

Cuba tiene un digno y muy amplio historial en materia de cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos. Sin embargo, el mismo ha sido silenciado y peor aún, tergiversado por la maquinaria de propaganda de la superpotencia hegemónica.
Cuba ha demostrado, con hechos concretos - exigiendo siempre el más estricto respeto -, su inequívoca disposición al diálogo franco y abierto en todos los temas, incluido el de los derechos humanos.
A pesar de nuestra oposición de principios frente al ejercicio selectivo, discriminatorio e injusto que promueve Estados Unidos contra Cuba en materia de derechos humanos, el Gobierno cubano ha continuado avanzando y enriqueciendo su cooperación tradicional con todos los mecanismos de derechos humanos que se aplican de forma universal y sobre bases no discriminatorias.
Como parte de esa voluntad, en 1988 el Gobierno cubano realizó una invitación, para que se llevara a cabo una misión visitadora a la Isla, encabezada por el entonces Presidente de la ahora inexistente Comisión de Derechos Humanos. Dicha Misión estuvo integrada por representantes de otros países miembros de la CDH de cada uno de sus grupos regionales, a fin de observar la situación en materia de derechos humanos en nuestro país e informar posteriormente a ese órgano. Esta disposición fue recogida en la decisión 1988/106, adoptada por la extinta Comisión de Derechos Humanos.
La visita se materializó entre el 16 y el 25 de septiembre de ese propio año, y la Misión recibió del Gobierno cubano plenas facilidades y garantías para el desarrollo tanto de sus trabajos preparatorios, como de sus labores en nuestro país. En el Informe rendido por la Misión, se reconoció la actitud positiva y la buena voluntad mostradas por las autoridades cubanas y se puso claramente de manifiesto que en Cuba no existía una situación de derechos humanos que justificara en modo alguno el establecimiento de un procedimiento especial de seguimiento.
Al año siguiente (1989) y en virtud de la decisión 1989/113 de la fenecida Comisión, Cuba dejó clara su disposición a seguir cooperando con el Secretario General de las Naciones Unidas en el seguimiento a las recomendaciones incluidas en el Informe de la Misión. Este proceso fue interrumpido, sin embargo, por la decisión de Estados Unidos de manipularlo con fines de propaganda anticubana, forzando la adopción de una injusta resolución de condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos, que se siguió imponiendo por la fuerza cada año – con la excepción de 1998 – desde 1990.
La injusta maniobra de confrontación e infundada condena, impuesta por las autoridades estadounidenses contra Cuba, encontró una respuesta digna y de principios del pueblo cubano. La nación cubana no claudica ante presiones, acciones de fuerza ni chantajes. No debe esperarse jamás su reconocimiento y cooperación con un ejercicio anticubano como el impuesto por Estados Unidos a la maquinaria de Naciones Unidas en materia de derechos humanos, un empeño claramente ilegítimo, ilegal e injusto en su origen, motivaciones y métodos.
Pese a ello, Cuba continuó colaborando con la extinta Comisión de Derechos Humanos, y lo sigue haciendo con el actual Consejo de Derechos Humanos, así como con el resto de los componentes de la maquinaria de las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos, aprovechando las amplias posibilidades que plantea la existencia de numerosos mecanismos, instancias y órganos establecidos sobre bases no selectivas y con un mandato de aplicación universal.
Cuba fue uno de los primeros países en recibir la visita de un Alto Comisionado para los Derechos Humanos, en la persona del Excelentísimo Señor José Ayala Lasso, en el año 1994, apenas unos meses después de haber sido establecido este cargo en la estructura de las Naciones Unidas.
Durante el amplio programa organizado para su visita, el primer Alto Comisionado de las Naciones Unidas en la esfera de los derechos humanos, se entrevistó con diversos representantes del Gobierno y otros actores de la sociedad y visitó numerosos centros de interés, en los que pudo conversar libremente con todos los cubanos de su interés. Al finalizar su recorrido por Cuba, el entonces Alto Comisionado resaltó la receptividad y disposición de la parte cubana para acometer las principales sugerencias propuestas en el marco de su visita.
En 1995, el Gobierno de Cuba invitó a una delegación de organizaciones no gubernamentales internacionales para que visitaran nuestro país, la cual tuvo lugar entre el 28 de abril y el 5 de mayo de ese año. Dicha Misión estuvo integrada por las organizaciones France Liberté, la Federación Internacional de las Ligas de Derechos Humanos, Médicos del Mundo y Human Rights Watch.
En el desarrollo de su Misión en Cuba, los representantes de esas organizaciones recibieron todo el apoyo de las autoridades cubanas y lograron cumplir con todos los objetivos que se plantearon, incluyendo la visita a varias cárceles y entrevistas con los convictos de su interés.
