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Discursos e Intervenciones

Palabras de Jorge Risquet Valdés, en el acto de bienvenida al Presidente del Estado Palestino, en la Casa de la Amistad.
26 de septiembre del 2009.

Estimado compañero Mahmoud Abbas, Presidente del Estado de Palestina

Queridos amigos

Compañeras y compañeros:

Nuestro Héroe Nacional, José Martí, afirmó una vez: “Si me preguntaran cuál es la palabra más bella, diré que es Patria, y si me preguntaran por otra, casi tan bella como Patria, diré: amistad”.

Y es por la Patria palestina, por la Patria de Yasser Arafat, y por la amistad entre los pueblos de Cuba y Palestina que nos reunimos hoy aquí.

Para los cubanos es un honor recibir al Presidente del Estado Palestino y agradecemos sus muestras de respeto y solidaridad con la Revolución cubana.

Compañeras y compañeros:

Los que hemos vivido muchos años atentos a los asuntos del mundo, hemos sufrido a lo largo de seis décadas el martirio del pueblo palestino.

A fines de 1947, la ONU aprobó la Resolución 181 sobre la partición de Palestina, colonia británica, en dos partes, para la creación de dos Estados, el de Palestina y el de Israel.

Fue recién concluida la Segunda Guerra Mundial y bajo el espanto aún palpitante del Holocausto del pueblo hebreo perpetrado por el nazifascismo de Hitler y repudiando el antisemitismo del que desde siglos habían sido víctimas los judíos.

Bien pronto, los partidarios del sionismo, corriente ideológica reaccionaria basada en la supremacía de los judíos sobre otras confesiones religiosas y nacionalidades, resumida en la segunda mitad del siglo XX en la preponderancia y extensión del Estado de Israel sobre sus vecinos árabes –palestinos, egipcios, sirios, libaneses, jordanos- crearon a mediados de 1948, unilateralmente, el Estado de Israel.

Esta acción agresiva da origen a la primera guerra árabe-israelí que concluye al año siguiente con una ampliación del territorio que la Resolución de la ONU había asignado a Israel.

Más de 500 ciudades, poblados y aldeas fueron desalojados y destruidos por las fuerzas sionistas en 1948. Más de un millón de palestinos fueron expulsados de sus hogares por la fuerza, cifra que hoy alcanza los cinco millones, incluyendo los descendientes de los primeros expatriados. El Presidente Abbas, entonces un niño de trece años y su familia fueron víctimas de aquella criminal expulsión.

Pasan los años. El Estado Palestino no se constituye. Estalla en 1967 la llamada Guerra de los Seis Días. El Estado guerrerista de Israel con al apoyo imperialista de EE.UU., ensancha su dominio con la ocupación de la península del Sinaí egipcio y las alturas del Golán sirio.

En 1979, Israel devuelve el Sinaí a Egipto, mediante los llamados acuerdos de Camp David, es decir, mediante el arbitraje de EE.UU.

Las alturas del Golán sirio quedan, hasta hoy, ocupadas por Israel.

Conocemos muy bien esta historia, no por lecturas. Una brigada de blindados de internacionalistas cubanos, defendió junto al pueblo sirio su territorio nacional, para impedir el objetivo israelí de llegar a Damasco.

En 1982, una nueva agresión israelí, esta vez contra el Líbano y los refugiados palestinos.

¿Quién puede olvidar el genocidio de Israel con los refugiados palestinos en Sabra y Shatila?

La maquinaria sionista, apoyada por los medios de comunicación de Occidente, y en especial de EE.UU., ha tratado durante todos estos años de borrar el pasado y desarraigar a millones de palestinos de su historia, de su cultura y de su tierra, con el fin de suprimir el derecho al retorno de ese pueblo a su Patria y socavar el espíritu de lucha y la fe en la victoria.

Sin embargo, después de varias generaciones, el mundo es testigo de que sobreviven en los palestinos, tanto en los de la diáspora como en los que permanecen en los territorios ocupados, el amor por la Patria y el deseo de construir un hogar en la Palestina histórica, con Jerusalén Este como capital y donde convivan sin odio los hombres y mujeres del mañana.

Cuba es testigo de ese amor. Cuba es testigo de que sobrevive la herencia dejada por los antecesores que lucharon por una Patria palestina.

Hoy se preparan en nuestro país varias decenas de estudiantes palestinos y por nuestras universidades han pasado muchos cientos de ellos que mantienen viva la convicción de que más temprano que tarde, con la unidad y la acción de las fuerzas palestinas, se logrará el triunfo.

Cuba conoce muy bien las entrañas del imperialismo y del colonialismo.

Cuba, durante estos largos años, ha tenido que enfrentar los embates del mayor imperio del mundo y ha salido victoriosa gracias a la unidad de los cubanos.

Esa unidad nos ha permitido garantizar nuestra independencia y soberanía nacional durante estos 50 años de lucha y trabajo y seguirá siendo el pilar de los triunfos de la Revolución Cubana, bajo la dirección de Fidel y Raúl y de nuestro Partido.

