| Por qué con Cuba >> |
Ni Pena, Ni Muerte...Yo Sigo..
Autor: Antonio
Barbará Molina.
Médico, militante del Partit dels Comunistes de Catalunya i de Esquerra
Unida i Alternativa. ExPresidente del Casal de Amistad Cataluña-Cuba
de Badalona. (España).
Vivimos estos últimos días un momento álgido de ese caos
llamado "nuevo orden mundial" que el Imperio de los Estados Unidos
impone a sangre y fuego en todo el planeta interior y periférico.
Cuando el estruendo de las bombas asesinas retumba aún en nuestros
ensordecidos oídos, pretendidamente civilizados. Cuando las imágenes
hurtadas al férreo control de la CNN y sus satélites nos muestran
la barbarie, la desolación, y la muerte física y moral de un
pueblo iraquí, recién "liberado" del eje del mal.
Cuando se hace insoportable la constatación, machacada cada hora por
los informativos del sistema, de un futuro negro y terrible para la inmensa
mayoría de pueblos y de personas, bajo la bota militar y neoliberal
del gobierno fascista de los EE.UU. Cuando todo eso aterroriza a millones
de gentes que aún creen y aspiran a la paz, la justicia, la emancipación,
la soberanía y la solidaridad, irrumpe en el escenario de los "mass
media" un escándalo alimentado y promovido por ese Imperio: Cuba.
Cuba, la ya veterana y declarada enemiga de tanta basura pseudodemocrática.
Cuba, el mal ejemplo para la esperaza de millones de oprimidos, o la insolente
realidad que resiste y resiste la guerra continua y cotidiana con que la hostiga
el amo del Norte.
Había que orquestar una campaña contra Cuba, contra su gobierno
y contra su pueblo. Había que exigir de los mercenarios de la contrarrevolución,
dentro y fuera de la isla, de los disidentes "independientes", complacientes
"dependientes" del salario en dólares puntualmente abonado
por la Oficina de interesados Intereses Norteamericanos en La Habana y en
otras latitudes, que ejercieran su prometida labor de agitación y sabotaje.
Siete secuestros criminales en siete meses, con un frenesí pirateril
in crescendo en las últimas semanas de la guerra en Irak. Había
que crear las condiciones para agitar la ya insoportable estabilidad social
cubana, a pesar del bloqueo que no por crónico resulta menos criminal.
Había que servir la excusa para que sus agentes de la desinformación
y la mentira, los"sepulcros blanqueados" de La Biblia, montaran
en cólera y reactivaran su biliosa infamia contra Cuba.
Y en esta ocasión, para más INRI, secundados por algunas firmas
o apoyos de personas de buena fe, amigas de Cuba, gentes de izquierdas, progresistas,
observadores del espectáculo mundial desde sus países del primer
mundo, referentes éticos o morales en su contexto que quizá
imprudentemente practican análisis genéricos.
Independientes que como diría Celaya no acaban de tomar partido hasta
mancharse, o lo toman desde la ilusa individualidad que bebe inevitablemente
de sus fuentes cotidianas, y que minusvalora la pozoña y la perversa
manipulación con que les sirven pretendidas informaciones.
Situada la cuestión en su contexto geográfico, histórico
y político entramos en materia concreta.
La denuncia-condena hace referencia a las detenciones, juicios y condenas
de 78 autodenominados "disidentes" y la ejecución de pena
de muerte de tres de los secuestradores armados de una barcaza de civiles
en Regla.
¿ Quién denuncia ? y ¿qué se denuncia?
Respecto de la primera pregunta, quien, resulta obvio constatar que los más
virulentos promotores son los máximos responsables del gobierno norteamericano,
con su Bush al frente, y detrás toda la maraña de mafiosos cubano-americanos
de Miami. Naturalmente, a esa indicación se suman los gobernantes títeres
de esa administración imperial, y en nuestro país José
Mª Aznar en primera fila.
Y ¿quiénes son esa gente para levantar la voz en estos menesteres?.
Un presidente, el yanqui, que ha firmado de puño y letra más
de medio centenar de penas de muerte, incluidas a menores de edad y deficientes
mentales. Otro presidente, el español, sordo al 91% de su pueblo que
le grita que no quiere la guerra y líder de un Partido que emerge de
la más obscena historia franquista con millones de muertos a sus espaldas,
y que cuenta con progenitores políticos tan ilustrativos como ministros
y dirigentes de la dictadura que ordenó en su día represiones
asesinas, torturas y masacres de obreros y disidentes antifascistas a manos
de su aparato militar y policial.
Unas instituciones y gobiernos europeos que han sido incapaces de parar el
belicismo yanqui en Irak o el sionista en Palestina y que sencillamente lo
apoyaron o toleraron en Afganistán, la antigua Yugoslavia, Chechenia,
Timor Oriental, Venezuela, Colombia, y un inacabado y amenazante etcétera.
Unos intelectuales instalados en el sistema que argumentan defectos procesales
y jurídicos en esta ocasión mientras algunos callaron en la
vergonzante farsa de juicio en Miami contra cinco patriotas cubanos que actuaron
con toda nitidez en evitación de acciones terroristas contra su país.
