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¿Por qué en Estados Unidos no se han desclasificado documentos que ayuden a descubrir la verdad sobre la explosión del vapor francés La Coubre?
Presentación realizada por el Dr. José Luis Méndez Méndez en el evento La Crisis de Octubre: una Visión Política Cuarenta Años Después, celebrado los días 11 y 12 de octubre del 2002.
La explosión del vapor francés La Coubre (Puerto de La Habana, 2 de marzo de 1960), fue resultado de un sabotaje concebido y preparado fuera de Cuba, es un acto terrorista aún no esclarecido. No se han identificado los autores materiales, ni intelectuales, aunque existe la firme y fundada convicción de que entidades en Estados Unidos tuvieron un nexo en la concepción y ejecución de tal hecho insertado dentro de la política de agresión que se había iniciado contra el gobierno revolucionario.
Durante más de cuatro décadas nos hemos preguntado: ¿ Por qué en Estados Unidos no se han desclasificado documentos que ayuden a descubrir la verdad?
Es evidente que en ese país se tiene que haber investigado de oficio, no es posible haber ignorado las circunstancias en que se vieron involucrados varios norteamericanos. Donald Lee Chapman, había sido un solitario pasajero de ese vapor, se dirigía a Nebraska, aunque desembarcaría en Miami a miles de millas de su destino, mientras que Jack Lee Evans, salió precipitadamente de Cuba el 5 de marzo para declarar en Miami haber conocido a los autores del sabotaje. Resultó ser una medida para obstruir las indagaciones iniciales. ¿ Estaban estos estadounidenses solamente en el lugar y momento equivocados?
Dos congresistas del estado de Nebraska, intercedieron a favor de Donald Lee Chapman, enviaron documentos petitorios y exigieron al Departamento de Estado presionar a Cuba para su liberación.
El coronel de
la CIA J. C. King había tenido contactos en Miami con Rolando Masferrer
Rojas, criminal de la tiranía de Fulgencio Batista, quien había
dirigido en Cuba grupos paramilitares. Masferrer se había entrevistado
en esa ciudad con el norteamericano Richard E. Brooks, quien dijo conocer
la llegada de barcos a Cuba con armas y los puertos por donde desembarcarían
¿ Qué relación existió entre J.C. King, Masferrer,
Brooks y La Coubre?
El vapor llevaba carga para destinatarios en Port Everglades y Miami, allí
admitiría, a bordo, a una familia estadounidense.
La estación de la CIA en La Habana tenía priorizado la obtención
de información sobre la llegada de armas. No fue casual que varios
estadounidenses, entre ellos Chapman, fueran detenidos cuando tomaban fotos
en el lugar de la explosión el mismo día del hecho. La embajada
de Estados Unidos, intercedió por ellos.
Estados Unidos se había negado a vender armas a Cuba para su defensa y ejercido fuertes presiones a gobiernos para que no honraran acuerdos previos, ni contrajeran nuevos que permitieran el envío al territorio cubano de equipos militares, ni modernizar el ya existente. Proveedores de Inglaterra, Bélgica e Italia recibieron advertencias de no suministrar, ni renovar el armamento nacional. Fue notorio el interés norteamericano en debilitar la capacidad de respuesta cubana ante la agresión en marcha.
En enero de 1960 ya circulaba en Estados Unidos, un proyecto muy abarcador de operaciones encubiertas contra Cuba. Se había constituido el llamado grupo especial WH-4 dentro de la CIA, encargado de coordinar, controlar y ejecutar la agresión para derrocar a la Revolución. Los actos terroristas contra el territorio cubano procedentes de Estados Unidos habían comenzado desde hacia un año. El 9 de marzo, cinco días después del sabotaje al vapor, se realizó una reunión de coordinación de ese grupo dirigido por el ya mencionado oficial J.C. King, donde fue analizado el impacto del sabotaje en la capacidad de defensa cubana y el 17 del propio mes, con la aprobación del entonces presidente norteamericano Dwight D. Eisenhower, el plan agresor era ya una orden ejecutiva.
En octubre de 1959 el vapor La Coubre había traído armas procedentes de Bélgica, faltaban las municiones y otros medios bélicos, que llegarían en el primer trimestre del siguiente año. El sabotaje privó a la defensa nacional de 44 toneladas de granadas y 31 de municiones, lo cual coincidió con el propósito norteamericano de que no llegaran a su destino.
Francia y Bélgica, aliados europeos de Estados Unidos, pidieron colaboración a ese país para esclarecer el siniestro que provocó la muerte de ciudadanos franceses y la pérdida de la carga. Buzos norteamericanos participaron, días después, en el reflote de la popa del vapor La Coubre. ¿ Qué informaron, a qué conclusiones llegaron, qué informe redactaron sobre su búsqueda, qué encontraron?
La Coubre debía haber llegado el 2 de marzo al puerto pero por mal tiempo se retrasó, su capitán George Dalmas envío a La Habana, el día primero de ese mes, dos cables abiertos a través de vías de comunicación en la ciudad de Miami donde sólo informaba la ubicación exacta de la carga militar. ¿ Por qué lo hizo, a quien informó?
Durante las investigaciones realizadas en Cuba y en el exterior se descartó la posibilidad del accidente como causal del siniestro, debido a las efectivas medidas de seguridad en su embalaje, las tomadas en el momento de la descarga, la pericia y experiencia de los braceros contratados para ese trabajo, - no fueron soldados -, así como los resultados de los experimentos realizados, después del hecho, confirmaron que la causa de la explosión fue un sabotaje preparado en algún punto del embarque o en la travesía.
