
Discursos
e Intervenciones de la delegación cubana en la 60 Comisión de
Derechos Humanos
3. Intervención del Sr. Juan Antonio Fernández Palacios, Tema 3: Organización de los Trabajos
Discurso del Excelentísimo Sr. Ministro de Relaciones Exteriores, Felipe Pérez Roque, en el Segmento de Alto Nivel de la 60 sesión de la Comisión de Derechos Humanos, Ginebra, 17 de marzo del 2004.
Señor Presidente:
Hace ya 17 años que Cuba batalla en la Comisión de Derechos Humanos contra los cínicos intentos del Gobierno de Estados Unidos de condenarla.
A principios de los años ’80, la ultraderecha, que se aprestaba a tomar el poder con Ronald Reagan al frente, criticaba al Presidente Carter en el famoso Documento de Santa Fé en estos términos: “Curiosamente –decían- la Administración actual no ha intentado seriamente aplicar su doctrina de derechos humanos contra la Cuba de Castro...”. De ahí nació la idea –aplicada con rigor hasta hoy– de buscar la condena de Cuba en Ginebra para justificar los 45 años de bloqueo y agresiones que Estados Unidos ha impuesto contra el pueblo cubano.
Así, en 1987 Estados Unidos presentó a esta Comisión un proyecto de resolución que fue derrotado.
En 1988 y 1989, tampoco pudo imponer a la Comisión la condena de Cuba. No vivíamos todavía en un mundo unipolar, regido por los intereses y caprichos de una superpotencia cuyo Presidente –no electo, por cierto, sino designado por la mayoría republicana en la Corte Suprema- se ha permitido poner al resto del mundo ante el dilema de: se está con Estados Unidos o con el terrorismo.
Fue sólo en 1990, en medio de la debacle de lo que había sido el campo socialista, –cuando se proclamó el fin de la Historia y los enemigos de la Revolución Cubana celebraban anticipadamente lo que creían sería la caída inevitable de la Cuba Socialista– que Estados Unidos pudo, con la ayuda de nuevos gobiernos cipayos, imponer por primera vez una resolución contra Cuba en esta Comisión.
Fueron años duros, pero el pueblo cubano, con Fidel al frente, no se rindió, no dejó de luchar por Cuba y por todos los que en el mundo defienden la justicia y la libertad, por todos los que creen que un mundo mejor es posible. La digna resistencia cubana frente a la infamia y la mentira fue ganando reconocimiento y apoyo entre los miembros de la Comisión, hasta que en 1998 fue derrotado inobjetablemente el intento de condenar a nuestro país.
Estados Unidos, ofendido y humillado, trató en 1999 de disfrazar su montaje anticubano. Ordenó entonces al Gobierno de la República Checa, ¿quién si no tan despreciable lacayo?, que fuera el presentador oficial del texto norteamericano, mientras que la superpotencia, mediante enormes presiones, amenazas y chantajes conseguía la diferencia mínima en votos para una ridícula condena de Cuba. En medio de la burla y el descrédito, la farsa duró hasta el año 2001.
Pero en el 2002 ya el Gobierno checo se negaba a seguir el repugnante papel de alabardero de Washington. Los pueblos en América Latina, por su parte, reclamaban a sus gobiernos no sumarse a la condena de Cuba, no convertirse en cómplices de la agresión y el bloqueo contra el pequeño país frente al poderoso y rapaz agresor. Para colmo, el Gobierno de Bush, tan desvergonzadamente hipócrita y cínico, había sido excluido de la Comisión de Derechos Humanos. Tras intensas y desesperadas gestiones de Estados Unidos, que Cuba conoce muy bien en todos sus detalles, tocó el turno a los gobiernos de Uruguay y Perú que, en contra de la voluntad de sus pueblos, jugaron entonces ese ignominioso papel.
Todos recordamos cómo el pasado año, el Embajador de Estados Unidos proclamó: “Estoy de acuerdo con cualquier cosa que signifique la condena de Cuba”. Pocas veces se divirtió tanto esta Comisión frente al ridículo y la impostura de la superpotencia que, si hubiera un mínimo de justicia y credibilidad en este foro, sería el acusado por sus crímenes y la arrogante violación del derecho de los demás.
Esa ha sido la historia. ¿Y qué pasará este año? ¿Renunciará el Gobierno de Estados Unidos a fabricar la condena de Cuba? Imposible. La necesita para justificar su criminal bloqueo y sus planes de agresión militar.
¿Se enfrentará por fin la Unión Europea al intento norteamericano de condenar a Cuba?. No, no lo creo. Y todos sabemos por qué. Unos dirán que por antigua sabiduría. Otros sabemos que es por hipocresía y doble moral. ¿Presentará entonces una resolución condenando la violación de los derechos humanos, incluso de ciudadanos europeos, en el campo de concentración que Estados Unidos construyó en el territorio que ocupa ilegalmente su base naval en Guantánamo? No, tampoco lo creo. ¿Acaso denunciará las graves violaciones de derechos humanos que se cometen contra los cinco prisioneros políticos cubanos condenados a varias cadenas perpetuas en cárceles norteamericanas y la imposibilidad del contacto con sus familiares? No, no lo hará. El que no tenga valor para enfrentarse al hegemonismo unilateral de la superpotencia, debería por lo menos callar y no ser cómplice de la agresión contra Cuba. Debería defender el derecho del pequeño país agredido en vez de secundar el odio irracional del agresor.
¿Quién será el nuevo peón al servicio del amo imperial? Se dice que Costa Rica. ¿Por compromiso con la causa de los derechos humanos? No. Recordemos que no vota contra las espantosas violaciones de los derechos humanos y los crímenes que comete Israel contra el pueblo palestino. Recordemos que Costa Rica trasladó su Embajada hacia Jerusalén. ¿Presentaría Costa Rica una resolución condenando la pena de muerte a menores de edad, mujeres y enfermos mentales en los Estados Unidos? No, no lo hará.
Así que a mediados de abril otra vez esta Comisión será puesta ante el dilema de condenar a Cuba o defender el derecho a la independencia, la libre determinación y el desarrollo de un pueblo noble y generoso que no ha faltado nunca cuando ha habido que luchar por una causa justa en el mundo; un pueblo que combatió contra el apartheid; un pueblo que apoyó siempre a quienes lucharon contra las sangrientas dictaduras militares que Estados Unidos tuteló en América Latina; un pueblo que ha graduado en sus escuelas de nivel medio y superior a más de 41 mil jóvenes de 123 países; un pueblo que tiene hoy más de 15 mil médicos trabajando en 65 naciones del Tercer Mundo.
Señor Presidente:
Cuba rechaza la idea de que esta es sólo una “resolución procesal” ¡Mentira! Todo el mundo sabe que Estados Unidos la proclamará como la condena de Cuba. Todos sabemos que permite mantener el llamado “Tema Cuba” en la agenda.
Rechazo también la acusación de que Cuba no ha cooperado con la Comisión. Cuba recibió en 1988 una delegación de la Comisión de Derechos Humanos; en 1994 al Alto Comisionado para los Derechos Humanos, que todavía no ha podido ir a Estados Unidos; en 1995 a una delegación de organizaciones no gubernamentales de derechos humanos organizada por Danielle Mitterrand; y en 1999 a dos relatores de esta Comisión.
¿Por qué hay que pedir mediante resolución a Cuba que acepte un Representante Personal del Alto Comisionado si no se nombra un representante para investigar los crímenes y las violaciones de derechos humanos cometidos por las fuerzas agresoras norteamericanas en Irak?
Cuba no acepta que se le acuse en esta Comisión de manera arbitraria, politizada y discriminatoria. Tampoco acepta que en esta Comisión los acusados sean siempre países del Tercer Mundo.
Cuba no acepta, por tanto, la solicitud de recibir un representante del Alto Comisionado. No es nada personal contra la funcionaria designada. Es contra el mandato espurio que le dio origen.
Rechazamos también el informe politizado y parcial que la Representante Personal del Alto Comisionado distribuyó. Ha terminado actuando como instrumento al servicio del Gobierno de Estados Unidos.
Cuba reivindica el derecho a aplicar sus leyes para defenderse de la agresión. Cuba reivindica su derecho a enjuiciar a los mercenarios que colaboran con el bloqueo y la política agresiva de la superpotencia que quiere reconquistar y subyugar a su pueblo.
Cuba no se rendirá, Excelencias, ni aceptará presiones ni caerá en ingenuidades.
¡Condénese al agresor y no al agredido! ¡Cese el bloqueo, la mentira y la agresión contra Cuba!
Discurso
del Sr. Jorge Ferrer Rodríguez, Miembro de la Delegación de
la República de Cuba
Las guerras son los peligros más graves e inmediatos que acechan al
derecho al desarrollo
El
Derecho al Desarrollo
23 de marzo del 2004
Sr. Presidente:
En primer lugar, la delegación de Cuba agradece el informe del Alto
Comisionado para los Derechos Humanos acerca de sus actividades en materia
de derecho al desarrollo y la presentación por el Experto Independiente
en esta materia de su sexto informe.
Asimismo, como próximamente llega a su fin el mandato del Experto Independiente, Sr Sengupta, mi delegación aprovecha esta ocasión para agradecerle el trabajo desplegado en los últimos 6 años y desearle éxitos en sus futuros empeños profesionales.
Sr. Presidente:
Cuba observa con preocupación los intentos de los países desarrollados de redefinir el derecho al desarrollo como un simple derecho individual, - no de los pueblos- y como una aspiración utópica de futuro.
Lo que pretenden los países desarrollados es introducir la noción de progresividad que ha servido hasta ahora, de excusa para postergar indefinidamente también la realización de los derechos económicos, sociales y culturales de sus propios ciudadanos.
Asimismo, Cuba rechaza los intentos de limitar arbitrariamente al marco nacional la responsabilidad de los Estados en la realización de este derecho.
La cooperación internacional, como un deber y una obligación ineludibles, y la necesidad de un orden internacional propicio para la realización de todos los derechos humanos, que ahora pretenden negar los países desarrollados, no solo son deberes y obligaciones políticas consagradas en la propia Declaración del Derecho al Desarrollo de 1986, en la Carta de las Naciones Unidas de 1945 y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948. Son también obligaciones de derecho consuetudinario consagradas en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, en vigor desde 1976, que constituye una obligación jurídica para la abrumadora mayoría de los países industrializados que lo han ratificado.
Las Conferencias y Cumbres Mundiales celebradas en la última década y el Experto Independiente, han reconocido, que los esfuerzos nacionales de los países subdesarrollados para lograr el desarrollo se ven cada vez más afectados por una serie de obstáculos, fuerzas e influencias internacionales que escapan al control de sus gobiernos, derivadas del injusto orden internacional y las fracasadas políticas neoliberales que imponen los países desarrollados y las instituciones financieras multilaterales que estos controlan.
Sr. Presidente:
En su retórica, los países ricos enfatizan constantemente sus supuestas preocupaciones y compromisos con los derechos humanos, la prevención de conflictos y la reducción de la pobreza en el mundo. Sin embargo, estas “preocupaciones”, como otras, están plagadas de demagogia, engaño y dobles raseros.
- 25 millones de norteamericanos tienen un ingreso equivalente al de 2 000 millones de las personas mas pobres del mundo.
- Los países subdesarrollados pagan a los países desarrollados 100 mil millones de dólares anuales en aranceles comerciales, el doble de la ayuda que reciben de estos.
- 30 000 personas mueren diariamente en los países subdesarrollados debido a que las medicinas, que en un 90 % son patentes de las transnacionales farmacéuticas de los países industrializados, son muy caras o no están disponibles.
- Los países ricos gastan diariamente 1000 millones de dólares en subsidios agrícolas y pagan, por ejemplo, a los productores de cocoa, solo el 1.2 % del precio al que venden una barra de chocolate.
- Más de 1200 millones de personas viven con un ingreso per cápita de menos de un dólar al día, mientras algunos países desarrollados gastan en subsidios dos dólares diarios por cada cabeza de ganado.
- La ayuda oficial para el desarrollo, a la que los países desarrollados prometieron hace 34 años dedicar el 0,7 % de su Producto Nacional Bruto (PNB), solo alcanza el 0.22 %, menos de la tercera parte y 110 000 millones de dólares menos que los que habrían aportado de haberse cumplido los compromisos anteriores.
- Los EE.UU., el país mas industrializado del mundo y autoproclamado paladín de los derechos humanos tiene irónicamente el triste record del mas bajo índice de ayuda oficial para el desarrollo: solo un 0. 11 % de su PNB.
Sr. Presidente:
Cuba reafirma que si hubiera voluntad política de los países
desarrollados y con relativamente pocos recursos podría hacerse mucho
por el derecho al desarrollo de miles de millones de personas.
En ese sentido, Cuba reitera algunas de las propuestas realizadas, el año
pasado, por su Presidente, Fidel Castro en la Sexta Conferencia de Estados
Partes de la Convención de las Naciones Unidas de lucha contra la desertificación
y la sequía. Con una inversión inicial de 3 mil millones de
dólares y 700 millones en cada uno de los nueve años subsiguientes
para material educativo y equipos, incluidos un millón y medio de paneles
solares, en doce años es posible alfabetizar y conducir hasta sexto
grado a 1.500 millones de analfabetos. Solo sería necesario un gasto
total inferior a 10 mil millones de dólares, equivalente a menos del
0,004 por ciento del Producto Interno Bruto de los países desarrollados
miembros de la OCDE, en un año.
Si se decidiera pagar un modesto salario mensual de 100 dólares a los
alfabetizadores podrían crearse unos 6 millones de empleos en el Tercer
Mundo, con un costo exiguo para los donantes que equivaldría al 0,003
por ciento del PIB de la OCDE, en este caso, cada año.
Con sólo el 0,01 por ciento del PIB de la OCDE se podrían suministrar,
mediante paneles solares, en diez años, 30 kilowatts mensuales de electricidad
a 250 millones de familias del Tercer Mundo, que sumarían alrededor
de 1.500 millones de personas, la parte más pobre de la población
mundial.
Sr. Presidente:
Los peligros más graves e inmediatos que acechan al derecho al desarrollo, además de la persistencia del injusto, inmoral, insostenible y desigual orden internacional actual, son las guerras; los crecientes gastos militares en los que EE.UU. despilfarró, el año pasado, más de 400 000 millones de dólares; el belicismo del gobierno de los EE.UU., que ha anunciado la posibilidad de ataques preventivos contra 60 o más países subdesarrollados y los intentos de imponer arbitrariamente un modelo de desarrollo político, económico, social y cultural, ajeno a las particularidades y necesidades de los países subdesarrollados y contrario al derecho de libre determinación de los pueblos.
Sin paz no es posible el desarrollo y sin desarrollo no habrá paz.
No se puede poner fin al terrorismo, ni prevenir los conflictos armados, si no se superan las desigualdades abismales que no nos dividen y se garantiza la realización efectiva del derecho al desarrollo de miles de millones de seres humanos.