Por no hablar de la nula garantía, incluso la total inexistencia, jurídica
contra centenares de presos afganos en la base militar norteamericana de Guantánamo,
con unas imágenes que demuestran un trato infamante para cualquier
ser humano.
Por no volver a recordar como la legislación inmigratoria made in USA
niega visados de entrada a ciudadanos cubanos y promueve en cambio la llegada
clandestina y temeraria a sus costas como ejercicio de heroicidad anticastrista.
La acusación:
Detenciones de unas personas que han hecho su oficio y beneficio del ataque
y el sabotaje a su propio país, al dictado de unas leyes como la Helms-Burton
que explicitan en términos de "enemigo",como y con que instrumentos
doblegar al legítimo gobierno de Cuba.
Otra cosa es la opinable consideración de la dureza de las condenas
impuestas, que a ojos de Europa pueden aparecer excesivas. Pero en todo caso
recogidas en el régimen penal y constitucional cubano, y por lo tanto
materia de debate y decisión por parte de esa misma ciudadanía.
Cualquier opinión exterior a esa legislación es ejercitable
siempre que respete a sus legítimos titulares. Otra forma de crítica
desde fuera es una mera injerencia como se argumentaría la crítica
a nuestro poder judicial, en España, cuando clausura diarios, ilegaliza
partidos políticos o aplica legislaciones especiales antiterroristas
que no accederían a ningún aprobado desde la Declaración
de Derechos Humanos, ni de los pueblos.
Cuando miramos hacia los EEUU ya no cabe entrar en ninguna legislación
internacional pues como es público y notorio ellos han decretado su
impunidad absoluta ante el mundo y la historia.
Las penas de muerte.
Naturalmente este es un tema doloroso, y en primer lugar para los propios
cubanos. Cierto que esta sentencia es constitucional en aquel país
para determinados y concretos casos de especial gravedad. Cierto que desde
2000 no se había ejecutado a ningún reo en una laudable moratoria
a pesar de existir condenas de esta rotundidad.
Como es cierto que quien suscribe se declara acérrimo partidario de
la eliminación de la pena capital, en cualquier lugar y situación,
por una serie de reflexiones de carácter ético y cultural que
creo validadas por la experiencia que he vivido y a título personal.
Sé no obstante que todavía existe esta pena en más de
80 países del globo. Como sé que la tendencia civilizatoria
tenderá inexorablemente a su erradicación porque además
de reprobable, puede ser injusta, y suele resultar incluso ineficaz. Pero
en esa decisión serán los pueblos libres, y sin chantajes quienes
tendrán la última decisión.
Nadie debiera ignorar en esta historia la descomunal desproporción
entre el verdadero agredido y el agresor, entre un país del tercer
mundo de once millones de habitantes y el más imponente imperio vecino
del Norte, entre David y Goliat. ¿Cómo puede acusar el gigante
tiránico a su oprimido de valerse de su honda para luchar ?
Claro que no ha sido esta una buena noticia para nadie y menos aún
para quienes admiramos y amamos a Cuba y su Revolución.
Pero eso no va a echar al traste toda la solidaridad que expresamos y queremos
para ese pueblo heroico que lleva décadas en su lucha por su soberanía,
su socialismo y por la justicia, contra el imperialismo y el capitalismo.
Porque ese es un pueblo que ama la vida y practica ese amor, que no está
por la pena, por ninguna penalidad, ni siquiera las impuestas por el bloqueo
criminal. Es un pueblo que habla de vida y no de muerte. Habla y canta a la
esperanza, al amor, a la libertad.
Como ellos y ellas, estoy también radicalmente en contra de la pena
de muerte de cada día contra niños inocentes que mueren de hambre,
de gentes que carecen de las mínimas condiciones de subsistencia, contra
miles de enfermos condenados aún a morir de enfermedades evitables,
o tratables como el SIDA por carecer de medicamentos existentes que les son
inaccesibles.
Contra la muerte lenta que supone otra vez la esclavitud laboral impuesta
por el neoliberalismo, contra el analfabetismo, contra la usura de las grandes
corporaciones bancarias, contra las violencias ejecutoras de género
,de fe, raza o ideología,... en fin, contra la muerte en vida.
En aquel pequeño país, por el contrario, los derechos humanos
y democráticos, tan cacareados como burlados por sus colonizadores,
empiezan por los derechos sociales, económicos, culturales, y también,
según su propia opción histórica, por los políticos
formales. No solo se recogen en su carta constitucional sino en su práctica
diaria los derechos, y los izquierdos, a la salud, la enseñanza, el
trabajo, la vivienda, la protección social, la igualdad social..
Lo lamento muy sinceramente José Saramago. Usted anuncia que ya no
sigue. Será bienvenido si mañana cambia su apreciación
sobre la Cuba de hoy y su Revolución.
Yo, con tanta humildad como determinación , SI SIGO.
Antonio Barbará Molina.