DE LA PRENSA
Cuba en el año 2007
Por: Pascual Serrano
Tomado de Rebelión
23 de enero de 2007
Cuarenta y ocho años después del triunfo de la revolución y en una situación excepcional derivada de la enfermedad de Fidel Castro, es buena una mirada para valorar cuál es la situación del país en un momento de claro despegue económico y con una coyuntura regional más que favorable.
Impactada la economía cubana por la crisis de la Unión Soviética, el país está logrando una indiscutible recuperación. Basta recordar que ha cerrado el año 2006 con un crecimiento económico del 12’5 % (en América Latina la media fue de 5’3 %) y que en el año 2005 fue del 11’8 %. Entre las razones que lo explican estarían los acuerdos petroleros con Venezuela, el de níquel con China, el aumento de la producción de petróleo nacional y el incremento del turismo.
Angustiados los cubanos por su situación energética -recordemos los apagones de los últimos años-, 2006 ha sido sin duda el año de la revolución energética. Su producción de electricidad ha aumentado un 7’2 %, con un consumo que se está racionalizando mediante el recambio de electrodomésticos y la rehabilitación de sus redes de distribución. La biotecnología está avanzando a pasos gigantescos, logrando el pasado año aumentar el 90 % de sus exportaciones a pesar del bloqueo estadounidense y alcanzando a más de cincuenta países. También se inauguraron 650 obras para la educación y la salud. Su gasto social es el más elevado del hemisferio y a educación y salud destinará en 2007 el 22’7 por ciento del PIB. El pasado año se alcanzó la tasa de mortalidad infantil más bajo de su historia, con 5’3 por mil nacidos vivos (en Nicaragua es de 30, y en Estados Unidos de 7’1). Es importante recordar que la tasa de desempleo en el país es de 1’9 %.
Pero es que en un mundo con 766 millones de personas sin servicios de salud, 120 millones sin agua potable, 842 millones de adultos analfabetos (21 de ellos en Estados Unidos), 158 millones de niños que sufren de desnutrición y 110 millones que no asisten a la escuela, ninguno de esos problemas existen en Cuba a pesar de encontrarse en el Tercer Mundo. Cuba es hoy el país de mayor equidad en la distribución del ingreso en América Latina, el que posee los servicios de educación primaria y secundaria que llegan al 99 por ciento de la población y acceso a estudios superiores en cualquier lugar del país a todos los que quieran hacerlo (800.000 estudiantes universitarios), el primero en indicadores favorables de mortalidad infantil en menores de un año y menores de cinco, el de menor desempleo, el que ofrece alimentos subsidiados que cubren no menos de la mitad de las necesidades nutricionales, el que presta atención médica primaria permanente y remisión a servicios gratuitos de alta tecnología (77’3 años de esperanza de vida). El pasado año, además, la organización no gubernamental WWF (World Wild Fund) declaró a Cuba como el único país del mundo que combina un alto desarrollo humano (reconocido en Informes Anuales sobre Desarrollo Humano elaborados por el PNUD) y una adecuada sostenibilidad ambiental.
Pero no olvidemos la solidaridad de Cuba al mundo, la isla tiene treinta mil trabajadores sanitarios en 60 países y el pasado 2006, la UNESCO lo premió por su programa internacional de alfabetización que se está aplicando en quince países a 2’3 millones de personas. En el año 2006, 27.000 jóvenes de países subdesarrollados estudiaban en La Habana.
Y eso en un mundo donde, según un estudio del pasado 5 de diciembre de las Naciones Unidas, la mitad de la riqueza del mundo se encuentra en manos del 2% de los adultos. Un círculo aún más reducido que sólo abarca al 1% de los habitantes tiene en su poder el 40% de la riqueza, mientras en el otro extremo el 50% de la población apenas contaba con el 1% de la riqueza. Es la expresión estadística del enorme abismo entre una elite insensible y una vasta muchedumbre de desposeídos.
Por supuesto que hay deficiencias en el modelo cubano. Los principales problemas cotidianos hoy son la vivienda y el transporte. Sin embargo, el pasado año se cerró con la construcción de 110.000 viviendas y se compraron 200 autobuses articulados (conocidos en la isla como camellos), otros 50 del tipo normal de segunda mano y 300 escolares.
Pero hay mucho más. Y es que, como dice Santiago Alba, “nos empeñamos en salvar a Cuba comparando datos económicos y estadísticas, olvidando que de lo que se trata es de la elección entre los que “en un lado bombardean países, derriten alegremente los cascos polares y confunden Faluya con un Parque Temático frente a otro que salva niños, cura extranjeros y confunde los propios sufrimientos con los de los otros pueblos de la tierra”. Cuba, dice Alba, el país del “querer pronto, el amar fácil, el hablar intenso, el sentarse ancho, el vestir tenue, el cantar rebelde, el pensar juntos, el mirar despacio, el hacer largo, el vivir recio, el comer, beber y compartir sin misterios, el disentir y vencer sin venenos”. Por eso, sólo en La Habana, cuando mi hijo Camilo de cinco años jugaba en un parque infantil y una niña de la misma edad lo rebasaba en el tobogán, le decía: “disculpe, compañero”.
