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Discursos e Intervenciones

Discurso pronunciado por Miguel Barnet, Presidente de la UNEAC, en la inauguración del VI Foro de la Sociedad Civil Cubana contra el Bloqueo y la Anexión. La Habana, 16 de octubre de 2009

Compañeros:

Puede que para algunos una conversación sobre el tema del bloqueo resulte llover sobre mojado, como si no hubiera nada nuevo que agregar ni nada nuevo que aportar; pero lo cierto es que la vida de nuestro país ha estado marcada por ese bloqueo, que no por cotidiano es menos terrible, menos abusivo, menos violador de nuestros derechos más elementales, de nuestro derecho a la vida.

A lo largo de estos años el bloqueo norteamericano a nuestro país no ha cambiado en esencia, ha tenido momentos en que ha hecho más grave nuestra situación económica, o ha tenido momentos en que se ha endurecido con nuevas medidas que ha afectado no solo a la sobrevivencia de la isla, sino que ha lastrado derechos individuales de ciudadanos de otros estados, por obra y gracia de la prepotencia del gobierno norteamericano capaz de aplicar leyes más allá de su territorio.

El tema del bloqueo aparece en la actualidad con ciertas renovaciones a partir del ascenso a la presidencia de Estados de Barak Obama y porque precisamente por décima octava ocasión Cuba presentará a las Naciones Unidas el proyecto de resolución titulado: Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba.

 

 

Así, nuestro reclamo permanece inalterable, como inalterable es el bloqueo norteamericano. No nos llamemos a engaño. El actual presidente ha tomado medidas que solo atañen a las promesas electorales, pero que no tocan ni siquiera tangencialmente el marco jurídico sobre el cual se basa el bloqueo.

Apenas las medidas del presidente inciden en la vida los cubanos de allá, y si de alguna manera involucran a alguna empresa como la de telecomunicaciones, no olvidemos que toda operación empresarial debe pasar por un amasijo de restricciones que colocan una valla a cualquier intento de saltar el bloqueo.

Dicho en buen cubano, las medidas de Obama se quedan cortas, aunque no obviamos el hecho considerado como un gesto positivo.

No nos dejemos engañar, nada se ha hecho que nos indique que la aplicación de las medidas restrictivas norteamericanas para ahogar la economía cubana, para ponerle un sello negativo a nuestro servicio de salud, a nuestra seguridad social, a nuestro desarrollo social y económico, hayan abandonado el rigor acostumbrado. Existen múltiples ejemplos que indican el rigor con el que se sigue aplicando la política norteamericana hacia Cuba, que nos impide la exportación e importación de servicios a y desde Estados Unidos; que obtengamos productos en terceros países con más de un 10% de componentes norteamericanos; la prohibición de que buques que atraquen en puertos cubanos accedan a puertos norteamericanos; que se mantengan trabas financieras para determinadas operaciones.

 

Ahora que de nuevo vamos a presentar a en la ONU el proyecto de resolución sobre la necesidad de poner fin al bloqueo; la administración norteamericana moverá influencias, tratará de crear un estado de opinión favorable a ella y hasta puede que anuncie medidas adicionales con el objetivo de confundir.

No perdamos de vista que el andamiaje del bloqueo, con sus leyes y medidas restrictivas, con su crueldad y violaciones permanece intacto.
Pero intacto también está el espíritu de patriotismo y solidaridad de los artistas y escritores cubanos con todos los que condenan un crimen tan grande, calificado cínicamente por el Vicepresidente John Biden como “una herramienta de presión”.

Obama ha recibido el Premio Nobel por la Paz, más que un premio para el Presidente estadounidense, es un desafío y también un compromiso con la humanidad.

Si el bloqueo que mantiene su administración lleva en sí el signo de la violencia, de una guerra sorda y prolongada contra nuestro país, la violación del derecho de otras naciones a comerciar libremente, entonces pidamos un gesto enérgico donde la voluntad de paz haga honor al Nobel que le acaban de conceder. Ya lo tiene ahora sepa ganárselo, como expresó el cineasta norteamericano, Michael Moore.

Muchas gracias.

(Cubaminrex)


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