Otras Informaciones

1. Conferencia ofrecida por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sobre La democracia en Cuba y la situación de los cinco héroes, en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el 23 de septiembre de 2002

2. Entrevista con el Embajador Carlos Lechuga

3. Carta de los intelectuales cubanos a Vicente Fox, presidente de México

4. Entrevista de la TV Cubana con familiares de los presos

5. La Verdad sobre los Juicios

 

 


Conferencia ofrecida por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular, sobre La democracia en Cuba y la situación de los cinco héroes, en el Comité Central del Partido Comunista de Cuba, el 23 de septiembre de 2002.


(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

“Solamente sociedades igualitarias podrían tener sistemas de gobierno en que alguien representase a los demás; donde exista desigualdad, donde unos posean mucho y otros no posean nada, todo sistema de gobierno y toda legislación beneficiará al que tiene todo y no al que carece de todo.”

Vamos a empezar por el tema de la democracia o el sistema democrático en Cuba, comenzando con algunas reflexiones sobre algo que ha sido realmente un tema bastante presente a lo largo de la historia en el mundo occidental, que es la cuestión de la democracia.

Ustedes saben que democracia viene del griego; significa, literalmente, autoridad del pueblo, de ahí vienen las definiciones que tenemos en el diccionario: es el sistema en el cual el pueblo interviene o participa en el gobierno de la sociedad.

Se sabe, por supuesto, que no todos los pobladores de Grecia, no toda la gente que estaba en Atenas, en las pequeñas ciudades griegas, ejercían el gobierno o participaban en el ejercicio del gobierno; pero sí todos los que eran considerados ciudadanos. O sea, los que no eran esclavos, los que no eran extranjeros, los hombres libres, que tenían la ciudadanía, todos ellos participaban en el gobierno de la sociedad ateniense, por eso quedó como una referencia histórica al tipo de gobierno popular, al tipo de gobierno en que todo el mundo participa, con las limitaciones de clase que ya he olvidado, que se sabe existían en aquel mundo.

Durante todo el período de la antigüedad, de la edad media, etcétera, desaparece esa forma de gobierno, lo que hay son gobiernos basados en la autoridad real o la del jefe feudal, en las formas de Estado que hubo durante aquel período, sin que se considerase que el común de la gente, de la sociedad, de los ciudadanos, de los súbditos, tuviesen nada que hacer o intervenir en el gobierno. Es con el ascenso de la burguesía que se retoma el concepto de gobierno por los súbditos, abandonando la idea del gobierno hereditario, por trasmisión por Dios o por lo que fuera.

Ahora, desde el momento en que la burguesía asciende, curiosamente, también aparece el cuestionamiento de esa idea del gobierno, de esos límites que la burguesía impone, y es un debate por eso, que es tan antiguo como la reaparición, en la época moderna, de la idea democrática, porque desde el principio se trató de limitarla a algo parecido a lo que fue en Grecia. O sea, ya no era el esclavo, ya no eran los siervos abiertamente, pero desde los comienzos de la aparición de lo que después se da en llamar la democracia liberal, o democracia representativa, está también el cuestionamiento de sus límites, de su alcance limitado a un sector de la sociedad, por motivos del poder económico, de la relación de esos sectores con la producción y la distribución.

Por eso es que cuando aparece el pensamiento liberal que va a servir de inspiración a todo el desarrollo ulterior, incluso de las corrientes políticas, democrático burguesas posteriormente, también está la crítica a ese sistema.

Este aparece, fundamentalmente, a mi juicio, en Juan Jacobo Rousseau. Las críticas más severas a la idea democrático- representativa burguesa las publicó él cuando esta idea comenzaba a ganar terreno frente al poder feudal y monárquico, con definiciones que tienen validez actual. O sea, no es posible un sistema de representación en sociedades basadas en la desigualdad. Solamente sociedades igualitarias podrían tener sistemas de gobierno en que alguien representase a los demás; donde exista desigualdad, donde unos posean mucho y otros no posean nada, todo sistema de gobierno y toda legislación beneficiará al que tiene todo y no al que carece de todo. Un lenguaje que puede ser compartido por cualquier radical en los tiempos modernos; pero está ahí en su discurso sobre la desigualdad entre los hombres o en el contrato social.

El concepto de democracia, cuando reaparece en el mundo moderno no es algo que perteneciera y que fuera asumido como propio por las clases dominantes, sino al revés.

Hay un autor canadiense —que no es marxista ni mucho menos— que recuerda, en una de sus conferencias sobre la democracia, que la palabra democracia, para los burgueses, para los liberales, era una mala palabra, hasta llegado el siglo XX. El sitúa ya el momento en que empieza a aceptarse el uso de este término como algo políticamente correcto para los burgueses, alrededor de la Primera Guerra Mundial; pero que hasta ese momento, la idea de la participación de la gente en el gobierno de la sociedad, o sea, la democracia, era una mala palabra.

La revolución burguesa más famosa, la primera, la que abre ese período, es la norteamericana, el movimiento de independencia de las Trece Colonias. Si uno lee todos los debates que se suscitaron alrededor de la Declaración de Independencia, primero, y de la elaboración de la Constitución norteamericana, después, lo va a ver claramente, los teóricos del federalismo norteamericano siempre se refirieron a la democracia como un sistema que no era el que estaban instalando en Estados Unidos, y establecieron una diferencia entre república y democracia.

