Cuba y los derechos
humanos Razones,
no retórica

Cuba electa miembro del Consejo DD.HH. de la ONU
Informan de campaña norteamericana contra Cuba en la ONU

 

 

DE LA PRENSA
 

Amenazado el Consejo de Derechos Humanos por la emergencia de bloques

Publicado por “Le Temps”
30 de septiembre de 2006

Reunidos en Ginebra del 18 de septiembre al 6 de octubre, la joven institución de la ONU vivió una semana muy difícil. En caso de pérdida de confianza, Ginebra y Suiza sufrirían.

Stéphane Bussard

La escena simboliza la horrible semana vivida por el Consejo de Derechos Humanos reunidos en Ginebra en ocasión de su segunda sesión. Christine Chanet, representante personal de Louise Arbour, acaba de presentar su informe sobre la situación de los Derechos Humanos en Cuba, el Embajador cubano en la ONU le reservó una lluvia de criticas precisando que simplemente podía tirar su informe al cesto de basura y reciclarlo. Juan Antonio Fernández Palacios tampoco se limitó con la Unión Europea. A su entender, la presencia en el territorio europeo de prisiones secretas en la lucha estadounidense contra el terrorismo excluye a la Unión Europea de “toda credibilidad y le prohíbe opinar sobre otros países”. Hecho poco usual en el seno del Consejo: su intervención fue aplaudida.

Malos recuerdos

El comportamiento de Cuba es ya característico, pero trae a la memoria malos recuerdos de la ex-Comisión. Saca a la luz tambien una tendencia que pudiera perjudicar la credibilidad de la nueva institución de la ONU. La confrontación entre los bloques de países, que minó la ex-Comisión esta rehaciendo su aparición. Un buen conocedor del tema explica: “La Organización de la Conferencia Islámica esta muy bien organizada”. En diversas cuestiones, obtiene el apoyo del grupo africano y de algunos países de América Latina. Frente a la Unión Europea, ampliada a 25 países, apenas puede encontrar un denominador común lo suficientemente sólido.

A los elogios de los comienzos del Consejo se siguen latentes críticas. Esta vigente el riesgo de recaer en los errores de la Comisión, y ninguno tendría una explicación: la mayoría de los embajadores acreditados en el Consejo son los mismos que los de la Comisión. Además, algunos estados no tenían entre sus prioridades proteger los Derechos Humanos, sino más bien hacer frente a cualquier reprimenda. La situación amenaza la consolidación del Consejo.

Cuestionados los relatores especiales

El examen periódico universal es la fuente de la segunda gran inquietud. Este examen debe consistir en una evaluación de la situación de los Derechos Humanos de un Estado miembro llevada a cabo por otros estados, la principal innovación referente a la ex-Comisión.

 

Pero hoy en día se teme que sirva de pretexto para evitar cualquier otra investigación detallada en caso de graves violaciones. Cuba solicitó explícitamente que se supriman los relatores especiales. La Organización No-Gubernamental (ONG) Human Rights Watch hace un llamado de alerta. 80 Estados aun no han dado seguimiento a las solicitudes de visitas realizadas por los expertos independientes. Entre ellos la mitad del seno del Consejo de Derechos Humanos… Peggy Hicks, Directora del global advocacy en Human Rights Watch, es bastante explícita: “Este examen periódico no puede reemplazar los relatores especiales.

Papel de las ONGs

Queda solo el papel de las ONGs. Su estatus actual esta bastante marcado: de un lado, nunca tuvieron tantas oportunidades de tomar la palabra, por otro, varios países amenazan con prohibirles el diálogo interactivo. “En tal caso, seria un enorme retroceso que dejaría el Consejo sin su razón de ser, insiste Peggy Hicks.

Esta en juego la credibilidad del Consejo de los Derechos Humanos. Hoy en día la institución se debate entre un consenso que algunos juzgan demasiado flexible y una naciente polaridad que pudiera resultar devastadora por su eficacia. Por el momento, los Estados Unidos, que habían votado en contra del Consejo, solo observan. Mark Largon, adjunto de la secretaria de Estado Condolezza Rice lo dice: “Los retos que enfrentará el Consejo necesitan que las democracias tiren de la misma cuerda”. Al final del Leman, no se esconde que en eso va la reputación de la Ginebra internacional y, a fortiori, la de Suiza.