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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Selon l’acteur français Pierre Richard: « Fidel Castro est un mythe vivant… »
Entretien de Hernando Calvo Ospina
Depuis de nombreuses années, j’admire Pierre Richard, et enfin je l’avais devant moi : souriant, avec ses yeux d’un bleu éclatant. Même lorsqu’il est assis on dirait que son corps est en mouvement, mais pourtant ce n’est pas l’homme distrait, timide et un peu paumé qui nous a fait rire dans tant de films. Il suffit de quelques minutes pour que derrière cette gloire du cinéma français se profile un personnage hautement simple et humain. Moi, j’avais l’impression de rêver et pourtant nous avons parlé de tout, même de la politique extérieure des Etats-Unis, de la chute du mur de Berlin, de la pauvreté dans le monde, du président Fidel Castro…Au moment de transcrire l’entretien, je me heurtai à l’énorme problème de mettre des mots sur cette cascade de paroles vivantes, chaleureuses, tendres et bourrées d’un humour très subtil. Des heures passées avec lui, je présente ici un échantillon , une facette du « Grand blond avec une chaussure noire », comme s’intitule l’un de ses films les plus populaires… Bien que ce jour là, il portait des baskets.
« Je crois que cette espèce d’obsession que j’ai de la justice me vient de l’enfance. J’ai grandi dans un monde entouré de richesses, au sein d’une « bourgeoisie aristocratique ». Je vivais dans un château. Je me souviens qu’étant enfant, je volais du pain pour les donner aux employés. Je le faisais d’une façon spontanée. Personne ne m’avait dit si c’était bien ou mal, mais instinctivement je sentais que je devais le faire car ces personnes en avaient besoin.
« Maintenant, c’est pareil, chaque jour je suis indigné par les si nombreuses injustices qui existent dans ce monde. Rien qu’en France, j’en vois dix par jour. Et si je me mets à énumérer celles du monde entier… Je vois celles qui existent en Amérique Latine où les richesses ne cessent d’augmenter alors que la pauvreté s’accroit de jour en jour. Les injustices que commettent les Etats-Unis contre les peuples latino-américains et contre d’autres nations pauvres du monde sont permanentes, cela dure depuis plus de cent ans, et j’en suis terriblement indigné. Ils sont en train de faire basculer le monde dans l’absurde.
« Mais je dois reconnaître que lorsque je fais le bilan de ma propre vie, je trouve que je n’ai pas défendu de grandes causes. Voilà peut-être pourquoi j’ai voulu donner à mes films un côté humain. C’est vrai, je dis ce que je pense mais je n’ai jamais été à l’avant-garde d’aucun combat politique ni à la tête de manifestations de protestation. Mais je suis indigné par les injustices qui m’entourent. Et cela ne devrait pas être ainsi, car dans ma situation, je pourrais fermer les yeux.
« Peut-être aurais-je voulu être Che Guevara mais je n’ai pas été Che Guevara. Et c’est grâce au Che que je suis venu à Cuba, par pur hasard. En 1987, un ami français journaliste qui revenait d’un séjour sur l’île où il avait rencontré des membres de la famille et des proches du Che m’a proposé de faire un film documentaire sur le personnage. Je n’ai pas eu une seconde d’hésitation et j’ai accepté.
« Dès que j’ai foulé le sol cubain, j’ai été surpris par l’amabilité des gens. Jamais je n’aurais pu imaginer que mes films étaient aussi populaires dans ce pays que nos médias nous dépeignaient comme un repaire de dangereux communistes.
« Les trois semaines de tournage ont été chargées d’émotion. Les problèmes ont surgi au retour, car nous ramenions plusieurs kilomètres de pellicule, parce que lorsque les Cubains se mettaient à parler du Che, il était presque impossible de les arrêter. Ce furent des journées pleines d’émotions intenses, fortes.
« J’y suis retourné souvent par la suite. La dernière fois, je suis resté presque trois mois à filmer une version de « Robinson Crusoe » (2002). C’était formidable de travailler avec les Cubains parce qu’ils sont très compétents et ce sont des gens très humains, avec une autre conception du travail, différente de la nôtre. Avec eux, on peut travailler à un rythme très humain.
