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LIBRO BLANCO DEL 2007

  • CAPÍTULO 1: LA HOSTILIDAD Y AGRESIONES CONTRA CUBA DEL GOBIERNO ESTADOUNIDENSE ALCANZAN DIMENSIONES SIN PRECEDENTES.

En la historia de 49 años de Revolución Cubana, las políticas, programas y acciones agresivas de sucesivos gobiernos de Estados Unidos contra Cuba, con el objetivo de aniquilar el proceso revolucionario emprendido por el pueblo cubano, han sido una constante.

La enfermiza hostilidad estadounidense con respecto a Cuba ha alcanzado niveles sin precedente. Jamás una política exterior en contra de un país ha sido dotada de tan amplio y sofisticado arsenal de medidas agresivas en los ámbitos político, económico, cultural, diplomático, militar, psicológico e ideológico. Ninguna política coercitiva y de hostilidad activa contra un país ha durado tanto tiempo, a pesar de tratarse de dos países que no se encuentran en estado de guerra declarado.

Las acciones y medidas adoptadas por la Administración Bush han estado enfocadas, sin respetar barrera alguna de legalidad y raciocinio, en el logro del objetivo principal de la política imperial de Estados Unidos hacia Cuba: la derrota del proceso de profundas transformaciones revolucionarias emprendido por el pueblo cubano a partir de 1959. Cualquier vía y medio son válidos para conseguir la meta trazada; la opción militar no ha sido descartada.

El socorrido eufemismo de “promover la transición hacia la democracia y el respeto de los derechos humanos”, pretende ocultar la motivación imperialista de los planes agresivos de Estados Unidos contra el pueblo cubano. El factor temporal de urgencia añadido en los últimos años a los mensajes y declaraciones de altos personeros de Washington con relación a su empeño de promover la “transición” en Cuba – léase “cambio de régimen” –, incorpora una señal de alerta adicional en la evaluación de los planes anticubanos de la Administración Bush.

El “cambio de régimen” siempre ha sido la política de Estados Unidos con relación a Cuba. Se ha estructurado con total irrespeto al derecho internacional y a la vista de la opinión pública mundial, un plan anexionista que integra todos los programas y acciones agresivas anticubanas.
La hipócrita y cínica retórica de los personeros de Washington acerca de las libertades, ha sido un elemento central en las referencias a Cuba en reiteradas declaraciones del presidente Bush y de otras altas figuras del Departamento de Estado, así como de los más rabiosos personeros de la mafia anticubana y terrorista de Miami.

¡¿Liberar a Cuba?! El pueblo cubano alcanzó su liberación plena en 1959, cuando logró poner fin a la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista, una dictadura impuesta y sostenida por Estados Unidos para consolidar su control neocolonial de la Isla.

La Revolución Cubana liberó, salvó y fortaleció la nación cubana. El pueblo cubano rompió el yugo del racismo institucional, de la discriminación de la mujer, del nepotismo y la corrupción política, de los asesinatos y las desapariciones políticas, del analfabetismo, del desempleo crónico, de la insalubridad, de la dominación ideológica y la imposición de patrones pseudoculturales que le son ajenos, del hambre y la miseria.

De lo único que necesita Cuba liberarse ahora es del bloqueo norteamericano y de su política hostil de agresiones, de las pretensiones y planes de sucesivas administraciones estadounidenses de reimponerle su dominación, del subdesarrollo heredado del colonialismo y el neocolonialismo y de un injusto orden económico internacional que limita sus oportunidades de desarrollo.

La decisión inquebrantable del pueblo cubano de ejercer en toda su plenitud su derecho a la libre determinación, constituye un claro escollo a los planes de dominación política, económica y militar de los círculos imperialistas estadounidenses, no sólo por su invulnerabilidad militar defensiva, principalmente, por el desafío político que representa esa actitud de un pequeño país en el tradicional “traspatio” de Estados Unidos y por la alternativa esperanzadora que plantea para millones de personas en el mundo su proyecto de justicia social y equidad.

Para tratar de doblegar nuestro ejemplo, Estados Unidos ha intentado fabricar en reiteradas ocasiones la tesis de la supuesta “amenaza” que constituiría Cuba para la seguridad de Estados Unidos. En este empeño, altos funcionarios de la actual administración de EEUU han esgrimido falsos pretextos, entre ellos: supuestos vínculos de Cuba con el terrorismo y el narcotráfico internacional; la supuesta existencia de programas cubanos para el desarrollo de armas biológicas de exterminio en masa; y la eventualidad de un éxodo migratorio masivo hacia el Estado de La Florida. Cada una de estas falsas alegaciones, han sido refutadas y desarticuladas públicamente por el Gobierno cubano, con pruebas que Estados Unidos no ha podido desmentir.

Paralelamente, Estados Unidos ha incrementado exponencialmente su financiamiento a los grupúsculos contrarrevolucionarios internos, que actúan como mercenarios asalariados de la potencia extranjera que pretende conquistar a Cuba y subyugar a su pueblo.

Las acciones anticubanas que el Gobierno estadounidense ejecuta en su territorio nacional comprenden desde la transmisión ilegal de miles de horas de radio y televisión con contenidos subversivos que no han excluido la incitación al terrorismo, hasta la persecución y sanción a los ciudadanos norteamericanos que viajan a Cuba.

Todas estas acciones fueron sistematizadas en un programa anticubano por el actual inquilino de la Casa Blanca – debe recordarse que en el ámbito legislativo se mantienen vigentes leyes como la de Ajuste cubano, la Torricelli y la Helms-Burton, entre otras – un verdadero plan para la anexión de Cuba, aprobado el 6 de mayo de 2004 y actualizado y recrudecido el 10 de julio de 2006.

A continuación, se describe la evolución en el año 2006 de algunos de los componentes de la política de hostilidad, bloqueo y agresiones de Estados Unidos contra Cuba y se presentan ejemplos concretos que confirman la tesis a la escalada y recrudecimiento de la misma.

La Sección de Intereses de Estados Unidos en Cuba: puesto de mando de la contrarrevolución.

La Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana (SINA) fue abierta bajo la administración del Presidente James Carter, en 1977, en los locales que antiguamente ocupaba la Embajada de ese país en Cuba. Los objetivos que guiaron el acuerdo que lo permitió fueron institucionalizar un canal de comunicación directa y permanente entre ambos gobiernos, así como facilitar los asuntos consulares de interés común. Sin embargo, mucho ha cambiado la situación desde entonces. En la actualidad, la SINA, tal como lo denunciara el presidente Fidel Castro en enero de 2006, se ha convertido en un verdadero puesto de mando de la contrarrevolución.

En contraposición a los objetivos que determinaron su establecimiento, los funcionarios de la Sección de Intereses mantuvieron durante todo el año 2006 una sostenida conducta injerencista y de irrespeto a las leyes y la dignidad del pueblo cubano, un perfil claramente conspirativo y de estímulo a la subversión y desarrollaron las más diversas acciones dirigidas a potenciar la efectividad y el impacto de la política de hostilidad, bloqueo y agresiones anticubanas.

Desde el propio mes de enero de 2006, la SINA escaló sus provocaciones contra nuestro pueblo. Se instaló en uno de los pisos superiores del edificio que ocupa la Sección de Intereses en La Habana, un cartel lumínico para supuestamente “trasladar mensajes al pueblo cubano”. En realidad, se trata de un acto de provocación sin precedentes. Gigantescas letras lumínicas se utilizan para mentir y ofender. ¿Qué representación diplomática de un país que respete las leyes internacionales y la soberanía del Estado ante el que está acreditada realizaría semejante acto de agresión? ¿Cómo pretenden arrogarse el derecho a transmitir llamados lumínicos a destruir el orden constitucional refrendado por el pueblo cubano nada menos que los personeros del régimen que reprimió a su propia ciudadana, la valiente Cindy Sheehan, sólo por intentar mostrar un mensaje de paz durante la presentación por el Presidente Bush de su discurso sobre el estado de la Unión en enero del 2006?

Para que se tenga una idea del tipo de "mensajes" que la SINA ha estado divulgando a través de su panel electrónico, léase este ejemplo:

Muchas cubanas decentes no pueden vivir como decentes sin hacer algo indecente. Si tú eres joven y guapa te rinde más beneficio: ¿Seguir una carrera o seguir a un gallego? (transmitido los días 7 y 8 de abril de 2006).

Paralelamente, el jefe de la SINA, Michael Parmly, continuó organizando en su residencia o en los locales de la Sección de Intereses, actividades y conferencias de adoctrinamiento para sus mercenarios asalariados.

El 20 de enero, en uno de las charlas “instructivas”, fue presentado el ex presidente polaco, Lech Walesa, a través de una videoconferencia. Walesa aconsejó a los contrarrevolucionarios presentes continuar en su empeño de acabar con el comunismo en Cuba.

El 19 de febrero, el libelo periodístico de la mafia anticubana de Miami, The Miami Herald, publicó declaraciones del director del Centro Internacional de Medios de Difusión de la Universidad Internacional de Florida, John Virtue, en las que reconoció que “…ahora impartimos video conferencias en la SINA. Son muy efectivas…”.

En la continuación de sus tertulias conspirativas, el 10 de julio de 2006 el Sr. Parmly reunió en su residencia a representantes de los grupúsculos contrarrevolucionarios, con el objetivo de presentarles la segunda parte del Plan de Bush para la anexión de Cuba y reiterarles el “compromiso con el pueblo de Cuba” de la actual administración republicana.

La Sección de Intereses se ha convertido en un verdadero centro de reclutamiento, entrenamiento y capacitación de mercenarios asalariados de la política anticubana de Estados Unidas.

