Lo
esencial de lo que dijo el Presidente del Consejo de Estado de la
República de Cuba Fidel Castro Ruz,
sobre la emigración ilegal promovida durante 40 años
por Estados Unidos contra Cuba, en Matanzas, el 3 de agosto de 1999.
[...]
Después de dedicar unos pocos minutos a los Juegos Panamericanos,
en Cienfuegos hablé de dos temas fundamentales: la demanda
al gobierno de Estados Unidos por daños humanos y la lucha
contra el tráfico internacional de drogas. Hoy aquí
en Matanzas debo abordar un tema de suma importancia: la emigración
ilegal promovida durante 40 años por Estados Unidos contra
Cuba.
Antes
del triunfo revolucionario eran muy contadas las visas que la Embajada
de Estados Unidos concedía a los ciudadanos cubanos para emigrar
a ese país, lo que constituía una aspiración
económica de cientos de millones de personas en todo el mundo,
incluidos millones de europeos atraídos por los recursos materiales
y el estándar de vida de la nación que emergió
intacta de la Segunda Guerra Mundial como el país más
rico y poderoso del mundo después de dos grandes contiendas
en menos de 25 años, que en cada ocasión devastó
el resto de la economía mundial.
Los
trámites legales para que un cubano emigrara a Estados Unidos
entre 1945 y 1959 eran prolongados y absolutamente rigurosos. Al que
ingresaba ilegalmente, violando las leyes de Estados Unidos, lo esperaba
irremisiblemente la expulsión o la prisión. Nadie se
atrevía.
En
medio de la guerra fría y el macarthismo, quien tuviera la
menor sospecha de comunista u hombre progresista, para lo cual bastaba
apoyar alguna vez las luchas por las reivindicaciones salariales,
o la idea de la reforma agraria, no obtenía jamás visa.
todo
cambió con el triunfo revolucionario del Primero de Enero de
1959. Los primeros en iniciar las salidas ilegales del país
fueron los asesinos, esbirros, torturadores, malversadores y ladrones
de la derrocada tiranía de Batista, que allí encontraron
lujoso refugio. Desde entonces, el ingreso sin obstáculo alguno
a Estados Unidos de toda persona que saliera ilegalmente de Cuba con
cualquier pretexto se convirtió en norma. Tan pronto se hizo
claro que en Cuba había tenido lugar una verdadera revolución
y las primeras leyes revolucionarias fueron proclamadas, se inició
el éxodo masivo de los sectores de la alta burguesía.
Las mansiones del Vedado, Miramar, Tarará y otros barrios lujosos
de la capital abandonadas por ellos, fueron ocupadas por el Estado
revolucionario. Decenas de miles de jóvenes campesinas procedentes
de las áreas rurales del país y, después de la
campaña de alfabetización en 1961, cientos de miles
de estudiantes becados de humilde procedencia pasaron a lo largo de
los primeros diez años de la Revolución por esas residencias
convertidas en albergues, gracias a lo cual la educación se
masificó también para los hijos de todas las familias
del país, hasta que la Revolución pudo construir miles
de instalaciones escolares nuevas para estudiantes internos y seminternos,
escuelas especiales y círculos infantiles.
Es
preciso aclarar que jamás una sola familia de aquella alta
burguesía, mientras residía en el país, fue despojada
de su residencia, ni siquiera del dinero depositado en los bancos,
que en ocasiones alcanzaba sumas millonarias.
La
Revolución nunca impidió las salidas legales del país
hacia Estados Unidos o cualquier otro lugar del mundo. Los gobiernos
de Estados Unidos, por su parte, siempre estimularon las salidas ilegales.
La visa dejó de ser un trámite necesario para ser recibido
en Estados Unidos, sin excepción alguna, sin importar siquiera
los antecedentes penales, o cualquier hecho delictivo que hubiese
cometido; jamás uno solo fue devuelto al país. Bastaba
la afirmación de que estaban contra la Revolución o
contra el socialismo, el comunismo, o que eran perseguidos políticos.
La categoría de emigrante también desapareció
del vocabulario para los ciudadanos de nuestra patria. Todo cubano
residente en cualquier país del mundo desde entonces fue calificado
de exiliado. Extraño ejemplo de exiliados y perseguidos políticos
que apenas sin excepción viajan a Cuba cuantas veces lo desean.
De tal modo se utilizó e incluso se abusó de las facilidades
para salir legalmente de Cuba en los primeros años de la Revolución,
que incluso más de 14 mil niños cubanos fueron virtualmente
secuestrados por Estados Unidos cuando grupos contrarrevolucionarios,
organizados desde los primeros instantes por los órganos de
inteligencia de ese país, divulgaron, mediante la edición
y distribución clandestina de falsos proyectos de ley, la falsa,
infame y criminal noticia de que la patria potestad sería suprimida,
sembrando el pánico en numerosas familias de capas medias que,
atemorizadas, enviaron a sus hijos de forma oculta y sin visa alguna
en las mismas líneas aéreas legales y normales que volaban
directamente a Estados Unidos, donde los niños separados de
sus padres eran esperados para ser ingresados en orfanatos, e incluso
centros de reclusión de menores. Es imprescindible recordar
estos hechos.
Un
maligno día, a fines de 1962, el gobierno de Estados Unidos
suprimió abruptamente los vuelos normales y las salidas legales
del país. Cientos de miles de personas perdieron todo vínculo
con familiares residentes en Estados Unidos, entre ellas padres que
habían enviado sus hijos a Estados Unidos por los temores señalados.
Sólo quedaron las salidas ilegales, estimuladas a la vez por
todos los medios como parte de la sucia propaganda contra la Revolución
y el socialismo. Esta política dio lugar a sucesivas crisis
migratorias.
En
febrero de 1963, la administración Kennedy dio un poderoso
estímulo adicional en favor de esas salidas: anunció
que los cubanos que llegaran a Estados Unidos directamente desde la
Isla serían recibidos como refugiados, mientras que los que
buscaran entrar desde terceros países serían considerados
extranjeros y quedarían sujetos a todas las restricciones migratorias
norteamericanas.
La
primera respuesta de la Revolución a esa política arbitraria
y dañina fue habilitar, el 28 de septiembre de 1965, el puerto
de Camarioca, en Matanzas, para que cualquier familia cubana residente
en Estados Unidos, utilizando medios de transporte marítimos
propios o contratados, pudiese recoger familiares que podrían
emigrar mediante permiso previo de las autoridades cubanas. Alrededor
de mil embarcaciones procedentes de Estados Unidos, desacatando las
órdenes de las autoridades norteamericanas, se reunieron en
ese pequeño puerto.
A
pesar de que no existían siquiera relaciones diplomáticas
ni oficinas de intereses, se realizaron negociaciones entre ambos
países y se logró el 6 de diciembre de ese año
un memorando de acuerdo que estableció un puente aéreo
desde Varadero hacia Estados Unidos, que se mantuvo funcionando desde
enero de 1966 hasta abril de 1973. Todos los que manifestaron su deseo
de emigrar, con excepción de algunas personas calificadas consideradas
indispensables, mientras se preparaban sus sustitutos, y los ciudadanos
que prestaban servicios en las Fuerzas Armadas y en las instituciones
de orden interior, o lo hubiesen prestado en fecha reciente, fueron
autorizados a hacerlo. De forma ordenada y segura, alrededor de 260
mil personas en total pudieron satisfacer sus deseos de emigrar hacia
Estados Unidos y decenas de miles de familias pudieron reunificarse.
A
pesar de esto, Estados Unidos mantuvo un fuerte estímulo a
las salidas ilegales, que continuaron produciéndose, ya que
los que viajaban por el puente aéreo requerían visa
y no todos la recibían. Las autoridades norteamericanas seleccionaban
y procuraban extraer del país, cuanto fuese posible, médicos,
enfermeras, profesores, maestros y otros profesionales universitarios
o técnicos de nivel medio, los cuales percibirían allí
los salarios correspondientes a esas calificaciones, en el país
más desarrollado y rico del mundo, incomparablemente mayores
que los de una neocolonia recién independizada y a la vez subdesarrollada,
pobre y rigurosamente bloqueada por el poderoso país con el
cual mantenía desde principios de siglo los más importantes
vínculos económicos, financieros y comerciales. Pero
el país resistió a pie firme aquel saqueo de personal
calificado, y mediante un colosal esfuerzo educativo se dio a la tarea
de formar y multiplicar muchas veces el que le fuera arrebatado.
En
adición a la disposición de Kennedy de 1963 que tanto
estimuló las salidas ilegales, el Senado y la Cámara
de Representantes de Estados Unidos reunidos en Congreso aprobaron
la llamada Ley de Ajuste Cubano, firmada por el presidente Johnson
el 2 de noviembre de 1966, que estableció status especiales
y exclusivos para "cualquier extranjero nativo" (de Cuba)
"o ciudadano cubano o que haya sido inspeccionado y admitido
o puesto bajo palabra en Estados Unidos después del primero
de enero de 1959, y que haya estado presente físicamente en
Estados Unidos al menos durante dos años, puede ser ajustado
por el Fiscal General, a su discreción y conforme a las regulaciones
que pueda prescribir a la de extranjero admitido legalmente para residir
permanentemente..."
En
su afán de desestabilizar y destruir la Revolución cubana,
de cierta forma esta ley, muy general y confusa, con algunas actualizaciones
posteriores, fue lo que sirvió de base al derecho automático
a la residencia permanente, después de un año de ingresar
en territorio de Estados Unidos, a cuanto ciudadano saliera ilegalmente
de Cuba tan pronto pisara tierra norteamericana, algo que no se concedió
jamás a ningún otro país del mundo. De haberlo
hecho así con el resto de América Latina y el Caribe,
hoy habría muchos más ciudadanos latinoamericanos y
caribeños en Estados Unidos que los nacidos en ese país.
No pensemos lo que habría ocurrido si se hubiese aplicado al
resto del mundo.
En
tales circunstancias, después de concluir el puente aéreo,
era inevitable que más tarde o más temprano se produjera
una nueva crisis migratoria. Esta tuvo lugar en 1980, al crearse una
situación similar a la de Camarioca, esta vez en el puerto
de Mariel.
Es
precisamente durante el gobierno del presidente Ronald Reagan cuando
se produce el segundo acuerdo migratorio, el 14 de diciembre de 1984,
mediante negociaciones entre representantes de los gobiernos de Cuba
y de los Estados Unidos que, según el texto del comunicado
emitido, concluyeron con la adopción de "acuerdos para
la normalización de los procedimientos migratorios entre ambos
países y poner fin a la situación anormal que ha existido
a partir de 1980. Sus puntos esenciales:
"Los
Estados Unidos reanudarán la expedición de visas preferenciales
de inmigrante a ciudadanos cubanos residentes en Cuba hasta el número
de 20 mil cada año, en especial a familiares inmediatos de
ciudadanos norteamericanos y de cubanos residentes permanentes en
Estados Unidos.
"La
parte norteamericana expresó su disposición de poner
en práctica —con la cooperación de las autoridades
cubanas— todas la medidas necesarias para asegurar que los ciudadanos
cubanos residentes en Cuba que deseen emigrar a Estados Unidos y califiquen
conforme a las leyes norteamericanas para recibir visa de inmigrante,
puedan ingresar a los Estados Unidos haciendo el máximo aprovechamiento
del número de hasta 20 mil inmigrantes anuales."
Préstese
atención al próximo párrafo del comunicado.
"Estados
Unidos por su parte continuará otorgando visas de inmigrantes
a residentes en Cuba que sean padres, cónyuges e hijos solteros
menores de 21 años de ciudadanos norteamericanos sin que las
mismas estén comprendidas en el número anual de inmigrantes
señalado anteriormente."
Es
decir, se especificaba que el número de 20 mil podía
ser ampliamente rebasado con la categoría de familiares de
los que eran ya ciudadanos norteamericanos.
