LIBRO BLANCO DEL 2006 >> TERCERA PARTE >> CAPÍTULO 3


CAPITULO 3: UNO DE LOS AÑOS MAS FRUCTIFEROS DE LA REVOLUCION CUBANA A PESAR DE LAS ADVERSIDADES Y LOS DESAFIOS ENFRENTADOS

El año 2005 fue, sin lugar a dudas, uno de los más fructíferos de la Revolución, pues marcó el inicio de importantes transformaciones en la economía cubana y mostró resultados verdaderamente impresionantes, a pesar de los enormes desafíos planteados por el aumento de la agresividad y hostilidad del Gobierno de Estados Unidos, por el impacto de desastres naturales y la sequía y por la permanente necesidad de desarrollar un pensamiento creativo en la búsqueda de soluciones a los problemas que el país enfrenta, a partir de la necesidad de garantizar la sostenibilidad de su crecimiento económico en las condiciones de un orden económico internacional injusto y excluyente.

Serias adversidades se combinaron este año: tres huracanes, la sequía más intensa en un siglo y las interrupciones eléctricas, con la puesta en práctica de nuevas y revolucionarias ideas sobre el desarrollo socioeconómico, con la continuidad y maduración de importantes programas de la Batalla de Ideas y con el crecimiento económico más elevado y medido con mayor justeza que se haya registrado desde 1959.

Algunos datos confirman lo anterior:

1. El recrudecimiento del bloqueo. El costo acumulado del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos supera ya los 82 000 millones de dólares. El incremento del impacto de las acciones agresivas emprendidas contra nuestro país, representó solo para el 2005 un costo por valor de 1 800 millones de dólares.

2. La temporada ciclónica fue excepcionalmente activa. El país enfrentó tres intensos huracanes, que causaron cuantiosas pérdidas.

El Dennis afectó 10 provincias, destruyó 28 082 viviendas y afectó 175 615, significando pérdidas estimadas en 1 400 millones de dólares. Los huracanes Rita y Wilma, aunque no tocaron el territorio nacional, también se hicieron sentir sensiblemente en la economía. El costo de sus afectaciones se calculó en 207 millones de dólares y 704.2 millones, respectivamente. El último de elló provocó inundaciones inéditas, como consecuencia de la penetración del mar, particularmente en Ciudad de La Habana, afectando a más de 100 mil habitantes.

Estos eventos se enfrentaron con una elevada organización, poniendo de relieve una vez más la máxima prioridad que otorga el país a la preservación de vidas humanas y a la protección de los recursos materiales esenciales del pueblo. Como es habitual, la rehabilitación y recuperación de los daños se emprendieron de manera inmediata, al tiempo que se continúa trabajando en la evaluación de los riesgos y las medidas de prevención más rigurosamente.

La capacidad de alerta temprana y respuesta rápida que el país ha alcanzado en materia de desastres naturales, ha sido reconocida por varias instituciones internacionales, entre ellas la Organización Meteorológica Mundial, la que en su publicación del año 2005, al evaluar el impacto de la temporada ciclónica en Cuba destacó: “Las pérdidas materiales se estimaron en 1200 millones de dólares, pero no hubo muertos. Se utilizaron la televisión y la radio de manera muy eficaz para preparar a la población, ofreciéndole predicciones y avisos directamente desde el Centro de Predicción Nacional de Cuba. La presencia del presidente cubano Fidel Castro en el Centro (…) y también en varios programas especiales de televisión (…), tuvo un efecto importante”.

A partir de la experiencia acumulada por el país en este terreno, son múltiples los ejemplos de ayuda solidaria y desinteresada brindada por Cuba a numerosos países. Por solo citar algunos, destacan: Guatemala y El Salvador (a raíz del Huracán Stan), Indonesia y Sri Lanka (en ocasión del tsunami), Granada, Jamaica y Haití en ocasión del azote de varios huracanes durante el año. Asimismo, tras los embates del Huracán Katrina, Cuba ofreció ayuda al pueblo de Estados Unidos, oferta que el Gobierno de ese país nunca respondió.