Tampoco habrá paz, ni desarrollo, sin un desarme general y completo, que incluya también los arsenales de todo tipo de las grandes potencias y sin que los recursos liberados se utilicen para el progreso global, como propuso la histórica Declaración sobre el Derecho al Desarrollo.
Lo que el mundo necesita es declarar una guerra global contra el subdesarrollo, el hambre, la pobreza, el analfabestismo y las enfermedades prevenibles, como el SIDA.
Lo que el mundo necesita no son ejércitos de soldados, sembrando destrucción y muerte, sino ejércitos de médicos, maestros e ingenieros llevando salud, educación, progreso y bienestar. Esa es la única opción posible.
Muchas gracias.
Lo felicito por su elección. Aprovecho también la ocasión para extender nuestro reconocimiento a la Embajadora Najat Al-Hajjaji, quien realizó un excelente desempeño en la conducción del 59 período de sesiones de esta Comisión. Guardamos el recuerdo entrañable de su Presidencia. Quiza nadie como ella tuvo que vencer tan enormes dificultades. La Embajadora Najat hizo gala de sabiduría, talento y dedicación.
Sr. Presidente:
El 60 período de sesiones debería ser la ocasión propicia para una reflexión crítica acerca de la situación en que se encuentra esta Comisión, lastrada por su falta de credibilidad. La Comisión de Derechos Humanos ha sido secuestrada por los intereses de un grupo pequeño, pero poderoso de países que la han convertido en una suerte de tribunal inquisidor para obtener ventajas políticas, dirigir su dedo acusador hacia los países en desarrollo, y tratar de silenciar las voces que se atreven a disentir del actual orden mundial unipolar.
Como cada año, aún antes de comenzar nuestros trabajos, las noticias que circulaban las trasnacionales del poder mediático, se referían únicamente a los casos de países -unos ya conocidos por la tediosa rutina, y otros nuevos que se sumarían a la lista de posibles condenados- que serían objeto de atención de esta Comisión. Pocas veces se mencionó, si acaso, algún otro tema de nuestra abultada agenda.
¿Qué significa esto? Nada que ya no supiéramos. Para los países occidentales la razón de ser de esta Comisión no es la búsqueda de la promoción y protección de los derechos humanos mediante el diálogo y la cooperación. Sus fines y objetivos son otros. Sólo les interesa el tema 9 de la agenda, que debería atender, en teoría, la “cuestión de la violación de los derechos humanos en cualquier parte del mundo”. La verdad es que este tema podría haber cambiado su título hace ya varios años, para denominarse “cuestión de la violación de los derechos humanos en cualquier parte del Tercer Mundo”. ¡Cómo no decirlo así de claro, si nunca en sus casi 60 años esta Comisión ha prestado atención a una sola de las graves violaciones de derechos humanos que siguen ocurriendo en los países del Norte rico e industrializado!
¿Es esto acaso cooperación internacional? ¿Es acaso esa una manera legítima de defender la universalidad de los valores democráticos y el respeto de los derechos humanos? ¿Será esta la vía que se nos sugiere para tratar esta noble temática con objetividad, imparcialidad y sin discriminaciones?
¿Sería posible para ésta Comisión, mostrar su preocupación frente a las gravísimas violaciones de derechos humanos de las que son responsables las principales potencias industrializadas, y muy especialmente, aquellas derivadas de las aventuras imperialistas de la superpotencia hegemónica?
Por supuesto que NO. Sabemos de sobra la suerte que correría cualquier propuesta dirigida contra alguno de ellos. Moriría antes de nacer o naufragaría frente a las burdas presiones o el voto cómplice de sus aliados.
Parecería llegado el momento de decir ¡Basta ya! y cambiar las reglas del juego. Nuestra fuerza está en la unidad. Ninguno de entre nosotros, por si solo, podría enfrentar a los centros mundiales de poder, que no reparan en acudir a toda su capacidad de coacción y amenazas para imponer sus criterios.
Sr. Presidente:
Los principales desafíos que enfrenta esta Comisión no son, en esencia, de naturaleza organizativa, técnica o procesal. Los problemas de esta Comisión están marcados fundamentalmente por la manipulación política, la cínica utilización de sus mecanismos por varios países industrializados en sus planes de dominación, y la más burda selectividad. Nuestras dísimiles deficiencias organizativas y procesales no son más que la expresión práctica de esa propia manipulación y la herramienta con que se intenta aplicarla.
Corolario de toda esta situación es la pretensión cada vez más marcada de dictarnos normas de conducta que tratan de limitar nuestra capacidad de acción, de homogeneizar nuestro pensamiento, y fijarnos condiciones que tienden a alejar cada vez más a este órgano de toda posibilidad de debate.
El documento E/CN.4/2004/110 revisado (Mejoramiento de los Métodos de Trabajo) plantea un serio peligro para la integridad de este órgano. En su filosofía, trasluce la intención de seguir limitando la naturaleza intergubernamental de la Comisión, y en particular, reduciendo a niveles intolerables los derechos de participación, iniciativa y palabra de los Estados miembros y observadores, cuestión que afecta en especial, a los países del Sur, que somos los permanentemente juzgados y condenados.
Señor Presidente:
Las países industrializados interesados en seguir manipulando la Comisión como instrumento de dominación, son los verdaderos beneficiarios de estas propuestas dirigidas a coartar aún más la única arma con la que contamos los países pequeños para nuestra defensa en este foro: el acceso a la tribuna para transmitir la verdad y confrontar las ideas, presentar nuestros argumentos y denunciar un orden mundial que es, a todas luces, cada vez más indefendible por antidemocrático e insostenible.
Sin pretender un análisis exhaustivo de sus deficiencias y omisiones, que expresaremos cuando se continúe el proceso de consultas y negociación, nos sentimos en la obligación de llamar la atención sobre cinco aspectos esenciales del Documento 110 revisado:
1. Se limita y relativiza el alcance del Reglamento aprobado por el Consejo Económico y Social para el trabajo de todas sus Comisiones Orgánicas, al tiempo que se pretende constituir en normas y codificar las malas prácticas de esta instancia. Todo intento, directo o indirecto, de limitar la vigencia del Reglamento en vigor en esta Comisión no puede contar con nuestro apoyo. No aceptaremos que las prácticas negativas de la Comisión se establezcan a contrapelo de la letra y el espíritu de las Reglas aprobadas por nuestro órgano superior. No tenemos facultades para modificarlas. Así es de simple la situación. Sólo el ECOSOC podría hacerlo.
2. En apenas 3 años, los Estados miembros hemos visto reducido en más de un 30 % el tiempo de nuestras intervenciones. Este año, para colmo, se nos invita, además, a que consideremos limitar voluntariamente el número de nuestras intervenciones no sólo en los debates generales, sino también sobre el contenido de los diversos proyectos de resolución, así como en el ejercicio de las réplicas y contrarréplicas.
3. Particularmente dramática es la situación de los Estados observadores -algunos de los cuales cuentan con decenas de millones de habitantes- que han recibido en la propuesta de la Mesa beneficios inferiores a los de los expertos de la Comisión y equivalentes a los de actores que en ocasiones no rebasan unas pocas decenas de miembros.
4. Se privilegia de manera desproporcionada en la asignación de tiempo a los llamados diálogos interactivos con el sistema de relatores especiales.
5. En el contexto de una Comisión que es utilizada como herramienta para satanizar y presionar a los países del Sur, especial consideración y mayores beneficios en la asignación del tiempo, debería corresponder a los llamados países concernidos, en virtud de los más elementales principios del debido proceso y la legítima defensa.
A partir de estas y otras razones, Cuba no puede aceptar el documento 110 revisado. Por tanto, Sr. Presidente, dicho documento no tiene consenso. Sin embargo, la delegación cubana reitera su voluntad y expresa su disposición para participar en un proceso amplio y transparente de negociación que nos permita llegar a un acuerdo.
Muchas gracias.
Ginebra, 19 de marzo del 2004
Señor Presidente:
Permítame ante todo agradecer el informe y sus adiciones presentados por el Alto Comisionado en funciones bajo este tema de la agenda.
Como refleja el informe, luego de más de 55 años de adoptada la Declaración Universal de Derechos Humanos y más de 10 de acordada la Declaración y el Programa de Acción de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, la realización de todos los derechos humanos para todos no ha dejado de ser un sueño irrealizable para la mayoría de la población del planeta.
Tal situación no puede menos que catalogarse de verdadera vergüenza, si tenemos en cuenta que, mientras millones de seres humanos en el mundo ni siquiera conocen que tienen derechos, esta Comisión, creada precisamente con el fin de promover y proteger los derechos humanos, se sumerge cada vez más en el descrédito y la politización, a partir de las actitudes y acciones de algunos países del Norte que, pretendiéndose “perfectos”, han transformado este órgano en un tribunal parcializado contra los Estados del Sur, convirtiéndolo en rehén de sus mezquinos intereses políticos y sus fines hegemónicos.
Los derechos humanos son perfectibles en todas partes del mundo, y solo una genuina cooperación internacional y el diálogo franco y transparente pueden contribuir a su promoción y protección efectivas. La práctica de la presentación de resoluciones selectivas y discriminatorias bajo el tema 9, en contra de los Estados subdesarrollados, solo contribuye a incrementar la confrontación, convirtiéndose en el principal obstáculo para el logro de los objetivos de esta Comisión. Dicha práctica debe ser descontinuada, al igual que la visión estrecha de considerar derechos humanos, exclusivamente a los civiles y políticos.
Estos enfoques ignoran, a ultranza, la universalidad, interrelación, interdependencia e indivisibilidad de los derechos humanos, y la necesidad de su tratamiento equitativo que refrendamos en Viena.
Sr. Presidente:
Coincidimos con lo expresado en el informe de que la democracia y el imperio de la ley son ingredientes esenciales para la realización de todos los derechos humanos; sin embargo, como acordaran nuestros líderes en la Declaración del Milenio, la gobernabilidad, la democratización, la participación, la no discriminación, la transparencia y la rendición de cuentas, no solo debe mejorarse a nivel nacional, sino también a nivel internacional. Es imprescindible el establecimiento de un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en la Declaración Universal se hagan plenamente efectivos, como lo consagra su artículo 28.
Sr. Presidente:
El objetivo prioritario de promover y proteger todos los derechos humanos debe realizarse en el marco de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, incluidas las obligaciones de respetar, en este marco, la soberanía y la jurisdicción interna de los Estados, así como tener en cuenta las particularidades nacionales y los diversos patrimonios históricos, culturales y religiosos. La cooperación no puede ser impuesta, sino promovida como establecen los artículos 1 y 55 de la Carta. La motivación politizada y el carácter selectivo y discriminatorio de las resoluciones contra países no pueden generar cooperación.
Por otra parte, en la realización de la cooperación en materia de derechos humanos, resultan contraproducentes los intentos de mezclar el trabajo y las funciones de los diversos mecanismos de derechos humanos de las Naciones Unidas. Los Órganos de Tratado y los procedimientos especiales de la CDH son mecanismos de naturaleza diferente, que tienen mandatos con alcance y particularidades distintos.
Adicionalmente, no puede permitirse que se desvirtúen los mandatos otorgados a las agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas, facultad que es únicamente de la competencia de los órganos intergubernamentales que los establecieron.
Particularmente importante es también preservar la independencia de la Oficina del Alto Comisionado y la integridad de su labor, en tanto que soporte y apoyo sustantivo de toda la maquinaria y de todos los expertos y funcionarios de derechos humanos de las Naciones Unidas. Unido a ello, la necesidad de corregir el desequilibrio geográfico, en detrimento de la representación de los Estados en desarrollo, en la composición del personal de la Oficina del Alto Comisionado, es también esencial, y exhortamos a que en este sentido se apliquen definitivamente las sucesivas resoluciones adoptadas por esta Comisión, así como las recomendaciones enunciadas en el informe presentado por la Dependencia Común de Inspecciones.
Sr. Presidente:
Cuba considera necesario denunciar los intentos de algunos Estados del Norte, con la complicidad de algunas ONGs transnacionales controladas por ellos, de pretender imponer “requisitos” arbitrarios y discriminatorios a la membresía de esta Comisión. Ello resulta totalmente inaceptable.
Sin embargo, si algún día decidiéramos establecer “condiciones” para le elegibilidad de los Estados a las Comisiones Orgánicas del ECOSOC, deberíamos comenzar por prohibir el ingreso de aquellos que promueven guerras de agresión, que incumplen con sus compromisos con la asistencia oficial para el desarrollo, que coartan el derecho a la libre determinación de los pueblos, que niegan los derechos de los pueblos indígenas y la reparación por el crimen de la trata transatlántica de esclavos, y de los que imponen medidas coercitivas unilaterales contrarias al Derecho Internacional.
Muchas gracias.
Señor Presidente:
Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, se establecieron las bases del actual sistema de protección internacional de derechos humanos, con la creación de esta Comisión y la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Sin embargo, ese proceso originario quedó incompleto. Las libertades y derechos de unos, fueron establecidos obviando la esclavitud y la explotación de que eran objeto otros bajo el yugo colonial, y peor aún, impidiendo mediante el garrote y el cañón, la vida independiente de numerosos pueblos, que en algunos casos, eran el resultado de culturas milenarias.
No fue hasta la adopción de la Resolución 1514 por la Asamblea General en 1960 y el proceso de acelerada descolonización que le sobrevino, que puede hablarse con propiedad del surgimiento de un sistema internacional de defensa de los derechos humanos.
Y es que las libertades fundamentales y los derechos básicos de cualquier individuo, son completamente negados en el contexto de una ocupación extranjera, y severamente dañados, cuando se produce cualquier acción destinada a coartar el disfrute más pleno del derecho a la libre determinación de su pueblo.
Por ello, consideramos nuestro deber denunciar y exigir la rápida respuesta de la Comisión frente a los graves peligros que se plantean en la actualidad a la autodeterminación de los pueblos de todas las regiones del mundo.
Sin obviar los peligros derivados del proyecto de imponer a los países del Sur un modelo político y económico único, dirigido a facilitar el control y dominación global de los principales centros del capital transnacional o la aplicación por estos últimos de programas de homogeneización y asimilación cultural para destruir la más valiosa herencia de nuestros pueblos, su propia identidad, debe señalarse que el ejercicio de la libre determinación de los pueblos del mundo, enfrenta hoy desafíos comparables a los de la historia previa a la adopción de la Resolución 1514.
Una potencia hegemónica se atribuye hoy el derecho unilateral de agredir militarmente, sin previo aviso, y como supuesta acción preventiva, a cualquier país al que desee o le interese atribuir la condición de amenaza mundial y a sus intereses nacionales, que se expanden hoy con los límites del universo.
Hemos presenciado las consecuencias de las primeras experiencias de aplicación de esta doctrina. El pueblo iraquí permanece ocupado militarmente por los ejércitos de las élites imperialistas de Estados Unidos y de su socio menor, Gran Bretaña. Al pueblo iraquí no sólo le es negada la determinación de su futuro político, se le ha impedido disponer libremente de sus recursos naturales, que están siendo repartidos cual vulgar botín de conquista, entre las empresas norteamericanas y británicas, en operaciones turbias donde predominan el robo y la corrupción.
