LIBRO BLANCO DEL 2006 >> SEGUNDA PARTE >> CAPÍTULO 2


CAPÍTULO 2: LOS PROCESOS INTERGUBERNAMENTALES DE LA MAQUINARIA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS HAN SIDO SECUESTRADOS POR ESTADOS UNIDOS Y SUS ALIADOS CERCANOS COMO INSTRUMENTOS DE PRESIÓN PARA SUS POLÍTICAS DE DOMINACIÓN GLOBAL.

Casi seis décadas después de la adopción de la Declaración Universal de Derechos Humanos y transcurridos doce años de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos en Viena, la maquinaria de las Naciones Unidas en la materia, ha demostrado una y otra vez su incapacidad para promover y proteger la realización de todos los derechos humanos para todos, sobre la base del respeto y apego a los principios de universalidad, imparcialidad, objetividad y no selectividad.

Las labores de la Comisión de Derechos Humanos fueron lastradas por la manipulación política que le fue impuesta por un reducido grupo de países poderosos, y muy especialmente por la superpotencia hegemónica mundial. Ese pequeño grupo de Estados ricos, percibieron la Comisión como su propiedad privada y la utilizaron indebidamente como instrumento de presión contra los intereses de los países subdesarrollados, que representan la inmensa mayoría de los miembros de las Naciones Unidas, y para imponerles determinadas normas supuestamente paradigmáticas y el pensamiento único.

La Comisión de Derechos Humanos se convirtió en una suerte de tribunal inquisidor contra los países del Sur y contra todos aquellos que se oponen a la estrategia de dominación política e ideológica del Imperio. En dicha instancia se intentó —de forma permanente— la imposición dogmática de patrones y modelos que se pretenden universales, se trató de minimizar la protección y promoción de los derechos económicos, sociales y culturales y se pretendió negar el reconocimiento y protección al disfrute colectivo del derecho de los pueblos a la paz, al desarrollo y a la libre determinación.

Predominó en ella la manipulación, la mentira, los dobles raseros y los discursos vacíos, mientras se cerraron los ojos ante realidades con las que convivimos cada día, por más que muchos procuraron ocultarlas, o simplemente no verlas.

Resulta difícil reconciliar el Artículo 1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, que proclama que: "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos", con el hecho de que existan 900 millones de hambrientos en el mundo, a pesar de que se producen alimentos suficientes para todos; con que 1 200 millones de personas en todo el mundo vivan en la pobreza absoluta, de los cuales 876 millones de adultos son analfabetos y más de 115 millones de niños no tienen acceso a la vida escolar, todos concentrados en el mundo en desarrollo.

Los nobles propósitos y los elevados atributos reconocidos a cada ser humano en la Declaración Universal, no pasan de ser letra muerta para los 6 millones de niños que pierden la vida por enfermedades prevenibles y curables; para los más de 29 millones de niños, principalmente de comunidades desfavorecidas, que no están cubiertas por las inmunizaciones más elementales; para los 300 millones de niños que sufren explotación, las peores formas de trabajo infantil, abusos en las comunidades, escuelas, instituciones y lugares de trabajo o durante conflictos armados. Tampoco significan mucho para los 40 millones de personas que vivían con SIDA en el 2004, de los cuales 2.2 millones eran menores de 15 años, mientras se calcula que entre el 2001 y el 2003, el número de niños que quedaron huérfanos a causa del SIDA ascendió a 15 millones.

Más de 1200 millones de personas - una de cada 5 en todo el mundo-, sobrevive con menos de 1 dólar al día; 2400 millones de personas no disponen de acceso a saneamiento básico y 968 millones no tienen acceso a fuentes de agua potable.

La agonizante Comisión de Derechos Humanos no desplegó ni los esfuerzos ni los recursos necesarios para promover el derecho al desarrollo, derecho humano fundamental reconocido en la Conferencia de Viena, y único camino posible para sacar de la miseria y el hambre a la masa de los desposeídos en la Tierra que no comprenden para qué sirven las resoluciones aprobadas en Ginebra y Nueva York.