« Et un jour, j’ai pu rencontrer Fidel Castro. C’était quelques mois après le film sur le Che. Je ne me souviens pas si c’était fin 1987 ou début 1988. J’étais revenu en touriste dans ce pays qui m’avait étonné. C’est alors que l’on m’a informé que Fidel voulait me voir. J’ai donné mon accord mais les jours se succédaient et rien ne se passait. Ce ne fut que la veille de mon départ que l’on m’annonça qu’il m’invitait à une réception. J’ai expliqué que je devais repartir en France le lendemain matin et qu’ensuite il n’y aurait pas d’autre vol me permettant d’arriver à temps. Très calmement, on prononça alors une phrase qui me sembla irréelle mais dont je m’accommodai : « Restez, nous ferons quelque chose ». Et je ne sais pas comment mais effectivement « ils firent quelque chose ».
« Au cours de cette soirée je me suis retrouvé avec pas moins de 600 personnes, parmi lesquels des chefs d’Etat. Et moi je sentais que je n’avais rien à dire à ces gens, car je ne connaissais personne. C’est alors qu’est apparu Fidel Castro. Il a commencé à saluer les invités. Il est parvenu jusqu’à l’endroit où je me trouvais avec ma traductrice, m’a dit bonjour et m’a parlé pendant à peu près trois minutes. Puis il s’est remis à saluer d’autres personnes.
« Je me suis alors adressé à mon interprète et lui ai dit : « Je suis ravi de l’avoir rencontré mais je crois que l’on n’aurait pas dû désorganiser mon voyage de retour pour cet instant. On va rentrer ». Et elle me répondit : « Non, on doit rester ». Une demi-heure plus tard, il restait 400 personnes, et je demandai à ma traductrice, la seule personne à parler avec moi: « Nous y allons ? » Et de nouveau elle insista pour que je reste encore. Encore une demi-heure, 200 personnes dans la salle : « On y va ? ». Et elle de répéter « Non, pas encore ». La salle était presque vide lorsqu’elle me dit que nous devions nous rendre dans une autre salle.
« Celle-ci était plus petite, mais une cinquantaine d’intellectuels latino-américains s’y trouvaient parmi lesquels Gabriel García Márquez. C’était terrifiant et je suis resté muet, incapable d’échanger une parole avec quiconque. Je voulais partir à toute vitesse mais ma traductrice insistait : « Pas encore », et tranquillement elle lançait de nouveaux sujets de conversation..
« Quelques secondes plus tard, je ne comptai plus que 30 personnes dans la salle. « On y va ? ». Toujours la même réponse. Alors qu’il ne restait plus que 15 personnes, je renouvelai ma demande et elle sa réponse. Puis nous ne fûmes plus que trois. Puis seulement elle et moi. Moi complètement muet au fond de la salle. Pendant toute la soirée, elle est la seule personne à qui j’ai parlé.
« Lorsque je le vis arriver depuis le fond du couloir et s’avancer vers moi, j’étais complètement intimidé…
« Je crois que nous avons bavardé 45 minutes à peu près. Je croyais qu’il allait me parler de mon film sur le Che. J’espérais qu’il me pose des questions à ce propos. Il n’en fit rien, mais j’ai su par la suite qu’il l’avait vu et que cela lui avait plu. Nous avons parlé de la cuisine cubaine et de la mer. Pas un seul sujet politique. Au bout de 45 minutes environ, il m’a dit : « Je vous remercie d’être venu », et il est parti.
« Mais durant ces 45 minutes, je me suis fait 45 fois la réflexion que ce personnage est extrêmement charismatique. Je le regardais fasciné, car il est fascinant, il est très grand, et fait beaucoup de gestes en parlant.
« Qu’on aime Fidel Castro ou pas, cet homme est un mythe. J’ai rencontré d’autres personnes qui ont éprouvé cette sensation en face de lui et qui m’ont dit : « Je ne l’aimais pas du tout, mais après l’avoir salué et écouté pendant une demi-heure, il m’a retourné comme une crêpe ». Fidel Castro a un charisme extraordinaire, il est fascinant. C’est l’un des plus grands personnages du XXème siècle. En France, il n’y a personne qui ait sa stature, même Charles de Gaulle. Cet homme est un mythe vivant… »
Hernando Calvo Ospina est un journaliste et un écrivain colombien résidant en France. Collaborateur au Monde Diplomatique.
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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¿Cambiará la política norteamericana con Cuba?
Por Nobuo Miyamoto
ex-Embajador en Cuba
La diplomacia norteamericana se encuentra actualmente en el colmo de la confusión principalmente por la guerra de Iraq. En este contexto, el Partido Republicano de Bush perdió en las elecciones intermedias en noviembre del año pasado, donde los demócratas obtuvieron la mayoría de ambas cámaras. Como consecuencia, la Secretaria General del Partido Demócrata en la Cámara Baja, Pelosi, ocupó el puesto de Presidente de la Cámara por primera vez como mujer en la historia de los EE.UU.
