El delegado, figura indispensable en la sociedad cubana

Por Ángel Rodríguez Alvarez (AIN)
Tomado de Argenpress.
8/2/2005

El sistema electoral cubano busca incorporar lo más posible las formas de democracia directa al carácter inevitablemente representativo que debe tener una democracia moderna.
En la Isla, como en cualquier otra sociedad contemporánea, el ciudadano delega parte de sus potestades en los representantes electos y estos ejercen su función de intermediario entre el individuo y los órganos de dirección.
La base de este sistema en Cuba son los delegados de circunscripción, quienes actúan en el barrio y se agrupan en Consejos Populares -varias circunscripciones- e integran las Asambleas Municipales del Poder Popular (gobiernos).
El delegado es por definición el representante de sus electores ante los órganos locales del gobierno y las restantes instituciones y organismos que actúan en el territorio.
Para desempeñar esa función debe mantener el más amplio y detallado conocimiento de la situación de los servicios públicos, entre ellos bodega, escuela, médico de la familia, policlínico, mercado agropecuario, panadería y otros.
El contacto directo, mediante despachos semanales programados, con los ciudadanos y por su propia experiencia como vecino, le posibilita conocer igualmente los casos de familias o individuos requeridos de asistencia social, así como también las dificultades con el abasto de agua, gas, electricidad, teléfono, estado de las vías y todo aquello que de un modo u otro está relacionado con la vida de la localidad.
En cada caso, para buscar la solución, debe asumir la conducta más aconsejable de acuerdo con las características del asunto y los niveles administrativos.
Un número de estos problemas tienen respuesta local mediante la movilización de los propios vecinos. Para ello cuenta con el apoyo de las organizaciones sociales y de masas, caracterizadas por su pujanza.

Otros asuntos requerirán de gestiones directas con los responsables inmediatos o en las instancias del municipio.
Por ley todos están obligados a atender el asunto y cuentan con un máximo de tiempo para solucionarlo u ofrecer una explicación.

Aquellos planteamientos cuya solución exija la intervención de fuerzas y recursos del municipio o superiores, los canaliza a través de las comisiones de trabajo de la asamblea municipal o en las sesiones plenarias de estas.
Por supuesto, el delegado no solo tramita quejas y dificultades, también es portador de orientaciones para los ciudadanos y debe mantenerlos informados acerca de todas sus gestiones.
Estas informaciones constituyen un elemento básico de su labor y la cumple mediante los ya mencionados despachos o en las Asambleas de rendición de cuenta, celebradas cada seis meses.
Estas son una expresión de democracia participativa. En ellas el delegado ofrece información acerca del estado del trabajo del gobierno en el municipio y da respuesta a cada uno los planteamientos de la población desde la asamblea anterior.

Estos eventos tienen un desarrollo interactivo, y se caracterizan por la ausencia de formalismo, pues los asistentes pueden modificar decisiones del delegado, aprobar la ejecución de tareas locales y crear comisiones de vecinos. También tienen la facultad de revocar el mandato del delegado.
En esta vía para la expresión de los intereses de la comunidad deben participar, en el caso de ser requeridos, y responder por la calidad de los servicios que brindan, los representantes de todas las instituciones actuantes en la vecindad.
Este sistema, que acaba de cumplir 30 años de creado, ha demostrado su eficacia y goza de la mayor confianza de los ciudadanos que ven en él y en el delegado a su representante inmediato.

El número de delegados reelegidos en los comicios cada dos años y medio supera el 60 por ciento en el país.
Algunos llevan en esas funciones 20 o más años y constituyen, como norma, ejemplos de ciudadanos con firme y sólida vocación de servicio público. Por estas funciones no reciben remuneración económica alguna.
Aquellos casos de mandatos revocados o de renuncia por decisión propia son escasos. En estas ocasiones se convocan y celebran nuevas elecciones en la circunscripción afectada.
El sistema es perfectible y en función de mejorarlo se trabaja de manera sistemática por comisiones de trabajo del Parlamento y mediante la Oficina de Atención a los Organos Locales del Poder Popular.