

Una huelga de hambre es seguida por otra
18 de marzo de 2010
Eva Björklund
Un cubano “crítico al régimen” falleció haciendo huelga de hambre. La noticia se divulgó con la velocidad de la luz por el mundo, con rudas acusaciones contra Cuba.
Pero, ¿quién era él? ¿Apareció anteriormente su nombre, Orlando Zapata, en los medios de comunicaciones internacionales, que con lupa buscan cada conveniente crítico al régimen, justamente en Cuba?
La primera sentencia de Zapata fue en 1990 y fue por fraude, vandalismo, posesión de armas –sin ningún trasfondo político. No pertenecía a los condenados en el 2003 por trabajos pagados de apoyo a la guerra propagandística y económica de Estados Unidos. Así que, ¿cómo se transformó en preso político? ¿Por qué hizo huelga de hambre durante 83 días? ¿Debió haber sido alimentado forzosamente o habría significado esto un atropello? O sus exigencias de un televisor, una computadora y conexión a Internet en su celda, ¿debieron haber sido satisfechas?
Sin embargo no se hacen ningunas preguntas ya que todo esto ocurre acorde a los antecedentes de una campaña medial de 50 años para caracterizar a Cuba como una dictadura inhumana, tan exitosa que nadie en el mundo medial rico ni siquiera ha pensado
La mayoría del parlamento europeo se apoyó en esto para votar contra la normalización de las relaciones con Cuba, que España conducía.
Sin embargo el Grupo de Izquierda había averiguado sobre los verdaderos antecedentes, y votó contra la condena y exigió la normalización.
Tamayo no acababa de morir cuando un “disidente” con nombre más conocido, Guillermo Fariñas comenzó su propia huelga de hambre, pero en su casa: “para que la muerte de Zapata no sea en vano”, exigiendo que una veintena de presos sean puestos en libertad. Es su huelga de hambre número 23. Dicen que la más larga duró 18 meses. La última la hizo el 2006, también en su casa, exigiendo conexión a Internet. Esta duró 8 meses y fue recompensado con el Premio Ciberlibertad otorgado por los Periodistas sin Fronteras. Otros cuestionaron si él verdaderamente se había abstenido de comer y beber por tanto tiempo, lo que habría sido un milagro de la medicina. Muchos pensaron también que él debiera dirigir sus exigencias a Estados Unidos cuyo bloqueo prohíbe que Cuba se conecte al cable de fibra óptica y dificulta la expansión de tanto la red telefónica como la de banda ancha.
Ninguna de sus huelgas anteriores ha dado resultado alguno, pero otra vez más “irá ala muerte” para mostrar que “asesinatos políticos son el núcleo de la política del gobierno desde 1959”.
Ahora está más viejo y no tan fuerte y se desmayó después de unos días. Fue trasladado al hospital y le pusieron suero.
Reuters lo visitó cuando regresó a casa y escribió el 5 de marzo: “Ahora se siente mejor pero se desabrocha la camisa del pijama para mostrar cual delgado está”.
Yo solo puedo esperar que Fariñas haga esta huelga de hambre de la misma forma que las 23 anteriores y salga de ellas con vida, aunque existen los que esperan por una nueva muerte que inculpar al gobierno cubano
(Cubaminrex – Embacuba Suecia)