CAPÍTULO 1: LA HOSTILIDAD Y AGRESIONES CONTRA CUBA DEL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE ALCANZAN DIMENSIONES SIN PRECEDENTES EN EL VÍNCULO ENTRE DOS ESTADOS QUE NO SE ENCUENTRAN EN ESTADO DECLARADO DE GUERRA
En la historia de los 47 años de la Revolución Cubana, las amenazas, declaraciones y acciones agresivas de sucesivos gobiernos de Estados Unidos contra Cuba, con el objetivo de aniquilar el proceso revolucionario emprendido por el pueblo cubano, han sido una constante.
La enfermiza hostilidad estadounidense con respecto a Cuba, reviste un carácter sui generis, en realidad único. Jamás una política exterior en contra de un país ha sido dotada de tan amplio y sofisticado arsenal de medidas agresivas en los ámbitos político, económico, cultural, diplomático, militar, psicológico e ideológico. Ninguna política coercitiva y de hostilidad activa contra un país ha durado tanto tiempo, a pesar de tratarse de dos países que no se encuentran en estado de guerra declarado.
Las acciones y declaraciones de la Administración Bush, en más de un lustro en la Casa Blanca, ratifican el principal objetivo de la política de Estados Unidos hacia Cuba: la derrota del proceso de profundas transformaciones revolucionarias emprendido por el pueblo cubano a partir de 1959, utilizando para ello cualquier medio, sin descartar la opción militar.
El socorrido eufemismo de “promover la transición hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos”, esconde la motivación imperialista de los planes agresivos de Estados Unidos contra el pueblo cubano. El factor temporal de urgencia, añadido en los últimos años a los mensajes y declaraciones de altos personeros de Washington con relación a su empeño de promover la “transición” en Cuba –léase “cambio de régimen” en su propio léxico político–, incorpora una señal de alerta adicional en la evaluación de los planes anticubanos de la Administración Bush.
El llamado “cambio de régimen”, siempre ha sido la política de Estados Unidos con relación a Cuba. La diferencia después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, es que antes estas acciones se realizaban de forma encubierta, mediante acciones de agresión en diversos frentes y no se planteaba un marco temporal. Ahora se ha estructurado con total desparpajo, a la vista de la opinión pública mundial, un plan único que integra todos los programas y acciones agresivas anticubanas.
Hoy se proclama sin el menor sonrojo el “derecho” del Imperio a cambiar gobiernos y sistemas políticos, utilizando pretextos que cambian de acuerdo a los intereses hegemónicos. Así, se han esgrimido como razones lucha contra el terrorismo, el combate a la proliferación de armas de extermino en masa y más recientemente la necesidad de poner fin a las “tiranías”.
La hipócrita y cínica retórica sobre la “libertad”, ha sido un elemento central en las referencias a Cuba en reiteradas declaraciones del presidente Bush y de otras altas figuras del Departamento de Estado, así como de los más rabiosos personeros de la mafia anticubana y terrorista de Miami.
¿Liberar a Cuba de quién? El pueblo cubano ya se liberó en 1959 de la sangrienta dictadura del tirano pro-norteamericano Fulgencio Batista, del control neocolonial que ejercían sobre la Isla las autoridades de Washington y las corporaciones transnacionales que eran dueñas de las principales riquezas y del patrimonio cubano y hasta de la propia presencia e influencia de las mafias norteamericanas. La Revolución Cubana liberó, preservó y fortaleció la nación cubana. El pueblo cubano rompió el yugo del racismo institucional, de la discriminación de la mujer, del nepotismo y la corrupción política, de los asesinatos y las desapariciones políticas, del analfabetismo, del desempleo crónico, de la insalubridad, del hambre y la miseria. De lo único que necesita Cuba liberarse ahora es del bloqueo norteamericano y de su política hostil de agresiones, de las pretensiones y planes de sucesivas administraciones estadounidenses de reimponerle su dominación, del subdesarrollo heredado del colonialismo y el neocolonialismo, y de un injusto orden económico internacional que limita sus oportunidades de desarrollo.
La posibilidad de una agresión militar de Estados Unidos contra Cuba es hoy tan real como en el período que precedió la invasión mercenaria de Playa Girón (Bahía de Cochinos), en 1961. Para sustentar esa hipótesis, bastaría con evaluar el incremento y recrudecimiento hasta niveles sin precedentes, de las acciones agresivas de la administración Bush contra Cuba en los más variados ámbitos, en particular, las declaraciones amenazantes que se realizan tanto en Washington, como en Miami, todo ello en una coyuntura marcada por una agresividad a escala global de los sectores que detentan el poder en Estados Unidos.
El carácter imperialista de las concepciones y proyecciones plasmadas en la nueva estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, presentada oficialmente el 17 de septiembre del 2002, no deja margen a la duda. Sus elementos esenciales son:
1. El ataque preventivo, por el cual se atribuyen el derecho de intervenir unilateralmente, de forma rápida y decisiva, en cualquier país que consideren como amenaza potencial a su seguridad.
2. El cambio de régimen como práctica para derrocar gobiernos que no son de su agrado, e imponer en nombre de la “democracia” y de los “derechos humanos”, a regímenes que garanticen los intereses de la potencia ocupante.
La nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense señala sin ambages, que ese país “al tiempo que se esforzará constantemente por buscar el apoyo de la comunidad internacional, no vacilará en actuar solo, si ello resultara necesario para ejercer su derecho a la autodefensa, mediante la actuación preventiva.”
Es decir, Estados Unidos recurrirá a las Naciones Unidas y a otros foros del sistema internacional, sólo cuando estos sean útiles para respaldar sus proyectos de dominación hegemónica a escala planetaria, en franco desprecio al multilateralismo.
El concepto de “ataques preventivos” no es nuevo, pero por primera vez se eleva peligrosamente al rango de principio doctrinario en la Estrategia de Seguridad Nacional de la única superpotencia.
En su discurso ante los cadetes de la academia militar de West Point, el 1ro de junio del 2002, el presidente Bush proclamó públicamente su determinación de subordinar a todos los países del mundo a la voluntad de su gobierno, señalando que cualquier nación, en cualquier lugar, tiene ahora que tomar una decisión: o está con nosotros o está con el terrorismo.
Con la aprobación de un presupuesto multimillonario de más de 400 mil millones de dólares para el Departamento de Defensa y la nominación de varios halcones de la derecha neoconservadora para los cargos más importantes en las secretarías de Estado, Defensa y Justicia, incluyendo un experto en operaciones clandestinas como nuevo jefe de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), la administración Bush parece haber iniciado una nueva escalada en su política de guerra preventiva y en la consolidación de su hegemonía global mediante la fuerza y la amenaza de su uso.
La decisión inquebrantable del pueblo cubano de ejercer en toda su plenitud su derecho a la libre determinación, constituye un claro escollo a los planes imperiales de dominación política, económica y militar de los círculos de poder estadounidenses, no tanto por la capacidad económica o militar de Cuba, sino por el desafío político que representa esa actitud de un pequeño país en el tradicional “traspatio” de Estados Unidos y por la alternativa esperanzadora que representa para millones de personas en el mundo su proyecto de justicia social y equidad. Es por ello que numerosos documentos norteamericanos producidos en fecha reciente en materia de seguridad nacional han incluido nuevamente la referencia a Cuba como una supuesta “amenaza”.
La tesis de la supuesta “amenaza” de Cuba a la seguridad de Estados Unidos, ha sido fabricada a partir de los falsos pretextos que esgrimen repetidamente en sus intervenciones algunos altos funcionarios de la actual administración de EEUU, entre ellos: supuestos vínculos de Cuba con el terrorismo y el narcotráfico internacional; la supuesta existencia de programas cubanos para el desarrollo de armas biológicas de exterminio en masa; y la eventualidad de un éxodo migratorio masivo hacia el Estado de La Florida. Cada una de estas falsas alegaciones, han sido refutadas y desarticuladas públicamente por el Gobierno Cubano, con pruebas que Estados Unidos no ha podido desmentir.
A continuación, en un orden cronológico, se presentan sólo algunos ejemplos que demuestran la espiral agresiva contra Cuba de la administración Bush en los dos últimos años:
Año 2004. La adopción y acelerada aplicación del Informe de la llamada “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”.
Las declaraciones y acciones agresivas contra Cuba de la administración Bush se incrementaron y alcanzaron en 2004 niveles sin precedentes. Una de las más graves acciones emprendidas, fue la aprobación el 6 de mayo de 2004 y la aplicación acelerada de las medidas anticubanas contenidas en el Informe de la llamada Comisión de Asistencia de Cuba Libre.
Refiriéndose a dicho informe, el subsecretario de Estado adjunto, Dan Fisk, expresó que era “la primera estrategia general del gobierno de Estados Unidos para ayudar al pueblo cubano a acelerar la llegada del día de la libertad de Cuba (...) y para preparar a Estados Unidos a dar su apoyo a la transición democrática en Cuba (…) estos son medios para llegar a un fin: el final de la dictadura de Castro (…)”.
Expertos norteamericanos en política exterior, que ocuparon altos cargos en anteriores gobiernos y en organismos internacionales, encabezados por Peter Hakim, presidente de “Diálogo Interamericano”, reconocieron que la política de Estados Unidos hacia Cuba contenida en el Informe pretende generar violencia y desestabilización social en la Isla, según denunciaron en carta enviada al secretario de Estado, Colin Powell, difundida el 9 de septiembre, en un reporte de los corresponsales del diario mexicano La Jornada en Washington y Nueva York.
El Informe contempla, tanto medidas y acciones para el derrocamiento del gobierno cubano, como un proyecto para la organización política, jurídica, económica y social futura de la sociedad cubana, según la visión de Washington y bajo su ocupación militar.
Aunque dicho plan respondió también a intereses electorales de Bush en la Florida, su sentido principal es instrumentar la pretensión estratégica de sucesivos gobiernos de Estados Unidos por más de 200 años: dominar la isla de Cuba y asimilar a su población a la sociedad estadounidense.
El plan norteamericano es cruel, cínico, demagógico, injerencista, y violatorio de la Carta de las Naciones Unidas, del Derecho Internacional, de la Constitución y las leyes de Estados Unidos y de los derechos humanos, tanto de los cubanos que viven en Cuba y en el territorio norteamericano, como de los propios ciudadanos estadounidenses.
Resulta obvio que para aplicar todas las medidas contenidas en el Informe para la Asistencia a una Cuba Libre, se requeriría la intervención militar estadounidense contra el pueblo cubano y proceder a la instauración de un gobierno de ocupación que ejecute los minuciosos planes trazados y desmonte el sistema constitucional refrendado de modo libre y soberano por los cubanos.
La persecución de los activos financieros de Cuba en el exterior.
En una agresión sin precedentes en la historia de las relaciones financieras internacionales, el gobierno de Estados Unidos dictó en el año 2004, nuevas medidas encaminadas a entorpecer y tratar de detener las operaciones financieras internacionales de la República de Cuba. (Ver Mensaje del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, leído en la Mesa Redonda Informativa sobre las nuevas agresiones económicas del gobierno norteamericano y la respuesta cubana, en el diario Granma, de fecha 26 de octubre de 2004.)
La primera evidencia de que estaba en marcha una nueva agresión económica a gran escala, fue la multa de 100 millones de dólares estadounidenses aplicada por la Reserva Federal norteamericana al mayor banco suizo, el UBS, aduciendo la supuesta violación de las sanciones estadounidenses contra Libia, Irán, Yugoslavia y Cuba. El banco suizo fue acusado de aceptar billetes de dólares norteamericanos o enviarlos a países que estuvieran bajo régimen de sanciones del gobierno de Estados Unidos.
Los congresistas de la mafia anticubana y la prensa de Miami, conjuntamente con el propio gobierno de Estados Unidos, lanzaron a partir de mayo de 2004 una campaña sistemática de especulaciones y calumnias sobre el origen y destino de los fondos cubanos en dólares, así como de presiones y amenazas para atemorizar a todos los bancos que pudieran tener relaciones financieras con Cuba, a fin de impedir que recibieran billetes de la moneda norteamericana en las operaciones financieras con la Isla. Se le pretendía privar a Cuba del derecho de utilizar la divisa estadounidense que adquiría a partir de actividades totalmente legítimas, como el turismo.
En el contexto de la nueva histeria anticubana, se hicieron reiterados llamados para que el gobierno, diferentes comités congresionales y el sistema judicial estadounidense investigaran los flujos financieros de Cuba y encontraran y sancionaran a los responsables de supuestas actividades de “lavado de dinero”.
El subsecretario de Estado adjunto para asuntos del Hemisferio Occidental, Daniel W. Fisk, en un discurso el 9 de octubre de 2004 ante la Asociación de Veteranos Cubano americanos, definió públicamente que “otro pilar en nuestra estrategia es identificar el flujo de ingresos, ignorado durante tanto tiempo, para el régimen de Castro, y luego obrar para que disminuya. Por ejemplo, el turismo, que ha sustituido a las exportaciones de azúcar como principal fuente de divisas”.
Entre las nuevas medidas que había adoptado el gobierno estadounidense con esos fines, Fisk refirió:"hemos establecido un Grupo de Persecución de Activos Cubanos, integrado por funcionarios responsables del cumplimiento de las leyes de varias agencias, para investigar nuevas vías para los movimientos de divisas hacia y desde Cuba y detenerlos."
El 10 de mayo de 2004, en El Nuevo Herald de Miami, apareció un artículo cargado de infamias y groseras falsedades, bajo el título "Cuba lavó $3,900 millones en banco suizo", en el cual, además de mentirse y tergiversarse todo lo relativo a las operaciones comerciales normales que Cuba realiza con el exterior, incitaba a las autoridades norteamericanas para que tomaran nuevas acciones contra Cuba en las esferas bancaria y financiera. Entre otras cuestiones, el artículo alentaba a los congresistas de la mafia terrorista y anticubana de Miami a “convocar audiencias en los comités correspondientes de la Cámara de Representantes para que se aclare este colosal escándalo".
El 9 de junio de 2004, un artículo de El Nuevo Herald sugería que los fondos depositados en el banco suizo mencionado, habían sido acreditados a "personas o entidades desconocidas en bancos no revelados", cuando en todos los casos tales fondos fueron utilizados para transacciones con empresas internacionalmente reconocidas. De modo histérico, ese diario exigía que se conociera la lista de empresas que habían realizado operaciones comerciales o financieras con Cuba. La siguiente frase en el artículo citado, ejemplifica la gravedad del plan anticubano que se venía urdiendo: "esos son los nombres que se deben saber. Los congresistas de la Florida Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, deben presionar para que se sepa a dónde fue a parar ese dinero y de dónde venía."
El 10 de junio de 2004, El Nuevo Herald informaba otra vez que la mafia de Miami, a través de sus más connotados voceros, los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, estaba solicitando al gobierno federal de Estados Unidos una investigación, sobre el origen y el destino de los mencionados fondos. Decía el diario en el artículo mencionado: "Estados Unidos debe investigar el origen y el destino de unos $3,900 millones de dólares que el Gobierno de Cuba ‘lavó' a través de un programa internacional de la Reserva Federal, declararon ayer los congresistas de la Florida Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, en cartas enviadas a la Reserva Federal y a la Comisión de Finanzas de la Cámara”.
En un comunicado de prensa del día 22 de junio de 2004, Ileana Ros-Lehtinen declaró: "Espero el resultado de las investigaciones (...) si el UBS (Unión de Bancos Suizos) es hallado culpable de violar las restricciones de Estados Unidos sobre las transacciones que implican a regímenes terroristas tales como el de Cuba, es de vital importancia que los responsables sean multados de manera apropiada."
Continuando con su campaña, el día 30 de junio Ileana Ros escribió una carta al presidente del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, demandando una investigación sobre el tema.
El día 3 de junio de 2004, el diario El Nuevo Herald de Miami arremetió con desprecio contra el Banco Interamericano de Desarrollo y la CEPAL al expresar: "Todo este tinglado es el que encubren el BID [Banco Interamericano de Desarrollo] y la CEPAL con las cifras infladas de remesas que le atribuyen a la comunidad cubano americana. Hay que aclararlo. Además, el escándalo del lavado de dinero refleja que Cuba es refugio confidencial para dinero de terroristas y malversadores. Hay que revelarlo".
Con el burdo sensacionalismo característico de la mafia anticubana de Miami, bajo el título: "Buscan en Estados Unidos vínculos con fondos de Cuba", el 23 de julio El Nuevo Herald publicó un artículo que entre otras cosas informaba:
“(…) Estados Unidos ha comenzado una investigación judicial para determinar posibles vínculos de ‘entidades y personas norteamericanas' con los $3,900 millones que Cuba filtró en el sistema bancario internacional, utilizando un programa de la Reserva Federal (…)”.
Aparentemente, eran tantas y tan groseras las mentiras que diariamente se publicaban en Miami sobre este asunto, que el banco suizo UBS se sintió en la obligación de desmentir públicamente en Zürich, el 25 de julio de 2004, cualquier acusación de blanqueo de dinero. Su portavoz aclaró que “no tenía conocimiento de nuevas investigaciones sobre el banco” y que “la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) y la Comisión Federal Suiza de Bancos (CFB) ya examinaron este caso."
Tales declaraciones no impidieron que los mafiosos de Miami y sus órganos de prensa continuaran con su pérfida campaña. El 16 de septiembre de 2004 Ileana Ros-Lehtinen realizó nuevas declaraciones a El Nuevo Herald expresando que "esto pica y se extiende” y amenazó a otros bancos al señalar: "se está mirando a otros bancos".
Como denunció oportunamente el gobierno cubano, la administración Bush se preparaba a bloquear los ingresos de Cuba por turismo y otros servicios y a reducir a cero la posibilidad de que los cubanos residentes en Estados Unidos pudieran enviar remesas a sus familiares en Cuba. Se impediría a Cuba depositar en bancos extranjeros los dólares que obtiene de modo lícito y con total transparencia. Cuba no podría usar esos dólares para adquirir medicinas y alimentos, ni para importar los suministros necesarios para las propias tiendas, donde adquieren los productos aquellos que reciben las remesas de familiares residentes en Estados Unidos. (Ver nota informativa del Gobierno Revolucionario en el diario Granma, de fecha 8 de junio de 2004.)
No podría concebirse una fórmula más cínica y perversa: Estados Unidos, con su criminal bloqueo, obliga a que los envíos de remesas y los pagos de visitantes extranjeros en Cuba tengan que hacerse en efectivo. Ahora buscaba impedir, mediante groseras presiones, que Cuba pudiera utilizar ese efectivo para pagar por sus importaciones.
La situación generada exigió adoptar medidas urgentes que protegieran los intereses del país, ante los graves daños que le causaría la nueva maniobra anticubana. Con ese fin, el 23 de octubre de 2004, el Ministro Presidente del Banco Central de Cuba, Francisco Soberón Valdés, dictó la Resolución Nº 80/2004
En una compleja, pero exitosa operación, que no tuvo por objetivo recaudar divisas, sino dar respuesta a una peligrosa agresión económica que se venía gestando, el Gobierno Cubano retiró de la circulación en todo el territorio nacional al dólar estadounidense, a partir del 8 de noviembre de 2004.
También se impuso, a partir de esa fecha, un gravamen del 10 % al canje de dólares en efectivo por pesos cubanos convertibles, como compensación a los riesgos y costos que origina la manipulación de dólares de Estados Unidos a la economía cubana, como consecuencia de los mencionados planes del gobierno de Estados Unidos.
Las medidas de respuesta adoptadas por Cuba no impusieron la penalización de la tenencia de dólares u otra moneda libremente convertible, ni un cambio en la tasa de convertibilidad entre el dólar y el peso cubano convertible, que sigue siendo de uno a uno. Todas las personas en Cuba que disponían de dólares, dispusieron de 2 semanas, a partir del 28 de octubre, que fueron luego prorrogadas a tres, para ejercer su derecho de cambiarlos por pesos cubano convertibles a la tasa de uno por uno, sin gravamen alguno.
La resolución también estableció que a las transacciones que se hagan en el futuro con tarjetas de crédito o débito no se les aplica gravamen alguno, con independencia de la moneda en que sean realizadas, pues no está involucrado el movimiento de efectivo.
Esta compleja agresión planteó una seria amenaza no solo al ejercicio de la actividad financiera internacional de Cuba, sino también a la realización del derecho al desarrollo y los derechos económicos, sociales y culturales del pueblo cubano, en particular a los derechos a la alimentación, a la salud, a la educación y al empleo de cada cubano, a quienes se pretendió privar de los recursos financieros y los insumos necesarios para asegurar su disfrute.
