
Palabras de Ricardo Alarcó de Quesada, presidente del Parlamento cubano en el intercambio con miembros de la delegación de Massachussets, en la Segunda Conferencia Interamericana de Farmacia y Nutrición en Cuba. Hotel Nacional de Cuba. La Habana, 10 -12 de marzo del 2003
La terrible experiencia que pasó el pueblo de Estados Unidos el 11 de septiembre sólo puede tener como respuesta una acción universal, consistente y consecuente contra toda manifestación de terrorismo, contra el terrorismo en cualquier forma, y es por eso que nosotros hemos insistido y lo vamos a seguir haciendo en reclamar a Estados Unidos que se sienten con Cuba para establecer formas de cooperación bilateral en esta área y nos parece que es un deber moral de todos los estados
Voy a ser breve en la descripción del cuadro general de la situación entre los dos países, porque tengo entendido que esta mañana el congresista James McGovern se refirió a estos asuntos y no haría falta repetir algunas de las cosas que él dijo.
Se puede apreciar en los últimos tiempos, algunos elementos positivos expresados en algunos votos en el Congreso, donde una clara mayoría se ha pronunciado a favor de eliminar las restricciones al comercio, o a ciertos aspectos del comercio, y a los viajes entre nuestros dos países.
A pesar de que estas posiciones se han manifestado en los últimos dos o tres años, no han logrado convertirse en leyes; pero indican un cambio de actitud en una mayoría.
Hay otros elementos positivos, además, en la práctica. Este Hotel (el Nacional), por ejemplo, estaba completamente lleno el 14 de enero último, cuando estuve en una reunión por aquí, en este salón, con un grupo de trabajadores y empleados, como parte de lo que pudiéramos llamar la campaña electoral nuestrao. El hotel estaba completamente lleno y el grupo nacional más numeroso entre los que estaban hospedados eran los nacionales de Estados Unidos. O sea, había más norteamericanos que de ningún otro país, a pesar de que se supone que no es tan fácil para ellos visitar a Cuba.
En el último año, además, se logró concretar algunas ventas de productos agrícolas norteamericanos a Cuba, a pesar de las restricciones que rigen en esta materia.
Pero, por otra parte, hay signos realmente preocupantes que van en la dirección contraria. En primer lugar, se da una situación única, que no había existido antes, desde el comienzo de las contradicciones Cuba-Estados Unidos. Por primera vez hay en Washington una administración que incluye un número importante, más de 20 altos funcionarios, que comparten determinadas características: una veintena de personas que son de origen cubano. Eso no es un defecto en sí mismo, pero el problema es que todos son cubanos que proceden del mismo sector, de un grupo de personas que están vinculadas a las formas más agresivas de oposición a Cuba, y que tienen su base en Miami.
El Subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, lo fue hasta hace poco el señor Otto Reich, y como no pudo conseguir la aprobación, fue trasladado de ese puesto a un alto cargo en la Casa Blanca, como enviado especial para América Latina.
El director para América Latina de la Agencia Internacional para el Desarrollo; el director para América Latina en el Consejo Nacional de Seguridad; el presidente de la Comisión Federal de Reclamaciones... Todos ellos no solo son personas de origen cubano, sino que están asociados a estos grupos extremistas de Miami. Dos de ellos eran asesores de una congresista, que es la más notoria en estas posiciones anticubanas; y además de eso hay un cubano, por primera vez, en el Gabinete del Presidente Bush; y otros más que no voy a mencionar.
Además de eso, hay algunas personas que no son de origen cubano, pero que han hecho carrera en Washington promoviendo las posiciones más hostiles hacia Cuba, como son algunos colaboradores del ex Senador Helms que ocupan otros cargos claves en el Departamento de Estado y en relación con América Latina.
Es decir, ahora, como nunca antes, las posiciones claves para la ejecución de la política hemisférica están ocupadas por personas que tienen una agenda política muy estrecha, concentrada en derrotar a la Revolución cubana y restaurar el pasado.