Aún muchos siguen a la espera de que se designe un Relator Especial para dar seguimiento y potenciar el cumplimiento de los compromisos asumidos por los países industrializados con relación a la cuestión de la Ayuda Oficial al Desarrollo y al impacto nefasto de su dramático decrecimiento en el disfrute de los derechos humanos en los países subdesarrollados.

Los derechos al desarrollo, a la vida, a la alimentación, al empleo, a la educación, a la salud; los derechos de las mujeres y los niños, en fin, los derechos de todos los habitantes del planeta, y no sólo los de un grupo privilegiado, a una existencia decorosa y al disfrute pleno de la justicia social tantas veces postergada, no son hoy prioridad para nadie más que los países pobres y subdesarrollados.

Todas las resoluciones relativas a países adoptadas en la CDH desde 1990, apuntaron con el dedo acusador hacia los países subdesarrollados, como si fueran ellos realmente los violadores de los derechos humanos; todas fueron propuestas por países desarrollados. Nadie podría cuestionar objetivamente el hecho de que un grupo minoritario de países viene imponiendo sus enfoques y puntos de vista en las decisiones que se adoptan internacionalmente en materia de derechos humanos.

En las Tablas que se anexan, se puede apreciar claramente como todas las resoluciones adoptadas en el plazo de un decenio bajo el tema 9 del programa de la Comisión, establecido para considerar las graves violaciones de derechos humanos en “cualquier parte del mundo”, o con relación a su tema 19, que sirve para promover los servicios de asesoramiento y cooperación técnica en materia de derechos humanos, singularizaron únicamente a Estados en desarrollo.

En la Comisión se aprobaba el doble de resoluciones con relación a derechos civiles y políticos que sobre los derechos económicos, sociales y culturales. Se dedicaban tres veces más páginas de documentos oficiales a los derechos civiles y políticos que a los derechos económicos, sociales y culturales. La causa es bien conocida: a los países desarrollados sólo les interesaba que la Comisión se ocupara de los derechos civiles y políticos.

Cada año, unos pocos países desarrollados acreditaban para los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos a más delegados que todos los países subdesarrollados, que representan más del 75% de la población mundial. La consecuencia directa de este injusto desbalance es que los países desarrollados presentaban más del 65% de todas las resoluciones y decisiones adoptadas en cada período de sesiones, lo que irremediablemente lesionó la aspiración del respeto a la diversidad enunciada en la Declaración y el Plan de Acción de Viena.

La labor de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos era decisiva en la preparación de las sesiones y en el seguimiento de las decisiones de la Comisión. Sin embargo, los informes que se presentaban a la Comisión, y en general casi todo su trabajo, era realizado por funcionarios que procedían de los países industrializados, imponiendo sus modelos, cultura, ideología y la experiencia histórica concreta de aquellos que han sido agraciados por un injusto orden mundial, que condena al ostracismo y la infertilidad el talento y la iniciativa de las grandes mayorías de seres pertenecientes a la especie humana, a los que tocó nacer al Sur del planeta.

Los países de Europa Occidental, Estados Unidos y Canadá tienen más personal en la Oficina de la Alta Comisionada que todos los países subdesarrollados en su conjunto. Los derechos humanos son universales, pero es muy difícil que funcionarios procedentes de países con un Producto Interno Bruto per cápita superior a los veinte mil dólares, tengan la misma percepción de esos derechos que funcionarios de países cuyo per cápita no supera los trescientos dólares. Esta contradicción se convierte de forma creciente en un desafío insoluble, mientras los países pobres asisten impotentes al éxodo incontenible de sus intelectuales y profesionales hacia los países ricos, en la búsqueda de mejores oportunidades y sueños imposibles.

Nadie en su sano juicio podría afirmar que en los países desarrollados no existen violaciones de los derechos humanos; lo que sí resultó imposible, fue analizar en la Comisión esas violaciones.