En otras palabras, la administración Bush pretendía paralizar las finanzas internacionales de Cuba, con el fin de provocar el colapso económico y una situación social extremadamente crítica, dadas las condiciones de una pequeña economía subdesarrollada, abierta y dependiente de los ingresos del turismo y el comercio exterior.
Acusar a Cuba de lavar dinero es una mentira que no debería ser asumida por las autoridades de un país en cuyos bancos se realiza más del 50% de ese tipo de operaciones ilegales en el planeta. Que Estados Unidos, principal mercado y consumidor de drogas del mundo, acuse a Cuba de lavar dinero procedente del narcotráfico, es una infamia que no resiste el menor análisis. Que el gobierno del país campeón mundial de la corrupción corporativa y del terrorismo de Estado, y que mafiosos legisladores de origen cubano, ellos mismos corruptos y terroristas, insinúen que Cuba lavaba dinero vinculado con la corrupción y el terrorismo, resultaría una broma de mal gusto, si no se tomaran en cuenta los graves peligros que fueron planteados a la economía y al bienestar de los cubanos.
Una vez más, el Imperio fracasó estrepitosamente en su intento de asfixiar económicamente a Cuba y se estrelló contra la sabiduría, la previsión, la creatividad y la estrecha unidad entre la dirección de la Revolución y el pueblo cubano. De nuevo, quedó fuera de toda duda para cualquier observador imparcial y objetivo, la confianza, la comprensión y el apoyo incondicional del pueblo cubano a su Revolución y a su máximo liderazgo.
Aumento sustancial de los recursos materiales y financieros para el fomento de la actividad mercenaria contra el pueblo cubano.
Al respecto, resultan elocuentes las declaraciones del subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Dan Fisk, el 9 de octubre de 2004. Fisk expresó que “habían proporcionado fondos adicionales por 14,4 millones de dólares -- de los 29 millones que han sido propuestos como ayuda adicional -- para apoyar el desarrollo de la sociedad civil en Cuba y facultar al pueblo cubano para realizar esfuerzos que obren un cambio positivo”. Añadió que ya se habían transferido “seis millones de dólares a la USAID, para ampliar notablemente su labor con los grupos de la sociedad civil.”
Fisk destacó en particular la labor conspirativa de la Sección de Intereses estadounidenses en La Habana, sobre la que expresó que continuaba “suministrando más apoyo a la oposición que ninguna otra misión o entidad en Cuba.”
¿Quién puede creer que el gobierno de Estados Unidos apoye verdaderamente a simples “luchadores por la libertad y defensores de los derechos humanos? ¿A quién pretenden engañar? Fisk en realidad se refirió de principio a fin en su intervención, a los mercenarios de su política anticubana, reclutados e instruidos por los servicios especiales norteamericanos y financiados con fondos federales asignados por las autoridades de Washington.
Estados Unidos nunca apoyó políticamente, mucho menos financieramente, a los verdaderos defensores de derechos humanos en América Latina que, a riesgo de sus propias vidas, se opusieron a las sangrientas dictaduras militares impuestas por Washington. Estados Unidos no protegió jamás a los defensores de derechos humanos en la región, por el contrario, realizó transferencias de tecnologías para elevar la efectividad en el desempeño de los perpetradores de torturas, ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas.
Desestímulo e incremento del acoso contra los escasos viajes de norteamericanos a Cuba.
Además de todas las restricciones a los viajes a Cuba puestas en vigor durante los últimos años y de las nuevas limitaciones aplicadas en virtud del Informe de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, las autoridades norteamericanas han incrementado la aplicación de medidas punitivas, como la imposición de cuantiosas multas, e incluso, el inicio de procesos judiciales contra organizaciones y personas que han viajado a Cuba.
Decenas de organizaciones no gubernamentales, entre ellas varias agrupaciones de cubano-americanos, han recibido visitas de inspectores del Departamento del Tesoro, para entregarles cuestionarios que deben responder en 20 días como máximo, en los que se les solicitan detalles completos de lo que hicieron en Cuba.
El 10 de junio de 2004, dos residentes de Cayo Hueso, Peter Goldsmith y Michele Geslin, organizadores de una regata entre Key West y Cuba, que reúne a navegantes de todo el mundo, fueron encausados por las autoridades norteamericanas por promover y participar en el Conch Republic Cup, durante los años 1997, 2000, 2002 y 2003.
Tres religiosos metodistas de Milwaukee fueron multados por 25 mil dólares cada uno por viajar a Cuba en 1999, para desarrollar sus relaciones con la iglesia de ese credo en la Isla. "Los castigos van en contra de la libertad religiosa y son discriminatorios", expresó un portavoz del grupo de sancionados.
Incremento de las violaciones a los Acuerdos Migratorios y del aliento a la migración ilegal.
El 5 de enero de 2004, 3 días antes de la fecha propuesta por Cuba para una nueva ronda de conversaciones migratorias bilaterales, Estados Unidos las suspendió indefinidamente, aludiendo elementos secundarios e intrascendentes que han sido debatidos con amplitud y profundidad en las rondas migratorias precedentes (Ver Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba de fecha 5 de enero de 2004.)
El subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, reiteró una vieja amenaza, aprovechando el contexto de las dificultades energéticas transitorias que afectó a Cuba, como consecuencia de una grave rotura que paralizó por meses los servicios del mayor generador eléctrico de la Isla.
Noriega declaró: ''Le hemos advertido anteriormente al gobierno cubano que Estados Unidos considerará como una amenaza a su seguridad nacional cualquier intento de manipular o provocar una emigración masiva hacia nuestras costas''.
En el terreno migratorio, prácticamente el único gesto positivo por parte de las autoridades norteamericanas, fue que el día 21 de abril del 2004, un tribunal de la Florida sentenció a penas de entre 20 y 23 años de privación de libertad a los seis secuestradores del avión cubano DC-3, perteneciente a la compañía Aerotaxi, secuestrado el 19 de marzo de 2003.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba emitió una declaración en la que consideró “que la sentencia emitida por las autoridades norteamericanas contra estos secuestradores constituye un hecho positivo (...) y resulta coherente con el interés que Cuba y Estados Unidos expresaron en el Acuerdo Migratorio, suscrito en 1994, de dirigir la migración cubana hacia canales seguros, legales y ordenados y a oponerse e impedir el uso de la violencia por parte de toda persona que intente llegar o llegue a Estados Unidos desde Cuba mediante el desvío forzoso de naves y embarcaciones". (Ver Declaración del MINREX de fecha 24 de abril del 2004.)
Mientras que el gobierno de Estados Unidos ha hecho cada vez más difícil la relación entre los emigrados cubanos y su país de origen, Cuba en el contexto de enormes desafíos y retos, continuó avanzando y haciendo más fluidas sus relaciones con los cubanos residentes en el exterior, en un proceso continuo e irreversible, para flexibilizar y normalizar sus relaciones con los cubanos emigrados y residentes en el exterior. (ver Conferencia de prensa del Ministro de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, Felipe Pérez Roque, sobre la III Conferencia “La Nación y la Emigración”, que tuvo lugar en el MINREX, el 18 de mayo de 2004 y su Intervención en la apertura de la reunión el 21 de mayo de 2004.)
Fue restituida la nacionalidad cubana, en un gesto de paz, justicia y buena voluntad y como reconocimiento a sus posiciones de respeto y acercamiento a su patria, y a su trabajo a favor de los contactos familiares y la normalización de las relaciones entre ambos países, a siete integrantes de la Brigada 2506, que participó en la derrotada invasión militar mercenaria de Playa Girón, en abril de 1961. Estas personas habían perdido su nacionalidad como sanción judicial accesoria.
Tal como Cuba anunció públicamente en septiembre de 2003, a partir del 1ro de junio del año 2004, los cubanos residentes en el exterior no tienen que solicitar un permiso de entrada al país para viajar a Cuba, con la excepción de un pequeño número de integrantes de grupos terroristas por lógicas medidas de protección. Simplemente, pueden habilitar gratuitamente su pasaporte para entrar al país, las veces que lo consideren necesario.
Con la reducción de los viajes en ambas direcciones a partir de las medidas y políticas que vienen aplicando las autoridades estadounidenses y el incremento de las medidas de todo tipo que tienen por fin agravar la situación económica de Cuba y de la familia cubana, se apuesta a fabricar una crisis migratoria que puede tornarse incontrolable, al fracaso de los acuerdos migratorios y, con ello, facilitar el pretexto para el recurso a la agresión militar a la Isla.
Inclusión de Cuba en cuanto informe unilateral de descertificación por “mala conducta” emite el Departamento de Estado.
La administración Bush ha incrementado en los últimos meses sus acciones contra el desarrollo de la industria turística cubana, con el objetivo de asfixiar su economía. En ello desempeña un papel fundamental el trabajo de fomento y fabricación de la falsa imagen de Cuba como país “villano”.
El peligro de las campañas mediáticas de mentiras y calumnias contra Cuba estriba, en que hay muchos en el mundo que conocen muy poco de la Revolución Cubana y pueden ser víctimas de las mentiras y engaños que el gobierno de Estados Unidos difunde a través de los enormes medios de divulgación de que dispone.
El último informe sobre la situación del terrorismo en el mundo del Departamento del Estado norteamericano, publicado en abril de 2004, volvió a ubicar a Cuba en la lista de los países que patrocinan el terrorismo internacional.
Nunca el gobierno de Estados Unidos ha podido, ni podría, probar la participación de Cuba en acto terrorista alguno. Sus falsos pretextos han ido siendo desacreditados y desmentidos de forma sistemática con el paso del tiempo, lo que ha llevado, incluso, a que funcionarios del gobierno estadounidense reconozcan que la inclusión de Cuba en la referida lista es simplemente un instrumento político contra nuestro país.
Paradójicamente, es Estados Unidos el que rechaza mediante argumentos vacíos, irracionales y sin ningún sustento real, la propuesta realizada por Cuba para suscribir un Programa Bilateral de lucha contra el terrorismo, presentada al gobierno de ese país desde el 29 de noviembre de 2001, y que ha sido reiterada por las autoridades cubanas en varias oportunidades.
La política de la Revolución Cubana con relación al terrorismo no admite cuestionamientos de ningún tipo y mucho menos provenientes de Washington.
Cuba, condena todos los actos, métodos y prácticas de terrorismo en todas sus formas y manifestaciones, dondequiera, por quienquiera que los cometa, contra quienquiera que se cometan y cualesquiera que sean sus motivaciones. Asimismo, condena toda acción que tenga por objeto alentar, apoyar, financiar o encubrir cualquier acto, método o práctica terrorista.
Cuba ha conocido, quizás como ningún otro país en el mundo, las consecuencias de las acciones terroristas. Desde los primeros días de la Revolución, hombres, mujeres y niños cubanos han sido víctimas del terrorismo más cruel y despiadado, muchas veces auspiciado, protegido, financiado y organizado por el propio gobierno de Estados Unidos o por sus ahijados de las organizaciones anticubanas radicadas en Miami.
El 14 de junio pasado fue presentado el “Informe sobre el Tráfico y Trata de Personas del 2004” elaborado por el Departamento de Estado, en el que incluyeron a Cuba por segunda ocasión. En esta oportunidad, se le dedicó a Cuba una parte más extensa, negativa y pródiga en calumnias y ofensas, que hicieron énfasis particularmente en la existencia de un supuesto turismo sexual infantil, y del trabajo forzado y de la prostitución de los menores de edad en nuestro país.
El gobierno de Estados Unidos no tiene ninguna moral, ni credibilidad para cuestionar a Cuba en materia de derechos del niño, y mucho menos en materia de trata de personas.
Estados Unidos es uno de los dos únicos países del mundo que no ha ratificado la Convención sobre los Derechos del Niño, pese a que fue aprobada hace 14 años y que, con 189 ratificaciones, constituye el instrumento jurídico de derechos humanos más universal.
Estados Unidos fue el ejecutor, con inescrupulosos fines políticos, de una de las más atroces operaciones de tráfico de niños que se hayan realizado en el mundo, en todos los tiempos. Bajo el nombre de Peter Pan, fueron separados de sus padres y llevados a Estados Unidos 14 mil niños cubanos en la década de 1960, muchos de los cuales sufrieron acosos y violaciones sexuales por parte de sus tutores, maestros o cuidadores.
Estados Unidos es el principal consumidor y estímulo a escala mundial a las criminales prácticas de la pornografía y la prostitución, que incluyen el abuso de niños y niñas, y que constituyen una de las causas fundamentales de la trata internacional de personas.
En 1999 el parlamento cubano modificó el Código Penal para incluir como nuevas figuras delictivas y sancionar severamente, entre otras la venta y tráfico de menores con fines de corrupción, pornografía, prostitución, comercio de órganos, trabajos forzados, tráfico o consumo de drogas, así como los delitos contra el normal tráfico migratorio y el tráfico de personas. También se agravaron las sanciones a otras figuras delictivas existentes como la violación, la pederastia con violencia, la corrupción de menores, el proxenetismo, la trata de personas y por la utilización de menores en la comisión de delitos o si la víctima es un menor.
Cuba ha aplicado celosamente y con severidad la Ley para prevenir y sancionar cualquier delito de tal naturaleza que pudiera ocurrir. Entre el año 2000 y mayo del 2004 se celebraron 881 juicios por proxenetismo y fueron sancionadas 1,377 personas. Desde 1999 hasta junio del 2004, fueron detenidos 112 traficantes de personas, la mayoría sentenciados ya en tribunales cubanos.
En las conversaciones migratorias realizadas entre los dos países desde el año 2000, Cuba ha presentado en varias oportunidades propuestas concretas de colaboración en el enfrentamiento al tráfico de personas, drogas, terrorismo, pornografía infantil y delitos conexos. Estados Unidos las ha rechazado.
Resulta también una política cínica e hipócrita que en cada uno de estos informes existen también los relativos a las listas de estados que estarían supuestamente promoviendo el terrorismo, coartando la democracia y los derechos humanos, y limitando la libertad religiosa, entre otros, no haya sido incluida una sola palabra sobre la situación de Estados Unidos, uno de los países que más tendría que responder ante la comunidad internacional por “mala conducta” y por las grandes violaciones que comete contra su propio pueblo y contra otros pueblos del mundo.
Manipulación y tergiversación de informaciones sobre Cuba con el claro propósito de mentir y justificar las amenazas de agresión y las brutales medidas contra el pueblo cubano.
Durante un discurso con marcado acento electoral en un hotel de Tampa, Florida, el 16 de julio de 2004, Bush no vaciló en manipular declaraciones del presidente cubano, Fidel Castro, en el sentido de que "Cuba tiene las prostitutas mas limpias y educadas del mundo" y sacó la errada conclusión de que Cuba “acoge el turismo sexual". (Ver discurso del presidente Fidel Castro en el acto por el 51 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, efectuado en la Universidad Central de Las Villas, el 26 de julio del 2004.)
"Tenemos un problema a menos de 90 millas (145 kilómetros) de nuestras playas. El régimen de Fidel Castro ha hecho de Cuba un destino central de turismo sexual" dijo Bush en una conferencia sobre tráfico de personas.
En realidad fue el sangriento dictador Fulgencio Batista –con el apoyo y protección de Estados Unidos- quien promovió el que la mafia estadounidense convirtiera a La Habana en un paraíso de sexo, juegos y prostitución en los años 50 del siglo pasado, para el disfrute de turistas y de marines norteamericanos. La Revolución Cubana tuvo que trabajar intensamente en la rehabilitación y reintegración social de los cientos de miles de prostitutas que recibió como legado del control neocolonial norteamericano a la Isla.
Antes del triunfo de la Revolución Cubana en 1959, alrededor de 100 mil mujeres ejercían de forma directa o indirecta la prostitución, por pobreza, discriminación y falta de empleo. La Revolución las educó y les buscó empleo, quedando prohibidas desde entonces las llamadas "zonas de tolerancia" que existían en la república mediatizada impuesta por Estados Unidos.
Cuando la prensa indagó la fuente empleada por el ejecutivo para estas insólitas declaraciones del presidente Bush, funcionarios de la Casa Blanca indicaron que se trataba de una tesis sobre Cuba escrita en 2001 por un estudiante, disponible en el sitio web de la Asociación para el Estudio de la Economía Cubana. En ese momento, el joven Charles Trumbull, ahora matriculado en la Escuela de Derecho de la Universidad de Vanderbilt, estudiaba en el Darmouth College.
El joven se mostró molesto por la manipulación que hizo la mansión ejecutiva de su proyecto y afirmó que era "descorazonador ver partes de la investigación distorsionadas, sacadas de contexto y usadas para apoyar conclusiones que son contrarias a la verdad".
El diario norteamericano Los Angeles Times, que no puede ser acusado de simpatía alguna hacia el gobierno de la Isla, señaló que lo único que está claro para el estudiante es que el discurso de Bush manipuló el contenido de su trabajo, mientras defendió que el significado que daba el líder cubano a su idea estaba claro en su tesis. "Demuestra que ellos (los funcionarios de la Casa Blanca), no leyeron mucho del artículo", explicó a Los Angeles Times el joven, quien hizo estudios de campo en la Isla.
Servicios cablegráficos de agencias de noticias dieron cuenta posteriormente de las siguientes aclaraciones por parte del estudiante:
“(…) La prostitución tuvo un alza repentina en la nación caribeña posterior al derrumbe de la Unión Soviética.
“Castro, que declaró ilegal la prostitución al asumir el poder en 1959, inicialmente contó con pocos recursos para combatirla. Pero alrededor de principios de 1996, las autoridades cubanas comenzaron a tomar medidas severas sobre la práctica.
“Aunque aún existe, es mucho menos visible y sería inexacto decir que el gobierno la promueve. (…)”
Funcionarios de la Casa Blanca reconocieron al diario californiano que no habían revisado otra fuente que no fuera la tesis del estudiante, para el discurso del presidente en Tampa.
Aunque la intencionada tergiversación fue desmentida por el propio autor, un vocero del Departamento de Estado apuntó al periódico que el material sobre Cuba fue añadido con premura, apenas un día antes, lo que solo dio tiempo a encontrar la tesis del estudiante y según consta en otros despachos cablegráficos, el personero de Washington "defendió la inclusión [de la frase], argumentando que expresaba una verdad esencial sobre Cuba". O sea, que para la Casa Blanca "verdad esencial sobre Cuba" es cualquier cosa que el presidente diga, con independencia de que se corresponda o no con la realidad.
Como expresó Julia Sweig, del Consejo para Relaciones Exteriores, "resulta extremadamente sucio y muestra que cuando se trata de la política hacia Cuba, ellos (el equipo presidencial de Estados Unidos), están dispuestos a cualquier truco".
El 18 de septiembre de 2004, el diario The New York Times, citando fuentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), reveló que Estados Unidos también mintió al acusar a Cuba de desarrollar programas ofensivos de armas biológicas.
Según el diario la CIA, aparentemente bajo presiones tras el escándalo provocado por sus descabellados informes sobre la presencia de armas de destrucción masiva en Irak, rechazó ahora sus propios reportes de 1999 que vinculaban sin ninguna prueba a Cuba con una supuesta producción de armas biológicas en terceros países, clasificados por Washington como promotores de terrorismo.
Los servicios de inteligencia estadounidenses preparan, según la agencia NOTIMEX, un segundo informe, que concluirán en unos meses, para corregir la versión de que Cuba produciría armas de destrucción masiva, por otro que indica la sospecha de que el régimen cubano tendría la "capacidad técnica" de producirlas, y que agrega:"no es claro" que las produzca.
El despacho comentaba que Cuba tiene "un programa de medicamentos y biotecnología que utiliza para producir vacunas para un amplio programa de inmunización, reconocido por médicos y científicos" y que "muchos de esos productos se venden en otros países". Algunas de esas ventas de medicamentos fueron manipuladas por el gobierno norteamericano como "potenciales amenazas de Cuba".
Incremento de las declaraciones amenazantes y agresivas contra Cuba de elementos de la mafia anticubana y terrorista de Miami, estrechamente vinculados a la administración Bush.
A un programa del Canal 41 de Miami TV – conducido por Oscar Haza, sobrino del sangriento dictador cubano Fulgencio Batista, cuyo régimen asesinó a más de 20 mil cubanos entre 1952 y 1958 –, fueron invitados conocidos terroristas de origen cubano miembros de la organización Comandos F4, que opera en el sur de la Florida.
Vestido de militar, como otros miembros de su organización terrorista, el líder del Comando F4, Rodolfo Frómeta, dijo abiertamente que su organización tiene gente lista para llevar a cabo actos armados contra el gobierno cubano; que su grupo entrena con AK47 y armas semi-automáticas y que estas fueron adquiridas legalmente en Estados Unidos, aunque admitió no tener documentos que prueben eso.