El día 23 de octubre, tuvo lugar otra de las videoconferencias contrarrevolucionarias. Tocó el turno a una realizada desde la sede de las emisoras anticubanas financiadas y dirigidas por el Gobierno estadounidense y bautizadas en el colmo del despropósito con el nombre del Héroe Nacional cubano y profundo antiimperialista, José Martí. Desde la guarida de los servicios de la mal llamada Radio y TV Martí, el hoy conservador activista afronorteamericano, James Meredith, intercambió con elementos contrarrevolucionarios reunidos en la residencia del jefe de la SINA, Michael Parmly, nada menos que sobre la situación “racial” y la supuesta actualidad sociopolítica de Cuba. Meredith se comprometió a divulgar la “verdad” sobre la situación de los “presos políticos afrocubanos y de los jóvenes negros que son acosados y perseguidos en la Isla”.

El Dr. James Howard Meredith, otrora defensor de los derechos civiles en Estados Unidos, terminó traicionándose a sí mismo y a todos los afronorteamericanos. No es extraño entonces que Meredith ofendiera tan profundamente la dignidad de los cubanos afrodescendientes y mestizos. Y es que en Cuba la Revolución hizo realidad la premisa martiana de que cubano es todo aquel que ame a su Patria, con independencia del color de su piel.

Cuesta trabajo creer que el primer estudiante negro en pisar el campus de la Universidad de Missisissippi en 1962, entrase al servicio del Senador Jesse Helms en 1989, el mismo de la Ley Helms-Burton, conocido también como "Lynching Jesse". El Sr. Meredith trabajó también a favor de la candidatura de David Duke – miembro del Ku Klux Klan –, al cargo de Gobernador de Louisina.

El Plan de Bush para la anexión de Cuba: se presenta su segunda parte.

La publicación del segundo informe de la “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” –creada por el Presidente Bush con el objetivo de preparar y actualizar periódicamente su plan para la anexión de Cuba–, había sido anunciada originalmente para el 20 de mayo de 2006.

Finalmente, el 10 de julio fue dado a conocer oficialmente el segundo informe de la Comisión, conteniendo medidas adicionales para acelerar la ejecución del Plan Bush para la Anexión de Cuba. En la presentación del documento a la prensa, fue distribuida una breve declaración escrita del presidente Bush y estuvieron presentes los copresidentes de la Comisión anticubana, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice y el Secretario de Comercio, Carlos Gutiérrez. Dos días más tarde, el 12 de julio, el llamado “coordinador para la transición en Cuba” del Departamento de Estado, Caleb McCarry, fue a rendir cuenta a los representantes de la mafia cubana de Miami, ante quienes presentó formalmente el referido informe.

El informe del 2006 no sustituye ni modifica el Plan del 2004. Por el contrario, lo toma como base y lo enriquece, adicionando medidas que refuerzan la política de guerra económica contra Cuba. El mismo incrementa de manera significativa el financiamiento directo e indirecto para la subversión anticubana. Todas las medidas incluidas en el 2004 mantienen plena vigencia.

La existencia de recomendaciones en un anexo secreto alegando razones de seguridad nacional y para “lograr su efectiva realización” es una nueva particularidad de este Informe. Su mayor repercusión radica en el hecho de que tales recomendaciones están referidas específicamente al Capítulo 1 del plan anexionista, dirigido a forzar aceleradamente el derrocamiento del Gobierno revolucionario cubano.

El Plan está basado en el estricto cumplimiento de las disposiciones de la Ley Helms-Burton, la que consagra que el bloqueo se mantendría incluso después de la hipotética imposición de un gobierno de ocupación, hasta tanto se cumplan un grupo de requisitos, cuyo principal reclamo es que “se registren progresos palpables en el proceso de devolución de las propiedades” a los antiguos explotadores (Sección 206) llegando incluso a señalar que la liquidación de este asunto es “condición indispensable para el pleno restablecimiento de las relaciones económicas y diplomáticas” (Sección 207) entre ambos países.

El segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba consta de 93 páginas, organizadas en siete capítulos. En la confección de esta nueva versión del plan anticubano participaron más de 100 funcionarios de 17 departamentos y agencias federales.

Intensa actividad del procónsul anticubano Caleb McCarry.

Como parte de la aplicación de las medidas enunciadas en el plan anexionista, el 28 de julio 2005 la Secretaria de Estado presentó el nombramiento de Caleb McCarry, antiguo asesor republicano del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes, como “Coordinador para la Transición en Cuba”.

El procónsul imperial para Cuba cumplió una apretada agenda en el 2006. El propio mes de enero, se reunió junto al jefe de la Oficina de Asuntos Cubanos del Departamento de Estado, Stephen McFarland, con representantes de la mafia anticubana y terrorista de Miami, en la Universidad Internacional de Florida (FIU). En esa oportunidad, McCarry anunció que en el mes de mayo la Comisión presentaría un “plan estratégico” para “proveer apoyo específico del Gobierno en el momento de iniciarse una transición política en la Isla”, y expresó que “la parte medular del trabajo de la Comisión es que el Gobierno esté preparado para brindar un aporte a Cuba cuando se presente la posibilidad de un cambio”.

McCarry reiteró en esa oportunidad la clara oposición de los personeros de la Administración Bush a cualquier sucesión en el liderazgo cubano dentro de la Revolución, al plantear que “no se puede predecir lo que sucederá en el proceso cubano, pero formar parte del régimen actual y pensar en una transición democrática no es la forma de avanzar en esta carrera por la libertad”.

En el mes de abril, Caleb McCarry se reunió con el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza y el Embajador acreditado por Estados Unidos ante esa entidad que fuera calificada como su Ministerio de Colonias, John Maisto, con el objetivo de analizar el futuro político de Cuba, así como eventuales acciones que pudiera emprender la OEA para forzar la llamada transición – léase “cambio de régimen”.

Cuentan que Caleb quiso presionar fuerte y obtener apoyo de la OEA para la aplicación de la llamada Carta Democrática Interamericana contra Cuba, a partir de supuestas violaciones de Derechos Humanos. Sin embargo, el Secretario General de la Organización, que conoce perfectamente las limitaciones y resistencia que existirían hoy frente al comprometimiento del apoyo cómplice de la OEA a una agresión contra Cuba, rechazó la propuesta bajo el argumento de que Cuba no participa en los trabajos de la OEA.

El 18 de abril de 2006, McCarry reiteró que el 20 de mayo entregarían al presidente Bush el segundo informe de la Comisión, el que incluiría un plan estratégico del gobierno norteamericano para que el pueblo cubano “recupere” su soberanía. McCarry añadió de modo fraudulento que el “proceso tiene que ser netamente cubano y estará en manos de los cubanos la decisión final”. ¿Cómo podría ser “netamente cubano” un proceso dirigido, normado y financiado por la superpotencia que pretende imponer su dominación imperial a la nación cubana?

El 27 de abril de 2006, McCarry, junto a Stefhen McFarland, jefe de la Oficina Cuba del Departamento de Estado y a la Subsecretaria Asistente del Departamento de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Kirsten Madison, sostuvieron una reunión con un grupo de representantes al Congreso, entre los que destacan Jo Ann Emerson (R-MO), William Delahunt (D-MA), Jim McGovern (D-MA), Sam Farr (D-CA) y Jeff Flake (R-AZ), todos ellos con el común denominador de ser participes de un cambio en la política norteamericana hacia Cuba. McCarry y los funcionarios gubernamentales defendieron a ultranza la política de la Administración Bush contra Cuba y rechazaron cualquier iniciativa encaminada a cambiar el estatus quo.

El 24 de mayo, cuatro días después de la fecha en que se había prometido la publicación del segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba, Caleb McCarry participó en la creación de la Asociación de Naciones Amigas de una Cuba Democrática, durante una reunión efectuada en el llamado Centro para una Cuba Libre, en Washington. En el encuentro estuvieron presentes los representantes en el Congreso de la mafia anticubana y terrorista de Miami, Lincoln y Mario Díaz Balart (R-FL) y un asistente de la también anticubana, la representante Ileana Ros-Lehtinen (R-FL). Participaron en la convocatoria anticubana, los Embajadores en Washington de Hungría, República Checa, Lituania y Eslovaquia y funcionarios de las embajadas de Polonia y Eslovenia, así como otros representantes de organizaciones de la mafia terrorista de Miami.

No hubo sorpresas en la reunión. Respondieron solícitamente al llamado anticubano, representantes de gobiernos de Europa Central y Oriental que de modo obediente cumplen y se someten a los edictos del Imperio que pretende imponer su hegemonía mundial. La mayoría de ellos ya son cómplices entusiastas de la política de hostilidad contra Cuba que lleva a cabo Washington. Varios de ellos llegaron incluso a enviar sus tropas como mercenarios en la guerra de conquista imperialista contra el pueblo iraquí.

El intercambio con la prensa para la presentación del segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba, el 10 de julio al mediodía, estuvo a cargo de Caleb McCarry, quien aseguró que el documento “define las acciones que pueden acometerse ahora para desarrollar los planes de apoyo a la transición democrática de mañana”.

El 11 de agosto, tras la Proclama al pueblo de Cuba presentada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, agencias de noticias reportaron la reunión informativa del Secretario Adjunto de Estado para el Hemisferio Occidental, Thomas Shannon y Caleb McCarry, con la prensa. Shannon afirmó que “la transferencia temporal de poder no funcionará porque no existe en Cuba una figura política que pueda igualar a Fidel Castro”. Agregó, que “es imperativo que la comunidad internacional brinde una muestra clara de solidaridad en apoyo a una transición democrática".
A finales de septiembre de 2006, McCarry inició una gira de trabajo en Europa. Empezó por España los días 27 y 28. Allí se reunió, entre otros, con funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores español y con miembros de la Fundación FAES, dirigida por el ex presidente español, el fascista José María Aznar. Durante la visita, McCarry declaró que “el objetivo de las reuniones era hacer consultas a otros gobiernos, escuchar criterios y explicar nuestra política”. Anadió que “los países democráticos afines a Cuba, como EE.UU. y España, pueden ayudar a abrir el espacio a la democracia en la Isla”.

