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ALCA-2003- El nuevo rostro del estancamiento
Por: Carmen Moreno *

Las negociaciones del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA) sumaron otro año de estancamiento y contradicciones, y despidieron el 2003 parapetadas tras un disfraz de apariencia más inocente e ingenua que el expuesto por Washington en 1994.

El fortalecimiento del movimiento social regional y nuevos aires emanados de gobiernos conocedores de las consecuencias del modelo neoliberal, impidieron que se armara el esqueleto de lo que supone el proyecto más peligroso de Estados Unidos en América Latina.

En la Octava Cumbre de Ministros de Comercio que sesionó en Miami solamente un día, último intento de este año por lograr consenso, se firmó un documento que dista mucho de las ideas originales sustentadas por el gobierno norteamericano.

Ahora, el ALCA "flexibilizado", "light" o "a la carta" -según trascendió de la cita en la ciudad floridana- propone que cada país tome "lo que más le convenga" para dar vía libre a la mayor y más extensa zona de libre comercio del mundo.

Esta salida -advierten estudiosos- podría resultar más peligrosa que el esquema original, toda vez que traslada al ámbito bilateral las definiciones que no sean posibles de alcanzar en el mínimo común y deja a muchos países en una posición de negociación más desventajosa con Estados Unidos.

En junio último se realizaron convenios con Chile, y para principios del 2004 Washington pretende concretar acuerdos con Panamá, Colombia, Perú y Bolivia.

Previo al encuentro efectuado en Miami, el revés norteamericano se hizo sentir en la cita preparatoria que tuvo lugar en Trinidad y Tobago.

En la isla caribeña se evidenció la aguda crisis de las negociaciones: Brasil insistió en la cuestión de los subsidios agrícolas, que perjudican la entrada de producciones de ese sector provenientes de Latinoamérica.

Tal como ocurrió en la Conferencia de la OMC en Cancún, tres meses antes, el gobierno norteamericano rechazó en Puerto España la inclusión del tema de las subvenciones a la agricultura como asunto de debate.

Washington insistió en que sólo reducirá o eliminará subsidios domésticos en un acuerdo global dentro de la entidad mundial.

Ante esa postura, el gigante sudamericano respondió que tampoco se podrán examinar otras cuestiones estratégicas para el país norteño como las inversiones, compras del sector público, comercio de servicios y propiedad intelectual.

A los intereses que defiende Brasil se suman los de Argentina, Uruguay y Paraguay (demás integrantes del MERCOSUR) y los países de habla inglesa del Caribe.

En este orden también aparece Venezuela, que propuso incluso un nuevo modelo bajo las siglas de ALBA, Alianza Bolivariana de Las Américas, concebido para alcanzar la integración del continente.

El plan es estudiado y discutido actualmente en los diversos movimientos de resistencia latinoamericanos e internacionales.

Este diciembre, la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela) advirtió que el ALCA tendrá un impacto económico menor en el mercado de ese bloque, toda vez que "no generará beneficios netos importantes en estos países".

Si se eliminan los aranceles e impuestos (o subsidios) a las exportaciones en todos los países de las Américas, el bienestar disminuye en 0,3 por ciento en Perú; 0,55 por ciento en Ecuador y Bolivia, 0,6 por ciento en Colombia y se mantiene prácticamente igual en Venezuela (-0,02 por ciento), alerta el informe.

Entretanto, la lucha por desenmascarar los planes de la primera economía mundial de convertir la política neoliberal en un compromiso jurídico de los Estados no se detuvo durante todo el 2003.

Un poderoso y creciente movimiento social apuesta por impedir que Washington aumente sus exportaciones a los países de América Latina sin barreras ni fronteras.

Contrarios a la voluntad del gobierno estadounidense y sus trasnacionales, miles de manifestantes se concentraron paralelamente en los alrededores de la sede de la VIII Reunión Ministerial sobre el ALCA, y en otros puntos de la geografía latinoamericana.

En Miami, encontraron la furia de columnas de policías -en muchos casos auxiliados de equipos antidisturbios- que de manera indiscriminada lanzaron gas pimienta y dispararon con balas de goma.

Más de 200 personas fueron arrestadas por los militares y al menos 100 necesitaron atención médica.

A la par, se reportó desde Argentina la realización de una consulta popular nacional sobre el ALCA, la deuda externa y la militarización de Latinoamérica.

Más de dos millones de argentinos sumaron sus votos a la campana lanzada por la Autoconvocatoria NO al ALCA.

También en Brasil, trabajadores sin tierra se lanzaron a las calles en protesta nacional.

Mientras tanto, una iniciativa paraguaya de No al ALCA -que aglutina a más de 40 organizaciones populares- solicitó a la administración de Nicanor Duarte la realización de un plebiscito para decidir la incorporación de su país al controvertido acuerdo.

En Ecuador, unos mil 500 indígenas protestaron contra la negociación "a espaldas de los pueblos" que, a su juicio, realizan los gobiernos para concretar el ALCA.

Ahora queda apenas un año para definir el contenido del acuerdo. La ciudad mexicana de Puebla será la sede de la próxima cita, en febrero.

El tiempo es oro para quienes promueven la integración como una tabla de salvación común frente a la falta de desarrollo, sobre todo después que cobre fuerzas el ALCA "flexibilizado", "ligh" o "a la carta".

Tal como advirtió Jhannett Madriz, presidenta de la Confederación Parlamentaria de las Américas: no es difícil imaginar el destino que tendrán esas negociaciones bilaterales.

*La autora es periodista de la Redacción de Sudamérica de Prensa latina

(Tomado de: Prensa Latina) Enero 2004