3. El país enfrentó la mayor sequía en los últimos 100 años. El agua embalsada disminuyó hasta el 26,7% de la capacidad total y obligó a trasladar agua en camiones y vagones de ferrocarril, en una complicada y costosa operación, que benefició a unos 2,6 millones de personas. Esta situación tuvo un impacto económico acumulado por valor de 1 350 millones de dólares.

4. Las interrupciones eléctricas, causantes de tantas molestias a la población y costos a la economía, sirvieron para generar una verdadera revolución energética, tanto en la forma de producir electricidad, como en las vías para su ahorro y uso eficiente, con una mayor calidad en los medios empleados para lograrlo, que a su vez mejoran la calidad de vida de la población.

5. Las acciones para enfrentar la debilidad del sistema eléctrico, apuntaron a una solución integral del problema, que coloca al país en una situación superior en términos de eficiencia, de seguridad en el servicio y de seguridad para la defensa y la vitalidad del país.

6. Incremento del precio promedio del petróleo, el cual se mantuvo alrededor de los 56 dólares el barril, alcanzando incluso los 70 dólares en determinados momentos del año.

A pesar de la situación antes descrita, Cuba logró un significativo crecimiento del 11,8% del PIB este año, el mayor registrado desde 1959.

El resultado de este gran esfuerzo realizado por el país, refleja la realidad cubana, en la que sectores tan importantes y de tanto peso en el empleo como la educación, la salud, la cultura y el deporte, no tienen en la compra-venta de sus actividades la base de su existencia, como ocurre en las economías de mercado.

El crecimiento del 11,8% del PIB es real y no se apoya en la producción de armas, en el tráfico de drogas, en la construcción masiva de cárceles, en el lucro privado de la salud, la educación u otras actividades mercantiles que incrementan, por ejemplo, el PIB de Estados Unidos. Se apoya en el valor agregado que estos servicios sociales generan, de fundamental significado social y humano, aún cuando su método de cálculo todavía refleja tarifas muy por debajo de las normas internacionales.

En este contexto, no puede pasarse por alto el acelerado desarrollo de estos servicios de alto valor agregado, que expresan el grado de madurez ya logrado por el capital humano creado por la Revolución, reconocido también internacionalmente.
Al respecto, en el “Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe 2005”, publicado por la CEPAL, se expresa: “La aceleración del crecimiento económico en el 2005 respondió, como se ha señalado, a la especialización en servicios de alta complejidad, en los cuales Cuba ha logrado una calidad reconocida internacionalmente, el dinamismo de los servicios turísticos y la construcción”.

Ha sido un año de logros indiscutibles, pero ello no hubiera sido posible sin que se pusieran en práctica por la Revolución decisivas transformaciones en los conceptos que deben regir la dirección de una economía verdaderamente socialista. Las condiciones creadas, han permitido efectivamente dar una atención priorizada a sectores claves para el desarrollo, y al mismo tiempo, iniciar la solución de demandas de alta prioridad para la población.

Un programa que ha representado un cambio profundo y de una significación estratégica para el país, es el que abarca la esfera electroenergética. Numerosas acciones ya han sido emprendidas y constituyen una profunda revolución en la forma de producción y uso de energía eléctrica y en las modalidades para su ahorro. Entre las mismas destacan:

• Introducción de grupos electrógenos.
• Rehabilitación y modernización de centrales termoeléctricas y redes de transmisión y distribución
• Equipos electrodomésticos y bombillos ahorradores
• Solución al combustible doméstico
• Fuentes alternativas

En lo que se refiere a la producción de petróleo crudo y gas – que bajó un 3.7% en el 2005 aún cuando creció la extracción de gas-, descendió la extracción de crudo debido a no confirmarse en la magnitud esperada la producción prevista, así como por retrasos en la perforación y afectaciones como consecuencia de los huracanes.