Democracia sería aquello que hubo en Grecia, que todo el mundo participase en el gobierno y que el gobierno representase los intereses de todos, aunque —repito, lo sabemos— en Grecia el todo estaba limitado a una parte de la población; que una república es distinto. Una república es un sistema de gobierno que no es monárquico, que está basado en instituciones renovadas mediante el voto, con la participación de parte de la sociedad, que debe ser la que domina ese sistema, la que domina económicamente la sociedad.


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ENTREVISTA CON EL EMBAJADOR CARLOS LECHUGA

Carlos Lechuga Hevia, figura relevante de la diplomacia cubana, actor de primera línea en organismos internacionales en momentos cruciales de la Revolución, como fue la batalla por la verdad durante la invasión mercenaria estadounidense de Playa Girón, ha accedido amablemente a compartir con los lectores de www.cubaminrex.cu sus impresiones sobre el combate que libra Cuba actualmente en el marco de la 60 sesión de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, con sede en Ginebra, Suiza.

La Habana, 14 de abril 2004.-

Cubaminrex: Por favor Co. Lechuga, sería tan amable de darnos sus impresiones para el sitio web de la Cancillería sobre la batalla en Ginebra.

Carlos Lechuga: La posición de Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas siempre ha sido una posición de principios, defendiéndose no sólo a sí misma, sino a todos los países, sobre todo del Tercer Mundo, frente a la ofensiva de los EE.UU.

Los Estados Unidos de América siempre han utilizado todos los medios para tratar de perjudicar a Cuba, desde las compra con dinero de determinada gente y de algunos países, hasta las presiones de todo tipo. Cuba no solamente ha ido y está en la CDH para defender su posición, sino para defender la posición de todos los países y sobren todo los principios de los derechos humanos.

Una larga historia ésta de enfrentamiento de nosotros con los Estados Unidos y yo diría que con los aliados de los Estados Unidos, porque no hay que olvidar tampoco que muchos aliados de los EE.UU. se unen a ellos para combatir a Cuba.

Nosotros siempre hemos dicho la verdad en la Comisión de Derechos Humanos, nunca hemos rehuido ninguna responsabilidad, hemos invitado en dos tres o cuatro ocasiones a miembros de la CDH a venir a Cuba. Una vez, no recuerdo el año exactamente, acompañé al presidente de la CDH, embajador de Senegal, y a una delegación de miembros de la Comisión a venir a Cuba; visitaron entonces algunas cárceles, la cárcel de La Habana, la cárcel de Pinar del Río; se entrevistaron con los presos que ellos querían, ellos solos; así que Cuba siempre ha estado abierta a cualquiera. Lo que Cuba nunca ha aceptado es que se le humille o que se trate de vulnerar su independencia.

Y ahora estamos en la misma lucha de siempre, no sé cómo serán los resultados, si será mañana la votación, pero de todas maneras si no ganamos en votos, vamos a ganar moralmente una victoria frente a todo el poderío de los EE.UU., sobre todo con su actual gobierno reaccionario y fascista.

Cubaminrex: Muchas gracias, Lechuga. Es un motivo de verdadero honor para Cubaminrex haber contado con su colaboración.


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Carta de los intelectuales cubanos a Vicente Fox, presidente de México
Sr. Vicente Fox, presidente de los Estados Unidos Mexicanos
Señor Presidente:


Aunque ya se hizo pública la posición que adoptara el Gobierno Mexicano en la Comisión de los Derechos Humanos de Naciones Unidas con sede en Ginebra, hemos decidido dirigirnos a usted sobre este tema.

Deseamos llevar con todo respeto a su conocimiento que el clima cultural de la Cuba de hoy se caracteriza por la más amplia libertad y creatividad y nada tiene que ver con la imagen distorsionada que se pretende promover en algunos medios de difusión.

El abrigo y sostén que reciben entre nosotros las múltiples formas de expresión artística y quienes las cultivan, constituyen un ejemplo de apego a los derechos humanos y a la diseminación cultural ilimitada. Las reiteradas iniciativas de injerencia en los asuntos internos de Cuba por parte de dicha Comisión y de quienes se supeditan a esas manipulaciones, se integran en un organizado embate contra la soberanía y la autodeterminación de nuestro país.

Firmas:

Alicia Alonso, Rosita Fornés, Cintio Vitier, Eusebio Leal, Roberto Fernández Retamar, Fernando Alonso, Abel Prieto, Carlos Martí Brenes, Alfredo Guevara, Graziella Pogolotti, Lisandro Otero, Fernando Pérez, Julio García Espinosa, Silvio Rodríguez, Juan Carlos Tabío, Pablo Armando Fernández, Antón Arrufat, Miguel Barnet, César López, Ambrosio Fornet, Chucho Valdés, Nelson Domínguez, Harold Gramatges, José Villa, Enrique Núñez Rodríguez, Francisco López Sacha, Choco, Senel Paz, Rebeca Chávez, Celina González, Eduardo Heras León, Jorge Luis Prats, César Portillo de la Luz, Fina García Marruz, Carilda Oliver Labra, Alfredo Sosa Bravo, Isaac Delgado, Leo Brouwer, Carlos Varela, Frank Fernández, Amaury Pérez.


