2005

2006

2007

MARZO

Comentan en prensa de Vietnam reflexiones de Fidel
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Cincuentenario de la Unión Europea: tejado de vidrio
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“RAÚL CASTRO”
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Tambores de guerra en Washington o la última posibilidad de Bush:
Cada vez más cerca la posibilidad de un ataque contra Irán

FEBRERO

Advierte Cindy Sheehan sobre planes de EE.UU. para atacar a Irán
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Entrevista con Pascual Serrano, editor de Rebelión y nuevo Premio "Pensar a Contracorriente": "Un premio como este nos ayuda a sentir que nuestras causas son compartidas"
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Estrella declinante: Condoleezza bajo fuego

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ENERO

Cuba en el año 2007

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¿Cambiará la política norteamericana con Cuba?

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Entrevista al actor francés Pierre Richard : “Uno puede querer o no a Fidel Castro, pero ese hombre es un mito viviente”
También en francés ________________________

Cuba y la mano invisible del imperio
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¿Dos pasos atrás para Negroponte?
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Gángster de la diplomacia: Negroponte, verdugo mayor, de nuevo en Iraq
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DE LA PRENSA

Comentan en prensa de Vietnam reflexiones de Fidel

VIETNAM, 30 de marzo de 2007. El diario vietnamita Quan Doi Nhan Dan destaca el llamado de alerta del presidente cubano, Fidel Castro, sobre la siniestra idea de convertir alimentos en combustible que estableció Estados Unidos como línea económica de su política exterior.

Quan Doi Nhan Dan resalta que el análisis del líder cubano gira en torno a la exhortación del presidente George W. Bush a que el Congreso norteamericano apruebe un proyecto para el uso de 132 mil millones de litros de combustible alternativo y se reduzca el consumo de gasolina el 20 por ciento para el 2017.

El diario vietnamita subraya que Fidel Castro sostiene que el ahorro de energía es una necesidad elemental y urgente de todo el mundo, pero que la idea de Bush conducirá a la humanidad a una tragedia, informa un despacho de la agencia Prensa Latina.

La publicación precisó que se requieren unos 320 millones de toneladas de maíz para producir 133 mil millones de litros de etanol en 10 años, lo cual puede profundizar el hambre para muchas partes del mundo.

El líder cubano alertó -agrega Quan Doi Nhan Dan- que de aplicarse estas recetas a los países del Tercer Mundo muchas personas, de entre las masas hambrientas del planeta, no podrán consumir maíz. ( Cubaminrex – PL ).

 


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Cincuentenario de la Unión Europea: tejado de vidrio

FRANCIA, 20 de marzo de 2007.- La Unión Europea (UE) cumple 50 años el próximo 25 de marzo y entre celebraciones y balances, el sueño de crear "una casa común" avanzó en muchos terrenos, pero mantuvo el tejado de vidrio en temas políticos y económicos.

Fue el 25 de marzo de 1957 que nació la idea con la firma del Tratado de Roma. Surgió la Comunidad Económica Europea (CEE), que se transformó en UE el 1 de noviembre de 1993. Hasta aquí todo es historia lineal.

El libre tránsito a través de las fronteras y la creación de una moneda única, el euro, a la cual se suman cada vez más países, ofreció un aparente dinamismo en la cooperación y el intercambio, aunque el proceso siga marcado por fracturas peligrosas.

La UE no ha sido ajena a la tendencia de la globalización neoliberal que terminó afectando sensiblemente el nivel de vida de muchos europeos. Tal vez por ello el 44 por ciento de la población integrante de la concertación, manifieste decepción.

Ese segmento, de acuerdo con el diario británico Financial Times, cree que la vida ha empeorado desde que su país se adhirió a la UE.

El promedio de ciudadanos disgustados con la UE se incrementa, por ejemplo, en el Reino Unido hasta el 52 por ciento, y Francia en un 51 por ciento. Los españoles, en cambio, piensan que las cosas han mejorado, según el 53% de los encuestados.

Empero, en sentido general tampoco el panorama es tan sombrío. El sentimiento de unidad, como fortaleza, predomina en la mayoría. No obstante, el desempleo y los problemas de viviendas hacen creer a más del 25 por ciento de los ciudadanos que muchas cosas andan mal en la UE.

En marzo de 1957 sólo seis países (Alemania Federal, Bélgica, Francia, Holanda, Italia y Luxemburgo) rubricaron el Tratado de Roma. De entonces a la fecha, el grupo creció significativamente hasta llegar a 27 miembros el 1 de enero del año en curso.

El Viejo Continente recibió con mesura, escepticismo o alegría el 2007, a partir del crecimiento de la UE y de la zona del euro.

Bulgaria y Rumania son los benjamines de la familia, y 13 los integrantes de la eurozona, al dar entrada a Eslovenia.

Aunque fuentes del Eurobarómetro y de la Comisión Europea (CE) desde Bruselas destacaron el fortalecimiento del bloque de países, también admitieron que subsisten miradas recelosas ante el temor de que las fusiones terminen por debilitar al grupo.

Tampoco es bien vista la franja de la moneda única y en particular los franceses sienten que el euro privó a la gran mayoría de la población de un mejor nivel de vida y limito bastante sus proyecciones sociales.

La Comisión Europea determinó que en el futuro, en tanto se siguen las discusiones del caso de Turquía, los ingresos proyectados son de Croacia, en el 2010, y Macedonia con la aprobación especial de un referendo francés.

Respecto a Macedonia, se trata de una exigencia introducida en el 2005 por el presidente francés, Jacques Chirac, en la Constitución de la República.

Sobre Turquía, que pudiera entrar en la UE en cualquier momento, se tomará en cuenta el criterio de la opinión pública, además de reformas económicas y un presupuesto acorde con las exigencias del grupo.

Cada vez más sólido, pero afectando duramente a las exportaciones, el euro pudiera devenir manzana de la discordia en el continente este año, según analistas financieros.

La llegada a la eurozona de Eslovenia, es el ingrediente que faltaba para completar un estudio perspectivo enfocado hacia el desarrollo sin afectar el entorno social.

Eslovenia cumplió finalmente con los requisitos de la UE para poder circular el euro y se adelantó a los futuros aspirantes a la moneda única, a la sazón Chipre y Malta en el 2008 y Eslovaquia en el 2009.

Francia, Italia, España, Alemania, Bélgica, Países Bajos, Austria, Portugal, Grecia, Irlanda, Luxemburgo, Finlandia y ahora Eslovenia forman "el clan de la eurozona".

Son miembros de la UE Irlanda, Lituania, Dinamarca, Grecia, Polonia, Estonia, Eslovaquia, Eslovenia, Bélgica, Luxemburgo, República Checa, España, Países Bajos, Letonia, Portugal, Malta, Francia y Alemania.

Además, Italia, Finlandia, Chipre, Austria, Suecia, Hungría, Reino Unido, y desde enero, Bulgaria y Rumania.

Uno de los puntos más neurálgicos de la concertación es su posición de "aliado silencioso" frente a los designios bélicos del actual gobierno estadounidense, que encabeza el presidente George W. Bush.

Salvo contadas excepciones, como el caso de Francia que se opuso fervientemente a la invasión a Iraq, la UE trata por todos los medios de no contradecir a Washington, o cuando menos, prefiere callar y hacerse de la vista gorda.

Como han denunciado diversos países en vías de desarrollo, el Viejo Continente no muestra una postura independiente, "no tiene opinión propia" y "se pliega a los intereses de la Casa Blanca". (Cubaminrex-PL)



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“RAÚL CASTRO”

Por: Yuri Plutenko

Tomado de Revista “Estado de la Unión”(RUSIA -BELARÚS)

Diciembre del 2006.

Nikolai Leonov:

“Al Che Guevara le encontraron mi tarjeta de presentación. Sobre ello escribió toda la prensa mexicana”.