La Comisión de Derechos Humanos permaneció maniatada como consecuencia de las presiones que sobre sus miembros ejercían algunos gobiernos del Norte. Esa instancia no pude evaluar – siquiera debatir –, por ejemplo, las graves violaciones de derechos humanos derivadas de la conducta de las autoridades estadounidenses en el tratamiento a detenidos, ya sea en el territorio que ilegalmente ocupa su base militar en la Bahía de Guantánamo o en la prisión de Abu Ghraib y otras en el Irak ocupado.

La incapacidad de la maquinaria de derechos humanos de la ONU para atender violaciones masivas y flagrantes de los derechos humanos, cuando sus perpetradores son ciudadanos de la superpotencia o de sus principales aliados. La impunidad de los poderosos.
El 26 de marzo del 2003, durante los trabajos del 59° período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, se presentó al plenario una propuesta de convocar una sesión especial urgente del órgano, con el fin de examinar los efectos sobre la población iraquí de la guerra desatada por Estados Unidos y sus aliados más cercanos.

Como se conoce, esa guerra imperialista había sido iniciada una semana antes, violando las más elementales normas del derecho internacional, en franco desprecio a la voluntad de la comunidad internacional y a la autoridad de las Naciones Unidas, en particular a su Consejo de Seguridad, recurriendo a los más burdos pretextos y mentiras.

La propuesta de celebrar el debate del tema, fue patrocinada por Argelia, Burkina Faso, la Federación Rusa, la Jamahiriya Árabe Libia, Malasia, la República Árabe Siria, la República Democrática del Congo, Sudán y Zimbabwe, y fue sometida a la consideración de la Comisión, durante los debates del tema 3 de su programa, titulado: Organización de los trabajos del período de sesiones.

La solicitud no prejuzgaba el rumbo y los resultados del debate. Sólo se pedía considerar y atender con carácter urgente los efectos de la guerra en el pueblo iraquí.

La reacción de Estados Unidos y sus aliados no se hizo esperar. Alemania, en nombre del Grupo de Estados de Europa Occidental y otros Estados, expresó su rechazo a la propuesta y presentó una moción procesal de aplazamiento del debate por 24 horas, invocando el reglamento de las Comisiones Orgánicas del Consejo Económico y Social.

Al día siguiente, la República Árabe Siria, en representación de los coautores de la propuesta, procedió a su revisión. Solicitó que la misma fuera atendida bajo el tema 4 del programa: “Informe del Alto Comisionado de los Derechos Humanos y seguimiento de la Conferencia Mundial de Derechos Humanos” y enmendó oralmente el título, que quedó de la siguiente manera: “Sesión Especial del 59° período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos sobre los derechos humanos y la situación humanitaria en el Iraq, como consecuencia de la guerra”.

Numerosos miembros del Grupo de Europa Occidental y otros Estados – al que pertenece Estados Unidos –, declararon en el debate su rechazo a la propuesta, recurriendo a los más diversos, insostenibles e impúdicos pretextos.
La propuesta fue sometida a votación nominal y rechazada por 25 votos en contra. Se opusieron Estados Unidos, todos los países miembros de la Unión Europea y sus asociados, varios latinoamericanos cuyos gobiernos fueron arrastrados a la aventura imperialista y algunos otros que sucumbieron frente a las presiones del agresor.

Mientras las bombas “inteligentes” mataban y mutilaban a miles de civiles inocentes y destruían obras insustituibles del patrimonio iraquí y universal, la Comisión de Derechos Humanos fue amordazada y obligada a guardar un bochornoso y cómplice silencio.

En un alarde de hipocresía, la Unión Europea presentó posteriormente su tradicional proyecto de resolución sobre la situación de los derechos humanos en Irak, bajo el tema 9 del programa de la Comisión, en el que se solicitó al Relator Especial presentar un informe al próximo período de sesiones de la Comisión, analizando las violaciones de derechos humanos que tuvieron lugar en dicho país únicamente antes del inicio de la invasión militar, como si la historia de Iraq se hubiere detenido ese día. Ni el más mínimo espacio al monitoreo de los actos de los legionarios del Imperio.