En octubre del 2002, la Sra. Pelosi votó valientemente en contra de la resolución que favorecía el uso de la fuerza contra Iraq. Su designación como Presidente de la Cámara Baja sugiere la posibilidad de que la diplomacia de los EE.UU cambie hacia la dirección de respetar la justicia.
En estas corrientes, quiero prestar atención a las relaciones con Cuba que ha estado en confrontación con los EE.UU. durante largo tiempo.
En Cuba se ha consolidado la delegación, aunque fuera “provisional”, del poder del Presidente del Consejo de Estado, Fidel Castro, quien está bajo el tratamiento médico, a su hermano Raúl Castro, Primer Vice Presidente del Consejo de Estado. El día 2 de diciembre del año pasado, en la inauguración de los desfiles militares para celebrar el cumpleaños 80 del Presidente Castro, el Sr. Raúl dijo públicamente, “sirva la oportunidad para nuevamente declarar nuestra disposición de resolver en la mesa de negociaciones el prolongado diferendo entre Estados Unidos y Cuba”, con la premisa del firme mantenimiento de los principios jurídicos y políticos fundamentales. Podría decirse que era la manifestación de la voluntad por la mejoría de la situación con los EE.UU. por parte del máximo dirigente de hecho.
En el verano del 2003, poco después de la invasión del Presidente Bush contra Iraq y su precipitada declaración de la victoria, conversé con el Ministro Raúl a quien conocía desde mucho antes. En esa ocasión, el Sr. Raúl dijo, “Bush es hombre peligroso que pudiera hacer cualquier cosa. Pudiera invadir Cuba como en 1961”. Luego expresó, “pero, hemos terminado las preparaciones estratégicas y tácticas por todo el territorio para enfrentarles. Lucharemos principalmente en guerrilla. Si los EE.UU. entran, no podrán salir”.
Han pasado más de 3 años desde entonces. La posición de los EE.UU. en Iraq está casi destruida. Como consecuencia, la fuerza de restitución política que tradicionalmente los EE.UU. contiene ahora está comenzando a funcionar.
Esperamos en la nueva diplomacia norteamericana la justicia y el abandono de la posición egocéntrica, chovinista y prepotente. Deseamos la justicia en su política con Cuba, la que no solamente favorecerá la buena vecindad sino también constituirá una buena oportunidad para demostrar su actitud diplomática racional y justa, ampliamente a la comunidad internacional, incluyendo a Iraq y la sociedad árabe islámica . Por ende debe favorecer la seguridad y los intereses nacionales de los EE.UU.
Tomado del diario Asahi
(fragmentos)
17 de enero de 2007
Autor: Nació en 1937. Fue también Embajador en la República Checa.
Su último libro es “Dignidad del Presidente”
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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Entrevista al actor francés Pierre Richard : “Uno puede querer o no a Fidel Castro, pero ese hombre es un mito viviente”
Por: Hernando Calvo Ospina, Periodista y escritor colombiano residente en París.
Tomado de Rebelión
17 de enero de 2007.
Hace muchos años que admiro a Pierre Richard, y al fin ahí lo tenía frente a mí: sonriente, con sus ojos azules resplandecientes. Hasta sentado su cuerpo parece estar en movimiento, aunque sin mostrar al hombre distraído, tímido y un poco despistado que nos ha hecho reír en tantas de sus películas. Al cabo de pocos minutos esta gloria del cine francés deja traslucir a un personaje altamente sencillo y humano. Y aunque ni yo me lo creía, hasta hablé con él de la política exterior estadounidense, el derrumbe del Muro de Berlín, de la pobreza en el mundo, de Cuba, del presidente Fidel Castro... Cuando transcribía la entrevista me surgió el gran problema de poner en letras una cascada de palabras vivas, cálidas, tiernas y repletas de un fino humor. De las horas pasadas, aquí presento una muestra de esa faceta de El rubio alto de zapato negro, como titula una de sus más populares películas... Aunque ese día estaba en zapatillas. "Creo que esa especie de obsesión que tengo por la justicia me viene desde la niñez. Crecí en un mundo rodeado de riquezas, en medio de una ‘burguesía aristocrática’. Recuerdo que de niño yo robaba manzanas en un castillo para dárselas a los trabajadores. Lo hacía de manera espontánea. Nadie me dijo si eso era bueno o malo, pero instintivamente yo sentía que debía hacerlo porque esas personas lo necesitaban.