El 29 de septiembre de 2006 viajó a Finlandia, donde sostuvo encuentros con funcionarios de la Cancillería, profesores y estudiantes de la Universidad de Helsinki y periodistas. McCarry declaró que los próximos meses serían testigo de un gran cambio en Cuba y que EE.UU. y Europa deberían estar preparados para trabajar unidos en la promoción de una “transición democrática” verdadera, según se presenten las oportunidades.

En diciembre realizó una visita a República Dominicana, donde participó en varias actividades anticubanas, que incluyeron desde entrevistas a cadenas de televisión, hasta charlas y conferencias.

A Caleb McCarry le depara el mismo lugar en la historia al que ha enviado el pueblo cubano a todos aquellos que han asumido antes la coordinación de los planes anticubanos orquestados por los círculos imperialistas de poder en Washington con la complicidad de la mafia terrorista y anticubana. Mientras tanto, seguiremos dando seguimiento a su accionar.

La OFAC, gendarme para la aplicación de la política de sanciones y restricciones contra Cuba.

Como parte del recrudecimiento de la política de sanciones y restricciones económicas contra Cuba, el Gobierno de Estados Unidos ha instruido a la Oficina para el Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus siglas en inglés) que refuerce su control sobre todas las actividades financieras, comerciales y económicas en general, que tengan como punto de origen o destino a Cuba.

Esta Oficina, ha desencadenado una verdadera cacería e impuesto una política de terror para garantizar la más plena persecución de los Activos Cubanos. En el 2006, estableció nuevas prohibiciones y reprimió los intercambios de cualquier tipo con Cuba y los viajes de ciudadanos e instituciones norteamericanas.

Como es conocido, tras el devastador paso por Cuba del huracán Michelle, en diciembre de 2001, el Congreso de Estados Unidos autorizó las ventas de productos agrícolas a nuestro país bajo estrictas restricciones. Sin embargo, cada día resulta más difícil la compra de estos productos.

En la segunda quincena de agosto, la OFAC retuvo los pagos por concepto de fletes a la compañía armadora norteamericana San Juan Navigator, lo cual impuso interrupciones en la descarga en puerto o la salida de dos buques con alimentos para Cuba: el San Juan Orcas V-5, con 27 mil TM de maíz, cuyo flete ascendió a 852 023 USD y el Grain Trader V-11, con un lote de 25 mil TM de maíz, cuyo flete fue de 613 639,44 USD.

El 11 de octubre de 2006, la Oficina del Fiscal Federal del Distrito Sur de Florida, Alexander Acosta, anunció oficialmente la creación del “Grupo de Trabajo para la Aplicación de las Sanciones a Cuba”, integrada por representantes de OFAC, el FBI, el Servicio de Rentas Internas (IRS), Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y el Departamento de Comercio, así como por agentes del Servicio de Guardacostas y de las unidades aérea y terrestre de Aduanas y Protección de Fronteras (CBP). El objetivo fundamental del Grupo es investigar, de manera rigurosa y agresiva, las violaciones de las regulaciones del bloqueo y encausar a los infractores. La creación de este Grupo es una de las recomendaciones del segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba.

La obsesión anticubana de la OFAC alcanzó niveles insospechados el 6 de noviembre de 2006, cuando informó haber sancionado a un individuo con una multa de 967 USD por comprar tabacos de origen cubano a través de Internet.

- La OFAC involucrada en el episodio del María Isabel Sheraton.

El día 3 de febrero de 2006, la delegación empresarial cubana que participaba en la Cumbre Energética Cuba-EE.UU., celebrada en México D.F., fue expulsada del hotel María Isabel Sheraton, propiedad de la firma norteamericana Starwood Hotels and Resorts Worlwide, en cumplimiento de instrucciones recibidas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. La gerencia del hotel confiscó el depósito que la misión cubana había pagado por concepto de estadía y lo envió a la OFAC, sumándose a los fondos cubanos congelados por el Gobierno de EE.UU.

El 6 de febrero el diario cubano Granma publicó el editorial “La mezquindad y el odio contra Cuba y el desprecio por el Gobierno de México inundan el Sheraton”, que sirvió para denunciar la expulsión de un hotel en México D.F. de la referida delegación cubana.

La acción extraterritorial del Gobierno de Estados Unidos, fue cuestionada incluso por representantes del sector privado norteamericano. William A. Reinsch, presidente del Consejo Nacional de Comercio Exterior de EE.UU., envió una carta al Secretario del Tesoro John Snow, en la que afirmó que las sanciones “debilitan la cooperación entre gobiernos en temas económicos y de seguridad y dañan la imagen de los EE.UU. ante el pueblo de México”. En esa misiva el Sr. Reinsch expresó también su esperanza de que “dada la negativa repercusión creada por la aplicación extraterritorial de las sanciones (…) la OFAC se abstenga de aplicar medidas en el futuro”.

Este incidente califica como uno de los más bochornosos ejemplos de violación a la soberanía de un tercer país, en este caso México, en la aplicación extraterritorial de las disposiciones del bloqueo a Cuba. Por demás, representa una medida perjudicial para las incipientes relaciones de tipo comercial entre hombres de negocios de ambos países en el campo energético, donde existen amplias posibilidades de cooperación mutua.

- Viajar a Cuba se le considera un crimen.

La OFAC cumple de modo diligente y vergonzoso una triple función: establece nuevas restricciones a los viajes a Cuba y recrudece las existentes; ejerce presiones y amenaza a las personas o instituciones que pretendan viajar a Cuba; y castiga a aquellas que se arriesgan a viajar a Cuba obviando el demencial y engorroso proceso que podría permitir la obtención de una autorización, siempre bajo restricciones precisas.

El año 2006 estuvo marcado por un recrudecimiento en las restricciones a los viajes a Cuba. Creció de modo paralelo la persecución y aplicación de castigos.

El 27 de enero la OFAC inició un proceso de auditorías a agencias de viajes a Cuba. La vocera de la OFAC, Molly Millerwise, anunció que esa Oficina realizaría alrededor de 25 auditorías similares cada año “para asegurar que los proveedores de viajes cumplan con lo establecido al pie de la letra, educarlos en la necesidad de mantener las restricciones vigentes y fortalecer las disposiciones de la OFAC para el cumplimiento del programa de sanciones contra Cuba”. Como resultado, a algunas agencias se le retiró la licencia para operar.

El 29 de marzo de 2006 la OFAC reinició la ofensiva de inspecciones y auditorías no anunciadas a agencias de viajes y charteadoras en Miami para detectar supuestas violaciones en el uso de licencias religiosas para viajar a Cuba.

Dando continuidad a la arremetida, el 28 de abril de 2006 funcionarios de la OFAC se reunieron en Miami con representantes de agencias de viajes y charteadoras que operan viajes hacia Cuba, para explicarles las regulaciones que deben cumplir con vista a mantener sus licencias de proveedores de servicios de viajes y vuelos a la Isla vigentes, a partir de las restricciones adicionales que fueran impuestas en el 2004.

El diario “El Nuevo Herald”, reprodujo declaraciones de Molly Millerwise, portavoz de la OFAC, en las que reveló en tono amenazador que el Departamento del Tesoro cuenta con muchos agentes en Miami, que investigan los viajes ilegales a Cuba, así como los envíos ilegales de dinero. El libelo de la mafia anticubana reportó además que, de acuerdo con documentos emitidos por la OFAC, 16 agencias, en su mayoría radicadas en el área de Miami, perdieron la autorización para ofrecer viajes a Cuba en el mes de marzo y, en lo que iba de año, la lista ascendía a 26, cuatro de ellas por violaciones flagrantes de las condiciones establecidas en sus licencias: Baby Envíos Travel, Fortuna Travel Services, Cubatur Express y La Estrella de Cuba.

La Sra. Millerwise expresó además “que fueron también cancelados los permisos de seis entidades que auspiciaban viajes religiosos a la Isla” y que “este proceso sigue en marcha”. Dijo también que “las violaciones que sean detectadas derivarán en advertencias, multas o la suspensión definitiva de la licencia”.

La cacería continuó y en el mes de junio alcanzó a otras tres agencias proveedoras de viajes y remesas hacia Cuba: La Perla del Caribe, Transair Travel y Uno Remittance Inc.

Como resultado de la ofensiva, el día 3 de noviembre el Departamento del Tesoro informó que durante el año fiscal 2006 la OFAC multó a 23 personas, por un monto total de 57 265 USD, y a 4 entidades por un total de 208 000 USD, a partir de violaciones a las regulaciones de viaje y comercio con Cuba. Estos datos, por supuesto, no incluyen la evaluación del impacto económico de la decisión de suspender las licencias o cerrar varias agencias de viaje.

Casos recientes de piratería al amparo de la política anticubana: el robo de marcas comerciales.

El 28 de julio de 2006 tuvo lugar una de las acciones más sucias en la guerra económica de Estados Unidos contra Cuba, contraria a los más elementales principios del derecho internacional. Ese día la OFAC negó la licencia específica a la empresa Cubaexport para renovar el registro de la marca Havana Club ante la Oficina de Marcas y Patentes de EE.UU., dejando abierto el camino para el robo del registro y uso de esa marca en territorio norteamericano, hecho que ocurrió pocos días después.