"Cuba
aceptará la devolución de aquellos ciudadanos cubanos
que llegaron a Estados Unidos en 1980 procedentes del puerto de Mariel
y que han sido declarados inelegibles para entrar legalmente a los
Estados Unidos. El número de estas personas es de 2.746 y sus
nombres figuran en una lista aprobada.
"[...]
Las devoluciones se harán a razón de 100 personas en
cada mes calendario".
El
acuerdo incluía además 3 mil visas anuales para "aquellas
personas que, habiendo sido puestas en libertad luego de cumplir sanción
por actividades que la legislación penal de Cuba califica como
'Delitos contra la Seguridad del Estado', desean residir permanentemente
en los Estados Unidos".
Esta
demanda fue planteada por Cuba al considerar que dichas personas habían
actuado siguiendo instrucciones de Estados Unidos, por lo cual estaban
en la obligación moral de concederles visas, ya que por sus
actividades contrarrevolucionarias y al servicio de una potencia extranjera,
encontraban gran rechazo en nuestro país y era difícil
su reinserción social.
La
cifra total de emigrantes cubanos parecía suficiente. Aunque
no se estableció límite de tiempo, en diez años
habrían podido emigrar de forma legal y segura más de
300 mil personas, incluidas las tres categorías.
¿Qué
ocurrió con este acuerdo sin duda positivo e incuestionablemente
razonable y justo para enfrentar el problema?
Con
relación a la cuota de hasta 20 mil, en el primer año
de vigencia, 1985, sólo concedieron 1.227 visas para emigrar
legalmente. Durante los años 1986 y 1987 no hubo salida alguna.
El acuerdo había quedado suspendido como consecuencia de la
reacción que produjo en Cuba una medida innecesaria y sumamente
hostil por parte de la administración Reagan: la creación
de una emisora oficial subversiva a la que de forma deliberadamente
hiriente y ultrajante pusieron el nombre de José Martí,
apóstol de nuestra independencia y el más profundo pensador
político de nuestra América que, profeta y visionario,
fue el primero en denunciar la política expansionista de Estados
Unidos en este hemisferio, a costa de los pueblos latinos. Después
de la suspensión, de nuevo se produjeron intercambios y negociaciones
entre representantes de ambos países. No quisimos que la provocación
diera lugar a la suspensión definitiva de un acuerdo que, de
cumplirse rigurosamente, podía resolver el problema migratorio.
Se puso en vigor nuevamente el último año de la administración
Reagan.
En
1988, la cuota de 20 mil visas correspondientes a ese año también
se incumplió: se concedieron solamente 3.472, o sea, 5,8 veces
menos que lo acordado;
en
1989, 1.631; 12,3 veces menos;
en
1990 disminuyó a 1.098; 18,2 veces menos;
en
1991, se eleva ligeramente a 1.376; 14,6 veces menos;
en
1992, baja ya de mil, al concederse solo 910 visas; 22 veces menos
que lo acordado;
en
1993, fue también por debajo de mil: 964; equis veces menos
Y
en 1994, hasta fines de julio de este año, la cifra de visas
concedidas sumó 544 en 7 meses, al ridículo ritmo de
77 por mes.
A
eso se había reducido el compromiso de conceder un promedio
de 1.667 visas mensuales.
Ninguna
de las tres últimas administraciones norteamericanas que se
sucedieron entre 1984 y 1994 había cumplido. Obsérvese
que la administración Clinton, que estaba también legalmente
obligada por el acuerdo suscrito por Estados Unidos el 14 de diciembre
de 1984, nunca rebasó de mil el número de visas concedidas:
964
en 1993;
544
en 1994.
La
única de las tres categorías acordadas que se cumplió
en un nivel más alto, al ponerse de nuevo en vigor el acuerdo,
fue la de los contrarrevolucionarios que habían sido sancionados
a penas de prisión y sus familiares. Esta se cumplió
al 71,71 por ciento durante los ocho años en que se aplicó
el acuerdo, mientras la cuota de 20 mil por año para ciudadanos
que deseasen emigrar a Estados Unidos se cumplió al 7,01 por
ciento. Y en cuanto al compromiso de conceder por encima de 20 mil
una cantidad adicional de "visas de inmigrantes a residentes
en Cuba que sean padres, cónyuges e hijos solteros menores
de 21 años de ciudadanos norteamericanos, sin que las mismas
estén comprendidas en el número anual de inmigrantes
señalado anteriormente", como se puede deducir de las
cifras mencionadas, se cumplió al cero por ciento.
Del
número total de visas que debieron ser concedidas por la cuota
de hasta 20 mil por año, que debió sumar 160 mil, desde
que se firmó el acuerdo —es decir, durante los 8 años,
descontando los dos en que estuvo suspendido— sólo fueron
concedidas 11.222, es decir, 14,3 veces menos que lo estipulado.
De
acuerdo con nuestros cálculos, aunque no conocemos las cifras
exactas de personas de origen cubano que se hicieron y continuaban
haciéndose ciudadanos norteamericanos en más de 25 años
de emigraciones legales e ilegales a ese país, alrededor de
200 mil personas dejaron de recibir visas, y si se toman en cuenta
los dos años de la suspensión ocasionada por la provocación
de la emisora subversiva, podría afirmarse que desde que se
firmaron los acuerdos el número de los que dejaron de recibir
visas rebasaría la cifra de 240 mil.
Estados
Unidos incumplió los acuerdos de forma espectacular, se burló
inescrupulosamente de los compromisos contraídos, y nuestro
país fue humillantemente engañado. Cuba por su parte,
cumplió al pie de la letra sus obligaciones en el acuerdo,
facilitó las salidas y jamás dejó de recibir
una sola de las personas comprendidas en la lista de excluibles, que
fueron enviadas de regreso a Cuba. Por otro lado, a pesar de la solemne
promesa de la administración norteamericana, contenida en el
acuerdo, al expresar su disposición de poner en práctica
"con la cooperación de las autoridades cubanas todas las
medidas necesarias para asegurar que los ciudadanos cubanos residentes
en Cuba que deseen emigrar a Estados Unidos y califiquen conforme
a las leyes norteamericanas para recibir visas de inmigrante puedan
ingresar a Estados Unidos haciendo el máximo aprovechamiento
del número de hasta 20 mil inmigrantes anuales", la Ley
de Ajuste Cubano, estímulo fundamental de las salidas ilegales,
se mantuvo plenamente vigente.
Reagan,
que contaba con autoridad suficiente y amplio apoyo del Congreso,
y pudo derogar esa ley después de suscribir aquel compromiso
de adoptar todas las medidas necesarias para que el ingreso a Estados
Unidos se realizara por vías legales, no lo hizo. La administración
de Bush tampoco lo hizo. Y la administración de Clinton, que
contó hasta enero de 1995 con amplia mayoría en el Congreso,
ni siquiera se interesó por el asunto.
El
hecho real es que a medida que se incumplía lo acordado y se
reducían cada año las visas concedidas para viajar legalmente
a Estados Unidos, el número de personas que intentaban emigrar
ilegalmente a ese país se incrementaba por año:
2.060
en 1990;
8.593
en 1991;
9.584
en 1992;
15.772
en 1993;
y
15.067 solo en el primer semestre de 1994, para un total de 51.076
en cuatro años y medio.
De
ellas arribaron a Estados Unidos:
467
en 1990;
1.997
en 1991;
2.511
en 1992;
4.208
en 1993;
y
4.092 en el primer semestre de 1994, para un total de 13.275.
En
ese período, a pesar de la falta total de cooperación
por parte del gobierno de Estados Unidos, las autoridades cubanas
lograron impedir la salida de 3 emigrantes ilegales por cada 4 que
trataban de hacerlo, lo que demuestra la seriedad con que asumimos
nuestra cooperación para normalizar el flujo migratorio. A
pesar de ese esfuerzo unilateral de Cuba, en el primer semestre de
1994, arribaron ilegalmente a Estados Unidos 7,5 veces más
emigrantes cubanos que las 544 visas concedidas de la cuota de hasta
20 mil por año que debía conceder Estados Unidos en
virtud del acuerdo concertado, para viajar legalmente.
La
administración Clinton, lejos de desestimular las salidas ilegales
para cumplir los compromisos de ese acuerdo, poco después de
asumir el Gobierno endureció el bloqueo económico contra
el país, en instantes en que el derrumbe del campo socialista
y la desintegración de la URSS trajo para Cuba la pérdida
de sus mercados principales y las fuentes fundamentales de suministro
de combustible, materias primas, equipos y parte importante de los
suministros de granos y otros alimentos esenciales.
Meses
antes de tomar posesión del cargo, ya había apoyado
la ley de Torricelli, congresista demócrata, aprobada por el
Congreso de Estados Unidos en 1992 y firmada por el Presidente Bush
el 23 de octubre de ese año. Tiempo después, ya como
Presidente, Clinton firmaría en presencia de los más
connotados líderes de la Fundación Nacional Cubano-Americana
y los más cercanos aliados de esta en el Congreso, la brutal
Ley Helms-Burton, el 12 de marzo de 1996.
La
impunidad total y los estímulos con los que se recibía
en Estados Unidos a todas las personas que salían ilegalmente
de Cuba, estaban dando lugar a hechos de violencia, empleo de armas,
e incluso de asesinatos de humildes tripulantes o custodios para secuestrar
embarcaciones con las que emigrar ilegalmente a Estados Unidos.
El
enorme potencial acumulado de más de 240 mil personas que durante
10 años esperaron las visas prometidas en los acuerdos firmados
el 14 de diciembre de 1984, unido a la Ley de Ajuste Cubano y a un
bloqueo endurecido, a lo que se sumaban más de mil horas semanales
de incesante propaganda subversiva y de guerra política y psicológica
procedente de Estados Unidos, estimulando la indisciplina social,
el delito y las salidas ilegales del país, inevitablemente
tenían que ocasionar, y finalmente ocasionaron, una grave crisis
migratoria. Desde el primer momento las autoridades cubanas recibieron
instrucciones de no tratar de interceptar tales embarcaciones robadas
o secuestradas que partieran de los muelles o de las costas con personas
a bordo. Era una instrucción necesaria para evitar accidentes,
de los cuales se responsabilizaría siempre a nuestro país.
Con
anterioridad se habían dado instrucciones precisas de no hacer
uso de las armas en ninguna circunstancia para impedir tales salidas.
Nuestro país no tenía la obligación de cuidar
las costas de Estados Unidos. Cesó finalmente por parte de
Cuba, que siempre autorizó la emigración legal, el papel
de asumir ella sola todo el esfuerzo y la responsabilidad de luchar
contra las salidas ilegales, mientras desde el país hacia donde
se dirigían se estimulaban cada vez con más fuerza tales
salidas. Nuestras autoridades se limitaron a persuadir a los que intentaban
hacerlo con medios inadecuados; observar de cerca con lanchas patrulleras
a los que de una forma u otra lo intentaban y auxiliarlos en caso
necesario mientras se aproximaban a los numerosos guardacostas norteamericanos
que los esperaban en las proximidades del límite de las doce
millas de nuestras aguas jurisdiccionales. En tales circunstancias,
no había otra alternativa. Así se desató la tercera
crisis migratoria.
Por
nuestra parte nos comprometimos a paralizar la emigración masiva
sin empleo de la fuerza y utilizando únicamente métodos
persuasivos. El empleo de este procedimiento fue una proposición
de Cuba.
De
nuevo se establecieron comunicaciones entre los gobiernos de ambos
países por diversas vías. Cuba en ninguna ocasión
se negó a la búsqueda de una verdadera solución.