El texto impuesto a la Comisión, permitió detener el calendario de los hechos en Irak, ese día de marzo de 2003 en que cayeron los primeros misiles estadounidenses sobre su territorio. Las consecuencias humanitarias de una guerra de conquista que ha puesto fin a la vida de decenas de miles de civiles inocentes y que ha impacto a la opinión pública mundial por la brutalidad de las torturas a detenidos perpetradas por las tropas estadounidenses de ocupación, se han mantenido como un tema vedado a la consideración de la CDH.

Otro proceso que puso nítidamente al desnudo la hipocresía y los dobles raseros que aplican Estados Unidos y sus aliados en los trabajos de la Comisión de Derechos Humanos, se desarrolló en el marco de su 61° período de sesiones, en abril del 2005, cuando Cuba introdujo la iniciativa titulada “Cuestión de los detenidos en el área de la base naval de Estados Unidos en Guantánamo”
Desde el mismo comienzo de los trabajos del 61º período de sesiones de la Comisión existía una gran expectativa alrededor del tema.

El jueves 14 de abril, en horas de la tarde, la delegación de Cuba registró el proyecto de resolución, que fue circulado bajo el tema 3 del programa “Organización de los Trabajos”, bajo el símbolo E/CN.4/2005/ L.94.

Este proyecto contó con 6 coautores, a saber: Cuba, Belarús, Libia, Venezuela, Siria y la R.P.D. de Corea, países pertenecientes a 4 de los 5 grupos regionales.

En las primeras horas de la tarde del viernes 15 de abril, se convocó un briefing para distribuir el proyecto de resolución, en el que participaron alrededor 200 personas, entre periodistas, representantes de ONGs y delegados de Gobiernos, incluidos representantes de EEUU.

Se realizaron tres consultas informales abiertas, en las que la delegación cubana explicó los antecedentes y la situación jurídica de la Base Naval de Guantánamo y demostró que este enclave está bajo la jurisdicción efectiva de Estados Unidos.

Para los asistentes, quedó claro que no se trataba de un ejercicio de revanchismo o represalia contra Estados Unidos, ni de una resolución dirigida a condenar a país alguno, como habían dicho algunos. El texto abordaba una situación legítima de derechos humanos, sobre la cual numerosas ONGs y gobiernos, la prensa internacional, varios Relatores Especiales de la propia Comisión y hasta el Parlamento Europeo habían expresado preocupación y críticas que la Comisión no podía desconocer.

El texto no era confrontacional, ni tiene carácter condenatorio.

Después de la presentación oficial del texto y a lo largo del proceso de consultas, el proyecto cubano generó una atmósfera de fuerte tensión en la Comisión, a partir de las presiones de EEUU y sus aliados occidentales para que la iniciativa fuera desechada.

Las delegaciones de países miembros de la Unión Europea asistían a las consultas y tomaban nota, sin decir nada, pero varias se sumaron a las ingentes presiones desplegadas por la delegación de Estados Unidos, fundamentalmente sobre delegaciones árabes, asiáticas y latinoamericanas.

La magnitud de estas presiones y chantajes determinó el patrón de votación: el proyecto fue rechazado en votación registrada, solicitada por EEUU, por 8 votos a favor, 22 en contra y 23 abstenciones. Sin embargo, quienes estuvieron en la sala donde sesionó la Comisión y en los pasillos aledaños, pueden dar fe que el resultado no fue proporcional a las grandes presiones que realizaron EEUU y los miembros de la Unión Europea para lograr un mayor número de votos en contra. Una vez más, quedó demostrado que existen en el mundo países con la vergüenza y el coraje suficiente para reclamar la verdad y la justicia, aún si para ello resulta necesario enfrentar la cólera de la superpotencia.

