No.2 Julio-Septiembre/2002
Quien dice unión económica, dice unión política. El pueblo que compra, manda.
El pueblo que vende, sirve. Hay que equilibrar el comercio, para asegurar la libertad

José Martí, 1891
Expectativas infundadas "La Ley de Preferencia Comercial Andina"
El 6 de agosto de 2002 el presidente George W. Bush sancionó la Ley de Comercio de 2002, que incluye la Ley de Promoción Comercial Andina y Erradicación de la Droga, (ATPDEA, por sus siglas en inglés), la cual sustituye a la Ley de Preferencias Comerciales Andina (ATPA), vigente desde 1991, cuyo objetivo principal era favorecer las exportaciones provenientes de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, como parte de la estrategia de lucha contra el narcotráfico.
El ATPA que expiró en diciembre de 2001 ofrecía ingreso libre de aranceles a cerca de 5 500 productos. Su ratificación y ampliación a los textiles y confecciones (renglones anteriormente excluídos del régimen preferente) eran demandas de los países andinos signatarios.
La ATPDEA renueva las preferencias a los productos beneficiarios del ATPA hasta diciembre de 2006 y además extiende esos beneficios a nuevos productos:
  • Ingreso libre de aranceles a las prendas de vestir elaboradas con insumos regionales, hasta por un monto equivalente al 2% en metros cuadrados, del total de las exportaciones de prendas de vestir de los Estados Unidos, incrementándose cada año hasta llegar al 5% en el 2006 (actualmente las exportaciones de los andinos en esos términos representan el 0.88% de lo importado por Estados Unidos en ese rubro).
  • Ingreso libre de aranceles, sin limitación de cuota, a las prendas elaboradas con insumos de Estados Unidos.

  • Ingreso libre de aranceles a las prendas de vestir elaboradas con pelos finos de alpaca, llama y vicuña.
  • Ingreso libre de aranceles, sin limitación de cuotas al atún envasado al vacío en empaques flexibles (el enlatado no recibe beneficios).

La Ley también faculta al Presidente para autorizar el ingreso libre de aranceles al calzado; petróleo o sus derivados; relojes y partes de relojes; carteras y maletines de mano, guantes de trabajo y confecciones de cuero, siempre que considere que tales productos no son sensibles para la industria nacional.
De manera explícita la Ley establece que no son beneficiados los textiles (hilados y tejidos); el ron y el aguardiente de caña; el azúcar y otros productos que contengan azúcar, excedidos de la cuota fijada; ni el atún en conserva.

El siguiente cuadro, elaborado a partir de la información divulgada en la Hoja Informativa del Departamento de Estado sobre la Ley de Promoción Comercial Andina del 5 de agosto de 2002 pone de relieve la creciente importancia que tiene desde el punto de vista comercial para los países del área el mercado norteamericano, lo que lógicamente esta ley refuerza.
Como esta preferencia comercial es asumida como preámbulo del ALCA nos parece interesante incluir esta información sobre ella y hacer algunos comentarios sobre la misma

 

• La parte destinada a Estados Unidos en el total de las exportaciones peruanas se incrementó del 16,6 por ciento en 1994 a más del 30 por ciento en 2000.
• En 2000, el 42,7 por ciento de las importaciones norteamericanas cubiertas por la ATPA fueron peruanas.
• Más del 43 por ciento de las exportaciones peruanas a Estados Unidos ingresó bajo la ley ATPA
• Las importaciones estadounidenses de Perú bajo la ley ATPA se incrementaron de 631 millones de dólares en 1999, a 846 millones de dólares en el año 2000
• Generó oportunidades laborales en los siguientes sectores: cátodos de cobre y placas de zinc, joyas, frutas y vegetales no-tradicionales (mangos y espárrago fresco, respectivamente) y la producción del cacao y café. • El área destinada al cultivo del café se duplicó desde 1997, llegando a 19.422 hectáreas en 2000, y el área para el cultivo del cacao se triplicó en el mismo período, hasta alcanzar las 4.882 hectáreas; mientras el área con cultivos de coca se redujo 66 por ciento en el año 2000.
• Bajo al ATP el presidente tiene autoridad para proclamar la liberación arancelaria del calzado peruano que no sea considerado sensible a las importaciones norteamericanas
• Las preferencias textiles podrían generar hasta 120.000 nuevos empleos en el sector textil y entre 300.000 y 400.000 empleos relacionados con el cultivo del algodón en el Perú hasta el año 2006
• Bajo la ATP el atún empaquetado en Perú ingresará a Estados Unidos libre de aranceles y sin cuotas