El 8 de agosto de 2006, los diarios Wall Street Journal y Miami Herald informaron que la compañía Bacardí Ltd. esperaba anunciar ese día el relanzamiento de la marca Havana Club en EE.UU., a partir de las decisiones adoptadas por la OFAC y la Oficina de Marcas y Patentes de EE.UU. El robo de la marca había quedado consumado, en una operación coordinada entre las autoridades norteamericanas y los dueños de la Barcardí, empresa totalmente al servicio de la política anticubana de Estados Unidos.

En la agenda de la actual administración norteamericana, las referencias ofensivas y amenazantes contra Cuba y sus dirigentes han ocupado un lugar privilegiado. Durante el año 2006 no faltaron senadores o autoridades ejecutivas que profirieran insultos y amenazas contra nuestro país. Por demás, el rosario de ofensas se vio coronado por declaraciones del propio Presidente George W. Bush, la Secretaria de Estado Condoleezza Rice, el ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld y otros miembros del ejecutivo.

El odio imperial contra el pueblo cubano, una constante en las declaraciones de los personeros del poder en Washington.

- Declaraciones del Presidente Bush y otros miembros del ejecutivo.

El 3 de marzo, durante un discurso pronunciado por el presidente Bush en el marco de una visita a la India, declaró que “hombres y mujeres, desde Corea del Norte hasta Myanmar, Siria, Zimbabwe y Cuba anhelan su libertad”.

El 12 de mayo de 2006 Bush declaró en Orlando, Florida, que se opondría a que las compañías norteamericanas perforen cerca de Cuba, y agregó “que el dinero serviría para apoyar al gobierno que está oprimiendo los derechos de su pueblo”.

El 10 de julio de 2006 la Casa Blanca emitió una declaración del Presidente Bush, aprobando el segundo informe de la llamada “Comisión para la Asistencia a una Cuba Libre” y el “Compromiso con el Pueblo de Cuba”. Bush reiteró que “el informe demuestra que el Gobierno de EE.UU está trabajando activamente por un cambio en Cuba y no está esperando simplemente a que esto ocurra”. Al mismo tiempo, instó a todos los “amigos y aliados democráticos” del mundo a unirse a su campaña en apoyo a la “libertad del pueblo cubano”. Un verdadero llamado a la internacionalización de la política de hostilidad, bloqueo y agresiones contra el pueblo cubano.

Lo que sí quedó claro en las declaraciones del presidente de la superpotencia imperialista es el hecho tantas veces denunciado por el pueblo cubano de que Estados Unidos ha recrudecido su accionar agresivo en función de un “cambio de régimen” contra la voluntad soberana de la nación cubana.

La Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, también se ha pronunciado con relación a Cuba en varias oportunidades durante el 2006. En febrero, ante el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara, la Secretaria de Estado reconoció que “estamos tratando de aplicar las políticas de forma más eficaz, porque el régimen cubano debe estar en sus últimos años (…) y queremos estar seguros de que éste régimen en particular, de Fidel, no pueda repetirse más adelante”. Seguidamente añadió “por esto hemos fortalecido las políticas de viajes, entre otras”.

El 21 de mayo de 2006, la Sra. Rice declaró a periodistas que “el objetivo del embargo es impedir que el régimen dictatorial de Fidel Castro utilice el comercio y los negocios para financiar y fortalecer su régimen y su control sobre la población cubana”. A lo anterior, para consolidar un pretexto al recrudecimiento del bloqueo, añadió que “casi toda actividad económica en Cuba beneficia el régimen de Castro.”

- Declaraciones agresivas de miembros del legislativo.

En el año 2006 destacaron nuevamente las declaraciones repletas de odio y revanchismo de los senadores cubanoamericanos Mel Martínez (R-FL) y Bob Menéndez (D-NJ), y de los representantes Ileana Ros-Lehtinen (R-FL) y Lincoln y Mario Díaz-Balart (R-FL).

El 8 de febrero, la revista Newsmax dio a conocer que el senador Mel Martínez (R-FL) envió una carta a la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y al Asesor de Seguridad Nacional, Stephen Hadley, expresando su “profunda decepción por la omisión de la más grande y longeva tiranía que se mantiene en el mundo actual: Cuba”, en el discurso del presidente Bush sobre el Estado de la Unión. En su carta, el senador de la mafia anticubana añadió que Bush “muchas veces ha hablado claramente sobre sus esperanzas de libertad y democracia en Cuba, lo que hace más incomprensible esta omisión”.

El 27 de marzo, la mal llamada Radio “Martí” reprodujo declaraciones del senador anticubano Bob Menéndez (D-NJ), quien en una reunión con líderes de la mafia anticubana en Miami expresó que “alentará el aumento de las señales de Radio y T.V. Martí”.

El 30 de agosto de 2006 se conoció que el congresista Lincoln Díaz-Balart (R-FL) declaró a una televisora de Miami que siente profundo respeto y afecto por personajes y familiares de terroristas como Santiago Álvarez y Osvaldo Mitat, y que él y los representantes Mario Díaz-Balart e Ileana Ros- Lehtinen (R-FL) están realizando gestiones secretas para liberarlos. En respuesta a una periodista, Lincoln argumentó que esos terroristas no ponen bombas en mercados. Al referirse a las bombas colocadas en hoteles y restaurantes de Cuba por Posada Carriles, Álvarez y Mitat, Lincoln justificó los asesinatos de civiles inocentes en esos casos.

El 25 de octubre de 2006, el diario The Miami Herald publicó un artículo en el que reportó declaraciones del congresista Mario Díaz-Balart (R-FL). El representante de la mafia terrorista de Miami en el Congreso estadounidense reiteró su compromiso de continuar las sanciones económicas contra Cuba, y calificó al Jefe de Estado cubano como "un terrorista a solo 90 millas”.

La mafiosa Ileana Ros-Lehtinen (R-FL), no se quedó a la zaga en la competencia de sandeces y mentirosas fabricaciones de los representantes de las organizaciones terroristas y anticubanas de Miami y New Jersey en el Congreso estadounidense.

A finales del año 2006, estalló un escándalo debido a declaraciones de Ros-Lehtinen aparecidas en el documental británico “638 maneras de matar a Castro”. El video divulgado en Internet, mostró a Ros-Lehtinen expresando que aplaudiría “cualquier iniciativa para asesinar a Fidel Castro y/o a cualquier líder que oprima a su pueblo”. La congresista destacó que ella “vería con muy buenos ojos que Castro muriera, de muerte natural, enfermedad o de las manos de un asesino”. A lo anterior añadió lo siguiente “lo he dicho siempre y no temo decirlo ahora (…) nunca he llamado a nadie a que lo asesine (…) pero si alguien lo hace, no lloraría”. El 8 de diciembre la congresista mafiosa se apresuró a desmentir lo dicho, alegando que sus declaraciones habrían sido manipuladas.

Días después, el 21 de diciembre, su asesor de prensa, Alex Cruz, admitió que la representante había incitado al asesinato del Comandante en Jefe. La congresista no quiso responder directamente a las preguntas de la prensa sobre este tema, mientras el vocero declaró que “si está en el documental, ella lo dijo”. ¿Cómo podría admitirse que legisladores del país más poderoso del mundo inciten abiertamente al asesinato del presidente de otro país? ¿Dejarían estas declaraciones espacio a la duda acerca de las verdaderas pretensiones y los medios a los que recurre Estados Unidos en su política de hostilidad, bloqueo y agresiones contra Cuba?

Intentos de aislar a Cuba en organismos internacionales.

En el afán del Gobierno norteamericano por desacreditar la labor y el prestigio de Cuba en los organismos internacionales, se ejecutaron numerosas acciones dirigidas a la satanización y al aislamiento de Cuba en esos foros. En el 2006, la labor estadounidense contra Cuba fue visible, tanto para impedir su elección al Consejo de Derechos Humanos, como en su plan para socavar el apoyo a la resolución de la Asamblea General que pide el fin al bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba.

El 9 de marzo de 2006, durante una conferencia de prensa en el Departamento de Estado, el entonces Embajador norteamericano ante la ONU, John Bolton, declaró que “los Estados Unidos están solicitando un Consejo fuerte y eficaz, y Cuba quiere un Consejo débil e ineficiente”.

Durante su intervención de explicación del voto en rechazo a la resolución de la Asamblea General que decidió la creación del Consejo, John Bolton declaró que “la verdadera prueba del Consejo será la calidad de la membresía y si actúa eficientemente para enfrentar los casos de serios abusos de los derechos humanos, como son Sudán, Cuba, Irán, Zimbabwe, Belarús y Myanmar”.

El 16 de marzo, el diario El Miami Herald reportó las declaraciones de la representante anticubana Ileana Ros-Lehtinen (R-FL) acerca de la votación en la Asamblea General de la ONU del proyecto de resolución que estableció el Consejo de Derechos Humanos. La mafiosa representante declaró que “la resolución aprobada (…) no crea barreras (…) para la entrada de violadores de los derechos humanos” y añadió con ironía que la iniciativa “esencialmente, le pide a dictadores como Fidel Castro que revisen el estado de los derechos humanos en China, Sudán, Venezuela o Irán y decidan si pueden ser miembros del Consejo”.

El 31 de marzo de 2006, el senador Bill Frist (R-TN) presentó el proyecto de resolución S.Res.419 para expresar la consternación del Senado – el mismo que no ha vacilado en aplicar el más burdo chantaje financiero a las Naciones Unidas – ante el hecho “que el nuevo Consejo de Derechos Humanos no logre reformar adecuadamente a la Comisión y prevenga que ésta se convierta en un supervisor efectivo de los Derechos Humanos en el mundo”. El texto presentó como supuestas evidencias del “fracaso” de la Comisión de Derechos Humanos el hecho que países como Cuba integraran su membresía. Planteó que en la creación del Consejo se “fracasó en evitar” que tales naciones pudieran integrarlo.