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Entrevista de la TV Cubana con familiares de los presos


Entrevista a Teresa López Bañobre, hermana del recluso Marcelo López Bañobre

Entrevistadora.- Bueno, ¿cómo está su hermano, desde cuándo usted no lo ve?
Hermana.- Yo la última vez que vi a mi hermano fue hace cuestión de 15 días a lo sumo, que estuvo aquí en la casa, que lo trajeron los compañeros que lo atienden y vino con un conduce, porque mi papá está en un estado de salud bastante malo y yo misma pedí que, por favor, si se podía, no sé, valorar...
Lo trajeron, estuvo aquí hora y media aproximadamente.
Entrevistadora.- ¿Aquí en la casa?
Hermana.- Aquí en la casa, estuvo con nosotros.
Está muy bien, él está muy bien; está pesando más que nunca en su vida.
Mi hermano siempre fue una gente muy delgadita y está en 60 kilogramos, ¿no?, pesando 60 kilos, él pesaba 48, 49 kilos, es lo más que pesaba. Tiene buena atención, buen trato, él lo reconoce.
Yo tengo cartas de él, en las que él lo dice, que no ha sido ofendido, no ha sido vejado, no ha sido humillado; que ha sido tratado con mucho respeto, que, independientemente, de que él lo diga, uno lo puede palpar, porque su equilibrio emocional te lo dice, ¿no?
Realmente preso está, porque está privado de la libertad de moverse; pero él no está mal, él no está mal, él no...
Entrevistadora.- ¿Ustedes lo ven a menudo? O sea, ¿con qué frecuencia pueden visitarlo en la cárcel?
Hermana.- Mira, la frecuencia de las visitas, en este caso, lo que está establecido es cada tres meses, ¿no? Cada tres meses la visita, tres horas, aproximadamente, a veces te dan más, un poquito más.
¿Qué pasa?, en el caso de él, él ha tenido la posibilidad, por una u otra razón, de vernos casi todos los meses, porque por un problema legal, una citación; para un problema de asunto personal hubo que ir, mi mamá fue y le dieron unos minutos para hablar con él. El día del cumpleaños mi mamá fue a llevarle unos cigarros y le dieron también un ratico con él, y él lo sabe porque él ha llevado la cuenta, entre el Pabellón y las visitas nuestras, mi hermano ha tenido visita todos los meses.
Entrevistadora.- ¿El tiene Pabellón también, tiene esa facilidad de Pabellón?
Hermana.- Sí, sí, él tiene Pabellón.

Le hicieron el TAC y le hicieron un estudio neurológico. El TAC, según propias palabras de él, la semana antepasada, cuando estuvo aquí, le dio normal; pero recomendaron que se continuaran los estudios neurológicos
Yo pienso que mi hermano lo reconocería ante cualquiera que no ha sido maltratado, no ha sido vejado, no ha sido humillado, no ha sido golpeado, mi hermano no ha sido abandonado, mi hermano ha sido tratado con respeto, con consideración, y nosotros hemos sido tratados con respeto y consideración.

Entrevista a Mireya Pentón Orozco, madre de Léster González Pentón

Entrevistadora.- Mireya, vengo a verla para saber de su hijo cómo está, qué sabe en qué condiciones se encuentra, cómo se siente de salud, cómo está siendo atendido.
Mireya Pentón Orozco.- Bueno, de salud, él está muy bien, porque él es joven y no ha presentado hasta ahora ninguna enfermedad y está bien.
Ha sido atendido, no puedo decir que no ha sido atendido, porque voy a decir la verdad, él ha sido atendido, y últimamente, incluso, me lo han sacado unas cuantas veces de conduce. Se le ha llevado y se le ha hecho chequeo médico, se le atendió el problema de la boca, se le sacaron algunas piezas que tenía enfermas con vistas a hacerle la prótesis.
Ahora me dijo que lo único que le había cogido un poquito de infección, pero, bueno, tiene un tratamiento de Oxacillín y esperamos que rebase eso. Tiene que esperar 25 días —creo— para hacerle la prótesis.
El se ha mantenido bastante bien allí y de salud se ha mantenido bien hasta el momento.
Entrevistadora.- ¿Se cartean a menudo, se escriben?
Mireya Pentón Orozco.- Bueno, las cartas, aunque a veces demoran un poco sí nos carteamos; pero demoran un poco, lo mismo de aquí para allá, que de allá para acá a veces demoran un poco.
Bueno, se me ha comunicado que es un problema de correo también a veces, no sé qué cosas habrá; porque, bueno, yo cuando tengo una situación voy y me dirijo a la dirección del penal y se me da una explicación, y yo exijo que se me dé una explicación, como madre hay que darme una explicación, y, entonces, lo que se me ha comunicado hasta ahora es que hay problemas de correo.
Entrevistadora.- ¿Cómo la tratan a usted cuando se ha dirigido allí a las autoridades del penal, su relación con ellos?
Mireya Pentón Orozco.- No, en cuanto a eso no he tenido problemas. Yo voy a decir la verdad: A mí me han tratado bastante bien. Yo siempre me he dirigido allí, se me ha dado una explicación de la situación que yo planteo.
Entrevistadora.- ¿El ha recibido el beneficio del pabellón conyugal?
Mireya Pentón Orozco.- Sí, el pabellón es cada cinco meses, tres horas. El pabellón es de tres horas cada cinco meses.