En un comunicado firmado por el autotitulado Coronel Reinaldo Acosta, los Comandos F-4 advirtieron acerca de atentados terroristas contra las inversiones extranjeras en Cuba, al decir que “las personas que inviertan en Cuba, son iguales de responsables de nuestra desgracia y por tanto, sus inversiones serán consideradas objetivos militares a partir de 3 a 4 meses.”
En una carta abierta a Bush de fecha 9 de mayo de 2003, Rodolfo Frómeta y otros dirigentes de Comandos F-4, habían comunicado al presidente su propuesta de realizar acciones armadas contra Cuba y le indicaron que su “mayor anhelo es que este gran país y en este caso su administración disuelva de una vez por todas la Ley de Neutralidad “(…) pues hasta la propia Constitución de esta gran nación acepta el uso de la fuerza (…) muchos son los exiliados o dirigentes de organizaciones del exilio que le hacen peticiones de duras sanciones, e incluso de invasión, nosotros le damos nuestro apoyo a ambas, pero le repetimos, los Comandos F-4 pedimos una vez mas se nos permita actuar activamente, físicamente sin ataduras”.
Una de las mayores evidencias del contubernio y la tolerancia oficial norteamericana al terrorismo contra Cuba fueron las declaraciones realizadas el 22 de marzo de 2004 al canal de Televisión 41 (UNIVISION), por el congresista republicano de origen cubano y ex fiscal de la Florida, Lincoln Díaz-Balart, quien afirmó en una entrevista con Oscar Haza que "en Cuba se impone el magnicidio de Castro". Cuando su interlocutor le preguntó si es normal que un miembro del Congreso propugnara abiertamente el asesinato de un jefe de Estado extranjero, Díaz-Balart reafirmó: "yo sí creo que debe hacerse".
Agregó que cuando fue fiscal, no encontró “ninguna ley que me prohibiera opinar de esta forma”, según dijo en el Canal 41 de Miami. Nadie en Estados Unidos, un país donde se dice impera el estado de derecho y el respeto al Derecho Internacional, le respondió ni le criticó siquiera.
Confiando en la impunidad que se confiere en Miami a los partidarios del terror, Díaz Balart ratificó su afirmación asesina en una entrevista concedida al programa "La Noche" de RCN, con la periodista Adriana Vargas, el 13 de abril de 2004.
El mafioso anticubano Lincoln, tiene extensos antecedentes familiares de criminalidad y terrorismo. Rafael Díaz-Balart, padre de los congresistas federales anticubanos por la Florida, Lincoln y Mario Díaz-Balart, fue durante la década de 1950 uno de los dirigentes más activos del sangriento aparato de represión del dictador cubano Fulgencio Batista, congresista y brazo derecho del entonces Ministro de Gobernación.
Poco después de su arribo a Nueva York en enero de 1959, Rafael Díaz-Balart fundó, con la bendición de las autoridades norteamericanas y junto a un grupo de repugnantes esbirros en fuga, la organización “La Rosa Blanca” (que también se denomina bajo su nombre en inglés The White Rose), el primer grupo terrorista en la larga historia de la contrarrevolución cubana. La Rosa Blanca estuvo detrás de un sinnúmero de actos de terrorismo contra Cuba, entre los cuales se cuentan los brutales atentados contra algunas de las mayores tiendas por departamentos en La Habana: La Época y El Encanto, que costaron vidas humanas.
Entre los asesinos que acompañaron a Rafael Díaz Balart en “La Rosa Blanca”, aparecen Pilar García, Jefe de la Policía Nacional de la dictadura de Fulgencio Batista, quien participaba personalmente en la tortura de presos, y el "coronel" Merob Sosa, autor de la matanza de cientos de campesinos en las montañas de la Sierra Maestra, en el oriente de Cuba, masacrados por haber dado apoyo a la guerrilla dirigida por Fidel Castro.
En 1989, Lincoln Díaz-Balart, incluyó en su programa electoral, apoyado por la terrorista Fundación Nacional Cubano-Americana, extender el perdón a Orlando Bosch, terrorista internacional de origen cubano. Bosch fue uno de los principales autores de la voladura en pleno vuelo, en Barbados, en octubre de 1976, de un avión civil cubano DC-8, en el que fueron asesinados 73 personas. Bosch estaba considerado por el FBI como terrorista, motivo por el cual pendía sobre él una orden de deportación de Estados Unidos. El entonces presidente George Bush (padre), lo perdonó en respuesta a las gestiones de los representantes de la mafia anticubana de Miami.
El 27 de agosto de 1994, Lincoln recomendó abiertamente a la Casa Blanca, permitir a los terroristas de Miami lanzar ataques contra Cuba desde el territorio de Estados Unidos.
Lincoln Díaz-Balart, ha estado siempre vinculado a los sectores más extremistas de Miami, empezando por el grupo de asesinos que conformaba el comité-paramilitar de la Fundación Nacional Cubano-Americana y que hoy integran el Cuban Liberty Council o Consejo por la Libertad de Cuba, la organización anticubana mejor vista por la actual administración Bush, autora intelectual de las medidas anti-familia anunciadas el 6 de mayo de 2004. En su círculo de allegados, podrían ser mencionados Horacio García, el "banquero" del terrorista internacional Luis Posada Carriles, el mafioso Luís Zúñiga Rey, que contra toda ética y legalidad integró la delegación oficial de Estados Unidos al 60 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos y Ninoska Pérez Castellón, nuera del connotado esbirro de la dictadura batistiana, Roberto Martín Pérez, que fuera jefe de su temible Brigada Radio motorizada.
Lincoln Díaz-Balart participó activamente en la operación de intimidación y terror llevada a cabo el 22 de noviembre de 2000, cuando un grupo de “manifestantes” de origen cubano, reclutados por el partido Republicano, interrumpieron con gritos y amenazas el recuento de los votos en Miami-Dade, eliminando la posibilidad de que fuera demostrado el fraude cometido contra las aspiraciones del candidato presidencial Demócrata, Al Gore. Lincoln fue el que ordenó a Miguel Saavedra, jefe de la organización anticubana “Vigilia Mambisa”, provocar el motín con su tropa de delincuentes.
Es ilegal en Estados Unidos y en cualquier parte del mundo, defender acciones terroristas en televisión. La promoción de asesinatos de líderes de otras naciones es también ilegal bajo el Acta de Neutralidad de Estados Unidos. No existen mejores evidencias de la complicidad pública del gobierno norteamericano con semejantes terroristas que la impunidad con que estos anuncian sus fechorías en las cadenas de televisión.
Incremento de los fondos y mejora en los medios técnicos para las transmisiones ilegales de radio y televisión de contenido subversivo contra Cuba.
Como parte de la aplicación de las medidas anticubanas anunciadas el 6 de mayo de 2004, el gobierno de Estados Unidos inició la transmisión regular, con frecuencia semanal, de las señales ilegales de las mal llamadas Radio y TV Martí contra Cuba, utilizando una plataforma aérea establecida en un avión militar C-130 operado por la Guardia Nacional.
Para las transmisiones se viene utilizando una frecuencia de onda media no empleada anteriormente por emisoras radiales norteamericanas. El costo diario de la plataforma aérea es de 70 mil dólares. En el 2004, también se iniciaron las emisiones a través de Internet, las 24 horas del día.
Según admitió el 9 de octubre de 2004 Daniel W. Fisk, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental: “para eludir las señales de interferencia de Castro, se han efectuado cuatro vuelos del Comando Solo, un avión C-130 equipado con una poderosa capacidad de transmisión que envía a la Isla transmisiones de Radio y TV Martí (…)”.
La mal llamada Televisión Martí, es la única televisora invisible del mundo, gracias a un ingenioso y barato método de intercepción establecido por Cuba, en ejercicio de su soberanía.
Incremento de las acciones contra los Cinco Héroes cubanos prisioneros políticos del Imperio y sus familiares.
Como parte del hostigamiento contra los Cinco Héroes cubanos prisioneros políticos del Imperio y sus familiares, el gobierno de Estados Unidos redujo en el último año la periodicidad de las visitas consulares por parte de la Sección de Intereses de Cuba en Washington a una cada 3 meses, eliminó los acompañamientos a los familiares de los 5 por parte de los funcionarios de la Sección de Intereses cubana, rechazó las solicitudes de visas para los familiares de los 5 realizadas a través del Ministerio de Relaciones Exteriores, negó reiteradamente las visas a Olga Salanueva y Adriana Pérez, esposas de dos de los luchadores antiterroristas arbitrariamente detenidos y demoró excesivamente el otorgamiento de las visas al resto de los familiares.
Estas despiadadas acciones, califican como un trato cruel, inhumano o degradante, conforme al instrumento internacional vigente para el combate y sanción a la tortura, del cual Estados Unidos es Estado parte.
Incremento de la persecución contra las operaciones turísticas, comerciales y financieras de Cuba en terceros países.
La intensificación del bloqueo para reducir los ingresos en divisas a Cuba, es uno de los componentes principales del recrudecimiento de la política de hostilidad y agresiones de la administración Bush contra el pueblo cubano.
Durante 2004, se aplicaron las regulaciones del bloqueo a 13 empresas vinculadas con Cuba y a sus filiales en el extranjero, especializadas en los viajes y el envío de paquetes y remesas, lo que ha impuesto en la práctica la imposibilidad de cualquier tipo de transacción con ellas de personas e instituciones sujetas a la jurisdicción norteamericana. La medida penó hasta el acceso a los sitios electrónicos de esas empresas.
El 26 de octubre, la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro (OFAC, por sus siglas en inglés), prohibió a cualquier residente en Estados Unidos, o ciudadano de ese país, realizar transacciones financieras a través del sitio www.sercuba.com., mediante el cual supuestamente se podrían girar remesas hacia Cuba vía Internet.
La OFAC trataba así de buscar una forma expedita para presionar a los socios de SerCUBA en Europa, e incluso, a los propios ciudadanos norteamericanos o de origen cubano residentes en ese continente, quienes ahora se ven amenazados por altas multas e incluso penas de cárcel, si desobedecen el “edicto imperial”.
Se trata de medidas extraterritoriales, ilegales, y por demás violatorias de la propia Constitución de Estados Unidos, que ampara la libertad de cualquier ciudadano para viajar y utilizar libremente sus recursos personales.
Promulgación de nuevas medidas contra Cuba en junio y julio de 2004, con el objetivo de restringir aún más el flujo de divisas y artículos de consumos hacia la Isla.
El gobierno de Estados Unidos prohibió el 22 de junio de 2004, el envío a Cuba de ropa y productos de higiene personal como jabones y champú, productos veterinarios, materiales de pesca y equipos para la elaboración de jabones y otros productos similares. También redujo arbitrariamente los destinatarios de los envíos – sólo a hijos, padres, hermanos o nietos –, la frecuencia de los paquetes y la cantidad a uno por hogar, en lugar de uno por cada persona como era la práctica.
La declaración del Departamento de Comercio que anunció esas medidas, reconoció implícitamente el impacto negativo que tendrían las nuevas restricciones para los cubanos que recibían paquetes de sus familiares en Estados Unidos, al expresar que los envíos ''representaban un beneficio humanitario para el pueblo cubano en áreas críticas''. Como pretexto a las sanciones, indicó que al mismo tiempo ''estos paquetes liberaban al régimen de la obligación de cubrir necesidades básicas de sus ciudadanos”.
El 8 de julio de 2004, el Servicio de Guardacostas de Estados Unidos también reforzó las medidas para impedir eventuales viajes de embarcaciones a Cuba. Dio a conocer ese día una disposición que establece que cualquier navío estadounidense menor de 100 metros de eslora, que no necesitaban un permiso especial para viajar a Cuba, debía a partir de ese momento obtener una autorización especial si se disponía a navegar a la Isla, aún cuando no partiera directamente de aguas territoriales estadounidenses. Los botes sin permiso pueden ser multados o confiscados, y los violadores están sujetos a penalidades.
Antes de conceder autorización, el Servicio Guardacostas requerirá que los marinos muestren sus permisos de otras agencias federales de Estados Unidos, demostrando que no se están violando las disposiciones del bloqueo a Cuba.
Recientemente, también se prohibió a los ciudadanos o residentes permanentes en Estados Unidos, comprar cualquier producto cubano, como Ron o tabaco, incluso en un tercer país, ni siquiera para su uso personal fuera de Estados Unidos. El solo hecho de comprarlo, será un delito cometido por cualquier ciudadano estadounidense.
La violación de estas normas puede imponer el procesamiento penal, y la sanción de hasta un millón de dólares para las corporaciones y 250 mil dólares para los particulares, y hasta 10 años de privación de libertad, según hiciera saber el Departamento del Tesoro.
El Departamento del Tesoro dejó claro en un reciente comunicado, que “las regulaciones prohíben que las personas sujetas a la jurisdicción de Estados Unidos compren, transporten, importen, se involucren o participen en cualquier transacción con respecto a cualquier mercancía fuera de Estados Unidos, si tal mercancía es de origen cubano, o es o ha sido ubicada o transportada de o a través de Cuba, o ha sido hecha o derivada en total o en parte de algún artículo que haya crecido, sido producido o fabricado en Cuba.
Como resultado de las restricciones puestas en vigor en julio pasado por Washington para restringir los viajes de los estadounidenses y emigrados cubanos a la Isla, el número de viajeros estadounidenses a Cuba ha descendido a menos de la mitad en el segundo semestre de 2004, según datos del Departamento de Estado de EEUU. Entre julio y diciembre de 2004, 50 588 ciudadanos norteamericanos se trasladaron en vuelos charter a Cuba, comparados con 119 938 personas en el mismo periodo del año anterior. Esa cifra supone una reducción del 57,47%. Además, las reservas en diciembre bajaron hasta las 13 735, casi dos tercios menos que las realizadas en el mismo mes de 2003.
Las nuevas medidas estadounidenses, no conseguirán su propósito de asfixiar económicamente a la Isla. A pesar del nuevo recrudecimiento del bloqueo norteamericano, de dos devastadores huracanes que causaron pérdidas por 2 146 millones de pesos, del incremento sin precedentes de los precios del petróleo y de una prolongada sequía en la mitad oriental del país, la economía cubana creció un 5 % en el 2004, índice superior al del año anterior. Por primera vez Cuba sobrepasó en el 2004 los dos millones de turistas extranjeros en un año, con un 8% de crecimiento en la llegada de visitantes respecto al 2003. Las exportaciones de bienes crecieron un 32,5 %, sobrepasando los 2 mil millones de dólares, cifra no se rebasada desde 1991.
Intimidación a los emigrados cubanos en Estados Unidos para neutralizar sus crecientes manifestaciones de descontento por la política hacia Cuba.
La cúpula mafiosa cubano americana asentada en Miami, lanzó la amenaza de que los emigrados cubanos residentes en Estados Unidos que, en cantidades de cientos, han estado realizando manifestaciones en ese ciudad contra las medidas que recortan los viajes y las remesas familiares a Cuba, podrían perder su residencia en ese país.
El "exilio" de Miami ha sido una ficción creada en producción cooperada de los servicios especiales norteamericanos y la mafia anticubana, con objetivos propagandísticos y en la que no han tenido responsabilidad alguna los cientos de miles de personas que emigraron de la Isla por razones económicas o de reunificación familiar.
La política de la Revolución Cubana en esta materia ha sido la misma desde sus inicios: la permanencia y participación en el proceso revolucionario es y será una decisión individual y voluntaria de cada ciudadano. Los que deseen emigrar pueden hacerlo – salvo muy contadas excepciones por razones bien fundadas –, siempre y cuando cuenten con los medios para ello y con un país de destino dispuesto a recibirlos a través de procedimientos regulares y legales.
Reforzamiento en la aplicación de las disposiciones extraterritoriales que establece el Título IV de la Ley Helms-Burton.
Tras cinco años de no haber tramitado nuevos casos bajo el título IV de la Ley Helms-Burton de 1996, que prevé la prohibición de otorgar visa de entrada a Estados Unidos a inversionistas en Cuba y sus familiares allegados, en mayo del año 2004 la firma hotelera Super Club de Jamaica, fue conminada por el gobierno estadounidense a abandonar sus negocios en Cuba.
Como consecuencia de la amenaza de Estados Unidos en el sentido que impediría la entrada en su territorio a los más altos funcionarios de esa empresa privada y a sus familiares, la entidad decidió terminar con la operación de uno de sus hoteles en Cuba. El pretexto para las presiones contra la firma jamaicana, fue precisamente la reclamación de una persona nacida en Cuba y residente en Estados Unidos, que alegó ser propietaria de las tierras –expropiadas por la Revolución Cubana –, sobre las que se levanta el hotel que la empresa jamaicana venía operando.
Según reconoció públicamente el subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, Dan Fisk, Estados Unidos está “investigando activamente más de dos docenas de casos de sanciones de visado en virtud de la Sección IV de la Ley Helms-Burton. El fallo más reciente de la Sección IV sobre tráfico tuvo lugar en abril. No se impusieron sanciones de visado porque la compañía de Jamaica (la cadena hotelera Super Club), terminó su actividad comercial con la propiedad confiscada en cuestión. Este fue el primer fallo en cinco años (...)”.
El 8 de julio de 2004, una familia de origen cubano presentó una demanda ante un tribunal federal en Miami, contra el Club Med, una cadena turística francesa, por construir y operar entre 1997 y el año 2003, un hotel de cinco estrellas en la playa de Varadero, en un terreno que la familia poseía en Cuba antes del triunfo de la Revolución. La demanda fue presentada a pesar de que Club Med, había vendido un año antes la propiedad a una empresa hotelera española.
El abogado querellante, señaló que la demanda fue presentada en la Florida, porque Club Med tiene grandes intereses en ese estado, incluyendo un hotel en Port St. Lucie y que ''Club Med no puede tener negocios en la Florida y tenerlos de manera sustancial con el régimen comunista en Cuba''.
El chantaje es claro y la lógica mezquina. Si una compañía extranjera tiene negocios con Estados Unidos, el mercado más importante del mundo, no podrá tenerlos con Cuba.
De prosperar en los tribunales de Miami la nueva querella, ello podría servir de estímulo a la declarada voluntad de la Casa Blanca de aplicar en toda su magnitud la Ley Helms-Burton, que sólo ha sido aplicada parcialmente en lo que concierne a sus disposiciones extraterritoriales, debido a la promulgación cada seis meses de decretos presidenciales limitando la aplicación de su Título III.
Amenazas contra las incipientes importaciones de alimentos procedentes de los EE.UU.
Se encuentra en fase de evaluación por el Departamento del Tesoro, la imposición de nuevos obstáculos a las ventas de productos agrícolas destinados a Cuba, autorizadas a fines del año 2001 tras las devastadoras consecuencias de dos huracanes que azotaron a la Isla y causaron daños por casi 2 mil millones de dólares.
La administración de George W. Bush está revisando, desde hace meses, las reglas establecidas para los pagos en efectivo del gobierno cubano a las compañías estadounidenses que venden alimentos a Cuba. Una portavoz de la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro, dijo que dará a conocer “un nuevo reglamento en una fecha próxima'' para estos pagos.
Un grupo bipartidista de congresistas encabezado por Jo Ann Emerson, representante por Missouri, envió una carta al Departamento del Tesoro manifestando que ''no hay ninguna necesidad de reforzar los requisitos para las ventas a Cuba'' y que “ciertamente requerir pagos antes del envío de mercancías finalizará con todas las ventas de productos agrícolas a Cuba''.
En un esfuerzo por preservar las incipientes exportaciones de alimentos a Cuba, 34 poderosas organizaciones agrícolas nacionales y firmas exportadoras de Estados Unidos, pidieron en una carta al presidente George W. Bush, de fecha 8 de diciembre, que “no haga cambios innecesarios y dañinos para la implementación del TSRA [ley de autorización de exportación a Cuba]. Cualquier cambio amenazaría con cerrar un importante mercado para los exportadores agrícolas de Estados Unidos''.
Los firmantes recordaron al presidente Bush que Cuba ocupa actualmente el lugar 22 entre los compradores de productos agrícolas en Estados Unidos, con una potencialidad de unos $400 millones anuales, y afirmaron que “este es un mercado que no podemos darnos el lujo de perder''.
Entre las importantes instituciones que suscribieron la misiva figuran American Farm Bureau Federation, Ag BioTech, American Meat Institute, National Foreign Trade Council, la corporación naviera Crowley Maritime, National Milk Producers Federation, National Turkey Association, US Dairy Export Council, US Wheat Associates y otras reconocidas agrupaciones de productores de arroz, trigo, pollo y alimentos lácteos a nivel nacional y de estados como Minnesota, Oklahoma, Texas, Colorado, Dakota del Norte y Dakota del Sur.
