

“La Protección de los derechos humanos en el contexto del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)”.
Nota Verbal
La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Suiza saluda a la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos y tiene el honor de hacer referencia a la nota de esa Oficina fechada el 3 de octubre del 2008, mediante la cual se invita a los Gobiernos a presentar opiniones u observaciones en virtud de la resolución E/CN.4/RES/2005/84 sobre “La Protección de los derechos humanos en el contexto del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA)”.
Al respecto, la Misión Permanente de Cuba tiene a bien trasladar los comentarios siguientes:
El VIH continúa siendo un problema de salud mundial de una magnitud sin precedentes. Se estima que, en todo el mundo, 33 millones [30,3 millones–36,1 millones] de personas vivían con el VIH en 2007; que en el curso de ese año de 2,7 millones de personas contrajeron la infección, y que 2 millones perdieron la vida a causa del SIDA .
En general, y a pesar de que ningún país está exento de sufrir el VIH/SIDA, sólo unos pocos, básicamente los países ricos, han logrado reducir la mortalidad con medicamentos de alto e irracional precio. Otros muchos, en su inmensa mayoría los más pobres, asisten a una pavorosa reducción de la expectativa de vida de sus pueblos, y a un decrecimiento demográfico que los podría llevar a la extinción.
Esta pandemia se expande fundamentalmente entre la población más pobre, marginada, sin servicios de educación y de salud. Se concentra cada vez más en países con condiciones económicas y sociales adversas, y en particular en los grupos de alto riesgo de la población urbana que viven en la miseria y la marginalidad, entre los que prolifera la prostitución, la drogadicción y otros fenómenos destructivos.
África subsahariana continúa siendo la región más afectada por el VIH y, en el 2007, le correspondió el 67% de todas las personas que viven con el VIH y el 72% de los fallecimientos a causa del SIDA. Por el contrario, distante está de ser la región más atendida.
Cuba considera que la existencia de un orden internacional injusto, sobre todo en la esfera económica, condiciona y facilita la rápida y desigual diseminación de estas enfermedades, las cuales afectan de manera desproporcionada a los países más pobres y atrasados del planeta.
En consecuencia, constituye un imperativo cambiar la desigualdad imperante en el actual orden económico internacional. Los injustos desequilibrios en la distribución global de recursos relacionados con la salud, tal y como reflejan datos publicados recientemente por la Organización Mundial de la Salud (OMS) revelan que menos de un 20% de la población mundial, en su mayoría de los países más ricos, consume aproximadamente el 90% de los recursos destinados a la salud. Por su parte, las regiones más pobres, como África y el Sudeste asiático, que representan el 37% de la población mundial sólo consumen el 2% de los recursos mundiales destinados a la salud .
En Cuba, desde inicios de la epidemia se han diagnosticado 9 304 personas infectadas con VIH, de ellos 3 492 han enfermado de SIDA, y 1 582 han fallecido a consecuencia de la enfermedad. Atendiendo a estos índices, la epidemia ha sido catalogada de bajo nivel.
El enfoque cubano de respuesta al VIH, al igual que el sistema de salud del país, se fundamenta en el principio de que la salud es un derecho humano. En la práctica, ese principio se traduce en el acceso universal y gratuito a los servicios de salud tanto primarios, como secundarios y terciarios; el compromiso gubernamental de equiparar y mejorar las determinantes sociales; y la investigación y el desarrollo científico puestos al servicio de mejorar la salud de la población. Se anexa información sobre otros componentes incorporados a la estrategia cubana.
En Cuba, las personas afectadas por el VIH/SIDA disfrutan de igualdad de acceso sin restricciones ni discriminaciones a todas las esferas de la vida social. Las leyes, reglamentos y otras medidas disponen la garantía para que las personas afectadas por el VIH no reciban ningún tipo de discriminación y puedan disfrutar los mismos derechos que cualquier otro ciudadano, educación gratuita, seguridad social, trabajo, participación en todas las actividades que sus condiciones físicas e intelectuales le permitan.
Cuba, haciendo prevalecer la máxima de todos los derechos humanos para todos y en función de establecer la equidad, ha garantizado mediante el Programa Nacional de Prevención del VIH/SIDA, las mismas oportunidades de información, educación, participación y atención a la población general, los grupos identificados como vulnerables a la epidemia: jóvenes, hombres que tienen sexo con otros hombres, mujeres, personas viviendo con el VIH y personas que practican el sexo transaccional, entre otros.
Se ha desarrollado una estrategia educativa que establece como líneas de trabajo la capacitación, comunicación, consejerías cara a cara, telefónica y anónimas, investigaciones y mercadeo de condones. La metodología de educación de pares se aplica en todo el país en diferentes escenarios (escuelas, comunidad, Personas que viven con VIH).
Se ofrece un entrenamiento especial para preparar a las personas afectadas a vivir con VIH/ SIDA, a través de un programa de actividades participativas que abordan, entre otros, temas de sexualidad, impacto del diagnóstico, asertividad y autoestima, auto-cuidado, adherencia, nutrición, legalidad, derechos y deberes, estigma y discriminación asociados al VIH.