A través de intensas negociaciones entre delegaciones de Estados
Unidos y Cuba que tuvieron lugar en Nueva York y la cooperación
de amigos comunes de Estados Unidos y de Cuba, se arribó a
determinadas fórmulas que aunque no se vincularan al cese de
la guerra económica contra nuestro país —un factor
fundamental que compulsa la emigración ilegal— incluían
de nuevo, esta vez al parecer seriamente, medidas como la concesión
de no menos de 20 mil visas cada año para emigrar de forma
legal y segura hacia Estados Unidos, y en esta ocasión el compromiso
de la intercepción en el mar por el servicio de guardacostas
de Estados Unidos, más allá de las aguas jurisdiccionales
de Cuba, de los que intentasen hacerlo de forma ilegal hacia ese país
y su devolución a Cuba, con el compromiso nuestro de que serían
reubicados en su lugar de residencia con garantía de que no
se aplicaría sanción alguna por salida ilegal del país.
Así se ha hecho sin excepción alguna con todas las personas
devueltas. Una vez más, con exactitud matemática, cumplimos
este compromiso, y lo hicimos en breves días, sin utilizar
en ningún caso la fuerza, con la cooperación del pueblo
y el uso correcto de los medios masivos de divulgación para
explicar el contenido y la justeza del acuerdo. Dimos un plazo a los
dueños de los medios ubicados en la costa con el propósito
de emigrar para retirarlos. Los propios dueños de los mismos
cooperaron. Se interceptaron en tierra los medios que pudiesen servir
para emigrar ilegalmente. Fue fácil lograrlo. La combinación
de las medidas adoptadas en ese momento por ambas partes paralizaron
de forma casi total las salidas ilegales del país.
Si
dejamos a un lado el hecho de que las autoridades norteamericanas
siempre seleccionan un por ciento de los emigrantes ilegales por razones
no explicadas ni claramente justificables, que sospechamos sean de
orden político para complacencia de los enemigos más
acérrimos de los acuerdos, puede afirmarse que los acuerdos
migratorios suscritos se han cumplido en lo esencial por ambas partes,
de forma rigurosa y seria:
alrededor
del 80 por ciento de los emigrantes ilegales interceptados en el mar
han sido devueltos al país.
No
menos de veinte mil visas son concedidas cada año a ciudadanos
cubanos desde el momento que entraron en vigor los acuerdos.
Según
datos suministrados por la Dirección de Inmigración
y Extranjería del Ministerio del Interior, entre el 1º
de octubre de 1994 y el 30 de septiembre de 1995, se presentaron en
sus unidades con visas otorgadas por la Oficina de Intereses de Estados
Unidos 26.634 ciudadanos.
Entre
iguales fechas del 95 y el 96, 15.547;
entre
el 96 y el 97, 13.201;
entre
el 97 y el 98, 17.263;
entre
octubre del 98 y el 2 de julio del 99, faltando dos meses aún
para concluir el período indicado anteriormente, se han otorgado
21.429 visas.
Como
se puede apreciar, en el primer año de la ejecución
del acuerdo, además de las 20 mil visas acordadas, otorgaron
adicionalmente 6.589 a personas del voluminoso grupo que las habían
solicitado en virtud del anterior acuerdo migratorio que jamás
se cumplió. Si en los años 95-96, 96-97 y 97-98 se otorgaron
un promedio de solo 15.000 visas, fue porque a solicitud de la parte
norteamericana se accedió, como un acto de buena voluntad,
a computar durante tres años las visas a 15 mil emigrantes
ilegales, alojados en la Base Naval de Guantánamo, para los
cuales no habían encontrado otra solución. A pesar de
eso, se concedieron 94.074 visas y por ello casi 100 mil personas
han podido emigrar legalmente a Estados Unidos por vías seguras
sin que se haya perdido una sola vida.
Se
mantiene un análisis y control sistemático del cumplimiento
de los acuerdos.
Pero
una vez más, a lo largo de la historia de la Revolución
durante más de 40 años, se demuestra que el obstáculo
fundamental para la lucha contra la emigración ilegal radica
en la absoluta tolerancia y la concesión de excepcionales privilegios
a los ciudadanos cubanos que arriban ilegalmente a Estados Unidos.
Los que hacen precisamente eso, son aquellos a quienes las autoridades
norteamericanas no consideran calificados para recibir visas. Aun
admitiendo que un por ciento de ellos no fuesen suficientemente pacientes
para esperar, y que otros simplemente se dejan arrastrar por el espíritu
aventurero y sueñan con las delicias de las sociedades de consumo
que ven en películas, seriales y en los anuncios comerciales
de revistas y periódicos, muchos de los que emigran ilegalmente
son personas indisciplinadas y que rehúyen el trabajo, o elementos
marginales, de conducta antisocial, predelincuentes o delincuentes
con antecedentes penales, a los cuales la Oficina de Intereses jamás
concedería visa.
Cada
vez que un ilegal llega a Estados Unidos genera, a su vez, el deseo
o la necesidad de reunir allí a familiares y amigos, multiplicando
y potenciando las salidas ilegales.
La
famosa Ley de Ajuste Cubano engendra ese fenómeno, que en nada
beneficia a la sociedad norteamericana, y jamás Estados Unidos
podrá restablecer la disciplina en sus propias costas mientras
esa Ley exista. Sobre las altas autoridades pasadas y presentes de
ese país cae enteramente la responsabilidad de los que a lo
largo de tres décadas han perecido o corren todavía
el peligro de perecer en esas aventuras, fruto de una política
inmoral, anacrónica y carente absolutamente de ética
y sentido humano.
Valiéndose
de esas circunstancias, los enemigos más intransigentes de
los últimos acuerdos migratorios, muchos de ellos incrustados
en importantes instituciones políticas de Estados Unidos y
estrechamente asociados a la mafia de la llamada Fundación
Nacional Cubano-Americana, no cesan de conspirar para destruirlos.
Los
estímulos y las exhortaciones a las salidas ilegales se incrementan.
Entre
enero y julio del presente año la emisora subversiva Radio
Martí ha difundido informaciones de forma abierta o velada
incitando a las salidas ilegales del país, de las cuales sólo
seleccionamos algunos ejemplos.
El
20 de enero de 1999 trasmitió:
"La
creciente marea de emigrantes cubanos que llegan a la Florida presuntamente
como parte de un tráfico ilegal, lleva a funcionarios estadounidenses
a pensar que quizás el gobierno de la Isla ha relajado los
controles de sus fronteras".
El
9 de marzo: "Continúan llegando cubanos a las costas de
la Florida en grupos que reconocen haber pagado por el contrabando
ilegal".
El
1º de abril de 1999 trasmite: "El éxodo cada día
crece más. Se persigue escapar de los problemas económicos
que se enfrentan en el país, los cuales se agudizan más.
La necesidad de lograr lo que se desee en el campo material es una
forma que lleva a los ciudadanos a salir de alguna forma al exterior..."
El
21 de abril de 1999 dice: "En lo que va de año unos 600
cubanos han sido detenidos por las autoridades estadounidenses. Según
las leyes norteamericanas, los cubanos que llegan a tocar tierra tienen
posibilidades de permanecer en Estados Unidos y legalizar su situación
migratoria. Aquellos que son interceptados en alta mar en la mayoría
de los casos son repatriados."
Nadie
sabe cómo ni por qué, pero el hecho real es que a finales
de abril el Servicio de Inmigración y Naturalización
de Estados Unidos adopta una nefasta, innecesaria e inoportuna decisión,
ampliamente divulgada por Radio Martí y otras emisoras.
Esta
decisión y la amplia divulgación que recibió,
constituye un verdadero sabotaje a los acuerdos migratorios.
Las
demás estaciones subversivas de Miami también le dieron
gran realce a la noticia. Nos limitaremos sólo a señalar
lo que trasmitió la radio subversiva oficial de Estados Unidos
el 29 de abril: "Los 34 indocumentados que según la patrulla
fronteriza de Estados Unidos llegaron a la Florida en las últimas
24 horas figuran entre los que se beneficiarán de un nuevo
aflojamiento de la Ley de Ajuste Cubano, que ahora concede derecho
inmediato a trabajar. El Servicio de Inmigración informó
en Washington que no ha cambiado su política migratoria hacia
los cubanos que llegan ilegalmente a Estados Unidos, sino que aclaró
una ley para permitirles que logren residencia permanente y permisos
de trabajo. Los cubanos, junto con sus esposas e hijos que han llegado
de lugares no designados como puertos de entrada a Estados Unidos,
son elegibles mediante parole, es decir, libertad bajo palabra, y
luego pueden regularizar su situación en Estados Unidos. El
vocero del Servicio de Inmigración declaró que: 'es
una clarificación que se puso en marcha inmediatamente y ayudó
mucho a los cubanos que llegan a las playas, aeropuertos o puertos
de mar'. Las nuevas instrucciones del Servicio de Inmigración
indican también que un cubano que se encuentre en Estados Unidos,
sin haber sido admitido legalmente, debe presentarse a un oficial
del Servicio de Inmigración para recibir el parole y un año
después obtendrá también la residencia permanente".
Tales
noticias fueron trasmitidas reiteradamente por esta y otras emisoras
similares.
Coincidiendo
extrañamente con estas informaciones, comenzaron a divulgarse
rumores desde Estados Unidos afirmando que el gobierno cubano, de
un momento a otro, autorizaría las salidas ilegales del país.
Ya
desde enero, como dije anteriormente, la emisora oficial subversiva
dijo que "...el gobierno de la Isla ha relajado los controles
de sus fronteras".
El
25 de mayo divulgaba: "Diversas reacciones provocó un
informe de prensa que plantea podría repetirse un éxodo
masivo de cubanos ilegales hacia la Florida. El flujo de balseros
ha aumentado en los últimos años, según cifras
del servicio de guardacostas de Estados Unidos. En 1997 fueron interceptados
406 balseros; en 1998, fueron 1.047, y este año hasta el mes
de mayo la cifra es de 488."
Dos
días más tarde, el 27 de mayo, comunica: "En la
prensa de Puerto Rico aparecen una serie de noticias donde se observa
inquietud por la apertura de la frontera marítima dada por
el gobierno cubano, lo que provocará una avalancha de emigrantes
hacia Estados Unidos. Se conoce por conversaciones que se pueden escuchar
en La Habana y otras provincias."
Véase
cómo en el mismo parte informativo en que se habla de inquietud
en Puerto Rico, dicha emisora subversiva oficial afirma categóricamente,
como si fuera un hecho real e incuestionable, que ello se debe a "la
apertura de la frontera marítima dada por el gobierno cubano,
lo que provocará una avalancha de emigrantes".
El
1º de junio trasmite: "Se cree que los contrabandistas de
inmigrantes ilegales cobran por ese servicio entre dos mil y ocho
mil dólares por persona. Las estadísticas indican que
en los últimos ocho meses llegaron así a territorio
norteamericano 1.177 personas comparadas con 615 en todo el año
fiscal 1997-98".
.No
tardaron en observarse los efectos sumamente negativos de la combinación
del repugnante tráfico de emigrantes desatado desde la Florida,
la estúpida decisión del Servicio de Inmigración
y Naturalización, las groseras campañas de la radio
oficial y todas las demás emisoras subversivas, para impulsar
las salidas ilegales, los rumores e incluso noticias absolutamente
infundadas sobre la apertura de la frontera marítima dada por
el gobierno cubano. La propia radio oficial confesó paladinamente
que "la inmensa mayoría de los que llegan ilegalmente
a las costas de la Florida son transportados por traficantes de emigrantes
que parten de Estados Unidos"¿Casualidad? ¿Extrañas
coincidencias de factores no vinculados entre sí, o verdadero
complot de la mafia terrorista de la Fundación Nacional Cubano-Americana
y los sectores de extrema derecha del Congreso de Estados Unidos con
la complicidad de jefes del Servicio de Inmigración y Naturalización,
y los que en realidad dirigen y trazan pautas a la radio oficial subversiva?