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Es muy poco el poder de los lacayos

Editorial del periódico Granma,
23 de junio de 2006

Como ha sido ampliamente informado, durante su discurso en el Segmento de Alto Nivel del nuevo Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, el pasado 20 de junio, nuestro Canciller Felipe Pérez Roque realizó una contundente denuncia acerca de la creciente confabulación de Estados Unidos y la Unión Europea.

Apenas veinticuatro horas después, la Unión Europea ha vuelto a dar pruebas de su vergonzosa doble moral en materia de derechos humanos y su tradicional subordinación a la política agresiva de Estados Unidos contra el Tercer Mundo, entre ellos Cuba, que será sede de la Cumbre del Movimiento de Países No Alineados en septiembre de este año.

El 21 de junio se celebró en Viena la Cumbre Trasatlántica anual entre Estados Unidos y la Unión Europea, que concluyó con la adopción de una Declaración Final en la cual la superpotencia y su aliado menor presentan una visión hegemónica, neocolonizadora, amenazante y manipuladora acerca de la situación internacional y de una veintena de países fundamentalmente del Tercer Mundo.

En dicha declaración, Estados Unidos y sus socios europeos se erigen otra vez en jueces planetarios, y se recrean en su afición a invadir la soberanía de otros y a dictar políticas hacia un grupo de países que, curiosamente, coinciden con los que el gobierno norteamericano ha incluido por años en sus listas negras.

Lo más escandaloso, sin embargo, es que en la Declaración Conjunta Estados Unidos-Unión Europea no se hace la más mínima referencia a la dramática situación de los prisioneros que Estados Unidos mantiene en la ilegal Base Naval de Guantánamo y que son víctimas de atroces torturas, ni mucho menos al hecho de que se trata de un espacio de Cuba ilegalmente ocupado por el gobierno de Estados Unidos y debiera devolverse a nuestro país. ¿O es que la Europa colonialista piensa donárselo a Estados Unidos?

Tampoco se mencionan los cientos de "vuelos secretos" utilizados por Estados Unidos para transportar, bajo el efecto de drogas y privadas de visión, a personas secuestradas en otros estados que hicieron escalas en países de la Unión Europea con la obvia complicidad de sus gobiernos.

En días previos a esta Cumbre, fogosos representantes europeos habían declarado su firme propósito de exigir a Bush el cierre del campo de concentración y torturas de Guantánamo, pero cuando este llegó, desapareció el entusiasmo y tuvo que ser él mismo quien, por iniciativa propia, lo mencionara en su conferencia de prensa. Melosamente, Bush declaró que deseaba cerrar el centro de torturas, añadiendo que compartía las preocupaciones europeas, pero que todos estaríamos en peligro si liberara a los secuestrados y no hizo el menor compromiso. La insólita respuesta europea fue que "no debemos ser ingenuos ante la nueva amenaza" del terrorismo.

Ya la Unión Europea había impedido el pasado año que se aprobara en la Comisión de Derechos Humanos una investigación sobre las masivas, flagrantes y sistemáticas violaciones de derechos humanos en la Base Naval de Guantánamo.

Pero lo nuevo en esta Cumbre es que esa vieja política de subordinación y doble rasero se constituye en posición oficial y pública de la Unión.

Fue la Cumbre de un solo lado del Atlántico. Europa cedió cobardemente en todo y quedaron al desnudo, de una parte, su subordinación y, de otra, su coincidencia estratégica con Estados Unidos en la expoliación de los miles de millones de seres humanos que viven en los países del Tercer Mundo.

Es pura retórica la mención en la Declaración a los denominados Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas que no se han cumplido ni se cumplirán jamás bajo el injusto orden mundial que el nuevo documento sustenta y pretende acentuar. África, que mereció varias páginas en la Cumbre anterior, ahora se excluye. Se habla socarronamente del medio ambiente, pero Europa no se atreve a reclamar a Estados Unidos que se incorpore al Protocolo de Kyoto.