Esto ocurrió hace cincuenta años temprano en la mañana. El 2 de diciembre de 1956, llegó a las costas de la provincia de Oriente de la Isla de Cuba el yate “Granma” y ochenta y dos jóvenes, vestidos con trajes de campaña, desembarcaron en la orilla. Muy pronto, sólo quedaron doce vivos. Después les llamaron “Barbudos”. Así comenzó uno de los principales episodios de la legendaria Revolución Cubana. Antes fue el asalto al cuartel “Moncada”, la cárcel, el destierro fuera del país. Por delante- la vida en campaña en la Sierra Maestra, la lucha y la victoria…

Este día se convirtió en la Fiesta Nacional de Cuba. Después de derrocada la dictadura de Batista, este día se comenzó a celebrar como el Día de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, que en todos estos años ha encabezado uno de los participantes en aquellos hechos: Raúl Castro Ruz. Acerca de su amistad de muchos años con este legendario hombre, sobre episodios de la lucha revolucionaria en Cuba, nos cuenta Nikolai Leonov, Diputado a la Duma Estatal de Rusia, Doctor en Ciencias Históricas, Profesor del Instituto Estatal de Relaciones Internacionales de Moscú (MGIMO). Algunos hechos que expone Leonov eran desconocidos hasta ahora por ser calificados de secretos:

El 5 de mayo de 1953, en el puerto de Génova subimos juntos a bordo del crucero italiano “Andrea Gritti”, pero entonces aún no nos conocíamos. En el barco se encontraba un grupo de estudiantes latinoamericanos, que participaron en la preparación del Festival de la Juventud. En las manos de uno de ellos vi el libro escrito por Makarenko “Poemas Pedagógicos” en español. Después resultó ser que el libro se lo había regalado un compañero mío. El mismo sirvió como pretexto para conocernos.

Raúl Castro se presentó el mismo, era estudiante de segundo año de la Facultad de Leyes de la Universidad de La Habana.

Navegamos más de un mes por el Atlántico de Génova al puerto mexicano de Veracruz. Estos fueros días inolvidables para mí. Raúl Castro fue el primer extranjero que yo conocí. Conversamos muchas horas, yo le conté sobre la Unión Soviética. Él a mí me contó muchas cosas sobre su hermano mayor, un conocido abogado habanero. Incluso, planificamos visitar a Fidel en la calle Tejadillo. Pero no me permitieron bajar a puerto, las relaciones diplomáticas de la URSS con Cuba estaban rotas. Durante nuestro viaje, Raúl me ayudó a resolver algunos problemas domésticos, en realidad era mi primer viaje al extranjero, era un diplomático joven e inexperto. Raúl me ayudó a conseguir las cosas que eran necesarias para el trópico y en Islas Canarias los muchachos me trajeron a bordo un gran racimo de plátanos de cincuenta kilogramos aproximadamente. Antes de ese momento, yo sólo había visto plátanos en fotos.

Saben, en el barco nos hicimos amigos de verdad. Yo enseñé a Raúl y a sus compañeros a jugar ajedrez. Jugábamos días enteros. Incluso por la noche, cuando en el barco todo estaba en calma, nuestras batallas ajedrecísticas continuaban en la cubierta superior. Él me enseñó a jugar al tenis de mesa.

En esa época, también celebramos en el barco el cumpleaños de Raúl Castro. El 3 de junio de 1953, nuestro barco entró a la bahía de Willemstad, capital de Curazao. Ese día cumplía 22 años. Fuimos al mercado y compramos muchas frutas del trópico y preparamos una gran mesa festiva a bordo…

Después ocurrió un hecho divertido: Raúl llevaba una cámara fotográfica e hizo fotos durante el viaje. El rollo se reveló en un laboratorio del barco y llegando a la Habana yo le pedí a Raúl cortar del rollito todos los cuadros donde yo estaba.

Nos recomendaron no hacer cosas como esa de hacernos fotos, para evitar provocaciones.

Esto provocó asombro en Castro, incluso irritación. No entendía por qué debía hechar a perder su rollo. Pero yo insistí. Raúl cortó media docena de cuadros y me los entregó molesto.

En la Habana, el rollo fotográfico le fue confiscado a Raúl por la policía de Batista. Por ironías del destino, resultó que yo había salvado fotos históricas. Esos negativos fueron muy apreciados por mí, los escondí y conservé hasta que triunfó la Revolución Cubana.

Después de ese memorable viaje, llegué a México y comencé a trabajar como “practicante” en la embajada soviética. Cuan grande fue mi asombro, cuando mes y medio después escuché la noticia sobre el asalto al cuartel “Moncada”. Sencillamente, estaba pasmado: entre los nombres de los principales participantes de aquellos hechos estaba el nombre de mi amigo Raúl. Nos despedimos en la Habana el 5 de junio y ya el 26 de julio estaba combatiendo con las armas en las manos contra Batista.

Yo seguía todas las noticias procedentes de Cuba, cada paso de Raúl y Fidel Castro. La pedí al Embajador atender Cuba, recopilar todos los materiales sobre Cuba para enviarlos a Moscú. Y quizás, esto se convirtió en la obra de mi vida, yo he seguido a Cuba por más de medio siglo.

Más tarde supe, que Raúl dirigió un destacamento especial durante el asalto al cuartel “Moncada”. La misión de su grupo era ocupar el edificio del Tribunal y desde su techo apoyar con fuego el asalto. Raúl no esperó la señal sobre el inicio del asalto y cayó en una trampa. Con él sólo había varios combatientes cuando al edificio entró una patrulla norteamericana. Por los relatos de los testigos, supe que Raúl demostró en ese momento su heroísmo. Logró arrebatarle de las manos la pistola al oficial, desarmaron la patrulla y abandonaron el edificio. Nadie de su grupo murió ni cayó prisionero. Regresaron de Santiago y se escondieron. Por radio transmitieron que los cabecillas del asalto, Fidel y Raúl Castro, eran buscados por la policía. Y a los pocos días les arrestaron. Pasó la primera ola de crueles represiones. Junto con Fidel, él fue condenado a diez años de cárcel. Pero debido a la presión de la opinión pública los liberaron y deportaron a México.

Y en el verano de 1956, me encontré por casualidad con Raúl Castro en México. Fue muy emocionante…

En aquel entonces, después de tres años de nuestra despedida en el puerto de la Habana, conocí al Che Guevara en el apartamento de Raúl Castro en México. Fui el primer soviético que conoció al renombrado compañero “Che”. Le prestó ayuda médica a Raúl y otros compañeros enfermos. Yo mantenía en secreto mis encuentros con los revolucionarios cubanos.

El Che Guevara me pidió le buscara unos libros en español. Esos libros eran “Chapaev” de Furmanov, “Un Hombre de Verdad” de Boris Polevói y “Así se templó el acero” de Nikolai Ostrovski. Los hallé en nuestra Embajada. Mantuve amistad con el Che Guevara hasta su viaje a Bolivia, donde murió. En agosto de 1956, la policía mexicana arrestó a mis amigos y al Che le encontraron mi tarjeta de presentación. Sobre este hecho escribió toda la prensa mexicana. Me enviaron para la URSS como una persona que “mantenía contactos no autorizados con extranjeros”.

En los periódicos cubanos publicaron que Fidel y Raúl Castro habían muerto. Pero, más tarde, a comienzos de 1957, el periodista norteamericano Herbert Matthew los visitó en las montañas. Él publicó fotografías de Fidel y Raúl Castro que evidenciaban que en la Sierra Maestra existía un foco revolucionario. Esa noticia me alegró extraordinariamente: ¡estaban vivos! Más tarde, Raúl Castro me contó, que a los pocos días después del desembarco en Alegría de Pío, el destacamento fue diezmado por las tropas de Batista. Esa fue su única derrota. Después, sólo ganaron.

Después del combate en Alegría de Pío, hasta el lugar designado en la Sierra Maestra sólo llegaron 12 combatientes de un total de 82. Al mismo tiempo, el grupo más grande, compuesto por cinco hombres armados, lo llevaba Raúl Castro.

Y cuando Herbert Matthew llegó hasta él, resultó ser que ellos habían organizado un truco propagandístico. En aquellos momentos, los revolucionarios sólo tenían una ametralladora y llevaron a Matthew por un camino sinuoso para que les diera tiempo a colocar esa ametralladora en varios lugares, dando la impresión de que lo llevaban por muchos puntos de control donde todos tenían ametralladoras. El efecto de ese estrategia militar fue muy fuerte.

Después, en su libro sobre Fidel Castro, Matthew escribió que, de todos los que estaban junto a Fidel, el que mayor impresión le causó fue Raúl, quien “merecía un libro aparte”.