Cuba considera que el disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental es un derecho humano fundamental, por lo cual la salud está situada en el centro de sus prioridades, en especial la atención a las personas afectadas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA). Por ello Cuba, y pese al férreo bloqueo económico, comercial y financiero llevado a cabo por los Estados Unidos con lamentables consecuencias para la salud del pueblo cubano, continúa conteniendo esta pandemia.
A tales fines, en 1986 fue implementado un programa Nacional para la Prevención y Control del VIH/SIDA, el cual fue insertado en la Atención Primaria de Salud e integra los componentes de educación- prevención, diagnóstico-investigaciones, vigilancia epidemiológica y atención-cuidados.
El adecuado funcionamiento de este Programa ha garantizado una atención integral a portadores y enfermos, tratamiento gratuito con antirretrovirales a todos los enfermos que lo necesiten, centros de atención médica especializada para los casos que lo requieren, y lucha sin descanso por la más plena integración social con todos los derechos y sin discriminaciones de las personas infectadas.
La plena participación de la sociedad civil, los jóvenes, mujeres, grupos de población expuestos a riesgo y las personas que viven con VIH/SIDA en todas las etapas de la respuesta desde la planificación, la ejecución hasta la supervisión y la evaluación se ha desarrollado con la implementación de proyectos específicos para cada grupo, creando los equipos técnicos dentro de ellos, desarrollando la educación de pares y propiciando espacios de análisis entre los representantes de estos grupos, el sector público y el gobierno.
Se prioriza la lucha contra el VIH/SIDA dentro del Sistema de Salud, el cual es gratuito y asequible para el 100% de la población cubana y está enmarcado dentro del plan de desarrollo nacional general.
Se garantiza el acceso de la totalidad de afectados cubanos por el VIH, que lo requieran, a tratamientos adecuados, para lo cual ha sido decisiva la experiencia de más de 4 décadas en la producción de medicamentos genéricos, donde se incluye el AZT desde 1989. El país produce 6 medicamentos antiretrovirales que, junto a otros que se adquieren a través de fuentes procedentes de la colaboración extranjera, han permitido garantizar el tratamiento antiviral gratuito al 100% de las personas que lo necesitan.
A través de las instituciones de salud se brinda atención gratuita a los factores sociales, educacionales, preventivos, psicológicos, médicos y terapéuticos que incluyen el tratamiento antiretroviral y de las enfermedades oportunistas. Con el programa de tratamiento antiretroviral iniciado en el 2001 se logró la disminución de la mortalidad a partir del 2002 y desde el 2005 se mantiene estable este indicador.
Cuba considera que la lucha contra estas enfermedades requiere del compromiso y voluntad política no sólo de los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, el Programa de las Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA, también de las grandes empresas transnacionales productoras de medicamentos y equipos médicos para la atención de esta enfermedad, para hacer dichos medicamentos accesibles a todos los enfermos, desarrollando al máximo la cooperación internacional y un profundo sentimiento de solidaridad humana, por encima de intereses de lucro.
La Misión Permanente de Cuba ante la Oficina de las Naciones Unidas y las Organizaciones Internacionales con sede en Ginebra, aprovecha la ocasión para reiterar a la Oficina de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos el testimonio de su consideración.
Ginebra, 11 de noviembre del 2008
Otros componentes se han incorporado a la estrategia cubana, entre ellos se destacan:
- programa de educación en sexualidad desde la enseñanza primaria destinado a toda la población;
- programa de prevención dinámico y dirigido a grupos específicos, que incluye la distribución gratuita y subsidiada de condones, el tamizaje del VIH en las embarazadas y los donantes de sangre, labores de promoción entre los grupos más vulnerables, y el establecimiento de líneas telefónicas confidenciales;
- programa educativo enérgico acerca de los aspectos epidemiológicos, sociales, psicológicos, y biológicos del VIH y el SIDA que alcanza a todos los grupos poblacionales (mujeres, jóvenes, hombres que tienen sexo con hombres, travestis, reclusos, personas que practican sexo transaccional, etc);
- aplicación de pruebas gratuitas y anónimas de VIH para quienes las solicitan;
- tratamiento antirretroviral gratuito para todas las personas que lo necesitan;
- entrega gubernamental de dietas con un alto contenido nutricional a las personas con VIH y SIDA;
- Una amplia gama de servicios de consejería que incluye acompañamiento, asesoría, apoyo, información, y transmisión de experiencias a disposición de los infectados y afectados por el VIH/SIDA;
- Una red nacional de apoyo para las personas con VIH o SIDA, sus familiares, amistades, y compañeros de trabajo, así como redes para jóvenes, mujeres, travestis y transexuales, y hombres que tienen sexo con hombres;
- La sistemática promoción de salud sexual para grupos poblacionales como mujeres, travestis y transexuales sin considerar su orientación sexual, hombres homosexuales, y bisexuales;
- La participación de las personas con VIH o SIDA en el diseño, puesta en práctica, y evaluación de los programas, que abarcan la promoción, la prevención, la consejería, y la capacitación;
- La formación de recursos humanos en la esfera de la salud, incluidas la sensibilización y la capacitación clínica de médicos, dentistas, y otros profesionales de la salud que atienden a personas con VIH; y
- La coordinación del trabajo entre todos los sectores sociales para desarrollar una respuesta amplia a la epidemia.