China, Malasia, Sudán, Sudáfrica y Zimbabwe, estuvieron entre los países que junto a Cuba votaron a favor del proyecto. Votaron en contra los nueve países miembros de la Comisión por Europa Occidental, tres países de Europa Oriental (Armenia, Hungría y Rumania), cuatro latinoamericanos, tres africanos y tres asiáticos.

El proyecto de resolución, de carácter técnico-procesal, tuvo como base el texto del L. 88 Rev. 2, registrado en el 60 período de sesiones de la CDH. El mismo tomó en cuenta y fue actualizado a la luz de los siguientes acontecimientos:

  • El Comunicado Conjunto, de fecha 25 de junio de 2004, de cuatro representantes de los procedimientos especiales, en el marco de la Oncena Reunión Anual de los mecanismos especiales de la Comisión de Derechos Humanos, a través del cual cuatro solicitaron visitar las instalaciones donde se encuentran detenidas personas por supuestos vínculos con el terrorismo en los territorios de Irak, Afganistán y la Base Naval de Guantánamo.
  • La resolución adoptada por el Parlamento Europeo en octubre del 2004, exigiendo una investigación independiente en Guantánamo.
  • La Declaración sobre la situación en Guantánamo y otras partes del mundo, del 4 de febrero de 2005, emitida por los Presidentes de los Grupos de Trabajo de la CDH sobre la detención arbitraria y las desapariciones forzadas y los Relatores Especiales sobre la tortura, la salud, la independencia de jueces y abogados y el experto independiente sobre la situación de los derechos humanos en Afganistán, en la que enumeraron una serie de violaciones de derechos humanos que está cometiendo Estados Unidos en los campos de prisioneros en su base de Guantánamo.
  • La información ofrecida por representantes de la Secretaría de Defensa de EEUU en reuniones con los diferentes Grupos Regionales en Ginebra, en las cuales expresaron una supuesta disposición a considerar las solicitudes de visitas a los centros de detención que mantiene el gobierno de ese país en el territorio que ilegalmente ocupa su Base Naval en Guantánamo.

La Unión Europea consideró dos opciones: votar en bloque en contra del proyecto, que finalmente fue lo que decidieron el miércoles 20 de abril -- día antes de la votación --; o votar en abstención. Esta última variante se manejó para el caso que EEUU contara con suficientes votos en contra provenientes de países subdesarrollados. Tenía el cínico propósito de escudar su cobarde hipocresía tras los votos en contra de países del Sur. Sería a estos últimos países a los que se culparía por la derrota del proyecto. De paso, promoverían la confrontación entre Cuba y aquellos países del Sur a los que pidieron que influyeran sobre la delegación cubana, con el objetivo de retirar la iniciativa.

Tras el fracaso de su pretensión de implicar a países en desarrollo en una maniobra contra el proyecto presentado por Cuba, a lo que se unió la exigencia de Washington de un alineamiento político total extendiéndoles impunidad por sus delitos, los miembros de la Unión Europea se vieron forzados a votar en contra del proyecto.

Aunque el proyecto fue rechazado en votación, fue esta una gran victoria de la verdad, la razón y la justicia, frente a la mentira y la fuerza. Los países del Norte, dieron la estocada de muerte a la Comisión. Nunca antes fue tan evidente la doble moral que ellos imponen a los trabajos del órgano.

Lamentablemente, para los países que integran la Unión Europea, para el resto de los países industrializados de Occidente, y para algunos otros que no pueden resistir las presiones de la superpotencia hegemónica, no importó que el contenido de la nueva iniciativa fuera incuestionable desde el punto de vista del derecho, de la necesidad y de la ética.