Colombia, ingresa a los EEUU, libre de aranceles más del 45 por ciento de sus exportaciones a ese mercado bajo la relación de NMF. Un 13 o 14 por ciento adicional de estas exportaciones ha sido liberado de aranceles bajo la ley ATPA en estos últimos años
La participación porcentual del mercado estadounidense en las exportaciones colombianas bajo esta ley se incrementó cada año, desde 1993. Las flores cortadas siguen siendo el principal producto colombiano cubierto por ATPA. Otros productos importantes que se beneficiaron de la ley ATPA fueron los pigmentos, los compuestos de oro, placas no-adherentes, artículos de cuero, y la caña de azúcar.
De acuerdo con estimados del gobierno colombiano, entre 1992 y 1999, el programa de la ley ATPA generó más de 140.000 nuevos empleos.
Bajo al ATP el presidente tiene autoridad para proclamar la liberación arancelaria del calzado colombiano que no sea considerado sensible a las importaciones norteamericanas
La ATPA permitirá la importación libre de aranceles de un cupo de ropa fabricada en Colombia con telas de la región u otras telas que se hubieran teñido y acabado en los Estados Unidos.
Bajo la ATP el atún empaquetado en Colombia ingresará a Estados Unidos libre de aranceles y sin cuotas
 
El 14,9 por ciento de las importaciones a Estados Unidos bajo la ley ATPA. Son ecuatorianas. Entre el 12 y 13 por ciento de las exportaciones ecuatorianas a Estados Unidos se ha beneficiado de la ley ATPA en estos últimos años.
Desde la promulgación de esta ley, las exportaciones de flores del Ecuador se sextuplicaron. En el 2000, las flores cortadas equivalieron a 90 millones de dólares, o el 5 por ciento del total de las exportaciones de Ecuador a Estados Unidos.
Otros productos importantes bajo la ley ATPA fueron el atún fresco, la madera terciada y otros productos de madera, joyas, vegetales y frutas no-tradicionales, incluyendo los mangos.
Bajo la ATP el atún empaquetado en Ecuador ingresará a Estados Unidos libre de aranceles y sin cuotas.
A diferencia de cualquiera de los beneficios propuestos para el enlatado de atún, no hay restricciones cuantitativas a las exportaciones ecuatorianas de atún empaquetado. Dado que el procesamiento para el empaquetado de atún es de mayor intensidad de trabajo que el enlatado, la ATP debería desembocar en un crecimiento significativo del empleo.
Bajo al ATP el presidente tiene autoridad para proclamar la liberación arancelaria del calzado ecuatoriano que no sea considerado sensible a las importaciones norteamericanas
La ATPA permitirá la importación libre de aranceles de un cupo de ropa fabricada en Ecuador con telas de la región u otras telas que se hubieran teñido y acabado en los Estados Unidos.