Señor Presidente:
El pueblo cubano, que ha debido enfrentar por más de 45 años las más disímiles y graves acciones de Estados Unidos contra el disfrute de su derecho a la libre determinación, entre ellas una invasión militar, la amenaza de una agresión nuclear, el terrorismo y la guerra biológica, numerosos planes para asesinar a sus principales dirigentes, el mantenimiento contra la voluntad del pueblo cubano de una porción de su territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval de Guantánamo y las consecuencias de un bloqueo genocida, está siendo amenazado nuevamente por una eventual agresión militar de la superpotencia, con el objetivo de destruir el sistema político, económico y social decidido por los cubanos.
Al respecto, reafirmo aquí lo que tantas veces ha jurado nuestro pueblo en sus plazas, escuelas y fábricas, defenderemos nuestro derecho de libre determinación - conquistado tras una larga y sangrienta lucha por más de una centuria y pagando el precio de la vida de cientos de miles de muchos de los mejores hijos de la Patria cubana – hasta la última gota de nuestra sangre y sudor y dedicando a ello, hasta la última neurona de un pueblo con una elevada cultura académica y política.
Sabemos lo que significa la ocupación y la dominación extranjera. La sufrimos en carne propia. Es por ello, que sentimos como nuestra la causa de otros pueblos hermanos, a los que le sigue vedado el disfrute de su derecho de libre determinación, entre los que destaco los casos de Puerto Rico y Palestina.
El pueblo de Puerto Rico tiene el derecho de integrarse en la comunidad de naciones soberanas de América Latina. Cuba exige el pleno respeto a su auto determinación y felicita a ese hermano pueblo, por la importante victoria obtenida en sus reivindicaciones en la justa causa del rescate de Vieques.
Cuba exige la inmediata retirada de las fuerzas israelíes de todos los territorios árabes ocupados, incluida Palestina y el Golán sirio, así como el más pleno respeto al derecho del pueblo palestino a establecer su propio Estado.
Señor Presidente:
El Señor Enrique Bernales Ballesteros, después de 16 fructíferos años desempeñando el mandato de Relator de esta Comisión sobre el Uso de Mercenarios, concluye el término de su misión. No serían suficientes nuestras palabras para agradecer sus decisivos aportes a la lucha contra el mercenarismo.
Tuvimos el honor de recibir a Ballesteros en Cuba, donde pudo investigar el uso y reclutamiento de mercenarios en las operaciones terroristas contra el pueblo cubano, articuladas y financiadas por la mafia de origen cubano en Miami, bajo el velo de impunidad que le extienden las autoridades de Estados Unidos.
El Relator pudo entrevistar a varios de los responsables de estas actividades criminales contra el pueblo cubano, al ser cuatro de ellos detenidos in fraganti en Panamá, en un plan de asesinato contra el Presidente cubano en ocasión de la Cumbre Iberoamericana del año 2000, que de haberse llevado a cabo, habría también puesto fin a la vida de miles de estudiantes y profesores universitarios panameños.
El juicio contra los cuatro terroristas en cuestión, está teniendo lugar en estos momentos en Panamá, con la participación decisiva de numerosos ciudadanos, organizaciones y juristas de ese hermano pueblo, comprometidos con una justa sanción a los cuatro terroristas, en virtid de los graves hechos en que participaron.
Cuba saluda las importantes propuestas presentadas por el Sr. Bernales Ballesteros para el desarrollo progresivo de la tipificación jurídica de las actividades mercenarias. La resolución que sobre el tema será presentada por nuestra delegación, con el coauspicio de otros muchos países, garantizará la atención a esas sugerencias, e igualmente, asegurará el seguimiento a la importante investigación realizada por Ballesteros en relación con las actividades de las empresas internacionales privadas de seguridad.
Cuba desea nuevos éxitos al Sr. Ballesteros en su trabajo futuro y reafirma su compromiso de seguir promoviendo en los trabajos de la Comisión, una verdadera cooperación internacional en el combate al mercenarismo como medio de coartar la libre determinación de los pueblos, cuestión que ha incrementado su importancia y vigencia, tras la reciente detención en Zimbabwe de un avión con decenas de mercenarios, que habrían sido utilizados para intentar derrocar al gobierno de un hermano pueblo de Africa.
El pueblo cubano conoce el alto precio del disfrute del derecho a la libre determinación. Nuestra delegación hará todo lo necesario para que la cooperación internacional pacífica en su defensa, sustituya la necesidad de recurrir al sagrado derecho a la legítima defensa armada frente a aquellos que intentan coartarlo.
Muchas gracias
Ginebra, 22 de marzo del 2004
Sr. Presidente:
La Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y otras Formas Conexas de Intolerancia celebrada en Durban, Sudáfrica, marcó un hito trascendental en la lucha por la igualdad de derechos entre todos los seres humanos.
La aplicación efectiva de los acuerdos de Durban constituye un gran reto, y es también una deuda contraída con los millones de víctimas de estas abominables prácticas a lo largo de la historia, que tenemos la obligación moral de resarcir.
Para saldar esta deuda el requisito indispensable es la voluntad política, no sólo a nivel nacional, sino también a nivel internacional.
Cuba reitera su voluntad de apoyar todas las acciones que se lleven a cabo para impulsar la aplicación y puesta en marcha de las propuestas contenidas en la Declaración y el Programa de Acción de Durban. Asimismo, nuestro país continuará apoyando firmemente los esfuerzos encaminados a la elaboración de las normas complementarias dirigidas a llenar los vacíos existentes en los instrumentos internacionales en la materia.
Por otra parte, Cuba continuará insistiendo en la necesidad de que la esclavitud y la trata transatlántica de africanos sean declarados crimenes contra la humanidad, y que los descendientes de las víctimas de aquellas prácticas criminales, lo mismo que las víctimas del colonialismo y la explotación genocida aplicada a los pueblos indígenas, reciban las reparaciones y compensaciones que merecen, como una medida de justicia histórica pendiente.
Sr. Presidente:
Todos somos testigos del preocupante resurgimiento y afianzamiento, en diversas partes del mundo, con especial incidencia en los países del Norte industrializado, del racismo, la discriminación racial y la xenofobia, incluso a través de nuevas y más sofisticadas formas.
Continúan siendo objeto de nuestra preocupación el surgimiento de asociaciones y partidos políticos con una plataforma racista, la exclusión social y la marginación de pueblos, etnias, minorías u otras categorías de grupos sociales e individuos, la proliferación de políticas y leyes migratorias discriminatorias y la adopción de leyes antiterroristas que facilitan amplios espacios a la arbitrariedad y al ejercicio de la autoridad pública sobre bases discriminatorias, racistas y xenófobas, tal como lo refleja el Relator Especial sobre las formas contemporáneas de racismo, discriminación racial, xenofobia y formas conexas de intolerancia en su informe presentado a este período de sesiones (E/CN. 4/2004/61).
Tales legislaciones y estereotipos, tienden a exacerbar aún más el racismo y la xenofobia que permea a esas sociedades, y profundiza las prácticas observadas en esos países de utilizar criterios tales como el color de la piel, la apariencia física, o las costumbres asociadas a determinadas culturas, nacionalidades, etnias, y religiones, como patrones de discriminación en la aplicación de la ley, al tiempo que contribuyen a convertir a las personas con dichas características en blancos de ataques, malos tratos, vejaciones, detenciones arbitrarias, persecusiones y violaciones de sus derechos individuales en general.
A tal fenómeno se adiciona otro no menos preocupante, el uso indebido de las tecnologías de la información, incluyendo Internet, para la difusión de ideas basadas en la superioridad y el odio racial. Como señala el Relator en su informe, mientras que en 1995 había en América del Norte un solo sitio en la red asociado con la supremacía blanca, en 1999 existían ya 1 800 sitios de este corte que difundían mensajes racistas y de odio.
Cabe recordar, por cierto, que son básicamente los países industrializados los que han expresado reservas al Artículo 4 de la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación Racial, que es precisamente el que proscribe el uso de la propaganda y el establecimiento de organizaciones de carácter racista.
Sr. Presidente:
El caso más crítico, que refleja un cuadro persistente de violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos, es el de los Estados Unidos. Ningún otro país revela un caso más ilustrativo de institucionalización sistémica del racismo, abarcando todos los aspectos de la vida política, económica, social y cultural.
Los afronorteamericanos representan el 13 % de la población total del país; sin embargo, constituyen el 49% de los detenidos en las cárceles nacionales. El número de mujeres afronorteamericanas detenidas, es 8 veces mayor que el de las mujeres blancas. Los afronorteamericanos constituyen más del 40% de los condenados a muerte. La cifra de afronorteamericanos ejecutados por asesinar a víctimas blancas es 15 veces superior al número de blancos ejecutados por matar a afronorteamericanos.
A raíz de los criminales atentados terroristas del 11 de septiembre, centenares de personas fueron objeto de detenciones arbitrarias, encarcelamientos y tratos inhumanos a causa de su aspecto físico o su origen árabe o musulmán, mientras que otros fueron expulsados del país. En muchas ocasiones, los considerados “casos de interés especial”, la identidad, los juicios y la deportación de los detenidos se mantuvieron en el más absoluto secreto.
Las prácticas y leyes migratorias estadounidenses, provocan que cada año más de 300 personas de origen mexicano mueran al intentar cruzar la frontera hacia los Estados Unidos.
La comunidad internacional no puede cerrar los ojos ante violaciones de derechos humanos de esta magnitud. Es imperativo exigir acciones que pongan fin al racismo de Estado que prevalece en dicho país.
Muchas
gracias.
Tema:
8
Cuestión de la violación de los derechos humanos en los territorios
árabes ocupados, incluida Palestina.
Ginebra, 24 de marzo de 2004
Señor Presidente:
Casi desde su creación las Naciones Unidas, en todas sus instancias, acumulan una larga lista de informes y resoluciones sobre la cuestión palestina.
Desde la Asamblea General hasta la Comisión de Derechos Humanos, la comunidad internacional ha sido inequívoca en el reconocimiento de los derechos inalienables del pueblo palestino, el rechazo a la ocupación ilegal de los territorios árabes por Israel, y en su condena a las violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario cometidas por la potencia ocupante.
La llamada “cuestión palestina” ha sido la historia de varias guerras, una prolongada ocupación, y sucesivos y también frustrados intentos de alcanzar una solución al conflicto, en el cual el pueblo palestino continúa sufriendo un legado de injusticia, humillación y frustración, al no haber alcanzado sus justos reclamos e irrenunciables anhelos de independencia y libre determinación.
Durante los últimos meses la comunidad internacional ha quedado consternada por la violencia y brutalidad con que actúa Israel en los territorios ocupados. Las ejecuciones extrajudiciales, la práctica de la tortura, los arrestos arbitrarios, las restricciones a la libertad de movimiento, la destrucción de hogares e instalaciones civiles, el uso indiscriminado de la fuerza y los castigos colectivos contra la población palestina, han pasado a ser atributos permanentes con los que actúa el régimen israelí.
Señor Presidente:
Casi ya acostumbrados al terror y la barbarie de que es víctima el pueblo palestino, hace sólo unos pocos días el mundo quedó conmovido e indignado ante la noticia del brutal asesinato del Jeque Ahmed Yassin, fundador y líder espiritual del Movimiento de Resistencia Islámica (Hamas). En casi toda la geografía del planeta se levantaron voces de condena frente a este cobarde crimen.
El Jeque Ahmed Yassin, de 67 años, se encontraba en su silla de ruedas a la salida de una mezquita del barrio de Sabra a la que había acudido a orar, cuando fue blanco del disparo de tres misiles desde un helicóptero israelí del tipo “Apache”, matando a otras dos personas e hiriendo a trece, entre ellas a dos de sus hijos.
No fue este un hecho aislado. El 6 de septiembre de 2003 el jeque Yassin había resultado herido en un brazo en un primer intento de “asesinato selectivo”, después de que aviones israelíes F-16 lanzaran una potente bomba contra la tercera planta del edificio en que se hallaba, en la ciudad de Gaza.
Israel trata de acallar la voz del pueblo palestino y sus líderes a los que aniquila mediante acciones de “asesinatos selectivos”, una práctica criminal, violatoria por demás del Cuarto Convenio de Ginebra, particularmente de sus artículos 27 y 32.
El Gobierno de Sharon pretende justificar sus actos y sus métodos bárbaros de linchamiento y represión del pueblo palestino como una “estrategia defensiva de seguridad”. En realidad, el régimen de Israel está llevando a cabo una clara política de Terrorismo de Estado.
Para aplastar la justa rebelión del pueblo palestino, las fuerzas armadas de Israel no han escatimado recursos, en una guerra total, donde un fin espurio es utilizado para justificar los medios. La violencia y brutalidad del ejército israelí han alcanzado límites inimaginables, bombardeando con el uso de tanques blindados los edificios con sus habitantes dentro, arrasando con bulldozers las viviendas palestinas, y lanzando cohetes desde aviones y helicópteros artillados sobre las instalaciones civiles, y ahora también contra las personas.
Toda esta maquinaria mortal ha sido desarrollada y perfeccionada durante años gracias al apoyo militar, tecnológico y financiero de Estados Unidos, que cada año aporta más de 3 mil millones de dólares en ayuda directa a su aliado incondicional.
Ningún país del mundo actúa con total desacato e irrespeto a la legalidad internacional como lo hace Israel. ¿Cómo se puede explicar que el Gobierno de Sharon actúe con total desprecio del derecho y la opinión pública mundial? La respuesta es obvia: la alianza estratégica entre Washington y Tel Aviv proporciona al régimen israelí total impunidad.
Señor Presidente:
Ya parece una constante de la política la preferencia por el eufemismo a la expresión precisa. Igual ocurre con el Muro que Israel está levantando en el territorio de la Ribera Occidental. Para Israel es una “cerca de seguridad”. Para la mayoría de la comunidad internacional es “el Muro de la vergüenza”. Es el nuevo recurso de Israel para expoliar y anexarse las tierras palestinas, obstaculizar cualquier negociación y hacer todavía más difícil e insoportable la vida de un pueblo humillado y oprimido.
El Muro, en su pérfida perfección, está construido con hormigón, a una altura de 8 metros, con torreones de vigilancia cada 300 metros, cercas electrificadas y sensibles al tacto, sistemas de detección electromagnéticos, zanjas de dos metros de profundidad y una llamada zona de seguridad de cien metros a ambos lados. Se calcula que cuando esté terminado habrá costado unos 1 500 millones de dólares.
El Muro sigue un trazado que incorpora a Israel partes considerables de Palestina, a resulta del cual los palestinos perderán el 25 % de su tierra y el 65 % de sus recursos hídricos. Tiene, asimismo, graves repercusiones para los derechos humanos. Restringe aún más la libertad de circulación de los palestinos, así como el acceso a los centros de salud y enseñanza. Tiene, sin embargo, repercusiones todavía más graves, puesto que viola dos principios esenciales del Derecho Internacional, a saber, la prohibición de la adquisición forzosa de territorios y el derecho a la libre determinación.