Durante la lucha en la Sierra Maestra, se pusieron de manifiesto las grandes capacidades de organización de Raúl Castro. Fue a él, precisamente, a quien Fidel le encomendó crear un segundo frente, que actuaría más al norte del lugar donde estaban ubicadas las principales bases guerrilleras del ejército de Fidel. Raúl construyó allí un aeródromo. Comenzó a realizar las primeras reformas sociales y agrarias. Llevó a cabo una lucha decisiva contra los bandidos, que bajo el aspecto de guerrilleros saqueaban a los campesinos, le robaban el ganado, violaban a las mujeres.

Los guerrilleros supieron que los aviones de Batista aterrizaban en el aeródromo de la Base Militar Norteamericana de Guantánamo, allí cargaban las bombas con las que bombardeaban las zonas guerrilleras. Los combatientes de Raúl apresaron a varias decenas de infantes de la marina norteamericana de esta base. Se desencadenó un gran escándalo: los guerrilleros, compuestos por estudiantes y campesinos, habían arrestado a experimentados soldados “supermanes”, ¡y en grandes cantidades, un ómnibus completo! El Cónsul norteamericano fue rápido a entablar conversaciones. Raúl Castro puso una sola condición: que suspendieran su participación en la guerra apoyando a Batista y entonces los guerrilleros liberarían a los infantes de marina. Y los EE.UU. suspendieron el suministro a los bombarderos de Batista.

Por aquel entonces, al campamento de Raúl Castro llegó también la dirigente de la clandestinidad Vilma Espín, que más tarde se convirtió en su esposa. Recientemente celebraron medio siglo de llevar juntos una vida feliz. En estos momentos, ella dirige la Federación de Mujeres Cubanas.

Se casaron después del triunfo de la Revolución. Tienen cuatro excelentes hijos: tres hijas: Deborah, Nilsa y Mariela y un hijo: Alejandro. Raúl Castro es un maravilloso padre y abuelo. Tiene ocho nietos.

En general, quiere mucho a los niños y ha hecho mucho para que en Cuba no haya infancia abandonada. Recuerdo, como sentó los muchachos en un ómnibus y los llevó a la playa Varadero. El propio Raúl se vistió con una camisa sencilla y un sombrero de pajilla. Nadie lo reconoció. Le pidió a los custodios en la playa: ¡”Déjennos pasar, llevo niños”! Y cuando lo dejaron pasar, se puso tan contento como los niños. Habló imitando a un campesino y los muchachos, entre los que estaban los hijos del Che Guevara, se rieron a carcajadas.

Cuando sus niños eran pequeños, Raúl los llevaba a la escuela caminando 6 y 7 cuadras sin escolta ni carro de seguridad. En estos momentos, todos esos niños son adultos. Una de sus hijas trabaja en Educación Preescolar. Otra es ingeniera en Economía Portuaria. La tercera trabaja en la Industria Alimenticia. El hijo Alejandro es oficial del Ministerio del Interior.

Después de la victoria de la Revolución en Cuba, Raúl Castro encabezó las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba. Durante la Crisis de Octubre de 1962, Fidel lo envió a la provincia de Oriente para el supuesto caso de una invasión de los norteamericanos.

Después de la Crisis de Octubre, especialistas militares soviéticos participaron activamente en la construcción del nuevo ejército cubano. En Cuba trabajó gran cantidad de asesores nuestros. En la esfera militar, nuestros países siempre tuvieron las mejores relaciones. Raúl Castro recorrió muchos países, estudiando la experiencia extranjera. Recopiló lo mejor que tenían otros ejércitos para “armarse”. También estuvo muchas veces en la URSS. El año pasado estuvo en comisión de servicio en China, donde estudió la experiencia militar que tienen allí.

A inicios de 1980, comenzó la crisis en nuestra colaboración militar. Raúl Castro se encontraba en Moscú con una delegación militar. Lo invitaron al Comité Central a conversar con los miembros del Buró Político: Gromiko, Andropov, Ustinov. Para entonces, ya Brezhnev estaba enfermo.

Nuestros militares hicieron una declaración, que sumió a los cubanos en un shock: la URSS no lucharía por Cuba. Quitamos el escudo nuclear que siempre, como aliado, había defendido a Cuba de un posible ataque norteamericano desde los tiempos de la Crisis de Octubre de 1962. En ese entonces, esta información era completamente secreta. Es cierto que la URSS le propuso a Cuba la cantidad de armas, municiones y medios técnicos que necesitaban.

Ya en 1980, Fidel y Raúl elaboraban la teoría de la guerra del pueblo, basada en la doctrina militar de Cuba. Su esencia consiste en que, en caso de un ataque de los EE.UU., comenzarían una guerra guerrillera de todo el pueblo, en la que participará todo el pueblo cubano. Me parece, que algo parecido es lo que vemos hoy en Iraq.

En Cuba se crearon las Milicias Populares. Casi toda la población masculina en edad de ser llamados, recibió preparación militar. Se creó una infraestructura para llevar a cabo una guerra guerrillera total. Yo vi los refugios donde se ocultan los tanques blindados, la artillería. Esta concepción hace que, incluso hoy, los EE.UU. se contenga de cualquier intención de agresión.

Cuba vivió una difícil situación después de la destrucción de la URSS. Y claro está, Raúl Castro, junto a su hermano, tuvo que ocuparse tanto de los problemas económicos, como del Estado. En aquella época, Fidel Castro dijo que nos adaptaríamos a nuevas condiciones cuando el socialismo sufriera una derrota temporal y conserváramos las conquistas de la Revolución: educación y salud pública gratuita, etc. Raúl Castro comenzó a hacer reformas e introdujo algunos mecanismos de mercado en la economía de Cuba. En estos momentos, en la Habana hay cerca de cuarenta mercados donde se pueden comprar producciones agrícolas a precios libres. Se han liberado algunos sectores de la economía. Esto recuerda la simbiosis de la economía planificada y la economía de mercado de China.

Ya hace cuatro meses que Raúl Castro dirige el país debido a la enfermedad de su hermano. Celebró la Cumbre de Países No Alineados. La dirección del país es tan efectiva como al nivel de dirección de Fidel. Esto confirma la veracidad de aquellos que dicen, que ¡el sucesor de Fidel sólo puede ser Raúl Castro! En más de una ocasión he tenido que jugar el papel de coordinador cuando ha sido necesario acordar posiciones entre Moscú y la Habana. Rememoraré un caso dramático sobre el que aún nadie conoce.

Sus lectores serán los primeros a quien les contaré acerca de ello.

En el verano de 1973, nuestro Ministerio de Defensa tomó la decisión secreta de suministrar medios técnicos militares a Chile. Eso fue poco antes de la muerte de Allende en septiembre de 1973. Yo fui enviado a la Habana para consultar con los compañeros cubanos. La misión era muy urgente: nuestros barcos ya se encontraban en el mar con las armas a bordo, a medio camino de Chile. La reacción de Fidel y Raúl Castro ante mi noticia fue extremadamente negativa. Me dijeron: “Los cañones y tanques de ustedes pueden ser utilizados mañana contra Salvador Allende. Ustedes no conocen la situación de Chile. Según nuestros datos, el ejército está conspirando con Pinochet”.

En aquellos momentos, el servicio de inteligencia cubano en América Latina era, realmente, más fuerte que el nuestro. En el acto mandé la información al “centro”. El Buró Político tomó la decisión de hacer regresar nuestros barcos con las armas. De esta manera, ni un solo cañón soviético cayó en poder de Pinochet. ¡Imaginen el daño que se hubiese provocado al prestigio de la URSS si le hubieran disparado a Allende con nuestras armas!

Informamos a Allende sobre la intentona golpista que se estaba preparando. Pero estaba predestinado a morir como un héroe.

Ahora otro episodio: Cuando las tropas somalíes invadieron Etiopía, en el país no había fuerzas para rechazar la agresión. Nuestros generales propusieron buscar una salida mediante conversaciones. Los cubanos propusieron asestar un contragolpe. En aquel momento, allí había dislocada una división de tanques cubana. Triunfó el punto de vista cubano, varios cientos de tanques fueron lanzados hacia el flanco del ejército invasor.