Cerca del 30 por ciento de las exportaciones bolivianas a Estados Unidos ha estado cubierta por ATPA.
La gran mayoría de las exportaciones de Bolivia a Estados Unidos bajo ATPA ha estado constituida por joyas y partes. Otros productos exportados bajo esta ley son puertas de madera, óxidos bóricos y accesorios de cuero
Las inversiones para aprovechar los beneficios de la ATP podrían generar hasta 40.000 empleos en la industria textil boliviana.
La ATPA permitirá la importación libre de aranceles de un cupo de ropa fabricada en Bolivia con telas de la región u otras telas que se hubieran teñido y acabado en los Estados Unidos
Bajo al ATP el presidente tiene autoridad para proclamar la liberación arancelaria del calzado boliviano que no sea considerado sensible a las importaciones norteamericanas

Para los países andinos los beneficios de esta ley estarían asociados a la posibilidad de la exportación de confecciones realizadas con telas producidas en la región; aun cuando esta opción es considerada válida en la ley aprobada, no es lo más conveniente para los estados textiles de los Estados Unidos, quienes consideran como moneda de canje ampliar las cuotas de mercado a la ropa confeccionada en la región que utilice hilaza y telas producidas y/o teñidas en los Estados Unidos. La propia letra de la ley estimula la utilización del hilado y tejido norteamericano. Si esta variante se impusiera en la práctica favorecería el desarrollo de la maquila textil en la región, con grave perjuicio para productores de algodón de gran calidad y competitivo en el mercado internacional como Perú y Colombia. Ello implicaría que los países andinos cederían la posibilidad de utilizar tejidos regionales a cambio de aumentar las exportaciones de confecciones, lo que a su vez supone menor valor regional del producto, ya que el peso lo tendría la mano de obra.
Este es un escenario probable porque el sector textil de los Estados Unidos mostró gran resistencia frente a la TPA, y demandó restricciones en los beneficios de la preferencia comercial andina, e incluso la reversión de beneficios de la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC).
Mención aparte merecen algunos de los requisitos para que un país sea elegible como beneficiario; a saber: "Si el país beneficiario ha demostrado un compromiso con respecto a: participar en negociaciones que conlleven al cumplimiento del ALCA u otro acuerdo de libre comercio." Y por otra parte "la medida en que el país ha tomado acciones para apoyar los esfuerzos de Estados Unidos para combatir el terrorismo"
Resulta claro que esta Ley que se presenta como un proyectos de preferencias arancelarias para la región tributa importantes beneficios a la economía y a la hegemonía norteamericana, por una parte estimula la utilización de tejidos e hilados norteamericanos, oxigenando de esa manera el sector textil de ese país y por otra condiciona los beneficios del acceso al mercado norteamericano al apoyo a las líneas de la política exterior de los Estados Unidos, invalidando posturas que implicaran, por ejemplo la retracción a participar de un proyecto como el ALCA.
Entonces vale la pena preguntarse ¿quién es en el largo plazo el beneficiario de la ATPDEA.?



La soberanía alimentaria bajo el ALCA

Uno de los temas que mayor debate está suscitando sobre los impactos del ALCA en la vida cotidiana de las sociedades latinoamericanas es el de la soberanía alimentaria; en diferentes países comienzan a aparecer serios alertas sobre ese particular. La pérdida de la soberanía alimentaria no sólo profundiza la dependencia, sino que pone en riesgo a la población de consumir productos de menor calidad y/o genéticamente modificados producidos por las grandes transnacionales y compromete la cultura alimentaria de nuestras naciones, imponiendo patrones de consumo foráneos.

A continuación reproducimos una síntesis de análisis publicados en diferentes medios sobre este tema en tres países latinoamericanos: México, Colombia y República Dominicana.

México. Investigadores de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) advirtieron que el agro nacional quedará devastado y la producción nacional de cultivos como el maíz y el frijol podrían desaparecer antes de que termine esta década si no se hace una renegociación urgente del Tratado de Libre Comercio (TLC).