El 6 de abril de 2006 el vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, al referirse a la decisión del Gobierno de EE.UU. de no presentar su candidatura al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, declaró que “trabajarán con sus aliados (…) para exhortar al Consejo a tratar los casos graves de abusos de los Derechos Humanos en países como Irán, Cuba, Zimbabwe, Myanmar, Sudán y Corea del Norte”.

El 26 de septiembre de 2006, el representante de EE.UU. ante el Consejo de Derechos Humanos en Ginebra, Warren Tichenor, al referirse al informe sobre los Derechos Humanos en Cuba presentado por la Representante Personal del Alto Comisionado, Christine Chanet, declaró que “Cuba es uno de los regímenes más represivos del mundo”, a la vez que rechazó la parte del informe referida al impacto del bloqueo de EE.UU.

El pasado mes de noviembre, Estados Unidos impuso a Australia la presentación de una enmienda al proyecto de resolución titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba”, derrotada con el voto de casi las dos terceras partes de los miembros de la Asamblea General. La referida enmienda pretendía justificar la política genocida de bloqueo contra al pueblo cubano a partir de supuestas preocupaciones en materia de derechos humanos.

La superpotencia fracasó en su objetivo de neutralizar el impacto de la referida resolución. Fueron 183 los Estados que apoyaron su adopción. Una vez más fue el Gobierno de Estados Unidos el que quedó aislado en la aplicación de su política anticubana.

Dinero en abundancia para saciar las apetencias de los mercenarios asalariados al servicio de la política anticubana de Estados Unidos.

El Gobierno de Estados Unidos asegura la canalización de abundante apoyo financiero y material a los mercenarios asalariados de su política anticubana. El dinero en cuestión, aunque tiene una fuente principal – las partidas públicas y secretas para actividades anticubanas del presupuesto de EEUU –, es canalizado a través de las más diversas vías. De hecho, la mayoría del dinero destinado a la subversión en Cuba no llega a la Isla; queda en las manos de agentes intermediarios en Miami, Praga, Madrid y otros centros desde donde operan organizaciones contrarrevolucionarias cubanas y algunas otras pocas, que a pesar de que sus miembros no sean mayoritariamente cubanos, no quieren quedar fuera del reparto del botín en tan jugoso negocio. Entre estas últimas destacan algunas supuestas ONGs – con estrechos vínculos y clara subordinación a gobiernos europeos y a los servicios especiales estadounidenses –, como la checa “People in Need” y la francesa “Reporteros sin Fronteras”.

El canal predilecto de financiamiento a los mercenarios de EEUU en Cuba, son las propias organizaciones contrarrevolucionarias y terroristas en Miami. Aunque Washington conoce que la mayoría del dinero se queda en la guarida de la mafia anticubana, por esta vía sigue pagando los servicios de los más fervientes defensores de sus objetivos anexionistas contra la nación cubana. Muchas de esas organizaciones y fundaciones de la contrarrevolución en Miami deben su existencia misma a la guerra sucia contra Cuba.

El Viceadministrador de la USAID para A. Latina y el Caribe, el anticubano Adolfo Franco, durante una audiencia en el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara sobre "Democracia en A. Latina: Éxitos, Desafíos y Futuro”, celebrada el 21 de junio de 2006, afirmó que “el Programa Cuba de la USAID trabajaba estrechamente con el Coordinador del Departamento de Estado para la Transición en Cuba y con el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental para ayudar a fortalecer la sociedad civil independiente a través del incremento del flujo de información sobre democracia y libre empresa hacia, desde y dentro de Cuba”.

Franco reconoció que “la USAID ha otorgado más de 48 millones de USD a universidades norteamericanas y a ONGs para que se solidaricen con activistas de DD.HH., den voz a los periodistas independientes, defiendan los derechos de los trabajadores, fortalezcan las ONGs independientes y ayuden al plan del pueblo cubano para una transición a la democracia”. Ese dinero sirve también para alquilar los servicios de “activistas” de varios países del mundo que una que otra vez expresan su “solidaridad” con la supuesta causa de los derechos humanos en Cuba.

Las “libertades” para Washington pasan siempre por el dinero. Entre las nuevas medidas recomendadas en el segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba se encuentra la creación de un “Fondo Cuba por un Futuro Democrático”, con 80 millones de USD durante los 2 primeros años, y otros 20 millones anuales transcurrido ese período, para promover acciones subversivas y campañas propagandísticas. El dinero sería administrado por la USAID y el Buró de Democracia y Derechos Humanos del Departamento de Estado.

Sin embargo, con tanto dinero entre tantos mafiosos y corruptos sabemos lo que pasa. El 15 de noviembre de 2006, la Oficina de Auditoría del Gobierno (GAO), publicó el informe “La Asistencia de EE.UU. para la Democracia en Cuba requiere mejor manejo y supervisión”, que revela el derroche de los fondos millonarios asignados por Washington para promover la subversión en Cuba.

Pese a que la GAO sólo fiscalizó parcialmente 10 de los 36 programas que han recibido fondos de la USAID, descubrió "gastos dudosos" y "significativas debilidades en el control". El informe señaló que entre 1996 y 2005, se destinaron para este fin 73,5 millones de USD.

El día 14 de diciembre de 2006 el diario Granma publicó un Editorial titulado “La danza de los millones de la contrarrevolución en Cuba”, que, basado en los resultados del informe de la Oficina de Auditoría del Gobierno (GAO), denunció que según las propias fuentes norteamericanas, más de la mitad de los fondos del negocio de la contrarrevolución nunca llegaron a Cuba.

Parte del dinero fue utilizado para comprar artículos tales como vídeo-juegos, conservas de cangrejo, bicicletas, abrigos y chocolates de lujo y lectores de DVD, reflejando sólo una pequeña porción de los enormes dividendos que reporta la industria anticubana a la mafia asentada en Miami.

El dinero anticubano también fluyó al otro lado del Atlántico.

En Europa hay individuos y entidades que venden sus servicios al dinero de la política anticubana de Estados Unidos. El 23 de diciembre el periódico Gainsville Sun, publicó que el Gobierno de EE.UU. ha enviado durante años millones de dólares a grupos que trabajan en Europa para “promover la democracia en Cuba”. Agregó que “a través de la Fundación Nacional para la Democracia (NED), más de 200 mil USD han llegado al grupo “Gente en Apuros” de la República Checa, 33 mil USD a los grupos “Gente en Peligro” y “Fundación Pontis” de Eslovaquia y 771 mil USD a la revista española “Encuentro de la Cultura Cubana”. Añadió que en los últimos 20 años, la NED destinó cerca de 14 millones de USD a programas para la democracia en Cuba.

Se refuerza la agresión radioeléctrica y mediática contra la Revolución Cubana.

Las transmisiones de radio y televisión que realiza Estados Unidos desde su territorio contra Cuba, son violatorias de las normas internacionales en esta materia. Las autoridades norteamericanas ignoran además, las reiteradas solicitudes de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) para que cesen las interferencias a los servicios de la televisión cubana. La utilización de medios técnicos sofisticados y de la aviación del Ejército para estos fines, ha estado dirigida a elevar la efectividad y el alcance de la guerra radioeléctrica y mediática contra Cuba.

Entre las medidas incluidas en el segundo informe del Plan Bush para la Anexión de Cuba, que fueron adoptadas para aplicación inmediata, se encuentran el financiamiento de las transmisiones de la mal llamada TV “Martí” vía satélite y la expansión de las transmisiones hacia Cuba desde terceros países.

El 29 de junio de 2006, la Cámara de Representantes aprobó por 393 votos a favor y 23 en contra, el proyecto de ley de presupuesto para la Ciencia y los Departamentos de Estado, Justicia y Comercio de 2007, HR.5672, que asignó los 36,1 millones de USD propuestos por el congresista anticubano Lincoln Díaz-Balart (R-FL) para las mal llamadas Radio y T.V Martí, en especial “para la compra, alquiler, construcción y mejora de las instalaciones para las transmisiones a Cuba, así como para la compra, uso e instalación de los equipos necesarios, incluido un avión”.

El 7 de agosto de 2006, el diario El Nuevo Herald informó que la Oficina de Transmisiones a Cuba (OCB) anunció que el día 5 de agosto se iniciaron las transmisiones diarias de TV Martí hacia Cuba desde un avión. Pedro Roig, Director de la OCB, dijo en un comunicado que “la transmisión (…) es el cumplimiento del compromiso del Presidente [George W. Bush] de romper el bloqueo informativo de la dictadura cubana sobre el pueblo de la Isla”. El plan contempla la transmisión durante cinco horas los sábados y domingos y cuatro horas de lunes a viernes. La OCB empleó 10 millones de USD adicionales al presupuesto inicial de 26 millones para impulsar el proyecto.

El 8 de agosto, el Jefe de la OCB del Departamento de Estado, Alberto Mascaró, ratificó que el 5 de agosto la OCB inauguró un nuevo avión G-1, que aumentaría las transmisiones televisivas. Añadió que contaba con “informes de que personas en La Habana y Matanzas están viendo las transmisiones”.

El día 9 de agosto, el diario The Tampa Tribune reportó declaraciones del Jefe de la OCB del Departamento de Estado sobre las transmisiones de las mal llamadas Radio y TV Martí. Mascaró afirmó que “no se necesitan equipos especiales para recibir la señal de la estación.” Según sus palabras, “la señal está en el aire y por tanto todo lo que necesita es un televisor”. Añadió que “el nuevo avión sólo se está utilizando para las transmisiones de TV Martí, pero posiblemente una nueva generación de aviones será utilizada para las transmisiones de Radio Martí por FM.