Y los cubanos les organizaron a los somalíes un segundo Leningrado. Esto constituyó una derrota total. Es gracioso, pero el hecho es que los generales soviéticos, que se manifestaron en contra de ejecutar esa operación, más tarde fueron condecorados con una orden.

Muchos me preguntan: ¿en estos momentos, es posible una invasión norteamericana a Cuba?

Bush es impredecible. Pero en las condiciones actuales eso es poco probable. En estos 50 años, hubo momentos más favorables para invadir, pero no obstante, los norteamericanos no se decidieron. Hoy, su problema es con Iraq, Afganistán. Es así como los norteamericanos pierden sus posiciones, tanto en el mundo, como en América Latina.

Dirigir tropas a Cuba y empantanarse allí, no es la mejor perspectiva para los EE.UU. Mucho menos, cuando en América Latina: Venezuela, Bolivia, Chile, Ecuador, esto es catalogado, hablando con benevolencia, de una manera negativa. Daniel Ortega ganó en Nicaragua. En Panamá Martín Torrijos. En México, la mitad de los electores vota contra el candidato proamericano. Bajo la influencia de Cuba, América Latina ha cambiado radicalmente su aspecto político y social.

Quisiera comentar por separado sobre la Base de los EE.UU. en Guantánamo…

La lucha por eliminar la base aún se mantiene. En la práctica del derecho internacional, no hay documentos donde se permita dominar por siempre a un territorio extranjero. La retención de la Base es un acto de venganza contra Cuba. En estos momentos, se utiliza ilegalmente como cárcel. Según el acuerdo inicial, esa Base está destinada para abastecer de carbón a la flota norteamericana.

Sobre cárcel, ¡allí no hay escrita ni una sola palabra!..

Yuri Plutenko

Nota: Nosotros nos entrevistamos con Nikolai Sergueevich en vísperas de su viaje a Cuba, a onde fue invitado por motivo de la celebración del Día de las FAR.

Debía entrevistarse con Raúl Castro.

Acerca de esta entrevista y nuevas páginas de la historia de Cuba, publicaremos en próximas ediciones de “Estado de la Unión”.

Diciembre de 2006.


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Cada vez más cerca la posibilidad de un ataque contra Irán
Tambores de guerra en Washington o la última posibilidad de Bush :

Por Alan Woods

El sonido de los tambores de guerra está una vez más reverberando en los corredores de poder en Washington. A pesar de todas las negativas oficiales, hay claros signos de que la camarilla que está en la Casa Blanca está contemplando con seriedad llevar a cabo ataques aéreos contra Irán.

Desde esta página web nunca creímos que EE.UU. invadiría Irán. Si lo hacía eso sería encontrarse con un pueblo en pie que lucharía hasta la muerte para echarles. Además, Irán tiene un ejército poderoso que sería bastante capaz de enfrentarse a las fuerzas norteamericanas y romperles la nariz. Teherán recientemente compró misiles capaces de atacar barcos de guerra norteamericanos en el Mediterráneo. Un ataque a Irán tendría consecuencias imprevistas.

Una guerra terrestre en Irán está por tanto descartada. Pero los ataques aéreos son otra cuestión. Tanto Washington como Tel Aviv están alarmados ante la perspectiva de un Irán armado con armas nucleares y Arabia Saudita lo está aún más. George Bush y la camarilla gobernante de derecha que le asesora está defendiendo en público un "primer ataque" contra las instalaciones iraníes que según ellos están fabricando armas nucleares. Es bastante probable que en algún momento pueda poner en práctica estas amenazas, ya sea directamente o, si pudieran zafarse de esto, utilizando la fuerza aérea israelí.

La verdadera razón de esta nueva beligerancia es que están perdiendo la guerra en Iraq. Bush está intentando culpar de todos sus problemas al apoyo iraní a la insurgencia. Pero esto está muy lejos de la realidad. Con o sin la participación iraní, la insurgencia en Iraq continuaría infligiendo bajas a las fuerzas estadounidenses.

Si se intensificara la situación e Israel bombardeara Irán, esto llevaría a una explosión de furia a través de todo Oriente Medio y más allá. Sin embargo, no está claro que los propios israelíes estuvieran dispuestos a hacer el trabajo sucio para Washington (aunque a los halcones sionistas les gustaría hacerlo). Están en una situación difícil después de la debacle del año pasado en Líbano. Por lo tanto, Bush puede no tener otra alternativa que la de dar la orden él mismo.

Bush ha estado haciendo declaraciones contradictorias, en un momento diciendo que no tenía intención de atacar Irán, en otro pronunciando discursos rimbombantes sobre cómo iba a detener tanto a Siria como a Irán. Esto refleja las distintas presiones bajo las que está en EE.UU. El hecho es que él está trasladando el material militar necesario a la región del Golfo que le permitiría bombardear Irán. Este hecho va acompañado con más de 100 negativas verbales por parte de Bush. Pero si bombardea Irán las consecuencias serán enormes.

La derrota en Iraq

Debemos recordar que el ejército norteamericano solo invadió Iraq cuando ya estaba de rodillas, desangrado por años de sanciones y con sus fuerzas armadas seriamente debilitadas. Desde un punto de vista estrictamente militar, el resultado de la invasión encabezada por EE.UU. de Iraq nunca estuvo en duda. Las fuerzas de la coalición tomaron Bagdad con una relativa facilidad. Incluso así, lo que parecía una victoria relativamente fácil se ha convertido en una pesadilla para Washington. Con 150 000 soldados dotados con el armamento más moderno y sofisticado, apoyados por satélites, las fuerzas estadounidenses han fracasado totalmente en su objetivo. Iraq ahora está en una situación de absoluto caos.

El coste para Estados Unidos es extremadamente elevado y continúa aumentando en todo momento. Los estadounidenses ya han perdido más de 3 000 soldados y han sufrido miles de heridos. En cuanto al número de bajas iraquíes, nadie sabe cuál es la situación real, pero algunos cálculos sitúan esa cifra en medio millón de personas. Esto es conocido, en la fría jerga sangrienta del Pentágono, como "daño colateral".

El objetivo de esta guerra, como de cualquier guerra imperialista, es simple: saqueo. La camarilla derechista que rodea a George Bush hablaba mucho sobre la "introducción de la democracia en Oriente Medio", hablar ahora sobre eso solo se encuentra con sonrisas irónicas en los corredores del Congreso. En realidad, detrás de la cara sonriente de la "democracia norteamericana" estaba (y siempre está) la avaricia voraz de los grandes monopolios, los barones del petróleo (con estrechos vínculos con George Bush y su familia, además de Condoleezza Rice) y grandes empresas contratistas como Halliburton (con vínculos estrechos con Richard Cheney).

George W. Bush, este reaccionario tejano, inmediatamente se rodeó de personas similares a él: reaccionarios tenaces como Donald Rumsfeld y Cheney. Ellos tenían una camarilla de asesores, intolerantes religiosos de derecha y fanáticos del libre mercado, como John Bolton y Paul Wolfowitz. Este último ahora ha sido recompensado por sus servicios prestados al ser nombrado presidente del Banco Mundial, en cuyo papel ha adquirido recientemente fama mundial al presentarse en una mezquita turca con agujeros en los calcetines.

Los problemas con la derecha republicana, sin embargo, no son tanto los agujeros en los calcetines como los que tienen en sus cerebros. Desde el mismo principio esta camarilla de fanáticos religiosos de derecha tuvo un firme control sobre el pensamiento del presidente (si se puede utilizar adecuadamente este término que describe las actividades que suceden dentro del cráneo de George W. Bush).

Un nombre sin una educación apreciable, cuyos horizontes intelectuales no parecen ir más allá de los límites de su rancho tejano y cuyo conocimiento de la literatura mundial no va más allá del Primer Libro del Génesis, escuchó gustosamente las fantasías macabras de esta banda de charlatanes y maleantes, especialmente cuando mencionaban la palabra mágica: petróleo.

Mucho antes del 11 de septiembre, es bien conocido que esta banda había elaborado un plan para atacar Iraq. Esto no tenía nada que ver con Al Qaeda (que entonces estaba totalmente ausente de Iraq) ni con armas de destrucción masiva (que no existían), y ciertamente no eran el producto de ningún deseo ardiente de ayudar al pueblo iraquí y restaurar la democracia. Detrás de todas las maravillosas frases encontraremos los desnudos intereses de los grandes monopolios, codiciosos por poner las manos en el petróleo de Iraq.