Entrevista a Dulce María Amador, esposa de Carmelo Agustín Díaz Fernández

Entrevistadora.- Dulce María, ¿usted ha podido visitar a Carmelo?
Dulce María Amador.- Sí. A él lo detuvieron el 19 de marzo del 2003, yo iba todos los miércoles a Villamarista, donde me daban una hora, ahí lo veía, conversábamos y le pasaba alimentos para que almorzara en ese momento, café, jugo y esas cosas.
El juicio fue el 4 de abril y fue trasladado para la prisión de Guanajay el 23 de abril. Nosotros enseguida que nos enteramos al otro día estuvimos en Guanajay, la hija de Carmelo, que es médico, y yo, y nos permitieron verlo enseguida, al otro día, sin previa visita, ni nada y estuvimos una hora conversando con él, en esa visita de aseo, que es un reglamento de la prisión.
Entrevistadora.- ¿Usted le llevó algo?
Dulce María Amador.- Sí, cómo no, le llevé almuerzo, jugo y cosas de aseo.
Entrevistadora.- ¿Se lo permitieron pasar sin dificultad?
Dulce María Amador.- Todo se lo pasaron, yo nunca he tenido problemas en Guanajay con pasar nada.
Después cada tres meses he mantenido la visita. El pabellón en Guanajay ha sido cada cuatro meses, no como en otras que han sido cada cinco; yo he tenido el pabellón en Guanajay cada cuatro meses y las visitas cada tres.
Entrevistadora.- Dulce, respecto al tratamiento médico que él ha recibido, ¿qué dice Carmelo de eso?
Dulce María Amador.- Bueno, Carmelo me dijo que él no tiene quejas. En esta última visita, precisamente, que fue el 4 de abril, que estuvimos dos horas, me dijo: “Dulce, yo no me siento mal, estoy muy bien, porque las condiciones del hospital están muy buenas.” Y la hija de Carmelo fue al hospital, yo me quedé en la visita con el yerno y con él conversando y ella fue allí a ver el hospital y después me dijo que aquello está muy limpio, está muy ordenado, que hay mucha higiene, que hay buen trato. Y él me dijo que se siente bien, con sus enfermedades, ¿no?, porque las tiene, pero, bueno, que él se siente bien, que está muy bien atendido.
Entrevistadora.- Sí le han permitido tener su Biblia.
Dulce María Amador.- Sí, él tiene Biblia.
Entrevistadora.- ¿Qué más?
Dulce María Amador.- El tiene Biblia desde que estaba en Villa, yo se la llevé la primera semana que fui, el primer miércoles, que a mí me tocaba ir los miércoles, yo le llevé La palabra nueva, que es una revista que saca la Iglesia Católica, los papelitos esos que le dan todas las semanas a todos los cultos, yo voy a la iglesia de él que es Cristo de Limpia, en Corrales, entre Egido y Monserrate, esa es la iglesia de él, voy todos los domingos ahí y entonces toda la literatura religiosa yo se la llevo y no he tenido problemas en eso hasta ahora, además él me lo pide.
Entrevistadora.- ¿Libros, revistas de otro tipo?
Dulce María Amador.- Libros, revistas. Por lo general le llevo libros normales, algunos de corte histórico, porque es una gente que le gusta leer no de cualquier cosa; sí, yo le llevo mucha literatura para que se entretenga, sobre todo de corte histórico, que es la literatura que a él le gusta.


Entrevista a Gisela Delgado, esposa de Héctor Palacios.

Entrevistador.- ¿Gisela, usted ha podido ver a su esposo recientemente?
Gisela Delgado.- Ayer fue el día que lo vi, que está ingresado en el hospital provincial de Pinar del Río, en la sala de lo penado, porque fue sometido a una operación el día 19 de febrero, por cálculos en la vesícula.
Entrevistador.- Y, por ejemplo, él fue operado y recibió atención médica.
Gisela Delgado.- Bueno, yo creo que era lo más correcto, es lo más humano que recibiera atención médica.
Entrevistador.- ¿Y cómo fue esa atención médica?
Gisela Delgado.- Yo no tengo quejas, porque eran médicos civiles, a pesar de que sabemos que el hospital fue tomado por la policía, por, se le dice, tropas especiales, la seguridad estaba allí presente, fueron muchos guardias adentro del salón, y los que esperaron fuera del salón.
Entrevistador.- Pero la atención médica concretamente, me decía que no tenía quejas.
Gisela Delgado.- La atención médica fue buena, creo por lo que vi en los médicos, que pude conversar con ellos, no porque lo propició la policía, realmente no fue así; yo llegué a Pinar del Río y tuve que localizar dónde vivía el médico, porque realmente no lo podía encontrar en el hospital. Y pude hablar con el médico antes de que lo operaran.
Entrevistador.- ¿Y qué habló con el médico?
Gisela Delgado.- Preguntarle de su estado de salud principalmente. Nosotros no somos personas que comprometemos a otros con nuestras ideas, quiere decir, nuestras ideas son nuestras, si tú nos preguntas yo te lo digo, y no que en cada momento saque algo. Y yo le pregunté principalmente cuál era su estado físico, si él podía resistir la operación, cuáles eran las garantías de una operación.
Entrevistador.- ¿Y qué le dijo el médico?
Gisela Delgado.- Me dijo que no pensaba que Héctor fuera una excepción de los casos, que él tenía una vesícula llena de cálculos, y que era inminente la operación porque tenía muchos cálculos pequeños y que pudieran salir del conducto biliar, de la vesícula y alojarse en cualquier conducto. Para mi entender y para el de mi esposo, hemos recibido una buena atención por los asistentes, tanto las enfermeras, médicos.
Entrevistador.- ¿Y le solicitó algo especial a ese médico cuando conversó con él?.
Gisela Delgado.- Nosotros sabemos que aquí en Cuba existe esa operación de mínimo acceso, en la provincia se estaba haciendo, con el doctor jefe de la prisión, que se llama doctor Pozo, me dijo que se estaba haciendo en la provincia, que no había necesidad de que fuera trasladado hacia la provincia de Ciudad de La Habana, y que se estaba haciendo allí y que ellos iban a tratar de hacerlo por el mínimo acceso y no recurrir a la operación convencional, que se tiene que abrir el abdomen.
Entrevistador.- O sea, los médicos accedieron a hacerla por la técnica de mínimo acceso.
Gisela Delgado.- Sí, sí, el que la hizo fue un especialista en mínimo acceso, se llaman doctor Dopico y el doctor Montes de Oca. Yo hablé cuando ellos salieron del salón, me dijeron que no había pasado nada, que había durado una hora la operación, que se había logrado, que esto no tenía ninguna otra afectación grave en los órganos internamente, que lo que ellos constaban como cirujanos todo había quedado bien.
Entrevistador.- Pero lo que es cierto es que ha recibido una buena atención médica y que usted y su esposo están agradecidos por esa atención. Me lo decías hace un rato.
Gisela Delgado.- Creo que no puedo decir lo contrario, porque, ante todo, estas personas humanamente trabajaron profesionalmente muy bien, parece todo indicar, porque la recuperación de Héctor fue buena.