El único párrafo sobre Iraq omite totalmente la guerra de agresión y la ocupación del país, la muerte de cientos de miles de civiles inocentes a consecuencia de esa guerra injusta, las torturas, y el hecho bien conocido hoy de cómo se engañó al pueblo norteamericano y a otros en Europa para desatar esa brutal invasión.

Hay varias páginas sobre el problema energético que sirven para declarar que ahora se busca la "seguridad energética" en vez de la cooperación, para deslizar veladas amenazas en circunstancias en las cuales se libra una guerra por el petróleo y para advertir que el mercado y los acuerdos contractuales con sus transnacionales son intocables. No hay una palabra de reconocimiento a su responsabilidad con la crisis energética ni de compromiso de modificar los irracionales patrones de consumo que la originan.

Defienden en el texto la "guerra contra el terrorismo" y se proponen incrementar la cooperación con el pretexto de negar refugio a los terroristas, pero Europa y Bush tienen que callar sobre el escandaloso santuario creado por el propio Presidente de Estados Unidos para Posada Carriles y el terrorismo contra Cuba y sobre el secuestro de cinco jóvenes luchadores antiterroristas cubanos cuya sentencia fue hace meses anulada.

Los representantes europeos tampoco se atreven a denunciar las ejecuciones extrajudiciales realizadas en otros países de las que se vanagloria públicamente Bush, las detenciones arbitrarias, la vigilancia ilegal contra los ciudadanos estadounidenses, ni otras violaciones de sus derechos civiles.

CUBA NO PODÍA FALTAR...

Cuba, por supuesto, no podía dejar de ser objeto de esta conspiración trasatlántica. Es tal la obsesión patológica del imperio por destruir a la Revolución cubana que no dudó en comprometer hasta el ridículo a sus aliados europeos en esta cruzada.

El 21 de junio, la Unión Europea por primera vez acepta incluir en un documento conjunto con los Estados Unidos su preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba, nuevo, bochornoso y cínico capítulo de sometimiento a los dictados de Washington.

El texto obviamente no menciona el genocida bloqueo económico, financiero y comercial de Estados Unidos contra Cuba ni la aplicación extraterritorial de éste en Europa a través de la Ley Helms-Burton y otras. La UE demuestra de esta forma que carece de capacidad para resistir la presión norteamericana y para articular una política propia e independiente hacia Cuba.

La Unión Europea da este paso, precisamente, en momentos en que el gobierno de Bush intensifica el bloqueo y las agresiones contra Cuba, no descarta la opción militar, y proclama abiertamente que su política hacia nuestro país es el "cambio de régimen". La Unión Europea debería aclarar si esto significa que ha decidido sumarse al "Plan Bush" contra Cuba y si ahora, además de coincidir en los fines, coincide también en los métodos fascistas que este aplica. Desprecio es lo que merecen ambos por parte de Cuba.

A Cuba no le sorprende en lo absoluto esta pérdida de recato de una Unión Europea que recibió el repudio de sus electores en varios países, sufre una grave crisis de legitimidad e identidad y que nunca ha sido más débil y dependiente de Estados Unidos que en la actualidad, cuando algunos de sus nuevos miembros, con franca vocación de satélites, como la República Checa, trabajan desde su interior al servicio de los intereses más espurios de la ultraderecha norteamericana y de la mafia de Miami.

En diciembre de 1996, había sido adoptada la llamada Posición Común, a iniciativa de José María Aznar, conocido perro faldero del imperio, y a partir del borrador, escrito en inglés, enviado por el entonces subsecretario de Comercio, Stuart Eizenstat, la cual condiciona las relaciones de la Unión Europea con Cuba al cambio de nuestro sistema económico, político y social.

Ya en abril de 1997 y en mayo de 1998, la Unión Europea había claudicado ante las presiones de Estados Unidos y firmado sendos Entendimientos, mediante los cuales renunció al derecho a proteger a sus empresarios interesados en realizar inversiones en Cuba. El 20 de julio del 2005 había pactado con Estados Unidos, a cambio de nada, su retirada de un litigio en la OMC contra el robo de la marca Havana Club, a pesar de los daños que esto ocasionaba a una importante empresa europea y su renuncia a ejercer sus derechos al respecto en el futuro.

