
El caso de los Cinco
Los Cinco: Caso de violación de los Derechos Humanos
Mensaje de los Cinco Héroes llama a romper cerco de silencio 24/03/05
¿Irracionalidad
sin coto? 21/03/05
Mensaje
de los Cinco Héroes llama a romper cerco de silencio
Tomado de Granma,
24 de marzo de 2005
GINEBRA, 23 de marzo.— Los Cinco Héroes Cubanos prisioneros en cárceles estadounidenses por prevenir y combatir el terrorismo enviaron un mensaje a la Comisión de Derechos Humanos (CDH), a la que instaron a romper el cerco de silencio en torno a sus reclamos de justicia.
Desde las prisiones norteamericanas donde cumplen largas condenas, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González recordaron a la Comisión, que ya el año pasado conoció de sus denuncias.
El mensaje fue leído por Olga Salanueva, esposa de René, quien estuvo acompañada por Adriana Pérez, cónyuge de Gerardo, en el escaño que ocupó la Federación de Mujeres Cubanas como organización no gubernamental con estado consultivo en la CDH.
Ellas intervinieron en el tema nueve, que comprende las violaciones a los derechos humanos en el mundo.
Argumentaron que han recibido 12 negativas de visa por parte de las autoridades norteamericanas, por lo cual no pueden visitar a sus esposos en estos siete años de encarcelamiento.
Olga Salanueva dijo que a su hija Ivett, ciudadana estadounidense, tampoco le permiten encontrarse con su padre.
Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René volvieron a denunciar en su misiva a la CDH "el ensañamiento desatado contra nuestros familiares y nosotros por un Gobierno que no ha perdonado que protegiéramos a nuestro pueblo del terrorismo".
En el texto expresan que no les sorprende el silencio en torno a su caso, como tampoco que el Gobierno de Estados Unidos intente levantar un muro de censura en torno a sus torturas en Iraq.
Tampoco extraña —sostienen— la política de oídos sordos de quien alimentó el "peligro que la pequeña Cuba representaba para los Estados Unidos" a fin de "ameritar el reparto de cuatro cadenas perpetuas y casi 100 años entre cinco seres humanos".
Los remitentes desearon éxitos a la Comisión en sus trabajos, pero la exhortaron a encontrar respuestas a situaciones como la guerra en Iraq, donde —afirman— "el costo humano se calcula meticulosamente solo en bajas de los agresores".
También consignaron las violaciones contra el pueblo palestino, entre otros temas que preocupan a la humanidad, los cuales deben ser enfrentados para "que mañana queden humanos cuyos derechos defender".
¿Irracionalidad
sin coto?
por Deisy Francis Mexidor
21 de marzo de2005
“Yo
quiero ver a mi papá”. Cuando leo la frase, repetida una y otra
vez, que acuña la campaña por el derecho legítimo de
una niña a ver a su padre, comprendo cuán irracional e injustos
suelen ser en ocasiones los hombres animados por el odio.
Despachos de prensa anuncian que Olga Salanueva y Adriana Pérez, acaban
de arribar, por tercera oportunidad a Ginebra, Suiza, para reclamar ante la
Comisión de Derechos Humanos (CDH) de la ONU una respuesta a sus demandas
de un juicio justo y libertad para sus respectivos esposos René González
y Gerardo Hernández, así como para Antonio Guerrero, Ramón
Labañino y Fernando González, los cinco luchadores cubanos contra
el terrorismo encarcelados hace casi siete años en Estados Unidos.
Olga y Adriana llegan a la CDH con la triste y fresca noticia de que nuevamente
les fueron denegadas sus peticiones de visa humanitaria para viajar a territorio
norteamericano. Hasta dentro de un año no podrán volver a presentar
su solicitud ante las autoridades estadounidenses representadas en La Habana
por su Oficina de Intereses. Doce meses más también tendrá
que esperar la niña Ivette González Salanueva, hija menor de
René, para abrazar a su padre.
Pero la irracionalidad podría tener coto si se aplicaran debidamente
las leyes. Existen varias fuentes para establecer un reclamo legal por parte
de los familiares de René González y de Gerardo Hernández
para lograr que sea eliminada la medida de impedir que estas dos mujeres y
la niña se reúnan con sus seres queridos en las penitenciarías
donde están.
