DERECHOS HUMANOS Y EDUCACIÓN TRAS UN DECENIO
DECLARACION DEL EMBAJADOR RODNEY LÓPEZ CLEMENTE, REPRESENTANTE PERMANENTE ALTERNO DE CUBA ANTE LAS NACIONES UNIDAS. SESIÓN PLENARIA CON MOTIVO DE LA CELEBRACIÓN DEL DÍA DE LOS DERECHOS HUMANOS EXAMEN DE LOS LOGROS DEL DECENIO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LA EDUCACIÓN EN LA ESFERA DE LOS DERECHOS HUMANOS (1995-2004). TEMAS 105 B) CUESTIONES RELATIVAS A LOS DERECHOS HUMANOS, INCLUIDOS DISTINTOS CRITERIOS PARA MEJORAR EL GOCE EFECTIVO DE LOS DERECHOS HUMANOS Y LAS LIBERTADES FUNDAMENTALES E INFORME DEL ALTO COMISIONADO DE LAS NACIONES UNIDAS PARA LOS DERECHOS HUMANOS. NUEVA YORK, 10 DE DICIEMBRE DE 2004.
Sr. Presidente,
Nos convoca la Asamblea General para celebrar el Día de los Derechos Humanos y promover en los sistemas de educación nacionales una comprensión integral del tema.
Noble tarea, si en realidad se pretende la divulgación, promoción y aplicación de todos los derechos humanos, tal y como se acordó en la Declaración de Viena y en el Programa de Acción, con el fomento del diálogo, utilizando como principios rectores la objetividad, la imparcialidad y la no selectividad, así como la universalidad de los derechos humanos en plena armonía con la diversidad de culturas y sistemas políticos, económicos y sociales.
Noble tarea, si no vamos a cerrar nuestros ojos ante el panorama mundial social que vivimos, pues es en la vida cotidiana donde se realizan esos derechos y no en los anaqueles donde se guardan los instrumentos jurídicos.
Sr. Presidente,
La Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena en 1993, consideró que la educación, la capacitación y la información pública en materia de derechos humanos son indispensables para establecer y promover relaciones estables y armoniosas entre las comunidades y para fomentar la comprensión mutua, la tolerancia y la paz.
Sin embargo, ¿cómo asegurar este ambiente de concordia si, según los datos más recientes de UNICEF, mil millones de niños y niñas en todo el mundo viven en la pobreza?
¿Cómo vamos a asegurarnos que las nuevas generaciones conozcan sus derechos si más de 140 millones de infantes no han acudido nunca a la escuela?
A causa de la pobreza, en países en desarrollo más del 16 por ciento de los niños menores de cinco años sufre desnutrición grave, mientras uno de cada cinco (unos 400 millones) no tiene acceso al agua potable. Las privaciones abarcan los servicios de salud -de los que están excluidos 270 millones de menores- y la vivienda -a la que no tienen acceso más de 640 millones de niños.
La situación, sin embargo, no es exclusiva de los países en desarrollo, pues en buena parte del mundo desarrollado la pobreza infantil creció o se redujo en pequeños porcentajes.
Lo anterior favorece fenómenos deplorables como el crecimiento de la explotación sexual comercial. Alrededor de 1,2 millones de infantes son víctimas todos los años de la trata, y 2 millones, en su mayoría niñas, están sometidos a la explotación sexual.
¿Es posible mantener actitudes pasivas ante esta situación y ver cómo, en contraste, se gastan anualmente en el mundo casi un millón de millones de dólares en armas para la guerra?
Si en adición, en muchos medios de comunicación con amplia cobertura se continúa promoviendo la violencia, se distorsionan las realidades de terceros países y se estigmatizan ciertas culturas, prácticas religiosas y sistemas políticos y sociales, será muy difícil cumplir con lo acordado en Viena.
Resulta impostergable una genuina cooperación internacional, que no sólo abarque las esferas de formulación de políticas y buenas prácticas. La misma debe estar también dirigida a garantizar un mejor entorno para el desarrollo económico y social de los países en desarrollo, en el cual se cumpla la promesa de que las economías desarrolladas destinen el 0,7% de su PIB a la Ayuda Oficial al Desarrollo, compromiso que solamente unas pocas han alcanzado; se liquide la agobiante deuda externa y se atiendan toda la gama de problemas ambientales y de otro tipo que afectan a las sociedades de hoy.