En el 2000 y luego en el 2003, también bajo presión norteamericana, la Unión Europea había boicoteado el ingreso de Cuba al Convenio de Cotonou, que hubiese permitido a nuestro país acceder a un trato preferencial en sus relaciones comerciales con este bloque.

Pocas semanas atrás, la Unión Europea llegó a un acuerdo secreto, negociado en Bruselas, a través del cual se comprometió a no votar por Cuba y a trabajar estrechamente junto a Estados Unidos contra nuestra candidatura al nuevo Consejo de Derechos Humanos, para el que Cuba obtuvo una merecida y amplia votación y del que Estados Unidos quedó excluido al renunciar a someterse a una elección en la que seguramente habría sido derrotado.

Hace sólo unos días, el 12 de junio, los Cancilleres europeos, reunidos en Luxemburgo, asumían por primera vez el lenguaje norteamericano acerca de acelerar una supuesta transición en Cuba, y se planteaban estrategias para apoyar de forma práctica y oficial a la contrarrevolución organizada y pagada por la Sección de Intereses y el gobierno de Estados Unidos. Dejaban nuevamente en suspenso las sanciones diplomáticas contra nuestro país, con las que en el año 2003 intentaron aislarnos y que resultaron en el ridículo fracaso que llevó a suspenderlas al año siguiente a quienes no han tenido la dignidad de reconocer el error y eliminarlas definitivamente.

La alianza de la Unión Europea con Bush es patética. No tienen la autoridad moral ni la capacidad de dictarle condiciones o imponerle decisiones a Cuba. No lo ha podido el propio imperio. Es muy poco el poder de los lacayos.


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Prevé Cuba presiones de Estados Unidos en el nuevo CDH

JOSE ANTONIO ROMAN
Tomado de La Jornada
24 de mayo del 2006

El embajador de Cuba en México, Jorge Bolaños Suárez, señaló que las condiciones en que deberá iniciar su trabajo el nuevo Consejo de Derechos Humanos (CDH) de la Organización de Naciones Unidas (ONU) son "muy difíciles", pues deberá soportar presiones de Estados Unidos, pero expresó su deseo de que esta nueva estructura "no siga la ruta de descrédito, de doble rasero, de discriminación y de servir a los poderosos contra los pobres" que durante décadas siguió la antigua comisión de Ginebra.

Asimismo, mostró su beneplácito por la elección de México para presidir el organismo multilateral, candidatura que fue endosada por el grupo de naciones latinoamericanas.

Entrevistado luego de participar en el primer Festival de Solidaridad Latinoamericana Hacia la Construcción de la Patria Grande, organizado por la Universidad Autónoma de la Ciudad de México, el diplomático insistió en que las condiciones en que el CDH deberá iniciar en junio sus actividades son difíciles, pues basta ver las dificultades que tienen la ONU y el Consejo de Seguridad, donde los países ricos siguen imponiendo su voluntad frente al criterio mayoritario del resto de las naciones. "Es cierto, es muy difícil, pero hay que luchar para tratar de que eso cambie."

Bolaños Suárez, quien por cuestiones de trabajo estará esta semana en La Habana, también destacó la elección de Cuba en el bloque de ocho naciones latinoamericanas que se integrarán como miembros del CDH. Precisó que aun cuando Estados Unidos y las naciones europeas en conjunto no dieron el voto a la isla, obtuvo siete de cada 10 sufragios para integrarse al consejo.

Dijo que para La Habana es fundamental que el CDH responda efectivamente a las necesidades que obligaron a la creación de esta nueva instancia, pues la antigua comisión de Ginebra, a la que sustituye, vivía ya en el descrédito.

Precisó que es necesario que el consejo tenga una vigilancia permanente, que sus miembros actúen con responsabilidad y busquen que el tema de los derechos humanos -vital en estos tiempos, junto con el del medio ambiente y otros- forme parte ya no solamente de la ética de los estados, sino de la conducta y de los códigos de conducta internacionales. Este es el papel de Cuba y lo que impulsará en el nuevo consejo, dijo.