"Entonces hoy, día a día, tengo estados de indignación ante las tantas injusticias que suceden en este mundo. Solo en Francia veo diez injusticias diarias. Y si me pongo a contar las del mundo¼ Veo las que suceden en América Latina donde las riquezas crecen y crecen, y la pobreza cada día es más enorme. Las injusticias que comete Estados Unidos contra los pueblos latinoamericanos y contra otras naciones pobres del mundo, son constantes desde hace más de cien años, y eso me indigna terriblemente: Está convirtiendo al mundo en algo absurdo.
"Pero debo reconocer que cuando hago balances de mi vida encuentro que no he defendido grandes causas. Quizás por eso he querido darle a mis películas un sentido humano. Además de decir lo que pienso, nunca me he puesto a la vanguardia de un combate político, ni a la cabeza de manifestaciones de protesta. Pero sí vivo indignado por las injusticias que me rodean. Y ello no debería sucederme porque tengo el dinero y la fama como para cerrar los ojos.
"Quizás hubiera querido ser Che Guevara, pero no fui Che Guevara. Y fue por el Che que llegué a Cuba, y por puro azar. Un día de 1987 un amigo periodista francés que acababa de estar en esta Isla y que encontró a familiares y gentes cercanas al Che, me propuso hacer un documental sobre él. No dudé un segundo en decirle que sí.
"Desde que toqué tierra cubana quedé sorprendido por la amabilidad de sus gentes. Nunca pude imaginar que mis películas eran tan populares en esta tierra que los medios de prensa nos mostraban llena de peligrosos comunistas.
"Las tres semanas que estuvimos filmando fueron muy emotivas. El problema fue al regresar pues llevábamos varios kilómetros de cintas, ya que cuando los cubanos empezaban a hablar del Che era casi imposible pararlos. Fueron días de inmensas emociones.
"Después de esa vez regresé varias veces. En la última estuve casi tres meses filmando una versión de Robinson Crusoe (2002). Ha sido formidable trabajar con los cubanos, pues son muy humanos, gente muy preparada.
"Y un día pude encontrarme a Fidel Castro. Fue unos meses después del filme sobre el Che. No recuerdo si a finales de 1987 o comienzos de 1988. Yo había regresado como turista a ese país que me había sorprendido. Entonces me dijeron que Fidel quería verme. Yo estuve de acuerdo, pero los días pasaron y pasaron y la hora no llegó. Justo el día anterior al de mi partida me dijeron que él me invitaba a una recepción. Expliqué que yo salía para Francia al día siguiente en la mañana, y que después no habían vuelos de aviones que me permitieran llegar a tiempo. Con mucha tranquilidad me dijeron una frase que me sonó irreal pero que acepté: ‘quédese que algo haremos’. Y no se cómo, pero ‘algo hicieron’.
"En esa actividad me encontré como con 600 personas, incluidos jefes de Estado. Y yo sentía que no tenía nada que hablar con ellas. Apareció Fidel Castro y empezó a saludar. Llegó donde yo estaba con mi traductora, me saludó y me habló como tres minutos y siguió saludando a otras personas.
"Entonces me dirigí a mi intérprete y le dije: ‘estoy feliz de haberlo encontrado, pero creo que no se debía de haber desorganizado todo mi regreso por este instante. ¿Nos vamos?’ Y ella me dijo: ‘aún no’. Media hora después habían 400 personas, y yo le pregunté a mi traductora, la única que hablaba conmigo: ‘¿nos vamos?’ Y ella insistió en que todavía no. Otra media hora más, 200 personas en la sala: ‘¿Nos vamos?’. Y ella repitió que aún no. Ya estaba la sala casi vacía, cuando ella me dijo que debíamos ir a otra sala.
"Era más pequeña, pero había en ella unos 50 intelectuales latinoamericanos, entre ellos Gabriel García Márquez. Quedé aterrorizado y mudo, sin atreverme a cruzar palabra con alguien. Me quería ir volando de allí, pero la traductora insistía: ‘aún no’, y tranquilamente me inventaba más temas de conversación.
"Unos minutos después conté que habíamos 30 personas en esa sala. ‘¿Nos vamos?’. Y la misma respuesta. Cuando quedaban solo 15 latinos, pregunté lo mismo y ella me contestó como hasta entonces. Quedamos tres en aquella sala. Luego ella y yo solos. Yo mudo al fondo de la sala de donde no me había movido.
"Cuando lo vi llegar por el fondo del pasillo y avanzó hacia mí. Yo estaba más aterrorizado...
"Creo que conversamos unos 45 minutos. Yo quería que me preguntara de mi película sobre el Che. No lo hizo, aunque supe que ya la había visto y que le había gustado. Hablamos de la comida cubana y del mar.
"Pero en cada minuto de esos 45 me di cuenta de que es un personaje extremadamente carismático. Yo lo miraba fascinado, pues es fascinante, muy grande y hace muchos gestos al hablar.