En 1998, año en que fue derrotado el proyecto de resolución anticubano promovido por Estados Unidos, Cuba extendió sendas invitaciones para que visitaran el país a los Relatores Especiales de la CDH sobre el Uso de Mercenarios y sobre la Violencia contra la Mujer, las que se materializaron en el año 1999.
Además de recibir misiones visitadoras en el país, Cuba ha cooperado intensamente a través de otras vías y métodos con la maquinaria de las Naciones Unidas en materia de derechos humanos. Ejemplo de ello ha sido el sistemático suministro de información a los mecanismos universales y no discriminatorios de la Comisión de Derechos Humanos y a los órganos surgidos a partir de tratados internacionales de derechos humanos.
En correspondencia con su histórico compromiso de cooperación y activa membresía tanto en la Comisión como en el actual Consejo, el Gobierno cubano ha respondido todas las solicitudes de información acerca de supuestos casos de violaciones a los derechos humanos que les han sido remitidas a través de distintos procedimientos temáticos de la Comisión y del mecanismo establecido en virtud del procedimiento confidencial que se deriva de la resolución 1503 del Consejo Económico y Social.
Cuba ha remitido a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, sus puntos de vista y contribuciones respondiendo a un número significativo de cuestionarios y otras solicitudes específicas de información derivadas de la aplicación de resoluciones temáticas adoptadas por la Comisión de Derechos Humanos.
En el año 2006, tras realizar las pesquisas de rigor con las autoridades competentes, el Ministerio de Relaciones Exteriores respondió a las solicitudes de información sobre casos de supuestas violaciones de los derechos humanos al Presidente-Relator del Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria, al Relator Especial sobre el derecho de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, al Relator Especial sobre la promoción del derecho a la Libertad de Opinión y Expresión y a la Representante Especial del Secretario General para los Defensores de los Derechos Humanos
Corroborando la importancia que brinda a la cooperación con los procedimientos no discriminatorios de la maquinaria de Naciones Unidas en materia de derechos humanos, en el año 2006 Cuba envió sus contribuciones y puntos de vista sobre numerosos tópicos, entre los que se incluyen los relativos a derechos Humanos y medidas coercitivas unilaterales, a la protección de los defensores de los derechos humanos y al combate contra la incitación al odio racial y religioso.
Cuba ha presentado varios informes periódicos a los órganos establecidos en virtud de tratados internacionales de derechos humanos. En Agosto del 2006, Cuba presentó y debatió el quinto y sexto informe consolidados al Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer CEDAW).
Ha sido reconocido reiteradamente el compromiso del Estado cubano con el avance de la mujer y la sociedad en su conjunto. Las recomendaciones y comentarios finales del Comité se centraron fundamentalmente en aspectos metodológicos de la presentación del Informe y en la necesidad de seguir avanzando en la sistematización de datos e indicadores con una perspectiva de género. El Comité reconoció que el bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba es un factor que repercute en el pleno disfrute de los derechos humanos de las mujeres cubanas, impidiendo la plena aplicación de la Convención.
Cuba presentó también sus contribuciones al informe global sobre la aplicación de los resultados del período extraordinario de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre la Infancia. La información presentada incluyó las acciones y programas desarrollados en el país, así como los resultados obtenidos a partir del año 2002 a favor de la infancia.
Cuba se prepara para presentar su tercer informe periódico al Comité de los Derechos del Niño (CRC), su decimoséptimo informe periódico al Comité para la Eliminación de la Discriminación Racial (CERD) y su tercer informe periódico al Comité contra la Tortura (CAT).
Nuestro país ha ratificado un número importante de instrumentos internacionales en materia de derechos humanos. Cuba es Estado Parte en 16 de los tratados fundamentales en esta esfera, a saber:
Cuba ha firmado los siguientes instrumentos:
Cuba ha ratificado otros instrumentos en materia de derechos laborales relacionados con el tema de los derechos humanos:
Cuba se encuentra en el pelotón de avanzada entre los Estados que mayor número de convenios de la OIT han ratificado, con un total de 88, entre ellos 7 de los 8 llamados Convenios Fundamentales.
Cuba reafirma su compromiso con los postulados de los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos y Económicos, Sociales y Culturales, el cual fuera asumido al momento de la adopción de sus respectivos textos por la Asamblea General de las Naciones Unidas. La Constitución y la legislación cubanas consagran ampliamente para todos los ciudadanos del país los derechos que dichos instrumentos protegen. Son múltiples las políticas y programas del Estado dirigidas especialmente a la protección y promoción de dichos derechos para los cubanos.