Los firmantes de la petición opinaron “que la obligatoriedad de que los pagos sean en 'efectivo por adelantado', que algunos funcionarios y congresistas partidarios de reforzar el bloqueo interpretan como la obligatoriedad de Cuba de pagar antes de que los cargamentos abandonen los puertos estadounidenses, es contraria a las normas internacionales del comercio, violatoria de los estatutos de TSRA y más restrictiva que cualquier otra práctica de exportación a través del mundo.”
También señalaron que la ''reinterpretación de los pagos'' pudiera derivar en una apropiación del cargamento por parte de instituciones y ciudadanos estadounidenses que reclaman compensaciones del gobierno cubano, respaldados por dictámenes judiciales. ''Ni los exportadores estadounidenses, ni los compradores cubanos, están en posición de aceptar este extraordinario riesgo legal'', enfatizó la carta.
Por su parte, la furibunda anticubana y congresista estadounidense Ileana Ros Lehtinen, sentenció al respecto ''seguiremos poniendo presión sobre OFAC para que haga cumplir lo establecido en la ley y se obligue a Fidel Castro a pagar antes de recibir los cargamentos.''
Reinicio de la adjudicación, en caricaturas de juicios manipulados políticamente, de arbitrarias indemnizaciones multimillonarias a cuenta de los fondos cubanos congelados en Estados Unidos y de otros bienes y activos de la Isla.
Según la edición de El Nuevo Herald de Miami, del pasado 15 de noviembre, la ciudadana norteamericana, Janet Ray Weininger, presentó ante la corte de justicia en el Condado de Miami-Dade, una “demanda” de homicidio contra el presidente cubano, Fidel Castro y el Estado cubano, por la muerte de su padre, Thomas “Pete” Ray, tras ser derribado el avión de la CIA que piloteaba en la invasión de Playa Girón (Bahía de Cochinos), el 19 de abril de 1961.
En un insólito juicio, según los estándares de tiempo del sistema judicial norteamericano, en poco más de 48 horas el juez del Condado Miami-Dade, Ronald Dresnick, falló a favor de la señora Ray y “ordenó” al gobierno de Cuba pagarle 86, 5 millones de dólares por lo que llamó la “ejecución” de su padre.
La señora Janet Ray, quien solamente tenía seis años cuando ocurrió el suceso, fabricó mentiras siniestras para apoyar su demanda, en virtud de Ley de Antiterrorismo y Pena de Muerte Efectiva de 1996, que permite que víctimas de estados designados, unilateral y arbitrariamente, por el gobierno de Estados Unidos como terroristas – lista que incluye a Cuba –, puedan plantear demandas por daños y perjuicios.
Desde entonces, cualquier reclamación contra Cuba encuentra eco inmediato dentro de las autoridades judiciales estadounidenses, quienes fallan adjudicando arbitrarias indemnizaciones multimillonarias.
Cuando la señora Ray presentó su reclamación ante los jueces de Miami, varios expertos legales dijeron que la demanda no tenía mérito. El propio Herald, reseñó las declaraciones de David Abraham, un profesor de leyes de la Universidad de Miami, quien dijo: “uno no puede invadir un país extranjero y esperar una buena acogida”.
Thomas Willard Ray – el padre de la demandante –, conocido por “Pete”, voló a Cuba como mercenario para agredir a un país extranjero. Nunca estuvo preso, ni fue atendido de heridas por médico alguno, como alegó en la demanda.
Hace casi 40 años, los periodistas norteamericanos David Wise y Thomas R. Ross, escribieron un libro bajo el titulo “El Gobierno Invisible”, en el cual narraron los pormenores de la invasión mercenaria por Playa Girón (Bahía de Cochinos).
En uno de los capítulos del libro, se aborda “El caso de las viudas de Birmingham”, y se relata la muerte de cuatro pilotos de la Guardia Nacional de Alabama en la madrugada del 19 de abril de 1961, quienes integraron, junto a otros, un comando especial de la CIA. Estos volaron sobre las posiciones cubanas en cinco aviones bombarderos B-26 que despegaron desde el aeropuerto de Happy Valley, en Puerto Cabezas, Nicaragua, enmascarados con las insignias de la Fuerza Aérea Cubana para confundir a las fuerzas cubanas y tomarlas desprevenidas.
Los periodistas norteamericanos detallaron como la CIA primero, y todo el sistema de gobierno después, engañaron en todo momento a los familiares de los cuatro pilotos muertos, asegurándoles que habían fallecido en un lamentable accidente aéreo cuando volaban en un avión de transporte C-47 que se precipitó al mar.
Los autores recuerdan, entre otras, las declaraciones de Robert Kennedy, Secretario de Justicia y hermano del entonces presidente, cuando el 21 de enero de 1963, casi dos años después de la invasión, dijo en una entrevista con David Kraslow de la cadena de periódicos Knight, que en Bahía de Cochinos no murió americano alguno.
Fue por ello que durante 18 años las autoridades norteamericanas se desentendieron completamente del asunto, pese a que desde el primer momento se habían ofrecido detalles del derribo del avión y la muerte de sus dos tripulantes.
No fue hasta finales de 1979, bajo la administración Carter, que el gobierno norteamericano asumió el reconocimiento de la existencia de ese cadáver, y el 5 de diciembre de ese año fue entregado a las autoridades norteamericanas y a su joven hija, Janet Ray.
Unos pocos meses después, en abril de 1980, la revista cubana Verde Olivo, en su número 16 de aquel año, publicó el testimonio del Doctor José M. Miyar Barruecos, actual Secretario del Consejo de Estado de Cuba y testigo presencial de los hechos, apoyado con fotos del autor, donde se describen las operaciones aéreas de la CIA en Playa Girón.
El doctor Miyar recordó en ese testimonio, que al amanecer del 19 de abril de 1961 un avión B-26 perdió altura en su segundo ataque rasante sobre el puesto de mando y las fuerzas cubanas, e hizo un aterrizaje de emergencia en medio de un cañaveral, ante el fuego defensivo cubano. Breves instantes después hubo una fuerte explosión que incendió completamente toda su parte anterior, y tras una búsqueda entre los restos humeantes y calcinados no se encontró evidencia alguna de los dos pilotos.
En ese reportaje el doctor Miyar Barruecos explicó que por diferentes evidencias, se tuvo la certeza que sus dos pilotos tuvieron tiempo de escapar.
El comandante Fernández Mell, que dirigió la operación de búsqueda, orientó hacer el mayor esfuerzo por capturarlos vivos. No fue posible. Uno de los pilotos al ser descubierto, oculto cerca de la pequeña pista del central, disparó su revólver 38 cañón corto, siendo muerto de inmediato por una ráfaga de FAL. El otro, al ser descubierto, trató de lanzar una granada de mano, muriendo instantáneamente por varios impactos en el tórax y el ojo derecho. El nombre de este último era Thomas Willard Ray, el mismo que 18 años después sería oficialmente reclamado por el gobierno de Estados Unidos a solicitud de sus familiares. El otro piloto se llamaba Frank Leo Baker.
Orquestación de shows propagandísticos como parte de la estrategia de diplomacia pública anticubana.
Al hacer un balance de las acciones anticubanas de la administración Bush, Daniel W. Fisk, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, declaró “hemos incrementado nuestros esfuerzos para agilizar las gestiones de la diplomacia internacional y de la diplomacia pública con el fin de promover más apoyo internacional para la sociedad civil de Cuba y la planificación de la transición en Cuba. Aplaudimos iniciativas como las del Comité Internacional para la Democracia Cubana, presidido por el ex presidente checo Vaclav Havel (...)” La resultante ’Declaración de Praga’ hace un llamamiento a la liberación de los prisioneros políticos e incluye una fuerte condena del régimen de Castro. El presidente Havel dijo a la prensa que ‘Cuba es una prisión gigantesca’”
La manipulación de los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos para imponer una condena a Cuba, ha cumplido un papel de primera importancia en la ejecución de la citada estrategia.
Michael Kozak, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos de Democracia, Derechos Humanos y Trabajo de Estados Unidos, dijo el 16 de junio de 2004, ante una subcomisión congresional: "para apoyar los sueños de democracia de los cubanos, Estados Unidos ofrece apoyo moral, así como apoyo político mediante las iniciativas sostenidas en foros internacionales como la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas". Le faltó aclarar, por supuesto, que dicho "apoyo moral y político" fue brindado a través de las más sórdidas presiones y chantajes contra los países miembros de la CDH.
Daniel W. Fisk, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, declaró en Miami el 9 de octubre de 2004: “apoyamos y abogamos activamente ante la Comisión de Derechos Humanos, en el 2004, en Ginebra, en busca de una resolución crítica del desempeño de Cuba en el campo de los derechos humanos.”
Siguiendo las instrucciones y con el financiamiento de las autoridades estadounidenses, tuvo lugar del 17 al 19 de septiembre de 2004, en Praga, República Checa, la llamada “Cumbre Internacional por la Democracia en Cuba”, bajo la supuesta égida del autodenominado Comité Internacional por la Democracia en Cuba (CIDC). Este llamado Comité fue fundado, siguiendo orientaciones de Washington, por Vaclav Havel, ex presidente de la República Checa – personaje siempre listo a prestar sus servicios por la generosa remuneración del imperio –, en septiembre del 2003.
Al concluir la reunión de Praga, fueron convocadas nuevas farsas anticubanas en otras localidades, siguiendo siempre el libreto y utilizando los fondos entregados por la administración Bush.
El 9 de noviembre de 2004, tuvo lugar en Miami el seminario titulado “La transición del comunismo: las lecciones aprendidas y los cambios que enfrenta Cuba'', auspiciado públicamente por el Instituto de Estudios Cubanos y Cubano americanos de la Universidad de Miami (utilizando fondos federales) y la embajada checa en Washington.
El show anticubano que había sido organizado para el 16 de noviembre de 2004, nada menos que en el recinto de la Asamblea Legislativa costarricense, y en el contexto de la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y/o Gobierno en San José, fracasó estrepitosamente, a partir de la firme respuesta de ciudadanos honestos de ese país, que impidieron la consumación de la grave agresión a la dignidad del pueblo cubano.
A pesar de la tolerancia y complicidad del gobierno de Costa Rica, el denominado Foro Internacional por la Democracia en San José de Costa Rica fue abortado por causa popular, cuando apenas dos oradores de la minoría de politiqueros y terroristas anticubanos habían hecho uso de la palabra. (Ver Conciliábulo anticubano en Costa Rica, Declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores de la República de Cuba, 16 de noviembre de 2004.)
¿Quiénes han asistido a dichos eventos organizados y financiados por Washington?
En ellos se han reunido corruptos políticos; defenestrados exgobernantes; oficiales, agentes y ex agentes de la nómina de los servicios especiales estadounidenses; personeros de la mafia anticubana de Miami y connotados terroristas de origen cubano; e “intelectuales” cuyas mentes han sido rentadas por el imperio.
Entre ellos, cabe mencionar a Carlos Alberto Montaner, quien en 1963 integró un grupo seleccionado por la CIA y entrenado en actividades de inteligencia en Fort Benning, Estados Unidos y es sindicado desde entonces, como agente de esos servicios especiales. Montaner defiende el bloqueo norteamericano, repetidamente condenado por la abrumadora mayoría de la comunidad internacional, se opone a las inversiones extranjeras y promueve el aislamiento internacional de Cuba.
La organización de las “reuniones” de Praga, Miami y Costa Rica tiene como objetivo fabricar la imagen de un supuesto apoyo internacional a la política anticubana de Estados Unidos y recrear su guerra mediática contra la Revolución Cubana.
El resultado de este tipo de reuniones, es siempre un documento cargado de odio y amenazas contra el pueblo cubano y por supuesto, un apoyo claro a la política anticubana de Washington. Más de lo mismo fue la llamada “Declaración de Praga”, que recomendó un recrudecimiento de las presiones y cerco a Cuba, el incremento de la “ayuda” a los mercenarios de la política anticubana de Estados Unidos y el apoyo al mantenimiento de las sanciones que Aznar promovió para subordinar la política hacia Cuba de la Unión Europea a los intereses imperialistas de Washington. En Praga, a instancias de la administración Bush, el señor Havel convocó públicamente al derrocamiento del gobierno cubano.
James Cason, Jefe de la Sección de Intereses estadounidense (SINA) en La Habana, quien capitanea a los mercenarios asalariados de su gobierno en Cuba, participó en las reuniones de Praga y Miami. En esta última fue el primer orador.
Para que no haya dudas de quién es el promotor real y a que intereses sirven estas iniciativas, el presidente George W. Bush dirigió una carta a los organizadores del seminario en Miami, en la que agradeció los esfuerzos de la República Checa y del ex presidente Vaclav Havel para promover la “causa de la democratización” en Cuba.
Incremento de las declaraciones injerencistas, provocaciones y actividades conspirativas del Jefe y varios funcionarios de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana.
La administración Bush utiliza como posición de avanzada en sus planes agresivos contra Cuba a su Sección de Intereses en La Habana. Su actual jefe, James Cason, ha escalado a niveles sin precedentes el trabajo dirigido a socavar los objetivos que determinaron la apertura de las representaciones respectivas en Washington y La Habana, en el período del presidente Carter.
El más reciente episodio en la escalada de la agresión bilateral en el plano diplomático, se originó a partir de la pública e inconcebible provocación de la SINA, de colocar en el jardín de sus instalaciones una propaganda “en tributo” a los 75 mercenarios justamente sancionados por los tribunales cubanos.
Esta acción provocativa, fue el colofón de una serie de actos injerencistas y ofensivos, orquestados por el Jefe y otros funcionarios de la Sección de Intereses estadounidense en La Habana, entre septiembre y diciembre de 2004, tanto en la sede de esa Oficina, como en sus residencias y en el contexto de actividades diplomáticas públicas en embajadas de otros países.
El comportamiento de los funcionarios diplomáticos norteamericanos, transgrede las normas que rigen la conducta que los representantes de un Estado, en relación con las instituciones y las leyes del Estado donde están acreditados. (Ver Cronología de las acciones provocadoras de los funcionarios de la SINA. Septiembre – Diciembre, en Cuba debate, 20 diciembre 2004.)
Las organizaciones juveniles y decenas de artistas cubanos respondieron con vallas, murales, carteles y dibujos colocados en los alrededores de la sede diplomática estadounidense su agresión a la dignidad del pueblo cubano. Fueron recreadas artísticamente, pruebas gráficas irrefutables de la política imperialista y fascista de la actual administración Bush, de las consecuencias brutales de su agresión criminal contra varios pueblos del mundo y de las torturas masivamente aplicadas por sus oficiales y soldados en centros de detención y campos de concentración en diversas partes del mundo.
El pueblo cubano defenderá a cualquier precio su rica historia, la memoria de sus héroes y mártires y la independencia nacional por la que ha tenido que pagar un altísimo precio en vidas y sacrificios.
Incremento significativo de la persecución e imposición de multas a individuos, ONGs y empresas norteamericanas y de terceros países por viajar a Cuba o realizar transacciones financieras o comerciales con instituciones o personas definidas por Estados Unidos como cubanas.
Durante el año 2004 un total de 77 compañías, instituciones bancarias y organizaciones no gubernamentales fueron multadas por violar diversas regulaciones del bloqueo norteamericano contra Cuba. El monto de las multas aplicadas por violar el bloqueo contra la Isla fue de 1 262 011 dólares de Estados Unidos. Si a lo anterior se suman las multas que tuvieron que pagar un grupo de entidades por violar las “sanciones” aplicadas no solo a Cuba, sino también a otros países, excluyendo la famosa multa de 100 millones impuesta al Banco suizo UBS, entonces el monto ascendería a 1 451 539 dólares.
Del total de entidades multadas, 11 son empresas extranjeras o subsidiarias de compañías norteamericanas radicadas todas en terceros países. En los datos anteriores no se incluyen al menos otras 7 empresas extranjeras, como las aerolíneas IBERIA, ALITALIA y Air Jamaica, la firma DAEWOO y el Banco de China, por citar sólo algunas, cuyas filiales en Estados Unidos fueron sancionadas por violar determinadas disposiciones del bloqueo contra Cuba. Queda corroborado una vez más el carácter extraterritorial de las medidas de bloqueo contra Cuba.
De las entidades multadas 29 son compañías y firmas, 27 son instituciones bancarias, 10 son organizaciones no gubernamentales y 11 son empresas extranjeras y subsidiarias de empresas norteamericanas en terceros países.
En el 2004 fueron multados igualmente 316 ciudadanos y residentes en Estados Unidos en un monto total que ascendió a 497 780 dólares, fundamentalmente por no cumplir las restricciones de viajes y por importar productos cubanos. Otras violaciones identificadas, fueron el negarse a suministrar información a la Oficina de Control de los Activos Extranjeros (OFAC) y el tener contrato con una entidad cubana.
La suma total de las multas a entidades y a individuos en virtud de las disposiciones del bloqueo genocida a Cuba, asciende a casi 2 millones de dólares.
A principios de septiembre de 2004, la compañía aérea española Iberia reconoció haber pagado una multa de 8 mil dólares al Tesoro estadounidense, pero negó haber violado el bloqueo contra Cuba. Los hechos sucedieron en 2000, cuando las autoridades estadounidenses requirieron a Iberia por transportar tabaco cubano en uno de sus aviones, que hizo escala en Miami, hacia un destino en América Central. Según Iberia, la mercancía era de origen canario y estaba destinada a un cliente en América Central.
La multa de 20 mil dólares (unos 14 880 euros) que anunció haber impuesto el Departamento del Tesoro de Estados Unidos al Banco español Santander, sin detallar la cuantía transferida ni la identidad del receptor, se debió a una única transferencia a un ente que podría ser del gobierno cubano, realizada en el 2001 desde su filial Santander Bank & Trust, en Islas Bahamas (Santander Central Hispano Bank & Trust en el momento de abrirse el expediente).
Esta fue la segunda compañía española sancionada por Estados Unidos en aplicación de la Ley Helms-Burton, tras el cambio de gobierno en España en marzo de 2003.
La administración estadounidense decidió también sancionar a DaimlerChrysler North American Holding Corp, porque la antigua Mercedes-Benz en México, vendió camionetas a Cuba en 1999. La penalización rondaría los treinta mil dólares, la multa más grande impuesta a una empresa europea por comerciar con Cuba.
La empresa farmacéutica Chiron Corporation fue multada por el gobierno de Estados Unidos en una cifra que alcanzó los 168 500 dólares, cuando la firma reveló que una subsidiaria europea vendió entre 1999 y el 2002, dos tipos de vacunas infantiles a Cuba, según informó el 8 de julio, el Departamento del Tesoro.
Los laboratorios Alpha Pharmaceutical Incorporated, radicados en Panamá, pagaron también una multa de 198 700 dólares por realizar negocios con la Isla.
Las más recientes sanciones demuestran, una vez más, el carácter inhumano y violatorio de las normas internacionales de derechos humanos de las medidas estadounidenses de bloqueo a Cuba, que afectan áreas tan sensibles como el derecho a la salud y a la vida de los cubanos, incluidos sus niños.
Aumento de las negativas de visas a académicos, científicos, artistas, deportistas y funcionarios cubanos.
Durante el pasado año, también se incrementó la negativa de visas a artistas, académicos, científicos, deportistas y funcionarios cubanos. Cientos de cubanos fueron privados de la posibilidad de participar en eventos norteamericanos e internacionales celebrados en ese país. El pueblo norteamericano, de esta forma, también fue privado de sus derechos a recibir informaciones y opiniones de todas las fuentes, a gozar de las artes y a beneficiarse del progreso científico cubano.
Músicos cubanos de la talla de Ibrahím Ferrer y Manuel Galbán, escritores como Miguel Barnet y Eduardo Heras León, realizadores de cine y televisión como Gerardo Chijona y Lisette Vila, actrices como Verónica Lynn y una larga lista de relevantes exponentes de la cultura cubana se han visto imposibilitados de participar en presentaciones y eventos en Estados Unidos.
Entre mayo del 2003 y abril del 2004, 53 representantes del sector de la cultura quedaron infructuosamente a la espera de sus visas de entrada a Estados Unidos y 215 creadores y artistas recibieron una negativa rotunda por respuesta. En el mismo período no se le otorgó la visa a 21 directivos del deporte cubano.