En octubre de 1959 quince militares cubanos fueron enviados a la fábrica nacional de armas de Bélgica en la ciudad de Herstal, Lieja, para recibir entrenamiento en el empleo de las armas que se recibirían. Durante la estancia constataron la seguridad de las granadas, hicieron prácticas en polígonos y recibieron la necesaria preparación. Al producirse la explosión los fabricantes belgas descartaron la posibilidad del accidente por errores en la manipulación de la carga, así lo informaron a las autoridades cubanas.
Cuba ha demandado que se revele lo hasta ahora oscuro de este crimen, que no logró sus objetivos, sentimos la necesidad y la obligación de asumir el reto de investigar, con la seguridad de que será esclarecido y sus autores sentenciados por la historia.
¿Pueden algunos de los distinguidos invitados a esta reunión comentar o ayudar a dar explicación a algunas de las preguntas que aún permanecen sin respuesta? (11 de octubre del 2002)
Departamento
de Estado. Telegrama de entrada. 7 de marzo de 1960.
Desde La Habana
Al Secretario de Estado
No. 2270 - 7 de marzo - 1 p.m.
Prioridad.
Distribución limitada
Referente a la explosión del barco francés y las acusaciones
de Castro haciendo responsable a E.U.
El Embajador francés Roger Du Gardier, me informó confidencialmente
ayer, que él había sabido por los marineros de La Coubre, que
en tanto este barco había cargado 400 toneladas de municiones para
Cuba abiertamente, al lado del muelle en Amberes el pasado octubre, el actual
cargamento de 72 toneladas fue cargado allí con grandes precauciones
de seguridad en el medio del río. Este hecho asombró a los marinos
pues significaba que 72 toneladas eran una carga más peligrosa que
la de finales de octubre y que ellos de acuerdo a eso, habían solicitado
pagos extra pero se les negó.
Du Gardier brindó
otros hechos posiblemente útiles como sigue:
1)- El capitán había radiado a las autoridades portuarias que
estaba preparado para anclar en la bahía para descargar, pero se le
había indicado específicamente no hacerlo así, sino pegarse
al muelle;
2)- Los soldados fueron enviados a custodiar la descarga, pero las precauciones
de seguridad eran flojas, y muchas personas, particularmente los militares,
andaban pululando por la nave y entorpeciendo;
3)- El Embajador creía que la descarga era hecha por los soldados,
no por los estibadores.
El Embajador
francés esperaba obviamente que esta información ayudaría
a E.U. a desmentir las acusaciones de Castro sobre la complicidad de E.U.
en el sabotaje, pero pidió que no lo vinculáramos a la información
de ninguna forma sino "redescubrirla" por nosotros mismos.
Braddock
TT/8
Nota: anticipa copia para el Sr. Stevenson (ARA) 4:05 p.m. 3/7/CWO/JSW
Nota del autor:
Este es un documento desclasificado por el Departamento de Estado el 9 de
septiembre de 2002 y presentado durante el evento de la Crisis de Octubre.
Indagaciones realizadas por el Dr. Méndez muestran que Roger Du Gardier,
entonces embajador de Francia en Cuba, era un estrecho colaborador de la CIA,
según lo refieren los autores del libro "Operación Peter
Pan. Un caso de guerra psicológica", José Buajasán
Marrawí y Ramón Torreira Crespo, en las páginas 212 y
236, Ciencias Sociales, 2000.
Los tres elementos que aportó Du Gardier a la embajada de Estados Unidos
en La Habana, resultaron falsos y tendenciosos, tal vez por el deseo de Du
Gardier de ser útil. Primero, no hubo ninguna solicitud de proceder
a la descarga en la bahía habanera; el capitán Dalmás
sabía que en Amberes la carga de las granadas se había producido
en un río cercano al muelle, esto le había llamado la atención
debido a que la Compañía General Transatlántica Francesa
se había negado a pagar una prima de peligrosidad solicitada por 16
tripulantes, al alegar que esa carga, por su tipo, no requería precauciones
especiales de seguridad acorde con los procedimientos establecidos por los
reglamentos de transporte de mercancías peligrosas. Lo raro es que
toda la carga no se efectuó en el muelle de Amberes como en viajes
anteriores. Los añadidos de Du Gardier al parecer estaban orientados
a inducir conclusiones.
Tampoco es cierto que soldados realizaron la descarga de las mercancías,
fue realizada por braceros (estibadores) calificados y con experiencia, así
lo acredita la larga lista de muertos y desaparecidos que hubo entre ellos,
en la descarga de la bodega No. 6 sólo participaron civiles. Los soldados
estaban en la cubierta y en el muelle ocupando sus posiciones de seguridad.
Existían por la tripulación del barco estrictas medidas de seguridad,
se prohibía fumar, los estibadores eran los primeros interesados en
velar por la seguridad colectiva.
Dr. José
Luis Méndez Méndez, Doctor en Ciencias Históricas. Investigador
del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado.
Profesor de pre y posgrado, especialista en Derecho Internacional, por más
de tres décadas ha sido un asiduo estudioso del terrorismo ejecutado
por los grupos anti cubanos en Estados Unidos.