Sin embargo, Cuba no asumirá nuevas obligaciones internacionales en un marco de confrontación y de manipulación con fines políticos de la cooperación internacional en materia de derechos humanos.
Cuba está abierta al diálogo con todos los países interesados sobre la base del respeto mutuo y ha mantenido el curso de su cooperación bilateral en el tema con aquellos que enfrentan el diálogo con respeto y seriedad. En su propia región, América Latina, Cuba ha sostenido intercambios periódicos sobre diversos temas, incluyendo cuestiones relativas a los derechos humanos. Este tipo de intercambio incluye países de Asia, África y Europa Oriental.
Cuba reitera su rechazo a cooperar en la aplicación de las sucesivas resoluciones anticubanas adoptadas en la CDH en cerradas votaciones, como consecuencia de las enormes presiones ejercidas por la superpotencia hegemónica.
Cuba desea reafirmar su voluntad de seguir cooperando de manera plena con los mandatos resultantes del Consejo de Derechos Humanos, como lo hizo con aquellos adoptados por la CDH sobre bases no selectivas ni discriminatorias, y en particular, con el descargo del mandato planteado a la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, en virtud de la resolución 48/141 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Cuba, como miembro del Consejo de Derechos Humanos, está lista para someterse en el curso de su actual mandato de tres años al escrutinio del Mecanismo de Examen Periódico Universal, siempre que el mismo no sea secuestrado en función de la continuidad del ejercicio anticubano que promueven de modo inmerecido y por razones ajenas a los derechos humanos las autoridades de Washington.
Cuba trabajó con seriedad en el proceso negociador para el establecimiento del Consejo de Derechos Humanos y espera que en dicho órgano, se pueda poner fin a la manipulación política que ha caracterizado el trabajo de los órganos intergubernamentales de la maquinaria de Naciones Unidas en materia de derechos humanos.
Como país subdesarrollado y claramente comprometido con la causa de la realización de todos los derechos humanos para todos, Cuba desea un órgano de Derechos Humanos fuerte y justo, que sea capaz de responder a las más amplias expectativas de los pueblos del mundo y enfrentar las acciones unilaterales de la superpotencia.
El país seguirá promoviendo el derecho a la alimentación; la solidaridad internacional; el establecimiento de un orden internacional democrático y equitativo en el que puedan hacerse realidad para todos los seres humanos y todos los pueblos, todos los derechos reconocidos en la Declaración Universal de Derechos Humanos; el derecho al desarrollo para todos los pueblos e individuos; el derecho de los pueblos a la paz y una cooperación cultural internacional que respete la diversidad cultural.
Los representantes cubanos seguirán cuestionando en los trabajos del Consejo el impacto de la carga de la deuda externa en el disfrute de los derechos humanos de los pueblos del Tercer Mundo; combatirán el uso de mercenarios como medio para coartar el ejercicio del derecho a la libre determinación de los pueblos y la aplicación de medidas coercitivas unilaterales.
Cuba no cejará en su empeño de continuar denunciando las flagrantes y masivas violaciones de los derechos humanos cometidas por las autoridades estadounidenses contra las personas detenidas arbitrariamente en la parte de su territorio que ocupa ilegalmente la base militar estadounidense en Guantánamo.
Cuba apoyará las iniciativas encaminadas a promover todos los derechos humanos de acuerdo a los principios de universalidad, indivisibilidad e interdependencia. Por otra parte, Cuba defenderá los esfuerzos de los países en desarrollo encaminados a potenciar el amplio espectro de los derechos económicos, sociales y culturales.
Cuba seguirá teniendo una posición destacada por el número y la calidad de sus contribuciones a las solicitudes de información del Alto Comisionado y continuará respondiendo de manera sistemática a las comunicaciones que les sean remitidas a través de los mecanismos temáticos del órgano de Derechos Humanos.
El Gobierno cubano no tolerará jamás que se le pretenda singularizar injustamente, que se intente pisotear el derecho de su pueblo a la libre determinación, o desconocer la igualdad soberana del Estado establecido por voluntad de la nación cubana, todo ello en flagrante violación de las normas del Derecho Internacional vigente.
Cuba seguirá fiel a su compromiso con el multilateralismo en las relaciones internacionales, en particular, en la esfera de los derechos humanos, lo que presupone el enfrentamiento resuelto a toda maniobra encaminada a manipular con fines de dominación hegemónica el sistema de cooperación internacional en materia de derechos humanos.
Al propio tiempo, Cuba seguirá honrando el magisterio de su Héroe Nacional, José Martí, quien proclamara la necesidad de que la “ley primera de la República, sea el culto a la dignidad plena del hombre”.