Un ejemplo concreto es Adolfo Franco, administrador de la Agencia Internacional para el Desarrollo, ex empleado de esa congresista que ya mencioné, quien ha hecho hasta ahora tres discursos. El más reciente trató también algunas cuestiones de América Latina, pero una parte sustancial estuvo concentrado en Cuba. Cuando trata el tema de Cuba en esos discursos, él señor Franco ha sido muy "franco", y ha explicado que el objetivo de la política es establecer un régimen en Cuba que permita a los antiguos propietarios recuperar sus latifundios, recuperar lo que fue entregado al pueblo después de la Reforma Urbana, que es el objetivo de un sector minoritario, pero poderoso, que controla la ciudad de Miami.
Vivimos además en un mundo complejo. Es posible que estemos en víspera de un conflicto militar que está concebido, como ustedes saben, en términos de un supuesto enfrentamiento al terrorismo. Sin embargo, en este tema enfrentamos una situación bien irónica. Como explicó el congresista McGovern, Cuba aparece sin justificación alguna en la llama lista de estados terroristas del Departamento de Estado de los Estados Unidos. Mientras esté en esa lista, no es posible establecer ni siquiera un mínimo de normalidad en las relaciones entre nuestros dos países. Al mismo tiempo, Cuba ha tratado durante años de establecer una relación de cooperación los Estados Unidos para combatir al terrorismo. La reacción norteamericana siempre ha sido la de negarse siquiera a discutir con Cuba la posibilidad de un acuerdo bilateral en esta materia.
Al mismo tiempo, la verdad es que Cuba ha sido objeto de atentados y acciones terroristas realizados por personas que operan desde territorio norteamericano.
Muy cerca de aquí, en una ocasión, estalló una bomba, a una cuadra, en el Hotel Capri, y si ustedes buscan la edición del 12 de julio de 1998 del diario The New York Times, en la primera plana van a ver, ese día, y al día siguiente, la entrevista que unos periodistas norteamericanos le hicieron a una persona llamada Luis Posada Carriles, quien explica en la primera página de The New York Times que esas explosiones, y otras más, habían sido realizadas por gente bajo sus órdenes y que todo había sido financiado por una organización que se llama Fundación Nacional Cubano Americana, con sede en Miami. Dice muchas cosas más en esa entrevista: se enorgullece del hecho de que él entraba y salía frecuentemente en territorio norteamericano, y no era molestado por las autoridades.
Poco después de esa entrevista se produjo aquí en La Habana una reunión entre altos oficiales del FBI y autoridades cubanas. Durante ese encuentro se le entregó a los oficiales del FBI documentos, informaciones, datos, los expedientes de 64 individuos que son activos terroristas y residen en la ciudad de Miami. El FBI prometió investigar los expedientes, pero nunca hubo una respuesta.
Ocurrió, sin embargo, una extraña manera de responder cuando, poco tiempo después, en septiembre de ese año, cinco cubanos fueron detenidos en la ciudad de Miami y acusados de ser agentes del gobierno cubano, de no estar inscriptos como tal. Se les presentó como personas involucradas en supuestas actividades de espionaje o, más bien, por conspirar para practicar el espionaje y otros cargos.
No voy a describir lo que fue un largo proceso, que tomó a nuestro juicio y de muchos otros, violaciones de los procedimientos legales -eso requeriría mucho más tiempo-, solo diré que los resultados de ese juicio en Miami serán objeto de apelación ante la Corte del Circuito 11 de Atlanta, ante la cual los abogados de la defensa deben presentar a más tardar el 7 de abril sus escritos de apelaciones.
En este momento está ocurriendo algo sobre lo cual tengo el deber de llamar la atención de ustedes y que me parece que es bastante revelador de la verdadera naturaleza de este caso. Los que conocen el sistema legal norteamericano pueden entender lo que significa que en estos momentos -ya llevan más de 10 días en eso- hayan cinco abogados norteamericanos que están tratando infructuosamente de entrar en comunicación con sus clientes. Hasta el día de hoy y desde el pasado 28 de febrero, se les ha impedido a esos abogados visitar las prisiones donde están detenidos sus representados, con los que ellos necesitan reunirse para revisar los papeles que, en nombre de esos detenidos, esos abogados tienen que presentar en Atlanta a más tardar el 7 de abril. Como se les impide visitarlos, han solicitado por escrito en varias oportunidades, desde el día 28 de febrero, que se permita a sus defendidos llamar telefónicamente a sus abogados, para que, por lo menos, por esa vía puedan conversar. La respuesta ha sido también negativa.