Cabe esperar, en consecuencia, que la Corte Internacional de Justicia se pronuncie inequívocamente, según la solicitud que le hizo la Asamblea General, condenando la ilegalidad del Muro que construye Israel en el territorio palestino ocupado.
Señor Presidente:
Una paz justa, duradera y global no puede lograrse en el Medio Oriente hasta que el pueblo palestino ejerza su legítimo e inalienable derecho a la libre determinación, y se ponga fin a la prolongada ocupación de los territorios árabes y palestinos ocupados, incluido el Golán sirio. Para ello, Israel debe aceptar las resoluciones de las Naciones Unidas, renunciar al terrorismo de Estado y respetar la legalidad internacional.
Muchas Gracias.
Discurso
de la Sra. Claudia Pérez Alvarez, Miembro de la Delegación de
la República de Cuba
Tema 10: Derechos Económicos, Sociales y Culturales
Ginebra, marzo de 2004
Sr. Presidente:
La delegación de Cuba agradece los informes presentados bajo este tema de la agenda por todos los Relatores Especiales y Expertos Independientes, así como el informe del Grupo de Trabajo de composición abierta encargado de estudiar la elaboración de un Protocolo facultativo del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, cuya recomendación de renovar su mandato por un nuevo período de dos años es una idea que Cuba apoya.
Las resoluciones que se presentan bajo este tema de la agenda y que defienden la urgente necesidad de proteger los derechos económicos, sociales y culturales, de forma interdependiente e interrelacionada con los derechos civiles y políticos, son un reflejo de la preocupación por revertir la tragedia en que malvive la mayoría de la población mundial.
Está claro que una persona analfabeta, pobre, sin empleo, sin acceso a cuidados médicos, sin alimentos y agua potable, difícilmente está en condiciones reales de comprender los complejos problemas del mundo, decidir individualmente y participar concientemente en la vida política de una sociedad.
Alarmantes cifras globales avalan de forma contundente este argumento:
Cerca de 3.000 millones de personas viven hoy con menos de dos dólares diarios.
8 millones de niños mueren cada año a causa de la pobreza, 150 millones de niños menores de 5 años sufren los estragos de la malnutrición, y 100 millones viven en la calle en condiciones de absoluta indigencia.
La deuda externa, que en el año 1985 ascendía a 300 mil millones de dólares, se eleva hoy a más de 750 mil millones.
Este panorama potencia un verdadero genocidio económico, social y ecológico que pone en peligro la especie humana.
Sr. Presidente:
Las vidas de millones de seres humanos que habitan el planeta están amenazadas por los planes agresivos de la superpotencia hegemónica, cuyos designios de dominación se sustentan en decenas de miles de armas nucleares, satélites militares que espían cada kilómetro cuadrado del planeta, arsenales de armas químicas y biológicas y presupuestos de gastos militares alrededor de los 400 mil millones de dólares, con los cuales podrían enfrentarse y resolverse muchos de los principales problemas del mundo.
Sr. Presidente:
La vida de más de once millones de cubanos también está siendo amenazada por esa potencia imperial, como consecuencia de una política de hostilidad de las más crueles, inhumanas y prolongadas a que se haya sometido a pueblo alguno en toda la historia de la civilización humana.
Documentos desclasificado por el Gobierno de los Estados Unidos sobre la llamada “Operación Mangosta”(entre ellos el documento Nº 36 de fecha 18 de enero de 1962), constituyen pruebas irrefutables de esta afirmación. Este plan diabólico, diseñado mucho antes de que naciera la gran mayoría de las personas hoy presentes en esta sala, se define conceptualmente en este documento como, y cito “la operación dirigida a provocar una rebelión del pueblo cubano(…),cuya acción política será apoyada por una guerra económica que induzca al régimen comunista a fracasar en su esfuerzo por satisfacer las necesidades del país”, fin de la cita.
¡Guerra económica, escúchese bien! Este plan, sin embargo, es sólo un hilo dentro de la inmensa telaraña de acciones encubiertas que se han tejido a la sombra de esa guerra económica abierta, genocida y brutal, y cuyas consecuencias dramáticas para el pueblo cubano no sólo se traducen en las afectaciones psicológicas y físicas de sus víctimas sino también en los alrededor de 72 mil millones de dólares en daños y perjuicios de los que no ha escapado una sola actividad económica y social cubana desde el triunfo de la Revolución, a los cuales se sumarían otros 54 mil millones como resultados de sabotajes y otras agresiones y actos terroristas.
El bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos de América, carece de todo fundamento legal y ético y conforme a lo dispuesto en el inciso c) del artículo II de la Convención de Ginebra para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, de 9 de diciembre de 1948, califica como un acto de genocidio. En el 58º período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas, 179 Estados miembros exigieron el fin de esa política.
Sr. Presidente:
Lejos de escuchar la creciente opinión pública nacional y el abrumador clamor internacional a favor del levantamiento de esta absurda política, la actual Administración Bush ha elevado a una fase de máxima intensidad su hostilidad hacia Cuba, aprobando nuevas restricciones que incluso violan los derechos humanos de los propios ciudadanos norteamericanos.
El intento de Estados Unidos de hacer fracasar el proyecto socio-económico de justicia y equidad emprendido por el pueblo cubano, no ha sido ni será jamás logrado.
En Cuba se ha reducido la mortalidad infantil a 6,3 por cada mil nacidos vivos, se han elevado a más de 14 años las perspectivas de vida, se ha generalizado la vacunación del 99,5% de los niños contra trece enfermedades, se ha logrado una tasa de desocupación menor al 3% y con ello el pleno empleo, se ha brindado cobertura de seguridad social al 100% de la población, y se ha llevado a cabo una Revolución en el sistema educacional en todos los niveles, que incluye el uso intensivo de medios audiovisuales y de computación, la creación de un canal de televisión educativa y otros muchos programas, orientados al objetivo de alcanzar una cultura general integral en cada ciudadano
Estos, señor Presidente, sí son hechos tangibles que desmienten la campaña de patrañas y mentiras contra Cuba. Sea entonces la historia, la encargada de juzgar a nuestros enemigos.
Muchas
gracias.
Intervención
del Sr. Rodolfo Reyes Rodríguez, Representante Alterno de la delegación
de la República de Cuba
Tema 11: Derechos Civiles y Políticos
Ginebra, 31 de marzo de 2004
Señor Presidente:
En pleno Siglo XIX, el Gran Libertador americano, Simón Bolívar, con la capacidad aguda de previsión que le caracterizaba, expresó: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. La historia de la última centuria, ha sido en lo fundamental, la del surgimiento, consolidación y expansión global del Imperialismo estadounidense.
Pocos pueblos, como el cubano, se han visto enfrentados de manera tan directa a la agresividad con que se manifiestan las apetencias hegemónicas de dominación del Imperio del Norte. Nuestros mambises vieron frustradas sus aspiraciones de independencia, por la que habían luchado por más de 30 años frente al colonialismo español, por una intervención militar norteamericana, que liquidó las instituciones democráticas que habían sido creadas por los cubanos con la República en Armas. La democracia y libertad “Made in USA”, fue impuesta a Cuba acompañada del “derecho” del Gobierno norteamericano - varias veces ejercido - de intervenir militarmente la Isla, cuando así lo considerase necesario y de establecer bases militares, como la tristemente célebre de Guantánamo.
Pocos Gobiernos como el de Estados Unidos, han hecho tanto contra la libertad y la democracia en sus nombres. Los nobles ideales que inspiraron a los padres de la independencia de las Trece Colonias, fueron secuestrados por la élite plutocrática que se hizo con el poder, y que recurre a ellos en su retórica hueca y labor ideológica, precisamente para imponer lo contrario, su tiranía y dominación, no sólo al pueblo estadounidense, sino a toda la humanidad.
A una proclamación de independencia que no puso fin a la esclavitud de los afronorteamericanos, siguieron guerras de expansión que terminaron en el genocidio de los pueblos indígenas y el robo de más de la mitad de su territorio a un hermano pueblo latinoamericano. Seguidamente tocó el turno a la conquista de Cuba y Puerto Rico, otro heroico pueblo latinoamericano, aún bajo dominación estadounidense, que mantiene viva su lucha de autodeterminación.
Vendrían luego otros muchos capítulos de barbarie del régimen de partido único impuesto por la oligarquía dominante en los Estados Unidos, que alterna sus representantes en el Gobierno y las instituciones de poder, disfrazados de elefantes o burros. No escaparía de la represión el propio pueblo norteamericano, en una cacería de brujas “en defensa” de la libertad y la democracia. Varios presidentes elegidos, serían ellos mismos víctimas de magnicidios, en hechos cuya responsabilidad nunca ha quedado aclarada. Líderes del pueblo, verdaderos abogados de sus justas reivindicaciones, como Martin Luther King, no correrían mejor suerte. El macarthismo quedará siempre como evidencia de los extremos a los que ese régimen de poder puede llegar.
Las consecuencias del imperialismo estadounidense, y su autoproclamado papel mesiánico de llevar al mundo la “libertad” y la “democracia”, han sido aún peores para el resto del mundo. Sucesivas intervenciones y ocupaciones militares en el Caribe, guerras de cuasi-exterminio como la llevada a cabo contra el pueblo de Viet Nam, la imposición y tutelaje de brutales dictaduras militares en América Latina, un compromiso “constructivo” con el régimen del apartheid, el patrocinio y apoyo a la criminal política de ocupación de Palestina y otros territorios árabes por Israel, o una guerra brutal por el control geoestratégico del Medio Oriente y en particular, de su petróleo, podrían ser mencionados, sólo por citar algunos ejemplos.
Señor Presidente:
La llamada democracia estadounidense fue concebida para garantizar el ejercicio del poder político del capital. No sorprende entonces, que sea el dinero el factor movilizador y determinante de sus turbias y corruptas prácticas políticas, que permiten burlar la voluntad del pueblo y colocar fraudulentamente en la conducción de los destinos del país, al candidato que pierde las elecciones, como es el caso del actual inquilino de la Casa Blanca.
Sin embargo, la superpotencia se empeña ahora en traspolar sus mafiosas prácticas electoreras a los trabajos de esta Comisión. La motivación: asegurarse la permanencia en la membresía de la Comisión, sin tener que enfrentar el escrutinio que posibilitan las elecciones. La exclusión de Estados Unidos de este Organo durante todo el año 2002, por la voluntad expresa de la comunidad internacional, fue una humillación insoportable para la política hegemónica de la superpotencia. En evitar que esa experiencia se repita, concentran los representantes del régimen imperialista, parte importante de sus esfuerzos.
Tras el fracaso del intento de imponer en su grupo regional, un esquema de rotación de los miembros de la CDH que sólo mantenía fija la presencia estadounidense en la Comisión, hoy acuden a un nuevo ardid, tratando de revivir la idea de crear un selecto club o “Comunidad de Democracias”. ¿Es posible construir una “Comunidad de Democracias” bajo la égida del país que constituye la principal amenaza a la democracia, la libertad, la paz y el desarrollo sostenible en el mundo?
Todos debemos estar alertas. El Gobierno de Estados Unidos pretende manipular nuevamente de manera cínica, hipócrita y oportunista los valores democráticos, precisamente para negarlos en los trabajos de esta Comisión, y con ello, enterrar definitivamente al Órgano en el descrédito y la burla, como lo hace, cuando acredita a un terrorista en su delegación.
Señor Presidente:
El triunfo de la Revolución Cubana en 1959, puso fin a la dominación neocolonial de nuestro pueblo y a una sangrienta dictadura militar impuesta y sostenida por Estados Unidos, que violentaba incluso, las más mínimas formalidades de la democracia.
Por primera vez en su historia, el pueblo cubano asumió el poder y la determinación de su propio destino, estableciendo una democracia participativa, regida por los principios de equidad, justicia social y solidaridad. Este desafío en lo que considera su “traspatio”, nunca ha sido aceptado por la superpotencia.
Han sido estos 45 últimos años para el pueblo cubano, un período de constante y frontal enfrentamiento a la política de hostilidad, bloqueo y agresiones de Estados Unidos, que ha incluido invasiones mercenarias, una verdadera guerra económica, numerosos planes de asesinato a nuestros dirigentes, el apoyo al terrorismo contra Cuba, el apoyo e impunidad a las actividades anticubanas de la mafia de Miami, y la fabricación, orientación y financiamiento de una quinta columna en el interior del país, con el objetivo de destruir el orden constitucional que de manera soberana se diera el pueblo cubano.
Nuestro pueblo, como cualquier otro comprometido con el ejercicio de su derecho de libre determinación, se ha visto obligado a proveerse de instrumentos legales para sancionar las actividades de elementos mercenarios, que financiados por una potencia extranjera, trabajan a su servicio en la ejecución de una política destinada a reimponer al pueblo cubano su dominación.
Dentro del derecho y con estricto respeto a las garantías del debido proceso, como lo ha hecho hasta ahora, Cuba seguirá recurriendo a la aplicación de sus leyes en legítima defensa, frente a los planes y amenazas de agresión -- incluso con el uso de la fuerza armada -- que lleva a cabo el Gobierno de Estados Unidos contra el pueblo cubano.
Señor Presidente:
Estados Unidos, que se dice comprometido en el enfrentamiento al terrorismo, garantiza la impunidad a los terroristas que actúan contra el pueblo cubano desde Miami.
Precisamente a la neutralización de las criminales acciones que contra el pueblo cubano realiza la mafia terrorista que tiene su guarida en la Florida, dedicaron sus vidas 5 jóvenes cubanos, que se mantienen arbitrariamente detenidos en los Estados Unidos.
Ellos no buscaban información de interés para la seguridad nacional de la superpotencia; vigilaban las actividades y planes de los grupos terroristas de origen cubano, para alertar a tiempo a nuestras autoridades y hacer fracasar sus criminales acciones contra nuestro pueblo.
Esta Comisión tendrá la oportunidad de escuchar directamente el testimonio de varias de las familiares de estos 5 luchadores antiterroristas, nombrados Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René. Ellas vienen aquí a denunciar la farsa judicial en la que fueron condenados estos 5 presos políticos y las injustas condiciones en que son mantenidos en prisión. Aquí está Magalys, madre de Fernando. También Adriana, esposa de Gerardo y Olga, esposa de René junto a su pequeña hija, Ivette, a las que se ha impedido en todo este tiempo visitar a sus esposos y padre.
Ellas llegan aquí con el apoyo y solidaridad de todo el pueblo cubano, que reconoció con la condición de Héroes a estos cinco jóvenes, que arriesgaron sus propias vidas en función de la seguridad y el derecho a la vida de todos.
El pueblo cubano, junto a ellas, exige que se ponga fin a estas graves violaciones de los más elementales derechos civiles y políticos de los 5 luchadores antiterroristas cubanos.
Muchas gracias.