Ante esta situación se elaboró un programa, con más equipos de perforación para intensificar al máximo posible la extracción de crudo y gas, tanto por las compañías extranjeras asociadas, como por la propia empresa cubana CUPET.

Para el 2006, se prevé un crecimiento de la producción conjunta de petróleo y gas; al tiempo que debería reducirse el consumo para la generación eléctrica como consecuencia de las medidas de ahorro previstas.

En la búsqueda de la solución a un problema que ha venido afectando durante años a la economía, se conformó un programa de rehabilitación de la capacidad de transportes del país, que se combina también con el ahorro de los portadores energéticos. Esta importante actividad, a la que se le ha otorgado especial prioridad, creció un 7.7% en el 2005 y se espera un crecimiento de 15.5% para el 2006.

Una decisión adoptada en el 2005, de enorme significación, fue la aprobación del Programa de la Vivienda, que incluye nuevos conceptos en torno a la política de construcción y distribución de viviendas en Cuba, más acordes con su realidad económica y social.

El Programa cuenta con recursos y un plan de inversiones, ya en ejecución. En este contexto, se inició la recuperación de la industria de materiales de la construcción. La meta prevista plantea concluir 150 mil viviendas entre septiembre del 2005 y el 2006, así como asegurar un ritmo de construcción de no menos de 100 mil viviendas por año, a partir del 2006.

También el programa contempla realizar 280 mil acciones de conservación y rehabilitación, concepto por el cual se creció un 64% en el 2005 y se prevé un aumento superior al 10 % en el 2006.

Una preocupación constante de la Dirección del país, ha sido mejorar la cantidad y calidad de la alimentación de nuestro pueblo.

En el 2004 se emprendieron acciones dirigidas a priorizar las entregas de un grupo de productos a la población, las que se ampliaron significativamente en el 2005, abarcando tanto producciones agropecuarias como industriales. En este sentido, se realizaron nuevas inversiones y se recuperaron capacidades, en áreas tales como: fábricas de fideos y pastas, yogurt de soya, conservas de tomate y envasado de aceite refinado, así como el programa porcino.

Las importaciones de alimentos se incrementaron un 43.2 %, supliendo carencias provocadas por la sequía e incrementando las necesarias reservas.

El consumo de nutrientes alcanzó en el año 3 356 kilocalorías y 88.0 gramos de proteínas diarias per cápita, para un crecimiento del 1.5 % y 2.9 %, respectivamente en relación con el 2004, superior a las normas establecidas por la FAO. En este sentido, resulta importante destacar que la población accede a este nivel de alimentación en una proporción mayoritaria a través del consumo normado, el consumo social y los autoconsumos, a precios asequibles o gratuitamente, lo cual confirma la política de la Revolución de asignar los recursos que resulten necesarios para satisfacer esta necesidad vital de nuestro pueblo.

Los programas asociados a la Batalla de Ideas, iniciadores de la Revolución experimentada en los servicios sociales y ejemplos de la equidad y solidaridad que promueve la sociedad socialista, se consolidaron y avanzaron en el transcurso del año. Las inversiones en estos programas han recibido una especial atención, como expresión del aseguramiento material necesario para garantizar el desarrollo perspectivo del país. En los últimos seis años se han desarrollado más de 200 programas y terminado casi 7000 obras.

Además de los avances en las esferas priorizadas, sobre las cuales se brindan detalles en capítulos independientes en este documento, se obtuvieron también resultados favorables en otros sectores y ramas de la economía.

El comercio exterior de bienes y servicios se expandió en el 2005 a elevados ritmos, incrementándose las exportaciones un 27.9 %, de las cuales 70 % corresponden a servicios. Por su parte, las importaciones aumentaron un 36.4 %, con una notable influencia por el incremento del 37% del precio de los combustibles. También crecieron los alimentos importados, influenciados en parte por el descenso de la producción nacional como consecuencia de las afectaciones climáticas sufridas.