En estos momentos, los cinco detenidos están en confinamiento solitario, lo que en la jerga carcelaria llaman "el hueco". Ellos estuvieron ya en "el hueco" durante 17 meses, al comienzo del proceso, pero en aquella época se permitía a los abogados visitarlos y conversar en la propia prisión; y en aquella época se les permitía, también, hacer uso del teléfono, comunicarse con sus familiares. Ahora, tampoco tienen la posibilidad de ser visitados por los abogados, ni de hacer contacto telefónico con sus abogados o con sus familiares ni con nadie.
Para ser exactos, en estos momentos no tenemos constancia, ni tan siquiera, de la integridad física de esas personas. Dicen las autoridades de la prisión -le han dicho a los abogados- que ellos están bien, pero desde el 28 de febrero nadie los ha visto ni ha podido tener el menor contacto con esas personas.
Esto, por supuesto, ha sido objeto de protesta y lo será por la vía judicial, y también por la vía diplomática, porque al mismo tiempo se puso fin a la posibilidad para nuestro representante consular de visitar a los detenidos; es una norma de derecho internacional que se estaba respetando hasta el 28 de febrero.
Pero esto plantea un problema mayor que la potestad diplomática o la reclamación judicial. Todo esto impide a cinco personas ver a tiempo la documentación; a cinco personas que apelan la sentencia que se les impuso; son cinco personas que están apelando y a quienes no se les permite tener la más mínima comunicación con sus representantes legales.
Esto plantea cuestiones de legalidad obvia, como también otros aspectos extraños de este proceso. Por ejemplo, que a dos de los prisioneros se les prohiba recibir visitas de sus respectivas esposas, incluyendo a uno de ellos que es ciudadano norteamericano por nacimiento, quien no ha podido tener contacto con su esposa, ni con la pequeña hija de ambos, que tiene cuatro años, y que es también norteamericana.
Menciono todo esto porque se trata de algo poco conocido en Estados Unidos y que, sin embargo, tiene muchísimo que ver con lo que es hoy la preocupación fundamental de los norteamericanos: la lucha contra el terrorismo.
René González, que es uno de lo que es ciudadano norteamericano y que no puede ser visitado por su esposa y su hija, fue acusado, condenado y sentenciado exclusivamente por el delito de ser un agente cubano sin haberse inscrito como tal y que, como tal, se había dedicado a acopiar información sobre las actividades de grupos terroristas de Miami contra Cuba. Él no fue acusado de espionaje, sino nada más que de eso que acabo de decir.
El 14 diciembre del año 2001, el Tribunal Federal de Miami dictó sentencia contra esta persona. Debería ser del conocimiento más amplio posible el acta de esa sesión del tribunal, porque tiene mucho que ver con la guerra contra el terrorismo. Allí se puede encontrar, en esas actas, la petición por escrito del Gobierno de Estados Unidos, representado por la Fiscalía el Sur de la Florida, que plantea lo que según el gobierno sería su preocupación fundamental. Ellos pidieron que se le pusiera a René González la máxima sentencia posible. Pero la máxima sentencia posible no podía pasar de 15 años y René es un hombre joven, ciudadano de Estados Unidos. En ese escrito y en la exposición ante el tribunal, el Fiscal General del sur de la Florida solicitó a la Corte que hiciese algo más: la necesidad de incapacitar a esta persona, para el día en que recuperara la libertad. El tribunal impuso 15 años de prisión a René González y, accediendo a la solicitud del gobierno, agregó:
"As a further special condition of supervised release the defendant is prohibited from associating with or visiting specific places where individuals or groups such as terrorists, members of organizations advocating violence, and organized crime figures are know to be or frequent".(Transcript of Sentencing Hearing Before The Honorable Joan A. Lenard 12/14/01 .Pages 42-43 and 45-46)
En español, se traduce: "Como condición especial adicional de la libertad supervisada se le prohíbe al acusado asociarse con o visitar lugares específicos donde se sabe que están o frecuentan individuos o grupos tales como terroristas, miembros de organizaciones que propugnan la violencia o figuras del crimen organizado".(Transcripción de la Sentencia emitida por la Honorable Joan A. Lenard 12/14/01. Páginas 42-43 y 45-46)
Esto fue el 14 de diciembre del año 2001, tres meses después de los terribles acontecimientos del 11 de septiembre. Eso implica que las autoridades del sur de la Florida saben quiénes son los individuos o grupos que practican el terrorismo, saben en qué lugares están o frecuentan. Por supuesto, nosotros sabemos que eso es verdad porque les hemos entregado pruebas: 64 expedientes con todos los detalles de algunos de esos individuos. Pero desde el 11 de septiembre se le ha estado diciendo al mundo que es intolerable cualquier forma de apoyo a cualquier grupo terrorista; el presidente Bush lo ha dicho de forma muy elocuente: "Quien acoge a un terrorista es tan culpable como el terrorista mismo".