"Porque uno puede querer o no a Fidel Castro, pero ese hombre es un mito. Yo conozco a otras personas que han tenido esa sensación ante él, y que me han dicho: ‘yo no lo quería nada de nada, pero a la media hora de haberlo saludado y escuchado ya me había volteado como a una tortilla’.
"Fidel Castro tiene un carisma extraordinario, que fascina. Es uno de los más grandes personajes del siglo XXI. En Francia no existe ninguno de su talla, ni Charles de Gaulle se le acerca. Ese hombre es un mito viviente."
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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Cuba y la mano invisible del imperio
Por: Ricardo Alarcón de Quesada
Tomado de La Vanguardia .Cataluña . España
8 de enero de 2007.
TRES MESES DESPUÉS DEL abominable ataque a las Torres Gemelas, el Gobierno de EE. UU. reconocía su respaldo al terrorismo anticubano .
Desde que el presidente Fidel Castro debió afrontar una delicada operación quirúrgica, la cubanología se ha puesto de moda. Abundan personajes dispuestos a juzgar a Cuba y a opinar sobre su destino.
Quienes se interesan en conocer la verdad debieran comenzar por el principio. Con fuentes que nadie, salvo un demente, podría tachar de castristas.
Por ejemplo, los documentos oficiales del Gobierno de Washington desclasificados en 1991 y publicados por el Departamento de Estado (Foreign Relations of the United States, 1958-1960,volumen VI, Cuba).
En ellos aparecen pruebas irrefutables del apoyo económico, político y militar que Washington dio a la tiranía de Batista, para "impedir la victoria de Castro", y al fracasar tal propósito, las acciones que emprendió para destruir la revolución cubana. Una instrucción del presidente Eisenhower recorre como una obsesión todos los documentos:
"Que nuestra mano no aparezca", ordenó el general. Sostener a Batista, llevar a cabo los planes más agresivos contra Cuba, pero ocultando siempre la mano del imperio.
Hay otro documento, publicado por la CIA en febrero de 1998 (Inspector general´s survey of the Cuban operation and associated documents)que da cuenta del empeño por "fabricar una oposición dentro de Cuba alimentada con asistencia clandestina externa y la organización de grupos de exiliados que sirvan para encubrir las acciones de la Agencia". Otra vez, recordaba el inspector general de la CIA, "la mano de Estados Unidos no debe aparecer".
Antes de que Fidel Castro y sus compañeros descendieran victoriosos de la Sierra Maestra, en enero de 1959, ya se habían instalado en Miami los más cercanos colaboradores del dictador Batista, llevando en su equipaje la totalidad de las reservas monetarias de Cuba: 424 millones de dólares.
Nada fue devuelto a Cuba, donde el gobierno revolucionario aún no existía y, obviamente, no había iniciado ninguna de las políticas que después han sido empleadas para tratar de justificar la encarnizada hostilidad norteamericana. Comenzó entonces una guerra económica que continúa medio siglo después.
La historia registrará con asombro que esa guerra haya podido durar tanto tiempo sin que frente a ella se hubieran rebelado algunos que se dicen defensores de la democracia y los derechos humanos. Porque como consta en un buen número de los documentos arriba referidos, la política norteamericana, se resume textualmente así: "La mayoría de los cubanos apoya a Castro... El único modo de restarle apoyo es aplicando medidas... que provoquen malestar e insatisfacción... y causen hambre y desesperación".
En otras palabras, el propósito de Washington es negar a los cubanos sus derechos democráticos porque "apoyan a Castro" y castigarlos con una política que saben que tiene un carácter genocida.
Sorprenderá igualmente el silencio de algunos ante el empleo sistemático del terrorismo contra Cuba desde aquel distante enero hasta hoy en día. Cinco cubanos, Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, guardan prisión en cárceles norteamericanas, hace ya más de ocho años, por haberse infiltrado en grupos terroristas que operan libremente desde Miami. Por eso, verdaderamente, fueron acusados y condenados a cuatro cadenas perpetuas más 75 años de prisión. Para colmo, a petición de la fiscalía, el tribunal agregó, para cuando hubiesen extinguido las severísimas sanciones, esta singular condena: "Se le prohíbe al acusado acercarse a o visitar lugares específicos donde se sabe que están o que frecuentan individuos o grupos terroristas". Estas palabras aparecen, con todas sus letras, en las actas del tribunal que los condenó en Miami, correspondientes a las sesiones del 14 y el 27 de diciembre del 2001, y constan en un documento público pero silenciado por la gran prensa. Tres meses después del abominable ataque a las Torres Gemelas, el Gobierno norteamericano reconocía su respaldo al terrorismo anticubano, una noticia que aún espera ser descubierta.