Sin embargo, como en política la codicia por el beneficio no suele inspirar demasiado entusiasmo entre la opinión pública, ni despiertan el espíritu de lucha necesario para conseguir apoyo, o al menos el consentimiento pasivo, en una guerra se deben encontrar otros factores motivadores. Para la camarilla dominante en Washington, los acontecimientos del 11 de septiembre llegaron como un maná caído del cielo. De la noche a la mañana encontraron la excusa necesaria para poner en práctica los planes que ellos habían estado encubando por detrás de las espaldas del pueblo estadounidense.

LA AMBICIÓN PERSONAL DE BUSH

La principal motivación para la carnicería brutal de Iraq era tanto económica como política: el deseo de ocupar y saquear las enormes reservas petroleras iraquíes y la determinación de aplastar un régimen que no estaba dispuesto a "cooperar" con los objetivos del imperialismo norteamericano en el estratégicamente vital Oriente Medio. Sin embargo, para George W. Bush había sin duda otra motivación adicional, de una naturaleza más personal.

George Bush padre había presidido la primera Guerra del Golfo, que consiguió su objetivo inmediato (echar a Iraq de Kuwait) pero no el objetivo real: derrocar a Saddam Hussein. En aquel momento los estrategas del capital en Washington consideraron la posibilidad de invadir Iraq pero la descartaron. Pensaron que los riesgos eran demasiado grandes. Así que el ejército estadounidense se quedó en la periferia de Iraq. Miraron hacia el abismo y se retiraron. Esto fue considerado por los apóstoles de la derecha republicana como un acto de debilidad imperdonable, rayando la alta traición.

Ahora tenían un pupilo dispuesto en la Casa Blanca y no iban a desperdiciar la oportunidad. "No seas tan debilucho como tu padre", susurraban a la atenta oreja de George W. Bush. "Puedes triunfar donde él fracasó. Puedes hacerlo. ¡EE.UU. es grande! Dios está de nuestra parte. ¡Hagámoslo!". Y George W. Bush escuchaba. En su pecho ardía una sed inagotable de gloria, hacer algo grande por EE.UU. ¡Maldición! "¡Aparecer en los libros de historia!". Este último punto sin duda lo conseguirá, pero no exactamente de la forma en que él quería.

Personalmente, George W. Bush es un cobarde y un pelele. Eludió el servicio militar durante la Guerra de Viet Nam. Pero como todos los cobardes y debiluchos, le gusta proyectar la imagen de un hombre fuerte. De ahí la absurda charada cuando apareció vestido con traje militar (aunque fuera un desertor del ejército) y con chaleco antibalas (aunque no hubiera ninguna bala a la vista) a bordo de un barco de guerra norteamericano (¿no podía encontrar un lugar de aterrizaje más adecuado?) para anunciar ante las ovaciones de los marineros: "Misión cumplida".

Solo cuatro años más tarde la misión está muy lejos de estar cumplida. Todo lo contrario, la misión ha terminado en un fracaso ignominioso y Bush está luchando por rescatar algo de los restos del naufragio, mientras que públicamente grita que la victoria es aún posible (es dudoso que incluso él se crea esto).

LA CLASE DOMINANTE ESTÁ ALARMADA

Ni la potencia más rica sobre la Tierra puede tolerar durante tanto tiempo una hemorragia de sangre, sudor y oro. Cuatro años después de la invasión, más de 3 000 soldados norteamericanos han muerto y se han gastado más de 300 000 millones de dólares. Las últimas elecciones al Congreso demostraron claramente que la mayoría de los estadounidenses han perdido la esperanza y quieren salir de Iraq. Pero George W. Bush piensa de otra manera. Sigue firmemente convencido de que la "victoria" está a la vuelta de la esquina, y que Oriente Medio está ansiosamente esperando las bendiciones de la democracia estadounidense.

La clase dominante de EE.UU. está alarmada. En un intento de inyecto, algún elemento de pensamiento racional en el procedimiento, preparó la creación de una comisión especial sobre Iraq (el Grupo de Estudios Iraquíes) copresidida por James Baker, un antiguo secretario de Estado. Esta era una comisión bipartidista encabezada por un veterano estadista que es un representante de más confianza para el establishment norteamericano que el presidente titular de la Casa Blanca.

Lo que recomendaba el Grupo de Estudios Iraquíes tenía al menos algo de sentido desde el punto de vista del imperialismo norteamericano. En realidad decía: "Debemos aceptar los hechos: hemos perdido la guerra en Iraq. Es inútil continuar un conflicto invencible. Debemos reducir nuestras pérdidas y salir lo antes posible. Por supuesto, no podemos hacer esto inmediatamente porque eso significaría el caos. Debemos construir un gobierno, un Estado y un ejército iraquíes estables. Eso significa que debemos tener un gobierno de coalición. Esto solo es posible si conseguimos también la ayuda de Siria e Irán. Por lo tanto debemos comenzar construyendo puentes con estos estados".

Sí, desde el punto de vista del imperialismo norteamericano este era muy buen consejo. ¿Cuál fue la reacción de George Bush? Ignoró la estrategia de "retirada controlada" defendida por el Grupo de Estudios Iraquíes y en su lugar defendió la teoría del "oleaje", una idea propuesta por el Instituto de Empresa Americana (IEA), un comité de expertos de derechas, apoyados por Jack Keane, un general retirado de cuatro estrellas y antiguo vicejefe del estado mayor del ejército.

El general Keane estaba detrás de un informe del IEA llamado "Eligiendo la victoria: un plan para el éxito en Iraq", escrito por Frederick Kagan, un académico militar y publicado el 5 de enero. Este defendía un envío de tropas de aproximadamente 35 000 soldados. La seguridad, según escribía Kagan, era la precondición para una solución política, no había otra opción. Solo ofreciendo una protección creíble los estadounidenses podrían socavar el apoyo a las milicias. Pero en realidad, no se puede garantizar ninguna seguridad ni siquiera con tres veces ese número de soldados. Todos estos lunáticos de derecha pasan por alto el pequeño detalle de que el ejército estadounidense ya está excesivamente forzado.

En un discurso televisado para todo el país el 10 de enero, el presidente anunció que enviaría a más de 20 000 soldados extras a Iraq, en su mayor parte para ayudar a las fuerzas iraquíes en su nueva campaña para asegurar Bagdad. Unos 4 000 soldados serían enviados a la violenta provincia occidental de Anbar. Unidades norteamericanas se "incrustarán" dentro de las formaciones iraquíes para ayudarles a arrebatar los barrios a los grupos armados. El nuevo esfuerzo militar será complementado con medidas económicas, políticas y diplomáticas. Los comandantes y funcionarios estadounidenses tendrán más autoridad para gastar dinero, se nombra un "coordinador para la reconstrucción" en Bagdad y el primer ministro iraquí, Nuri al-Miliki, tendrá una "cota" política firme.

En otras palabras, Bush ha hecho un corte de mangas a Baker y al Grupo de Estudios Iraquíes. Ha rechazado llegar a un acuerdo con Irán y Siria. En su lugar, acusó a estos países de ser la causa de la violencia en Iraq. Confirmó el despliegue de un grupo extra de portaaviones de ataque y baterías antimisiles Patriot en Oriente Medio. Esto fue un aviso de que no solo está dispuesto a intensificar la implicación militar de EE.UU. en Iraq, sino que también se guarda la opción de un ataque militar contra Irán.

EL PROGRAMA NUCLEAR IRANÍ

Esta es la causa del enojo de Washington, París, Londres y Tel Aviv. Todas las naciones antes mencionadas poseen armas nucleares. Así que su objeción no puede estar basada en razones morales o pacifistas. No tienen objeciones de principios a las armas nucleares. Solo ponen objeciones a que otros pueblos posean este tipo de cosas. Tan intenso es su disgusto a que otros países tengan armas nucleares que George Bush y su perrito faldero en el número 10 de Downing Street (un hombre devotamente religioso con un cariño apasionado hacia las armas nucleares de Gran Bretaña) invadieron Iraq, un Estado supuestamente soberano, porque ellos "sospechaban" (o decían sospechar) que tenía "armas de destrucción masiva".