En este caso es evidente que no solamente se protege, se conoce dónde están y se permite que actúen, sino que se les protege contra la posible actuación contraria al terrorismo que pudiera emprender un ciudadano de los Estados Unidos. Y como la condición comenzará a regir para René dentro de 15 años, se supone también que dentro de 15 años habrá individuos o grupos, tales como terroristas, que se sabrá dónde estarán, los lugares que frecuentarán.
El hecho de que con este juicio en Miami se haya dado ese aval, ese respaldo a los grupos e individuos terroristas, plantea graves reflexiones de cara al proceso hacia una relación más normal entre nuestros dos países; algunos de esos grupos e individuos no solamente han practicado el terrorismo en Cuba o contra Cuba. Ha habido ciudadanos norteamericanos que han perdido la vida, en territorio norteamericano, por actos realizados por algunos de estos individuos, incluyendo los que asesinaron a Orlando Letelier, un chileno que residía en Washington, y a Rony Muffit, norteamericana, que era su secretaria. A estos asesinos se les puede ubicar ahora mismo en la ciudad de Miami y hasta se puede leer en el Miami Herald la entrevista de prensa que ellos dieron el pasado 2 de septiembre.
Después del juicio en la ciudad de Miami contra estos cinco compatriotas ha habido declaraciones públicas y anuncios pagados en la prensa de Miami de algunos de estos grupos terroristas, donde reiteran que van a continuar con esas prácticas. Pienso que lo hacen porque se sienten respaldados por ese proceso judicial que sentencia a los cinco cubanos.
Algunos de estos individuos fueron sancionados en el pasado, fueron encontrados culpables de acciones violentas contra representaciones comerciales, embarcaciones de países que comercian con Cuba, acciones terroristas muy graves contra viajeros en aviones cubanos, y más recientemente -como les dije, lo pueden leer en The New York Times- acciones contra instalaciones turísticas. El turista o el visitante de Cuba es visto por estos señores, según confesiones a The New York Times, como un combatiente. En la medida en que se vayan abriendo las posibilidades de más intercambio entre Cuba y Estados Unidos, más visita, más comercio -que yo creo que es una tendencia inevitable que saludamos-, lo que en el pasado ha sido solamente una amenaza para los cubanos y para las personas de otros países que han comerciado o han tenido relaciones con Cuba, a partir de este momento pasa a convertirse también en una amenaza contra los norteamericanos.
Las compras que hemos realizado de productos agrícolas han llegado todas desde puertos norteamericanos, en barcos norteamericanos, hasta Cuba; estos grupos terroristas siempre han considerado estos barcos de terceros países como objetivos militares. Por eso, la necesidad de oponerse realmente al terrorismo no solo es un interés para los cubanos, que hemos sido objeto de acciones terroristas durante años, sino también debería serlo de los norteamericanos.
La terrible experiencia que pasó el pueblo de Estados Unidos el 11 de septiembre, solo puede tener como respuesta una acción universal, consistente y consecuente contra toda manifestación de terrorismo, contra el terrorismo en cualquier forma. Es por eso que nosotros hemos insistido y lo vamos a seguir haciendo en reclamar a Estados Unidos que se sienten con Cuba para establecer formas de cooperación bilateral en esta área y nos parece que es un deber moral de todos los estados