La investigadora del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, Blanca Rubio, hizo un esbozo del panorama devastador que enfrenta el campo: la producción agropecuaria no alcanza a abastecer la demanda interna, desde 1990 crece a 1.6 por ciento mientras que la tasa poblacional lo hace a 1.8 por ciento. Más de la mitad de los ejidatarios (beneficiarios de la Reforma Agraria) rebasa 50 años y de los 82 distritos de riego sólo 40 están parcialmente rehabilitados.
México ya no tiene soberanía alimentaria. Importa 95 por ciento de la soya de consumo y la dependencia en arroz llega a 58.5 por ciento, en trigo al 49 por ciento, en maíz a 25 por ciento y el frijol -aunque la compra oficial es baja- entra de manera ilegal. Además la superficie cosechada de granos básicos pasó de 13.3 millones de hectáreas en 1990 a 11.9 millones en el 2000.

En México "se encuentra soya de Brasil contaminada en aproximadamente 7 por ciento con hongo. Se importa café de muy mala calidad de Vietnam, que luego se mezcla con producto nacional para la presentación soluble; se compra carne de Estados Unidos que tiene hasta tres meses de refrigeración. Tan sólo una sequía grave en Estados Unidos nos traería una situación de hambruna". )

Colombia.
Mientras los productores nacionales se arruinan, el capital transnacional se adueña y controla la producción, transformación y comercialización de alimentos, así como nuestras formas de cultivar y consumir, sometiendo al campo y a los productores agropecuarios a sus proyectos y megaproyectos de inversión, entre los que se cuentan minería, petróleo, hidroeléctricas, carreteras, canales, zonas económicas especiales y cadenas productivas, eliminando gran parte de la agricultura y el conocimiento tradicional; desplazando campesinos e imponiendo los cultivos que le interesan a las transnacionales en función del mercado internacional; contribuyendo con esto a profundizar la especialización de nuestro país en la producción de materias primas vendidas en mercado mundial a bajos precios, como pasa con el aceite, las flores, el banano y los cultivos de palma, en detrimento de la producción alimentaria nacional.

La imposición del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas ALCA, aumentará en forma dramática la dependencia alimentaria, el desplazamiento de campesinos y el conflicto social en nuestro país. Entre tanto, reinan las transnacionales de alimentos como Unilever-Bestfoods, fabricante de productos como maizena, fruco, knorr, mazola y rama; Phillip Morris, productora de kraft, nabisco, marlboro; comercializadoras de nuestro café como la General Foods y la Jacobs; Nestlé, industria de capital internacional relacionada con la producción de lácteos (Cicolac) y salsas como California. Muchas de estas compañías tienen tomados los mercados nacionales (a través de hipermercados), controlando solamente en Bogotá más del 60% de la comercialización de alimentos.

Los accionistas de estas transnacionales, como Unilever y los miembros de sus juntas directivas, coinciden con los dueños de las empresas petroleras, que en el caso de la Chevron - Texaco y la British Petroleum Company (B.P), o de las electrificadoras que como Enron, Reliant, Sithe - Termorrio, han saqueado el patrimonio nacional; o también de laboratorios farmacéuticos y fábricas de glifosato, que como la Monsanto suministran los químicos con los que se fumigan los cultivos de coca y amapola y las parcelas de los campesinos, indígenas y afrocolombianos. Igualmente, son accionistas simultáneamente de las empresas que fabrican los helicópteros empleados en el Plan Colombia: United Tecnologies es una de ellas; así mismo, son dueños de grandes bancos que como el Citibank, JP Morgan Chase, Barclays, Lloys, ABN, Dutsche y UBS, entre otros, son grandes acreedores de Colombia.

Como si fuera poco, el gobierno saliente elabora un proyecto de ley general agropecuaria que de aprobarse, afianzaría el dominio de estas Transnacionales sobre el país, al supeditar a ellas los productores agropecuarios mediante la transformación de las cadenas productivas existentes, en organizaciones paraestatales corporativas, entregándoles la inversión social y productiva del Estado, en tanto se liquida poco a poco lo que queda de las instituciones estatales al servicio del sector agropecuario.

