

La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza, saluda a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y tiene el honor de referirse a su Nota GVA 0554, mediante la cual se solicita información en virtud de la resolución 60/167 de la Asamblea General, titulada “Derechos humanos y diversidad cultural”.
La diversidad, lejos de debilitar los valores universales de la civilización humana, constituye su principal factor de fuerza y riqueza. La defensa y la promoción de la diversidad cultural, la preservación de las identidades nacionales ante las imposiciones hegemónicas, el papel de la cultura en la formación de valores y en la defensa de la memoria y el patrimonio de las naciones, constituyen temas de vital actualidad y requieren el diseño de estrategias comunes que permutan enfrentar exitosamente las pretensiones de centros hegemónicos que intentan devastar de los pueblos sus costumbres y tradiciones originarias.
La homogenización seudo cultural que amenaza las expresiones artísticas genuinas de los pueblos y los intentos de las industrias culturales del neoliberalismo de imponer su voluntad hegemónica, a lo cual se suma la transculturación que se ejerce mediante la industria del entretenimiento, han acelerado el proceso de desaparición de lenguas, culturas y etnias, con su consiguiente impacto social y cultural.
El irrespeto de la diversidad cultural y las erróneas concepciones racistas, discriminatorias y xenófobas acerca de la superioridad de razas, culturas y naciones, que solo benefician a los poderosos, han estado entre las causas esenciales de dolorosos conflictos a lo largo de la historia, cuya repetición es un deber evitar.
El actual proceso de globalización neoliberal, el acceso asimétrico a las tecnologías de la información y las comunicaciones que lo acompañan, y las pretensiones de hegemonía cultural de los países desarrollados, en particular por parte de la única superpotencia, constituyen serias amenazas a la realización de los derechos culturales, a la preservación de las identidades culturales y por ende, a la diversidad cultural.
Cuba estima que los intentos de imposición y dominación de los polos de poder desestabilizan y desacreditan el sistema internacional de promoción y protección de los derechos humanos y dentro de ellos, el respeto de los derechos culturales de cada pueblo.
La universalidad de todos los derechos humanos solo será una realidad cuando se respeten las diferencias y las particularidades de cada ser humano y de cada pueblo. Los intentos de imposición y dominación desestabilizan y desacreditan el sistema internacional de promoción y protección de los derechos humanos.
Frente a esta realidad, debe dársele prioridad al rescate y preservación de la memoria y la historia de los pueblos, lo cual contribuiría a la supervivencia de expresiones culturales autóctonas para defender la diversidad cultural. Para ello, corresponde a los Estados la promoción del pleno disfrute de los derechos culturales de todos y del respeto de las distintas identidades culturales, así como la definición y puesta en práctica, a través de los medios que considere apropiados, de su propia política cultural, teniendo debidamente en cuenta sus obligaciones internacionales.
Asimismo, debe concederse cada vez más importancia a la cooperación internacional con amplio sentido de respeto, en beneficio de los pueblos y con el fin de preservar y promover la diversidad cultural. La cooperación internacional en defensa de la diversidad debe basarse, no sólo en una comprensión profunda de la gran variedad de problemas que se plantean en todas las sociedades, sino también en la plena comprensión y aceptación de la diversidad política, económica, cultural y social de cada una de ellas, en estricta conformidad con los propósitos y principios de la Carta.
El derecho al disfrute de la cultura y la obligación de difundirla, promoverla, conservarla y protegerla, es un compromiso político de los Estados recogido en la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Cuba concuerda con la necesidad de hacer efectivo el consenso de la comunidad internacional de que los derechos culturales son parte integral de los derechos humanos, y por tanto, son universales, indivisibles e interdependientes. Asimismo, reitera que no puede haber democracia o libertad real en medio de las desigualdades, ignorancia, analfabetismo total o funcional, y una falta de cultura política, económica, científica y artística a las que sólo pueden acceder exiguas minorías, incluso dentro de los países desarrollados.
Cuba afirma que las fuerzas del mercado por sí solas no pueden garantizar la preservación y promoción de las identidades culturales, condición para el desarrollo humano sostenible. Desde este punto de vista, subraya que se debe reafirmar la preeminencia de las políticas públicas, respecto a los intereses del sector privado.