No incidió tampoco en la determinación de las posiciones de estos gobiernos, que el proyecto de resolución respondiera positivamente a los reiterados y urgentes reclamos de acción frente a aberrantes violaciones de derechos humanos emprendidas para el supuesto combate al terrorismo, realizados por importantes personalidades mundiales, organizaciones no gubernamentales, mecanismos de la CDH, órganos creados en virtud de tratados internacionales de derechos humanos y la opinión pública mundial.

Los que impidieron que la maquinaria de derechos humanos de las Naciones Unidas diera seguimiento y brindara una respuesta efectiva a casos de violaciones de derechos humanos profusamente documentados a través de los medios internacionales, son los mismos que están siempre dispuestos a garantizar la impunidad de Washington. Son los mismos que presentaron, copatrocinaron y apoyaron cada año, injustos proyectos condenatorios contra varios países del Sur en la Comisión de Derechos Humanos, entre ellos, la inútil y espuria farsa anti-cubana que promueve Estados Unidos.

Una vez más, quedó demostrada la incapacidad del llamado sistema internacional de promoción y protección de los derechos humanos, para funcionar sobre la base de los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad.

La Comisión de Derechos Humanos, el Consejo Económico y Social, la Asamblea General y el resto de las instancias de las Naciones Unidas que atienden el tema de los derechos humanos, fueron secuestrados y han quedado convertidos en simples instrumentos de los intereses de dominación de las grandes potencias, lo cual ha sido especialmente visible en las acciones de manipulación política de sus trabajos, llevadas a cabo por la actual administración estadounidense.

Las presiones, las amenazas, los condicionamientos y hasta el chantaje, siguen siendo los “argumentos” preferidos por Estados Unidos y sus aliados incondicionales, para continuar utilizando a esos órganos como verdaderos tribunales, en los que pretenden condenar a aquellos que disienten, resisten y luchan contra los designios de dominación global de los centros de poder del capital transnacional.

En el informe presentado por el “Grupo de alto nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio” que fuera establecido por iniciativa del Secretario General de las Naciones Unidas (ver Documento A/59/565), se afirmó categóricamente que la “Comisión no puede ser creíble si se considera que aplica dos medidas distintas cuando se trata de cuestiones de derechos humanos.”

La refundación de la Comisión de Derechos Humanos se convirtió en una necesidad impostergable para que el órgano que la sustituyera pudiera responder a los desafíos y estar a la altura de los elevados objetivos que motivaron su creación.

Posición de Cuba sobre el nuevo Consejo de Derechos Humanos

Cuba considera que la sustitución de la CDH por un Consejo de Derechos Humanos carecerá de todo valor, si este nuevo órgano no se está dirigido a resolver los factores que motivaron la crisis de credibilidad en que fue hundida la Comisión. Esos factores, por cierto, no se derivan de su formato, de sus procedimientos o del tamaño y la calidad de su membresía. Por el contrario, son el resultado de la perniciosa manipulación política de las labores del órgano por unas pocas potencias del Norte, que convirtieron a la Comisión en un verdadero tribunal para condenar a los países del Sur y llevar a cabo sus planes de dominación imperial.

Resulta imprescindible que el nuevo órgano se modele a través de un formato negociador realmente abierto, participativo, inclusivo y transparente. No debe admitirse que se privilegien los puntos de vista de un solo grupo de países, máxime, si ese grupo incluye precisamente a aquellos gobiernos del Norte que trabajan para que el Consejo tenga un carácter excluyente, el que aspiran utilizar a su antojo contra los intereses de las grandes mayorías. Esas pocas potencias pretenden convertir al Consejo en un útil instrumento para demonizar, sancionar y presionar a los países del Sur.

El llamado “Peer Review”, no tendría valor ni sentido alguno, si no sirve al objetivo de detener radicalmente las prácticas entronizadas en el tratamiento del tema 9 del programa de la CDH – que sólo sirve para imponer condenas generalmente injustas y siempre en función de intereses geopolíticos de dominación.

Resulta imperioso erradicar los dobles raseros y la selectividad. Se requiere promover un enfoque de cooperación y diálogo. Debe detenerse la sistemática rutina del “blaming and shaming” contra los países en desarrollo, al tiempo que se garantiza plena y total impunidad a los gobiernos del Norte.

