Homenajear al Che: Un hecho histórico y político de trascendencia
Por Eduardo Di Pollina, Presidente de la Cámara de Diputados de la provincia de Santa Fe
ARGENTINA, 16 de junio de 2008. Rendir un homenaje a Ernesto "Che" Guevara en el aniversario 80 de su nacimiento, resulta para todos los rosarinos y santafesinos un hecho histórico y político de trascendencia. La Cámara de Diputados de la Provincia de Santa Fe aprobó por unanimidad, el 29 de mayo de 2008, realizar una Sesión especial para el día 12 de junio recordando su natalicio; reconociendo en el Che, a uno de los personajes de nuestra historia y de la historia de América Latina y el mundo que mejor ha encarnado los sentimientos de rebelión ante la injusticia, de búsqueda permanente de la igualdad y de lucha incansable por la dignidad de los pueblos sometidos.
Es un orgullo para nosotros homenajear a quien, a través de su vida, sus ideas, su sacrificio y su muerte se ha transformado en un icono de la rebeldía popular, de los sueños de la juventud y de los proyectos colectivos de cambios y transformaciones profundas. Acompañando el proyecto de tomar el mes de junio para rendirle homenaje, y en el marco de actividades tales como conferencias, muestras de video, exposiciones de fotos, recitales y el emplazamiento de la escultura del Che Guevara en el Parque Hipólito Irigoyen, de su ciudad natal, el Parlamento se suma a este justo reconocimiento.
Ernesto Guevara de la Serna nace el 14 de junio de 1928 en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe, en el seno de una familia de clase media alta de la Argentina de entonces. Ya en sus primeros años comienza a padecer una afección asmática que lo acompañaría durante toda su vida. Éstas son las razones que obligan a su familia a mudarse en 1932 a la ciudad de Alta Gracia (Córdoba). Las primeras enseñanzas, durante la escuela primaria, vinieron de la mano de su madre, Celia de la Serna. Algunos años más tarde, ya se mostraba conmovido por los refugiados de la Guerra Civil Española y por la larga serie de crisis políticas que aquejaban a la Argentina.
Fueron tal vez esas experiencias y hechos de nuestra historia los que despertaron en el joven Guevara un rechazo hacia la oligarquía capitalista, y fundamentalmente hacia el imperialismo norteamericano. En 1949 emprendió, montado en su bicicleta, un largo viaje por el norte argentino haciendo sus primeras experiencias de contacto con los habitantes más pobres del país y con los escasos indígenas que habían sobrevivido al yugo y la conquista española.
Algunos años mas tarde, en 1951, llevó a cabo en compañía de su gran amigo Granados una travesía mucho más larga y movilizadora, que terminaría de amalgamar su espíritu para convertirlo tiempo más tarde en "un soldado de América". En este viaje visitó el sur de Argentina y Chile, donde conoció a Salvador Allende, Perú, donde trabajó en el hospital de lepra de San Pablo, Colombia en momentos de extrema violencia, culminando en Venezuela, y Miami. Regresó a Buenos Aires para terminar su carrera de medicina. Poco tiempo después se graduó, con una especialización en dermatología, y emprendió un nuevo viaje, primero a Bolivia y luego a Guatemala y México donde tomaría contacto con Fidel Castro y el germen de la Revolución cubana.
Profundizar sobre su participación y compromiso en la revolución socialista, que lo erigiera en el mítico "Comandante" rebelde, sería abundar sobre la innumerable cantidad de páginas que la historia contemporánea le ha dedicado a Ernesto Guevara de la Serna, pero fundamentalmente sobre una epopeya que se encuentra grabada a fuego en la memoria colectiva del pueblo cubano y de la América Latina toda.
Finalmente, podemos decir que fue su muerte, caracterizada por la firmeza inclaudicable de sus ideas, sostenidas aún sacrificando su propia existencia, la que le otorgó a Ernesto Guevara su última gran victoria. Desde aquel día en La Higuera, su rostro no ha dejado de multiplicarse en el mundo, transformándose en el emblema de la lucha por la liberación de los oprimidos. En cada muro o bandera donde sus rasgos se delinean, su mirada no deja de recordarnos las utopías de un mundo más justo interpelando nuestras propias miserias. Tal vez una de las frases que mejor sintetiza el valor de la figura de Ernesto Guevara de la Serna y el fundamento de su homenaje, le pertenece a nuestro compañero Guillermo Estévez Boero, quien sostuvo que: "El Che es una figura de enorme proyección en el mundo, y por ese motivo, debe posibilitarse un espacio para quienes creen que su vida y su muerte dejaron un testimonio de coherencia ideológica, de valentía personal y de irrenunciable confianza en el hombre como artífice de su propia transformación. Quien dio su vida por los pueblos amerita que los pueblos den vida a su memoria". (Cubaminrex-Embacuba Argentina-PL)
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