Entrevista a Margarita Borges, esposa de Edel José García Díaz.

Entrevistadora.- María Margarita, ¿cuántas visitas le has hecho a Edel?
María Margarita Borges.- Bueno, visitas como tal he tenido cinco visitas.
Entrevistadora.- ¿Y te han permitido tener pabellones conyugales?
María Margarita Borges.- Sí, cada cinco meses son los pabellones, y las visitas cada tres meses. Los pabellones cada cinco meses, tres horas, y las visitas dos horas.
Entrevistadora.- ¿Le llevas algo de comer, te permiten pasarlo? ¿Qué puedes llevar?
María Margarita Borges.- Bueno, sí, hasta ahora yo no he tenido ningún tipo de problemas en las cosas que le he podido llevar.
Entrevistadora.- ¿Y qué condiciones tiene él ahora de tratamiento médico?
María Margarita Borges.- Bueno, el tratamiento médico que él ha tenido siempre ha sido bueno, él nunca se ha quejado del trato que le hayan dado los médicos.
Entrevistadora.- ¿Y cómo ha sido el trato de los médicos contigo, te han explicado?
María Margarita Borges.- Sí, hasta ahora los médicos me han explicado todo en cuanto a él. Incluso yo me reunía con la psiquiatra que lo atiende en Santiago y ella me informaba de toda su situación. Hasta ahora el trato, con respecto a los médicos y eso, que han tenido con él ha sido bueno.
Entrevistadora.- ¿Qué otra cosa te han permitido darle, pasarle?
María Margarita Borges.- Los alimentos y el aseo personal, que, bueno, le he pasado todo, ahí no he tenido problemas.
Entrevistadora.- ¿Y él qué te ha dicho? ¿Qué te ha dicho él del tratamiento que le han dado allá adentro? ¿Se ha quejado alguna vez de que lo maltraten?
María Margarita Borges.- Bueno, él quejarse de que lo maltraten, nunca se ha quejado, y el trato con él ha sido respetuoso hasta ahora, igual que conmigo. Nunca él me ha contado a mí de un trato irrespetuoso ni nada. Y, bueno, sí, en cuanto a que él se tenga que sentir mal allí, aunque lo traten bien, es lógico, porque, bueno, está preso y una de las razones que yo entiendo es que no debe estar preso, es lo que yo pienso sobre esto, ¿no?; pero, bueno, hasta ahora ha sido bueno el trato. Incluso cuando yo me he dirigido al jefe de la unidad por cualquier situación me han atendido bien, no ha habido problemas en cuanto a eso.
Entrevistadora.- Oye, María Margarita, y, por ejemplo, cuando ha necesitado alguna medicina, ¿te la han pedido, te han dicho que la compres tú?
María Margarita Borges.- No, hasta ahora todos los medicamentos que él ha necesitado se los han suministrado allí.
Entrevistadora.- ¿Gratuitamente?
María Margarita Borges.- Sí, gratuitamente. Yo le he llevado medicamentos también que me han aceptado, se lo han dejado pasar.
Entrevistadora.- ¿Tú sabes si le han hecho otros tratamientos para la salud, si le han hecho chequeos médicos?
María Margarita Borges.- Sí, según me cuenta él, constantemente le hacen análisis de sangre, lo pesan, le toman la presión; lo han llevado al dentista, le han empastado muelas; eso sí, hasta ahora lo que él me ha contado es así.
Entrevistadora.- Bueno, ¿y a ti cómo te han tratado cuando has ido a la prisión, cuando has solicitado verlo?
María Margarita Borges.- Bueno, solicitar verlo, yo nunca lo he solicitado, porque hasta ahora he cumplido con mis visitas cada tres meses, y, bueno, el trato ha sido bueno. Incluso he tenido mis dudas sobre algo y he llamado al jefe de la unidad y se lo he comunicado y, bueno, hasta ahora me han respetado y yo los trato con el mismo respeto que recibo de ellos.