Luis Posada Carriles permanece aún en Estados Unidos, que se niega a extraditarlo a Venezuela, donde era juzgado por la destrucción en pleno vuelo de un avión civil. Washington ni siquiera lo define como terrorista, algo que Posada se ha encargado de hacer en su autobiografía y en entrevistas a The New York Times y otros medios.
Según Bush, quien proteja a tales criminales es igualmente culpable y debe rendir cuentas. ¿Cuándo lo hará él? . ( Cubaminrex- Embacuba España ).
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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¿Dos pasos atrás para Negroponte?
Por: Juana Carrasco Martín
Tomado de Juventud Rebelde
5 de enero de 2007
Como es costumbre se habló primero en condición de anonimato, porque la movida no había sido oficialmente anunciada, pero la sorpresa en el mundillo de la política washingtoniana tiene que ver con el super-espía John Negroponte, el director nacional de inteligencia, el hombre que George W. Bush puso al frente del engendro creado para responsabilizarse con las actividades coordinadas de 16 agencias de espionaje de Estados Unidos.
De cargo tan poderoso pasó a convertirse en el No. 2 de la secretaria de Estado Condoleezza Rice, y según AP «retorna a sus raíces como diplomático de carrera». El enroque dicen que se hará efectivo este viernes cuando se anuncie también que el almirante retirado Mike McConnell, un ex director de la Agencia de Seguridad Nacional entre 1992 y 1996 y actualmente vicepresidente de la firma consultora y contratista del gobierno Booz Allen Hamilton, estará al frente de la inteligencia.
Quizá Negroponte sea otra de las «víctimas» tras las conclusiones del Grupo de Estudio sobre Iraq (ISG) y el descalabro electorero republicano del pasado noviembre, apuntándose en la lista que encabezaron John Bolton, quien era el embajador a dedo ante la ONU, el ya ex secretario de Defensa Donald Rumsfeld, y el obligado a renunciar general John Abizaid, todos imputados en el «deslizamiento hacia el caos» a que han llevado a Iraq.
No olvidemos que John Negroponte fue el sustituto de Paul Bremer como pro-cónsul con asiento en Bagdad —pero bajo la denominación de embajador de EE.UU.—, y que del 2001 al 2004 sirvió como embajador ante la ONU, por tanto también es co-responsable de los males bélicos.
Pudiera suponerse que debe haber sido grande su aporte al desbarajuste, pero todavía parece considerársele necesario cuando se le «rebaja» la categoría pero sigue en las filas del gobierno de los ultra neoconservadores.
Por supuesto, el reciclaje tiene mucho que ver con aquello que pueda salir a la luz si los demócratas en control del Congreso empiezan a cuestionarse actuaciones. Negroponte sería un personaje ideal para la inquisitoria del Comité de Inteligencia del Senado y otros sobre la dirección de la política estadounidense. Sin embargo, la administración Bush parece confiada en que sea confirmado por el Senado, para llenar el vacío que dejara Robert Zoellick en julio pasado, cuando renunció como subsecretario de la Rice para posicionarse en la poderosa firma de Wall Street Goldman Sachs.
Se afirma respecto a Negroponte que este ha sido criticado porque, más que lograr la coordinación de los expertos y eficiencia en el análisis de la información obtenida con el espionaje, hizo crecer su personal hasta 1 500 en la dirección nacional añadiendo una buena tajada de burocracia a la ya existente. También está en duda si después de sus reformas, pudieran evitarse ahora los lapsos de inteligencia que llevaron a los atentados del 11 de septiembre de 2001 y a la fracasada guerra contra Iraq.
Al menos una parte de los 40 000 millones de dólares que Estados Unidos se gasta en esas actividades de «inteligencia» parecen caer en la canasta del despilfarro y habría que tomar en cuenta la valoración hecha por un ex funcionario de esa comunidad y analista de la Rand Corporation, Gregory Treverton, quien dijo que la partida de Negroponte «es probablemente un poco vergonzosa» e incluso «un nuevo sacudón cuando el sector enfrenta bastantes trastornos ya». ( Cubaminrex- Juventud Rebelde ).
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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Gángster de la diplomacia: Negroponte, verdugo mayor, de nuevo en Iraq
Por: Lisandro Otero
Tomado de Rebelión
5 de enero de 2007
A Bush se le enreda cada vez más la pita. Tras las desastrosas elecciones en las cuales el pueblo estadounidense expresó su rechazo a la guerra en Iraq, ahora el tarado presidente se dispone a incrementar el número de tropas en algo que ha llamado el “surge”, (oleaje, mar embravecido), para no llamarle “escalada”, que aterraría a la opinión pública. En lugar de buscar una conclusión honrosa del conflicto y comenzar una salida gradual de las tropas se dispone a atizar el fuego y maximizar la agresividad. Es tan burdo el desconocimiento de las corrientes de opinión, tan manifiesto el desdén por la voluntad de su pueblo, que ya han comenzado a surgir reclamos de “impeachment”, o sea enjuiciamiento del Congreso contra su Poder Ejecutivo, que podría expulsar al mandatario de su cargo, lo cual sería facilitado por la nueva mayoría demócrata en el Capitolio.