El mismo proyecto desconoce el carácter colectivo del patrimonio genético nacional y pretende convertirlo en mercancía, propiedad del capital internacional. Por otra parte, el nuevo gobierno ha anunciado en diversos documentos y presentaciones públicas la continuidad y profundización de dichas políticas en contra de la nación; en otras palabras: "Mano firme"; complementándose su accionar con la aprobación de licencias ambientales y la entrega a la gran industria de la producción agrícola, sentenciando la desaparición de la economía campesina, perjudicando no solo a pobladores rurales, sino también urbanos, como está sucediendo con la producción panelera, al otorgarle licencia ambiental al ingenio panelero del consorcio empresarial Caucano de Padilla.

Los requerimientos exigidos por el capital transnacional para el ingreso de Colombia al ALCA, ahondan la dominación, dependencia y subordinación política, económica, social y cultural en nuestro país: importar alimentos, sembrar semillas genéticamente modificadas que no se vuelven a reproducir (terminator), consumir productos importados, fumigar y producir "exclusivamente" para el mercado internacional afecta no solo nuestra economía, sino la cultura y el conocimiento tradicional, las formas de relacionamiento con el medio ambiente, el patrimonio genético e incluso nuestra territorialidad. En últimas, nuestra identidad nacional.

República Dominicana. A medida que avanzan las negociaciones para el libre comercio en el Continente, se hace más evidente que será un proceso en el que dentro de cada país habrá sectores ganadores, pero también perdedores. En la reciente reunión del ALCA en Panamá los países más pequeños del Continente, los de CARICOM, adoptaron una posición conjunta con relación al tema de la eventual libre importación de productos agropecuarios, que según reporta la prensa internacional, molestó mucho a los norteamericanos. Y es que mientras más pequeño es un país tropical, es más difícil para su agropecuaria competir frente a importaciones libres de impuestos y cuotas. Por eso se dio el caso de la rectificación técnica dominicana ante la OMC, para que productos como arroz, frijoles, cebolla, ajo, papa y pollo puedan recibir algún grado de protección. Cuando México negoció el NAFTA en 1994, sólo pudo mantener protección para algunos sectores agropecuarios y tan sólo durante diez o quince años: maíz, frijoles, papas, tomate y su pasta, arroz, cebolla, verduras, cítricos, carne de vaca, puerco y pollo, así como la leche.

Consecuentemente, a partir del 2004 para algunos productos, y 2009 para otros, la agropecuaria mexicana quedará totalmente desprotegida. Cuando la República Dominicana participe del libre comercio con los Estados Unidos o a nivel continental, ya sea en el ALCA, a través de Centroamérica, o por medio de un acuerdo bilateral, nuestra agropecuaria enfrentará un tratamiento similar.

El arroz dominicano eventualmente competirá sin protección con el argentino y el americano; nuestros frijoles con los americanos y chilenos, los pollos congelados con los americanos, etcétera. Es obvio que no se podrá competir, por economías de escala y diferencias en productividad, por lo que habría que determinar qué cultivos alternos podrían surgir en las tierras hoy dedicadas a esos renglones. De ahí la necesidad de que los países pequeños y menos desarrollados reciban tratamiento diferenciado, tal como ocurrió en el proceso de integración europeo, para que el libre comercio para productos sensitivos como la agropecuaria tome más tiempo.
Como ganadores inmediatos en el libre comercio tendremos a los trabajadores y dueños de plantas textiles, al sector azucarero, a las exportaciones no tradicionales, y muchos otros. Pero también tendremos perdedores a los que estamos en obligación de proteger. La próxima reunión negociadora del ALCA tendrá lugar precisamente en nuestro país, el mes que viene. Nuestro gobierno y el sector privado deben velar por los intereses de los potenciales ganadores, pero también de los perdedores.

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EN ESTE NÚMERO:

EDITORIAL
ANÁLISIS
Expectativas infundadas "La Ley de Preferencia Comercial Andina"
La soberanía alimentaria bajo el ALCA
EL MOVIMIENTO ANTI-ALCA COBRA FUERZAS
La Declaración de Bruselas
El Plebiscito de Brasil
Encuentro Continental de Reflexión
e Intercambio, en Quito.


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