Explicación de voto de la delegación de cuba antes de la adopción del proyecto de Resolución A/60/L.48, titulado “Consejo de Derechos Humanos”
Nueva York, 15 de marzo de 2006
Señor Presidente:
La decisión de establecer el Consejo de Derechos Humanos fue adoptada a partir de la imperiosa necesidad de poner fin al profundo descrédito en que fue hundida la Comisión de Derechos Humanos como consecuencia de la manipulación política, la hipocresía y los dobles raseros impuestos a sus labores por Estados Unidos y la Unión Europea.
El proyecto que se somete hoy a decisión de esta Asamblea General no responde en modo alguno al desafío que nos convocara. Nada en dicho texto impedirá que se repitan en el nuevo Consejo las tradicionales maniobras de las potencias del Norte para condenar de modo injusto a los países del Tercer Mundo.
Aspirábamos al establecimiento de un Consejo que contribuyera al fortalecimiento del sistema internacional de promoción y protección de los derechos humanos, mediante una genuina cooperación. Sin embargo, Estados Unidos y sus aliados se empeñan en que siga prevaleciendo el enfoque punitivo y sancionador, agravado ahora por la capacidad de “suspender” los derechos de aquellos que cuestionen, molesten o tan sólo disientan de los proyectos de dominación hegemónica del Imperio.
Durante los meses transcurridos del proceso en curso, hemos constatado con indignación cómo Estados Unidos y sus aliados han ejercido fuertes presiones y recurrido a su tradicional chantaje para quebrar la resistencia frente a esta nueva confabulación.
El texto que será adoptado no representa un punto de balance de las posiciones negociadoras como muchos quisieran hacer creer. Es el negativo reflejo del peligroso mundo unipolar que la Administración Bush pretende legitimar; un mundo sometido a la fuerza del poder, en el que la razón y la justicia carecerían de todo valor.
Nunca fuimos engañados por las vociferantes protestas de los personeros de Washington. El hecho de que hoy Estados Unidos haya solicitado el voto del texto, no significa que el mismo no haya sido concebido y negociado tras bambalinas para acomodar sus principales exigencias, sacrificándose intereses vitales de los países del Sur.
Los ataques de la actual Administración estadounidense al texto que hoy será adoptado, son una prueba de su arrogancia. Con este proyecto nada pierde. Por el contrario, ha asegurado nuevos medios de ejercer la confrontación, el odio y el castigo, y si protesta hoy es porque pretendía arrancar nuevas concesiones.
Significa que, por mucho que sus intereses sean satisfechos, la superpotencia siempre quiere más en aras de sus apetencias hegemónicas y de dominación.
Señor Presidente:
El proyecto de resolución L.48 presenta graves omisiones e incorpora elementos que no responden a las posiciones expresadas a lo largo del proceso por la mayoría de los Estados Miembros. En consecuencia, Cuba reafirma sus serias reservas ante su contenido.
La resolución que hoy se adoptará:
-Disminuye el número de miembros con relación a la CDH, en detrimento de la representatividad del órgano. ¿Por qué si los derechos humanos son universales y competen a todos, debe ser reducido el mecanismo de toma de decisiones sobre el tema? ¿No había acaso recomendado el Panel de Alto Nivel que, por tal motivo, el naciente órgano fuese de composición universal?
-Refrenda una cláusula de suspensión a los miembros del Consejo que podrá ser activada con el apoyo de dos tercios de los presentes y votantes, sin establecer un límite mínimo de votos requeridos. Un país elegido con el apoyo de más de 96 Estados, podría ser suspendido de sus derechos por la voluntad de un número menor de países. Los pueblos del Sur, además de seguir siendo objeto de injustas resoluciones condenatorias, estaremos sometidos en el futuro al peligro latente de ser privados de nuestro acceso ganado en elecciones a dicho órgano.
-Nada limita la perniciosa y socorrida práctica de imponer resoluciones políticamente motivadas contra los países del Sur, sin sujeción o respeto a criterio alguno.
-El derecho al desarrollo, reivindicación principal de las grandes mayorías del planeta, ha quedado preterido. La lucha contra el racismo, la discriminación racial, la xenofobia y las formas conexas de intolerancia ha sido obviada de modo negligente.
Un Consejo con estas características, no solo permitirá a Estados Unidos y sus aliados contar con un fortalecido tribunal inquisidor contra los pueblos del Sur; seguirá también asegurándoles la impunidad que ya disfrutaban en la CDH.
¿Acaso será posible en el nuevo Consejo aprobar una resolución para exigir a Estados Unidos rendir cuentas y asumir responsabilidades por las torturas y otras graves violaciones de derechos humanos perpetradas en la ilegal base naval de Estados Unidos en Guantánamo, en la prisión de Abu Ghraib o sobre los vuelos y centros secretos de detención operados por la CIA en Europa?
La actual Administración estadounidense busca imponer sus espurios intereses en el proceso en curso de reforma y rediseño del sistema internacional que las Naciones Unidas representan. Los que piensan erróneamente que una política de apaciguamiento y concesiones sistemáticas nos permitirá ganar tiempo y saciar las apetencias de los neoconservadores que han usurpado la Casa Blanca, deben estudiar las experiencias del pasado y valorar las lecciones aprendidas de aquellos casos en que la comunidad internacional toleró de modo conciliador y negligente las acciones agresivas de un poder con pretensiones hegemónicas. Cuba cumple su deber de denunciar estos hechos.
Señor Presidente:
Pese a sus serias reservas, y teniendo en cuenta, sobre todo, las solicitudes que ha estado recibiendo por parte de delegaciones amigas, Cuba votará a favor del proyecto de resolución A/60/L.48.
Nuestro país trabajará en el Consejo de Derechos Humanos por que se abran paso la justicia, el Derecho Internacional, el diálogo genuino y la tan necesaria cooperación internacional a favor de la promoción y protección de todos los derechos humanos para todos los pueblos y todas las personas.
Muchas gracias.