Intervención de la Sra. María del Carmen Herrera Caseiro, miembro de la Delegación de la República de Cuba
Tema
12:
Integración de los derechos humanos de la mujer y la perspectiva de
género
Ginebra, 2 de abril del 2004
Sr. Presidente:
El arribo del nuevo milenio, marcado por numerosos compromisos y grandes promesas, nada ha significado para millones de seres humanos en el mundo, cuya situación continúa siendo dramática y empeora cada día. Este escenario afecta directa y especialmente a las mujeres, en particular a aquellas que viven en los países en desarrollo. En ellos, a las duras condiciones impuestas por la pobreza, el hambre, las enfermedades, el analfabetismo, los conflictos armados, la violencia y la discriminación, se unen el azote de la enorme carga de la deuda externa, el impacto de los programas de ajuste estructural de corte neoliberal y las repercusiones negativas del proceso de globalización.
Son muchas las caras de la pobreza. La mayoría de ellas son caras de mujeres. Las mujeres constituyen el 70% de los casi 2000 millones de pobres que existen en el mundo. Dos terceras partes de los 876 millones de analfabetos en nuestro planeta son mujeres. Más de la mitad de los 40 millones de personas enfermas de SIDA son mujeres, de ellas el 95% vive en el Tercer Mundo. Cada año, medio millón de mujeres de países en desarrollo pierden la vida por causas relacionadas con el embarazo y el parto, mientras que el 99 % de las muertes maternas se registran en estos países.
Sin embargo, no se puede culpar de tanta tragedia a los países pobres. No fueron ellos quienes conquistaron y saquearon durante siglos a continentes enteros, ni establecieron el colonialismo, la esclavitud, o el imperialismo devastador: Han sido sus víctimas. Los esfuerzos nacionales de los países del Sur, requieren de la complementación de un nuevo clima de cooperación internacional, que les ayude a superar el subdesarrollo que les fue impuesto y les permita poder llevar adelante sus planes y programas en beneficio de la mujer.
Esta dramática situación que enfrentan los pueblos del Tercer Mundo contrasta con la opulencia de los países del Norte, donde, sin embargo, a pesar de su ostensible riqueza y desarrollo, se producen continuas violaciones de los derechos humanos de las mujeres, motivadas no solo por la discriminación y la falta de igualdad con respecto a los hombres, sino por el incremento alarmante de la violencia contra la mujer, las manifestaciones de racismo y xenofobia, y la discriminación y exclusión de las minorías, los migrantes y los indígenas.
Sr.
Presidente:
Sin pretenderse perfecta, Cuba demuestra en su obra de más de 45 años
de transformaciones políticas, económicas y sociales, que una
vida diferente en beneficio del ser humano es posible y que en ese marco de
conquista de la justicia y de lucha por la igualdad, se puede transformar
radicalmente la situación de la mujer, y garantizar la realización
plena de sus derechos.
Mientras que en el mundo se habla de la “feminización de la pobreza”,
en nuestro país podría hablarse de una “feminización
de los derechos”, si consideramos la magnitud de los avances logrados
en materia de igualdad, adelanto, participación y desarrollo de la
mujer, que en muchos campos han dejado a la zaga a sus compatriotas masculinos.
En Cuba, las mujeres constituyen el 44,9% de la fuerza laboral en el sector
estatal civil. Representan el 66, 4% de todos los técnicos y profesionales
de nivel medio y superior, el 72% de la fuerza laboral en el sector educacional,
el 67% en el sector de la salud y el 44, 6% en el científico.La tasa
de mortalidad materna se ha disminuido hasta un 34, 3 por cada 100 000 partos.
El grado de participación femenina en los cargos de dirección
asciende al 35,4%, colocando a Cuba entre los primeros 10 países en
el mundo por el nivel de representación de mujeres en el Parlamento,
con un 35,94% de presencia femenina en el máximo órgano legislativo
del país.
Estos resultados, que hoy despiertan la admiración del mundo, constituyen
un verdadero ejemplo de la firmeza del pueblo cubano, y de la probada voluntad
política de su gobierno , que no ha escatimado esfuerzos, ni recursos
humanos y materiales para lograr llevar adelante un proyecto social en beneficio
de toda la población, en medio de una brutal guerra económica
impuesta por el gobierno de los EEUU con el fin de reinstaurar su dominación
neocolonial sobre Cuba.
Firmeza y voluntad política han sido nuestras principales armas frente al genocida bloqueo económico, comercial y financiero aplicado desde hace más de 40 años por el gobierno de los EEUU contra Cuba, que representa la única y verdadera violación masiva, sistemática y flagrante de los derechos humanos de todo nuestro pueblo, y una cruel política que ha tenido como “blancos” más sensibles y dolorosos a las mujeres y los niños cubanos.
Sr. Presidente:
Resulta imposible dejar de denunciar en este marco la difícil situación a la que están sometidas un grupo de mujeres cubanas, madres, esposas e hijas, de 5 compatriotas encarcelados injustamente en los EEUU. Su única “falta”, ante los ojos de sus verdugos, es la de ser verdaderos héroes en la lucha contra el terrorismo.
Algunas de estas mujeres cubanas están presentes en esta sala, donde han venido no sólo a denunciar la difícil situación en que se encuentran ellas y sus seres queridos, sino también a reclamar justicia.
Este grupo de mujeres cubanas, no sólo sufren por el encarcelamiento injusto y arbitrario, y los tratos crueles, inhumanos y degradantes que se les imponen a sus seres queridos en las cárceles estadounidenses; sino también porque el gobierno de los EEUU les niega hasta el derecho legítimo de poder visitarlos en la prisión, para llevarles al menos el cariño de madre, de esposa, o de hija.
¿No es acaso esta situación una clara e irrefutable violación de los derechos humanos de estas mujeres y niñas?
¿No es acaso esta situación una evidente manifestación de las peores formas de violencia psicológica contra estas mujeres y niñas?
Cuba exige el cese inmediato de estas violaciones por parte del gobierno de los EEUU.
Al propio tiempo, Cuba exhorta a los mecanismos de esta Comisión, particularmente a la Relatora Especial sobre la violencia contra la mujer, que brinde especial atención a la situación de estas madres, esposas e hijas, y que contribuya y exija, en el marco de su mandato, que se haga justicia.
Muchas gracias.
Discurso
del Sr. Oscar León González, miembro de la Delegación
de Cuba
Tema 13: Los derechos del niño Ginebra, 5 de abril de 2004
Señor Presidente:
Al considerar los derechos de los niños y las niñas estamos tratando probablemente uno de los temas más sensibles de esta Comisión. Debemos ser conscientes, además, que nos proyectamos en dos tiempos: presente y futuro, porque al abordar los derechos de la infancia hoy, nos adentramos en los derechos de los adultos del mañana.
Señor Presidente:
La situación mundial de la niñez continúa siendo alarmante. La pobreza, el hambre, las enfermedades, incluyendo el SIDA, el analfabetismo, los conflictos armados, la discriminación, la explotación y la violencia, son males que cotidianamente afectan a la inmensa mayoría de las niñas y niños del llamado Tercer Mundo.
Algunos informes de las Agencias y Órganos de las Naciones Unidas indican que:
? La diferencia de ingresos entre los países más ricos y los más pobres era de 37 veces en 1960, ahora es de 74 veces;
? Más de 300 millones de niños en el mundo no asisten a la escuela, la inmensa mayoría de ellos viven en los países pobres;
? Cada año mueren aún en todo el mundo más de 10 millones de niños. El número de niños y adolescentes fallecidos en el 2002 duplica la cifra total de defunciones de adultos por SIDA, tuberculosis y malaria combinada. Casi todas esas defunciones se producen en los países del llamado Tercer Mundo, y más de la mitad se deben a malnutrición, neumonía, diarrea, sarampión, malaria y VIH/SIDA.
? En los países ricos, siete de cada 1000 niños mueren antes de cumplir los cinco años de edad, mientras que en los pobres la cifra asciende a 121 de cada mil;
? En los países ricos menos del 5% de todos los niños menores de cinco años sufre de malnutrición, en las naciones pobres la proporción es de hasta el 50%;
? Cada año, al menos 2 millones de niñas entre 5 y 10 años son vendidas y compradas en el mundo como esclavas sexuales.
? En América Latina y el Caribe, la pobreza afecta a millones de niños y niñas: Se estima que existen más de 200 millones de pobres en la región, de ellos 35% son niños y niñas.
Señor Presidente:
Esas cifras muestran sólo una parte de la envergadura del problema. Tales disparidades entre el Norte rico e industrializado y el Sur pobre y marginado son el resultado de siglos de explotación y saqueo de continentes enteros, por parte de las potencias imperiales que establecieron el colonialismo y la esclavitud, y que hoy se apoyan en nuevos mecanismos que obstaculizan e impiden el desarrollo de los países pobres.
A ello se suma el despilfarro de colosales recursos hacia la guerra y las armas, los cuales pudieran ser empleados en áreas tan importantes, sobre todo para los niños y niñas, como la salud y la educación. Todos conocemos la alarmante cifra de más de 800 000 millones de USD al año que hoy ya alcanzan los gastos militares globales.
De esa cifra, un 43 por cierto aproximadamente, ya en el 2002, correspondía a los Estados Unidos de América, cuando todavía no estaban contabilizados los gastos en que ese país incurrió en su ilegal guerra contra Iraq; país donde muchos niños y niñas sufren las consecuencias del empleo de armas sumamente letales, como las llamadas bombas de racimo, empleadas por las tropas de la coalición encabezada por los Estados Unidos de América.
Con sólo una ínfima parte de esos recursos se pudiera alcanzar anualmente el acceso universal a servicios básicos en todos los países del llamado Tercer Mundo; varias estimaciones internacionales así lo corroboran:
? Aproximadamente el 25% de los científicos del mundo se dedican a la investigación militar;
? Adiestrar a un soldado para la guerra cuesta anualmente 64 veces más que educar un niño en edad escolar;
? Un tanque de guerra cuesta aproximadamente lo mismo que construir 520 salas de clase;
? Un caza supersónico equivale al gasto aproximado de implementar 40.000 consultorios de salud;
? El precio de un destructor representa el gasto para la electrificación de 13 ciudades y de 19 zonas rurales con una población de 9 millones de personas;
? Con sólo el empleo adicional del 0.75% de los mencionados 800 000 millones de dólares estadounidenses, utilizados actualmente en gastos militares globales, se pudiera cubrir los costos totales para ofrecer educación básica a todas las personas que viven en los países subdesarrollados.
? Por último, disminuir el número de hambrientos en el 2015 a casi la mitad, como plantea una de las metas de la Cumbre del Milenio, requeriría 12 mil millones de dólares adicionales que equivalen aproximadamente al 1.5% del actual gasto militar global.
Señor Presidente
Hablo en nombre de un país, cuyo Gobierno y pueblo han venido trabajando intensamente desde hace ya 45 años a favor de los niños y niñas, con resultados palpables que nos colocan en una posición de vanguardia. Este esfuerzo no ha estado exento de los obstáculos impuestos por el criminal bloqueo que el Gobierno de los Estados Unidos aplica contra Cuba, y cuyo propósito fundamental es el de rendir por hambre y enfermedades al pueblo cubano, para socavar así el apoyo popular a su Revolución. Para alcanzar tales objetivos, las sucesivas administraciones estadounidenses no se han detenido siquiera ante las acciones que han afectado y afectan la vida de los niños y niñas cubanos.
Por ejemplo, en un área tan sensible como la salud infantil, el bloqueo ha provocado, entre otros, los siguientes daños:
? La compra de citostáticos, medicamentos vitales en la supervivencia de los niños con cáncer, se ha visto seriamente dañada debido a que las transnacionales estadounidenses han comprado laboratorios farmacéuticos que tenían contratos con Cuba, rescindiéndolos inmediatamente;
? Se ha afectado el programa de salud creado para la atención de los niños que necesitan de transplantes, al no poder adquirirse la tecnología adecuada para ello. La lucha por la vida de los niños y niñas que necesitan someterse a estas riesgosas intervenciones quirúrgicas, ha requerido, en muchos casos, su traslado a otros países, con el elevadísimo costo financiero que esto significa, además de las molestias que ocasiona a los familiares;
? La calidad en la atención médica de los niños discapacitados ha estado limitada por la escasez de medicamentos tales como corticoides, antibióticos de tercera generación, antioxidantes y bolsas urinarias infantiles, que se venden a menor precio en el mercado estadounidense, al cual Cuba no tiene acceso;
? Las limitaciones se extienden, incluso, a la colaboración entre instituciones científicas de los Estados Unidos y Cuba. Por ejemplo, el año pasado fue prohibido un proyecto de estudio de un rotavirus, que sería financiado por científicos estadounidenses. El rotavirus produce una enfermedad infantil severa de tipo diarreico, que causa la muerte de muchos niños, principalmente en los países del Tercer Mundo.
Estas agresiones del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba, que afectan la realización plena de los derechos de los niños y niñas cubanos, no se limitan a las áreas de la salud, se extienden además a otras como las de la alimentación y la educación.
Señor Presidente:
En estos días que tanto se ha condenado el terrorismo, tras los repugnantes e injustificables actos cometidos en Madrid, el pasado 11 de marzo, vale recordar que ni siquiera los niños, niñas y adolescentes cubanos han escapado, en los últimos 45 años, de ser blancos de actos de terrorismo, perpetrados por individuos que organizaron esas acciones en territorio estadounidense, o recibieron el apoyo y financiamiento de organizaciones que radican en ese país, o se desplazaron y se desplazan por el territorio de los Estados Unidos de América con el pleno conocimiento y sin la respuesta de sus autoridades.
El Gobierno de los Estados Unidos de América rechaza colaborar con Cuba en la lucha contra el terrorismo, incluso se ha negado a aceptar una propuesta de acuerdo de colaboración bilateral en la materia, que las autoridades cubanas han propuesto. Además, mantiene injustamente encarcelados a 5 jóvenes cubanos por luchar contra el terrorismo, y a uno de ellos se le ha impedido, incluso, ver a su pequeña hija con lo que se lacera el derecho de la niña de ver a su padre.
Toda esta situación provoca un peligro real sobre el pueblo de Cuba, que abarca lógicamente a los niños y niñas.
Señor Presidente:
A pesar de esas dificultades nada ni nadie detendrán el avance del pueblo cubano, quien puede mostrar resultados concretos, frutos de la obra de su Revolución:
? El 100% de los niños en edad escolar asiste a la escuela y el 99% arriba al 9no grado;
? Hay 1 maestro por cada 20 alumnos en las escuelas primarias;
? La mortalidad infantil es de 6.5 niños por cada 1000 nacidos vivos;
? Casi el 100% de los partos se atienden en instituciones hospitalarias y la mortalidad materna es de 42 por cada 100 000 nacimientos;
? El 97% de la población cubana está atendida por el programa del médico y la enfermera de la familia;
? Se han instalado computadoras, televisores y equipos de video en todas las escuelas de la enseñanza primaria y media, incluyendo los lugares de muy difícil acceso, estableciendo una nueva manera de enseñar;
? Se electrificaron todas las escuelas que no tienen acceso a la red eléctrica, con soluciones de energía alternativa, principalmente energía solar.