A esa medida Bush añadirá el relevo de su Director Nacional de Inteligencia, la bestia carnicera de Dimitri Negroponte, a quien nombrará Subsecretario de Estado a cargo de los asuntos de Iraq. Se trata evidentemente de una democión de un alto cargo a uno menor de la administración. Como Director de Inteligencia Negroponte tenía rango ministerial y ahora estará supeditado a Condoleezza. Los analistas se preguntan cuál ha sido la deficiencia que ha motivado esta degradación.
Negroponte fue embajador en Honduras de 1981 al 85. Durante su ejercicio fundó la espantosa base de El Aguacate, centro de detención y torturas, con la cooperación de la CIA y de militares argentinos. Allí se entrenaba a los “contras” nicaragüenses. En agosto de 2001 unas excavaciones descubrieron los restos de 185 personas, incluyendo dos norteamericanos, quienes habían sido torturados y asesinados en aquél horrendo lugar. Negroponte, con ayuda de la CIA, contribuyó a crear el Batallón 316 que secuestró, martirizó y exterminó a cientos de patriotas.
En 1982, 32 monjas salvadoreñas se refugiaron en Honduras tras el asesinato del obispo Oscar Romero. Jack Binns, funcionario diplomático estadounidense, aseguró que las monjas habían sido secuestradas, violadas y lanzadas desde helicópteros, todo lo cual era del conocimiento y probable intervención de Negroponte quien colaboró estrechamente con el jefe del ejército hondureño, general Gustavo Álvarez Martínez en la consolidación del terrorismo de estado, de la desaparición de centenares de hondureños y salvadoreños, en la tortura, interrogatorio y asesinato de patriotas. Negroponte puso en contacto a traficantes de armas con militares hondureños y logró que el presupuesto de la ayuda militar norteamericana a Honduras creciera de cuatro a setenta y siete millones de dólares anuales.
Negroponte es vástago de la aristocracia de Nueva Inglaterra. Nació en el seno de una adinerada familia propietaria de una flota de navíos de carga. Se educó en los centros de la elite: Exeter, Yale. Comenzó su carrera diplomática en Hong Kong, observatorio para escudriñar el interior de China, donde es probable que fuese reclutado por la CIA. Lógicamente se le destinó a Vietnam en tiempos de la guerra. Tuvo desavenencias con Kissinger y pasó un período en embajadas de poca importancia pero fue rescatado en la época de Reagan y enviado a Honduras, donde organizó a los contras nicaragüenses y a la contrarrevolución centroamericana.
Durante su período como embajador en Iraq, según The New York Times, el principal logro de Negroponte fue poner de acuerdo a una parte de los sunitas, una minoría de los chiítas y a los kurdos para que aceptasen la mascarada comicial. También eliminó las contradicciones entre el gobierno usurpador y la jerarquía de las tropas de ocupación. Negroponte no ha durado dos años en su cargo de espía mayor. Sustituyó, en 2004, a George Tenet, hasta entonces Director de la CIA. También ha sido embajador en México, Filipinas y Naciones Unidas.
Es evidente que Bush no puede ordenar ahora la retirada general de sus tropas, que es lo que está demandando la opinión pública en Estados Unidos, porque perjudicaría los intereses de las grandes transnacionales petroleras que son las que han derivado beneficios inmediatos de la ocupación y son las que financiaron sus campañas electorales. Todos los observadores están de acuerdo en que se ha producido un incremento inusitado de las acciones patrióticas de los insurgentes que luchan contra las fuerzas de ocupación. Ese desarrollo de la violencia es un indicador que los combatientes de la liberación nacional han alcanzado una etapa superior de organización, armamento y coordinación de sus acometidas.
O sea que, cuatro años después de haber lanzado una invasión brutal donde han muerto seiscientos mil iraquíes y más de tres mil soldados estadounidenses, más otros cientos de miles de heridos, y haber gastado cuatrocientos mil millones de dólares, Estados Unidos reconoce haber fracasado en su intento de sojuzgar a aquél pueblo para favorecer los intereses de las compañías petroleras. Los más optimistas generales afirman que la guerra no se ha ganado, pero tampoco se ha perdido, pero los analistas más objetivos saben que no hay nada más que hacer allí, con o sin Negroponte.
Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.

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