Israel, armado y apoyado por EE.UU., la mayor potencia del planeta, hará todo lo posible por impedir la creación de un Estado independiente palestino. Que nadie dude que los que hoy gobiernan son los mismos que fueron capaces de cometer el horrendo crimen de Sabra y Shatila hace apenas 27 años.

Hoy continúa extendiéndose el oprobioso muro racista, condenado por la comunidad internacional porque lacera constantemente la dignidad del pueblo palestino.

Israel persiste en su política de colonización mediante la construcción de asentamientos judíos. Israel continúa la matanza colectiva y selectiva de palestinos mediante las bombas y los bloqueos inhumanos, como lo demuestra la situación actual de Gaza, donde murieron más de 1300 personas, 417 de ellos niños, y quedaron seriamente heridas más de 5 300 personas.

Esa operación criminal, entre fines del 2008 y principios del año actual, bautizada por Israel como Plomo Fundido fue condenada por la ONU y ubicada en la categoría de Crimen de Guerra.

Israel mantiene también injustamente encarcelados a miles de luchadores palestinos, Cuba condena con energía todos estos actos.
El Co Fidel, defensor incansable de la causa palestina y amigo del luchador Yasser Arafat, aseguró en octubre de 1979 frente al Plenario de la Asamblea General de la ONU que
Cito:
“la base de la paz justa en la región comienza por la retirada total e incondicional de Israel de todos los territorios árabes ocupados y supone para el pueblo palestino la devolución de todos sus territorios ocupados y la recuperación de sus derechos nacionales inalienables, incluido el derecho del retorno a su patria, a la libre determinación y al establecimiento de un Estado independiente en Palestina (…).
Ello implica la ilegalidad y nulidad de las medidas adoptadas por Israel en los territorios palestinos y árabes ocupados, así como del establecimiento de colonias o asentamientos en tierras palestinas y en los demás territorios árabes, cuyo desmantelamiento inmediato es un requisito para la solución del problema. (…)
Repudiamos con todas nuestras fuerzas la despiadada persecución y el genocidio que en su tiempo desató el nazismo contra el pueblo hebreo. Pero no puedo recordar nada más parecido en nuestra historia contemporánea que el desalojo, persecución y genocidio que hoy realizan el imperialismo y el sionismo contra el pueblo palestino. Despojados de sus tierras, expulsados de su propia patria, dispersados por el mundo, perseguidos y asesinados, los heroicos palestinos constituyen un ejemplo impresionante de abnegación y patriotismo, y son el símbolo vivo del crimen más grande de nuestra época.” (Fin de la cita)
Tenemos confianza en que el pueblo palestino vencerá. En que algún día surgirá el Estado Palestino en Cisjordania y Gaza con Jerusalén Este como su capital, plenamente soberano, dueño de su espacio aéreo, de sus costas y de su mar limítrofe.

¿Por qué confiamos en ello?

Por nuestra propia experiencia histórica.

Estimado Presidente Mahmoud Abbas:

Cuba se enfrentó al poderoso imperio español que en su esplendor dominaba sus colonias en América, Europa, África y Asia, extensión tan grande donde jamás se ponía el sol, jamás era cubierta enteramente por la oscuridad de la noche.

En un período de treinta años, quince fueron de tres guerras sucesivas. En la última, los colonialistas desplegaron en nuestro pequeño país un ejército de cientos de miles de efectivos, un soldado español por cada cinco cubanos, niños, mujeres, ancianos y hombres aptos para la guerra.

En esa guerra perdimos el 25% de nuestra población de millón y medio de habitantes.

Derrotamos a España, pero intervino el recién surgido imperialismo norteamericano. Fuimos el teatro de la primera guerra interimperialista del mundo. Durante 60 años fuimos un país semicolonial, dominado por EE.UU. Libramos la última guerra contra el gobierno tirano, títere del Imperio, bajo la dirección de Fidel y sus Comandantes Raúl, el Che, Almeida, y al fin conquistamos nuestra plena y definitiva independencia.

Es decir, desde el 10 de Octubre de 1868 hasta el primero de Enero de 1959, transcurrieron 90 años de lucha por la plena independencia. Y llevamos medio siglo de resistencia a las agresiones, a las presiones y al bloqueo genocida de EE.UU.

El pueblo palestino soporta las agresiones, la ocupación de territorios y la opresión del Estado de Israel desde hace seis décadas.

En los tiempos modernos la vida es más rápida. Estamos seguros que la lucha heroica del pueblo palestino logrará fundar el Estado Palestino plenamente independiente y soberano en menos tiempo que el que le costó a nuestro pueblo conquistarlo.

Al expresar este, nuestro ardiente deseo, ofrecemos al hermano y sufrido pueblo palestino, nuestra más profunda, permanente y leal solidaridad.

Presidente:

Inicié mis palabras con una idea martiana y quisiera concluirlas con otra que los cubanos seguimos fielmente: “Se pelea mientras hay un porqué, ya que puso la Naturaleza la necesidad de justicia en unas almas, y en otras la de desconocerla y ofenderla. Mientras la justicia no esté conseguida, se pelea.”

¡Viva el heroico pueblo de Palestina!
¡Viva la amistad entre Cuba y Palestina!

Muchas Gracias.


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