Cooperamos solidariamente con otros pueblos, a través de programas que abarcan fundamentalmente la salud y la educación, para que ellos puedan también disfrutar de los beneficios obtenidos por el pueblo de Cuba, particularmente sus niños, adolescentes y jóvenes.
Así continuaremos actuando, y lo haremos denunciado también la injusticia que se comete contra los pueblos del Tercer Mundo, donde los niños y niñas llevan la peor parte.
Muchas gracias.
Discurso
del Sr. Jorge Ferrer Rodríguez, Miembro de la Delegación de
la República de Cuba
Tema 14: Grupos e individuos específicos: los derechos humanos de los
migrantes
Ginebra, Abril de 2004
Sr. Presidente:
En primer lugar, la delegación de Cuba agradece el informe de la Relatora Especial, documento E/CN.4/2004/76, que arroja luz sobre la contribución de los migrantes empleados como trabajadores domésticos a los países de origen y particularmente a los de destino, fundamentalmente, países desarrollados.
El informe también demuestra la situación de extrema vulnerabilidad en que se encuentran los migrantes y las frecuentes violaciones de sus derechos humanos fundamentales en la mayor parte de los países de destino, como resultado de su situación irregular y la desprotección de la mayoría de las legislaciones nacionales en los países industrializados.
Cuba saluda la entrada en vigor, el primero de julio del 2003, de la Convención internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares, aunque lamenta, que como consta en el informe del Secretario General, ni uno solo de los países industrializados, autotitulados campeones de los derechos humanos y principales países receptores de trabajadores migratorios, haya, ni saquera, firmado la Convención.
Sr. Presidente:
La emigración en búsqueda de mejores oportunidades económicas es uno de los fenómenos más antiguos de la humanidad.
La migración cubana hacia los EE.UU. no ha sido ajena a esta tendencia universal, desde el Siglo XIX, época en que Cuba era colonia de España, hasta el presente, incluyendo el período entre 1902 y 1959, en el que la isla se encontraba bajo el dominio neocolonial norteamericano.
A
pesar de que son más de 900 000 los detenidos anualmente en EE.UU.
por concepto de inmigración ilegal procedentes de México y son
varias decenas de miles los centroamericanos que arriesgan sus vidas cruzando
la frontera Sur de los EE.UU., es, sin embargo, la emigración cubana,
muy pequeña en comparación con la de otros países, la
única que está casi constantemente en las noticias de la prensa
de los EE.UU. y de Occidente, con claros fines de propaganda política
contra Cuba.
Del resto de la migración latinoamericana apenas se habla y mucho menos
de la pobreza, la miseria, el hambre, la desesperación, la corrupción
y la desesperanza que la alimentan.
Sólo los emigrantes cubanos son calificados por el Imperio y su emporio mediático transnacional, como “exiliados” y “refugiados” que buscan un supuesto futuro de “libertades”.
El imperio y sus transnacionales de la desinformación silencian el aliento, la tolerancia, la impunidad y la protección que el Gobierno de los EE.UU. brinda al tráfico de migrantes en operaciones articuladas y financiadas en la Florida y a la emigración ilegal de cubanos que son recibidos como héroes independientemente de que para llegar a EE.UU. hayan secuestrado naves o aeronaves y recurrido a los más graves métodos terroristas.
También omiten que los cubanos emigran, como los migrantes de todos los países subdesarrollados, por motivos de reunificación familiar y económicos, ante las dificultades cotidianas que impone el subdesarrollo, resultado del injusto y desigual orden económico internacional, agravado por el recrudecimiento del más antiguo y férreo bloqueo de la historia: el bloqueo de los EE.UU contra Cuba.
Sr. Presidente:
Los sucesivos Gobiernos de los Estados Unidos, incluida la actual Administración Bush, han politizado la relación migratoria bilateral con Cuba, como parte de su creciente política de agresiones y hostilidad, utilizándola con mezquinos intereses electoreros y haciéndola rehén de los intereses de la mafia terrorista, de origen cubano, radicada en Miami.
La derecha fundamentalista que integra el actual Gobierno de los EE.UU. y de los apátridas de Miami han hecho y siguen haciendo cuanto es posible para hacer fracasar los acuerdos migratorios bilaterales de 1994, y fabricar artificialmente una crisis migratoria que sirva de pretexto a una agresión militar contra Cuba.
Con este fin, las altas esferas del Gobierno y la seguridad de los EE.UU. definieron, hipócrita y demagógicamente, el año pasado, que los continuos secuestros desde Cuba, alentados, en realidad, por la tolerancia de los EE.UU., constituían “una seria amenaza para la seguridad nacional de los EE.UU” y amenazaron públicamente que ese país no toleraría éxodos masivos procedentes de Cuba.
Cuba no es, ni será responsable de una eventual crisis migratoria bilateral con los EE.UU., ni de sus peligrosas e imprevisibles consecuencias.
Fue Cuba la que propuso a los EE.UU. un acuerdo para el combate a la migración ilegal y el tráfico de personas en septiembre del año 2000, hace casi 4 años, propuesta que fue reiterada en varias oportunidades, conjuntamente con otra para el combate contra el terrorismo, sin recibir una respuesta positiva.
Fue Cuba la que puso fin a los más de 71 secuestros y desvíos a Cuba de aviones de los EE.UU., sancionando severamente a sus autores y extraditando a los EE.UU. a 2 secuestradores, en 1980, mientras que la abrumadora mayoría de los autores del secuestro de más de 51 aviones civiles cubanos, desviados hacia los EE.UU., se pasean libremente en ese país y los aviones nunca fueron devueltos.
Fue Cuba la que frustró, entre el primero de enero y el 15 de marzo de este año, 70 intentos de emigración ilegal, de los cuales 35 eran operaciones de tráfico de personas, en su mayoría coordinados con traficantes en los EE.UU.
Fue Cuba la que anunció, en septiembre del 2003, la celebración en mayo próximo de la III Conferencia “La Nación y la Emigración”, así como la simplificación, a mediados de este año, de los trámites de entrada al país de los emigrados cubanos, a pesar de haberse agravado la hostilidad y agresividad y de estar latente el peligro de nuevas acciones terroristas de la extrema derecha de Miami.
Es el Gobierno de los EE.UU. el que, en meses recientes, ha agudizado, de manera aventurera y con fines electorales, la escalada de acciones contra las tensas, frágiles y sensibles relaciones migratorias bilaterales.
Es EE.UU. el que ha reducido dramáticamente las visas a cubanos para visitas familiares temporales y ha negado reiteradamente las visas a personas que desean emigrar de manera ordenada y por medios legales y seguros, según lo establecen los acuerdos migratorios bilaterales.
Es EE.UU. el que no repatria a Cuba, en contra de lo establecido en los acuerdos migratorios bilaterales, a migrantes ilegales interceptados en alta mar y el que aplica la política de “pies secos o pies mojados” para no repatriar a los migrantes ilegales que logran poner los pies en el suelo de ese país.
Es EE.UU. el que mantiene en vigor la injusta y criminal Ley de ajuste cubano que alienta la emigración ilegal, al conceder beneficios sociales inmediatos y la residencia legal automática a un año de su arribo, a cualquier cubano que arribe a suelo de ese país por cualquier medio, incluso ilegal o violento.
Es EE.UU. el que no realiza acciones firmes y sistemáticas contra los traficantes de personas.
Como colofón, de estas agresiones migratorias, el 5 de enero de este año, 3 días antes de la fecha prevista para las conversaciones migratorias periódicas, el Gobierno de los EE.UU. las canceló unilateralmente, de manera indefinida, aduciendo pretextos secundarios e intrascendentes.
Sin
embargo, esto no es todo. La mafia anticubana de Miami, estrechamente vinculada
con el Gobierno de Bush, aprovechando el año electoral, exige y prepara
nuevas medidas punitivas contra Cuba y los cubanos que viven a uno y otro
lado del Estrecho de la Florida, en el ámbito migratorio.
El Congreso del Estado de la Florida está considerando actualmente
varias propuestas de legisladores republicanos de origen cubano para endurecer
las restricciones para viajar a Cuba, imponiendo tarifas adicionales a los
aviones fletados que operan los vuelos chárter entre ambos países
y exigiendo informaciones mas detalladas y con mayor anticipación a
los potenciales viajeros.
Cuba no se dejará provocar y continuará actuando con serenidad, pero con firmeza, con estricto apego a los acuerdos bilaterales con Estados Unidos en materia migratoria y al Derecho Internacional.
Cuba continuará haciendo, como hasta ahora, todo cuanto esté a su alcance para evitar incidentes que pongan en peligro la vida de civiles inocentes, pero responsabiliza al Gobierno de los EE.UU. de cualquier eventual consecuencia negativa que pueda derivarse de sus acciones aventureras, irracionales, irresponsables y violatorias de los acuerdos migratorios bilaterales y del derecho internacional.
Muchas gracias.
Intervención
del Sr. Juan Antonio Fernández Palacios, Representante de la República
de Cuba
Tema 15: Las cuestiones indígenas
Ginebra, 8 de abril de 2004
Sr. Presidente
El pasado año esta propia Comisión, en su resolución 2003/56, expresó su profunda preocupación ante los precarios niveles de desarrollo económico y social en que subsisten apenas los pueblos indígenas en muchas partes del mundo, por las disparidades de la situación que enfrentan, y por la persistencia de las graves violaciones de sus derechos incluyendo sus derechos humanos.
Estamos ahora en el año final del Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas del Mundo y todo indica que esa inaceptable situación tiende a continuar deteriorándose.
Tanto el enjundioso informe anual que nos somete el Relator Especial, el Profesor Rodolfo Stavenhagen (E/CN.4/2004/80 y Add. 1-3) --a quien la Delegación de Cuba felicita por su valioso trabajo--, como los debates que han tenido lugar en meses recientes en el Grupo de Trabajo sobre Poblaciones Indígenas y en el Foro Permanente sobre Cuestiones Indígenas, dan amplia prueba a esta sombría constatación.
Este año, el Relator Especial ha concentrado su atención en la nítida vinculación que existe entre esa situación de penuria actual que sufren los pueblos indígenas y los sistemas de administración de justicia –no-indígena, por supuesto—bajo los cuales se ven obligados a coexistir con los demás sectores poblacionales en múltiples sociedades multirraciales o pluri-étnicas.
La institucionalidad jurídica establecida en ellas, y las prácticas judiciales que se perpetúan como resultado de éstas, generan un ambiente generalizado de despojo, marginalización, alienación y discriminación efectiva que amenaza constantemente con crisis periódicas; violentas ya en demasiadas ocasiones. Las graves consecuencias de esas crisis resultan casi siempre impredecibles, como lo demuestran muy diversos acontecimientos que han tenido lugar --y que continúan produciéndose-- en nuestro continente.
Como ha sucedido históricamente desde hace ya más de 500 años, los problemas relacionados con la propiedad y posesión de la tierra encabezan la lista de agravios a esos pueblos. En general, los mecanismos existentes para la titulación de las tierras ancestrales de esos pueblos y para lograr el reconocimiento definitivo de sus derechos a ellas y a los recursos naturales que las mismas derivan, así como para la resolución de los conflictos creados por la desposesión sufrida durante siglos, han resultado de una ineficacia demasiado evidente como para poder ser ocultada. El Relator Especial nos ofrece en su presente tercer informe anual muy diversos ejemplos de lo antes dicho, localizables en los 4 puntos cardinales del planeta.
Por otra parte, los debates sostenidos en el Grupo de Trabajo durante su mas
reciente período de sesiones el pasado agosto, han expuesto con singular
claridad otras facetas no menos preocupantes del sostenido deterioro que se
ha producido en años recientes tanto en los niveles y la calidad de
vida de un elevado número de sociedades indígenas, como resultado
directo o indirecto del proceso de globalización neo-liberal que prevalece
hoy a escala casi planetaria.
En las Conclusiones recogidas en su Informe sobre el XXI período de sesiones (E/CN.4/Sub.2/2003/22) se abunda al respecto, subrayándose que “la globalización, en su modalidad actual, debilita la soberanía de muchos Estados, prioriza la ganancia por encima de las preocupaciones sociales, incrementa las desigualdades --tanto entre unos Estados y los demás, como internamente en muchos de ellos-- y ha contribuido a causar daños al medio ambiente que perdurarán por largo tiempo.”
Sr. Presidente:
Los pocos años transcurridos desde que por las decisiones tomadas por las instancias superiores de Naciones Unidas contamos ya con tres mecanismos especializadas dedicadas al análisis y búsqueda de soluciones para la llamada “problemática indígena”, han servido para confirmar en la práctica que los mandatos conferidos a cada uno de ellos no solo están perfectamente diferenciados, sino que –además--son de evidente complementariedad.
La cooperación establecida, por ejemplo, entre el Grupo de Trabajo y el Relator Especial permite a éste tener acceso a la valiosa información que aportan, acerca de muy variados problemas y situaciones, tanto los pueblos indígenas como los Gobiernos concernidos --así como los especialistas académicos que a él asisten-- en el marco de los debates anuales sobre el tema 4 de la agenda del Grupo de Trabajo.
De otra parte, la presentación recíproca de los Informes anuales de sus respectivas instancias por los Presidentes del Foro Permanente y del Grupo de Trabajo, permite a ambos órganos percibir de manera más clara los énfasis respectivos, a los efectos de evitar posibles duplicaciones de esfuerzos y recursos, así como para incrementar --con tales elementos de juicio-- la efectividad de sus labores respectivas. Mi Delegación considera que la práctica de esa participación directa de ambas presidencias en los trabajos de la otra instancia, debe constituirse en práctica institucional obligada.
Debe añadirse que la asidua participación de diversos miembros efectivos del Foro Permanente en las labores del Grupo de Trabajo ha añadido ya a las tareas de éste una importante dimensión adicional de esa imprescindible y estrecha cooperación entre ambas instancias que comienza ya a dar frutos.
Uno de los más visibles y tempranos resultados positivos de esa colaboración entre el Foro y el Grupo de Trabajo ha sido la de reforzarse mutuamente en la coordinación de iniciativas que se consideran necesarias para avanzar en la lucha por el logro de la plena materialización de los derechos de los pueblos indígenas; en particular de sus derechos humanos.
Las decisiones y recomendaciones tomadas por ambas instancia acerca de la necesidad de que la Asamblea General proclame a fines del presente año un Segundo Decenio Internacional de los Pueblos Indígenas, efectivo para el período 2005-2014, es buena prueba de este importante potencial de cooperación y coordinación que ya existe --y que debe tender a incrementarse—entre esas dos instancias.
Cuba, Sr. Presidente, apoyará toda iniciativa que en esta Comisión, en el ECOSOC y en la Asamblea General se considere necesaria para que ese Segundo Decenio se convierta en realidad y que asegure que, una vez proclamado, el Programa de Acción que se establezca se instrumente teniendo muy presente la evaluación que en su momento se haga de los resultados de este Primer Decenio que concluirá el próximo diciembre.