Todos sabemos ahora que esto era mentira. Iraq no tenía este tipo de armas. Si las hubiera tenido quizá los agresores que han destrozado el país y lo han convertido en ruinas se lo habrían pensado dos veces antes de invadirlo. Lo cierto es que EE.UU. no ha intentado invadir Corea del Norte, que se burla abiertamente ante Washington y públicamente habla de su arsenal nuclear. Washington se queja y murmura amenazas pero no hace nada. Como todos los bravucones, el imperialismo estadounidense solo ataca al débil, pero evita atacar un país que tenga capacidad y esté dispuesto a defenderse.

Las lecciones de todo esto no pasan desapercibidas para Teherán. Si Saddam Hussein fue derrotado, al menos en parte, porque no tenían miedo de que él tuviera armas de destrucción masiva, entonces lo más juicioso sería conseguir algunas y más pronto que tarde. Desde el punto de vista de la moralidad, esto puede que sea muy lamentable, pero desde el punto de vista militar la lógica es impecable. Desgraciadamente, la experiencia reciente de Iraq demuestra que el mundo no se rige estrictamente según las leyes de la moralidad y que las armas desempeñan un papel determinado en el mundo.

YANKIS GO HOME

El hecho claro es que los estadounidenses han sido derrotados en Iraq, no debido a la interferencia extranjera, ya sea de Siria, Irán o cualquier otro país, sino porque la aplastante mayoría de los iraquíes no los quieren allí. Este hecho se puede ver en todas las encuestas publicadas y en todas las entrevistas con gente en las calles de Bagdad y Basora. La respuesta siempre es la misma ya sea chiita o sunita el entrevistado: "Queremos que los invasores se vayan".

George W. Bush, con su infinita sabiduría, ha decidido que el culpable real de la insurgencia está en Damasco o Teherán. Promete "detener la interferencia de Irán y Siria, destruir sus redes", pero no dice nada sobre la burda interferencia de los estadounidenses en los asuntos internos iraquíes. No menciona el hecho de que, cuatro años después de la brutal violación de su soberanía nacional por parte de EE.UU. y sus aliados, Iraq todavía es un país ocupado sin voluntad propia, incapaz de decidir su propio destino. La culpa de esta tragedia no está en la puerta de Siria e Irán, sino en la de EE.UU., Gran Bretaña y en la llamada "coalición de aliados", es decir, sus socios de crimen.

Increíblemente, parece que Bush, en lugar de aprender su lección, se está preparando para repetir su metedura de pata original pero a una escala aún mayor. Constantemente provoca a Irán, buscando un pretexto para llevar a cabo algún tipo de acción militar. De este modo, el 11 de enero, tropas estadounidenses asaltaron la oficina consular iraní en el norte de Iraq. Más recientemente, dice que más de 100 hombres de servicio norteamericanos han sido asesinados en Iraq con armas fabricadas en Irán y que tienen "prueba" de esto. Estas declaraciones nos recuerdan forzosamente el tipo de pretensiones violentas sobre las armas de destrucción de masas que fueron utilizadas para preparar a la opinión pública para la destrucción de Iraq.

En su discurso de enero, Bush admitió que había cometido "errores" (sin especificar), pero después pasó a aceptar que era probable que más estadounidenses murieran, y dijo a su audiencia que no esperase "una ceremonia de rendición sobre la cubierta de un barco de guerra". La guerra, dijo Bush, era parte de la "lucha ideológica decisiva de nuestra época". El fracaso sería una catástrofe: la caída del gobierno iraquí, "asesinatos de masas a una escala inimaginable", el fortalecimiento del Islam radical a través de Oriente Medio, peligro para los gobiernos moderados, la creación de un paraíso seguro terrorista e Irán envalentonado para la construcción de bombas atómicas.

Después de haber tranquilizado los nervios de la nación norteamericana, el presidente pasó triunfalmente a presentar su solución: decidió redoblar el esfuerzo bélico enviando a más de 20 000 soldados nuevos a Iraq.

LA MEMORIA DE RICHARD NIXON

Este tipo de comportamiento recuerda mucho al del presidente Richard Nixon los últimos años de su presidencia. Cuando ya estaba claro para los estrategas del Capital que la guerra en Viet Nam era una causa perdida, que era necesario encontrar una estrategia de salida, Nixon tercamente decidió luchar e incluyo extender la guerra a Camboya, donde las fuerzas estadounidenses estaban realizando una guerra secreta contra las guerrillas "comunistas".

Esto llevó a un aumento de la protesta dentro de EE.UU. y a una radicalización general, especialmente de los jóvenes y con tintes revolucionarios. El ambiente de los soldados norteamericanos en Viet Nam era abiertamente de rebeldía, con casos frecuentes de insubordinación e incluso asesinato de oficiales. Un general estadounidense incluso comparó el ambiente de los soldados norteamericanos con el de la guarnición de Petrogrado en 1917.

Frente a esta situación, la clase dominante norteamericana decidió librarse de Nixon, a quien veían como un desequilibrado fuera de control. El establishment tiene maneras y medios de hacer este tipo de cosas sin recurrir a unas elecciones. Crearon un escándalo, el célebre caso Watergate, para acabar con él, en realidad fue un golpe palaciego.

Esto no tuvo nada que ver con los asuntos en cierta forma triviales que aparecieron en el juicio Watergate que solo era el tipo de embuste menor que ocurre continuamente tras bambalinas en la política norteamericana. Nixon fue destituido pero por razones más importantes: porque era un aventurero que se había sobrepasado y escapado al control del establishment, es decir, en los consejos de administración de los grandes bancos y monopolios que realmente gobiernan a EE.UU.

Como Nixon, Bush ahora se encuentra casi solo. Su única base de apoyo consiste en la camarilla de fanáticos derechistas de la Casa Blanca. Obviamente ellos estaban convencidos para ignorar el consejo del Grupo de Estudios Iraquíes (es decir, ir en contra del establishment). La camarilla derechista le aconsejó contra cualquier acuerdo con Siria e Irán. John Bolton, el mayor bocazas de esta banda derechista, ahora exige de manera beligerante medidas contra Irán. En otras palabras, están empujando a EE.UU. hacia el abismo.

Este comportamiento insano ahora está provocando alarma en los círculos militares. El general John Abizaid, el jefe del mando central que supervisa la estrategia norteamericana en Iraq y Afganistán, ha rechazado la idea de una "oleada" de fuerzas. Solo hace tres meses dijo ante una comparecencia en el Senado que aumentar el nivel de tropas a 20 000 más solo tendría un "efecto temporal" en la seguridad. Pero que eso retrasaría el día en que las fuerzas iraquíes tomarían el control y, si se prolongaba, pondría una carga insoportable sobre las fuerzas terrestres estadounidenses que ya están más allá de los límites de resistencia.

En el pasado, George W. Bush siempre dijo que él defería de sus jefes militares pero en esta ocasión no ha seguido su consejo. En su lugar, destituyó al general Abizaid y remodeló las figuras clave de su equipo iraquí. El general John Casey, el comandante en Iraq, ha sido "ascendido" para convertirse en el jefe del estado mayor. El embajador en Bagdad, Zalmay Khalilzad, ha sido enviado a las Naciones Unidas.

GANAR LAS MENTES Y LOS CORAZONES¼ ¡A PUNTA DE PISTOLA!

Bagdad, la ciudad más poblada de Iraq, con 6 millones de habitantes de todos los grupos religiosos y étnicos, ahora está al borde de una guerra sectaria sangrienta que diariamente cuesta la vida a docenas o cientos de personas inocentes. El imperialismo estadounidense es el que ha creado las condiciones para esta carnicería, cuando se basó en la población chiita en contra de la base sunita del régimen de Saddam Hussein. Creó un monstruo de Frankestein que ahora se le ha escapado de control, como ocurrió anteriormente con Bin Laden y los talibanes.

Los norteamericanos han intentado perseguir la estrategia conocida como "mancha de petróleo", establecer zonas de estabilidad que, con el tiempo, se extenderían. En algunas zonas rurales donde las fuerzas norteamericanas pueden controlar las rutas de acceso y donde pueden conseguir el apoyo de los jefes tribales a través del soborno, puede que hayan tenido algo de éxito. Pero en las atestadas callejuelas y mercados de Bagdad esta estrategia está condenada al fracaso. La operación conjunta norteamericana-iraquí del pasado verano, con el nombre en clave de Avanzar juntos, fue seguida por la ronda de asesinatos más violenta jamás vista en la ciudad.