Pese a que quieran desconocerlo, la propia Constitución de Estados
Unidos ampara a René e Ivette, pues ambos son ciudadanos norteamericanos.
Una revisión de ese cuerpo legal sustenta que la Primera Enmienda de
la Constitución, del modo que ha sido interpretada por la Corte Suprema,
crea un derecho que se llama de asociación íntima, que le da
la prerrogativa a las personas a escoger quiénes son sus esposos, sus
personas significativas y a los familiares, y aunque René esté
preso ese derecho no se puede limitar de una manera arbitraria y mucho menos
permanente.
La Corte Suprema analizó en el 2004 un caso en el que valoró
que lo razonable es que cuando un niño vaya a visitar a un familiar
encarcelado esté acompañado de la persona que sea su custodio
legal, responsable del bienestar físico y emocional del pequeño.
Ivette tiene un derecho a la asociación íntima que no puede
ser circunscrito por la insensatez, y este concepto, al violarse, como ocurre
actualmente, afecta el derecho de familia, uno de los más expresamente
reconocidos en aquel país.
También en marzo de 2003, la propia Corte Suprema se pronunció
en el sentido de que no puede haber una acción intencional para restringir
las visitas de familiares a prisioneros de una forma permanente y no razonable.
Es decir que si bien se pudiera justificar dentro del marco de un período
definido, cuando ya se convierte en algo incierto se traduce en una especie
de sentencia adicional que, además, entra en contradicción con
la VIII Enmienda, que prohíbe el trato cruel e inhumano a los prisioneros.
“A René e Ivette se les ha privado del derecho de visita por
un período demasiado extenso”, recuerdo que así me comentó
el abogado de origen puertorriqueño Rafael Rodríguez Cruz, amigo
de Cuba, cuando hace unos meses hablamos del asunto en La Habana.
Sin embargo, hay otros elementos que servirían para interponer una
posible protesta legal: el Derecho Internacional prohíbe que se le
prive a prisioneros del contacto con sus familiares, igualmente las regulaciones
del Buró de Prisiones Federales estadounidenses promueven e insisten
en cuanto a la necesidad de que los reos mantengan ese tipo de vínculo
a favor de su rehabilitación y conducta.
Según una interpretación reciente de las leyes por el Tribunal
Supremo, basado en una Ley del Siglo XVIII, se le permitiría a extranjeros
el acceso de las cortes federales para hacer reclamos que impliquen una violación
del derecho humano internacional. En ese caso Adriana y Olga estarían
en condiciones de interponer su demanda, porque no son ciudadanas norteamericanas.
Luego de la publicación del anuncio sobre los Cinco en el New York
Times, en marzo del 2004, se han comenzado a abrir espacios de luz, y con
mayor frecuencia se están llevando a discusión los temas de
los derechos humanos y civiles de los Cinco presos cubanos.
Paradójicamente, esto se ha beneficiado por el escándalo de
las violaciones de los derechos humanos de los presos en la Base Naval de
Guantánamo, lo que ha creado un interés sobre las transgresiones
que en este sentido comete Estados Unidos.
La Corte Suprema ha dicho que, incluso, los que están recluidos en
ese ilegal territorio tienen el derecho de utilizar las cortes de la nación
para instalar reclamos pertinentes a sus condiciones de reclusión.
“Todavía no ha ido tan lejos en decir que pueden cuestionar el
hecho de estar encarcelados, pero sí para plantear violaciones de derechos
humanos y de la constitución en las condiciones de encarcelamiento”,
precisó Rodríguez Cruz.
Si eso aplica a los que están recluidos en Guantánamo, mucho
más tiene que ceñirse a dos personas que están confinadas
en Estados Unidos, en este caso René y Gerardo, y aunque este último
no es ciudadano norteamericano, por la Constitución, toda persona,
en el sentido legal, que esté bajo la jurisdicción de su gobierno,
posee las protecciones de la constitución federal.
Por eso es trascendente construir una opinión pública que genere
un movimiento para presionar a las autoridades estadounidenses en todos los
planos posibles, más aún porque los jueces de Atlanta todavía
no se han pronunciado, siguen considerando la evidencia con cuidado para ofrecer
su veredicto a la apelación del caso.
Y esto la CDH en Ginebra también debería considerarlo.
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