Entrevista a Ileana Marrero Jova, esposa de Omar Rodríguez.

Entrevistadora.- ¿Cómo está su esposo? ¿Usted lo ha visto recientemente, lo ha podido ver?
Ileana Marrero Jova.- Sí, recientemente, lo vi ahora en el mes de febrero, el día 14 lo vi, y de salud está bien, dentro de lo que cabe más o menos, de ánimo se encuentra bien; pero, bueno, sigue detenido ahí.
Entrevistadora.- ¿Cada qué tiempo usted puede verlo?
Ileana Marrero Jova.- Cada tres meses.
Entrevistadora.- ¿Cómo lo atienden a él en la prisión los instructores?
Ileana Marrero Jova.- De ánimo y de salud está muy bien. Bueno, lo atienden bien, con respeto, hasta ahora no ha sucedido nada así de mayor rigor; no sé, lo atienden bien, hasta el momento lo están atendiendo bien.
Entrevistadora.- Yo quiero saber si usted ha encontrado a su esposo torturado, lo ha encontrado físicamente dañado.
Ileana Marrero Jova.- No, físicamente dañado no lo he encontrado, claro que no.

Entrevista a Beatriz del Carmen Pedroso León, esposa del recluso Julio César Gálvez Rodríguez

Entrevistadora.- ¿Cómo está su esposo, Beatriz?
Beatriz del Carmen Pedroso León.- Mi esposo está bien, lo veo bien, le hicieron una operación porque tenía un cálculo en la vesícula y lo veo bien.
Entrevistadora.- ¿Se ha ido recuperando bien?
Beatriz del Carmen Pedroso León.- Se ha ido recuperando bien, lleva más de 48 horas de operado y lo veo bien, restablecido, tiene buena alimentación y su ánimo es bueno; también la hipertensión ha ido cediendo, está sedado.
Entrevistadora.- ¿Usted ha podido verlo sistemáticamente a lo largo de este tiempo en que él ha estado recluido?
Beatriz del Carmen Pedroso León.- Sí, cómo no, lo he podido ver, me han dado visita para verlo y lo he podido ver, conversar con él; han sido visitas bastante provechosas, porque hemos podido compartir e intercambiar estados de opinión y él me dice que no; incluso, esta vez que vine no tuve que traerle alimentos, le traje jugos y eso, pero él lo tenía todo ahí garantizado, tenía una buena alimentación y eso.


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La atención médica a los mercenarios en prisión

La verdad sobre algunos de los casos más connotados en las campañas de mentiras contra Cuba.

. Los sancionados gozan como toda la población penal cubana de adecuada atención médica, incluidos servicios médicos de urgencia en todos los establecimientos penitenciarios, que en algunos casos incluyen hospitales con servicios de cirugía. Como está establecido y es práctica usual en Cuba, en los casos más complejos, que han demandado costosas investigaciones o tratamientos especializados, los mercenarios han sido trasladados e ingresados en hospitales públicos generales, en los mismos que recibe atención cualquier ciudadano cubano sin distinción alguna.

. Las enfermedades que padecen algunos de los sancionados, fueron desarrolladas con anterioridad a su detención. Ninguno padece enfermedad alguna que sea incompatible con el régimen de reclusión.

. En todos los casos de enfermedades, los familiares han sido informados oportunamente por el personal médico de la evolución, tratamientos y atención médica que se les ha indicado y aplicado, caso por caso.

. A manera de ejemplo, podría tomarse el caso de Oscar Manuel Espinosa Chepe, quien según las campañas mediáticas promovidas por Estados Unidos, se encontraría padeciendo cirrosis hepática y en graves condiciones de salud por falta de atención médica. Es necesario indicar que esta, como las otras tantas alegaciones de supuesta denegación de asistencia médica en las prisiones a los 75 mercenarios, es totalmente falsa.

Como el Gobierno de Cuba informó a uno de los procedimientos temáticos de la Comisión de Derechos Humanos, una vez que los familiares de Espinosa Chepe entregaron el resumen de su historia clínica, a las pocas semanas de su detención, las autoridades procedieron inmediatamente a su traslado, el 20 de abril, a la sala de penados del Hospital Militar “Carlos J. Finlay”, en la Ciudad de La Habana.

Con posterioridad, el 12 de mayo, se decidió su ingreso en la sala de penados del Hospital “Agostinho Neto”, con el objetivo de realizarle un estudio hepático, el cual arrojó como resultado que Espinosa Chepe no padece de cirrosis hepática, como se ha alegado, sino de granulomatosis hepática, que no impide el normal funcionamiento del hígado y que fue provocada por una Brucelosis contraída antes de su reclusión.

Durante su estancia en el hospital, se autorizaron las visitas de sus familiares. El 22 de mayo de 2003, se facilitó que su sobrina, Ileana Moreno Espinosa, médico de profesión, se entrevistase con el Jefe de Servicios Médicos del Ministerio del Interior Provincial y con el médico del Hospital “Agostinho Neto” que estaba atendiendo directamente a Espinosa Chepe. En esa entrevista, se le presentaron a la Dra. Moreno Espinosa los detalles de los exámenes que se le practicaron y sus resultados, así como los que estaban pendientes, luego de lo cual expresó satisfacción.