La CDH sirvió en el pasado de foro de denuncia contra el apartheid, el colonialismo, las dictaduras militares en América Latina y los desmanes de Israel en los territorios árabes ocupados, incluida Palestina. Ha promovido instrumentos internacionales de valor trascendental en el desarrollo progresivo de la protección y promoción de los derechos humanos. El establecimiento del Consejo deberá producirse garantizando la continuidad de las labores de importantes órganos, mecanismos y procedimientos que hoy se subordinan a la CDH, tales como la Subcomisión para la Promoción y Protección de los Derechos Humanos.

Durante la negociación para el establecimiento del Consejo de DDHH, Cuba reiteró que el debate y la acción en materia de derechos humanos siempre ha requerido de una amplia participación y representatividad, para que sea verdaderamente democrático y efectivo.

Cuando fue creada en 1946 la Comisión de Derechos Humanos, con una membresía de 18 países, las Naciones Unidas contaban con 59 Estados Miembros. Hoy, cuando existen 191 Estados Miembros de la ONU, para mantener igual proporción el órgano recién creado debía contar al menos con 58 miembros. Pero más allá de ello, los derechos humanos se han convertido en la actualidad en un tema de valor e interés para todos los Estados. Fue este último criterio, el que llevó al Grupo de Alto Nivel sobre las amenazas, los desafíos y el cambio a sugerir la universalización de la membresía del órgano de derechos humanos de las Naciones Unidas.

Las principales decisiones sustantivas en materia de derechos humanos deben ser adoptadas por un órgano de composición universal, a saber, la Asamblea General. El mandato del Consejo, en tanto órgano subsidiario de la Asamblea, deberá establecer claramente la subordinación del mismo a este órgano principal.

El Consejo debe garantizar un trato en pie de igualdad, sin discriminación de tipo alguno, a todas las categorías de derechos humanos, particularmente el derecho al desarrollo.

Cuba participó activamente en las negociaciones para el establecimiento del Consejo de Derechos Humanos y trabajó arduamente con el objetivo de evitar que se transfieran al nuevo órgano los graves problemas que dieron al traste con la credibilidad de la CDH.

Cuba espera trabajar de consuno con todos los legítimamente interesados, en el empeño de fortalecer una cooperación internacional genuina en materia de derechos humanos. Hay que hacer del Consejo de Derechos Humanos el órgano que demandan los pueblos, en su aspiración por construir un mundo en el que todos los derechos humanos sean una realidad para todos. Hay que cerrar filas para impedir la impunidad a la manipulación política, la confrontación y los dobles raseros.

Cuba, sabiendo que en su batalla internacional en el terreno de las ideas, representa los intereses y las aspiraciones de libertad, independencia, justicia y bienestar de todos los pueblos del mundo, someterá a la consideración de los venideros foros de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos, nuevas iniciativas que enfrentarán directamente la hipocresía, el cinismo y el oportunismo que sigue determinando el accionar de una gran parte de los gobiernos del Norte en las labores de esos órganos.

Cuba no cejará en su batalla por colocar dichas instancias en función de la defensa verdadera de las nobles causas y aspiraciones de justicia, desarrollo, equidad, paz y solidaridad, que tanto requieren las grandes mayorías de la humanidad, a las que le continúa vedada la posibilidad de conocer siquiera que tienen derechos.


ANEXO: Tablas con las resoluciones por países adoptadas por la Comisión de Derechos Humanos en el período 1996-2005, con relación a los temas de su programa titulados: “Situaciones persistentes de violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales en cualquier parte del mundo” (tema 9) y “Servicios de asesoramiento y cooperación técnica en materia de derechos humanos” (tema 19).