El 24 de octubre de 2006 se realizó el primer vuelo oficial del nuevo avión transmisor de la señal subversiva de TV Martí. El avión en cuestión es un bimotor operado por la Compañía “Phoenix Air”, con matrícula N820CB, que ha sido bautizado como “AERO MARTI”, y que operará desde Cayo Hueso (FL), de lunes a sábado y de 6.00 a 11.00 p.m.

El 19 de diciembre, el diario Nuevo Herald informó que la Oficina de Transmisiones hacia Cuba (OCB) alquiló espacios por 6 meses en 2 emisoras de Miami a un costo de 377 mil 500 USD para transmitir Radio y TV Martí. Las emisoras son la estación de televisión WPMF-38, propiedad de TVC Broadcasting, que retransmite programación de Azteca América, y Radio Mambí WAQI 710AM, de la cadena Univisión. Según el medio, las transmisiones por WPMF-38 comenzaron el 18 de diciembre y por Radio Mambí aún no se han iniciado.

Estados Unidos profundiza la manipulación del tema migratorio entre ambos países.

El 2006 reflejó una muy peligrosa tendencia en la actuación de las autoridades norteamericanas, buscando interrumpir la aplicación de los acuerdos migratorios vigentes. La prensa de Miami y los representantes de la mafia anticubana en Washington, lanzaron una clara ofensiva exigiendo la interrupción de la llamada política de “pies secos-pies mojados”.

Todo este revuelo tuvo como pretexto un incidente en el que 15 inmigrantes ilegales fueron interceptados por el Servicio de Guardacostas (SCG) en un viejo espigón del Puente de las 7 millas, actualmente en desuso y devueltos a instancia del SGC de Miami, alegando que el puente no era parte del territorio norteamericano.

En enero del 2006, los representantes anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Díaz-Balart y Mario Díaz-Balart (R-FL) enviaron una carta a la Casa Blanca y los departamentos de Estado y Seguridad Interna, exigiendo “la inmediata revisión de la política migratoria hacia Cuba”. Entre sus recomendaciones destacaban: revisar el modo en que son conducidas las entrevistas con los cubanos interceptados en alta mar para determinar su “temor creíble de ser perseguidos”; permitir asesoría legal a los retenidos en los escampavías del SGC; trasladar a la BNG a los cubanos interceptados, en caso de que resulte imposible enviar asesores legales a los buques, para garantizarles los mismos derechos procesales de quienes solicitan asilo en tierra firme; destinar un porcentaje de la cuota de 20 000 visas para refugiados del año fiscal 2006 a los cubanos que no sean reubicados en terceros países tras una estancia de 120 días en la BNG; y solicitar un informe a la SINA sobre los repatriados y el estado de sus solicitudes para visas de inmigrantes.

De manera expedita, el día 20 de enero de 2006 el Secretario Adjunto del Departamento de Estado para Asuntos Legislativos, Jeffrey T. Bergner, envió una carta de respuesta a los congresistas anticubanos Ileana Ros-Lehtinen, Mario y Lincoln Díaz-Balart, en la que señaló que “nos agradaría reunirnos con ustedes para discutir los Acuerdos Migratorios y para facilitar intercambios con otras agencias relacionadas con este importante tema”. Asimismo, agradeció el interés de los congresistas en el tema migratorio Estados Unidos - Cuba y “su compromiso con una política que impulse las aspiraciones democráticas del pueblo cubano”.

El propio 20 de enero, el diario The Miami Herald informó que el llamado Movimiento Democracia reiteró sus demandas a la Casa Blanca para que revise la política migratoria, exigiendo, entre otros aspectos, la supervisión de las detenciones en alta mar y la investigación sobre el posible vínculo de funcionarios del Gobierno de Cuba con operaciones de tráfico de personas.

El 7 de febrero de 2006, The Miami Herald reportó declaraciones de los senadores por Florida Mel Martínez (R) y Bill Nelson (D) sobre la llamada política de “pies secos-pies mojados” y los Acuerdos Migratorios con Cuba. Mel Martínez declaró: “pienso que fue un mal tratado (...) los Acuerdos Migratorios con Cuba (...) no fueron buenos para los EE.UU.” Añadió que “su aplicación ha sido de una sola parte (…) EE.UU. se ha adherido al sentido estricto de la ley, incluida la absurda noción que vimos hace pocos días acerca de lo que constituye suelo norteamericano y lo que no”.

Por su parte, Nelson mencionó que el problema no era la política en sí, sino la manera en que la Administración Bush la aplicaba, afirmando que los demócratas respaldan la política “si se aplica sin la elevada discriminación y el corazón de piedra que la Administración tiene”. Nelson añadió que “la Administración de Clinton comenzó la política para proteger nuestras fronteras, para no tener oleadas de inmigrantes repentinamente inundando las costas de EE.UU.” y concluyó expresando que “nosotros debemos poner [la política] en contexto”.

El 22 de febrero de 2006 la televisora CBS News reprodujo declaraciones del senador John McCain (R-AZ) en el sentido de que “es hora de revisar la política migratoria hacia Cuba”.

El día 28 de febrero, el juez federal del Distrito Sur de Florida, Federico Moreno, falló a favor de los demandantes en el caso de los 15 inmigrantes ilegales repatriados después de haber llegado al puente de las 7 millas. El juez dictaminó que el puente es territorio norteamericano y ordenó al Gobierno hacer todo lo posible para corregir el error que significó la repatriación.

El 8 de marzo de 2006 tuvo lugar una reunión en la Casa Blanca para analizar la política de “pies secos-pies mojados”, a la que asistieron los congresistas anticubanos Mario y Lincoln Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen y los supuestos líderes religiosos, Monseñor Agustín Román y el reverendo Martín Añorga. También estuvieron presentes el Secretario Asistente de Seguridad Interna, Michael Jackson, el Secretario Asistente de Estado para Asuntos Hemisféricos, Thomas Shannon, el Director para Latinoamérica del Consejo de Seguridad Nacional, Dan Fisk y el Jefe del Buró de Inmigración, Emilio González, quien fue nombrado como oficial de enlace de la Administración con las oficinas de los congresistas y la comunidad cubanoamericana para este tema. Sobre la reunión, la vocera de la Casa Blanca, Maria Tamburri, expresó que “fue un diálogo serio, pero no significa un indicio del cambio en la política en relación con los inmigrantes cubanos o de otro país”.

El 8 de agosto de 2006, el vocero de la Casa Blanca, durante un intercambio con la prensa en Texas, al referirse a los posibles cambios migratorios hacia Cuba, confirmó la existencia de un proyecto y afirmó que no hay variación en la política hasta el momento. Reiteró además que los Departamentos de Seguridad Interna, de Estado y otras dependencias del gobierno se mantienen observando y monitoreando muy estrictamente la situación actual en Cuba y expresó que “si hubiera un cambio, un cambio dramático en la situación política de Cuba, podría haber ajustes en la política de EE.UU.”

El 11 de agosto, el Departamento de Seguridad Interna (DHS por sus siglas en inglés) y el Buró de Servicios de Inmigración y Ciudadanía, anunciaron nuevas medidas migratorias hacia Cuba. En un comunicado el DHS expresó su compromiso de trabajar estrechamente con el Congreso para crear una legislación que incremente las sanciones criminales y civiles contra el contrabando humano por mar. Las nuevas medidas anunciadas son: 1) crear una nueva categoría de “Visas de Reunificación Familiar Acumuladas”, que excluye a cubanos interceptados tratando de entrar ilegalmente a EE.UU.; 2) crear un sistema de información a residentes en EE.UU. sobre familiares cubanos interceptados en el mar; 3) promover la emigración a EE.UU. de personal médico cubano que estudie o trabaje en terceros países bajo la dirección del Gobierno cubano, así como de sus familiares en Cuba; 4) prohibir la entrada a EE.UU. a miembros del Gobierno cubano que “han cometido abusos de derechos humanos” o han ocupado posiciones importantes.

Estas nuevas medidas, en especial la referida al personal médico cubano que estudia o trabaja en terceros países, constituyen una agresión contra la dignidad de nuestros profesionales de la salud y buscar entorpecer los programas internacionalistas que desarrolla Cuba en dicha esfera en numerosos países del Tercer Mundo.

En el 2006, se efectuaron 59 operaciones de devolución de emigrantes ilegales por el Puerto de Cabañas, 21 menos que en el 2005, lo que representa un 26% de operaciones menos que el año anterior.

En el 2006, el Servicio de Guardacostas de EE.UU. devolvió en estas operaciones a 2 045 emigrantes ilegales por el Puerto de Cabañas, que sumados a los 57 retornados por la Puerta Terrestre de la Base Naval de Guantánamo, hacen un total de 2 102. Esto significa que en 2006 fueron retornados 611 emigrantes ilegales menos que en el 2005, lo que representa una disminución del 23 % respecto al año anterior.

Sin embargo, según las cifras oficiales del SGC, en el 2006 los Guardacostas norteamericanos interceptaron a 2 293 cubanos, por lo que dejaron de devolver a Cuba a 191 emigrantes ilegales, para el 8 %. Esto significa una ligera disminución en relación con 2005, en que dejaron de devolver al 14 % de los interceptados. El 8 % de los inmigrantes ilegales cubanos no devueltos Estados Unidos constituye una violación de los Acuerdos Migratorios de mayo de 1995, que establecen que todos los interceptados en alta mar deben ser devueltos a Cuba.

Estados Unidos incluye injustamente a Cuba en las “listas negras” de todos los informes unilaterales emitidos por el Departamento de Estado.