Demostración
incuestionable de la descarada conspiración contra los acuerdos
migratorios del 94 y el 95 la aportan los acontecimientos ocurridos
en la Florida los últimos días de junio y principios
de julio.
Una
verdadera trampa fue tendida al servicio de guardacostas de Estados
Unidos, institución a la que el gobierno de ese país
asignó la tarea de interceptar en el mar los intentos de ingresar
ilegalmente en Estados Unidos. Su tarea era fácil cuando se
limitaban a prestar auxilio a los que viajaban en balsas, botes, o
lentas y endebles embarcaciones durante la crisis que precedió
a los acuerdos. Ahora tenían que lidiar con veloces lanchas
tripuladas por mercenarios que regresaban a la Florida después
de recoger en apartados lugares de las costas de Cuba su carga humana.
En la Florida los esperaba además la hostilidad de la mafia
cubanoamericana decidida a liquidar los acuerdos migratorios.
A
fines de junio esta le propinó un golpe contundente al servicio
de guardacostas de Estados Unidos. Conocedores de que un bote se acercaría
a una hora y punto exactos a una playa de Miami Beach, los esperaron
con gran concentración de medios masivos de divulgación.
Los tripulantes del bote se lanzaron al agua a 500 metros aproximadamente
de la orilla. El personal de guardacostas trató de impedir
su llegada a la misma. Allí recibirían legalización
y residencia automáticas en virtud de una burda y anacrónica
ley de más de 33 años de vida, que nadie en el mundo
comprende ni se explica.
El
espectáculo funcionó a la perfección. Los cables
trasmitieron decenas de despachos y el incidente fue trasmitido al
mundo a través de los medios masivos.
Un
cable de la agencia EFE del 29 de junio comunicaba lo siguiente: "Seis
balseros cubanos protagonizaron hoy con las cadenas de televisión
trasmitiendo en directo, una dramática odisea para llegar nadando
a las playas de Miami Beach, a pesar de los intentos de la guardia
costera de impedirlo. Un emigrante cubano logró nadar hasta
una playa de Miami Beach, tras evadir las lanchas del servicio de
la guardia costera norteamericana que intentaban interceptarlo para
evitar que llegara a tierra firme.
"Al
llegar a la playa entre la avenida Collins y la calle 85, levantó
los brazos en alto mientras era aplaudido por las personas que lo
esperaban. La policía lo detuvo inmediatamente.
"Otros
4 balseros que viajaban en el mismo grupo a bordo de una pequeña
embarcación de madera sin motor, fueron detenidos por las autoridades
estadounidenses tras una dramática persecución que fue
trasmitida en directo por las cadenas de televisión hispanas
de Miami, Telemundo y Univisión, que interrumpieron su programación
habitual para dar cuenta del suceso.
"(...)
"El
grupo de 6 cubanos presuntamente salió de Caibarién
en la costa noreste de Cuba y está integrado por jóvenes
vestidos sólo con pantalones cortos, que se lanzaron de la
embarcación cuando fueron rodeados por barcos y helicópteros
de la guardia costera.
"Los
guardacostas comenzaron a lanzarles chorros de agua desde las lanchas
para evitar que pudieran continuar nadando y las imágenes de
televisión mostraron incluso cómo algunos oficiales
intentaron detener por la fuerza a los cubanos que se encontraban
en el agua."
Bajo
el título de "Los exiliados reaccionan indignados",
el Nuevo Herald publicó el 30 de junio de 1999, lo siguiente:
"La indignación, la ira y el disgusto del exilio cubano
resonaron el martes por el sur de la Florida, después que embarcaciones
del servicio de guardacostas interceptaron a un grupo de refugiados
cubanos que intentaba llegar a la costa".
"(...)
"Las
imágenes televisivas de los 6 cubanos que nadaban hacia la
orilla, mientras miembros de la Agencia Federal los acosaban, fue
lo que motivó poco después de las 3 p.m. que cientos
de exiliados protagonizaran una espontánea manifestación
de protesta en la playa adonde llegaron 2 de los refugiados y frente
a la estación de guardacostas en Miami Beach.
"(...)
"Las
estaciones de radio se abarrotaron de llamadas, mientras que los cientos
de manifestantes que se dirigían a la estación de guardacostas
cerraron el paso a los vehículos en ambos sentidos, que intentaban
transitar por el viaducto MacArthur...
"(...)
"La
policía de Miami Beach informó que los manifestantes
le cerraban el paso a una mujer que intentaba llevar a su hijo enfermo
al hospital.
"(...)
"Frente
a la estación de guardacostas se intensificó la protesta.
El número de manifestantes enfurecidos crecía constantemente
con banderas y pancartas. Al cierre de esta edición aún
permanecían allí.
"(...)
"Hasta
el Congreso de Estados Unidos se sintió la onda de protestas...
"La
congresista republicana por la Florida, Ileana Ros-Lehtinen, consideró
la acción como un 'acto agresivo contra cubanos que han expresado
su deseo de vivir en libertad y democracia'.
"El
senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Torricelli, solicitó
al Departamento de Estado que otorgara visas humanitarias a los cuatro
cubanos que no pudieron llegar a la orilla y que ahora están
en un escampavías de los guardacostas.
"El
congresista republicano Lincoln Díaz Balart envió una
carta al presidente Bill Clinton en la cual manifestó su indignación
por la acción de los guardacostas el martes.
"Un
portavoz de la Casa Blanca manifestó el martes que Clinton
había sido informado de lo sucedido en las costas de la Florida.
"'Todo
parece indicar que este es el resultado de una operación de
tráfico de indocumentados, en la cual cubanos pagaron miles
de dólares para ser dejados cerca de la costa', dijo un vocero
de la Casa Blanca, quien prefirió no ser identificado".
De
inmediato se desataron los ataques contra los acuerdos migratorios.
El propio 30 de junio, el Nuevo Herald afirmó en un editorial:
"Las imágenes de los guardacostas acosando y deteniendo
a 6 refugiados cubanos que trataban de llegar a nado a las costas
de la Florida valen más que los cientos de palabras de la política
migratoria entre Cuba y los Estados Unidos".
Un
cable de REUTER fechado en Miami el 1 de julio informó que
"el legislador Lincoln Díaz Balart exhortó también
al gobierno estadounidense a suspender un acuerdo de inmigración
por el cual todos los emigrantes cubanos interceptados en alta mar
son por lo general devueltos a Cuba y a los que logran llegar a tierra
firme se les permite quedarse en el país y pedir asilo político.
"Díaz
Balart instó además a Washington a iniciar 'un programa
de asistencia serio y vigoroso', para los cubanos que luchan para
derrocar al gobierno del presidente Fidel Castro.
"'La
crisis cubana y la tragedia de la opresión del pueblo cubano
no pueden ser tratadas por más tiempo como un asunto migratorio.
Hay que enfrentarla en toda su magnitud', dijo el legislador.
Bajo
el título de "Albergan dudas sobre cómo llegaron
a Florida los balseros", la agencia NOTIMEX informó el
1 de julio: "Estados Unidos liberó a 6 balseros cubanos,
cediendo a las protestas de grupos de exiliados, en medio de versiones
sobre cómo arribaron a las costas estadounidenses y no que
hubieran cruzado en su navío a Miami Beach.
"Investigadores
dijeron estar convencidos de que los 6 cubanos habían sido
dejados cerca de las costas de Florida, luego de que algunos datos
de sus entrevistas fueron contradictorios.
"'Después
de 6 días en el mar, como dijeron haber estado, se hubieran
deshidratado y no hubieran tenido la energía para brincar al
mar y nadar', indicó el vocero de la patrulla fronteriza, Dan
Geohegan.
"'Sus
labios hubieran estado totalmente resecos, y no fue así', declaró
por su parte Jim Orgeck, un agente de la patrulla fronteriza que entrevistó
a los indocumentados.
El
1º de julio de 1999 la CNN de Miami bajo el título "Cubanos
detenidos en la Florida fueron introducidos por contrabandistas",
informó:
"La
patrulla fronteriza de Estados Unidos informó este miércoles
que considera que 6 cubanos detenidos cuando trataban de desembarcar
en el sur de la Florida habrían sido introducidos al país
como parte de una operación de contrabando de indocumentados.
"El
jefe de la oficina en Miami de la patrulla, Keith Roberts, expresó
que las declaraciones de los cubanos detenidos el martes presentaban
varias inconsistencias. Se destacó especialmente el hecho de
que no presentaban demasiadas huellas de haber estado expuestos al
sol o haberse deshidratado como suele ocurrirles a la mayor parte
de los balseros cubanos, expresó Roberts.
"Sus
manos tampoco presentaban el daño asociado con haber remado
entre la Isla y la Florida. Las autoridades sostienen que aunque la
llegada de los cubanos a bordo de un pequeño bote causó
una fuerte impresión en la televisión local, la operación
habría sido orquestada por parte de contrabandistas de ilegales.
"(...)
"El
Departamento de Estado les ha concedido asilo a los seis, finaliza
la CNN."
Realmente
resulta difícil que un bote de remos, partiendo de Caibarién
en el centro de Cuba, arribara a Estados Unidos a la altura de Miami
Beach, situada a 400 kilómetros de distancia en línea
recta, entre una calle y una avenida de la ciudad, y llegaran tan
frescos como una lechuga.
Ese
día 1º de julio, el Nuevo Herald publica: "El alcalde
de Hialeah, Raúl Martínez, participó en una reyerta
ocurrida la madrugada del miércoles en la autopista Palmetto
826, que culminó con el jefe de la policía herido en
la cabeza y 7 personas arrestadas.
"Los
incidentes captados por la televisión local mostraron al alcalde
corriendo en mangas de camisa por la autopista, y dándose vuelta
para liarse a puñetazos con un hombre más pequeño
y delgado, mientras varios policías y personas intentaban separarlos.
"Todo
ocurrió alrededor de las 2:00 a.m., cuando una protesta cívica
en respaldo a los balseros cubanos hostigados por los guardacostas
el martes por la tarde se transformó en una batalla campal".
"Según
el alcalde, él fue agredido primero. 'Yo no le voy a permitir
a nadie que me dé un trompón y siga tan campante; yo
no pongo la otra mejilla', dijo Martínez al comentar lo sucedido.
"'Los
derechos de protestar de las personas en Hialeah siempre se respetarán,
pero no voy a permitir que vándalos se apoderen de nuestras
calles', agregó Martínez al explicar lo sucedido.
"Minutos
después de este incidente el jefe de policía del municipio,
Rolando Bolaños, fue agredido con una pedrada en la cabeza
y tuvo que ser conducido a un hospital cercano, donde fue necesario
coserle la herida con seis puntadas.
"Bolaños
dijo al Nuevo Herald que los incidentes fueron protagonizados 'por
grupos de pandilleros'".
Un
despacho de la agencia EFE del 2 de julio, reporta que "40 organizaciones
del exilio cubano solicitaron hoy la derogación de los acuerdos
migratorios suscritos por Washington y La Habana, alegando que el
trato dado a 6 balseros cubanos que cubrieron a nado 500 metros hasta
alcanzar la playa de Miami Beach es consecuencia de esos pactos.
"Las
organizaciones, que en su mayoría tienen sede en Miami, señalaron
en un comunicado que 'los hechos ocurridos son consecuencia directa
del pacto migratorio firmado en 1995.'
"Asimismo
las organizaciones demandan la revisión inmediata de 'la política
de acercamiento hacia Cuba para que no se prolongue la permanencia
de Fidel Castro y su régimen en el poder' y el fortalecimiento
al apoyo a la oposición interna de Cuba.
Un
despacho de AFP del 3 de julio señala: "Cientos de cubano-estadounidenses
se manifestaron este sábado para que se derogue el acuerdo
migratorio entre Washington y La Habana.