El Departamento de Estado negó, a fines de septiembre de 2004, las visas a la delegación cubana integrada por 64 profesores universitarios y académicos, que habían sido invitados a participar en la reunión anual de la Asociación de Estudios Latinoamericanos (LASA por sus siglas en inglés), que sesionó en Las Vegas, Nevada, del 7 al 9 de octubre del año pasado. Es la primera vez que Estados Unidos niega las visas a toda la delegación cubana a una Conferencia de esta organización.
Las medidas y la política aplicadas en materia de permisos de viaje a Cuba y visas para cubanos recuerdan la etapa más oscura y sombría de la intolerancia ideológica del nefasto maccarthismo, fenómeno hasta ahora recordado solo como un hecho histórico del pasado. Tales acciones ponen al desnudo la falsedad de la retórica norteamericana sobre las libertades y los derechos humanos y privan arbitrariamente a los pueblos cubano y norteamericano de conocer y compartir sus notables avances en estas esferas.
Aumento de la presencia e influencia de figuras anticubanas en el Congreso y el Ejecutivo, en el segundo mandato de la administración de George W. Bush.
El inicio del segundo mandato del presidente George W. Bush, se caracteriza por el reforzamiento de la presencia de elementos anticubanos en el Congreso y en importantes cargos en el gobierno.
La elección del republicano de origen cubano, Melquíades Martínez (Mel), al Senado federal por el estado de la Florida, la nominación de Porter J. Goss, congresista republicano por la Florida y ex operativo de la estación de la CIA en Miami en la década de 1960, como nuevo Director de la CIA, así como la designación de Carlos Gutiérrez, empresario de origen cubano, para el cargo de Secretario de Comercio, no dejan lugar a duda de que Bush continuará y elevará a niveles superiores su política de hostilidad anticubana.
Mel Martínez, con base en Orlando, Florida, es el primer elemento de la mafia anticubana en alcanzar un escaño en el Senado federal, sumándose en el Capitolio estadounidense a los 3 congresistas republicanos por Florida y al demócrata por New Jersey que integran la Cámara de Representantes. Fue Martínez también, el más encumbrado miembro de la mafia anticubana en el primer gabinete del actual presidente Bush, ocupando la cartera de Vivienda y Urbanismo. Fue por demás, uno de los coPresidentes de la llamada Comisión de Asistencia a una Cuba Libre, que diseñó la nueva estrategia para el derrocamiento del sistema constitucional cubano.
Mel Martínez ha expresado su intención de trabajar por declarar letra muerta los Acuerdos Migratorios Bilaterales entre Cuba y Estados Unidos. Pretende extender a los cubanos recogidos en el mar el derecho a aplicar a la condición de “refugiados” y de acogerse a los beneficios de la Ley de Ajuste Cubano de 1966.
Esta propuesta daría un mayor aliento a la emigración ilegal y al tráfico de personas y provocaría un incremento de las tensiones en las relaciones migratorias bilaterales.
En ocasión de su encuentro con Condoleezza Rice – entonces Consejera de Seguridad Nacional de la Casa Blanca y nueva secretaria de Estado –, en el Capitolio, el 4 de enero de 2005, después de tomar juramento como senador, Mel Martínez expresó a la señorita Rice: ''insistimos en la necesidad de crear la plataforma aérea para las trasmisiones a Cuba.'' Martínez hacía alusión al uso de un avión militar norteamericano para las transmisiones ilegales de señales de radio y televisión hacia la Isla, con una programación especialmente diseñada para promover la desestabilización, la emigración ilegal y la subversión del orden constitucional cubano.
Martínez se reunió también en ocasión de su juramento como senador imperial, con la ex presidenta panameña, Mireya Moscoso, acompañada de Jorge Mas Santos, presidente de la Fundación Nacional Cubano Americana, organización terrorista de origen cubano. La señora Moscoso indultó, poco antes de culminar su mandato, a 4 connotados terroristas de origen cubano, encabezados por Luis Posada Carriles, procesados por los tribunales panameños por fraguar un atentado terrorista que sería llevado a cabo en una concurrida actividad pública universitaria en la que participó el presidente cubano, Fidel Castro.
Refiriéndose a la importancia de la presencia de Martínez en el Senado para el impulso a la política anticubana, el mafioso Mas Santos declaró que “Mel es una persona con un acceso tremendo a la Casa Blanca y con la idea acertada de enfocar la lucha dentro de Cuba, de seguir apoyando a la disidencia dentro de la Isla.”
Un periódico de la Florida, el Sun Sentinel, reconoció que “lo que (Mel) Martínez piensa sobre Cuba y sus estrechos lazos con el presidente, no dejan dudas de que Estados Unidos no suavizará su política hacia Cuba bajo Bush”.
El 29 de noviembre de 2004, el presidente George W. Bush designó como nuevo secretario de Comercio al norteamericano de origen cubano, Carlos Gutiérrez, presidente y ejecutivo principal de la corporación transnacional Kellogg desde 1999. Gutiérrez, residente actualmente en Battle Creek (Michigan), emigró a Estados Unidos en 1959, a los 6 años de edad. Gutiérrez ha presentado claras credenciales a favor del endurecimiento de la política de hostilidad de la administración Bush contra Cuba.
Los personeros de la mafia anticubana expresaron su decidido apoyo al nombramiento de Gutiérrez, asegurando que el funcionario respalda el bloqueo. En junio de 2004, Gutiérrez donó 4 mil dólares al Comité de Acción Política Pro Democracia Estados Unidos-Cuba, contrario a cualquier modificación de la política de hostilidad de Estados Unidos contra el pueblo cubano, según un informe que presentó el grupo ante la Comisión Federal Electoral. La congresista republicana, Ileana Ros-Lehtinen, connotada mafiosa anticubana, dio un espaldarazo público a la nominación de Gutiérrez.
En sus palabras de agradecimiento al anuncio del Presidente estadounidense de su nominación como secretario de Comercio, Gutiérrez se autodefinió como “refugiado político.” En la audiencia de confirmación de su nombramiento ante la Comisión de Comercio del Senado, el 5 de enero de 2005, expresó sin la menor ambigüedad: ''apoyo la política del presidente (George W. Bush) respecto a Cuba. Más que todo, creo con firmeza en el objetivo de llevar la democracia a Cuba que es lo que conlleva dicha política''. Agregó que le preocupaba “muchísimo hacer cualquier cosa que prolongue el actual estatus cubano" , negando la posibilidad de la más mínima medida de flexibilización del bloqueo a Cuba.
Una nominación que en su momento planteó una intensificación importante de las operaciones encubiertas de los servicios especiales norteamericanos contra Cuba, fue la de Porter J. Goss como director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) .
Goss había sido hasta ahora presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara federal, en su condición de representante republicano por la Florida, guarida de los grupos terroristas y extremistas de la mafia anticubana.
Goss mantiene desde hace más de 40 años, estrechas relaciones con los elementos más aventureros, inescrupulosos y violentos de la mafia anticubana de Miami. En 1962, Goss ingresó a la sección de Operaciones Especiales de la CIA y desde su estación en Miami JM-WAVE, que por años contó con cientos de oficiales operativos, participó en el diseño, organización y dirección de diversas acciones contra Cuba, incluidas la invasión a Playa Girón (Bahía de Cochinos), la operación Mangosta y varios planes de atentado al entonces Primer Ministro cubano, Fidel Castro.
Después, la Agencia lo envió a varios lugares de intensa actividad en América Latina y el Caribe, donde se mantuvo participando en operaciones dirigidas al aislamiento de la Revolución Cubana y la desarticulación de los movimientos populares de izquierda que proliferaron por esos años en la región.
Este siniestro personaje se sumó repetidamente a la mafia anticubana en sus campañas extremistas. Mientras dirigía el Comité de Inteligencia del Congreso, nunca se interesó por los errores de Héctor Pesquera, el Agente Especial del FBI a cargo del sur de La Florida, quien ignoró la presencia en ese Estado de 14 de los 19 terroristas de Al-Qaeda – autores de los criminales atentados del 11 de septiembre de 2001 –, mientras perseguía a cubanos infiltrados en grupos terroristas de la Florida.
En julio del 2002, se hizo eco de la falsa acusación a Cuba por una supuesta capacidad de producción de armas biológicas, para obstaculizar los esfuerzos de aquellos que pedían el levantamiento de las restricciones de viaje a Cuba. Los antecedentes operativos de Goss solo pueden augurar un peligroso regreso a la política de operaciones encubiertas contra Cuba.
Otro hecho que apunta a un ulterior incremento de aquellos que buscan un endurecimiento de la política de hostilidad contra Cuba en el año 2005, es que legisladores federales de origen cubano, encabezados por la mafiosa Ileana Ros Lehtinen, anunciaron a principios de diciembre del 2004, su intención de fundar un grupo legislativo llamado provisionalmente Grupo Cuba Democrática, con el objetivo de oponerse al Grupo de Trabajo Cubano, integrado por legisladores de ambos partidos y que promueve cambios en la política anticubana de Estados Unidos, dirigidos a una normalización paulatina de las relaciones bilaterales.
Ros-Lehtinen dijo que el nuevo grupo congresional tratará de cortar las exportaciones agrícolas estadounidenses, evitar que los bancos de Estados Unidos hagan negocios con Cuba e incluso, alentar a la administración Bush a aplicar las disposiciones más controversiales de la Ley Helms-Burton de 1996, que penalizan a inversionistas extranjeros en Cuba.
El nombramiento de la ex Consejera de Seguridad Nacional, Condoleeza Rice, como secretaria de Estado, también fue percibido por los personeros de la mafia terrorista de Miami, como una contribución decisiva a la política contra Cuba. La mafiosa y congresista, Ros-Lehtinen, la calificó como "una verdadera creyente de la causa anticastrista".
Declaraciones agresivas y amenazantes contra Cuba en el año 2004.
El 6 de enero del 2004, el subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, entre otras mentiras, criticó a Cuba por “apoyar a elementos desestabilizadores de varios países democráticos en América". Aprovechó la ocasión para añadir una clara amenaza: "aquellos que continúan desestabilizando a gobiernos electos democráticamente, interviniendo en los asuntos internos de otros gobiernos, están jugando con fuego." Con total cinismo y en tono desafiante expresó que "su país y otros vecinos siguen de cerca la actuación del líder cubano en sus últimas aventuras."(Ver editorial del Diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, de fecha 8 de enero de 2004.)
Colin Powell, entonces secretario de Estado, repitió las infundadas acusaciones contra Cuba, al expresar el 8 de enero de 2004 que “Cuba ha estado tratando de hacer cada cosa posible por desestabilizar partes de la región”.
Condoleezza Rice, entonces Consejera de Seguridad Nacional, se pronunció al día siguiente en términos similares: “Cuba continúa (…) agitando las dificultades en otras partes de la región. El Presidente Bush, dos meses atrás, creó una Comisión para que examine qué puede hacer el gobierno de Estados Unidos para estimular el desarrollo de la democracia en Cuba y prepararse para cuando llegue la Cuba post-Castro, la cual será democrática.”
El 12 de enero de 2004, el presidente George W. Bush, insistió en que “la dictadura no tiene lugar en las Américas y todos debemos trabajar por una transición rápida y pacífica en Cuba”.
El 16 de enero de 2004, en el seminario del llamado Proyecto de Transición de Cuba de la USAID, Roger Noriega aseguró la voluntad de la administración Bush en “cooperar con organizaciones internacionales y mantener la comunidad internacional enfocada en los continuos abusos de los derechos humanos de Castro”. Confirmó con ello la decisión de seguir manipulando los trabajos de órganos como la Comisión de Derechos Humanos en función de la política de hostilidad de Estados Unidos contra Cuba.
John Bolton, ex subsecretario de Estado para Control de Armas y Seguridad Internacional, declaró que “la amenaza cubana a la seguridad de Estados Unidos ha sido subestimada.” En marzo de 2004, ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, subrayó además la especificidad cubana, por estar a 90 millas del territorio continental y “su condición de violador de los derechos humanos, el estar en la lista de países terroristas y dar abrigo a los mismos.” Añadió en esa ocasión que “la administración creía que Cuba permanece como una amenaza terrorista y de armas biológicas para Estados Unidos.” Funcionarios del Departamento de Estado declararon que estas aseveraciones tenían el respaldo de la Comunidad de Inteligencia.
Bolton, sin poder responder a los hechos y argumentos expuestos por Cuba descalificando sus acusaciones anteriores, dijo el 30 de marzo que “Cuba continúa siendo una amenaza terrorista y bioterrorista para Estados Unidos.”
El presidente Bush, repitió el 6 de mayo de 2004 su diatriba “liberadora” contra el pueblo cubano, al expresar que "el objetivo de las medidas (se refería a las nuevas medidas anticubanas anunciadas ese día) es acelerar el día en que Cuba sea un país libre".
La congresista anticubana Ros-Lehtinen, con relación a esas mismas medidas, expresó que “las nuevas presiones impuestas a la economía de Castro reducen sus recursos financieros”. Seguidamente dio las gracias al presidente Bush por “su liderazgo en asegurar que la democracia y libertad estén más cerca que nunca para Cuba”.
El también mafioso y congresista anticubano Lincoln Díaz-Balart, por su parte, calificó al presidente George W. Bush como “el mejor amigo que la causa de la libertad de Cuba ha tenido en la Casa Blanca.” Agradeció igualmente a Bush “la implementación de estas regulaciones (refiriéndose a las nuevas medidas anticubanas anunciadas el 6 de mayo de 2004) que fortalecen de forma importante el embargo contra la tiranía cubana''.
El 16 de julio de 2004, el presidente George W. Bush escaló nuevamente su retórica “democratizadora” contra el pueblo cubano, al expresar que su administración estaba trabajando “hacia una solución integral de este problema: la transición rápida y pacífica hacia la democracia en Cuba. Hemos puesto en vigor una estrategia para acelerar el día en que ningún niño cubano sea explotado para financiar una Revolución fallida y cada ciudadano cubano pueda vivir en libertad”.
También el vicepresidente Richard Cheney quiso confirmar públicamente su posición de apoyo al recrudecimiento de la hostilidad y agresiones anti-cubanas. El 7 de octubre de 2004 aseguró que el presidente Bush “aprueba las restricciones a los viajes y las remesas impuestas a Cuba”, reconoció que existían esfuerzos en el Congreso para aplazar o prohibir esas restricciones, “pero el Presidente las aprueba y no aceptará durante su mandato nada que interfiera sobre Cuba.”
El 31 de octubre de 2004, el presidente George W. Bush acudió nuevamente a su retórica “liberadora” anticubana, aunque en esa ocasión subió significativamente el tono de sus amenazas. Ese día expresó que creía “que el pueblo cubano debería ser liberado del tirano” y añadió, que mantendría “la presión sobre el tirano en los próximos cuatro años, para que el regalo de la libertad llegue finalmente a los hombres y mujeres de Cuba.”
El ex secretario de Estado, Colin Powell, se encargó de resumir recientemente la esencia de la política contra Cuba. Cuando se le preguntó por qué no se “liberaba” a Cuba, al igual que se hizo en Irak, respondió que “no siempre se usan inmediatamente las opciones militares”. Explicó que las mismas (refiriéndose a las intervenciones militares), estaban antecedidas por otros instrumentos: “aislamiento, sanciones, presiones, actividad económica”, aunque aclaró que “algunas veces no existe otra solución apropiada que no sea el uso de la fuerza militar.”
El diario The Miami Herald, reportó el 22 de noviembre de 2004 declaraciones del secretario de Defensa, Donald H. Rumsfeld, bajo el título “U.S. Leads the World Towards Peace, Freedom and Democracy”. Con relación a Cuba, Rumsfeld señaló que estaba sometida a “una dictadura cuyos últimos días pueden estar contados.”
Las mentiras y las amenazas han servido de sustento y guía a las declaraciones anticubanas de las principales figuras de la administración Bush en el curso del año 2004. Un análisis objetivo del programa anunciado y la conducta mantenida por esa administración en las primeras semanas de su segundo período de mandato, permiten prever que los desafíos y peligros que acechan la independencia, la libre determinación y la paz del pueblo cubano, serán aún mayores en el año 2005.
Continuidad y recrudecimiento de la política de hostilidad anticubana en el segundo mandato del presidente George W. Bush.
Dos hechos ocurridos inmediatamente después de su reelección, evidencian la continuidad, e incluso la escalada, que debe esperarse en la política de hostilidad anticubana en el segundo período de mandato del presidente George W. Bush.
El primero de ellos, fue la publicación de una nota de prensa titulada "Cuba: Situación de los Derechos Humanos", presentada el 4 de noviembre de 2004 por Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado. En la misma, como es habitual, se miente, calumnia y acusa a Cuba de supuestas violaciones de los derechos humanos y de “acosar” a “activistas independientes de la sociedad civil”, calificando así, la justa condena judicial de varios mercenarios de su política anticubana (Ver Declaración del MINREX, en Granma Internacional, de fecha 6 de noviembre de 2004.)
El diario La Prensa On Line, de Nueva York, en un artículo del 5 de enero del 2005, de Luis Ortega, periodista de origen cubano, que se considera un exiliado, realiza un mentís a la gastada retórica norteamericana en el sentido que Cuba ha encarcelado a disidentes y activistas independientes. Al referirse a un grupo de ellos, excarcelados el año pasado bajo licencia extrapenal cuando apenas comenzaban a cumplir sus condenas, el articulista de Nueva York escribió: (…)“no son héroes. Son agentes a sueldo. No representan una causa justa y noble que exige el sacrificio, sino empleados de un gobierno extranjero que son usados publicitariamente. Tienen toda la prensa americana, y la radio, y la televisión, con la bendición del gobierno de Washington. (…) En 46 años no ha aparecido en Cuba un movimiento de la oposición legítimo, ajeno a los sueldos de Washington, independiente y dispuesto a desafiar al régimen. En el extranjero, el anticastrismo ha sido un negocio suculento que ha dejado a su paso estela de millonarios (...)”.
El cineasta estadounidense, Oliver Stone, reconocido internacionalmente por su objetividad y agudeza política, ofreció también, después de varias visitas a Cuba, una visión contraria a la de Washington sobre la situación de los derechos humanos en la Isla y la llamada “disidencia”. Durante una conferencia de prensa en el Festival de Cine de San Sebastián en España, en septiembre pasado afirmó:
“Me encontré en Cuba con una situación de apertura y libertad que no he encontrado en ningún otro país de la zona, ni en el Caribe, ni en Centroamérica. He estado con muchos líderes mundiales en Panamá, El Salvador, Nicaragua y nunca he visto el cariño espontáneo en la calle que he visto en Cuba hacia Fidel (Castro)”.
El segundo de los actos anti-cubanos, llevados a cabo inmediatamente después de la reelección de Bush, fue el envío de una misiva firmada por el propio presidente estadounidense a los organizadores del seminario contra la Revolución Cubana celebrado en Miami a principios de noviembre, con el auspicio y financiamiento de las autoridades de Washington. En su carta, el mandatario norteamericano escribió, que no había dudas en que “los once millones de cubanos que viven bajo una brutal dictadura, desean vivir en libertad, como un día comenzaron a hacerlo los ex países comunistas de Europa Oriental al final del siglo pasado.”
La mafia anticubana y terrorista de Miami, recibió la reelección de Bush con euforia y entusiasmo. Avizora la continuidad y el endurecimiento de la política contra Cuba de esta administración republicana. Así lo aseguran en sus declaraciones varios de los principales personeros anti-cubanos.
El mafioso congresista anticubano Lincoln Díaz Balart afirmó que la verdad era “que estas elecciones le cerraron todos los caminos a Castro.”
La terrorista Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), declaró a través de Camila Ruiz, una de sus directoras, que estaban “muy contentos de poder seguir trabajando con la administración del presidente Bush para lograr un cambio democrático en Cuba.”
Ninoska Pérez Castellón, directora del ultrarreaccionario y agresivo Consejo por la Libertad de Cuba, declaró que consideraba “que durante los próximos cuatro años en la Casa Blanca, Bush cumplirá con su promesa de apresurar el fin de la dictadura del presidente cubano Fidel Castro, y de ser el aliado del pueblo cubano para ayudarlo a obtener su libertad.”
También los mercenarios asalariados de la Casa Blanca en Cuba escribieron cartas de felicitación al mandatario e hicieron declaraciones de apoyo a su nuevo mandato. La traición a su pueblo quedaba sellada una vez más.
Se mantiene vigente el peligro de una agresión militar contra Cuba.