Los estrategas de la oleada como el general Keane, nos aseguran confiados que "en esta ocasión será totalmente diferente". ¿Cuántas veces hemos escuchado estas expresiones antes? Es la psicología de un jugador que ha perdido cada penique pero todavía cree que puede recuperar todas sus pérdidas y hacer fortuna con la última tirada desesperada.

Las propuestas del general Keane suponen sustancialmente más tropas, cinco brigadas estadounidenses más en Bagdad, que se sumarían a las cuatro que ya están allí, y 18 (más pequeñas) brigadas de policías y soldados iraquíes. Esto, según dice él, permitirá a las fuerzas norteamericanas no solo limpiar los barrios de insurgentes, sino también poder quedarse y garantizar inmediatamente el desarrollo económico. Los iraquíes se tranquilizarán con la presencia de más soldados extranjeros dispuestos a derribar sus puertas a las tres de la mañana, además de las bendiciones de un número infinito de asesores y constructores con contratos lucrativos de Halliburton y compañía.

La verdadera novedad de esta nueva doctrina es que los soldados norteamericanos ya no estarán dedicados a la antinsurgencia como hasta ahora. Así que podrán realizar "trabajo social armado". Así que después de derribarte la puerta de tu casa a avanzadas horas de la madrugada, arrestar a cada hombre lo suficiente mayor para manejar un rifle, e intimidar la vida de todas las mujeres y niños, después producirán carnés de identificación que demostrarán de manera concluyente que lo ocurrido no es represión violenta sino "trabajo social armado". Esto proporcionaría un material maravilloso para una película de los hermanos Marx, solo que el tema es demasiado serio.

La prioridad de las tropas sería ganar el apoyo y la confianza de los civiles, esto es lo que dice el general Keane, y por tanto conseguir la información esencial para identificar al enemigo. ¡Un minuto! ¿No hemos escuchado esto antes? ¡Sí! Aquellos que tenemos la suficiente memoria recordaremos que en Viet Nam el objetivo declarado de las fuerzas ocupantes norteamericanas era "ganar las mentes y los corazones" de los vietnamitas y así socavar el apoyo de los insurgentes. Este objetivo se cumpliría con métodos amables de persuasión como forzar a comunidades enteras a punta de pistola para entrar en campos de concentración conocidos como "aldeas armadas", que crearían una oleada de buena voluntad hacia los estadounidenses, esto es lo que aumentó el número de voluntarios en las filas de las guerrillas. No tenemos duda de que el "trabajo social armado" del general Keane tendrá un efecto similar.

En cualquier caso, la idea es ridícula. La verdad es que los norteamericanos carecen del número y los iraquíes carecen de capacidad, para controlar las zonas y menos aún para reconstruirlas. The Economist (13/1/07) comenta lo siguiente:

"La contrainsurgencia requiere ‘enormes recursos’ de mano de obra y mucho aguante en EE.UU., dice el manual. Décadas después de suprimir la idea de las ‘guerras pequeñas’ de sus libros de texto tras el trauma de Viet Nam, los oficiales estadounidenses están volviendo a aprender las lecciones de la vida dura.

"En el corazón de la doctrina de la contrainsurgencia está la idea de ganar a la mayoría ‘pasiva’ no comprometida. Pero después de tanto asesinato y de destrozar las esperanzas, puede que no queden demasiadas alambradas hermanas en Bagdad. Las encuestas iraquíes no son muy fiables, pero demuestran una tendencia creciente a apoyar los asesinatos de estadounidenses. Una encuesta publicada en septiembre decía que el 61 % de los iraquíes, incluida la mayoría de chiitas y casi todos los sunitas, aprobaban los ataques contra las fuerzas de la coalición.

"Más tropas norteamericanas puede que si o puede que no traigan más seguridad. Pero sí ofrecerán más objetivos para los disparos de los insurgentes, reforzará más el resentimiento de los iraquíes contra la ocupación. Podrían morir más civiles, ya sea por error, descuido o cosas peores. Un general británico con experiencia en Iraq cree que más tropas norteamericanas no resolverán el problema. ‘Puede que observen tranquilos durante el día cómo pasan los Humvees, pero las milicias regresarán por la noche, asesinando e intimidando’."

El propio manual de contrainsurgencia del ejército norteamericano recomienda una estrategia de saturación de 20-25 miembros de las fuerzas de seguridad por cada 1 000 civiles: el tipo de relación utilizada cuando los soldados de la OTAN entraron en Kosovo en 1999. Para un país del tamaño de Iraq eso significa 535 000-670 000 soldados y poli-cías. La coalición dirigida por EE.UU. invadió Iraq con menos de 200 000 hombres y mujeres. Hoy solo hay 150 000 soldados norteamericanos, británicos y de otros países.

The Economist continúa: "Incluso contando las fuerzas de seguridad iraquíes, el total está por debajo de los 473 000 y eso ignora su debilidad. Muchos miembros de las fuerzas de seguridad iraquíes se ausentan cotidianamente, el ejército solo en parte es capaz de llevar a cabo sus tareas y la fuerza de policía a menudo es corrupta y está infiltrada por las milicias".

Para marcar alguna diferencia, Bush necesitaría una fuerza ocupante de medio millón de tropas norteamericanas, dispuestas a cometer cualquier atrocidad contra la población. Pero no tiene ese instrumento. Todo lo contrario, el ejército norteamericano está seriamente al límite. EE.UU. ha heredado el papel que jugó Gran Bretaña en el siglo XIX, el de policía mundial. Pero ese era el periodo de ascenso del capitalismo y Gran Bretaña conseguía beneficios de la explotación de sus colonias en África y Asia. Ahora las cosas son diferentes.

DECADENCIA IMPERIALISTA

Estamos en la época de decadencia imperialista. Esto se expresa en turbulencia universal e inestabilidad a escala global. Una guerra sigue a otra, el terrorismo se extiende como una epidemia incontrolable. Estos son síntomas de una enfermedad subyacente del sistema capitalista a escala mundial. Lejos de beneficiarse de su superioridad militar y económica, que dejan al poder del Imperio Romano como un juego de niños, para EE.UU. su papel mundial es una carga aún más intolerable.

Aparte del drenaje colosal de sus recursos, está la cuestión de los efectos políticos en casa y los efectos en la moral de sus fuerzas armadas. The Economist pone una nota de advertencia:

"El ritmo de rotación de tropas en Iraq y Afganistán ya supera las directrices marcadas por el Pentágono: dos años en casa por cada año de operaciones en el extranjero para un soldado a tiempo completo, seis años de descanso por cada reservista que son los que forman casi la mitad de la actual fuerza en Iraq. El equipamiento que se destruye en la batalla o se gasta debe ser sustituido mucho más rápido. Un ejército más grande ayudaría, pero se tardaría años en reclutar y entrenar nuevas unidades de combate.

"Nadie sabe cuál es el límite que podrán soportar las fuerzas terrestres. Los comandantes están preocupados por cualquier signo de daño en la moral, como la evidencia anecdótica del aumento de los divorcios entre los hombres en servicio. Una encuesta publicada en Military Times el mes pasado encontraba una caída del apoyo a la guerra. Solo el 41% aprobaba la decisión de ir a la guerra, comparado con el 56 % de un año antes. El pasado mes de junio Ehren Watada, un teniente del ejército, se convirtió en el primer oficial que se negó a servir en Iraq. Dijo que la guerra ‘no solo moralmente estaba equivocada, sino que era una violación terrible de la ley estadounidense’".

A pesar de las tensiones sobre las fuerzas norteamericanas descritas arriba, Bush ha decidido tensar aún más el ejército. La "oleada" conseguirá aumentar el servicio de las tropas en Iraq, acelerando el despliegue de tropas que estaba previsto llegaran a finales de este año, aumentando además el periodo de deber de los reservistas hasta el 2008. El general Keane insiste en que su "oleada" puede prolongarse más de dos años. Esta es una estrategia muy arriesgada y puede tener consecuencias imprevistas. La situación todavía no ha alcanzado los niveles de la guerra de Viet Nam, pero se encamina en esa dirección.