"El
alcalde de la ciudad de Miami, Joe Carollo, se solidarizó en
la Pequeña Habana de Miami con los manifestantes.
"De
cara a las elecciones presidenciales del 2000 ninguno de los partidos
principales de Estados Unidos quiere ofender a los cubano-estadounidenses,
de cuyos votos siempre podría depender la victoria en el Estado
de Florida, y teóricamente hasta la misma Casa Blanca."
Ese
día 3 el Nuevo Herald, entre otras cosas publicó que
"la política tradicionalmente adoptada por el Servicio
de Inmigración y Naturalización es de repatriar a los
cubanos 'que aún están mojados', que no se encuentren
en tierra firme. Según Kelly Spellman, portavoz del Servicio
de Inmigración y Naturalización de Miami, la oficina
local 'no tuvo nada que ver' con la decisión de dejar que estos
cubanos permanecieran en Estados Unidos. 'Eso fue algo que vino desde
allá arriba, directamente desde Washington'".
El
6 de julio un despacho de EFE informa que "las autoridades de
Washington están analizando una propuesta de Cuba para devolver
a Estados Unidos a 26 estadounidenses detenidos en la isla caribeña
por ser sospechosos de hacer contrabando de inmigrantes, informó
hoy el Departamento de Estado.
"'No
hemos dado una respuesta formal al gobierno de Cuba, excepto asegurar
nuestro compromiso para combatir el contrabando de inmigrantes', dijo
James Foley, portavoz adjunto del Departamento de Estado."
"(...)
"A
las costas de Florida llegaron más de 1.200 inmigrantes cubanos
en el primer semestre del año, la mayoría traídos
por bandas de contrabandistas que operan en ese Estado y que llegan
a cobrar hasta diez mil dólares por el viaje, según
dijo la patrulla fronteriza".
El
6 de julio la agencia EFE expresa desde Miami: "La detención
en Cuba de dos contrabandistas de inmigrantes que operan desde Miami
confirma la sospecha de las autoridades locales de un floreciente
tráfico ilegal de cubanos.
"'El
80 por ciento de los cubanos que han llegado a las costas de la Florida
han sido traídos por contrabandistas', declaró el portavoz
de la patrulla fronteriza, Daniel Geoghegan."
Al
día siguiente, Notimex informa desde Washington: "El gobierno
de Estados Unidos admitió hoy que el tráfico de cubanos
indocumentados está en aumento, sin embargo, rechazó
que esta situación pueda ser considerada una crisis migratoria
de Cuba hacia este país.
"La
administración que encabeza el presidente William Clinton dijo
estar consciente del incremento en el número de organizaciones
de estadounidenses que se dedican al tráfico de cubanos indocumentados.
"Según
el Departamento de Estado se ha registrado un incremento en el número
de cubanos indocumentados que han entrado o intentado entrar a Estados
Unidos, lo cual refleja que hay más organizaciones dedicadas
al tráfico de inmigrantes de la Isla caribeña.
"'No
hay indicios de que Cuba haya flexibilizado su política migratoria
para promover la migración indocumentada y esperamos que el
gobierno cubano continúe cumpliendo con sus acuerdos migratorios',
declaró el portavoz del Departamento de Estado.
"Estados
Unidos está comprometido con la promoción de la migración
legal y segura, y a cumplir con el acuerdo mutuo firmado con Cuba
el 9 de septiembre de 1994 y ratificado el 2 de mayo de 1995, enfatizó
el vocero diplomático."
Para
más desgracia de los guardacostas, 10 días después
del incidente con el bote, un guardacostas trata de interceptar una
embarcación que intentaba aproximarse a las costas de ese país,
50 kilómetros al norte de Miami. La embarcación no obedece
sus órdenes, se producen maniobras. El guardacostas choca por
un costado contra la embarcación que llevaba 12 personas a
bordo, esta se hunde y una mujer perece ahogada.
Según
despacho de la AP, el bote cubano del 10 de julio estaba intentando
cruzar al patrullero norteamericano por la proa, a 16 kilómetros
de la caleta Hillsbrough, a 57 kilómetros al norte de Miami.
A raíz de la colisión, se hundió en espacio de
6 minutos.
"El
incidente tiene lugar en un momento en que es tensa la relación
entre la población de exiliados cubanos en Miami y el servicio
de guardacostas."
Por
su parte la CNN trasmitió que "el cuerpo de una cubana
que se encontraba desaparecida desde anoche en las costas de la Florida
fue recobrado hoy. El bote donde se encontraba chocó con una
embarcación de guardacostas y se hundió.
La
CNN informó que la guardia costera se encontraba "bajo
escrutinio desde el incidente del 29 de junio."
REUTERS
informó el 10 de julio desde Miami que "los emigrantes
cubanos involucrados en una colisión con la guardia costera
de los Estados Unidos amenazaron a los guardacostas con un machete
antes del accidente que provocó el hundimiento de su embarcación
y causó la muerte de una mujer, dijeron el sábado las
autoridades.
"La
muerte provocó ira en la nutrida comunidad cubana de Miami,
que ya estaba furiosa por un incidente ocurrido el mes pasado, en
medio de una campaña de la guardia costera estadounidense por
evitar la inmigración ilegal de cubanos a Estados Unidos."
El
12 de julio despacho de EFE comunica que "la colisión
entre una embarcación con 12 balseros cubanos y un buque del
servicio de guardacostas norteamericano, que dejó un muerto,
genera nuevas peticiones del exilio para que Estados Unidos revise
los acuerdos migratorios con Cuba.
"La
influyente Fundación Nacional Cubanoamericana condenó
hoy nuevamente los convenios migratorios entre Washington y La Habana
alcanzados en 1994 y 1995, que 'obligan injustamente' a repatriar
a los cubanos que son interceptados en el mar, aunque sea a pocos
metros de la orilla.
"Estamos
pidiéndole a Estados Unidos que cancele estos acuerdos migratorios
que nunca tenían que haber existido, declaró a EFE la
portavoz de la organización anticastrista, Mariela Ferretti."
El
propio 12 de julio en despacho de la agencia EFE se informaba: "Un
grupo de 14 emigrantes cubanos indocumentados están intentando
evadir a la guardia costera de Estados Unidos frente a las costas
de Miami, amenazando con prenderse fuego si no se les deja llegar
a la costa, informó este lunes la Radio Caracol.
"La
guardia costera confirmó que un barco con entre 10 y 14 pasajeros
a bordo se negó a detener su rumbo unos 40 kilómetros
al este de Key Biscayne, una isla situada frente al centro de Miami.
"Bajo
el acuerdo bilateral que rige desde 1995, la guardia costera estadounidense
está obligada a recoger a los cubanos indocumentados en alta
mar y repatriarlos. Pero a diferencia de los haitianos u otros emigrantes,
los cubanos que consiguen llegar a las costas pueden normalizar su
situación migratoria y tienen el derecho inmediato para tener
un permiso de trabajo.
"Se
trata de una aparente contradicción política que para
algunos analistas estimula la emigración ilegal desde Cuba.
"El
congresista republicano Lincoln Díaz Balart ha pedido la supresión
del tratado migratorio, y la Fundación Nacional Cubanoamericana
está haciendo gestiones entre otros legisladores en ese sentido."
¿Como
podrá Estados Unidos interceptar lanchas rápidas? ¿Cómo
podrán evitar un accidente aun cuando se trate de embarcaciones
normales que se niegan a obedecer sus órdenes? ¿Cómo
podrá hacer cumplir sus contradictorias leyes y evitar que
se haga realmente ingobernable ese país? No le quedará
otra alternativa que abolir la insólita ley que destruye la
base de toda autoridad a sus propios guardacostas. Están a
merced de cuantos trucos se le ocurra a la Fundación y al chantaje
permanente. Cuba, gracias a la capacidad de organización de
su pueblo, puede reducir al mínimo las salidas ilegales del
país. La tarea se hace sin embargo mucho más difícil
frente al poderoso estímulo que significan los privilegios
concedidos a los potenciales violadores de sus leyes.
En
nuestro país existen también aunque no tantas como en
Estados Unidos, varios miles de embarcaciones privadas, deportivas
o recreativas. Sería imposible garantizar de forma absoluta
que alguna de ellas no pudiera partir desde cualquier punto de los
5.746 kilómetros de costa de nuestra Isla, y al paso que van
Estados Unidos no tendrá posibilidad de interceptar ninguna.
Las
propias autoridades expresaron públicamente que los contrabandistas
de emigrantes han lanzado la consigna de desobedecer sus órdenes.
Algo
peor: es sumamente difícil para los guardacostas enfrentar
el más grave problema: el creciente número de los traficantes
de migrantes, que pueden recoger su carga humana en un punto cualquiera
de la costa concertado de antemano a través de cualquiera de
los casi cien mil visitantes de origen cubano que viajan cada año
desde Estados Unidos a Cuba.
¿Tendremos
que prohibir totalmente esas visitas? ¿Tendremos que cortar
las comunicaciones y otras formas de concertación para incrementar
aún más la cooperación con un gobierno que, al
mantener una disposición legal injustificable e insostenible,
es incapaz de hacer cumplir sus propias leyes, ni librarse del chantaje
de una pandilla de insolentes vendepatrias que no constituyen siquiera
la mayoría absoluta de los residentes de origen cubano en Estados
Unidos? ¿Por qué no se piensa en los millones de jubilados
norteamericanos que buscan tranquilidad y paz en la Florida, o en
los millones de residentes latinoamericanos y caribeños que
no gozan de los mismos privilegios que siempre se concedieron a los
que salieron ilegalmente de Cuba sin visa ni documento alguno?
¿Por
qué no se piensa que al igual que la mayoría de los
norteamericanos, una amplia mayoría de residentes de origen
cubano se opone a un bloqueo que es genocida e inmoral contra su país
de origen y sus propios familiares?
Debiera
saber el gobierno de Estados Unidos que un número creciente
de esos residentes lo que desean son comunicaciones, viajes normales
desde Estados Unidos hacia Cuba y a la inversa, emigración
legal y segura, sin que una sola vida se pierda.
¿Quiénes
violan realmente los derechos humanos? ¿Quiénes ponen
en peligro muchas vidas con los viajes ilegales? ¿Quiénes
son los que desean rendir por hambre a los millones de cubanos que
no se doblegarán ni venderán jamás? ¿Hasta
cuándo podrá Estados Unidos sostener ese absurdo? Si
exclusivamente los votos y solo los votos es lo que les interesa a
los dirigentes norteamericanos, es hora de que vayan comprendiendo
que esa política terminará costándoles muchos
votos.
El
13 de julio un cable de EFE informa que "tres legisladores de
origen cubano, dos republicanos y uno demócrata, formularon
acusaciones porque consideran que los gobiernos de Washington y La
Habana estimulan la salida de cubanos hacia Estados Unidos para beneficio
económico de Castro.
"Ileana
Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz Balart (republicanos por Florida),
y Robert Menéndez (demócrata por Nueva Jersey) expresaron
hoy su disgusto con 'la administración del presidente Bill
Clinton por todas las decisiones que adopta a favor del gobierno de
Cuba.'
"Los
miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos hablaron
con la prensa después de mantener una reunión con representantes
de los Departamentos de Estado y de Justicia y del Servicio de Guardacostas,
sobre los últimos incidentes con balseros cubanos en aguas
de la Florida."
El
13 de julio, la agencia AFP dice: "Jorge Mas Santos, un alto
dirigente de la Fundación Nacional Cubanoamericana, pedirá
al presidente Bill Clinton durante su visita a Miami que Estados Unidos
deje de repatriar a los cubanos indocumentados recogidos en alta mar.