En el “Llamamiento a la conciencia del mundo”, lanzado en México en abril del 2003 y leído, el primero de mayo del año 2003, por el investigador y sociólogo mexicano Pablo González Casanova, en la Plaza de la Revolución José Martí, de La Habana, ante más de un millón de cubanos, personalidades, artistas, intelectuales, académicos y politólogos de todas las latitudes, que alcanzaron un número superior a los 5 mil, denunciaron que “hoy existe una dura campaña en contra de una nación de América Latina. El acoso de que es objeto Cuba puede ser el pretexto para una invasión. Frente a esto, oponemos los principios universales de soberanía nacional, de respeto a la integridad territorial y el derecho a la autodeterminación, imprescindibles para la justa convivencia de las naciones”.
A este llamamiento se adhirieron entre otros, los Premios Nobel Rigoberta Menchú, Nadine Gordimer, Adolfo Pérez Esquivel y Gabriel García Márquez y otras innumerables personalidades, entre los que aparecen Mario Benedetti, Ernesto Cardenal, Oscar Niemeyer, Harry Bellafonte y Danny Glover.
En mayo del 2003, la coalición A.N.S.W.E.R. (Actúa Ahora para Parar la Guerra y terminar con el Racismo), con sede en Estados Unidos, realizó también un llamado de emergencia en solidaridad con Cuba, dirigido al movimiento en contra de la guerra y por la paz, de Estados Unidos y de todo el mundo.
En su llamamiento A.N.S.W.E.R. destacó que “en las últimas semanas, se han sucedido una serie de eventos en las relaciones entre Estados Unidos y Cuba. La administración Bush ha llevado a un nuevo nivel sus hostilidades en contra de Cuba. Hay crecientes signos de que Bush esta tratando de provocar una nueva crisis y una posible guerra en contra de Cuba.” (Ver http://www.internationalanswer.org.)
El 21 de noviembre del 2004, más de ciento veinte representantes de organizaciones de solidaridad y amistad de 21 países, asistentes al Encuentro Europeo de Solidaridad con Cuba celebrado en Luxemburgo, emitieron una declaración final en la que denunciaron que: “La independencia de Cuba y todos los logros sociales de su pueblo, están en peligro. (...) existe un riesgo evidente”. Durante la campaña para su reelección, George W. Bush declaró: “Igual que con Afganistán e Irak, estoy preocupado por Cuba”. Añadió que está convencido de ver el final del ‘Régimen de Castro’.
Las organizaciones firmantes hicieron un “llamamiento a todo el mundo a defender Cuba contra cualquier agresión” y reafirmaron su “continua solidaridad y apoyo al pueblo cubano”.
Prominentes hombres de negocios, políticos, ex altos funcionarios, intelectuales y otras figuras estadounidenses pertenecientes a la Organización Americana por un Comercio Humanitario con la Isla, solicitaron el 22 de mayo de 2004, en carta abierta al presidente norteamericano, George W. Bush, el levantamiento de las restricciones a la venta de alimentos y medicinas y a los viajes a Cuba. Entre los firmantes aparecen: el banquero multimillonario David Rockefeller; Frank Carlucci, Consejero de Seguridad Nacional durante el gobierno de Ronald Reagan; James Schlesinger, ex Director de la CIA y Secretario de Defensa de la administración de Richard Nixon y los cineastas Oliver Stone y Francis Ford Coppola, entre otros.
La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso de España, aprobó el 23 de junio pasado, con el apoyo de todos los grupos parlamentarios salvo el derechista Partido Popular, una proposición condenando la política de bloqueo a Cuba y las recientes medidas adoptadas por Estados Unidos para endurecerla.
La Cámara de diputados británica, aprobó con un 79% de votos a favor, una declaración común condenando la actual política del presidente Bush contra el gobierno de La Habana y rechazando una eventual agresión militar contra la población cubana. El señor Peter Hain, presidente de la Cámara de diputados dijo lo siguiente: “Estoy absolutamente opuesto a una acción militar contra Cuba y estoy también opuesto al incesante bloqueo mantenido por Estados Unidos. Visité Cuba hace dos años y estuve impresionado por los avances sociales a pesar de la presión estadounidense”.
Los participantes en la llamada Tercera Cumbre Nacional sobre Cuba, que reunió en la Universidad de Tampa, en octubre, a líderes empresariales y de negocios de Estados Unidos para analizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, criticaron en general la política tradicional de Estados Unidos hacia Cuba y se pronunciaron a favor del levantamiento de las restricciones comerciales y de los viajes a Cuba.
El Centro de Política Internacional, un foro académico independiente con sede en Washington, contrató un anuncio en El Nuevo Herald a media página, en el que aparece una fotografía de Bush con el siguiente titular: “Un hombre suprimió la Navidad en Cuba, y no ha sido Fidel Castro.” La publicidad va acompañada de un texto en el que se invita a los ciudadanos a enviar un mensaje al senador Mel Martínez y a otros políticos, para decirles que los familiares en la Isla de los cubano-americanos no tienen que pasar la Navidad solos y pedirles el fin de las restricciones impuestas a los viajes a Cuba.
El inventario no exhaustivo de algunas de las principales acciones y declaraciones agresivas contra Cuba de la administración Bush, confirma, como ha sido denunciado reiteradamente por nuestro Gobierno, que se continúa escalando la hostilidad anticubana y que no puede descartarse la eventualidad de una agresión militar directa a la Isla, con la pretensión de reinstaurar un régimen de dominio neocolonial al pueblo cubano.
Ninguno de los dirigentes y voceros del gobierno de Estados Unidos ha excluido la posibilidad de emplear la fuerza militar contra Cuba, cuando se les ha preguntado directamente. Por el contrario, se recurre reiteradamente al factor circunstancial o de oportunidad, como evasiva momentánea.
Ninguna administración estadounidense había llegado a tales extremos anti-cubanos, lo que indica claramente que para los grupos neoconservadores de tendencia fascista que hoy ejercen el poder en Estados Unidos, la opción militar para destruir a la Revolución Cubana no está descartada.
Todas estas acciones, por otra parte, son claras señales de la creciente desesperación por el fracaso de su política imperialista contra Cuba, de sectores de poder en Washington y de los personeros de la mafia anexionista y terrorista de Miami.
La escalada de agresiones y provocaciones del gobierno de Estados Unidos contra Cuba, contrasta con la conducta del pueblo y el gobierno cubanos, que han demostrado sistemáticamente, su disposición y voluntad de trabajar por la mejoría de las relaciones bilaterales entre ambos países, en beneficio de las relaciones históricas de amistad que unen a nuestros pueblos.
El pueblo cubano jamás renunciará a su independencia, ni a sus ideales de libertad, solidaridad y justicia social.
Frente a cada acción ilegal y agresiva de Estados Unidos habrá, como siempre ha ocurrido desde el triunfo de la Revolución, una respuesta firme, equilibrada y conforme a derecho del pueblo y el Gobierno cubanos.
Año 2005. La Sección de Intereses de los Estados Unidos en Cuba: puesto de mando de la contrarrevolución.
La Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) se estableció bajo la administración del Presidente James Carter en 1977, con el objetivo de establecer un canal de comunicación entre ambos gobiernos, así como para facilitar los asuntos consulares de interés común. Sin embargo, mucho ha cambiado la situación desde entonces y en la actualidad la SINA, tal como lo denunciara el presidente Fidel Castro en enero de 2006, se ha convertido en un verdadero puesto de mando de la contrarrevolución.
En contraposición a todos los objetivos por los cuales fue fundada, la Sección de Intereses mantuvo este año sus habituales actividades contra Cuba. Como parte de esta política, continuó utilizando su valija diplomática, para introducir medios de apoyo a la contrarrevolución interna. Tal fue el caso de la recepción el 15 de agosto, en el aeropuerto José Martí, de tres valijas consignadas a la SINA por el “Centro para una Cuba Libre”, dirigido por Frank Calzón, ex agente de la CIA y acérrimo enemigo de La Revolución Cubana radicado en Estados Unidos.
En el año 2005, finalizó su labor el anterior Jefe de la Sección de Intereses, James Cason. Durante su estancia en Cuba, Cason mantuvo una actitud de franca intromisión en los asuntos internos del país, agresiones y provocaciones, patrocinio abierto de actividades contra el gobierno, el Estado y el orden constitucional del país, así como total falta de respeto y apego a las leyes internacionales que rigen el comportamiento de los funcionarios y las representaciones diplomáticas extranjeras en los países donde se encuentran.
Entre sus actividades finales en Cuba, un Cason en retirada apoyó verbal y logísticamente la maniobra orquestada en nuestro país por elementos pagados por el Gobierno norteamericano, para llevar a cabo una supuesta “Asamblea para Promover la Sociedad Civil”. Cason no sólo financió y estableció las pautas del encuentro; el 20 y 21 de mayo de 2005, participó personalmente en el desarrollo de este show mediático, acompañado del Jefe de la Oficina Político-Económica de la SINA, Francisco Saínz. En este marco, “trasladaron” a los participantes un mensaje grabado del Presidente Bush, en el que se instaba a los mercenarios al servicio de la política anticubana de Estados Unidos a “seguir con su causa”. Se hizo una vez más evidente, la clara subordinación de la supuesta “disidencia” cubana a los personeros imperiales en Washington.
Adicionalmente, el Jefe de la SINA se mantuvo realizando sus tradicionales “actividades diplomáticas”, a las que invitó a cuanto mercenario anticubano pudo reclutar en estos años. Entre los que recibieron este gran “honor”, se encuentran los asalariados de la SINA: Oswaldo Payá, Marta Beatriz Roque, Jorge Olivera, Carmelo Díaz Fernández, Miguel Valdés Tamayo, Roberto de Miranda, Orlando Fundora Álvarez, Vladimiro Roca, Félix Bonne, Miguel Sigler Amaya, René Gómez Manzano y Margarito Broche, por solo citar algunos.
Como parte de sus provocaciones constantes, el 4 de julio, durante la celebración de la fiesta nacional de EE.UU., Cason develó en su residencia una réplica metálica de 9 metros de altura de la Estatua de la Libertad, con un número 75 en la antorcha, en alusión a los mercenarios cubanos que fueron enjuiciados en 2003.
El propio Cason, al término de su estancia en Cuba, reconoció en una entrevista concedida a la agencia AP, que “ha sido lo adecuadamente agresivo que ha podido”.
Terminada la labor de Cason, el 15 de septiembre arribó a Cuba el nuevo Jefe de la SINA, Michael Parmly. Un mes después, el 14 de octubre, a solicitud del propio Parmly el MINREX lo recibió. En este contacto, al nuevo Jefe de la Sección de Intereses explicó que su misión al frente de la SINA, tenía tres prioridades: 1) Velar por el buen desempeño del trabajo en la SINA; 2) Ampliar los contactos con el pueblo cubano; y 3) Ver las posibilidades de avanzar en temas de interés para ambos gobiernos si se hallaba un terreno común.
Sin embargo, poco tiempo después, el Jefe de la SINA comenzó a proferir declaraciones que fueron tornándose cada vez más agresivas. A manera de ejemplo, ilustramos algunas de las más significativas:
“Cuba aspira a cambiar y el cambio está en marcha (…) Nosotros estamos aquí para respaldarlos y ayudarlos de cualquier forma posible (…) Cualquier país que emerge de décadas de represión necesita ayuda externa”.
“Cuba ha quedado atrás en la marcha global hacia la democracia y hacia un mayor respeto por los derechos humanos (…) Se sostiene a sí misma aislando a los cubanos del resto del mundo, manteniéndolos artificialmente pobres y dependientes de un Estado que exige una obediencia incuestionable, y sembrando el terror en aquellos que ponen en tela de juicio las mentiras del régimen…”.
“No se cuándo va a suceder un cambio. Sólo se que está ocurriendo un cambio". Y añadió en tono amenazante: "Cualquier proceso exitoso de transición tiene aspectos penales. Es importante que las personas sepan que se están tomando en cuenta las fechorías hechas por aquellos que han cometido crímenes innombrables".
“No trataré de fijar una fecha, pero veo muchísimos signos de frustración, incluso malestar. ¿Cuándo la liga se va a romper?, dependerá de los cubanos” (…) “la rebelión se propagará como pólvora por las calles”.
Finalmente, en el mes de enero de 2006, la SINA comenzó una nueva escalada en sus provocaciones hacia nuestro país. Se instaló en uno de los pisos superiores del edificio que ocupa la Sección de Intereses en La Habana, un cartel lumínico para supuestamente “trasladar mensajes al pueblo cubano”. En realidad, se trata de un acto de provocación sin precedentes. ¿Qué representación diplomática de un país respetuoso de las leyes internacionales y de la soberanía realiza semejante acto de agresión? ¿Cómo se atreve a reclamar un supuesto derecho a transmitir mensajes políticos contrarrevolucionarios en un estado extranjero, el gobierno que reprimió a una ciudadana estadounidense, la valiente Cindy Sheehan, sólo por intentar mostrar su mensaje de paz durante la presentación por el presidente Bush, de su discurso sobre el estado de la Unión correspondiente al año 2006?
El Plan de Bush para la anexión de Cuba.
- El apoyo al Plan y las medidas para su implementación.
El plan de anexión, aprobado oficialmente el 6 de mayo de 2004 bajo el eufemístico título de “Informe de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”, siguió contando con el apoyo del ejecutivo yanqui mediante declaraciones expresas. Además, durante el 2005 se dieron pasos concretos para su aplicación acelerada.
El 18 de enero, Condoleezza Rice, durante la audiencia para su confirmación como Secretaria de Estado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, aseguró que prestaría especial atención a la implementación de las recomendaciones de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre”.
El 9 de marzo, el entonces Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, durante una audiencia en el Subcomité del Hemisferio Occidental, del Comité de Relaciones Internacionales, señaló que están aplicando las recomendaciones de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” y que el “régimen está siendo presionado como nunca antes”. Añadió en esa ocasión que continuarían “preparando y apoyando la transición pacífica a la democracia”.
El 2 de junio, la emisora contrarrevolucionaria Radio “Martí” reportó que el Jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, Kevin Whitaker, expresó satisfacción por el trabajo de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” y señaló que se han logrado avances muy importantes en las tareas definidas y se programan otras en el futuro. Precisó además, que desde agosto de 2004 se habían realizado vuelos semanales para las transmisiones de televisión, habían disminuido los viajes de los norteamericanos a Cuba y mermado los ingresos del país en casi un 60%. Planteó que trabajaban en el nombramiento de un coordinador para respaldar las seis tareas contenidas en el Capítulo I del Informe de la Comisión antes referida.
El 27 de julio, durante la celebración de la audiencia “Diplomacia en América Latina”, en el Subcomité del Hemisferio Occidental del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, el entonces Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, destacó el otorgamiento de 8.9 millones de USD para 2005 y 15 millones de USD para 2006, con vistas a implementar las recomendaciones de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre. Aseguró que esta “ayuda” estaría dirigida a garantizar la transición hacia la democracia y no una sucesión en los términos que planea el “régimen” cubano.
En diciembre, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, presidió una reunión de la Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre, con el objetivo de identificar nuevas medidas que permitan acelerar el “cambio de régimen” en la Isla. Rice anunció en esta reunión que en mayo de 2006, la Comisión preparará un segundo informe para el Presidente Bush “con recomendaciones actualizadas para acelerar la democracia y un plan estratégico inter-agencias, que ayude en la transición dirigida por los cubanos”. Según medios de prensa, entre los presentes se encontraban los Secretarios de Vivienda, Comercio, Seguridad Interna y Tesoro, así como el Asesor del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional y el Administrador de la USAID, todos miembros de la Comisión.
El Representante Lincoln Díaz Balart calificó la decisión de “muy positiva” y la Representante Ileana Ros-Lehtinen, apuntó que “la Comisión podría buscar vías para generar más apoyo internacional a la disidencia opuesta al líder cubano Fidel Castro”. El jefe de la SINA, Michael Parmly, declaró que “el informe de transición es exactamente lo que podemos hacer para ayudar y lo que podemos ofrecer”.
- El procónsul norteamericano para Cuba.
Como parte de la aplicación de las medidas enunciadas en el plan anexionista, el 28 de julio la Secretaria de Estado, presentó el nombramiento de Caleb McCarry, asesor republicano del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, como “Coordinador para la Transición en Cuba”.
A partir de su “toma de posesión”, el procónsul imperial para Cuba, comenzó a realizar una serie de planteamientos en función de la tarea que se le había encomendado.
El 1º de octubre, el diario The Houston Chronicle reprodujo declaraciones suyas, en las que señaló: “buscamos apoyar una transición auténtica hacia las libertades políticas para el pueblo cubano”. El 27 de ese mismo mes, durante un seminario sobre la “transición” en Cuba, celebrado en Madrid, afirmó: “Creo que todos los gobiernos democráticos pueden coincidir en que lo que necesita Cuba es que haya una transición genuina a la libertad política y económica y creo que todos podemos trabajar juntos en esa dirección. Los Estados Unidos están impulsando y proponiendo a nuestros aliados trabajar juntos en el apoyo a la independencia de la sociedad en Cuba”. Añadió: “Estamos preparados para aportar la ayuda específica que creemos puede necesitar un gobierno de transición, tal como ayuda humanitaria, apoyo al sistema educativo, al sistema de salud, a las reformas básicas judiciales o administrativas”.
En su labor de cabildeo en la búsqueda de apoyo internacional al plan anexionista de Bush, durante la segunda quincena de octubre McCarry realizó una gira europea de 10 días. Comenzó por supuesto con una visita a la República Checa, donde fue recibido por la Cancillería y se reunió con organizaciones anticubanas y contrarrevolucionarias financiadas por Estados Unidos.
Entre el 7 y el 8 de noviembre, Estados Unidos propició en Bruselas, Bélgica, la conferencia “¿Objetivos comunes, estrategias diferentes? Opciones para una agenda trasatlántica sobre Cuba”, auspiciada por la organización norteamericana Freedom House y financiada por la USAID. En esta reunión, se hicieron presentes el procónsul McCarry y el director del Programa Cuba de la USAID, David Mutchler, el último de los cuales asistió con el objetivo de comprar directamente sobre el terreno el apoyo al proyecto anticubano de Bush, ofreciendo generosas sumas de dinero a organizaciones mercenarias de la política imperialista de Washington, como la checa People in Need.
La delegación norteamericana insistió en que “la transición en Cuba no debe ser natural, sino acelerada al máximo, incluyendo el uso de la fuerza”. McCarry, por su parte, declaró que “ha llegado el momento del cambio en Cuba y mientras esto ocurre, Estados Unidos no tratará con ese gobierno”.
El 27 de ese mes, el diario AZCentral, de Arizona, citó las siguientes declaraciones de McCarry: “esperamos que el pueblo cubano se libere de la dictadura lo antes posible. Creemos que ha llegado el momento del cambio en Cuba”. En el reporte se atribuyeron también las siguientes palabras al procónsul para la anexión de Cuba: “no debemos contentarnos con apoyar a un sucesor dentro de una dictadura. Ya la transición está ocurriendo en las mentes de los cubanos. Están pensando sobre su futuro y muchos piensan en un futuro diferente”.
La OFAC, cancerbero de la política de sanciones y restricciones contra Cuba.
Como parte del recrudecimiento de la política de sanciones y restricciones económicas contra Cuba, el Gobierno de Estados Unidos ha instruido a la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) que refuerce su control sobre todas las actividades financieras, comerciales y económicas en general, que tengan como punto de origen o destino a Cuba. Esta Oficina, ha desencadenado una verdadera cacería de brujas e impuesto una política de terror, para garantizar la más plena persecución de Activos Cubanos. En el 2005, estableció nuevas prohibiciones y obstáculos a las ventas de productos agrícolas a Cuba y a los viajes de ciudadanos e instituciones norteamericanas a Cuba.
- Restricciones a las ventas de productos agrícolas.
Como es conocido, tras el devastador paso por Cuba del huracán Michelle, en diciembre de 2001, el Congreso de Estados Unidos autorizó las ventas de productos agrícolas a nuestro país. Sin embargo, cada día resulta más difícil la compra de estos productos.
El 8 de febrero, la portavoz de la OFAC, Molly Millerwise, refiriéndose a las ventas de productos agrícolas a Cuba, afirmó que: “Nuestro propósito es esclarecer la política determinada por la ley, no vamos a establecer nuevas reglas”.
Sin embargo, tan solo dos semanas después, el 22 de febrero, la propia OFAC anunció una reinterpretación del concepto de “pago en efectivo y por adelantado” en las compras de productos agrícolas y médicos de Cuba a EEUU, mediante la cual determinó que por este concepto se entiende el pago realizado en efectivo antes del embarque de las mercancías.