RESOLUCIONES

TEMA 9

 

2005

 

2004

2003

2002

2001

2000

1999

1998

1997

1996

Situación de los derechos humanos en la República Popular Democrática de Corea

X

X

X

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Turkmenistán

 

X

X

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanosen Myanmar

X

X

X

X

X

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos en Cuba

 

X

 

 

X

 

 

X

 

 

X

 

 

X

 

X

X

 

 

X

X

Situación de los derechos humanos Belarús

X

X

X

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en la República Democrática del Congo

 

 

X

X

X

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos en Burundi

 

 

X

X

 

X

 

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos de los detenidos
libaneses en Israel

 

 

X

X

 

X

 

 

 

 

 

 

La situación de los derechos humanos en el Líbano meridional y en la Bekaa occidental

 

 

 

 

 

X

X

X

X

X

La situación de los derechos humanos en el Irak

 

 

X

X

 

X

 

 

X

 

X

X

X

X

Asistencia a Guinea Ecuatorial en la esfera de los derechos humanos

 

 

 

X

 

X

 

 

 

 

 

X

Situación de los derechos humanos en Guinea Ecuatorial y asistencia en la esfera de los derechos humanos

 

 

 

 

 

X

X

X

X

 

Situación de los derechos humanos en algunas partes de Europa sud-oriental

 

 

 

X

 

X

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en el Sudán

 

 

 

X

 

X

 

X

X

X

X

X

La situación de los derechos humanos en el Afganistán

 

 

 

X

 

X

 

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos en Sierra Leona

 

 

 

X

 

X

 

X

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Rwanda

 

 

 

X

 X

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos en la República Islámica del Irán

 

 

 

 

 

X

 

X

 

X

 

X

 

X

 

X

Situación en la República de Chechenia de la Federación Rusa

 

 

 

 

X

X

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro), la República de Croacia y Bosnia y Herzegovina

 

 

 

 

 

X

X

X

X

X

Situación de los derechos humanos en Kosovo

 

 

 

 

 

 

X

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Sierra Leona

 

 

 

 

 

 

X

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Nigeria

 

 

 

 

 

 

X

X

X

X

Situación de los derecho humanos en Timor Oriental

 

 

 

 

 

 

 

 

X

 

Situación de los derechos humanos en el Togo

 

 

 

 

 

 

 

 

 

X

Violaciones de los derechos humanos en la isla de Bouganville, de Papua Nueva Guinea

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(Hasta 1996 la resolución se refería a Zaire)

(En 1995 al final del título se hacía referencia al “oeste de la llanura de la Bekaa)

(En toda la etapa previa al 2000, el título variaba en la siguiente forma: Situación de los derechos humanos en Bosnia y Herzegovina, la República de Croacia y la República Federativa de Yugoslavia (Serbia y Montenegro))

RESOLUCIONES TEMA 19

2005

2004

2003

2002

2001

2000

1999

1998

1997

1996

Asistencia a Somalia en materia de derechos humanos

X

X

 X

 X

 X

 X

 X

 X

X

X

Situación de los derechos humanos en Burundi

 X

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cooperación técnica y servicios de asesoramiento en la República Democrática del Congo

X

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Cooperación técnica y servicios de asesoramiento en Chad

 

X

X

 

 

 

 

 

 

 

Asistencia a Sierra Leona en la esfera de derechos humanos

X

X

 

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Sierra Leona

 

 

X

 

 

 

 

 

 

 

Cooperación técnica y servicios de asesoramiento en Camboya

X

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Camboya

 X

 

X

X

X

 X

 X

X

X

X

Cooperación técnica y servicios de asesoramiento en Liberia

 

 

X

 

X

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Afganistán

X

 

 

X

 

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Haití

 

X

 

X

 

 

 

X

X

X

X

X

Asistencia a Guatemala en materia de derechos humanos

 

 

 

 

 

 

 

X

X

X

Servicios de asesoramiento en materia de derechos humanos en Nepal

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Situación de los derechos humanos en Sudán

X

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Ultima actualización: 20.06.2006
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