El 1 de marzo de 2006 el Departamento de Estado publicó el Informe sobre la Estrategia Internacional para el Control de Narcóticos durante 2005. La parte dedicada al control de drogas y químicos señala que “el incremento en el comercio con Venezuela” es uno de los “principales factores que expone a Cuba a los peligros del narcotráfico”.
En ese informe se añade que “la efectividad de la prevención e incautación de drogas en Cuba es resultado de los métodos tiránicos y coercitivos que facilitan al régimen infiltrar las redes de producción y tráfico”. Apuntó además, que “el Gobierno cubano se ha vinculado a su contraparte norteamericana por razones políticas, incluido el interés de proyectar una falsa imagen de legitimidad y normalización con los EE.UU.” Continuando la sarta de mentiras contra las autoridades cubanas señaló que “con ese objetivo, anunció su interés en desarrollar con el Gobierno norteamericano acuerdos bilaterales para combatir el tráfico de drogas, el terrorismo y el tráfico de personas”, a lo que añadió que “tales acuerdos no serán posibles hasta que el régimen cubano abandone su carácter totalitario y su papel como estado patrocinador del terrorismo”.

El 5 de abril de 2006 el Departamento de Estado publicó el Informe “Apoyo a los derechos humanos y la democracia: El desempeño de los EE.UU. en 2005-2006”. En el acápite sobre Cuba, el informe resaltó el papel de la SINA en el apoyo a la subversión interna. Reiteró además que “el Gobierno cubano violó todos los Derechos Humanos fundamentales de sus ciudadanos, incluido el derecho a cambiar de gobierno”. Indicó cínicamente que las prioridades del Gobierno de EE.UU. en Cuba consistieron en “alentar una transición pacífica y verdadera hacia la democracia y llamar la atención internacional hacia la severa crisis de los Derechos Humanos en la Isla”.

El día 28 de ese mismo mes de abril, el Departamento de Estado publicó la edición anual del “Informe por Países sobre Terrorismo 2005”, el cual mantuvo a 6 países como patrocinadores del terrorismo: Cuba, Irán, Libia, Corea del Norte, Sudán y Siria. El documento señaló que “Libia y Sudán continuaron dando pasos significativos para cooperar en la lucha global contra el terrorismo”, mientras que “Cuba, Irán, Corea del Norte y Siria mantuvieron sus vínculos con grupos terroristas”.

El 3 de mayo de 2006, la Comisión Federal de Libertad Religiosa emitió su Informe Anual, el cual dedicó de nuevo un acápite a Cuba, para reiterar las falsas acusaciones sobre supuestas políticas, acciones y regulaciones legales que habrían sido aplicadas por el Gobierno cubano para limitar la libertad religiosa en el país. El documento, que recomendó al Gobierno de EE.UU. mantener a Cuba en la lista de países “bajo observación”, es la base fundamental para la elaboración del Informe anual del Departamento de Estado sobre Libertad Religiosa.

El 5 de junio de 2006 la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, presentó el 6to. Informe Anual sobre la Trata de Personas 2006. Por cuarto año consecutivo, Cuba fue ubicada en el Nivel 3, el peor. En esta ocasión, 12 naciones fueron calificadas en esa categoría por supuestamente incumplir los estándares mínimos y no realizar esfuerzos significativos para combatir y eliminar la trata de personas. En conferencia de prensa, John Miller, Director de la Oficina de Monitoreo y Combate de la Trata de Personas, declaró que “si Cuba tomara ciertas medidas pudiera haber oportunidad de retirarla del Nivel 3” y añadió que “la industria turística cubana, operada por el Gobierno o afiliada a éste, promueve la prostitución infantil, lo cual no sólo es considerado trata de personas bajo nuestra Ley, sino bajo el Protocolo de la ONU, y eso se hace muy abiertamente”.

El 5 de septiembre de 2006, la Casa Blanca publicó la Estrategia Nacional para Combatir el Terrorismo 2006, la cual hizo referencia a Cuba en el epígrafe titulado “Estrategia para ganar la lucha sobre el terror”. En el mismo se señaló que “Estados patrocinadores son una fuente crucial para nuestros enemigos terroristas, con frecuencia suministran fondos, armas, entrenamiento, entrada segura y refugio”. El documento añadió que “algunos de estos países han desarrollado o tienen la capacidad para desarrollar armas de destrucción masiva y otras tecnologías desestabilizadoras que podrían caer en manos de terroristas” para seguidamente indicar que “EE.UU actualmente designa 5 estados patrocinadores del terrorismo: Irán, Siria, Sudán, Corea del Norte y Cuba.”

El día 15 del propio mes de septiembre, la Secretaria de Estado, Condoleezza Rice y el Embajador para la Libertad Religiosa Internacional, John Hanford, presentaron el 8vo. Informe sobre Libertad Religiosa Internacional 2006, en el que Cuba figura entre los países de particular interés. En el apartado dedicado a Cuba, fueron reiteradas las críticas al Gobierno cubano por supuesta “interferencia, hostigamiento, discriminación y represión oficial a grupos religiosos”.

Como se puede observar, Cuba ha sido incluida en cada una de las listas internacionales de mala conducta preparadas por el Departamento de Estado y otras agencias federales estadounidenses. No importa que dicha inclusión desacredite la credibilidad misma del documento. No importa tampoco la mentira bochornosa a la que Washington deba recurrir en el cumplimiento de su indigno propósito. En su guerra sucia e imperialista contra Cuba, para la superpotencia vale todo.

Ni el béisbol escapa a la guerra impuesta por Estados Unidos contra Cuba.

El equipo cubano de béisbol, Campeón Olímpico y Mundial, fue invitado por los organizadores a participar en el Clásico Mundial de Béisbol, celebrado en el mes de marzo de 2006 en varios países, entre ellos Puerto Rico y Estados Unidos. Cuba se ha ganado el derecho a estar presente en toda competición mundial de béisbol que se realice, teniendo en cuenta la calidad de sus jugadores y la posesión de todos los títulos amateurs puestos en disputa.

Sin embargo, respondiendo a presiones de los representantes de la contrarrevolución cubana en el Congreso norteamericano y a otros círculos de poder de la derecha estadounidense, las autoridades de ese país decidieron inicialmente negarle a Cuba la posibilidad de participar en dicha competencia.

Afortunadamente, para enero de 2006 las autoridades norteamericanas fueron forzadas a acceder a la participación cubana. Este fue el resultado de la insistencia de los organizadores, incluidos los de la sede en Puerto Rico; de los esfuerzos realizados por varios legisladores y otras personas de bien en Estados Unidos; y sobre todo, del anuncio por parte de Cuba de que donaría el dinero que pudiera recibir la Isla como resultado de su participación en el evento a las víctimas del huracán Katrina, lo que privó a las autoridades norteamericanas de la aplicación de su mejor pretexto, la política de bloqueo.

De esta manera, el 19 de enero el Departamento del Tesoro otorgó a la organización “Clásico Mundial de Béisbol, Inc.” la licencia para firmar un contrato con la Federación Cubana de Béisbol Aficionado con vista a su participación en el evento, especificando que ésta no recibirá ningún ingreso directo o indirecto o premio monetario del Clásico. Se precisó que esta licencia no implicaba que el gobierno estadounidense otorgaría las visas a los cubanos para viajar a EE.UU. con el objetivo de desarrollar actividades relacionadas con el contrato.

Ante el hecho objetivo de la participación cubana, el representante Lincoln Díaz-Balart (R-FL), expresó el día 23 de enero de 2006 que esperaba “que a pesar de que serán vigilados, algunos jugadores se aprovechen de esta oportunidad”. Agregó que “además de apoyar a los que busquen asilo político (…) voy a controlar al Departamento de Estado para que no de visas a miembros de la seguridad cubana”.

Los jugadores cubanos de béisbol debieron enfrentar en los partidos celebrados en Puerto Rico y Estados Unidos el acoso y el hostigamiento de la mafia anticubana y terrorista. También recibieron el respeto de la inmensa mayoría del público que asistió a los partidos.

Entre el 3 y el 20 de marzo, se celebró el Clásico Mundial de Béisbol. La selección cubana, haciendo gala de maestría deportiva, competición en buena lid y amor a su camiseta y a su pueblo, conquistó el 2do. lugar en la competencia. En el camino quedaron los millones ofrecidos y los intentos frustrados de comprar a los peloteros cubanos, así como las falsas expectativas de los que esperaban un fracaso en el desempeño de la selección cubana.

Nuestro país brindó una nueva lección de sencillez, patriotismo y grandeza de ideales frente a la arrogancia del poder.

La mafia terrorista y anticubana consolida su influencia en la actual administración.

En el año 2006 también se produjeron promociones y nombramientos de personajes de la mafia anticubana tanto en puestos claves del Gobierno como en el legislativo norteamericano.

El 4 de enero el cubanoamericano Emilio González juramentó su cargo como nuevo Director del Buró de Ciudadanía e Inmigración de los EE.UU., posición que tiene rango de Subsecretario en el Departamento de Seguridad Interna.

El día 8 de marzo de 2006 tuvo lugar una reunión en la Casa Blanca para analizar la política migratoria de “pies secos-pies mojados”, en la que Emilio González, fue nombrado oficial de enlace de la Administración con las oficinas de los congresistas y la comunidad cubanoamericana para este tema.

El 1ro de septiembre de 2006 el Secretario del Departamento de Seguridad Interna, Michael Chertoff, anunció la intención del presidente Bush de nombrar a la cubanoamericana Marta Brito Pérez como Jefa de Recursos Humanos de ese Departamento.

Otros personajes de la mafia anticubana, un tanto más conocidos, también escalaron posiciones en sus respectivas carreras en el legislativo o en el interior de sus partidos.