Las reacciones no se hicieron esperar, tanto en el Congreso como en el sector privado. Al día siguiente, los senadores Pat Roberts, Byron Dorgan, Charles Grassley y Max Baucus se pronunciaron contra la modificación del procedimiento de pagos por parte de la OFAC. Baucus expresó que en respuesta, podría bloquear las nominaciones que se produjeran para la Secretaría del Tesoro, mientras los restantes senadores señalaron que la medida era un intento solapado para aniquilar las ventas a Cuba, lo cual afectaría a los productores norteamericanos y al pueblo cubano.
Treinta y tres empresas y asociaciones agrícolas enviaron una carta al Director de la OFAC, denunciando el negativo impacto que tendría la nueva regulación sobre el pago en efectivo y por adelantado y pidiendo una excepción en la aplicación de esta medida para los contratos firmados antes del 22 de febrero. En Cuba, la empresa ALIMPORT realizó una declaración sobre las nuevas regulaciones de la OFAC, señalando que estas se apartaban de la práctica vigente en este tipo de operaciones comerciales y constituían una escalada dirigida a entorpecer las ventas de alimentos, sujetas ya a numerosas restricciones.
Pese a todas estas reacciones de rechazo y a que esta era una decisión que perjudicaba claramente a amplios sectores en Estados Unidos, el 24 de marzo entró en vigor la nueva interpretación de la OFAC, mediante la cual se establece que “pago en efectivo y por adelantando” es el que se realiza antes del embarque de las mercancías.
La resistencia frente a la medida no fue neutralizada. Continuaron al interior del Congreso norteamericano varios esfuerzos para dejar sin efecto la nueva medida de la OFAC. El 21 de junio, el Comité de Asignaciones de la Cámara aprobó la enmienda de la Representante Jo Ann Emerson a la “Ley de Asignaciones para los Departamentos de Transporte, Tesoro y Vivienda, año 2006”, mediante la cual se prohibía el uso de los fondos asignados para administrar o implementar la medida de la OFAC.
No obstante, el 14 de noviembre, el Comité de Conferencias que concilió la mencionada Ley de Asignaciones, eliminó el lenguaje favorable a las ventas de productos agrícolas a Cuba previamente adoptado. La nueva interpretación de la OFAC quedó lista para ser aplicada.
Paralelamente, la OFAC se mantuvo ejerciendo sus habituales persecuciones y castigos contra aquellos que hubieren osado comerciar con Cuba. Por ejemplo, el 12 de octubre, la OFAC anunció que le había sido impuesta y cobrada a la compañía norteamericana Archer Daniels Midland (ADM) una multa de 13 750 dólares, por violaciones a las regulaciones del bloqueo contra Cuba, que habrían sido cometidas entre febrero y marzo del año 2000. Según OFAC, la compañía Finora Canada Ltd., una subsidiaria de ADM radicada en Canadá, habría firmado contratos con una entidad del Gobierno cubano y realizado numerosas transacciones de exportación.
Pese al carácter injusto y desigual del vínculo económico unidireccional y restringido que existe entre Estados Unidos y Cuba, el Gobierno norteamericano se empeña en bloquear cualquier intento de esta naturaleza.
- Viajar a Cuba se le considera un crimen.
En este campo la OFAC cumple eficiente y vergonzosamente una triple función: establece nuevas restricciones a los viajes o recrudece las existentes, ejerce presiones paralelas sobre personas o instituciones que pretendan viajar a Cuba y finalmente, castiga a aquellas que se arriesgan a cruzar el Estrecho de la Florida para viajar a Cuba sin la debida autorización.
Continuando con sus frecuentes reinterpretaciones, la OFAC dio en enero otra vuelta de tuerca a las regulaciones vigentes sobre los viajes a Cuba. Según su nueva “visión” del asunto, se impide a los ciudadanos norteamericanos participar en reuniones en nuestro país, aún cuando sean patrocinadas y organizadas por agencias de la ONU con sede en EE.UU., a no ser que obtengan una licencia específica para ello.
Paralelamente, la OFAC continuó su labor de presiones para “convencer” a personas e instituciones de no viajar a Cuba. El 30 de marzo, envió una carta a la organización U.S.-Cuba Labor Exchange para que “cese y desista” de copatrocinar, promover y organizar el viaje a Cuba de la delegación norteamericana que tenia previsto participar en el IV Encuentro Hemisférico de Lucha contra el ALCA y a las actividades del Primero de Mayo. En la carta, también se exigía que en un plazo de 20 días le remitiera una lista detallada con los nombres y direcciones de los miembros de la citada delegación.
Un ámbito que recibió este año la incidencia directa de nuevas restricciones dictadas por la OFAC, fue el los viajes motivados en convicciones religiosas. El 31 de marzo, la OFAC puso en vigor nuevas regulaciones para el otorgamiento de licencias a organizaciones norteamericanas que realizaban viajes con fines religiosos a Cuba. Según estas regulaciones, a partir de ahora los grupos no podrán exceder de 25 personas, se permitirá sólo un viaje por trimestre y las licencias sólo serán válidas por un año. La OFAC, además, se reserva la prerrogativa de autorizar licencias para grupos más numerosos y estadías más prolongadas, sobre la base de un análisis “caso a caso”.
Por otro lado, el 7 de abril se conoció de una carta circular que la OFAC envió a las organizaciones que poseen licencias para viajes con fines religiosos a Cuba, informando que se están investigando supuestos “abusos de licencias religiosas”, lo que conllevará la adopción de medidas como la suspensión o revocación de las licencias y la imposición de multas administrativas o sanciones penales.
Otras presiones similares fueron ejercidas sobre alrededor de 200 miembros de la Brigada Venceremos y Pastores por la Paz, los cuales recibieron cartas solicitándoles información sobre sus últimos viajes a Cuba. Estas cartas son el primer paso de un proceso que podría conducir a una multa por un monto de alrededor de 1.5 millones de dólares.
Adicionalmente, y complementando la labor de la OFAC en esta esfera, el legislativo norteamericano bloqueó o rechazó los intentos de levantar total o parcialmente las restricciones de viajar a Cuba, existentes en el complejo entramado de la legislación que soporta la guerra económica contra nuestro país.
Se presentaron en el pleno de la Cámara de Representantes cuatro enmiendas relativas a viajes a Cuba, al proyecto de “Ley de Asignaciones para los Departamentos de Transporte, Tesoro y Vivienda, año 2006”. La enmienda de Barbara Lee, para prohibir el uso de los fondos para implementar la prohibición de los viajes académicos a Cuba, fue derrotada por 233 a 187 votos; la enmienda de Jeff Flake, que prohíbe el uso de los fondos asignados para impedir los viajes por motivos religiosos a Cuba, fue retirada por Flake ante la oposición recibida; la enmienda de Jim Davis, que prohibía el uso de los fondos para impedir los viajes familiares a Cuba, fue derrotada por 211 a 208 votos; y la enmienda de Flake, que prohibía el uso de los fondos para impedir los viajes a Cuba de los miembros de las Fuerzas Armadas de EEUU, fue eliminada por una objeción de procedimiento.
En suma, como resultado de la política general de prohibición de viajes a Cuba, fueron sancionados por violar las disposiciones del bloqueo relativas a los viajes 487 ciudadanos norteamericanos. El monto total de las multas pagadas por entidades e individuos norteamericanos en 2005 por este concepto fue de 573 969.26 dólares.
El odio imperial y revanchista contra el pueblo cubano, una constante en las declaraciones de los personeros del poder en Washington.
En la agenda de la actual administración norteamericana, las referencias ofensivas y amenazantes contra Cuba y sus dirigentes han ocupado un lugar privilegiado. Durante el año 2005 no faltaron senadores o autoridades ejecutivas que profirieran insultos y amenazas contra nuestro país. Por demás, el rosario de ofensas se vio coronado por declaraciones del propio Presidente George W. Bush, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y otros miembros del ejecutivo.
- Declaraciones del Presidente Bush y otros miembros del ejecutivo.
El 8 de diciembre, medios de prensa europeos reprodujeron declaraciones del Presidente Bush, durante la ceremonia de presentación de cartas credenciales del Embajador de la República Checa en EEUU, Petr Kolar, en las que alabó la “valentía y decisión de la República Checa en el esfuerzo de apoyar el sueño del pueblo cubano de vivir en un país libre y próspero”. Expresó además “la esperanza de que ese esfuerzo continúe”.
El Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, durante la gira que efectuó en marzo por América Latina, declaró que “Cuba no puede considerarse una democracia libre” (…) “Es desafortunado para el pueblo cubano porque es éste el que sufre y paga las culpas”.
El 18 de enero, Condoleezza Rice, durante la audiencia para su confirmación como Secretaria de Estado ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, calificó a Cuba, Myanmar, Corea del Norte, Irán, Belarús y Zimbabwe como “avanzadas de la tiranía” y “sociedades del miedo”. A su vez, durante el nombramiento de Caleb McCarry, como “Coordinador para la Transición en Cuba”, expresó: “Los Estados Unidos van a precipitar la llegada del día en que el sueño de una Cuba libre no sea más un sueño, sino una realidad (…). Y no descansaremos hasta que este hemisferio sea el mejor ejemplo de un hemisferio unido en libertad y democracia. No podremos hacer eso hasta que no haya una Cuba libre”.
El entonces secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, declaró el 6 de febrero a cadenas hispanas de TV que “Fidel Castro es un dolor de cabeza para la democracia, para la gente cubana. Pero ya ha empezado la transición pacífica (...) El presidente Bush ha hablado de la fuerza de la libertad, que es irresistible, y a Cuba ha llegado ese mensaje (...) ha empezado una transición dramática y tenemos que continuar nuestro apoyo”.
El 20 de junio, la subsecretaria de Estado para Asuntos Globales, Paula Dobriansky, durante una presentación en el Hudson Institute, mencionó a Cuba como ejemplo de país que es “avanzada de la tiranía”.
El Vocero del Departamento de Estado, Richard Boucher, declaró a inicios de febrero, a raíz de la suspensión de las sanciones por la UE, que: “mantienen la preocupación por haber suspendido las medidas sin haber logrado los objetivos para las que fueron puestas en vigor (...) Un diálogo productivo con el régimen de Cuba no es posible (...) Creemos que la presión es la mejor manera para asegurar cambios en Cuba. No obstante, continuaremos trabajando con los europeos para promover los derechos humanos en Cuba y la oposición democrática”.
En adición, en marzo pasado, el Vocero alterno del Departamento de Estado, Adam Ereli, emitió una declaración de prensa en ocasión de cumplirse dos años del arresto de los 75 mercenarios al servicio de Estados Unidos. En el documento se reiteran las posiciones de EEUU en el tema y se reafirma el compromiso de la Administración con el logro de la “transición rápida y pacífica hacia la democracia en Cuba y el apoyo a todos los cubanos que luchan por obtenerla”.
- Declaraciones agresivas de miembros del legislativo.
El 28 de enero, el Senador Mel Martínez, declaró al diario Tampa Tribune que las exploraciones petroleras que realiza Cuba en el Golfo de México “pudieran ser una amenaza potencial de contaminación para las costas de la Florida”. Añadió que “En la Florida hemos sido muy vigilantes para preservar la naturaleza primitiva de nuestra línea costera no permitiendo las exploraciones. Es problemático cuando un estado vecino pudiera hacerlas”.
De nuevo Martínez arremete contra Cuba durante una audiencia en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado sobre el presupuesto de las Relaciones Exteriores para 2006, cuando proclamó su satisfacción con el objetivo de la Administración de “lograr la democracia y la libertad siempre que sea posible” y su deseo de que llegue al “esclavizado” pueblo de Cuba el compromiso de “promover la democracia a través de los medios de comunicación”.
Los representantes de la mafia anticubana en el Congreso, Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart se empeñaron en propagandizar y declarar su apoyo a la reunión de mercenarios orquestada por la SINA en La Habana bajo el título de “Asamblea para Promover la Sociedad Civil”, a la que calificaron como “reunión masiva del movimiento disidente”. Lincoln Díaz-Balart expresó que “estamos en contacto con miembros del Congreso y vamos a lanzar una campaña mundial que continuará hasta el 20 de mayo”.
El 6 de junio, varios diarios reportaron las declaraciones de los Representantes Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart sobre una reunión sostenida con Condoleezza Rice. Ros-Lehtinen apuntó que Rice le habría asegurado “su deseo de seguir aislando a Fidel”, y que “los movimientos que impulsan algunos países para ayudar a Castro y los que quieren comercio, no están por la avenida correcta. La avenida correcta es la presión internacional para aislar al dictador”.
Por su parte, Díaz-Balart indicó que en el encuentro se habló también de la importancia de que todo el hemisferio “haga lo necesario para restituir la democracia donde no existe. En Cuba desde hace 46 años hay un gobierno ilegítimo, ilegal y lamentablemente este hemisferio, con la excepción de EEUU, tratan al pueblo cubano como si estuviera en otra galaxia, y eso no es apropiado”.
El 9 de septiembre, ante el ofrecimiento de ayuda por parte de nuestro país a las victimas del huracán Katrina, estos tres congresistas de la mafia anticubana de Miami, emitieron un comunicado de prensa mediante el cual declararon: “Apoyamos fuertemente la decisión de la Administración de rechazar la llamada "oferta" del régimen de Fidel Castro con respecto a la tragedia que está viviendo el pueblo de EEUU en los estados de Alabama, Mississippi y Louisiana (…) La oferta de Castro es sencillamente una despreciable maniobra demagógica”.
Estas declaraciones demuestran el odio acumulado en estos personeros de la mafia anticubana contra nuestro pueblo y contra todas las personas pobres y necesitadas del planeta. Son capaces de rechazar la ayuda solidaria y abandonar a su suerte a las víctimas de un fenómeno natural tan devastador, con tal de no reconocer la generosidad y humanismo de Cuba. No fue Estados Unidos el primero ni el único país que haya recibido tal ofrecimiento por parte del Gobierno y el pueblo cubanos. La historia de ayuda a otros pueblos atesorada por la Revolución Cubana en estos 47 años, despeja toda duda sobre las reales intenciones de este ofrecimiento.
- Intentos de aislar a Cuba en organismos internacionales.
En el afán del Gobierno norteamericano por desacreditar la labor y el prestigio de Cuba en los organismos internacionales, se produjeron reiteradas declaraciones con relación a la actividad y papel de Cuba en esos foros. En febrero, el Vocero de la Oficina de Prensa del Departamento de Estado, Tom Casey, declaró sobre la elección de Cuba y Zimbabwe para integrar el Panel de Situaciones de la CDH: “Los EE.UU. creen que los países que violan los derechos de sus ciudadanos no deben ser seleccionados para inspeccionar la conducta de otros países”.
En marzo, Radio “Martí” reportó las declaraciones emitidas por el Jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamentos de Estado, Kevin Whitaker, quien expresó: “Pensamos participar este año en la CDH en Ginebra para hablar sobre las violaciones de los derechos humanos en Cuba y asegurar que la información sea conocida. Pondremos nuestros mejores esfuerzos en hacer avanzar la situación de los opositores dentro de Cuba”.
En el mes de mayo, durante una visita a la sede de la Unión Europea, el Vicesecretario de Estado, Robert Zoellick, declaró que duda de la eficacia de la “nueva política de apertura de la UE hacia Cuba” y abogó por “centrar los esfuerzos en el futuro” y agradeció “el apoyo de los países europeos” a sus intentos de promover una resolución contra Cuba en la CDH.
En apoyo a la campaña anticubana en el seno de la Comisión de Derechos Humanos, se sumaron las declaraciones de la Representante Ileana Ros-Lehtinen, publicadas el 3 de octubre en el diario The Miami Herald, acerca de la elección de Cuba como miembro de la Junta de Gobernadores de la Organización Internacional para la Energía Atómica (OIEA). En esa ocasión, Ros-Lehtinen expresó: “otorgarle semejante nivel a estados renegados, pone una vez más en entredicho la credibilidad de la ONU. Nombrar a violadores sistemáticos para el Consejo de la OIEA, es como dejar entrar a un zorro en el gallinero”.
Dinero en abundancia para la contrarrevolución interna.
La Sección de Intereses asegura la entrega de abundante apoyo monetario a los mercenarios asalariados de la política anticubana de Estados Unidos. El dinero en cuestión, aunque tiene una fuente básica –las partidas públicas y secretas para actividades anticubanas del presupuesto de EEUU--, es canalizado a través de las más diversas vías. De hecho, la mayoría del dinero destinado a la subversión en Cuba no llega hasta la Isla, queda en las manos de agentes intermediarios en Miami, Praga, Madrid y otros centros desde donde operan organizaciones contrarrevolucionarias cubanas y algunas otras pocas, que a pesar de que sus miembros no sean mayoritariamente cubanos, no quieren quedar fuera del reparto del botín en tan jugoso negocio. Entre estas últimas destacan algunas supuestas ONGs – con estrechos vínculos y clara subordinación a determinados gobiernos europeos—, como la checa People in Need y la francesa Reporteros sin Fronteras.
El canal predilecto de financiamiento a los mercenarios de EEUU en Cuba, son las propias organizaciones contrarrevolucionarias y terroristas en Miami. Aunque Washington conoce que la mayoría del dinero se queda en la guarida de la mafia anticubana, por esta vía sigue pagando los servicios de los más fervientes defensores de sus objetivos anexionistas contra la nación cubana. Muchas de esas organizaciones y fundaciones de la contrarrevolución en Miami deben su existencia misma a la guerra contra Cuba.
El 3 de marzo, el entonces Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, en una audiencia conjunta titulada “Segundo Aniversario de la brutal represión de Castro contra los disidentes”, ante los subcomités del Hemisferio Occidental y de África y el de Derechos Humanos y Operaciones Internacionales del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, anunció la adición de 14.4 millones a los 29 millones de dólares propuestos por la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” para el “apoyo a la sociedad civil cubana”. En la audiencia, testificaron por vía telefónica desde la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, los mercenarios Félix Bonne, René Gómez y Martha Beatriz Roque.
El 10 de junio, se aprobó en el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes una enmienda del representante Jeff Flake al proyecto H.R.2601 “Ley de Autorización de Gastos para las Relaciones Exteriores, años 2006 y 2007”, que proponía otorgar 5 millones de dólares de los fondos asignados al Buró de Asuntos Educacionales y Culturales del Departamento de Estado para promover programas de becas y a la Oficina de Intercambio de Ciudadanos. Este dinero sería para desarrollar programas profesionales, culturales y juveniles, con vistas a ofrecer becas a cubanos. No obstante, se impuso como condición que para el otorgamiento de estas becas fueran priorizados los “disidentes, activistas pro democracia y miembros de la sociedad civil”.
Por su parte, el Director para América Latina y el Caribe de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), Christopher Sabatini, reconoció que el 20% de la ayuda de la NED llega a Cuba en efectivo, fundamentalmente para “apoyar el trabajo, la preparación y los viajes de los activistas”. A su vez, anunció que el presupuesto para Cuba en 2006 ascenderá a 2 millones USD.
Continúan las dilaciones en el proceso y el acoso contra los cinco jóvenes cubanos injustamente presos en Estados Unidos.
El 9 de agosto de 2005, 28 meses después de que le fuesen presentado los argumentos, la Corte de Apelaciones del 11º Circuito con sede en Atlanta pronunció, finalmente, su veredicto revocando las injustas condenas que un Tribunal de Miami había impuesto, hacía ya más de cuatro años, contra Cinco jóvenes antiterroristas cubanos. La decisión de la Corte de Atlanta tuvo su base en lo injusto y parcializado que resultó el proceso de Miami. Adicionalmente, la Corte reconoció el derecho de los Cinco a ser juzgados imparcialmente en una atmósfera no hostil y a tener un juicio justo tal como lo contempla la Constitución de Estados Unidos.
Esta decisión se suma a la emitida el 27 mayo por el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en relación con los Cinco. En ella se plantea que “la privación de libertad de los señores Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René González Sehwerert es arbitraria, está en contravención del artículo 14 de la Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos y corresponde a la categoría III de las categorías aplicables, examinadas en los casos presentados al Grupo de Trabajo.”
A partir de estas dos decisiones, que evidenciaron la creciente toma de conciencia sobre lo injusto del encarcelamiento de estos cinco jóvenes cubanos, se desencadenaron una serie de ataques verbales y acciones concretas por parte de los elementos más reaccionarios de la comunidad cubana en Estados Unidos y de sus representantes en el Gobierno.
El 21 de julio, el diario The Miami Herald publicó las declaraciones de un funcionario del Departamento de Estado no identificado, que planteó que la decisión del Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de la CDH en relación con los Cinco era “ridícula, perpleja y resultante de motivaciones políticas debido a una maniobra orquestada por el Gobierno cubano”.