Esa evaluación final, a la que la Delegación cubana confiere particular importancia, deberá tener en cuenta, por una parte, el éxito probado de ciertas actividades realizadas durante el Primer Decenio, y, por otra, las evidentes insuficiencias que han podido percibirse durante el mismo. La opinión de los pueblos indígenas acerca de esos logros y fracasos de los 10 últimos años, resulta, por supuesto, el punto de referencia básico de esa tarea que debe llevar a cabo la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos con los elementos que le ofrezcan las instancias correspondientes.
Sr. Presidente:
Mi Delegación no puede concluir su intervención sin hacer mención de su total frustración ante el estridente fracaso del Grupo de Trabajo que establecimos hace 9 años, mediante la resolución 1995/92, con la tarea de concluir la redacción del Proyecto de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas antes de que concluyese este primer Decenio. El mas reciente informe que nos rinde su Presidente/Relator el Sr. Luis-Enrique Chávez, Representante del Perú en dicho Grupo (documento E/CN.4/2004/81), no puede ser mas esclarecedor respecto a ese fracaso.
La falta de consenso sobre todos y cada uno de los párrafos preambulares y los artículos del Proyecto que fueron examinados por el Grupo durante su 9° período de sesiones, ilustra debidamente hasta qué punto la falta de flexibilidad y voluntad política de un reducido grupo de países puede tener éxito en frustrar las legítimas aspiraciones de centenares de pueblos indígenas –algunos de ellos literalmente en peligro de extinción— de tener, al menos, un instrumento internacional de carácter meramente declarativo con el cual poder avanzar en su justa lucha por un futuro mejor.
La Delegación cubana considera que ha llegado el momento en que la Comisión de Derechos Humanos debe tomar decisiones acerca de cual puede ser el camino a seguir ante tan anómala situación. En esta coyuntura, nos parece evidente que esta instancia no puede descartar la posibilidad de asumir ella misma, en plenario, esta crucial tarea; considerada --con razón—como la más importante del Decenio que ahora concluye.
Muchas gracias, Sr. Presidente.
Señor Presidente:
El tema que nos ocupa, permite el debate y la adopción de un número
significativo de las iniciativas que adopta anualmente la Comisión.
Sin embargo, sería deshonesto expresar que su tratamiento haya permitido
el cumplimiento del objetivo que determinó su inclusión en el
programa: la necesidad de promover y proteger los derechos humanos, mediante
una cooperación internacional genuina y transparente, que respete los
principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y promueva el diálogo
respetuoso.
¿Para qué engañarnos?¿Por qué razón engañar a la comunidad internacional? No tenemos ese derecho. Los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad, son para una buena parte de los países del Norte industrializado, simples y falsos slogans de una retórica producida para satisfacer los requerimientos de su política interna y adornar sus esquemas de dominación internacional.
Con el accionar de la superpotencia hegemónica -- a la que nada interesa la credibilidad de esta Comisión y mucho menos su capacidad como foro parlamentario y de promoción de consensos justos y verdaderamente universales -- somos testigos de la irremediable destrucción de la Comisión de Derechos Humanos como escenario de cooperación y diálogo.
Se hace interminable y creciente la lista de resoluciones bajo el tema 9 de la Agenda, motivadas por espurios intereses de dominación geopolítica. Estas permiten a la superpotencia imperialista y sus principales aliados de la “Coalición de los Dispuestos”, convertir esta instancia en una especie de tribunal inquisidor, que les garantiza la “condena preventiva”, de aquellos que luego, también “preventivamente”, recibirán el fuego de sus bombas; unas bombas que al final, han demostrado no ser tan inteligentes, ni lo suficientemente efectivas para derrotar la resistencia de los pueblos agredidos.
A lo anterior, se adicionan acciones claramente dirigidas a la manipulación de la naturaleza y composición misma de la Comisión y de sus procedimientos temáticos. Dos procesos preocupan especialmente a Cuba en ese sentido, por su negativo impacto en nuestros trabajos, en el mediano y largo plazo.
El primero de ellos, es la intención de Estados Unidos de institucionalizar una llamada “Comunidad de Democracias”, que actuaría bajo su control e instrucciones, como grupo de presión y lobby de sus oscuros intereses de dominación. Nadie se deje confundir, la superpotencia, tan familiarizada y acostumbrada al accionar de las mafias en su escenario doméstico, pretende crear una de carácter intergubernamental, compuesta por los representantes de los Estados que se presten a ello, con un sólo objetivo: imponer su “Ley” a la Comisión.
¿Por qué si Estados Unidos está tan interesado en la promoción de la democracia en las labores de las Naciones Unidas presta tan poca atención y apoyo al proceso de las llamadas democracias nuevas o restauradas? ¿Será acaso que el carácter abierto, participativo y realmente democrático decidido por la Asamblea General de las Naciones Unidas para la continuidad de ese proceso, lo hizo inservible a sus pretensiones de manipular los valores democráticos para satanizar, aislar y hostigar a los países que se oponen a sus dictados imperiales?
Otro importante peligro, viene planteado por la intención de la República Checa de convertir su resolución tradicional sobre procedimientos temáticos, en una que abordaría en igualdad de condiciones a todos los procedimientos especiales. ¿El riesgo? Mezclar los procedimientos temáticos con los procedimientos creados para condenar a países, los que en su mayoría, son consecuencia de la manipulación política, la confrontación, e incluso, la coerción para obtener los votos necesarios a su adopción. Estamos a tiempo de impedir la consumación de lo que sería un verdadero desastre para los trabajos futuros de la Comisión y la credibilidad de sus mecanismos. Cuba por supuesto, no se hará cómplice de dicho disparate.
Señor Presidente:
Al tema de los defensores de los derechos humanos Cuba concede la mayor importancia. Nadie merece mayor respeto, apoyo y protección, que aquel que dedica y arriesga incluso su vida, para crear un mundo mejor, donde la justicia social, la paz, la democracia, la plena realización de todos los derechos humanos y el desarrollo sean realidades de alcance universal.
Sin embargo, tampoco escapa este tópico a la manipulación de la superpotencia imperialista y de sus transnacionales de la desinformación. Ellos tratan de arropar con el disfraz de “defensores” de los derechos humanos y la democracia, a los asalariados y mercenarios que utilizan para socavar el derecho de libre determinación y destruir el orden constitucional que se han dado los pueblos del Sur, a los responsables y victimarios en guerras de conquista, a los burócratas y tecnócratas que dilapidan millones de dólares para teorizar de manera cómplice acerca de las “bondades” del injusto orden económico y político internacional vigente, que tan útil está resultando para el éxito de sus planes de dominación global.
Los que se manifiestan en las calles contra las criminales consecuencias de la globalización neoliberal en curso son tildados por ellos como “extremistas” o “globalofóbicos”, los que resisten la ocupación extranjera reciben el calificativo de “terroristas” o simplemente “enemigos de la democracia y la libertad”.
Estos burdos patrones de propaganda ideológica, son repetidos hasta
el cansancio por los medios de difusión transnacionales de la superpotencia
y por los distintos componentes de su dominante y gigantezca industria del
entretenimiento, lo que les permite “lavar el cerebro” a sectores
de la opinión pública internacional, e incluso, tener algún
eco en esta Comisión.
El fundamentalismo más peligroso y agresivo que existe en la actualidad, es el de los grupos neofascistas y militaristas que se han hecho con el control del Gobierno en los Estados Unidos. Ellos se han arrogado el papel mesiánico de imponer al mundo, por la fuerza de las armas -- no podrían soportar la batalla en el plano de las ideas -- su dictadura política, económica y militar.
Señor Presidente:
Cuba presentará en el tema 17 del programa, cuatro proyectos de resolución, que se dirigen a reivindicar el orden internacional que proclamaba el artículo 28 de la Declaración Universal de Derechos Humanos como imprescindible, para que todos los derechos humanos puedan ser una realidad para todos. Esas iniciativas son:
- Promoción de un orden internacional democrático y equitativo.
- La promoción de la paz como requisito fundamental para el pleno disfrute de todos los derechos humanos para todos.
- Derechos humanos y solidaridad internacional.
- Cuestión de las detenciones arbitrarias en la zona de la Base Naval de Guantánamo.
Como sus nombres lo indican, esos proyectos exigen lo que se ha mantenido hasta hoy como una quimera inalcanzable. Sin embargo, somos de los que están convencidos que la humanidad no tiene una vocación de autodestrucción y que unidos, podremos superar todos los obstáculos que existan y puedan plantearse en el futuro. Deben contarnos entre aquellos que proclaman que “Un Mundo Mejor es Posible”.
Muchas gracias
Ginebra, 14 de abril del 2004
Sr. Presidente:
La universalidad de los derechos humanos sólo puede ser reconocida mediante el respeto a la diversidad de los sistemas políticos, económicos y jurídicos, a la diferencia de patrimonios históricos y culturales y a la gran variedad de religiones profesadas. Si esta diversidad debe caracterizar la composición del personal en cada una de las Oficinas del Sistema de Naciones Unidas, en la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos esto cobra aun mayor notoriedad, por constituir sin dudas, esta Oficina, uno de los componentes políticos e ideológicos más importantes de toda la Secretaría de las Naciones Unidas.
La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, tiene un papel insustituible en el eficaz funcionamiento de todo el sistema de promoción y protección de los derechos humanos en todo el mundo.
Le corresponde al personal de esta Oficina la elaboración de los más disímiles informes que solicita cada año esta Comisión, el apoyo al desempeño de los mandatos de sus mecanismos y órganos, la prestación de cooperación técnica y servicio de asesoramiento a los Estados que así lo soliciten y otras muchas tareas extremadamente importantes y delicadas.
No es por ello cuestión secundaria la preocupación de los Estados acerca de la composición geográfica del personal de dicha Oficina, de su capacitación integral en todas las categorías de derechos humanos y de su neutralidad, integridad e independencia, tanto individual como colectiva, en el desempeño de sus funciones.
La preocupación sobre el desequilibrio en la distribución geográfica del personal ha sido subrayado por esta Comisión mediante las diversas Resoluciones aprobadas, en las que se ha instado a la Oficina a su solución definitiva. Es por tanto incomprensible que prácticamente nada se haya hecho para mejorar su composición geográfica. El Grupo de Europa Occidental y otros Estados, no sólo continúa teniendo más personal asignado que el resto del mundo en su conjunto, sino que la desproporción tiende a crecer.
El propio Grupo Consultivo en Cuestiones de Personal, creado por la Oficina para proponer la forma de solucionar el problema, presenta una composición totalmente desequilibrada. De los seis miembros del Grupo, solamente uno procede de un país en desarrollo. Parecería que todavía no existe la suficiente conciencia en la Oficina de la importancia que tiene el tema de la composición geográfica equitativa para el mejor desempeño de su mandato.
El desequilibrio actual es un problema que sólo puede solucionarse con decididas e innovadoras medidas de gestión:
• El respeto a los más elevados niveles de capacitación y eficiencia del personal de la Oficina es totalmente compatible con el principio de la distribución geográfica equitativa.
• Los candidatos del Grupo Estados de Europa Occidental y otros Estados podrán tener mejores calificaciones en idiomas y otros requerimientos de la labor técnica y burocrática, pero no conocerán nunca nuestras culturas, religiones, historia e idiosincrasia, como las personas que hemos nacido, vivido y en muchas ocasiones sufrido las condiciones particulares de los países en desarrollo y en transición. Nuestros representantes tienen esa ventaja comparativa que es insustituible, e imprescindible para evitar que se sigan imprimiendo patrones y enfoques de un solo grupo regional.
• Es necesario, por otra parte, superar la discriminación existente con una política valiente, una acción afirmativa que coloque a nuestros candidatos, que no tienen la posibilidad de hacer prácticas en la Oficina porque nuestros gobiernos no tienen dinero para pagarles, en igualdad de condiciones con los candidatos del Norte, que en su mayoría han podido trabajar como JPO´s durante años.
Sr. Presidente:
El
alto grado de dependencia del trabajo de la Oficina con respecto a la financiación
voluntaria es un grave problema que repercute en toda su actividad política
e ideológica, y cuyo reflejo se manifiesta también en la composición
geográfica del personal.
Muchas funciones básicas se financian con contribuciones voluntarias
y la inmensa mayoría de los puestos correspondientes a esas funciones
son ocupados por personal de proyectos. De esta manera, los países
desarrollados ponen a disposición de la Oficina personal gratuito,
que al propio tiempo se va capacitando y adquiere ventajas comparativas para
ocupar las vacantes que van apareciendo.
Otro problema particularmente preocupante es el desequilibrio en la asignación de recursos y el apoyo de la Oficina a los diferentes mecanismos de la Comisión para el desempeño de sus mandatos. En este sentido, resulta inaceptable la práctica de privilegiar a aquellos procedimientos establecidos en la esfera de los derechos civiles y políticos y bajo el tema 9 de la agenda, en detrimento de los mandatos creados en el campo de los derechos económicos, sociales y culturales. Tal situación atenta contra la universalidad, interrelación e interdependencia de todos los derechos humanos.
Cuba exhorta a la nueva Alta Comisionada a tomar las medidas pertinentes para superar estas dificultades, con vista a promover el tratamiento equitativo que debe concedérsele a todas las categorías de derechos humanos.
Sr. Presidente:
Teniendo en cuenta las actuales condiciones, se sugiere a la Alta Comisionada que prepare un Plan de Acción destinado a reducir el desequilibrio geográfico actual en el personal de su Oficina, donde se identifiquen los objetivos concretos a alcanzar y también los plazos para su cumplimiento.
Cuba, junto a un grupo importante de países coautores presentará nuevamente este año un proyecto de resolución sobre el tema, que como en el pasado, deberá contar con una amplia aceptación.
Muchas gracias, Sr. Presidente.
Ginebra,15 de abril de 2004
Señor Presidente:
Estamos ante un nuevo episodio de la farsa que el Gobierno de Estados Unidos viene imponiendo a esta Comisión por más de una década. Embriagados por el poder hegemónico que hoy ejerce el grupo fascista que ha usurpado el poder fraudulentamente en ese país, ya no reparan en formas ni medidas para conseguir sus propósitos. Eso explica la manera chapucera e irrespetuosa con que actúan para doblegar y rendir voluntades.
¿Quién de los aquí presentes se ha tomado en serio el libelo que se nos ha presentado a nombre del Gobierno norteamericano? En realidad, nos indigna el vergonzoso papel del Gobierno de Honduras. Sentimos lástima por su ridículo. Se nos aprieta el corazón de tanta ira y coraje frente al imperio que siempre ha despreciado a los pueblos de Morazán, de Martí y de Bolívar.
Señor Presidente:
El Gobierno de Estados Unidos, luego de su fracasado intento de condenar a Cuba el pasado año, se dio a la tarea de recorrer la geografía latinoamericana, junto a sus lacayos de la República Checa, para chantajear, presionar y sumar complicidades. En esos trajines anduvo por allí recientemente un verdadero delincuente, que ostenta el título de “Enviado Especial” de la Casa Blanca para América Latina, el señor Otto Reich. Claro que ya la tarea no le resultaba tan fácil. Son otros los aires que hoy corren en la América Latina. A estos esfuerzos se sumaron en otras latitudes el Reino Unido y algún que otro miembro de la Unión Europea.