The Economist concluye: "El riesgo que, como en el pasado, los insurgentes esperarán a que los estadounidenses se marchen o llevarán los asesinatos a zonas donde hay menos soldados". El problema principal es que los insurgentes tienen el apoyo de la población y pueden aparecer y reaparecer antes de que los estadounidenses tengan oportunidad de actuar. Los insurgentes normalmente no se distinguen de los iraquíes normales y no hay líneas de frente definidas. Esto significa que inevitablemente habrá más atrocidades contra la población civil y esto creará un odio aún mayor contra los invasores extranjeros y más reclutas para los insurgentes. Por cada combatiente que maten los norteamericanos, habrá cinco, 10 ó 20 que ocuparán su lugar.

La situación es aún más complicada por la violencia sectaria entre sunitas y chiitas. Las llamas de esta pesadilla en primer lugar fueron iniciadas por los estadounidenses. Al apoyar a los chiitas anteriormente oprimidos para que se volvieran contra sus maestros sunitas, han creado una atmósfera favorable para el establecimiento de milicias chiitas. Nombrando a un gobierno dominado por sus aliados, los chiitas y los kurdos han creado un sentimiento entre los sunitas de que están excluidos y marginados del poder. Esto creó la base para la actual violencia sectaria.

Bush dice que las fuerzas iraquíes y estadounidenses tendrán "luz verde" para ir a cualquier parte de Bagdad. Pero incluso el ligeramente desquiciado general Keane no piensa que sea juicioso por ahora intentar entrar en Sadr City, el bastión de Muqtada al-Sadr, el clérigo militante chiita y líder del Ejército Mahdi anti-norteamericano.

Todo lo que han conseguido las elecciones es englobar las divisiones étnicas del país en su política. Y cada día que pasa EE.UU. está perdiendo sus medios de influencia. El desventurado gobierno de Maliki no ha conseguido ninguno de los objetivos puestos por Washington: el reparto de los ingresos del petróleo, gastar 10 000 millones de dólares en la reconstrucción, celebrar elecciones provinciales, revisar la Constitución federal y el proceso "des-baathificador". Todo esto es inútil cuando el poder real se disputa cada día en las calles de Bagdad entre las fuerzas norteamericanas y los insurgentes. El gobierno está suspendido en el aire.

Frustrado por el obvio callejón sin salida, Bush ahora intenta culpar a Irán de todos sus problemas en Iraq. Está claro que Irán está interviniendo al lado de los chiitas en Iraq y probablemente les envíe armas para ayudarles. Es igualmente cierto que Arabia Saudita está ayudando a los sunitas y enviando armas y dinero. La reaccionaria monarquía saudita está aterrorizada ante la posibilidad de que el colapso de Iraq lleve a un aumento enorme del poder de Irán en la región. Pero como George Bush y su familia tienen excelentes relaciones con la camarilla dominante saudita, no consideran conveniente girar el dedo acusador hacia la Casa saudita.

SE ESTÁ PREPARANDO UNA CRISIS POLÍTICA SERIA EN EE.UU.

Tarde o temprano esta situación llevará a una crisis política seria en EE.UU. Teóricamente, pueden negarle el dinero para la guerra. Pero esto llevaría a una crisis constitucional en EE.UU. y a los demócratas normalmente les entra miedo en el momento decisivo. Sin embargo, está claro que un sector cada vez mayor de la clase dominante está cansado de las tácticas aventureras de Bush y tiene aún más miedo por las consecuencias a largo plazo para EE.UU.

El Congreso ha utilizado su poder en el pasado, como en los últimos dos años de la guerra de Viet Nam. Esto tiene sus peligros. Podría permitir a los republicanos acusar a los demócratas de traición cuando la guerra se pierda. Por ahora, están considerando solo un "voto no vinculante" de protesta simbólico que, en palabras del senador Joseph Biden, "demostraría al presidente que está solo". Podrían también bloquear el aumento de soldados en Iraq. Ellos han insistido en que el presidente debe consultar al Congreso antes de hacer algo contra Irán.

Los intereses de las grandes empresas que realmente controlan EE.UU. no están preocupados por pequeños detalles como la democracia. Normalmente prefieren una democracia parlamentaria burguesa porque es el sistema más económico para ellas. Eso les permite dirigir el país en silencio sin que nadie lo perciba.

La mayoría de los ciudadanos norteamericanos están equivocados sobre quién realmente les gobierna, cuando en la práctica los demócratas y los republicanos son solo dos sectores de la misma clase dominante que controla el Congreso, como también controla la tierra, los bancos y las grandes empresas, los periódicos, la radio y la televisión.

Por regla general, los grandes capitalistas prefieren a los republicanos, el partido natural de las grandes empresas y por tanto, el partido natural de gobierno. Los republicanos defienden (o solían hacerlo) un gobierno barato, bajos impuestos, menos interferencia gubernamental en las empresas, un dólar fuerte, presupuestos equilibrados. Este es el tipo de programa de las grandes empresas, especialmente del capital financiero. Pero ocasionalmente, un gobierno republicano puede entrar en problemas. Entonces las grandes empresas recurren a los servicios de su partido de reserva, los demócratas. Cambian con ligereza del pie derecho al izquierdo, sin que pierdan ningún átomo de poder sobre los asuntos de la nación.

Por lo tanto, cuando George W. Bush llegó al poder (con métodos bastante cuestionables), las botellas de champagne, sin duda, corrieron por Wall Street. Aquí llegaba un presidente a imagen de la clase dominante norteamericana: rudo, ignorante, de mente estrecha, provinciano. Todo bien, apenas puede pronunciar dos frases juntas, pero después de todo es uno de los nuestros. Hizo todo lo correcto: reducción de impuestos, reducir el gasto social, etc. Todo eso era una melodía deliciosa para sus oídos. Cuando ordenó la invasión de Iraq, también parecía algo bueno para las empresas en aquel momento, como todo el mundo sabe, lo que es bueno para las empresas, es bueno para EE.UU.

Pero las cosas ahora han cambiado. La guerra no va como estaba planeado y ya es tremendamente impopular en EE.UU. Muchos republicanos están expresando sus dudas sobre la guerra. El único candidato republicano que ha dado apoyo oral a la "oleada" es el derechista John McCain. Otros candidatos, unos más otros menos, están defendiendo la retirada. Pero Bush sigue obstinado. Se ha negado a aceptar el veredicto del Grupo de Estudios Iraquíes y está actuando contra los intereses colectivos de la clase dominante. Esto sellará su destino.

Es posible que Bush no dure siquiera los dos años que le quedan. La clase dominante le echará sin ningún tipo de ceremonia si continúa arrastrando a EE.UU. a nuevas aventuras militares. Podría ponerse de repente "enfermo" después de alguna derrota espectacular o la prensa descubrir algún escándalo (debe haber muchas pruebas de ello en los archivos del FBI y la CIA) que implican a la cúpula republicana y obligar a una serie de dimisiones que harían imposible la continuidad de Bush. En última instancia, podrían decidir el impeachment. En cualquier caso, George W. Bush está acabado.

La caída de Bush abrirá las compuertas en EE.UU. Ya hay una poderosa corriente submarina de descontento en la sociedad norteamericana, los salarios reales han caído o se han estancado en medio de un boom, sectores importantes de los jóvenes han sido radicalizados por la guerra, existe un creciente escepticismo con el gobierno y un cuestionamiento cada vez mayor de todo el sistema social.

En este contexto, el establishment está preparándose para cambiar del pie derecho al izquierdo. El ascenso repentino del candidato "radical" afroamericano Barack Obama está diseñado para atraer los votos de los norteamericanos descontentos y recuperar la imagen deslustrada del sistema de dos partidos (realmente un partido). Pero probablemente esta sea la única vez que puedan recurrir a este truco. Cualquiera de las fracciones de la clase dominante que gane las próximas elecciones no resolverá nada. El escenario está preparado para un periodo tormentoso en EE.UU. y en el mundo.

(Tomado de un extenso artículo de ARGENPRESS, publicado por Granma)

Nota: Las opiniones del Autor no tienen que coincidir necesariamente con las del Consejo Editorial del Sitio Cubaminrex.


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Ultima actualización: 26.04.2007
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