El mismo día que se dio a conocer la decisión de la Corte de Atlanta, Manny Vázquez, director de la Fundación Nacional Cubana Americana, expresó que la “decisión sobre los Cinco ha sido lamentable y desgraciada”. Agregó que confiaba en que se procederá a un nuevo juicio “aunque cueste 20 millones de dólares adicionales''.
Por su parte, José Basulto, presidente de la organización contrarrevolucionaria “Hermanos al Rescate”, declaró que “el tribunal de Atlanta hizo sus conclusiones partiendo de una imagen negativa y falsa de la comunidad exiliada”.
Ninoska Pérez Castellón, vocera del Consejo para la Libertad de Cuba, declaró que la decisión del Tribunal era "racista" con la comunidad cubano-americana.
A partir de la solicitud de apelación presentada por la Fiscalía el 31 de octubre, el 11no. Circuito de Apelaciones de Atlanta aceptó revisar ante el pleno de 12 jueces el dictamen emitido sobre el caso de los Cinco por un panel de tres jueces de ese tribunal el 9 de agosto. Con esta aceptación de apelación, quedó anulada la decisión anterior y continuaron encarcelados injustamente los jóvenes cubanos.
A raíz de esta nueva decisión, la Representante y cabecilla de la mafia anticubana Ileana Ros-Lehtinen, expresó en un comunicado de prensa su satisfacción por la nueva decisión de la Corte de Apelaciones del 11no. Circuito de Atlanta en el caso de los Cinco y se mostró confiada en que se mantendrán firmes el veredicto original y la condena de esos “enemigos de Estados Unidos”.
Se refuerza la agresión radioléctrica y mediática contra la Revolución Cubana.
Las transmisiones de radio y televisión que realiza Estados Unidos desde su territorio contra Cuba, son violatorias de las normas internacionales en esta materia. Las autoridades norteamericanas ignoran además, las reiteradas solicitudes de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para que cesen las interferencias a los servicios de la televisión cubana. La utilización de medios técnicos sofisticados y de la aviación del Ejército para estos fines, resulta coherente con la verdadera guerra radioeléctrica y mediática lanzada contra Cuba.
En el 2005, esta guerra abierta contra nuestro país tuvo su principal tema de debate en la sustitución del avión militar EC-130. Para este fin, el Congreso norteamericano aprobó el 7 de noviembre la “Ley de Asignaciones para la Ciencia y los Departamentos de Estado, Justicia y Comercio, año 2006”, que asignó 37 656 000 de dólares para las transmisiones de Radio y TV “Martí”, lo que representa un incremento de 10 millones de dólares. Esta cifra será empleada en la adquisición de una aeronave del tipo Boeing-737, para sustituir al avión militar EC-130, que transmite las señales contra Cuba en la actualidad, una vez por semana.
Estados Unidos profundiza la manipulación del tema migratorio entre ambos países.
El 2005 reflejó una peligrosa tendencia en la actuación de las autoridades norteamericanas, pretendiendo inculpar y desacreditar públicamente a Cuba por el supuesto no cumplimiento de los acuerdos migratorios, cuando la realidad de los hechos indica un esfuerzo sostenido desde Miami y Washington para interrumpir la aplicación de los acuerdos migratorios vigentes. La prensa de Miami y los representantes de la mafia anticubana en Washington, lanzaron una clara ofensiva exigiendo la interrupción de la llamada política de “pies secos-pies mojados”.
El 3 de junio, el Departamento de Estado publicó su Informe sobre la Trata de personas en 2005, que como parte de sus campañas de mentiras contra Cuba incluyó a la Isla, por tercer año consecutivo, en el Nivel 3 (el peor). En ese nivel se ubica a los países que no cumplen con los estándares mínimos y no realizan esfuerzos significativos para combatir la trata de personas. El informe pone mayor énfasis en el tema de la prostitución infantil y su supuesto vínculo con la industria turística cubana.
El 27 de septiembre, el diario The Miami Herald publicó el editorial “Una política migratoria imperfecta”. En el mismo se plantea: “La política de pies secos-pies mojados crea un fuerte incentivo para que los cubanos crucen el peligroso estrecho de la Florida, pero no asegura que ellos no sufran persecución o tortura si son regresados. La política norteamericana debería permitir que los cubanos interceptados tengan acceso a un abogado de inmigración que los asesore en sus audiencias de asilo, que deberían desarrollarse, preferiblemente, en la BNG”.
Dos días después, el mismo periódico publicó que, “según un informe del Departamento de Estado, el Gobierno de Cuba no trata de detener a los cubanos que intentan emigrar en embarcaciones cuando están todavía en sus aguas territoriales”. Reprodujo además declaraciones del Senador y representante de la mafia anticubana, Mel Martínez, quien señaló que “está pidiendo que el gobierno de EEUU reevalúe su postura sobre los Acuerdos Migratorios, citando la tendencia cubana a desatar emigraciones cada vez que la situación política se pone difícil”. El diario informa que la Fundación Nacional Cubano Americana envió cartas a legisladores y al Presidente Bush, pidiendo que se le ponga fin a la política imperante.
El 8 de de noviembre, la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana emitió un comunicado por motivo del fallecimiento tres días antes, de dos mujeres en el mar, al volcarse una embarcación operada por traficantes de emigrantes ilegales cubanos. El comunicado acusa a Cuba de “continuar llevando a sus ciudadanos a arriesgar la vida en el mar al negarles oportunidades económicas y libertades políticas”.
Como saldo total del 2005, se efectuaron 80 operaciones de repatriación por el Puerto de Cabañas, en las que fueron retornados 2532 emigrantes ilegales, cifra que casi duplicó el número de personas devueltas en 2004, que fue de 1 359. En total, desde la firma del Acuerdo Migratorio de mayo 1995, hasta diciembre de 2005, se efectuaron 532 operaciones de devolución por el Puerto de Cabañas y fueron retornados 9 333 emigrantes ilegales.
Como saldo total y según las estadísticas publicadas por el Servicio de Guardacostas (SGC), en 2005 fueron interceptados en alta mar 2952 ciudadanos cubanos, de los cuales fueron retornados 2 532. Al comparar el número de emigrantes ilegales interceptados por el SGC con la cifra de retornados a Cuba en 2005, se observa que no fueron devueltos 420, para el 14,2%, lo cual constituye una violación del Acuerdo Migratorio de mayo de 1995. Esto significó un incremento respecto a 2004, cuando no fueron devueltos 139 emigrantes ilegales (9,3% de la cifra total de entonces).
Estados Unidos incluye injustamente a Cuba en las “listas negras” de todos los informes unilaterales emitidos por el Departamento de Estado.
El 28 de febrero, el Departamento de Estado publicó su “Informe por países sobre las Prácticas de derechos humanos durante 2004”. En este documento, se reiteraron las acusaciones acerca de la supuesta falta de libertad de expresión, prensa y reunión en Cuba, se criticó el sistema de escuelas al campo y el programa de atención médica a pacientes con VIH-SIDA. Durante su presentación, la Vicesecretaria de Estado para Asuntos Globales, Paula Dobriansky, expresó que “Cuba es una mancha”. Por supuesto, ni una palabra sobre las torturas en Abu Ghraib, los campos de concentración de personas detenidas arbitrariamente en el territorio ilegalmente ocupado de Guantánamo o el traslado ilegal de personas para ser torturadas en centros secretos de detención.
El 4 de marzo, el Departamento de Estado publicó su Informe Anual sobre la Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos en 2004. Aunque tuvieron que reconocer los resultados de Cuba en esta esfera, se manipuló nuevamente la información para cumplir las instrucciones y lineamientos de política anticubana. Los esfuerzos de las autoridades cubanas en el combate al problema de las drogas fueron minimizados.
El 28 de marzo, el Departamento de Estado publicó su informe “El apoyo a los derechos humanos y la democracia: El desempeño de EEUU en 2004-2005”, en el que se incluyó nuevamente a Cuba en la lista de los 98 países considerados como los peores violadores de los derechos humanos en el mundo.
El 27 de abril, el Departamento de Estado dio a conocer su “Informe por Países sobre Terrorismo en 2004”. Nuevamente se incluyó a Cuba entre los seis países “patrocinadores del terrorismo”. Por primera vez, el informe se refirió a la supuesta “capacidad de fabricar armas de destrucción masiva y otras tecnologías que podrían caer en manos de los terroristas”, como uno de los argumentos para clasificar a Cuba entre los Estados que continúan empleando el terrorismo como un instrumento de política exterior.
Ya se había hecho referencia al injusto tratamiento dado a Cuba en el Informe sobre la Trata de personas en 2005, presentado por el Departamento de Estado, el 3 de junio.
El 30 de agosto, el Buró de Verificación y Cumplimiento del Departamento de Estado, publicó su informe “Adhesión y cumplimiento de los acuerdos y compromisos sobre el control de armamentos, la no proliferación y el desarme de 2005”. En este se concluyó que “algunos continúan creyendo que Cuba lleva a cabo al menos un esfuerzo limitado de investigación y desarrollo de armas biológicas ofensivas y que este esfuerzo viola las obligaciones contraídas por Cuba bajo la Convención sobre Armas Biológicas. Otros consideran que no está claro si Cuba cuenta en estos momentos con un esfuerzo activo de armas biológicas ofensivas, o incluso si lo tuvo en el pasado. Sin embargo, todos están altamente convencidos de que Cuba posee la capacidad técnica para llevar adelante algunos aspectos de un programa de armas biológicas ofensivas”. Aseveró además que el Gobierno de Estados Unidos continuará buscando información adicional para la evaluación de este tema.
Finalmente, el 8 de noviembre, el Departamento de Estado publicó el 7mo. Informe sobre Libertad Religiosa Internacional, correspondiente al período 2004-2005. Aunque Cuba no formó parte de la lista de “Estados de preocupación particular”, sí fue incluida en el grupo de “países totalitarios que controlan la fe y la práctica religiosa”, junto a Myanmar, China y Corea del Norte.
Ni el béisbol escapa a la guerra impuesta por Estados Unidos contra Cuba.
El equipo cubano de béisbol, Campeón Olímpico y Mundial, fue invitado por los organizadores a participar en el Clásico Mundial de Béisbol, a celebrarse en el mes de marzo de 2006 en varios escenarios, entre ellos Puerto Rico y Estados Unidos. Cuba se ha ganado el derecho a estar presente en toda competición mundial de béisbol que se realice, teniendo en cuenta la calidad de sus jugadores y la posesión de todos los títulos amateurs puestos en disputa.
Sin embargo, respondiendo a presiones de los representantes de la contrarrevolución cubana en el Congreso norteamericano y a otros círculos de poder de la derecha estadounidense, las autoridades de ese país decidieron inicialmente negarle a Cuba la posibilidad de participar en esta competencia.
El 12 de diciembre, el diario The New York Sun, refiere que el congresista anticubano Lincoln Díaz-Balart escribió al Secretario del Tesoro, John Snow, exhortándolo a no otorgar la licencia solicitada por las Grandes Ligas para que Cuba pudiera recibir el dinero resultante de su participación en el Clásico Mundial de Béisbol y señalando que, de hacerlo, esto sería una violación de las leyes de EEUU, “al financiar con dinero norteamericano la maquinaria de opresión de un país que está en la lista de naciones terroristas”.
Respondiendo a esta y otras presiones, el 14 de diciembre, la OFAC negó la licencia solicitada por las Grandes Ligas para viajar a Cuba y negociar la participación de nuestro país en el Clásico Mundial de Béisbol. Al respecto, la Vocera del Departamento del Tesoro, Molly Millerwise, en un mensaje dirigido a AP, señaló que “es nuestra política no confirmar, negar o discutir sobre el otorgamiento de las licencias”. Añadió que “hablando de forma general, el embargo a Cuba prohíbe formalizar contratos en los que Cuba o nacionales cubanos tienen intereses”.
Es justo destacar, que Cuba contó con el apoyo en Estados Unidos de un grupo significativo de congresistas y de los propios directivos de las Grandes Ligas, que en todo momento trataron de revertir la decisión de la OFAC, para lo cual utilizaron los canales apropiados. Declararon incluso que no anunciarían un reemplazo del equipo de Cuba hasta que no se hubieren agotado todas las posibilidades.
Inmediatamente se sucedieron declaraciones de los Representantes Lincoln y Mario Díaz-Balart, Ileana Ros-Lehtinen, así como del senador Mel Martínez, en las que agradecían a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y al Secretario del Tesoro, John Snow, la decisión de negar la licencia a Cuba. También llevaron a cabo iniciativas para permitir que jugadores de origen cubano que juegan en Estados Unidos representaran a Cuba en los juegos.
Afortunadamente, ya en enero de 2006 las autoridades norteamericanas decidieron acceder a la participación cubana. Este fue el resultado de la insistencia de los organizadores, incluidos los de la sede en Puerto Rico; los esfuerzos realizados por legisladores y demás personas de bien en Estados Unidos y, sobre todo, debido al anuncio de Cuba en el sentido que donaría el dinero que pudiera recibir la Isla como resultado de su participación en el evento, a las victimas del huracán Katrina,
De esta manera, Cuba estará presente y luchará en buena lid con el resto de los equipos que asistan a la cita. Nuestro país competirá inspirado en los más puros ideales olímpicos, no recibirá ni un solo centavo. Nuestros jugadores están acostumbrados a jugar solamente por el amor a la camiseta y a la afición cubana.
La mafia terrorista y anticubana consolida su influencia en la actual administración.
En este año también hubo promociones y nombramientos para personajes de la mafia de origen cubano, tanto en el Gobierno como en el legislativo norteamericano.
El 27 de mayo, el Presidente Bush designó a Juan Carlos Zárate, norteamericano de madre cubana, como Viceasesor de Seguridad Nacional para combatir el terrorismo. Anteriormente, Zárate se desempeñaba como Subsecretario del Tesoro para Antiterrorismo y Delitos Financieros.
Otros personajes de origen cubano, un tanto más conocidos, también escalaron posiciones en sus respectivas carreras en el legislativo. El representante por Florida Lincoln Díaz-Balart, fue nombrado el 22 de enero Vicepresidente del Comité de Reglas de la Cámara de Representantes.
A su vez, el representante Robert Menéndez fue designado por el ex senador y recientemente electo Gobernador del Estado de Nueva Jersey, John Corzine, para ocupar la vacante dejada en el Senado hasta el 2006, fecha en que deberá someterse a elección dicho escaño. Con esto, Menéndez se convierte en el segundo senador de origen cubano, después de que Mel Martínez llegara a esa posición en el 2004. La vacante dejada por Menéndez en la Cámara, no se llenará hasta las elecciones de noviembre de 2006. En pos de ese puesto, ya lanzó su candidatura Albio Sires, también de origen cubano.
Estos movimientos, permiten a la mafia anticubana colocarse en una situación institucional más sólida para oponerse a todo intento de flexibilización de la política de bloqueo y hostilidad contra el pueblo cubano y a toda iniciativa que pueda facilitar la normalización de las casi nulas relaciones existentes entre Cuba y Estados Unidos.
Washington preocupado por el despertar de América Latina.
El 2005 se caracterizó por un especial nerviosismo en Washington debido a la ola de cambios que está viviendo América Latina. Esto, a su vez, provocó reacciones y pronunciamientos ofensivos que trataron de poner a nuestro país como el causante de todos estos “males”.
El 27 de julio, el entonces secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, ofreció declaraciones a la prensa en el Capitolio, antes de comenzar la audiencia “Diplomacia en América Latina”, en las cuales aseguró: “Hay pruebas contundentes de que Cuba y Venezuela están tratando de desestabilizar políticamente no sólo a Bolivia, sino a otros países latinoamericanos”, tras lo cual agregó que “la respuesta no debe partir del Departamento de Estado sino de la región en su conjunto”.
Al día siguiente, el New York Times reportó las declaraciones realizadas en el Instituto Hudson por el Subsecretario Asistente de Defensa a cargo de asuntos interamericanos, Ramón Pardo Maurer, quien expresó: “Cuba y Venezuela están en campaña de desestabilización por toda América Latina, para instalar gobiernos izquierdistas y pueden lograr su objetivo en Bolivia con el ascenso al poder de un dirigente cocalero populista (…) Cuba tiene de 35 a 50 mil personas en Venezuela, involucradas en áreas como la salud, los deportes y la educación”.
El Sr. Maurer por supuesto, no puede comprender la naturaleza humana y solidaria de la presencia de médicos y maestros cubanos en la República Bolivariana de Venezuela. El Gobierno que abandonó a su suerte a cientos de miles de personas pobres y de escasos recursos en Nueva Orleáns, no puede comprender que existan otros países que opten por compartir lo que no les sobra. Estados Unidos, que sólo con el despliegue de unidades del Ejército o la Guardia Nacional puede asegurar misiones de asistencia humanitaria, no podrá entender jamás que miles y miles de profesionales civiles cubanos, marchen a otras tierras a brindar su solidaridad, sin otra motivación que la de los altos valores humanos que comparten.
Entre el 16 y 18 de agosto, durante la visita que realizaba a Paraguay y Perú, el Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, declaró que “hay evidencia de que tanto Cuba como Venezuela han estado involucrados en la situación de Bolivia, en formas que no ayudan a solucionar los problemas”. Otros miembros de la delegación señalaron que “Cuba, respaldada por el dinero venezolano, reactivó sus redes subterráneas en toda la región, particularmente en Bolivia”.
El 8 de septiembre, el entonces Secretario Asistente de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Roger Noriega, en declaraciones a la prensa expresó que "Castro y Chávez representan todo lo que es opuesto al progreso de este Hemisferio". El día 30 de ese mismo mes, el diario The Miami Herald reprodujo declaraciones del Senador anticubano Mel Martínez (R-FL) sobre “la peligrosa relación entre Hugo Chávez y Fidel Castro”. Dijo que “ya estamos viendo el problema de la ideología radical extendido como un virus. Castro está brindando la asistencia técnica, mientras que Chávez brinda el petróleo y el dinero”.
Cuba ¿una amenaza?
Los empeños por calificar a Cuba como una amenaza a la seguridad nacional de Estados Unidos se estrellan con la transparencia y objetividad con la que nuestro país ha desmentido cada una de las declaraciones en este sentido. Hechos, testimonios y pruebas irrefutables, han neutralizado cada mentira.
Cada mentira ha caído al abismo por su propio peso. Las contundentes declaraciones de experimentados y prestigiosos ex militares norteamericanos, han confirmado el contenido de las denuncias y de la verdad enarbolada por Cuba.
No obstante, persisten los esfuerzos de aquellos que se aferran a la idea de fabricar un pretexto que justifique un futura invasión norteamericana contra Cuba. Descollan en este grupo, los personeros de la mafia terrorista y anticubana de Miami, que cuenta hoy con congresistas, altos representantes en el ejecutivo y aliados en la comunidad de inteligencia.
El 17 de marzo de 2005, el entonces director de la CIA, Porter Goss, durante una audiencia en el Comité de Servicios Armados del Senado sobre las amenazas a la seguridad nacional de EEUU, calificó a Cuba y Venezuela como “potenciales puntos conflictivos” para 2005. Agregó que la relación entre el presidente Chávez y Fidel causa irritación a EEUU.
El 17 de octubre, la oficina de la Representante anticubana, Ileana Ros-Lehtinen, emitió un comunicado de prensa sobre una reunión del sector energético que tendría lugar en Cancún, México. En el texto se expresó: “es preocupante que representantes de compañías del sector norteamericano de la energía, consideren reunirse con sus contrapartes cubanas, cuando el régimen castrista continúa siendo una amenaza para nuestra estabilidad regional y seguridad nacional”.
La propia Ros-Lehtinen, publicó el 28 de noviembre en el Diario las Américas el artículo de opinión “Cuba e Irán: preocupante asociación”, donde se declara que “las crecientes relaciones entre Cuba e Irán constituyen una seria amenaza a la seguridad nacional de EEUU y la estabilidad en América Latina y el Medio Oriente”. Concluyó señalando que “debemos tomar medidas dirigidas a neutralizar inmediatamente las actuales y nuevas amenazas que origina la alianza Cuba-Irán y también Venezuela”.
¿Cuales son esas medidas? Obviamente la señora Ros-Lehtinen estaría muy satisfecha si desembarcaran en Cuba los “marines” yanquis. Sin embargo, nos permitimos recordar a todos los que piensan como ella, un fragmento de la carta dirigida por el General independentista cubano Antonio Maceo al patriota cubano José Dolores Poyo, director del periódico independentista El Yara, de Cayo Hueso, el 13 de junio de 1884. En aquella ocasión, Maceo sentenció: “quien intente apropiarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre, si no perece en la lucha.”
Cuba tiene muchos hijos dispuestos a entregar su propia vida por conservar la dignidad, el honor, la justicia social y la libertad.