A pesar del seguimiento médico que ha recibido Espinosa Chepe, el mismo se ha negado a realizarse algunas pruebas que serían recomendables para un estudio más profundo de su salud. El 29 de mayo de 2003, se negó a que le realizaran la gastroscopía y otros exámenes de rutina que tenía indicados a fin de evaluar los problemas digestivos que estaba presentando.

El 31 de mayo, fue hospitalizado en la sala de reclusos del Hospital “Ambrosio Grillo”, con el objetivo de profundizar las investigaciones médicas. En esa ocasión, se le indicó una tomografía axial computarizada, análisis de orina, chequeo del sistema renal, gastroscopía, ultrasonido, eritrosedimentación, recto del colon, estudio del hígado, bilirrubina y filtrado glomerular.

Espinosa Chepe se ha negado a someterse a otras pruebas que le fueron indicadas, como una laparoscopía con biopsia de hígado y páncreas, y un colon por enema, alegando que le provocarían molestias.

La situación de salud de Espinosa Chepe es estable y plenamente compatible con las condiciones de reclusión en que se encuentra. Desde el 8 de agosto de 2003 permanece bajo observación médica en el Hospital Militar “Carlos J. Finlay”.

. Otro tanto podría expresarse en relación con la campaña de falsas alegaciones respecto a los supuestos malos tratos en prisión y la falta de atención y tratamiento médico a las dolencias de hipertensión arterial y cardiopatía isquémica de las cuales sería víctima Marta Beatriz Roque Cabello.

De acuerdo a lo previsto en su caso, debía ser reevaluada por el facultativo cada tres meses. Sin embargo, se decidió que cada quince días fuese examinada por un especialista de medicina interna y que cada semana lo hiciera el médico del centro penitenciario.

Roque Cabello ha permanecido en contacto periódico con sus familiares, a quienes el médico de la prisión ha brindado una explicación precisa y detallada sobre su estado de salud y el tratamiento médico que se le dispensa.

Sin embargo, en julio de 2003, Roque Cabello comenzó a rechazar la atención médica, los medicamentos y los alimentos que se le suministraban en la prisión, aceptando sólo los entregados o enviados por sus familiares.

El 22 de julio, fue trasladada al Hospital Militar “Carlos J. Finlay”, al presentar presión arterial alta y dolor en el pecho. Se le realizaron dos ecocardiogramas.

El 27 de julio se le realizó una tomografía axial computarizada del tórax y un electrocardiograma. Ambos dieron resultados negativos, es decir, no revelaron alteración alguna que indicara un peligro para su vida, como ha difundido la propaganda anticubana. Los médicos le prescribieron dieta y los medicamentos correspondientes.

El propio 27 de julio, durante la visita de su sobrina Maria de los Ángeles Falcón Cabello, el Jefe de Sala del citado hospital le explicó el estado de la reclusa, el tratamiento indicado, el resultado de los análisis, los estudios realizados y los nuevos exámenes que se le practicarían.

El 28 de julio, se le realizó un nuevo examen médico apreciándose que sus signos vitales eran estables y detectándose que sus índices de glicemia se mantenían altos, por lo que los médicos indicaron que consumiera dieta para diabéticos.

La situación actual de salud de Roque Cabello es estable y plenamente compatible con las condiciones de reclusión. Se mantiene desde el 22 de julio de 2003 bajo observación médica en el Hospital Militar “Carlos J. Finlay”.

. Como puede apreciarse, estos y todos los demás reclusos reciben la más amplia seguridad y garantía de una atención médica de calidad. Son ingresados en hospitales de servicio general a la población cada vez que lo han requerido, donde se les han realizado gratuitamente, como a todos los ciudadanos cubanos, costosos y complejos estudios con equipos de alta tecnología, al tiempo que se le han prescrito y suministrado los medicamentos apropiados.


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La Verdad sobre los Juicios

. Se celebraron 29 juicios en Cuba, en distintas provincias del país, en los que fueron acusados 75 personas: 74 hombres y una mujer. Se impusieron por los tribunales sanciones de privación de libertad de entre 6 y 28 años. En ningún caso se impuso la pena de muerte, ni cadena perpetua, como se ha dicho falsamente por la propaganda anticubana, a pesar de los graves delitos cometidos y los peligros que estos entrañan para la seguridad nacional del país.

. No se utilizó violencia alguna o fuerza -ni siquiera mínima- por los agentes de la policía que detuvieron a los mercenarios. Conociendo perfectamente la entidad de los delitos cometidos y sin una razón moral o principio de dignidad, los mercenarios no se resistieron a los arrestos.

. Los procesos penales se instruyeron con carácter sumario, atendiendo a la gravedad de las circunstancias y en virtud de la Ley No. 5 de 1977, “Ley de Procedimiento Penal”.

. De acuerdo con la legislación y la práctica judicial cubana, juicio sumario significa la potestad del Presidente del Tribunal Supremo para acortar los plazos de ejecución del juicio; pero, en ningún caso, limitación de las garantías.

. Todos los acusados conocieron previamente los cargos que se les imputaban y tuvieron oportunidad, como todos los acusados en Cuba, de alegar sobre ellos antes de la celebración del juicio. Por tanto, es falso el infundio de que se enteraron de los cargos en los juicios.

