

El presente documento brinda la oportunidad de conocer los puntos de vista de Cuba con relación a la espuria maniobra que cada año el Gobierno de Estados Unidos de América impuso a la extinta Comisión de Derechos Humanos – y que eventualmente intentará repetir en el marco del nuevo Consejo – recurriendo siempre a la coerción y hasta el chantaje, a partir de su pretensión de desacreditar la obra ejemplar del pueblo cubano en materia de derechos humanos.
Este informe complementa los que fueron distribuidos como documentos oficiales del 59, 60, y 61 período de sesiones de la Comisión de Derechos Humanos, bajo las siglas E/CN.4/2003/G/37, E/CN.4/2004/G/46, E/CN.4/2005/G/39; E/CN.4/2005/G/26; E/CN.4/2005/G/41; E/CN.4/2005/G/42 y E/CN.4/2005/G/43 respectivamente. Con el presente documento, se actualiza el tratamiento del tema y se brinda seguimiento al informe que con igual título fuera preparado para su distribución en el 62 período de sesiones de la Comisión, material que puede ser consultado en el Sitio Web www.cubaminrex.cu.
Los mismos han permitido documentar profusamente las importantes realizaciones de la Revolución emprendida por el pueblo cubano en su determinación soberana de construir una sociedad cada día más justa y equitativa.
Cuba no reconoce, ni reconocerá jamás legitimidad alguna a las sucesivas resoluciones anticubanas impuestas por los personeros de Washington a la Comisión de Derechos Humanos. Tampoco aceptará mandato alguno que se derive de esos textos, incluido el del llamado Representante Personal del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos.
En la manipulación de los trabajos de la maquinaria de derechos humanos de las Naciones Unidas contra el pueblo cubano, Estados Unidos ha contado con el apoyo cómplice y activo de otros gobiernos de potencias industrializadas, en particular, de aquellas que se cobijan a la sombra del Imperio para disfrutar de los privilegios que se derivan del injusto orden internacional vigente.
Cuba, como cualquier otro miembro responsable de la comunidad internacional, no puede convertirse en cómplice de una maniobra que plantea un peligro de muerte a la credibilidad de todo el sistema de cooperación internacional en materia de derechos humanos. La impunidad y la resignación de la impotencia, no son opciones aceptables para el pueblo cubano.
La nación cubana enfrenta en la actual coyuntura una de las más peligrosas y reales amenazas a su independencia y existencia soberana, a partir del recrudecimiento de la política, medidas y accionar anticubano de la actual administración republicana.
La proyección y activa ejecución por la única superpotencia mundial de una política exterior imperialista marcadamente agresiva y que se sustenta en la irracionalidad y la mentira, ha agravado su impacto en el pueblo cubano, a partir del incremento sin precedentes en el acceso a los mecanismos de poder en Estados Unidos que lograra la mafia terrorista y anticubana de Miami con la Administración Bush. Un plan anexionista contra el pueblo cubano viene siendo ejecutado desde el año 2004, el mismo que fue actualizado y reforzado con medidas adicionales el 10 de julio de 2006.
En el presente informe se reseñan brevemente algunos de los principales logros de Cuba en materia de promoción y protección de todos los derechos humanos de todos los cubanos, en particular, de sus derechos civiles y políticos, desenmascarando las mentiras que sobre el país divulgan las transnacionales mediáticas al servicio del Imperio.
El documento denuncia las numerosas y continuadas acciones terroristas y mercenarias contra Cuba, llevadas a cabo por grupos que actúan con impunidad desde el territorio de los Estados Unidos, y que no pocas veces, han contado con el entrenamiento, apoyo y financiamiento de las autoridades de ese país. Se condena además, la detención arbitraria y el injusto y cruel tratamiento que reciben en Estados Unidos cinco jóvenes cubanos, cinco héroes antiterroristas que han ganado la admiración y el respeto de todos los cubanos y para quienes Cuba exige justicia.
El informe demuestra que a pesar del firme rechazo del pueblo cubano a la maniobra anticubana, Cuba ha continuado la más amplia cooperación con todos los mecanismos universales y no discriminatorios de la maquinaria de las Naciones Unidas en la esfera de derechos humanos. Desde su escaño en el Consejo de Derechos Humanos, ganado con el apoyo de más de dos terceras partes de los Estados miembros de las Naciones Unidas, Cuba mantendrá su firme compromiso y su plena defensa de la cooperación internacional genuina en la esfera de los derechos humanos.
No existe ni existirá jamás un gobierno con motivaciones o razones legítimas para promover un cuestionamiento o condena a Cuba por su ejecutoria en materia de derechos humanos. Pocos gobiernos han logrado tanto a favor de los derechos humanos de su pueblo, como lo ha hecho el cubano en los 49 años de Revolución. Eso lo saben perfectamente todas las personas honestas en este mundo.
Muchos son los pueblos que se han beneficiado del desinteresado y permanente compromiso de los cubanos con el avance de los derechos humanos para todos en todas las regiones del mundo. En el África, se derramó la sangre de cientos de cubanos, que cayeron luchando junto a sus hermanos africanos contra el colonialismo y el apartheid. A las más remotas aldeas, montañas e intrincados parajes de decenas de países de América Latina y el Caribe, África y Asia, llegan miles de colaboradores cubanos en el sector de la salud y otros tantos maestros, entrenadores deportivos y especialistas cubanos en las más diversas ramas del saber, comparten con esos pueblos los logros alcanzados por Cuba, en particular el valioso aporte de su capital humano, a pesar de sus modestos recursos, en su condición de país del Sur, sometido adicionalmente a un criminal bloqueo.
Cuba sabe que el Gobierno de Estados Unidos seguirá recurriendo a la mentira y a las presiones con el objetivo de mantener vivo su ejercicio anticubano; no puede prescindir de esa infame fabricación, necesita un pretexto para seguir recrudeciendo su política de hostilidad, bloqueo y agresiones contra el pueblo cubano. No pueden renunciar a la destrucción del ejemplo que impone su resistencia y su voluntad de soberanía e independencia.
El año 2006 concluyó sin que Estados Unidos lograra adoptar un nuevo proyecto anticubano en materia de derechos humanos. Cuba espera que la información contenida en el presente documento sea de utilidad para todos aquellos que demuestran una voluntad real de aproximarse a la realidad cubana sobre fundamentos objetivos, imparciales y no selectivos.
El pueblo cubano está listo para la cooperación y viene acompañando plenamente los esfuerzos por construir un Consejo de Derechos Humanos que brinde una respuesta efectiva a las reivindicaciones de justicia de los pueblos del Sur y de grandes sectores sociales en países desarrollados que también han sido condenados a la marginación y la pobreza.
Sin embargo, si Estados Unidos intenta reeditar su maniobra anticubana en el nuevo Consejo, Cuba sabrá luchar en defensa de la verdad hasta la victoria. Los cubanos saben que contarán siempre con la solidaridad de todas las personas, pueblos y gobiernos en el mundo que valoran la dignidad y el apego a la justicia como principios a defender a cualquier precio.