La historia verdadera de la génesis y presentación del proyecto L.13 la conocemos muy bien. El papel se gestó y se redactó en Washington, y con la ayuda del señor Aznar, se comprometió al Presidente hondureño Ricardo Maduro con su presentación. Correspondió al señor Aznar, quien antes había reclutado a jóvenes centroamericanos para ser usados como carne de cañón para la guerra en Iraq, llevar el recado en ocasión de la Cumbre de Presidentes Centroamericanos en Madrid el pasado 5 de marzo. Luego entró en escena el Secretario de Estado, quien introdujo una tentadora promesa: se consideraría la posibilidad de incluir a Honduras en la llamada iniciativa “Desafío del Milenio”, a través de la cual Estados Unidos distribuiría 3,500 millones de dólares entre un grupo de más de 60 países. Para entonces, ya se había consumado la traición. De eso es de lo que estamos hablando: dinero contra principios, soborno contra dignidad.
El resto es de sobra conocido. Fue en el Departamento de Estado, el 24 de marzo, donde se dio a conocer la noticia y se entregó a un grupo de Embajadores el proyecto de resolución contra Cuba en inglés, con una versión en español para cubrir las apariencias. Ese y no otro es el texto que se presenta como una iniciativa de Honduras; el mismo que estuvo circulando en esta sala sin paternidad aparente hasta que fue registrado el 2 de abril.
No hay razón ni moral alguna que pueda esgrimir el Gobierno de Honduras para justificar una supuesta preocupación por los derechos humanos en Cuba. Actúan por encargo del Gobierno de Estados Unidos y eso bien lo saben todas las delegaciones aquí presentes.
Cuba no culpa al pueblo noble y generoso de Honduras, el de los irreductibles indígenas, el de piel negra y mestiza, el de los expoliados campesinos en las plantaciones bananeras, el de los trabajadores de las maquilas, el de los recios luchadores contra la globalización neoliberal. Es ese pueblo que ha alzado su voz y erguido la frente para rechazar el entreguismo y la traición. Y es con ese pueblo al que nos unen entrañables lazos de amistad y de cariño, con el que seguiremos adelante, luchando juntos para vencer la pobreza y el subdesarrollo, para alcanzar una vida digna donde se hagan realidad los anhelos de un mundo mejor para todos.
Allí seguirán nuestros médicos y colaboradores de la salud, quienes con su pasión y sacrificio sin límites salvan vidas y curan el dolor en los más apartados rincones y parajes del país. En Cuba, seguirán junto a nosotros también, compartiendo nuestros éxitos y dificultades, los centenares de alumnos hondureños que hoy estudian becados en la Escuela Latinoamericana de Medicina y otras universidades cubanas.
Señor Presidente.
Nuestro heroico pueblo libra hoy una dura batalla por su derecho a la libre determinación y la independencia, bajo la amenaza permanente de una poderosa superpotencia, cuyos actuales gobernantes, una camarilla fascista que ha proclamado para sí el derecho de intervenir y hacer la “guerra preventiva en 60 países o más, y de recurrir al asesinato de líderes extranjeros, no cejan en sus intentos de derrotar a la Revolución Cubana.
Esa y no otra ha sido la enfermiza obsesión de sucesivas administraciones estadounidenses y de los grupos extremistas y terroristas de origen cubano de Miami. El imperialismo norteamericano ha considerado legítimas todas las armas contra la Revolución Cubana: un bloqueo genocida y criminal que dura 45 años, invasiones mercenarias, guerra biológica y radioelectrónica, sabotajes y terrorismo, intentos de asesinato de los principales líderes cubanos y una hostilidad permanente que busca minar nuestra resistencia e impedir nuestro desarrollo.
Un elemento esencial de esa política ha sido el intento de Estados Unidos de fabricar en Cuba una quinta columna de mercenarios a su servicio. Quienes han elevado la práctica de la mentira a política de Estado no tienen tapujos en extenderles generosamente el calificativo de disidentes políticos, defensores de los derechos humanos y periodistas independientes. Mienten descaradamente y lo hace para esconder y distraer la atención de las atrocidades que hoy cometen en todo el mundo. No renunciaremos a nuestra legítima defensa, y lo haremos recurriendo a la fuerza de la verdad y al amparo de nuestra leyes.
Todo un bien articulado plan de desestabilización y subversión contra Cuba está en marcha, al calor de las más recientes aventuras belicistas del Imperio. Proliferan las declaraciones amenazantes. La “democracia” de Bush para Cuba al amparo de la falaz doctrina de “cambio de régimen” está siendo fabricada en detalles por la llamada “Comisión de Ayuda a una Cuba Libre”. La desvergüenza es absoluta. Pero, como ha sido hasta ahora, nuestro pueblo no podrá ser rendido ni engañado. Sabe, además, que cuenta con el apoyo creciente de los pueblos del mundo.
¿Por qué los que intentan condenar a Cuba no han dicho una sola palabra sobre el campo de concentración que se ha instalado en la Base Naval de Guantánamo, territorio cubano que usurpa Estados Unidos? ¿Por qué no se pronuncian sobre la situación de los cinco jóvenes cubanos luchadores contra el terrorismo y presos políticos en Estados Unidos, víctimas de un trato cruel e inhumano como han denunciado aquí sus familiares? ¿Por qué no se declaran escandalizados ante la brutalidad y violencia de que hacen gala la fuerzas de ocupación en Iraq?
Ante tanta doble moral, tanta hipocresía, miedos y complicidades, no se puede sentir más que desprecio.
Señor presidente:
Cuba rechaza con toda firmeza el intento espurio de condenarla. Cuba sabe que defiende para sí y para todos los pueblos del mundo el derecho al respeto a su soberanía y autodeterminación. Cuba sabe que se le trata de condenar porque simboliza la resistencia, porque su voz es la de la disidencia frente al pensamiento único y la dominación, porque no claudica ante la superpotencia, porque ha luchado por ser libre. Y Cuba seguirá luchando, no se rendirá, no apagará nunca su voz en ninguna tribuna, y no renunciará jamás al sagrado deber de brindar solidaridad a los que más la necesitan.
Estaremos siempre al lado de los que no se resignan ni flaquean ante las dificultades, de los que apuestan por el valor de las ideas y los principios, de los que no renuncian al sueño posible de un mundo donde se hagan realidad todos los derechos humanos para todos.
Muchas gracias.
Intervención de Olga Salanueva a nombre de la Federación de Mujeres Cubanas en el tema 13 de la agenda del 60 período de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Ginebra, abril de 2004
Muchas gracias
Al no permitirse en este plenario la intervención de un niño, hoy alzo mi voz para reclamar el derecho que le corresponde a mi pequeña hija nacida en Estados Unidos de visitar junto a mi, a su padre, que guarda injusta prisión en ese país, por luchar contra el terrorismo.
Cinco cubanos por evitar acciones terroristas, organizadas y financiadas desde territorio norteamericano y con la complicidad de ese gobierno, no solamente han sido sancionados a largas penas, como ya se ha denunciado en esta Comisión, sino contra sus familias y muy especialmente contra sus hijos, ha sido descargado todo el odio político que sienten contra la revolución cubana.
Ahora yo pregunto : ¿qué sabe un niño pequeño de lo que significa fiscalía, odio, ensañamiento y prohibición?
Un niño tampoco sabe que le asiste el derecho de crecer junto a sus padres, pero los adultos estamos en el deber de proteger y exigir el cumplimiento de esos derechos, que les han sido negados a los hijos de los cinco cubanos presos en Estados Unidos.
A una niña se le impide visitarlo junto a su madre y a los otros hijos y se les demora, sin motivo alguno el encuentro con su padre en una cárcel.
Contra estos niños se ha tomado represalia para tratar de quebrar el espíritu de resistencia y la moral, tanta veces demostrada por sus padres, hoy Héroes de la República de Cuba. Quiero dejar constancia nuevamente en esta Comisión, que estos cinco hombres defienden el derecho que tiene todo niño cubano de ser libre, de vivir en paz y ser abanderado de un mundo mejor.
Llegará el día en que otros hombres no tengan que sacrificar sus vidas y las de sus hijos para defender del terrorismo a todo un pueblo.
Hoy reclamo el derecho de Tonito, Gabriel, Aili, Laurita, Lisbeth, Irmita e Ivette, y los hijos que están aún por nacer, a crecer junto a sus padres, alcanzado únicamente cuando se haga justicia.
Sólo entonces diremos que nuestras familias y nuestros niños son plenamente felices.
Muchas gracias.
Intervención de Adriana Pérez a nombre de la Federación de Mujeres Cubanas en el 60 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas.
Muchas gracias:
Vengo a hablar a esta Comisión a nombre de las miles de mujeres cubana victimas de las acciones terroristas que contra nuestro país han ejecutado las sucesivas administraciones norteamericanas.
El caso de cinco prisioneros políticos cubanos encarcelados actualmente en Estados Unidos, por luchar contra el terrorismo y cuyo mensaje fue oído en esta Comisión en el punto 11 de la agenda, es solo un pasaje de las múltiples violaciones a los derechos humanos a las que el pueblo cubano ha estado sometido y a cuyas denuncias esta Comisión hace caso omiso y trata de silenciar, como lo intentan en el caso de los cinco.
A las violaciones de los derechos humanos que se han cometido contra estos luchadores antiterroristas, se unen las cometidas contra los familiares mas allegados: las madres, esposas e hijos a quienes se nos impide visitarlos sistemáticamente, según lo establece las reglas mínimas de Naciones Unidas para el tratamiento de los reclusos.
Hemos defendido y lo seguiremos haciendo, el derecho que tienen las madres a visitar a sus hijos, quienes esperan desde hace siete meses la visas para entrar a territorio norteamericano, como el único recurso que tienen para verlos, sabiendo que cumplen injustas y largas condenas, hasta la inaudita sanción de dos cadenas perpetuas.
En el caso de las esposas de estos cinco hombres, también se nos condena adicionalmente a la imposibilidad de verlos regularmente, llegando al extremo de negarnos a dos de nosotras, el derecho humano de visitarlos, acusándonos con falsos argumentos los que una y otra vez desmentiremos.
Nuestras voces han recorrido el mundo denunciando las violaciones cometidas, por lo que ahora el gobierno de Estados Unidos pretende silenciarnos, esgrimiendo que nuestros motivos han dejado de ser humanitarios.
Este reclamo es tan justo y humanitario como humanitaria ha sido la valiente y digna actitud de cinco hombres luchadores antiterroristas, dispuestos al mayor de los sacrificios, por la suprema causa de la defensa de la paz.
Muchas Gracias
Intervención
de la Sra. Magali Llort a nombre de la Federación de Mujeres Cubanas
en el 60 Período de Sesiones de la Comisión de Derechos Humanos
bajo el Tema 11
Ginebra, abril de 2004
Señoras
y señores:
Soy la madre de Fernando González Llort, uno de los cinco cubanos presos
actualmente en cárceles de Estados Unidos y hoy, soy portadora del
mensaje de ellos para esta Comisión.
“Cinco patriotas cubanos, por el único crimen de proteger a nuestro pueblo del terrorismo, cumplimos actualmente en prisiones norteamericanas el sexto año de un vengativo e injustificable encarcelamiento. A nuestras irracionales condenas, derivadas de un oscuro proceso judicial en que se nos negara meticulosamente cada derecho como defendidos, se ha añadido una conducta bárbara que ha tomado como blanco a nuestros familiares más queridos, pretendiendo de tal forma quebrar nuestro espíritu y tomar despiadada retribución, en nuestras personas, contra todo lo que representamos.
La negación de nuestros derechos humanos como individuos, se usa en este caso como consagración de una violación de derechos mucho mas masiva y criminal: aquella que se comete contra un pueblo al que por no ponerse de rodillas, se le niega el derecho mas elemental a determinar su propio destino y la manera en que organiza sus instituciones y su vida.
Nuestro caso no es más que la consagración del derecho, por el más poderoso, a ejercer la violencia, a fomentar el terrorismo, a decidir quien puede defenderse y quien no puede, y a confabularse con apátridas y mercenarios para que lleven la muerte al país en que un día nacieron. En el desdén de los fiscales por sus propias leyes, en su irrespeto sistemático por los jueces, en sus abusos de poder, en sus amenazas a los testigos y en su magisterio de la hipocresía y del cinismo, se refleja la manera en que hoy, sin pudor, se quiere imponer a la humanidad, como único y supremo derecho humano, el derecho del mas fuerte.
Con la misma impunidad con que se imponen, a pura fuerza, resoluciones contra cuba en esta Comisión, se impuso en nuestro caso un veredicto judicial que hace honor, con largueza, al concepto hipócrita del gobierno norteamericano cuando se trata de los derechos humanos o de la lucha contra el terrorismo.
Sobre nosotros y sobre nuestras familias, se vierte hoy todo el odio obsesivo que se ha vertido sobre el pueblo de cuba en los últimos 45 años. Por cada hora que pasa sin que veamos a nuestros hijos, hay miles de cubanos que han muerto victimas del terrorismo, sin haber visto crecer a los suyos.
Por cada caricia que falta a nuestros hijos, hay miles de niños cubanos que fueron condenados a no recibir una caricia de sus padres. Nuestras esposas y nuestras madres pueden considerarse dichosas en comparación con las miles de viudas y las miles de madres que han perdido a sus esposos o a sus hijos, victimas del terrorismo financiado, organizado y ejecutado contra cuba desde los estados unidos.
Por tratar de evitar ese sufrimiento estamos siendo castigados nosotros y también nuestras madres, nuestras esposas y nuestros hijos. Esa es la versión de los derechos humanos con que se inaugura el siglo XXI, cuando se suponía que hubiéramos aprendido algo de tanto imperios hundidos antes en su propia barbarie, arrogancia e hipocresía.
Si el imperio que ahora padecemos no arrastra en su caída a toda la especie humana y la civilización logra sobrevivir al actual desequilibrio entre exceso de tecnología y falta de sabiduría, quienes miren a nosotros desde el futuro tendrán muy poca simpatía hacia la historia de abusos a que ha sido sometida cuba y de la cual nuestro caso, es solo un capitulo.
Quienes hayan de escribir esa historia no habrán de escatimar tampoco, sus respetos al pueblo heroico y solidario que ha sabido resistir todas las formas de agresión y que ha tenido como único escudo la fuerza de su moral, la herencia de su historia y el legado humanista, lleno de amor y de firmeza, recibido de sus mejores hijos. De todo ello somos depositarios y no vamos a renunciar a un ápice de nuestros principios, mas allá de lo que haga o deje de hacer el imperio en relación a nuestros derechos.
Pero tampoco renunciaremos a reclamarlos por nosotros, por nuestras familias y por nuestro pueblo. Seguiremos hasta que se nos haga justicia, convocando el apoyo y la solidaridad de todos los que aman la paz y la vida y de quienes defienden, sin mancharla con la hipocresía que sólo inspira puja intrigante tras intereses mezquinos, la noble causa de los derechos humanos.”
Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Antonio Guerrero y René González.
Muchas gracias.