Las inversiones crecieron alrededor de un 39%, cifra superior en más de cinco veces al ritmo de crecimiento logrado en el 2004, lo cual refleja el fuerte impulso que recibieron las tareas estratégicas durante este año.

El níquel se consolidó como la primera fuente de ingreso por exportación de bienes del país, con una producción similar a la del año precedente, alcanzando precios de venta en el mercado superiores a los planificados.

El turismo, sector más dinámico de la economía en los últimos años, creció un 12.3%, llegando a unos 2,3 millones de visitantes, con una ocupación lineal del 62 % y un incremento de un 10.7% en los ingresos, así como una reducción en los gastos, expresión de una mayor eficiencia.

La producción industrial no azucarera aumentó un 3,2%, con incrementos en 12 de las 20 ramas que la componen. Los mayores crecimientos se observaron en la Metalurgia Ferrosa (19 %), Bebidas y Tabacos (6,4 %) y Combustibles (6,1 %).

Se desarrolló un grupo significativo de producciones entre las que se destacan el acero, los cables eléctricos y telefónicos, el cemento, la pintura, así como las ollas de presión.

Se consolidaron importantes avances en la esfera de las comunicaciones y la informática, registrándose un crecimiento de 8% y alcanzándose un nivel de digitalización de casi el 90% y 8.7% de densidad telefónica.

Por otra parte, deben destacarse también como factores determinantes en el logro de estos notables resultados durante el año, las condiciones creadas a partir de los profundos cambios adoptados en la política económica y monetaria, que posibilitaron la centralización de las decisiones sobre el uso de las divisas.

El control de cambios, la consolidación del peso convertible y la salida del dólar de la circulación, han sido pasos de gran importancia dados por la Revolución, a los que se unió en este año la reevaluación del peso cubano y la devaluación del dólar.

Estas decisiones de política monetaria fortalecieron la soberanía del país, le quitaron al gobierno de Estados Unidos instrumentos para su guerra económica contra Cuba y contribuyeron a lograr un funcionamiento de la economía acorde con los intereses estratégicos de la nación.

El rumbo acertado de la política monetaria y la mejoría en el desempeño general de la economía, en unión al cumplimiento riguroso de los compromisos financieros externos, ha ampliado la capacidad crediticia del país, permitiendo que el 73% de los financiamientos hayan sido obtenidos a largo y mediano plazo. Las decisiones de carácter estratégico tomadas centralmente y con sentido de país, van demostrando que solo así es posible avanzar en la construcción del socialismo.

Al respecto, debe subrayarse que el país ha podido incrementar su capacidad para la obtención de créditos, revaluar el peso cubano un 7.4 % frente al peso convertible y devaluar el dólar en un 8 % con relación a este último.

Ello permitió, atender prioridades insoslayables para el desarrollo del país y dar respuesta a necesidades de primer orden en beneficio de la población. Todo esto con una tasa de desempleo que se mantiene en el 1.9 %.

Perspectivas para el 2006

Para el próximo año, la ley del Presupuesto del Estado incluye los recursos necesarios para dar seguimiento a las importantes transformaciones emprendidas durante el 2005 en diversos sectores y refleja las perspectivas favorables que se esperan, las que permitirán sin dudas continuar alcanzando significativos logros en las esferas económica y social. Al mismo tiempo, toma en cuenta las principales tendencias de la economía mundial, entre las que se destaca, el sensible incremento de los precios del petróleo, de cuyo impacto, por supuesto, no escapa la economía cubana.

A lo anterior se suma el efecto negativo de la guerra económica de EEUU contra Cuba – las pérdidas por el bloqueo genocida superan ya los 82 mil millones de dólares –, agravado en los últimos años como consecuencia del recrudecimiento de la agresividad anticubana de la Administración Bush. En el transcurso del año 2006, ello se verá incrementado, a partir de las nuevas acciones y medidas que este Gobierno ha anunciado para reforzar el bloqueo.