Por otra parte, se refirió al reciente anuncio del presidente venezolano, Hugo Chávez, de abandonar el Grupo de los Tres, que conforman desde 1995 México, Colombia y Venezuela. Bolaños dijo que aunque América Latina tiene que ir más allá de los grupos regionales, se tiene que empezar por lo regional, donde unos grupos son más importantes que otros.


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Cuba electa miembro del Consejo DD.HH. de la ONU

NACIONES UNIDAS. Cuba fue electa el martes por l35 votos para integrar el nuevo Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en la primera ronda de votación celebrada en la Asamblea General.

Tomado del Semanario Liberación, de Suecia
12 de mayo del 2006

El máximo órgano de la ONU eligió este martes 44 de los 47 integrantes del nuevo Consejo, con la asistencia de sus 191 países miembros y sin ninguna boleta anulada.

La masiva participación en este proceso que pone prácticamente fin a meses de enconados debates fue identificada por el presidente de la Asamblea, el canciller sueco Jan Eliasson, como reflejo del interés de todos en este relevante tema.

En esta primera ronda todos los grupos completaron su elección, con excepción del de Europa Oriental, que eligió tres de los seis asientos: Rusia, Polonia y República Checa.
Por América Latina fueron electos Argentina, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, México, Perú y Uruguay.

Cuba, con 135 votos, alcanzó una mayoría de más de dos tercios de los votos, a pesar de las insistentes campañas de EE.UU y sus aliados europeos para impedir la entrada de ese país al CDH, declaró el embajador Rodrigo Malmierca.

La región africana está integrada por Ghana, Zambia, Senegal, Sudáfrica, Malí, Mauricio, Marrue cos, Gabón, Djibouti, Camerún, Túnez, Nigeria y Argelia.

Los asiáticos estarán representados por India, Indonesia, Bangladesh, Japón, Malasia, Paquistán, República de Corea, China, Jordania, Filipinas, Bahrain, Arabia Saudita y Sri Lanka.
Finalmente del grupo de Europa Occidental y otros Estados fueron electos Alemania, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Holanda, Finlandia y Canadá.

En el caso del grupo de Europa Oriental, que para seis asientos aspiraban 13 países, se celebrará otra ronda para determinar quienes ocuparán las tres posiciones restantes. A ellas aspiran Azerbaiján, Lituania, Eslovenia, Ucrania, Rumania y Hungría.

Para integrar el Consejo de Derechos Humanos los aspirantes necesitaban alcanzar al menos 96 votos.


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Informan de campaña norteamericana contra Cuba en la ONU

Tomado del periódico Granma,
17 de abril del 2006

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.—El gobierno de Estados Unidos puso en marcha una campaña de presión política para impedir la integración de Cuba al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, revelóel diario La Jornada, según PL.

En un despacho de su corresponsal en Ginebra, Suiza, sede de ese organismo, el periódico da detalles sobre una carta de la canciller estadounidense, Condoleezza Rice, para apuntalar esa pretensión.

Los 47 integrantes de ese Consejo, que sustituirá a la anterior Comisión de Derechos Humanos, serán elegidos el próximo 9 de mayo próximo y su entrada en funciones está programada para el día 19 del siguiente mes.

En la misiva a los gobiernos aliados de Estados Unidos, Rice busca imponer sus criterios en torno a esas garantías, según se desprende de los principios que anuncia deben cumplir las naciones aspirantes a integrar el Consejo.

Cuba y otros países víctimas de la tradicional hostilidad de las autoridades norteamericanas a procesos sociales progresistas, han denunciado la manipulación de los órganos de la ONU por la Casa Blanca para intentar imponer su política.

La Jornada recuerda que el 6 de abril, al anunciar que no buscaría un asiento en el Consejo, Washington aseguró que “hará activa campaña” contra Cuba,entre otros países.

El gobierno estadounidense se aisló al votar contra la creación del Consejo el pasado 15 de marzo, pero ha puesto una extensa relación de requisitos que a su juicio deben cumplir quienes aspiren a integrarlo, se señala en el despacho periodístico.


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Ultima actualización: 18.10.2006
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