

La Misión Permanente de la República de Cuba saluda atentamente al Secretario General de las Naciones Unidas y tiene el honor de hacer referencia a la Nota OESC/07/117, en relación con la aplicación de la resolución 61/19 de la Asamblea General de la ONU, titulada “Celebración del bicentenario de la abolición de la trata transatlántica de esclavos”.
Cuba brinda enorme importancia a los esfuerzos que han sido desplegados en el marco del sistema de la Naciones Unidas para el combate al racismo y la xenofobia y en particular a las acciones acordadas en la Conferencia Mundial contra el Racismo, la Discriminación Racial, la Xenofobia y formas conexas de Intolerancia, celebrada en Durban en agosto del 2001, para una justa atención a las necesidades de las víctimas y los descendientes de las víctimas de la esclavitud, la trata de esclavos, la servidumbre impuesta a los pueblos indígenas y el colonialismo.
En Cuba han quedado profundas huellas de uno de los episodios más sórdidos de la Historia contemporánea: la trata transatlántica de esclavos africanos. Durante los Siglos XVI, XVII, XVIII y XIX alrededor de 1 300 000 africanos fueron traslados forzosamente a Cuba para ser esclavizados en plantaciones y en servicios de diversa naturaleza.
Durante el período colonial español en Cuba, tanto los africanos como sus descendientes, sufrieron los embates del racismo, la discriminación, la ausencia total de derechos y la marginación, incluso después de prohibida la esclavitud en la segunda mitad de la década de los 80 del Siglo XIX. Esta situación se mantuvo sin cambios fundamentales en la primera mitad del Siglo XX, bajo la sombra de los patrones impuestos por la potencia neocolonialista, los Estados Unidos de América.
Con el triunfo de la Revolución Cubana, en el año 1959, se inició un profundo y continuo proceso de transformaciones políticas y socio-económicas, de profundas raíces antirracistas y liberadoras, dirigidas a establecer las bases para el pleno disfrute de la igualdad, la justicia social y el fortalecimiento de la participación popular de todos los cubanos, sin diferencia alguna por el color de su piel. Tal proceso ha estado amparado legalmente en virtud de la creación de un marco constitucional y jurídico que garantiza la plena igualdad de todos los ciudadanos.
En Cuba la aplicación de los resultados de Durban forma parte de un proceso iniciado mucho antes de la Conferencia, del perfeccionamiento y profundización de las políticas y programas que se vienen aplicando desde 1959.
El Estado Cubano ha desarrollado programas dirigidos a potenciar la equidad, igualdad y la justicia para todos sus ciudadanos. Otros han sido especialmente concebidos para promover la integración social y el desarrollo de las capacidades de sectores de la población históricamente desfavorecidos. Se han forjado en el pueblo cubano profundos principios y convicciones de solidaridad humana e internacional.
La nación y la cultura cubana son el resultado del entrelazamiento de disímiles etnias y culturas procedentes de África, Asia y Europa. El pueblo cubano enarbola con orgullo ese origen. En reconocimiento a ello y como homenaje a quienes, procedentes de esas regiones, mantuvieron vivas sus costumbres y tradiciones se celebran periódicamente en Cuba festivales de diversas culturas. Entre ellos se cuentan:
- Festival de Chinos de Ultramar;
- Festival del Caribe en Cuba, conocido también como “La Fiesta del Fuego”;
- Festival de la Cultura Africana;
- Fiesta de África;
- Conferencia sobre la Diáspora africana en el Caribe;
- Taller Internacional de Africanía en el Caribe, evento que pone en el centro de su acción los problemas y perspectivas de los afrodescendientes en los tiempos actuales;
- Festival Los Días del Árbol, espacio a favor de la preservación de los más hondos valores identitarios;
- Congreso Internacional Cultura y Desarrollo, importante evento con una agenda en la que figuran la preservación de las identidades nacionales ante las imposiciones hegemónicas, entre muchos otros.
Existe en Cuba una amplia red de instituciones, organizaciones dedicadas a la actividad de promoción, rescate y preservación de las identidades, valores e historia de las etnias y culturas que dieron origen a la nación cubana, algunas de ellas con un trabajo reconocido internacionalmente. Destacan, entre otras, la Fundación Fernando Ortiz, el Centro de Estudios sobre África y Medio Oriente y el Museo-Casa de África, con decenas de años dedicados a fomentar el conocimiento de una parte esencial de las raíces culturales cubanas.
Cuba, a pesar de estar sometida a un férreo bloqueo, construye una sociedad justa y equitativa para todos. A nivel institucional, en Cuba han sido erradicadas todas las formas y manifestaciones de racismo y discriminación, incluidas aquellas por motivo de género, credo o condición económica, física o mental. Los cubanos sin excepción, sean afrodescendientes, descendientes de asiáticos y europeos, mujeres o discapacitados, gozan sin discriminación alguna de los mismos derechos.