En medio de este escenario, las proyecciones fundamentales para el 2006 pueden resumirse como sigue:

• Continuar priorizando la elevación de la capacidad defensiva y combativa del país y su invulnerabilidad militar, para enfrentar una eventual agresión.
• Mantener la prioridad en el aseguramiento de la alimentación normada de la población y su creciente consumo social.
• Garantizar los combustibles indispensables a la economía del país y al consumo de la población, al tiempo que se garanticen los ajustes en la revolución energética.
• Garantizar el control y ahorro de los recursos, premisa fundamental del plan de la economía del próximo año, en especial el ahorro energético.
• Continuar el reordenamiento de la actividad económica del país.
• Continuar apoyando los programas sociales de la Batalla de Ideas.
• Garantizar los recursos necesarios para el enfrentamiento a los fenómenos naturales adversos que pudieran producirse.

La voluntad inequívoca de la Revolución de continuar priorizando el sostenido mejoramiento del bienestar de la población y el desarrollo económico del país, a lo cual se destinan todos los recursos humanos y materiales necesarios, en medio de persistentes dificultades tanto internas como externas, una vez más ha guiado la conformación del Presupuesto del Estado. Los gastos en los sectores de educación, salud, cultura y arte, ciencia y técnica, deporte y seguridad y asistencia social, representan el 70% de los planificados para toda la actividad presupuestada.

Al pago de pensiones a los beneficiarios de la Seguridad Social se destinan 3 502 millones de pesos, que representan un crecimiento de un 20% con relación a lo estimado para el 2005. Con ello se garantiza el pago a más de un millón 500 mil pensionados, incluyendo las medidas de elevar la pensión mínima y los niveles de pensión del resto de los beneficiarios.

Los ingresos por la Contribución a la Seguridad Social se calculan en 2058 millones de pesos, cifra que cubriría los gastos en un 59%. La diferencia entre los gastos y los ingresos, por el monto de 1444 millones de pesos, se cubrirá con recursos del Presupuesto Central.

El Subsidio por Diferencia de Precios – dirigido a mantener los precios minoristas de los productos de la canasta básica muy por debajo de sus costos reales –, así como los destinados a escuelas, hospitales, círculos infantiles y demás entidades socio-culturales, representa en el presupuesto 900 millones de pesos.

Se han planificado recursos para inversiones financiadas centralmente por más de 6400 millones de pesos, cifra que duplica el estimado del 2005. Estos recursos respaldan los programas priorizados de la Revolución, correspondiendo el mayor peso a las obras de la Batalla de Ideas, la construcción de viviendas, el desarrollo de la infraestructura eléctrica e hidráulica, el incremento de la producción de alimentos y el ahorro de energía.

Teniendo en cuenta el impacto en los últimos años de la sequía y los huracanes, se planificó, por primera vez, una provisión para enfrentar estos y otros posibles desastres naturales, destinando para este fin 500 millones de pesos.

Asimismo, se brindará atención prioritaria al desarrollo del capital humano creado por la Revolución y a su despliegue como factor para el desarrollo económico del país, además del impacto que ya comienza a tener como elemento decisivo en la elevación de la calidad de vida de la población.

La prestación y exportación de servicios se espera alcancen los ritmos de crecimiento más elevados de la economía, especialmente los de alto valor agregado en la esfera de la salud, así como también en la educación, la biotecnología y la informática.

Se han comenzado a dar soluciones reales y a crear condiciones para la superación de dificultades apremiantes. Se perfila un crecimiento y desarrollo sostenido del capital humano como obra genuina de la Revolución, revelando el significado estratégico de la Batalla de Ideas. A partir de todo este escenario descrito, se espera que el país esté en condiciones de crecer a un ritmo de alrededor del 10% en el año 2006, lo cual deberá ser alcanzado en medio de importantes retos que tendrá que seguir enfrentando el pueblo cubana en su camino hacia una sociedad cada día más justa, plena, con un mayor desarrollo económico y social, en la que los valores humanos, éticos y solidarios continúen en el centro de sus programas.

 


 

 

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Ultima actualización: 20.06.2006
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