| CUBA Y EL NAZI-FASCISMO |
¿Guerra
preventiva o nuevo siglo americano?
Elson Concepción Pérez
Cuando en septiembre del 2002 la ministra de Justicia alemana, Herta Dauber-Gmelin,
comparó los métodos que estaba utilizando el presidente norteamericano,
George W. Bush, con los usados por Hitler en los años treinta, parecía
que algunos políticos europeos hubiesen decidido, de una vez y por
todas, quitarse la venda de los ojos y denunciar ante el mundo lo que le venía
encima.
Una vuelta al fascismo se había hecho presente en el puesto de mando
del capitalismo mundial con planes que, aunque se formularon por primera vez
a inicios de la década de los noventa, aparecían ahora con el
nombre de guerra preventiva.
Un escogido grupo de teóricos conservadores elaboró la propuesta
cuya base es la de garantizar la superioridad militar y ejercer el dominio
económico, político y estratégico en el mundo.
Hace 11 años, en 1992, el entonces secretario de Defensa, Richard Cheney,
había definido en documento oficial que "la primera misión
política y militar de Estados Unidos, luego de la Guerra Fría,
consistía en asegurar que ningún poder rival emergiera en Europa,
Asia y la desintegrada Unión Soviética".
Ya desde entonces, el imperio dejaba claro que el mundo debía ser uno
solo, y estar gobernado por Estados Unidos.
La formulación del macabro plan tuvo un momento cumbre el 3 de junio
de 1997, cuando el selecto grupo, donde estaban entre otros nada más
y nada menos que Jeb Bush (hermano de George W. Bush), Richard Cheney y Donald
Rumsfeld, lanzó el Proyecto para el nuevo siglo americano, cuyo contenido
no es otro que la justificación para el aumento de los gastos de guerra,
y desafiar lo que llamaron regímenes opuestos a los intereses y valores
norteamericanos.
Clarito como el agua: un nuevo siglo americano donde no haya nada hostil o
contrario a los intereses y valores del gran imperio.
Se propuso con ello el rol exclusivo de Estados Unidos para "preservar
y extender un orden internacional amigable para nuestra seguridad, nuestra
prosperidad y nuestros principios".
Recuerda fácilmente esta filosofía la tesis de Hitler y los
nazis que querían imponer "una Alemania sobre todo", que
ahora, con los nuevos fascistas que ocupan la Casa Blanca, se convertiría
en "Estados Unidos sobre todo".
ALGO DE HISTORIA NECESARIA
En la llamada guerra preventiva, también Bush y sus halcones están
utilizando el método -más perfeccionado por supuesto- de los
fascistas.
Me viene a la mente aquella escena cuando Hitler y sus agentes de la Gestapo,
usando la más siniestra conjura, incendiaron el Reichstag (Parlamento),
para obtener con ello poderes extraordinarios para implantar su dictadura
demencial.
También Hitler dio prioridad al uso de la propaganda en su plan con
su propia filosofía de la mentira ajustada a las tecnologías
de la época, que había que dar "una razón propagandística
para comenzar la guerra, porque al vencedor no se le pregunta después
si él dijo o no la verdad".
Y aunque hayan transcurrido exactamente 70 años de aquellos hechos
que luego desembocaran en la Segunda Guerra Mundial, no hay nada más
parecido, sino igual, entre aquella filosofía y la de guerra preventiva
o Nuevo Siglo Americano que proclamara el Gobierno de W. Bush y sus halcones.
No pocas dudas suscita que la CIA y el FBI, a pesar de tener suficiente información,
nada hicieron para impedir los atentados terroristas del 11 de septiembre
del 2001.
¿Coincidencia? Seis días después de los ataques a las
Torres Gemelas, el presidente George W. Bush firmó un documento en
el cual concibió la guerra contra Afganistán como parte de la
cruzada antiterrorista.
También W. Bush ordenó al Pentágono preparar la planificación
de una invasión a Iraq.
Se ponía en práctica de esa manera la doctrina de la guerra
preventiva que una década antes habían concebido ya algunos
de quienes hoy son los más cercanos colaboradores de Bush.
En esa circunstancia y con la anuencia del Congreso, comenzaron los bombardeos
contra una de las naciones más pobres del mundo, Afganistán,
mientras se montaba en Estados Unidos todo un sistema represivo violatorio
de los más elementales derechos civiles, incluso de los propios estadounidenses.
DE WEST POINT A NUESTROS DÍAS
En esta loca carrera que va convirtiendo al mundo en presa del imperio y su
emperador, Bush pronunció el discurso del 1ro. de junio del 2002, en
la academia de cadetes de West Point, donde definió el nuevo concepto
en la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos.
Habló esta vez de "ataques preventivos", fuesen unilaterales
o no, siempre que se conciban contra grupos terroristas o países que
amenazan o que violan el derecho internacional (de acuerdo con lo que estimen
sobre ello el Gobierno y el Presidente de Estados Unidos).
En esa oportunidad, tal como lo ha repetido con posterioridad, Bush dejó
claro su intención de ampliar y consolidar la hegemonía de Estados
Unidos, llegando incluso a "remodelar" países y regiones
enteras.
Ahora dan vueltas para imponer un acuerdo entre palestinos e israelíes,
conocido como Mapa de Ruta, que, según las propias palabras del emperador
Bush, "redefiniría" el contexto en varios países del
Medio Oriente.
¿Estaremos en presencia de una nueva distribución del mundo
al estilo colonial?
¿Será ese el verdadero fin de la teoría de la guerra
preventiva?
¿Estaremos entrando en el nuevo siglo americano?
¿O será todo a la vez, dentro de una gran tiranía mundial
fascista?