Así por ejemplo, los Sistemas Nacionales de Educación y Salud, de carácter estatal, garantiza el acceso universal y gratuito a todos los ciudadanos por igual, sin distinción de color de la piel.
En cuanto a otras formas conexas de discriminación, las leyes, reglamentos y otras medidas disponen la garantía para que las personas afectadas por el VIH no sean objeto de ningún tipo de discriminación y puedan disfrutar los mismos derechos que cualquier otro ciudadano; es decir, a recibir atención médica gratuita (incluido el tratamiento antirretroviral), educación gratuita, seguridad social, empleo y participación en todas las actividades que sus condiciones físicas e intelectuales le permitan.
La práctica de deportes es un derecho constitucionalmente reconocido y protegido para todos los cubanos. El Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (INDER) se creó en 1961. El Instituto promueve la práctica de actividades deportivas y de recreación en forma masiva, sana y vigorosa. El deporte como derecho de todos, es uno de los logros más relevantes de la Revolución cubana en materia de derechos humanos.
A pesar de los grandes logros alcanzados, la Revolución Cubana, bloqueada y hostigada por el más poderoso y agresivo Imperio que jamás haya existido, no ha podido cumplir plenamente su objetivo de erradicar la herencia de siglos de injusticia y discriminación contra los cubanos afrodescendientes. Superando los obstáculos y restricciones que impone la guerra económica, comercial y financiera de las autoridades de Estados Unidos contra el pueblo cubano, se llevan adelante numerosos programas sociales dirigidos a beneficiar especialmente a las personas de menores recursos, entre las que aparecen en un nivel aún desproporcionado cubanos afrodescendientes.
El compromiso de Cuba en la lucha contra la discriminación ha tenido un claro reflejo en la firma y ratificación de varios instrumentos internacionales, entre otros:
- la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial;
- el Protocolo de 1953 para modificar la Convención de 1926 sobre la Esclavitud;
- la Convención de 1926 enmendada;
- la Convención suplementaria sobre la Abolición de la Esclavitud, la Trata de Esclavos y las Instituciones y Prácticas Análogas a la Esclavitud
- la Convención para la Represión de la Trata de Personas y de la Explotación de la Prostitución Ajena;
- la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación de la Mujer.
La lucha de Cuba contra el racismo, ha rebasado el marco de nuestras fronteras. La sangre de muchos de los hijos de nuestro pueblo abonó las luchas contra el colonialismo y el Apartheid en el hermano continente africano. La eliminación de estas prácticas, marcó un momento trascendental en la lucha internacional contra la discriminación racial
La acción del pueblo cubano ha estado acompañada por una ética solidaria de ayuda y colaboración con los países más pobres y necesitados de todos los continentes, especialmente el africano. La ayuda cubana transita entre otras, por las esferas de la salud, la educación y el deporte.
Desde el año 1961, Cuba ha brindado su cooperación a 154 países del mundo. En sus programas de cooperación han prestado servicios un total de 270 743 colaboradores civiles, básicamente en materia de salud y educación.
Cuba ha realizado ingentes esfuerzos para la formación de estudiantes extranjeros tanto en nuestro país, como en otros países de América Latina y el Caribe, Asia y África, en los que incluso ha creado Facultades de Medicina. Los inicios de este tipo de cooperación se remontan a 1975, con la inauguración de la primera Facultad de Medicina en Adén. Recientemente han entrado en funcionamiento otros centros de altos estudios en Venezuela, Timor Leste, Guinea Bissau, Gambia, Guinea Ecuatorial y Eritrea. Estas facultades apoyan el Programa Integral de Salud que se desarrolla en los diferentes países.
Cuba expresa su preocupación por la situación que aún impera en muchas regiones y países del mundo, con especial incidencia en los países del Norte industrializado, donde el racismo, la discriminación racial y la xenofobia, se manifiestan a través de nuevas y sofisticadas formas. Persisten en ellos la creación de asociaciones y partidos políticos con una plataforma racista, la exclusión social y la marginación de pueblos, etnias, minorías u otras categorías de grupos sociales e individuos. Proliferan también políticas y leyes migratorias discriminatorias y se adoptan leyes antiterroristas que facilitan amplios espacios a la arbitrariedad y al ejercicio de la autoridad pública sobre bases discriminatorias, racistas y xenófobas.
Cuba continuará insistiendo en la necesidad de que la esclavitud y la trata transatlántica de africanos sean declarados crímenes contra la humanidad, y que los descendientes de las víctimas de aquellas prácticas criminales, lo mismo que las víctimas del colonialismo y la explotación genocida aplicada a los pueblos indígenas, reciban las reparaciones y compensaciones que merecen, como una medida de justicia histórica pendiente.
La Misión Permanente de Cuba ante las Naciones Unidas aprovecha la ocasión para reiterar a la Secretaria de las Naciones Unidas el testimonio de su consideración.
Nueva York, 10 de julio del 2007