La Constitución de la República de Cuba establece que el Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones y particularmente preconiza la libertad de creación artística y la defensa de la identidad de la cultura cubana, la conservación del patrimonio cultural, la riqueza artística e histórica de la nación, así como la protección de los monumentos nacionales, teniendo también en cuenta las tradiciones y valores universales.
En Cuba, la política cultural definida desde el triunfo de la Revolución considera la necesidad de investigar, reconocer, respetar y proteger la diversidad cultural. En este sentido, el Gobierno ha llevado adelante una verdadera ofensiva a favor de la pluralidad cultural, con una mayor unidad y empleo de la comunidad, cuya fortaleza es elevada.
En más de 40 años de Revolución, se ha promovido una cultura sin chovinismos, xenofobias o prejuicios ideológicos. La Revolución ha priorizado la protección del patrimonio vivo, y ha promovido la cultura universal en medio de una fuerte defensa de lo nacional, pero siempre conservando el acceso del pueblo al acervo universal tratando de este modo de contrarrestar la mediocridad y la barbarie que pudieran llegar por los grandes medios de comunicación.
Cuba promueve el diseño de estrategias que permitan el desplazamiento de la mediocridad de las industrias neoliberales y la conformación de políticas que respondan a los imperativos de la defensa de la identidad cultural, la creatividad social y el acceso de las mayorías a la cultura.
En los últimos años el Gobierno cubano, en coordinación con numerosas organizaciones sociales y populares del país, ha trabajado para profundizar y superar la obra anterior de la Revolución Cubana en defensa de la identidad cultural de su pueblo, y de manera paralela, la expansión del conocimiento y valorización de lo mejor de la producción cultural en todas partes del mundo, tanto en los países del Norte, como en los del Sur de nuestro planeta.
Ello ha propiciado un renovado auge de las más variadas expresiones artísticas e intelectuales que, unido a un colosal esfuerzo en el terreno de la cultura y la educación, con énfasis especial en la calidad de la misma, y al avance de las instituciones científicas, sustentan la absoluta seguridad de que la cultura y el arte conduzcan a nuestra especie hacia un mejor destino.
Cuba, asimismo, ha mantenido el apoyo a los artistas y promotores culturales en el país, incluso con el arreciado bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a la Isla por la mayor potencia del mundo, convencido de que el esfuerzo en tal sentido representa una contribución significativa al desarrollo cultural, plural y diseminado por cada punto de la geografía nacional y proporciona nuevas herramientas para el conocimiento y la elevación de la espiritualidad y la calidad de vida de los cubanos.
La política cultural de la Revolución se ha sustentado en la promoción conjunta de vanguardia artística y población que actúan como protagonistas de los programas y procesos culturales que se han desarrollado en el país, constituyendo ambos ejes esenciales del desarrollo de nuestra cultura.
Cuba está trabajando también para que todos sus ciudadanos puedan aprovechar los beneficios de las nuevas tecnologías, en particular de la información y de las comunicaciones en la gran revolución educacional y cultural que se está desarrollando, cuyos logros rebasan las fronteras de nuestro propio país.
Sin embargo, estos esfuerzos y los logros alcanzados por el Gobierno cubano en la promoción de la diversidad cultural y el respeto a los derechos humanos para todos, se han visto afectados constantemente por el recrudecimiento del bloqueo impuesto a Cuba por el Gobierno de Estados Unidos y la escalada sin precedentes de la política agresiva desarrollada contra Cuba por la actual administración en ese país.
Cuba reitera su compromiso de seguir apoyando de manera firme cuanto esfuerzo se emprenda en el marco del sistema de las Naciones Unidas, incluida la UNESCO, para preservar y promover las identidades y la diversidad cultural de todos los pueblos y naciones.
En correspondencia con este compromiso, en el año 2007 Cuba presentó los instrumentos de ratificación de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales y de la Convención para la Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.
La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza, aprovecha la ocasión para reiterar a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, el testimonio de su consideración.
Ginebra, 28 de junio de 2007