"En
una entrevista con dicha agencia, Mas Santos, vicepresidente de la
junta directiva FNCA, afirmó que 'el grupo anticastrista quiere
que cesen las repatriaciones y que los indocumentados sean llevados
a la base aeronaval estadounidense en Guantánamo 'hasta que
se resuelva la situación cubana y el tema de Fidel Castro'.
"Es
más: la Fundación Nacional Cubanoamericana aboga por
que los cubanos que llegan a aguas de Florida tengan los mismos derechos
a la emigración y al asilo político que los que llegan
a pisar tierra estadounidense.
"De
acuerdo con el portavoz de la Fundación Nacional Cubanoamericana,
Fernando Rojas, en caso de volver a producirse un flujo masivo de
emigrantes cubanos como en 1994, cuando emigraron unos 30 mil en embarcaciones
precarias, la Fundación favorece un bloqueo naval de Cuba por
parte de Estados Unidos para evitar tragedias en alta mar, aunque
los emigrantes sean, desde su punto de vista, refugiados políticos.
"Clinton
por la tarde recaudará fondos para su partido demócrata
en una fastuosa cena para unas 60 personas en casa del magnate cubanoestadounidense
del azúcar Alfonso Fanjul.
"Mas
Santos, que asistirá a la cena, afirmó que Fanjul lo
invitó precisamente porque quiere abarcar el tema migratorio
con el mandatario.
"'Mi
mensaje al presidente Clinton esta noche va a ser que tiene que estar
dispuesto a reaccionar de forma fuerte, y decirle al régimen
de Castro que no va a decidir la política migratoria de Estados
Unidos', señaló.
"'También
le voy a decir que hasta que no se elimine al causante de este problema,
que es Fidel Castro, no se va a resolver el problema. Creo que nuestra
política global tiene que ser la de sacar a Fidel Castro del
poder', añadió Mas Santos".
Es
imposible que la mafia pueda disimular sus repugnantes y diabólicas
intenciones. Lo que desean y todo lo que proponen y hacen es precisamente
para que se desate una crisis migratoria.
La
fastuosa cena efectivamente tuvo lugar el 13 de julio en la mansión
del magnate azucarero Alfonso Fanjul. En la cena participó
el hijito de Jorge Mas Canosa, que hace algunas semanas ascendió
al trono al ser designado presidente de la famosa Fundación.
Pagó 25 mil dólares por el cubierto, al igual que otros
59 participantes en dicha cena, y se recaudó alrededor de un
millón y medio de dólares para la campaña presidencial
de Albert Gore.
Los
Fanjul son dos hermanos cubanoamericanos de familia rica y de rancio
abolengo, propietarios de grandes latifundios, centrales, y negocios
azucareros en varios países. Su actual fortuna sobrepasa los
mil millones de dólares. Un hermano recauda fondos para el
partido demócrata y el otro para el partido republicano. Ambos
muy asociados a los cabecillas de la Fundación, con cuyo anterior
Presidente mantenían importantes vínculos comerciales
y políticos. Sueñan con recuperar sus enormes propiedades
en Cuba.
El
13 de julio el Nuevo Herald publica un artículo en que afirma
que: "Despejando interrogantes de cientos de refugiados en todo
el país, el Servicio de Inmigración y Naturalización
ratificó el lunes que todos los cubanos que arriben ilegalmente
a territorio estadounidense serán elegibles para la Ley de
Ajuste Cubano.
"'Nuestra
política es clara y constante en este aspecto', afirmó
Dan Kane, portavoz de la Servicio de Inmigración y Naturalización
en Washington.
"Todos
los cubanos que lleguen a tierra firme tienen derecho a acogerse a
la Ley de Ajuste Cubano después de ser procesados por un centro
distrital de inmigración.
Ese
mismo día el Nuevo Herald publica: "El alcalde de Miami,
Alex Penelas, creyendo en la posibilidad de que el aumento en las
llegadas de los cubanos indocumentados sea un indicio previo de un
éxodo masivo, decretó una alerta general en las instituciones
del condado.
"'Nos
encontramos en el nivel de alerta más alto ante la posibilidad
de que tengamos un éxodo masivo de refugiados', dijo Penelas.
Bajo
el título "El exilio cubano intenta derogar el acuerdo
migratorio con Cuba", el Diario de las Américas publica
el 14 de julio un artículo en el cual se afirma: "Después
de haber ganado la confrontación con Washington sobre la suerte
de 6 balseros, el exilio cubano se dispone a dar la batalla para que
se anule o se modifique el acuerdo migratorio con Cuba para evitar
las deportaciones a la Isla de los interceptados en el mar.
"El
acuerdo firmado en 1995 quedó en entredicho la semana pasada
cuando el gobierno norteamericano ante la presión y protestas
del exilio cubano, permitió que 4 balseros cubanos, interceptados
a pocos metros de la playa de Miami Beach, se quedaran en el país.
"(...)
"El
gobierno cubano no ha reaccionado aún a esta violación
del acuerdo y en Miami circulan insistentes rumores de que La Habana
podría permitir, en represalia, un nuevo éxodo de balseros
como el ocurrido en 1994, cuando más de 30 mil cubanos llegaron
a las costas de la Florida.
"El
acuerdo se firmó precisamente para evitar otra crisis de balseros.
Desde entonces se ha deportado a casi 3 mil cubanos interceptados
en el mar y que no tuvieron la suerte de pisar tierra estadounidense.
"...Washington
accedió a conceder nuevamente 20 mil visados de entrada a Estados
Unidos.
"El
acuerdo migratorio empezó a naufragar el martes pasado debido
a un caso inaudito en la historia de los balseros que llegan a las
costas de Florida en frágiles embarcaciones. Por primera vez
las cadenas de televisión trasmitieron en directo la odisea
de esos 6 balseros.
"(...)
"En
Washington el congresista cubanoamericano Lincoln Díaz-Balart
pidió en el pleno del Congreso la abolición de 'ese
pacto infame', el acuerdo migratorio, y acusó a la administración
del presidente Bill Clinton de ser los 'perros guardianes del régimen
cubano'.'
El
Nuevo Herald, volviendo a las andadas publica el 15 de julio un nuevo
artículo bajo el título de "Preocupa a Clinton
la política migratoria".
"Antes
de que el presidente Bill Clinton regresara a Washington, tras su
visita de un día por el sur de la Florida, hizo una esperanzadora
promesa el martes: revisar la política inmigratoria de Estados
Unidos hacia Cuba.
"Según
algunas de las figuras locales que tuvieron la oportunidad de reunirse
con el Presidente, Clinton se fue de allí 'consciente de cómo
piensa el exilio cubano' y diciendo que 'era necesario revisar los
acuerdos entre Cuba y los Estados Unidos'.
"'Tenemos
que ver si la política que tenemos en la actualidad es manejable
basándonos en los problemas que estamos enfrentando', dijo
Clinton durante una cena a beneficio del partido demócrata.
"Jorge
Mas Santos, vicepresidente de la Fundación Nacional Cubano-Americana,
y uno de los que habló con Clinton, dijo que le hizo saber
al presidente que 'no era justo que los cubanos interceptados en el
mar fueran devueltos a Cuba'.
"'Prometió
hacer todo lo posible por revisar los acuerdos migratorios con Cuba
y evitar más muertes en alta mar', enfatizó Mas Santos
al Nuevo Herald.
"El
dirigente cubanoamericano agregó que Clinton le manifestó
'sentirse frustrado' por no haber sacado del poder a Fidel Castro.
"Este
miércoles el Departamento de Estado en Washington dijo que
hasta el momento no ha recibido órdenes o instrucciones de
Clinton para revisar o cambiar la política estadounidense hacia
Cuba.
"(...)
"'Estados
Unidos tiene un programa de otorgar unas 20 mil visas a cubanos cada
año, precisamente para desalentar la peligrosa travesía
de indocumentados por el estrecho de la Florida', sostuvo James Rubin,
portavoz del Departamento de Estado.
No
es posible creer que el presidente de Estados Unidos, un hombre al
que se le reconoce inteligencia y cultura, haya sostenido semejante
diálogo —relatado por el periodista Fernando Almánzar,
del Nuevo Herald— que lo coloca en una posición casi
servil ante el príncipe heredero de una mafia terrorista, superficial,
ingenuo, ignorante y presumido, que, a juzgar por sus propias palabras,
no posee ningún conocimiento político y que si bien
puede poseer la jugosa fortuna heredada de su padre, no tiene absolutamente
nada en la cabeza.
Prefiero
pensar que se trata de invenciones, distorsiones y fantasías
emanadas de la vanidad de una persona irresponsable, ignorante, indiscreta
e inmadura.
Otro
órgano al servicio de la mafia, el Diario de las Américas,
publicó que "Tres legisladores estadounidenses de origen
cubano acusaron al gobierno de Estados Unidos de encubrir tráfico
humano de Cuba, además del narcotráfico, el lavado de
dinero y una serie de negocios ilícitos."
Ileana
Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, republicanos por Florida,
y Robert Menéndez, demócrata por Nueva Jersey, expresaron
su disgusto con la administración del presidente Bill Clinton
por todas las decisiones que adopta a favor del Gobierno de Cuba".
Otra
noticia más sensata y seria, fue informada desde Washington
por NOTIMEX el 15 de julio, dos días después de la famosa
cena. "Estados Unidos anunció hoy la formación
de un grupo especial para combatir el contrabando humano desde Cuba
(debiera haber dicho desde Estados Unidos), problema que se ha triplicado
en un año y elevado los riesgos físicos para los interesados
en llegar a la Florida.
"El
esfuerzo será lidereado por el Servicio de Inmigración
y Naturalización y estará integrado además por
la Oficina Federal de Investigaciones, el Servicio de Guardacostas,
la Fiscalía Federal con sede en Miami y el gobierno estatal
de la Florida.
"Daniel
Kane, vocero del Servicio de Inmigración y Naturalización,
explicó que los grupos organizados cobran en la actualidad
entre 8 y 10 mil dólares por transportar con riesgosos métodos
a un caribeño a Estados Unidos.
"Destacó
que en el año fiscal 1997-98 fueron detectados 615 cubanos
que eran contrabandeados hacia Florida y el número se triplicó
hasta 1.700 en lo que va del actual año fiscal, 1998-99, que
concluye el próximo 30 de septiembre.
"Kane
señaló que el grupo tratará de identificar y
enjuiciar a los responsables de la explotación de los isleños,
'pues se trata de enviar el firme mensaje sobre los peligros de este
tipo de transportación ilegal'.
"El
portavoz indicó que los traficantes utilizan lanchas rápidas
que son sobrecargadas. 'Recientemente perecieron 40 haitianos y 9
cubanos que eran trasladados de esta manera'.
"Advirtió
que este tipo de delitos es castigado hasta con 10 años de
cárcel y convocó a los cubanos de Florida, quienes normalmente
pagan el transporte de sus familiares, a no exponer la vida de sus
seres queridos.
"'Cada
año Estados Unidos tiene asignadas 20 mil visas para cubanos
y hay muchas oportunidades legales para que ellos puedan venir a la
Florida', indicó.
"Kane
subrayó que los traficantes también aconsejan a los
transportes a que, en caso de ser interceptados por la guardia costera
de Estados Unidos los amenacen con prenderse fuego si no los dejan
llegar a tierra."
El
16 de julio desde Washington la agencia EFE comunica que "El
servicio de Inmigración de Estados Unidos ha advertido hoy
a los traficantes cubanos indocumentados que se exponen a drásticas
penas federales si continúan con este negocio criminal.
"El
FBI y otras instituciones del Departamento de Estado recuerdan a los
cubanos que pretenden ingresar a este país sin los documentos
migratorios de rigor, que existen muchos peligros en la travesía,
los cuales pueden evitar teniendo paciencia en el trámite de
sus visados por parte de la Oficina de Intereses de Estados Unidos
en La Habana.
