditación a solicitud de la delegación cubana.
Mientras Guillermo Estévez era conducido por el personal de seguridad a la puerta de salida No. 40, en el segundo piso del Palacio de las Naciones, el ciudadano de origen cubano, radicado en los EE.UU., Enrique Alberto Pollack, quien había ingresado temporalmente al Palacio como parte de un recorrido “turístico” y sin contar con ninguna credencial, se dirigió al mural correspondiente a los Gobiernos en el exterior de la Sala XVII para colocar propaganda contra el Gobierno de Cuba, encima de otros afiches que habían sido colocados por la delegación cubana.
La propaganda no tenía identificación de delegación gubernamental o no gubernamental alguna, salvo una de ellas, atribuida a la ONG Reporteros sin Fronteras, cuya entidad consultiva con el ECOSOC, fue suspendida por un año, en julio del 2003.
Esto ocurrió en momentos que se encontraban justamente frente al mural varias funcionarias diplomáticas cubanas, entre ellas esposas de varios miembros de la Misión Permanente de Cuba en Ginebra, periodistas y delegadas no gubernamentales.
El Sr. Frank Calzón, se acercó rápida y provocadoramente, a las mujeres diplomáticas cubanas lanzándoles insultos verbales personales y abalanzándose sobre Osmara Sánchez González, esposa de un miembro de la Misión Permanente de Cuba en Ginebra.
Al escuchar los gritos de Frank Calzón insultando a las funcionarias
diplomáticas cubanas, dos miembros de la delegación de Cuba
se personaron en el lugar para indagar qué estaba sucediendo con sus
compatriotas, ante la evidencia de que estaban siendo agredidas verbal y físicamente.
Al bajar por la escalera mecánica, al ver que Frank Calzón, agredía físicamente a la diplomática cubana, Osmara Sánchez y ante la inminencia de una mayor escalada de la agresión física contra las mujeres cubanas, en legítima defensa y con el uso de una necesaria y proporcional acción física, uno de los miembros de la delegación cubana reaccionó frente a la agresión de Frank Calzón, quien de forma provocadora, alegó falsas lesiones, frente a las cámaras de la mafia de origen cubano de Miami que “casualmente”, tomaba imágenes del “show” anticubano.
Evidentemente, toda esta cadena de incidentes provocativos de agresión verbal y física contra la delegación cubana, había sido montada con fin de provocar un show propagandístico.
Por cuestiones del “azar” el Embajador; Representante Permanente de los EE.UU. en Ginebra, Sr. Moley “estaba disponible” para proteger a los provocadores, a pesar de estarse llevando a cabo en el interior de la Comisión, las votaciones del tema 9: violaciones de los derechos humanos en cualquier parte del mundo, en el cual Estados Unidos tenía un especial interés, pues se votarían las resoluciones que se habían presentado contra la República Popular China y Belarús, entre otras, de las cuales EE.UU. es patrocinador principal.
No es casual, que Enrique Alberto Pollack, quien supuestamente estaba haciendo un recorrido “turístico” del Palacio, se saliera del grupo de visitantes y se dirigiera directamente a protagonizar esa provocación, fuera de la Sala XVII.
Cuba denuncia esta nueva provocación y agresión física contra sus diplomáticos y exige que se ponga fin a las facilidades que permiten a la mafia de origen cubano de Miami, acreditar elementos violentos y provocadores e incluso terroristas, en los trabajos de la Comisión, en particular, beneficiándose de credenciales de prensa y de ONG.
La Misión Permanente adjunta una breve ficha del historial delictivo
y terrorista de Guillermo Estévez y copias de las propagandas contra
Cuba que Enrique Alberto Pollack, puso en el mural de las delegaciones gubernamentales,
suplantando los materiales de la delegación cubana.
La Misión Permanente de Cuba solicita que los Departamentos de Información Pública (DPI), Seguridad y Organizaciones No Gubernamentales de la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra (UNOG) tomen todas las medidas pertinentes del caso para evitar en el futuro la acreditación de estos conocidos elementos terroristas y provocadores violentos y la repetición de hechos de esta naturaleza, que ponen en peligro la integridad física de los miembros de la Delegación de Cuba, incluyendo sus mujeres, y eventualmente de otros participantes en las sesiones de la Comisión de Derechos Humanos.
La Misión Permanente de la República de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza, aprovecha la oportunidad para reiterar a la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra las seguridades de su más alta consideración.
Ginebra, 16 de abril de 2004