ALCA>>Otros puntos de vista

Revivir al muerto

Por Joaquín Rivery Tur
Tomado de Granma,
4 de noviembre de 2005

La tarea es sencillamente descomunal, pero Estados Unidos sigue intentando implantar el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA), el proyecto anexionista lanzado en 1994 en una reunión citada (no invitada) por William Clinton en Miami, tal vez la ciudad más corrupta del país del Norte.

El documento final de la Cumbre de Mar del Plata, que se inicia este 4 de noviembre, ha estado discutiéndose durante bastante tiempo y hay muchos puntos en los que no existe acuerdo ninguno, por lo que se convierte así en la declaración final más difícil que se pudiera imaginar.

El 25 de octubre, Leonardo Franco, coordinador adjunto de la Cuarta Cumbre de las Américas, confesaba que el ALCA, en el cual insiste Estados Unidos, genera la mayor cantidad de rechazos para ser incluido en el documento final de la reunión, en la que participarán 34 presidentes o primeros ministros. Cuba no asiste porque Washington tiene miedo de la voz cubana. Demasiado contestona, demasiado ética... y convincente.

Lo que se discute es un folleto largo, ambicioso, en el cual se destaca mucho el combate a la pobreza, el derecho al trabajo, a la educación, a reconocer la realidad de las naciones indígenas y otros aspectos que ya en reuniones anteriores han quedado en letra muerta.

Franco fue franco, y admitió que el ALCA "es el punto que genera la mayor cantidad de corchetes, que en el lenguaje diplomático significa que encuentra el mayor grado de dificultad como para llegar a un acuerdo".

Del lado de Washington, tenemos que el embajador norteamericano en Brasil, John Danilovich, expresó el pasado día 22 que el acuerdo para un ALCA es posible sin Argentina ni Venezuela, dos de los países que han expresado más reticencias al proyecto de anexión.

AFP recogió la declaración del diplomático estadounidense, quien añadió que se podría alcanzar algún tipo de acuerdo con los demás miembros del MERCOSUR y que Venezuela era un tema independiente. Era, porque ya Venezuela es parte del bloque meridional y será otro escollo para Washington.

También ha detenido el documento final el problema de los subsidios, a cuya eliminación se opone Estados Unidos, y estas dificultades, otra vez según Franco, hacen que "toda la Cumbre sea una novela de suspenso".

La declaración final, según se puede apreciar en el texto sin finalizar en Internet, tiene como título Crear trabajo para enfrentar la pobreza y fortalecer la gobernabilidad democrática.

En estos puntos se hace mucho énfasis realmente, pero cuando uno analiza los corchetes, puede ver las posiciones de los países, y cómo Estados Unidos rehuye el tema de los subsidios al aferrarse a las negociaciones de la Ronda Doha de la Organización Mundial de Comercio, una de sus organizaciones internacionales para imponer la política del mercado absoluto.

Uno de los corchetes de iniciativa norteamericana dice: "Seguimos comprometidos con el progreso sustancial en todos los elementos de las negociaciones de Doha, a fin de lograr, en particular, mayor acceso a los mercados para nuestras exportaciones (las norteamericanas. N del r), la eliminación de todas las formas de subsidios a la exportación de productos agrícolas y una reducción sustancial —con vistas a su eliminación— de medidas de apoyo interno que distorsionan el comercio."

Entre los subsidios y el "apoyo interno" no hay mucha diferencia. Washington intenta quedarse con una ventaja en sus productos de exportación que ya arruinaron la agricultura mexicana y procura colar sutilezas en el texto pensando que los demás no ven.

Luego Washington presiona en otro punto que le duele al plantear (junto con Honduras, Panamá, Canadá y Nicaragua): "reconocemos que la protección eficaz de los derechos de propiedad intelectual es una condición necesaria..." Aquí tenemos otra arista en la que no quieren ceder para una defensa efectiva de sus transnacionales, sobre todo las farmacéuticas y biotecnológicas.

No les importa la muerte de los salvables ni el hambre de aquellos a los que se puede dar de comer. De ahí su insistencia en el ALCA, un proyecto neoliberal que probó en México su potencia de empobrecimiento en diez años. El ALCA ha mostrado ya su rostro y es difícil hacerla reflotar. Es como tratar de revivir a un muerto.