"Recordó
que los acuerdos migratorios firmados por Estados Unidos y Cuba en
1995 conceden 20 mil visados estadounidenses anuales a ese país
caribeño, a los que pueden aspirar los cubanos que lo deseen.
"'A
los traficantes de seres humanos no les importa poner en peligro la
vida de estas personas en su afán de obtener ganancias', dijo
Kane."
En
fecha muy reciente, el 19 de julio, AFP informaba desde Miami: "El
gobernador de Florida, Jeb Bush, instó el lunes al presidente
Bill Clinton a responder al aumento del tráfico de emigrantes
indocumentados —la mayoría cubanos— solicitando
que se destaquen más efectivos de la patrulla fronteriza en
ese estado sureño.
"Bush
pidió en marzo a la Titular del Departamento de Justicia, Janet
Reno, que se aumentaran urgentemente las actividades de las autoridades
federales encaminadas a frenar la migración ilegal hacia costas
del estado, y aún no ha tenido respuesta.
"'Hemos
vuelto a expresar nuestras preocupaciones al gobierno federal', informó
Bush.
"'El
presidente Clinton debe involucrarse', señaló Bush.
'Necesitamos más efectivos de la patrulla fronteriza y más
recursos federales para afrontar el tema de contrabando de emigrantes'.
"'Hay
que procesar a los contrabandistas y el gobierno de Florida está
dispuesto a colaborar con el gobierno federal para que cumpla con
sus responsabilidades"', añadió.
Es
evidente que no todos los políticos norteamericanos, de uno
u otro partido, comparten las alucinantes ideas de la mafia cubanoamericana
sobre la emigración ilegal desde Cuba hacia Estados Unidos.
¿Qué
es la Fundación Nacional Cubano-Americana?
Una
institución del imperialismo promotora del más riguroso
bloqueo económico a Cuba, de las leyes Torricelli, Helms-Burton,
decenas de enmiendas congresionales dirigidas todas contra nuestra
patria, enemiga jurada y virulenta de los acuerdos migratorios firmados
en el 94 y en el 95 y de la más mínima cooperación
entre Estados Unidos y Cuba para la lucha contra el narcotráfico
internacional, organizadora impune de atentados contra mi persona,
e inspiradora de los actos terroristas contra los hoteles turísticos
para arruinar lo que es hoy una de las más prósperas
industrias del país y una de las principales fuentes de ingreso
de divisas, generadora de empleo e impulsora de numerosas producciones
industriales y agrícolas que suministran bienes y servicios
a esa actividad.
Fue
creada en julio de 1981 y registrada cínicamente como una organización
no lucrativa, filantrópica y educacional, que tiene entre sus
funciones investigar, publicar y realizar actividades educativas y
humanitarias.
Del
material para un libro en elaboración referido a los 40 años
de crímenes contra Cuba y de otros documentos elaborados por
fuentes bien informadas, he tomado valiosos datos sobre los orígenes
de esta institución.
En
la década del 70, los ideólogos de la ultraderecha norteamericana,
que venía fortaleciéndose desde el decenio anterior,
coincidieron en la necesidad de remodelar el papel hegemónico
de Estados Unidos en el mundo, y elaboraron la plataforma política
que tendría que seguir la futura administración de Ronald
Reagan. De ese laboratorio de ideas imperiales surgió en 1979
el llamado Programa de Santa Fe, donde se describía cómo
debía actuar la nueva administración republicana frente
a la realidad continental.
Cuba
estaba enmarcada, junto con Brasil y México, entre los países
que Estados Unidos debía priorizar en la región. Nuestro
país era considerado el adversario más importante de
la potencia del norte en el hemisferio. "Cuba ha sido un problema
para los artífices de la política norteamericana por
más de dos décadas", declaraba la ultraderecha.
"El problema no está más cerca de una solución
ahora de lo que estuviera en 61; por el contrario, el problema ha
crecido hasta adquirir proporciones verdaderamente peligrosas."
"Los
Estados Unidos sólo pueden restaurar su credibilidad tomando
una acción inmediata", señaló el mencionado
documento de Santa Fe al referirse a Cuba. En consecuencia, sus autores
proponían la realización de acciones "francamente
punitivas"; entre esas acciones se recomendaba la puesta en marcha
de una ofensiva política e ideológica, que incluía
trasmisiones radiales "bajo el patrocinio abierto de los Estados
Unidos", la promoción de la subversión interna
e incluso la intervención armada, opción que no era
descartada.
Para
estos ideólogos de la ultraderecha norteamericana, el problema
no era sólo cambiar la política hacia Cuba y llevarla
hasta donde fuera necesario para "resolver el problema cubano",
sino, al mismo tiempo, considerar la forma ideal de justificar el
nuevo rumbo que debía adoptar la futura administración,
de manera que no actuara en directo, sino que "respondiera"
a peticiones de la emigración cubana en Estados Unidos y fuera
ésta la encargada de "demandar" el cambio y las medidas
concretas.
Las
recomendaciones del Programa de Santa Fe fueron adoptadas de inmediato
por el Gobierno de Estados Unidos tras la toma de posesión
del Presidente Reagan en enero de 1981.
El
investigador norteamericano Gaetón Fonzi narra en la revista
Esquire que fue el veterano oficial de la CIA Richard Allen, a la
sazón Asesor de Seguridad Nacional del Presidente Reagan, quien
propuso la idea de aglutinar a los exiliados cubanos en "una
efectiva tuerca —según sus palabras— para favorecer
la agresiva política exterior del Presidente" de Estados
Unidos. "Yo les dije a ellos [Reagan y su equipo] que la mejor
cosa que podían hacer era crear una organización que
hablara con una voz o pareciera que hablaba con una sola voz",
reconoció Richard Allen a la publicación National Journal:
"Yo estoy muy contento de que ellos hayan seguido mi consejo."
El
primer paso para la creación de esa única voz aparente
lo dio en 1980 Roger Fontaine, en ese momento integrante del Comité
de Santa Fe y uno de los ideólogos de la futura administración
Reagan, y más tarde responsable de la política hacia
América Latina en el Consejo de Seguridad Nacional. En ese
año, Fontaine planteó públicamente "la posibilidad
de crear un lobby cubano ante el Congreso Norteamericano, para justificar
la aplicación de una política más agresiva contra
Cuba". Su misión fue definida tanto por Allen como por
Fontaine: montar un lobby o grupo de presión en Washington
que mediante una entidad de origen cubano propusiera al Congreso y
al Gobierno las medidas contra Cuba que ya habían planeado
los formuladores de política de la nueva administración.
En
Washington y, en general, en Estados Unidos, los cubanos emigrados
estaban asociados al terrorismo, las operaciones sucias de la CIA
y la violencia. Por tanto, debía crearse un nuevo tipo de organización
que garantizara, por un lado, la subordinación total a esa
línea política y, por el otro, una imagen renovada y
potable para la sociedad norteamericana.
Con
la orden de crear la Fundación Nacional Cubano-Americana se
trató, por sobre todas las cosas, de cambiar la imagen de la
emigración cubana. Lo más revelador del cínico
proyecto es que la mayoría de los ahora millonarios directores
de la Fundación fueron escogidos entre los viejos hombres de
acción de la Agencia Central de Inteligencia. Debían
dedicar ahora todo su tiempo y energía a un nuevo trabajo de
carácter político: visitas a Washington, intensa labor
de cabildeo ante congresistas y figuras de la Administración,
contribuciones a campañas electorales y otras actividades políticas,
todo acompañado por el mayor volumen posible de cobertura en
los medios de prensa.
La
creación de la Fundación Nacional Cubano-Americana no
significó en la década de los 80 la desaparición
de las actividades terroristas contra Cuba, pero representó
el auge de una nueva modalidad de la agresión de Estados Unidos.
Durante las administraciones republicanas de Reagan y Bush, la misma
actuó como apéndice de la política exterior del
Gobierno de Estados Unidos y como mecanismo de presión dentro
del propio país para imponer esta política.
De
acuerdo con el ya citado investigador norteamericano, para cumplir
estas funciones la Fundación recibió en el período
de ambos gobernantes fondos gubernamentales por más de 200
millones de dólares.
No
pocos analistas coinciden en señalar que la concepción
de la CIA y el Consejo de Seguridad Nacional se cumplió con
eficacia. La Fundación se integró de manera orgánica
al sistema político norteamericano. Su influencia ha tenido
una capacidad bipartidista y alcanza no sólo a los sectores
políticos electorales, sino también a la burocracia
gubernamental a diferentes niveles.
La
Fundación Nacional Cubano-Americana fue inducida desde un inicio
a insertarse plenamente en el cabildeo característico del sistema
norteamericano mediante los comités de acción política,
los llamados PACs, que permiten financiar las campañas electorales
y sirven para canalizar sus "intereses especiales" entre
congresistas y senadores norteamericanos, así como en las campañas
presidenciales.
La
Fundación aportó importantes cantidades de dinero para
estas campañas. Varias decenas de congresistas y senadores
en cada una de las legislaturas de ambos partidos, desde 1982 hasta
el presente, son beneficiados por las contribuciones económicas
de la Fundación Cubano-Americana y han subordinado los intereses
nacionales de Estados Unidos a esos "intereses especiales".
Según consta en los reportes a la Comisión Federal de
Elecciones, en algunas etapas hasta cerca de 60 legisladores han recibido
contribuciones de la Fundación en un año. En el período
1997-98 el 52% de los fondos fue para el Partido Demócrata
y el 48% para el Partido Republicano.
La
Fundación Nacional Cubano-Americana ha desarrollado otra singular
manifestación de cabildeo mediante la intimidación.
Son conocidos en Washington varios casos de congresistas que por no
aceptar el dinero o no apoyar las propuestas políticas de la
Fundación, recibieron como respuesta el apoyo con grandes aportes
en dinero efectivo a sus contrincantes, presiones diversas en sus
distritos electorales o estados y otras sutiles formas de chantaje
o amenazas.
Las
donaciones habituales autorizadas para las campañas políticas
pueden ser institucionales o individuales. Existen mil y una variedades
de formas para hacerlo. La cena en la mansión de Fanjul, donde
se recaudaron 1,5 millones en una noche, a razón de 25 mil
dólares el cubierto, es una de las muchas formas aparentemente
honradas de hacerlo.
Según
datos obtenidos a través de Internet de los Registros de la
Comisión Federal Electoral de Estados Unidos, la Fundación
Nacional Cubano-Americana, como organización, donó entre
enero de 1993 y marzo de 1998 la cantidad de 105.521 dólares
a Robert Menéndez; 101.050 dólares a Robert Torricelli;
62.797 dólares a Jesse Helms; 43.057 a Ileana Ros-Lehtinen;
42.645 dólares a Lincoln Díaz Balart, y 22.200 a Dan
Burton, sobradamente conocidos en nuestro país por sus tristes
hazañas.
Individualmente,
Mas Canosa y Jorge Mas Santos hicieron 142 donaciones entre los años
1991-1998 por más de 127 mil dólares a favor de un conjunto
de congresistas entre los que aparecen Dan Burton, Robert Torricelli,
Jesse Helms y los de origen cubano Ileana Ros-Lehtinen, Lincoln Díaz
Balart y Robert Menéndez.
Se
trata de contribuciones oficialmente registradas, según normas
que exige la legislación electoral norteamericana. No incluye
en absoluto las grandes sumas que se suministran en efectivo sin registro
alguno. Se conoce de personalidades importantes que han recibido hasta
80 mil dólares en una sola entrega, todo lo cual viola las
leyes norteamericanas. Todo se sabe porque todo se habla.