El 13 de noviembre de 2006, el presidente Bush designó al senador cubanoamericano Mel Martínez
(R-FL) como presidente del Comité Nacional Republicano. La designación se produjo después de las elecciones de medio término, en las que se demostró una disminución del apoyo de los votantes hispanos a los republicanos. Martínez se convirtió así en el primer hispano en encabezar uno de los dos grandes partidos norteamericanos, lo que eventualmente podría potenciar el accionar anticubano del mismo.

El 10 de diciembre de 2006 la Conferencia Republicana eligió a la representante Ileana Ros-Lehtinen (R-FL) como Líder de la Minoría del Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara para el 110 Congreso.

En el ámbito estadual, el 21 de noviembre de 2006 el representante estadual Marco Rubio (R), fue elegido Presidente (Speaker) de la Cámara de Representantes del Estado de Florida. Como resultado de esta elección, Rubio se convierte en el primer cubanoamericano en asumir este puesto en la Cámara de Representantes de ese Estado.

Estos movimientos, permiten a la mafia anticubana colocarse en una situación institucional más sólida para oponerse a todo intento de flexibilización de la política de bloqueo y hostilidad contra el pueblo cubano y a toda iniciativa que pueda facilitar la normalización de las casi nulas relaciones existentes entre Cuba y Estados Unidos.

Washington preocupado por el despertar de las fuerzas de unidad e integración en América Latina.

En el año 2006 emergieron y se consolidaron varios gobiernos en América Latina comprometidos con la integración y la unidad de la región y con la voluntad de hacer frente a los flagelos que se derivan de la recetas neoliberales. La ola de cambios que está viviendo esa parte del continente ha causado especial nerviosismo en Washington. En ese contexto, los personeros del poder imperial realizaron pronunciamientos ofensivos dirigidos a responsabilizar a Cuba de la alteración producida en detrimento de los intereses hegemónicos de Estados Unidos.

El 2 de febrero, el entonces Secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, al ser interrogado en el Club Nacional de Prensa acerca de las tendencias políticas en Sudamérica, declaró: “hemos visto a la mayoría de esos países, con la excepción de Cuba, moverse hacia la democracia”. A lo anterior, Rumsfeld, uno de los principales responsables de crímenes de guerra cometidos por los fuerzas militares de Estados Unidos en Afganistán e Iraq, agregó: “Chávez fue elegido legalmente, como Adolfo Hitler, consolidó el poder y ahora trabaja con Fidel Castro y el señor Morales y otros”, a lo que añadió que ese tema le “preocupa".

El 8 de marzo, en la audiencia “Política de los EE.UU. hacia Irán”, celebrada en el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara de Representantes comparecieron John C. Hulsman, miembro de The Heritage Foundation y Michael A. Ledeen, del American Enterprise Institute. Hulsman comparó la actual situación entre los EE.UU. e Irán con la Crisis de los Mísiles en el año 1962, mientras que Ledeen declaró que las armas nucleares iraníes “podrían ser lanzadas desde el territorio de sus nuevos aliados estratégicos: Castro, Chávez y Morales”.

El 30 de marzo de 2006, durante la audiencia sobre narcotráfico celebrada en el Comité de Relaciones Internacionales de la Cámara, el representante Dan Burton (R-IN), presidente del Comité, refirió los debates que se desarrollan actualmente en el Congreso sobre el tema migratorio y expresó que “si las cosas se van fuera de control debido a Chávez, Morales, Castro o Daniel Ortega, tendremos un gran problema”. El copatrocinador de la Ley Helms-Burton, realizó en esa ocasión previsiones apocalípticas, avizorando “guerras que serían muy malas y que podrían, quizás, emular las cosas que hemos enfrentado en el Medio Oriente”. Para enfrentar esos desafíos a la hegemonía estadounidense en la región propuso “dar a nuestros amigos los medios necesarios para lidiar con el problema ahora, sin esperar”. ¿Quiénes son sus amigos? Individuos y entidades contrarrevolucionarias, terroristas, golpistas y fascistas como las organizaciones de la mafia anticubana o las fuerzas que accedieron al poder por más de una década al amparo de las sangrientas dictaduras militares en América Latina.

El 20 de abril de 2006, el diario El Nuevo Herald publicó un artículo del senador anticubano Bill Nelson (D-FL), titulado “Recomponer las relaciones con América Latina”. Visiblemente preocupado por la situación en nuestra región planteó que resulta “revelador que Evo Morales, el presidente democráticamente electo de Bolivia, escogiera celebrar su victoria reuniéndose con el dictador comunista Fidel Castro”. A lo anterior cuestionó como peor aún que “el presidente venezolano Hugo Chávez intercambia elogios con el líder cubano – su más estrecho aliado dentro de la región –, mientras acusa continuamente de imperialista a los EE.UU”. Aseveró a modo de conclusión que “el apoyo que líderes de Centroamérica y Suramérica le brindan a Castro refleja un hecho: los EE.UU. han perdido mucha influencia en la región”.

¿Constituye Cuba una amenaza para Estados Unidos? La realidad indica exactamente lo contrario.

Los empeños por calificar a Cuba como una amenaza a la seguridad de Estados Unidos se estrellan con la transparencia y objetividad con la que nuestro país ha desmentido cada una de las declaraciones en este sentido. Hechos, testimonios y pruebas irrefutables, han neutralizado cada mentira.

No obstante, persisten los esfuerzos de aquellos que se aferran a la idea de fabricar un pretexto al que acudir para potenciar una escalada en la política de hostilidad, bloqueo y agresiones a Cuba. Descollan en este grupo, los personeros de la mafia terrorista y anticubana de Miami, que cuenta hoy con congresistas, altos representantes en el ejecutivo y aliados en la comunidad de inteligencia.

En el año 2006, el Departamento de Estado volvió a incluir a Cuba entre los países patrocinadores del terrorismo. En el acápite sobre Cuba, se planteó que nuestro país continuó oponiéndose activamente a la coalición liderada por los EE.UU. y ha condenado públicamente varias políticas y acciones norteamericanas; mantiene estrechas relaciones con otros estados patrocinadores del terrorismo, como Irán y Corea del Norte, y ha acogido a miembros de ETA, las FARC y el ELN; realiza cuantiosas inversiones en la Biotecnología y existen discrepancias en los EE.UU. sobre la existencia y alcance del llamado programa ofensivo cubano de armas biológicas; y no realizó ningún esfuerzo antiterrorista en foros internacionales y regionales; entre otras acusaciones.

El 4 de agosto de 2006, medios de la prensa norteamericana y agencias de prensa internacionales reportaron que el Departamento de Estado impuso sanciones a 7 entidades extranjeras, entre las que se encuentra el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB), por “proveer a Irán material que podría ser utilizado para desarrollar armas de destrucción masiva”. La medida, impuesta inicialmente por un período de dos años, entró en vigor el 28 de julio y fue adoptada en virtud de la “Ley de No-Proliferación a Irán” del 2000.

Contra estas falacias y manipulaciones se levantan voces dignas que se percatan de la magnitud del engaño. El 28 de mayo el presidente ejecutivo de la compañía naviera TBS Internacional Limited, Joseph Royce, envió una carta a la senadora Hillary Clinton (D-NY), para cuestionar el mantenimiento del bloqueo y los argumentos norteamericanos de que “Cuba representa un peligro militar para EE.UU. o tiene armas de destrucción masiva”.

Los propios funcionarios norteamericanos quedan sin argumentos cuando los inescrupulosos personeros de la mafia anticubana tratan de proyectar a nuestro país como una supuesta amenaza para Estados Unidos.

El 14 de junio tuvo lugar un Panel sobre Terrorismo en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, donde el Coordinador Antiterrorista del Departamento de Estado, Henry Crumpton, respondió, entre otras, las alegaciones del senador anticubano Mel Martínez (R-FL). Ante la expresión por el referido senador de “sus preocupaciones por el desproporcionado programa cubano de investigaciones biológicas, de acuerdo con el tamaño y desarrollo de Cuba, y la cooperación con Irán en biotecnología”, Crumpton reconoció “no tener una buena respuesta al respecto” y le aseguró que “investigará y lo contactará”. Agregó “no haber visto indicaciones de que los cubanos traten de desarrollar armas biológicas”.

En Cuba jamás se ha planeado, organizado, originado, ni permitido el financiamiento de acto violento alguno contra Estados Unidos. No podría decirse lo mismo en el sentido inverso.

El 17 de febrero de 2006, según el diario El Nuevo Herald, las organizaciones contrarrevolucionarias Movimiento de Recuperación Revolucionaria (MRR), Congreso Nacional Cubano, Comandos F-4, Comando Nazario Sargén, Fundación Caribe, Junta Militar, Municipio Bayamo y Cubanos Combatientes No Afiliados, que promueven la lucha armada contra Cuba, anunciaron “la creación de un Comité de Ayuda a la Insurrección en Cuba”.

El 14 de abril medios de prensa informaron el hallazgo de más de 1571 ametralladoras, granadas y fusiles —la más grande cantidad de armas capturada en la historia de EE.UU. según las propias autoridades federales— en la casa del cubanoamericano Robert Ferro, en California.

El 20 de abril de 2006 el diario Los Angeles Times refirió declaraciones de Ferro a las autoridades federales reconociendo ser miembro de la organización terrorista Alpha 66, la que, según Ferro, “pagó por las armas”. El 27 de abril, según Los Angeles Times, Ferro expresó en una entrevista que “algunas de las armas encontradas en su casa fueron suministradas a él por el Gobierno de EE.UU., de forma encubierta, con la idea de intentar derrocar al presidente cubano Fidel Castro”.


 

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