Cualquier proyecto de plan de acción, como el que se nos ha presentado para comentarios, elaborado por la Oficina de la Alta Comisionada para los Derechos Humanos y la UNESCO, tendrá limitado alcance en sus resultados si en definitiva no cambia el injusto orden internacional que actualmente padecemos.
Sr. Presidente,
El Gobierno de la República de Cuba concede la mayor importancia a la plena realización del derecho humano a la educación de sus ciudadanos.
Una educación de calidad, que respete plenamente las identidades culturales y que inculque valores y principios que susciten la solidaridad, la justicia social, el respeto mutuo, el amor patrio y un profundo conocimiento del patrimonio histórico, cultural y artístico de la humanidad y de las costumbres de sus pueblos, han sido pautas sólidas en el desarrollo del sistema de educación en Cuba, desde el mismo triunfo de la Revolución.
En 1953, la Isla tenía apenas 6,5 millones de habitantes; de ellos, más de medio millón de niños no tenían escuelas; y más de 2 millones de personas eran analfabetos plenos o funcionales. La enseñanza media alcanzaba sólo a la mitad de la población escolar; existían diez mil maestros sin trabajo; y alrededor de 550 mil niños de 6 a 14 años no asistían a la escuela, casi la mitad del total. La población mayor de 15 años presentaba un nivel educativo promedio inferior a tercer grado.
Una de las primeras medidas revolucionarias fue la erradicación del analfabetismo y la creación de las condiciones para garantizar la educación universal y gratuita en todos los niveles de enseñanza con la calidad que se requiere, lo cual ha tenido un claro reflejo en los logros alcanzados por Cuba en esta esfera.
Teniendo en cuenta los avances en materia educacional, en Cuba se han cumplido ya las metas trazadas por la UNESCO hasta el 2015.
Independientemente de estos resultados, y con el fin de dar continuidad al perfeccionamiento del Sistema Educacional cubano, se han desarrollado nuevas estrategias de carácter pedagógico que han potenciado más aún la actividad de directivos, docentes, alumnos y alumnas, como agentes protagónicos de los cambios educativos.
Con el objetivo de continuar desarrollando la enseñanza y aplicando las nuevas estrategias, el Estado cubano destinó para gastos de educación 3 825 millones de pesos en el presupuesto del 2004.
El pueblo cubano, en la medida de sus posibilidades, ha colaborado con otros pueblos de países en desarrollo en la esfera de la educación. Más de 17,000 jóvenes de más de 110 países estudian diversas especialidades en la Isla, la mayoría de ellas de nivel superior.
Cuba ha ofrecido un Proyecto de 20 Becas anuales a la UNESCO, que ha sido aprobado y se encuentra en fase de revisión y aplicación. El proyecto está dirigido a los países del continente africano, con posibilidades de una posible expansión a otras regiones del mundo.
Cuba ha propuesto, además, apoyar un programa de alfabetización universal, en el cual la parte cubana aportaría un porcentaje importante de la tecnología y los recursos humanos especializados que se necesitarían. Sólo habría que movilizar un monto ínfimo de los recursos financieros que se mueven en el mundo cada año, que no excederían el 0,01 por ciento del PIB de los países de la OCDE. Con el programa propuesto, en doce años, se alfabetizaría y conduciría hasta el sexto grado a 1.500 millones de analfabetos y semianalfabetos en el mundo.
Los esfuerzos cubanos se han materializado, a pesar de los más de 45 años del genocida bloqueo unilateral impuesto a nuestro pueblo, reforzado a partir de las nuevas medidas anunciadas por el gobierno de Estados Unidos el pasado 6 de mayo y puestas en vigor a partir del 30 de junio de este año.
Sr. Presidente,
Nadie duda que la educación en derechos humanos contribuye a la plena realización de todos los derechos humanos y aporta decisivamente a la tolerancia, la igualdad de género y la amistad entre todos los pueblos y naciones del Mundo.
Sin embargo, resulta de vital importancia que en este proceso, las nuevas generaciones comprendan que la creación de un orden social e internacional en el que todos los derechos humanos y las libertades fundamentales se hagan plenamente efectivos, no sólo es un derecho proclamado por la Declaración Universal, sino también una necesidad impostergable para la humanidad.
Sólo de esta manera la solidaridad se convertirá en un valor universal.
Muchas gracias.