Es
curioso que uno de los principales promotores de las contribuciones
para Robert Menéndez en New Jersey, Arnaldo Monzón Plasencia,
según el diario The Star Ledger del 8 de noviembre de 1998,
fue convicto de lavado de dinero en 1985, y admitió haber ocultado
al fisco 100 mil dólares, por lo cual fue sentenciado por la
justicia norteamericana. Como se recordará, Arnaldo Monzón
Plasencia fue uno de los principales organizadores de las acciones
terroristas promovidas contra Cuba por Luis Posada Carriles desde
Centroamérica, y en el pasado perteneció a las organizaciones
terroristas "Alpha-66" y "Omega 7", esta última
responsable del asesinato en 1980 de un diplomático cubano
acreditado en ONU, entre otras acciones violentas contra la Revolución.
Al
mismo tiempo, la Fundación Nacional Cubano-Americana también
abastece de recursos financieros y materiales a cabecillas y miembros
activos de los grupúsculos subversivos en Cuba, apoyo que se
ha incrementado a partir de 1998 en correspondencia con la política
de Estados Unidos hacia nuestro país, utilizando a emigrados
cubanos como emisarios para abastecer financieramente a los cabecillas
contrarrevolucionarios y sus células.
En
el exterior han sufragado campañas políticas de líderes
corrompidos que ya en el poder han retribuido la ayuda mediante jugosas
concesiones a las empresas de la familia Mas Canosa, fundamentalmente
en el campo de las comunicaciones.
Los
servicios prestados a los sectores conservadores y de extrema derecha
de la política norteamericana para llevar adelante la formulación
del Programa de Santa Fe, han sido reconocidos. Un solo dato elocuente:
entre 1981 y 1998 suman más de 150 los proyectos de leyes o
enmiendas de leyes presentados ante el Congreso norteamericano contra
Cuba.
La
Fundación también asumiría otros papeles. En
1985, a instancias de determinados grupos norteamericanos de poder,
se le pidió a la Fundación presionar para lograr la
abolición de la Enmienda Clark, que prohibía la asistencia
económica y militar o paramilitar a las bandas de Savimbi en
Angola. Inmediatamente después de suprimida dicha enmienda,
Ronald Reagan autorizó la entrega de 30 millones de dólares
en fondos encubiertos para la UNITA.
La
dirección de la Fundación ha estado compuesta en su
casi totalidad por elementos vinculados de alguna manera a la tiranía
batistiana o afectados significativamente por las leyes revolucionarias.
En estos momentos, a modo de ejemplo, después de la muerte
de Mas Canosa, pueden mencionarse los siguientes casos: Francisco
José Hernández, que fue hasta hace unos días
presidente de la Fundación hasta que fue sustituido por Jorge
Mas Santos, es hijo del teniente coronel Francisco Hernández
Leyva, juzgado en 1959 en Santa Clara por crímenes de guerra
durante la dictadura batistiana y sancionado a la pena capital; Roberto
Martín Pérez, miembro del Comité Ejecutivo y
jefe del Grupo Paramilitar de la Fundación, es hijo del connotado
esbirro batistiano Lutgardo Martín Pérez, que pudo fugarse
hacia Estados Unidos; Ninoska Pérez Castellón, directiva
y vocera de la Fundación, es hija del teniente coronel Francisco
Pérez González, segundo jefe de la sanguinaria Sección
Radiomotorizada de la Policía batistiana en La Habana, que
también salió del país hacia Estados Unidos;
Jorge Fowler, abogado de la Fundación, hijo del hacendado del
mismo nombre dueño de 1.900 caballerías de tierra en
Cuba y del central "Narcisa".
¿A
quién designó el equipo de Reagan para presidir la organización
propuesta por el documento de Santa Fe de la ultraderecha norteamericana?
A Jorge Mas Canosa.
¿Y
quién era Jorge Más Canosa? El más estrecho e
íntimo amigo y compañero de armas de Luis Posada Carriles,
monstruoso personaje que, junto a Orlando Bosch, asesinó fría
y cobardemente a 73 personas inocentes que viajaban a bordo del avión
de Cubana destruido en pleno vuelo después que despegó
del aeropuerto de Barbados el 6 de octubre de 1976. Dirigió
y participó en numerosos actos terroristas y crímenes
que dieron lugar a la muerte de valiosos compañeros, algunos
de los cuales fueron dramáticamente referidos durante el juicio
por la demanda del pueblo de Cuba contra el gobierno de Estados Unidos
por daños humanos.
En
un conocido artículo publicado por el New York Times el 13
de julio de 1998, se recogen datos de interés. "Dos años
después de que la invasión de Bahía de Cochinos
terminó en una derrota ignominiosa en las playas cubanas, dos
jóvenes exiliados cubanos, de pie, uno al lado del otro, bajo
el sol primaveral en Fort Benning, Georgia, se entrenaban para su
próxima salida hacia La Habana.
"Corría
el año 1963, momento de febriles complots estadounidenses contra
el gobierno de Castro. Los dos hombres pertenecían al grupo
de exiliados que habían sobrevivido a la burda operación
para derrocar al dirigente cubano, y ser habían alistado en
el Ejército de Estados Unidos confiados en que el presidente
Kennedy pronto organizaría otro ataque que barrería
al comunismo del hemisferio.
"Esas
órdenes nunca llegaron, y pronto ambos hombres abandonaron
el Ejército para comenzar su propia guerra de tres decenios
contra Castro.
"Jorge
Mas Canosa, el más joven de los dos, surgió a la palestra
como el rostro público del movimiento, un hombre de negocios
coronado de éxito que le hacía la corte a presidentes
y políticos, recaudaba dinero y cabildeaba sin cesar con la
Casa Blanca y el Congreso para que recrudecieran su actitud hacia
Cuba. Al morir de cáncer en noviembre del año pasado,
luego de dos decenios de negar cualquier papel en las operaciones
militares de los exiliados que trataban de desestabilizar a Cuba,
se había convertido, quizás, en la voz más influyente
en el recrudecimiento de la política oficial estadounidense
de cuarentena económica y política.
"El
de más edad de los dos hombres, Luis Posada Carriles, antiguo
químico azucarero, se hizo dirigente del ala militar clandestina
de los exiliados, que urdía planes de asesinato contra Castro
y colocación de bombas en instalaciones del gobierno cubano.
En tanto Mas amasaba una fortuna personal que llegó a sobrepasar
los 100 millones de dólares, Posada se mantenía en las
sombras, asociándose con oficiales de la inteligencia, opositores
de Castro e, incluso, según documentos desclasificados, con
connotados gángsters.
"Ahora,
al acercarse al final de su carrera como miembro más connotado
del comando clandestino contra Castro, por primera vez Posada ha detallado
sur relación de 37 años con los líderes del exilio
en Estados Unidos y con las autoridades estadounidenses."
No
hacen falta muchos más datos para perfilar el personaje que
presidía la Fundación. Agente activo al servicio de
la CIA en los meses que precedieron la invasión mercenaria
de Girón, derrotado el artero ataque ingresó, junto
a Posada Carriles, en el Ejército de Estados Unidos para participar
en una invasión militar contra Cuba, que no habría podido
vencer jamás a la Revolución, pero habría costado
cientos de miles de vidas a nuestro pueblo. Frustrados los planes
de invasión militar, ya decididos por el gobierno de Estados
Unidos desde los primeros meses de 1962, por las medidas oportunas
adoptadas, las cuales dieron lugar a la Crisis de Octubre de ese año,
que puso al mundo al borde de una guerra nuclear, y de la cual se
derivaron compromisos que, aunque no constituían una garantía
total para Cuba, frustraron y dilataron por tiempo indefinido una
agresión militar directa contra nuestro país, ambos
personajes abandonaron el Ejército de Estados Unidos. Pero
no se separaron jamás, ambos permanecieron como agentes de
la CIA y ambos desempeñaron tareas diferentes pero dentro de
un mismo plan estratégico del imperialismo, lo cual de cierta
forma refieren con bastante agudeza los periodistas Ann Louise Bardach
y Larry Rother en el artículo mencionado del New York Times.
Mas
Canosa, ya convertido en millonario, organizó y financió
la fuga de Posada Carriles de la cárcel venezolana de máxima
seguridad donde estaba preso por el crimen de Barbados. La operación
costó 50 mil dólares. Liberado e integrado de inmediato
al dispositivo creado por la Casa Blanca en El Salvador para suministrar
las armas de la guerra sucia contra Nicaragua, casi todos los dirigentes
de la Fundación fueron enviados por Mas Canosa a recibirlo
y darle apoyo.
Mas
Canosa, viejo agente de la CIA, fue al que la ultraderecha asignó
la tarea de agrupar a los emigrados cubanos en Estados Unidos en una
organización que fungiera como promotora, a través del
Congreso norteamericano, de los tenebrosos planes concebidos de antemano
por ese sector extremista contra nuestra patria.
Fue,
desde que arribó a Estados Unidos, un agente del imperialismo,
al que sirvió incondicionalmente hasta el último minuto
de su vida; él y su Fundación apoyaron activamente las
peores fuerzas políticas y contrarrevolucionarias en Nicaragua,
Angola y otros países del mundo, siempre sirviendo los intereses
de Estados Unidos; soñaba con la destrucción de la Revolución
Cubana y con ver a nuestro pueblo rendido por hambre y puesto de rodillas,
o invadida nuestra patria por las fuerzas armadas de Estados Unidos.
Odió la obra revolucionaria y la capacidad de resistencia de
nuestro pueblo con toda la fuerza que engendra la frustración
y la impotencia.
Un
mercenario que, utilizando todos los recursos del imperio, hizo mucho
daño a Cuba. Omito cualquier otra referencia a su bochornosa
e infame vida.
No
diré que era un apátrida, porque tuvo siempre una sola
patria: Estados Unidos.
La
Fundación Nacional Cubano-Americana y las fuerzas de extrema
derecha de Estados Unidos son hoy los organizadores del complot para
liquidar los acuerdos migratorios e impedir cualquier tipo de cooperación
entre Estados Unidos y Cuba para luchar contra el narcotráfico.
Como
se pudo apreciar con absoluta claridad en todo lo expuesto, cada paso
concertado que dan y todo lo que hacen a través de sus aliados
en el Congreso de Estados Unidos y los medios de divulgación
a su alcance, es para provocar una crisis migratoria cuyas consecuencias
pueden ser incalculables.
Desde
ahora les advierto categóricamente que no existe ni la más
remota posibilidad de que Cuba incumpla las obligaciones emanadas
de los acuerdos migratorios vigentes y autorice salidas masivas de
emigrantes ilegales. Las que se producen aisladamente como consecuencia
del constante y creciente estímulo que se origina en Estados
Unidos, de las normas legales absurdas que protegen a los que violan
nuestras leyes y sus leyes y de los privilegios y premios que concedan
a violadores de las mismas, seremos capaces, con la ayuda de todo
el pueblo, de reducirlas al mínimo posible.
El
gobierno de Estados Unidos puede tener dudas, vacilaciones, debilidades
sobre lo que debe hacer ante la gritería y el chantaje de los
que desde la Florida pretenden aconsejar, exigir o decidir lo que
el gobierno de ese país debe hacer.
Ellos
sueñan con un conflicto bélico entre Estados Unidos
y Cuba. Tal es su odio que desean ver a nuestra patria sometida a
un ataque genocida y demoledor como el que tuvo que soportar el pueblo
de Serbia.
Nada
de eso nos asusta. Somos revolucionarios, actuamos por principios
y no por temores. Tenemos un pueblo culto, organizado, valeroso y
consciente. Hemos elaborado todas las ideas pertinentes para impedir
que nada pueda alterar el orden interno en el país, no con
el empleo de la fuerza de las armas sino con el empleo de la fuerza
y la conciencia de las masas.
De
algo valen cuarenta años de sacrificios y de lucha, de inconmovible
tenacidad y de experiencia. Frente al caos de la potencia colosal
del norte, la unidad, la coherencia, la disciplina, la firmeza, la
inteligencia y la conciencia del pueblo privilegiado por la historia
que ama y defiende esta pequeña isla.