. Todos los acusados ejercieron el derecho de contar con un abogado defensor que, según la legislación cubana, puede ser designado por el acusado o, en su defecto, el tribunal lo sitúa de oficio. En estos juicios participaron 54 abogados defensores, 44 de ellos, un 80 % del total, designados por los propios acusados o sus familias. Solo 10 defensores fueron asignados como abogados de oficio por los tribunales. Es falso que a los mercenarios se les limitara el derecho a una Defensa letrada y competente.

. Contrario a lo que se alega en las campañas de propaganda anticubana, todos los acusados ejercieron su derecho de ser escuchados en juicio oral por tribunales civiles ordinarios, previamente constituidos, conforme a la legislación cubana e internacional. No se creó ningún tribunal especial ad hoc para juzgarlos, ni se nombraron jueces especiales o de urgencia.

. No hubo ningún juicio secreto. Las vistas orales de todos los juicios fueron públicas y contradictorias. En ellas participaron aproximadamente un promedio de 100 personas por juicio, es decir casi 3 000 personas en total, básicamente familiares, además de testigos, peritos y otros ciudadanos cubanos.

. Efectivamente, unos pocos diplomáticos extranjeros acreditados en La Habana no estuvieron presentes en los juicios por decisión de los propios jueces, pues no estaba siendo juzgado ningún extranjero, solo nacionales cubanos. Las Convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares solo prevén el acceso consular en los casos que los detenidos son extranjeros.

. Los tribunales correspondientes, conforme a sus prerrogativas, decidieron que no hubiera acceso a la prensa, por la información de seguridad nacional que sería utilizada en los procesos y para evitar que la publicidad pudiera interferir la imparcialidad y objetividad de la actuación de los tribunales.

. Sin embargo, la prensa fue informada sobre estos procesos en detalles. El 9 de abril del 2003, dos días después del último de los juicios, el Ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Felipe Pérez Roque, ofreció una extensa y detallada conferencia de prensa que contó con la presencia de 82 periodistas de la prensa internacional acreditada, representando a 59 medios de 22 países, y toda la prensa nacional. En esta Conferencia, el Canciller cubano, auxiliado de videos y cintas de audio y otras pruebas documentales presentadas en los juicios, informó las circunstancias y desarrollo de los procesos en cuestión y contestó a las preguntas formuladas por los reporteros.

. En Cuba fue también publicado un libro titulado “Los Disidentes”, donde se incluyen los testimonios de 8 cubanos que voluntariamente y cumpliendo los dictámenes de su conciencia ciudadana, aportaron profusa información a los órganos de la Seguridad del Estado cubana acerca de las actividades contra el orden constitucional de los 75 mercenarios encausados y sancionados. Estos 8 cubanos honestos y comprometidos con la causa de su pueblo, se “dejaron reclutar” como supuestos mercenarios por la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana y se “unieron” a las filas de varias de las organizaciones subversivas creadas por los EE.UU. en Cuba. En dichas organizaciones llegaron a ocupar importantes responsabilidades y recibieron significativas sumas del dinero que canaliza el Gobierno de la superpotencia para pagar sus servicios. Sus declaraciones confirman los elementos expuestos en este informe (Ver “Los disidentes”. Rosa Miriam Elizalde y Luis Báez. Editora Política. La Habana. 2003. )

. Todos los acusados y sus defensores ejercieron el derecho de aportar las pruebas y testigos a su favor que consideraron, además de los presentados por la instrucción policial y por la Fiscalía. Los abogados de la Defensa presentaron 28 testigos distintos de los llamados por la Fiscalía, de los cuales 22, la inmensa mayoría, fueron autorizados por los tribunales a actuar como testigos.

. Todos los abogados defensores tuvieron acceso previo al expediente de la acusación

. Todos los acusados tuvieron el derecho - y así lo ejercieron la mayoría - según establece la legislación cubana y les fuera notificado en el juicio, de recurrir las sentencias ante un tribunal superior al que fueron condenados, en este caso, ante el Tribunal Supremo.

. Las incautaciones y confiscaciones de bienes fueron siempre realizadas mediante orden judicial y tras probarse el origen ilícito de los mismos.

. Se aseguró el más escrupuloso respeto a la integridad física y moral de cada uno de los acusados, en todas las etapas del proceso. Todos han gozado y siguen recibiendo de manera absolutamente gratuita, como el resto del pueblo cubano, los beneficios de la atención médica, incluidos sus servicios especializados.

. No existe la más mínima evidencia de que se haya empleado coacción, presión, amenaza, o chantaje, para obtener las declaraciones y confesiones de los acusados.

. Uno de los acusados, en el curso de la vista pública, después que el tribunal le recordara sus derechos a declarar o a no hacerlo y a no responder alguna pregunta en específico si no lo deseaba, declaró libremente: “yo quiero significar aquí, delante de este tribunal, el trato correcto que nos han dado las autoridades de la Seguridad del Estado dentro del órgano de instrucción, que ha sido un trato justo, no hemos sido vejados, no hemos sido maltratados en ningún momento”. A lo anterior añadió: “...y agradecer que ese trato ha sido correcto, que hemos tenido una atención médica esmerada tres veces al día y que ante cualquier circunstancia de dolor, de cualquier problema de salud, han estado los médicos en la celda. Nos han accedido a la visita de nuestros familiares y en fin, el contacto con nuestros abogados defensores también ha sido amplio, nos han dado todo el tiempo del mundo para comunicarnos con ellos”.


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